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	<title>Relatos Porno &#187; relatos porno</title>
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		<title>La primera vez con una transexual</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Aug 2010 10:01:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Yo tenia en ese entonces 18 años recién cumplidos xxx , había terminado mi secundario sin reprobar ninguna materia y había por fin conquistado la medalla de campeón de natación intercolegial que se me había negado en años anteriores, como premio por tanto esfuerzo mis padres me había comprado mi primer autito y con unos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Yo tenia en ese entonces 18 años recién cumplidos <a href="http://www.bragax.com" target="_blank">xxx</a> , había terminado mi secundario sin reprobar ninguna materia y había por fin conquistado la medalla de campeón de natación intercolegial que se me había negado en años anteriores, como premio por tanto esfuerzo mis padres me había comprado mi primer autito y con unos pesos que había ahorrado decidí tomarme todo el mes de enero de vacaciones para disfrutarlo paseando por el interior del país en mi propio auto.</p>
<p>Llevaba un par de días de recorrer caminos cuando, hacia media tarde, se desato una fuerte tormenta que me obligo a reducir la marcha ya que el camino por el que avanzaba se había convertido en un lodazal, luego de una hora o dos de penoso avance mi auto se descontrolo y fue a parar a la cuneta donde las ruedas giraron hasta quedar completamente atascadas en el barro. Mire a mi alrededor y en la semipenumbra del atardecer alcance a divisar, a través de la cortina de agua, varias luces a una distancia que yo calcule de un kilómetro. Hacia allí me dirigí atravesando el campo a pie, pero mi avance era tan lento, sufrí tantas caídas en el barro y tuve que cruzar tantos charcos donde el agua me llegaba mas arriba de la cintura, que para cuando llegue me encontraba lleno de lodo de los pies a la cabeza y se había hecho de noche cerrada.</p>
<p>La que yo creí un pequeño rancho en el medio del campo resulto ser una gran casona que, como luego supe, era el casco de una estancia.<span id="more-389"></span></p>
<p>Golpee las puertas de la entrada y, luego de un rato que me pareció larguísimo, la puerta se abrió y un señor de unos cuarenta años me hizo pasar al tiempo que me dijo &#8220;Vos debes ser el que se quedo en el barro, desde aquí se escuchaban las aceleradas del motor, menos mal que se te ocurrió venir porque cuando ese camino se anega queda inutilizado hasta por semanas, en fin ¡pero qué cabeza la mía!</p>
<p>Yo dándote conversación y vos chorreando agua, seguime que te muestro donde podes darte un baño caliente y luego comeremos algo que ya se ha hecho la hora de la cena, lamentablemente deberá ser algo simple como una sopa, ya que me encuentro con la sola compañía de mi fiel perro Bruto, pero no le temas no te hará daño si no se lo ordeno (el animal era un gigantesco pastor alemán que me miraba con hambre), luego podrás elegir un cuarto donde pasar la noche ya que, según veo, no podrás moverte de aquí por ahora&#8221;, ante la posibilidad de una ducha caliente y un plato de sopa mis tripas comenzaron a hacer ruido de placer pero me vi obligado a contestar &#8220;Mire Sr. No quisiera ser una molestia, si Ud. me permite su teléfono puedo pedir un auxilio al pueblo mas cercano para poder seguir mi viaje&#8221;, &#8221; de ningún modo&#8221; dijo &#8220;además aunque lo hiciera nadie podrá entrar por ese camino hasta que se seque y eso, creo, no va a pasar por lo menos en dos semanas, por otra parte hace mucho que vivo solo, salvo por mis tres peones que viven en la casa que esta a cien metros detrás de la arboleda, de modo que me vendrá bien tener con quien conversar, en cuanto a como te sacaremos de aquí, si te parece, mañana lo veremos, por ahora, joven, date un baño caliente mientras yo preparo algo de comer ¿de acuerdo? ¡ah! Por cierto, mi nombre es Santiago&#8221; Y sin esperar respuesta comenzó a conducirme por largos pasillos y escaleras al tiempo que me mostraba la casa.</p>
