Hola Gracias una vez mas. Les envío un nuevo relato.
Quisiera que publicaran mi mail por favor. Ocurre que en los relatos anteriores lo han publicado y me ha escrito una bandada de zánganos poniéndose a mi servicio y ofreciéndose para que los domine.
En realidad no me interesan en absoluto como personas pero sus mail eran un excelente pajeador. Yo me quedaba de pie con las piernas abiertas leyendo los mails mientras le obligaba a mi marido a chuparme el culo y así me pajeaba con los mails de los siervos.
También les dí una dirección de apartados de correos y les autoricé a que me enviaran su semen derramado en un papel absorbente cubierto por un plástico para no humedecer el sobre. Recibí una cantidad muy grande de sobres humedecidos que los fue a recoger mi marido y los trajo y me los ofreció de rodillas. Yo le puse los pies encima y los arrojé a un cesto donde los voy juntando para usarlos en mis pajas. En premio a mi marido por su servilismo de regalé un zapato viejo mío con el olor de mis pies y el olor del esperma de varios hombres que lo han llenado. El se quedó encantado con el regalo. Leer todo
Soy una chica de 19 años, mi nombre es Alejandra, soy una chica morena, mido 1.65, tengo unas grandes tetas y un buen culo, el pelo muy largo y los ojos verdes, me encanta llevar minifaldas y camisetas cortas con escotes enormes, soy muy coqueta y me gusta muchísimo que los chicos se volteen a verme y me piropeen, me hace sentir bien y deseada. Soy una chica bisexual, y a pesar, de que me gustan más los chicos, debo confesar que hay chicas que me vuelven loca, las chicas que me atraen son las exuberantes, las que tienen grandes pechos, buenas caderas, melenas largas…
Soy estudiante de enfermería, y mi historia comienza el día que empecé el segundo curso. El primer día de clase pude comprobar que había muchas caras nuevas, entre ellas una chica, Zaila. Esa chica me llamó mucho la atención, era rubia, de grandes ojos azules, una melena preciosa, con grandes tetas, un culazo increíble, era la chica más guapa que jamás había visto, ese día llevaba un vestido muy muy corto, que dejaba ver unas piernas preciosas y con un escote de vértigo, llevaba unos tacones muy bonitos que le hacían el culo todavía más redondo… se notaba que no llevaba sujetador, pues se podían notar sus pezones. Sólo con verla ya me había puesto caliente. Ese día no pude dejar de verla en todo el día, no podía prestar atención a las clases, me tenía embobada. Leer todo
Me encontraba sola en Nueva York, con sólo 20 años, curiosa y deseosa de aventuras caliente. Fue por esto, que decidí ir a parar a un bar, me senté en la barra, esperando por mi aventura. Luego inquieta, decidí dar una vuelta por el lugar, con mi tequila en mano. En eso, mi mirada se cruzó con las de un negro de rasgos salvajes, y muy sensuales. Volví a la barra, y me giré, para observarlo. Mi mirada fue tan evidente, que el me observó fijamente, y bosquejó una sonrisa un tanto malévola en su rostro. Mi cuerpo se tensa al sentir que sus pasos se dirigen hacia mi.
Comienza a hablarme, me cuenta que es de Nigeria , y que está con un amigo, jugando pool. Me ha invitado a bailar a un club cercano, y yo he aceptado, pero la verdad que el miedo me invade, y no quiero más que arrancar. Pido otro tequila, y decido que lo mejor es volar de aquel lugar, no pude escapar, justo ha llegado.
El miedo y el temblor de mi cuerpo me estremece, pero los tequilas de más , me hacen estar deseosa, y muy ardiente. Una vez en el club, su amigo se retira, nosotros, Steven y yo, bajamos a la pista de baile.
El comienza a bailarme provocativamente, y me mira con unos ojos de que me quiere comer, y yo por mi parte, no lo hago mal, bailo muy sensual. El me empuja, como si me estuviese penetrando, y simulamos un juego sexual con ropa, frente a todos.
Nos vamos a un rincón un poco oscuro, a sentar, el abre sus piernas fuertes , y yo me siento sobre una de ellas, atrapándolo con fuerza con mis dos piernas, y mirándolo fijamente. Nuestras frentes se juntan, y comenzamos a besarnos, con una de sus grandes manos, toca mi culo con fuerza, y con la otra, comienza a bajarme el escote, introduce su mano bajo mi sostén y toca uno de mis pesones, que se pone duro de excitación. Comienzo a sentirme mojada. Leer todo

