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Después de que Juan y Marta se separaran, la relación continuó con él, mas que nada por que la unión inicial vino de que éramos compañeros de trabajo desde hacia muchos años, y una cosa lleva a la otra, acabando siendo buenos amigos los 4, lo que a pesar de las labores de intermediación que hicimos, no fue posible evitar que se separaran, una separación traumática ya que se debió a que ella le era infiel con otro hombre.

Un año después de todo esto, decidimos mi mujer Ana y yo hacer una escapadita de carnaval a un pueblo de la costa, saldríamos el viernes hasta el domingo, lo habíamos planeado todo, tendríamos los niños con los abuelos, podíamos salir antes del trabajo para no llegar muy tarde. El martes anterior, ya era tarde, Ana y yo estábamos acabando con los últimos detalles del plan cuando llamaron a la puerta, era Juan. No era nada extraño que viniera a aquellas horas, de hecho, nosotros se lo proponíamos para que no se sintiera tan solo, habitualmente le invitábamos a tomar algo, charlábamos un ratito y en un par de horas se iba.

Nos encontró haciendo los preparativos, el nos ayudó proponiendo sitios ya que lo conocía muy bien, el pueblo era cercano a donde acostumbraba a veranear de adolescente, entre charla y explicaciones, Ana le propuso que se apuntara, yo no tenía muchas ganas, pensaba dedicar estos días a reencontrarme con mi mujer, la rutina, el trabajo y los niños habían convertido nuestra relación en rutinaria y quería cortar aquel circulo vicioso y poder disfrutar ambos de dos días de diversión y pasión, pero la propuesta ya estaba echada y como era de suponer, Juan aceptó.

A las cuatro en punto de la tarde ya teníamos el coche cargado, ella en su maleta había colocado todo tipo de ropa sexy, tres tangas y tres sujetadores a juego, una camisa de dormir que se combinaba con una especie de calzón todo ello de color verde pero que transparentaba casi totalmente, una falda cortísima junto a una blusa sin espalda y con un escote de hipo, como ropa para el viaje se puso una falda ancha y cómoda combinada con un jersey blanco de cuello alto. vi que cogió enseguida de que se trataba el fin de semana y estaba encantada, además, su cuerpo lo agradecía, Ana, sin ser espectacular, tenia un cuerpo que era capaz de desviar la mirada de muchos hombres, especialmente cuando aprovechando las vacaciones, se vestía con ropa sexy. Leer todo

Mi mujer Adela, y yo vivimos solo en un viejo y amplísimo apartamento de la costa, donde acostumbramos a vivir casi todo el año, entregados al trabajo de cada uno y después a los mil juegos y placeres de la Erótica Universalis.

Como complemento a nuestros juegos por la casa existen mil y un utensilios, bolitas chinas y asiáticas, vibradores de todo tipo, tamaño, forma, materiales unos que fuimos adquiriendo y otros que me fui trayendo de mis viajes como antropólogo; y así por la casa había látigos, mordazas, anillos para la pirula y así mil y un instrumentos para el placer y regodeo, si despreciar claro está la extensa colección de videos eróticos, tanto comerciales como amateur.

Este era nuestro escenario donde Adela y yo realizábamos nuestras fantasías y llevábamos a cabo nuestra coyunda con auxilio de nuestros amigos e instrumentos, pero la cosa se alteró en tanto en cuanto que la madre de Adela, Doña Piedad se trasladó hasta nuestra residencia pues su palacete en la zona interior de la región se vio infectado de unas plagas de arácnidos, y mientras investigaban y realizaban el pertinente ataque plaguicida, de esta manera la Sra. Piedad se vino a vivir con nosotros, por lo cual hubo que reformar un tanto nuestras costumbres eróticas y guardar parte de los instrumentos más escabrosos, por la natural estrechez mental de la citada suegra, no fuera a darle un patatús.

Y así fue como hube de replegar algunas de mis costumbres y esconder algunos de los juguetitos de que utilizábamos en nuestros juegos, a la vez que instalaba mi estudio en el desván de la casa. Leer todo

Hola, amigos lectores, les quiero relatar algo que estoy viviendo y que deseaba compartir con ustedes. Bien, mi nombre es José y llevo casado 5 años con Maria mi querida esposa, ella es una hermosa morena, con un físico bien definido, unos ojos soñadores, unos labios muy sensuales, pechos medianos, vientre planito, y unas nalgas que ni hablar, ella nuca pasa desapercibida a las miradas masculinas.

Les cuento que en ambos disfrutamos del sexo a plenitud, en realidad nos gusta hacer de todo en el sexo. Pero desde un tiempo para acá he notado que un vecino de la urbanización la a estado cortejando, a veces se encontraban en la calle y conversaban y el a veces se le insinuaba, o sencillamente le decía algo romántico.

Lo cierto es que mi mujer, al principio trato de convérsenme de que solo eran amigos, que hablan de todo un poco sin nada raro, pero siempre terminaba contándome lo que el le decía, de todo esto fue como un año. Y poco a poco fui alimentando en mi la idea de que ella, se acostara con otro, en varias relaciones le comente sobre ello, y al principio tenia miedo, pero después, durante una de esas cojidas donde tocamos el tema, le pregunte ¿te gustaría que el te cojiera?….

Y mi sorpresa es que la muy puta me dijo que si, si le gustaría por que seria algo emocionante, en realidad al principio fue solo una fantasía, y yo en realidad quería que pasara.

Después de un día de trabajo, llego por la tarde a casa y encuentro a mi mujer acostada, pensé que estaba dormida, pero solo me estaba esperando, me jalo a la cama y me pidió que la abrasara, estaba nerviosa, y después de mucho hablar y calmarla, me contó lo que había pasado! Leer todo