<p>Mientras todo esto sucedía pude observar que el hombre no dejaba de mirar mi cuerpo en el que la ropa, toda mojada, se adhería y trasparentaba ya que solo llevaba puesta una camiseta de hilo y un short y había perdido una zapatilla en algún charco de barro. Lo otro que observe es que a medida que me conducía por la gran casa siempre me tomaba del brazo o de la mano, cuando no me colocaba su mano en la parte mas baja de mi espalda justo un centímetro por encima de mi trasero, lo que me producía un cierto cosquilleo, aunque no desagradable.</p>
<p>Cabe hacer la salvedad aquí que hasta entonces yo solo había tenido relaciones sexuales con una novia a los 17 y aunque no me pareció gran cosa, jamás se me había ocurrido que podía tenerlas con un hombre aunque, lo confieso, dos o tres veces solo en casa me había masturbado poniéndome una de las bombachas de mi hermana.</p>
<p>Volviendo al cuento, mi anfitrión era un hombre en el inicio de la madurez de un metro ochenta de altura que vestía ropa y botas de montar y con el rostro curtido por la vida de campo, no obstante sus modales eran lo mas refinado que vi en mi vida. Lo cierto es que llegamos a una habitación grande y profusamente decorada, y me dijo &#8221; ¿te gusta esta habitación? Perteneció a mi hija que a tu edad se fue a estudiar a Europa y luego eligió vivir allí, supongo que para escapar de un padre demasiado riguroso&#8230;en fin, así es la vida. Veni por aquí que esta el baño&#8221;, se adelanto a prender la ducha y me dijo &#8220;porque no te desvistes así pongo esa ropa a secar&#8221; Allí me di cuenta de que toda mi ropa había quedado en mi valija dentro del auto y así se lo hice saber &#8220;no te preocupes ya te encontraremos algo, anda quitate la ropa&#8221;, como el no amagaba a irse comencé a desvestirme y me puse de espaldas a él, pero, sin que se diera cuenta lo miraba por un espejo que había del otro lado del baño, como explicar lo que me sucedió, cuando me quite los shorts y el slip mojados y lo vi mirarme las nalgas y frotarse con las manos la entrepierna, no pude evitar sentir algo extraño que me hizo demorarme para darle mas tiempo mientras me inclinaba seductoramente para desabrocharme, muy despacio, mi única zapatilla.</p>
<p>Cuando por fin se fue me dijo,&#8221;te dejare ropa sobre la cama cuando estés lista baja para cenar&#8221;, no podía creer lo que yo mismo había hecho, pero estaba extrañamente excitado y el se había dado cuenta, yo estaba seguro que cuando salió dijo &#8220;lista&#8221; y no &#8220;listo&#8221; ¿acaso me estaba tratando como a una mujer? ¿y entonces porque esto me excitaba? Me dije a mi mismo que era una fantasía mía y que seguro se trataba de un error y que no podía ser tan puto de seducir a un hombre y que seguro mañana estaría de vuelta en la ruta ya olvidado de estos pensamientos.</p>
<p>Me termine de duchar y me dedique a observar que el cuarto de baño era, evidentemente, el de una chica, revise los muebles y todavía estaban sus cosméticos y otras cosas típicas de una mujer. Me envolví en la toalla y salí al dormitorio donde me esperaba una gran sorpresa, sobre la cama estaba prolijamente extendido un conjunto completo de ropa femenina toda de color rojo sangre, había una microbambachita de encaje elastizado, un corsé también de encaje rojo con ballenas y portaligas, medias de lycra, unas sandalias con tacos altísimos del mismo color, guantes por encima de los codos y, como broche final, había un hermoso vestido de una tela también roja y muy brillante aunque bastante trasparente.</p>
<p>Mi sorpresa se convirtió pronto en excitación, me moría por ponerme toda esa ropa, pero también tenia vergüenza de verme ridículo frente a un desconocido.</p>
<p>Mientras pensaba en todo esto escuche la voz del hombre que, desde atrás de la puerta me decía &#8220;¿te encontras bien?&#8221;, tardé en responder con un no muy convencido &#8220;me parece que hay un error&#8230;&#8221;, &#8220;ningún error preciosa&#8221; me respondió entre mal disimuladas risitas &#8220;tomate tu tiempo, puedo esperar todo lo que sea necesario&#8221;. Su respuesta fue el permiso que yo mismo me estaba negando, volví al baño y me dije, si voy a hacerlo lo haré bien.</p>
<p>Por suerte tengo una hermana mayor a la que vi mil veces preparándose para &#8220;la guerra&#8221;, de modo que considerando que mi estatura es de 1,62 mts y peso solo 58 kilos, comencé depilándome absolutamente todos y cada uno de los pelos de mi cuerpo desde el cuello hacia abajo luego, como yo uso el cabello largo hasta debajo de los hombros, aunque habitualmente lo llevo recogido, me lo alborote con gel y lo peine &#8220;sauvage&#8221; como le vi hacer a mi hermana y a continuación procedí a ponerme, siempre como aprendí de ella, un suave maquillaje en contraste con un labial que hacia juego con el vestido, rojo brillante y con el esmalte de uñas de mis manos y pies. Pase al dormitorio y me vestí demorándome para ver como me quedaba cada prenda frente al espejo, el vestido era levemente ajustado al cuerpo, y marcaba muy bien mi cola de la que se trasparentaba la bombachita y el borde de las medias, ambos de encaje, cabe mencionar que a la práctica intensiva de la natación produce una musculatura de piernas y glúteos muy parecidos a los de la mujer ya que si bien los músculos se agrandan lo hacen conservando suaves líneas redondas a diferencia de otros deportes en los que se marcan con ángulos marcados y como el corsé ceñía muy fuerte mi cintura me hacía lucir un culo casi perfecto. El último detalle fue remplazar mis aritos por unos colgantes con una gargantilla haciendo juego que encontré y rociarme con un perfume francés sumamente dulce y femenino.</p>
<p>Me mire en el espejo de cuerpo entero de la habitación y no lo podía creer, era un mujerón, y por cierto que estaba muy bien &#8220;hasta yo me querría coger una mina así&#8221; me dije. La sensación de las medias sobre mis piernas depiladas y la de la de la tela de los guantes en mis brazos me estaban poniendo a mil. Estaba vestida para matar.</p>
<p>Salí de la habitación y me dirigí al comedor principal, me iba mirando en todos los espejos y, en los que la luz quedaba detrás de mi, podía ver lo muy transparente que era mi vestido, esto me excitaba y hacia que cada vez sacara mi cola mas hacia fuera logrando un andar muy femenino, mi temperatura aumentaba a cada paso junto con mi nerviosismo, escuchaba el tic tac de mis taquitos (para mi sorpresa los domine desde el principio), hasta que por fin llegue a las grandes puertas del comedor, estire la mano para tomar el picaporte pero antes de que pudiera tocarlo la puerta se abrió de par en par y allí estaba él, &#8220;estas bellísima&#8221; me dijo &#8220;a ver date un vuelta, ¡que bien te queda Sabrina! ¿puedo llamarte así verdad?&#8221; &#8220;este&#8230; si, si&#8230; claro&#8221; tartamudee yo, &#8220;a ver camina hacia la luz&#8221; dijo y así lo hice acentuando el movimiento de mis caderas, &#8220;!guau! Esta guapísima y que hermoso cuerpo se vislumbra bajo esas trasparencias&#8221; me puse colorado aunque no se si de vergüenza o de calentura, él me tomó de la mano y me llevo hasta una mesa servida con mantel y candelabros, me descorrió la silla para que me sentara y me trato durante toda la cena como a una dama, yo estaba enloquecido encima me sirvió dos vasos de vino que me terminaron de &#8220;soltar&#8221;.</p>
<p>Al terminar la comida se paro, subió un poco el volumen de una suave música que sonaba en algún lado, se acerco a mi, me tendió su mano, y cuando me paré me dijo &#8220;Sabrina estoy encantadísimo de que estés en mi casa, podes quedarte en ella todo el tiempo que quieras&#8221; (que insistiera en llamarme por un nombre de mujer me encantó y me encendió aun mas), luego se me acerco me tomo en sus brazos y comenzó a bailar conmigo &#8220;llevándome&#8221; con su mano derecha suavemente apoyada en mi cola, así como al descuido, con cada vuelta el se me acercaba mas y yo comencé a sentir contra mi algo duro entre sus piernas, cuando termino la música me llevo del hombro a un pequeño balcón y me abrazo muy fuerte y me besó, primero suavemente en los labios y luego fue pasándome la lengua por ellos hasta luego introducirla toda dentro de mi boca, que delicia, como me encanto sentir esa lengua caliente dentro de mi boca ¡en ese momento sentí que era una mujer! Le dije a al oído lo que sentía y que no deseaba estar en otro lugar ni con otra persona y que haría todo lo que el me pidiera para complacerlo, volvió a besarme pero esta vez sus manos comenzaron a recorrerme la espalda, la cola, llegaron a mis piernas y luego comenzaron a subir y con ellas mi falda, sus fuertes manos comenzaron a acariciarme la cola hasta ponerme a mil luego, cuando entramos, se quedo detrás de mi y comenzó a subirme del todo el vestido, lo dejo caer y se alejo para admirarme, me pidió que diera varios giros y yo lo obedecí sacando lo más que podía mi colita hacia afuera, &#8220;estas hermosa Sabrina&#8221; dijo entonces.</p>
<p>Yo me moría de la calentura, me acerque a él y comencé a desvestirlo, el me dejo hacer, le abrí la camisa y sentí su velludo pecho entre mis manos se lo bese y fui bajando, comencé a desabrocharle el cinturón luego los pantalones y ya podía sentir su duro miembro deseoso de salir, busque dentro de sus calzoncillos, lo tome entre mis manos y me sorprendió su enorme tamaño, lo bese en la punta, luego corrí hacia atrás la piel y le pase la lengua a todo su largo, lo puse dentro de mi boca y pude sentir como se hinchaba aun mas ¡me sentía la mujer mas puta del mundo! ¡y me encantaba!. Luego de un rato me hizo parar, me llevo hasta un mullido sillón, se sentó y me dejo a mi de pie, imagínenme vestida solo con mi corsé y braguitas diminutas medias con portaligas, guantes hasta arriba de los codos y tacos altísimos, frente a esa hermosa y gran pija que parecía decirme ¡quiero entrar en ti! Le di la espalda y como había visto en las películas comencé a moverme sugestivamente al compás de la música y a acariciarme para el, el me acerco al sillón, me bajo apenas la bombachita y, sin levantarse, comenzó a besarme la cola hasta llegar a mi agujerito con su lengua, ¡que delicia! Quería que no se terminara nunca, me metía la lengua en lo profundo de mi cola y cuando la sacaba me mordía los bordes del agujerito, ¡me estaba volviendo loca y se lo dije así!</p>
<p>Le pedí por favor que me cogiera pero el me seguía haciendo todas esas cosas que me enloquecían, luego me mando a buscar un pote de vaselina de arriba de la chimenea y yo corrí contenta a buscarlo, al volver me hizo acostar boca abajo en el sillón donde estaba el sentado y me puso tres almohadones debajo de mi pancita con lo que mi cola quedo totalmente expuesta al cielo, nuevamente me hizo lamerle la pija mientras el comenzaba a introducirme uno a uno los gruesos dedos de su mano en mi colita, yo deliraba de placer y cada vez que me agregaba un dedo le pedía que me pusiera otro mas, &#8220;como esta de caliente mi gatita&#8221; me dijo &#8220;¿queres que te coja ahora mujercita mía?&#8221;, &#8220;siiii por favor&#8221; le suplique, entonces sin cambiarme de posición giro alrededor de mí sin dejar de mirarme y con su gran pija roja y caliente apuntando a mi traserito, vino por detrás y mientras yo me volvía loca esperando la embestida, el me dijo que iba a esposarme y le conteste que podía hacer conmigo lo que quisiera, pero que me cogiera pronto sino quería verme muerta de la calentura. Me puso las manos en la espalda me coloco un par de esposas y me acerco la punta caliente y envacelinada a mi agujerito, como disfrute de ese momento, me pareció eterno, fue metiéndomela mas con cada embestida haciéndome gemir de dolor y placer hasta que la tuve toda adentro, podía sentir sus huevos golpeando contra mi, ese hombre me estaba por fin cogiendo, me hizo cambiar de posición varias veces siempre sin sacarme las esposas hasta que por fin me dijo &#8220;sos mía&#8221; y yo le conteste &#8220;cada vez que usted lo quiera&#8221; y sentí como, luego de veinte minutos de cogerme, mi hombre me inundaba con un interminable chorro de leche caliente, Yo estaba que explotaba.</p>
<p>A continuación me puso de rodillas en el suelo, siempre esposada, y se sentó frente a mi, &#8220;debes terminar bien tu trabajo mujercita, limpia todo lo que has ensuciado y me acerco la cabeza a su miembro mojado por los líquidos de ambos para que los limpiara con mi lengua, por supuesto que lo haré encantada&#8221; dije &#8220;pero que haremos con toda la leche que sale de mi colita y que manchara la alfombra&#8221;, &#8221; no te preocupes de eso se encargara Bruto a quien parece que le has gustado&#8221; gire mi cabeza y vi al perrazo cuando comenzaba a lamerme la cola hasta meterme la lengua muy adentro, esto me encanto tanto que paré aun mas mi colita para que pudiera hacer mejor su trabajo y me dedique a la limpieza de la gran pija de Santiago con mi lengua, como se me había ordenado.</p>
<p>Me sentía en el cielo y estaba por acabar cuando Roberto me dijo &#8220;creo que Bruto se ha encariñado contigo, mira como lo has puesto&#8221; me di vuelta y pude ver a Bruto con su pija roja toda afuera, no lo podía creer, era del tamaño de la de su amo sino mas grande, Santiago lo hizo girar hasta acercármela a la boca, yo no me hice esperar y comencé a chupársela con toda maestría, mientras que Roberto se masturbaba y yo veía crecer su gran palo nuevamente frente a mis ojos, al cabo de un rato cambio a bruto de posición y lo hizo montarse a mis espaldas ayudándolo a entrar su gigantesca verga en mi colita, no puedo explicar lo que se siente, la pija de bruto era mucho mas grande dentro de mi que la de Roberto ¡y muchísimo mas caliente!</p>
<p>Comencé a moverme y gemir como una loca hasta que Roberto me la tapo con su gigantesca picha, la que recibí en mi boca muy gustosa, me tenían clavada como yo quería, nuestros movimientos se hicieron acompasados hasta que al cabo de unos minutos, los tres aumentamos la velocidad hasta el frenesí y allí acabamos todos al mismo tiempo, de golpe mi boca se lleno del mágico, caliente y riquísimo semen de mi hombre y, al mismo tiempo, en mi cola reventó una inundación de leche hirviente, ambos me provocaron el orgasmo mas largo de mi vida, ¡no terminaba de acabar!&#8230; Quede exhausta.</p>
<p>Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Mi prima la caliente me la chupa</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Aug 2010 09:58:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Soy de Chile y tengo 17 años, desde pequeño siempre he tenido debilidad por las piernas y pies bien formados de las mujeres, poseo un pene de 19 cm. erecto. En fin, el cuento es este: hace más o menos 3 años, cuando tenía 14 estaba de visita en la casa de mi prima, ella [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Soy de Chile y tengo 17 años, desde pequeño siempre he tenido debilidad por las piernas y pies bien formados de las mujeres, poseo un pene de 19 cm. erecto. En fin, el cuento es este: hace más o menos 3 años, cuando tenía 14 estaba de visita en la casa de mi prima, ella se parece mucho a Jennifer López para que tengan una noción, con unas tetas más bien grandes, un culo redondito y parado y lo mejor de todo: las mejores piernas del mundo, bien torneadas y sexy. Un día en la mañana entré a su cuarto para buscar algo no recuerdo que. Ella estaba sentada de piernas cruzadas en la cama con una camisola muy corta que dejaba ver sus piernas por completo, desde los muslos hasta sus exquisitos pies.</p>
<p>La erección fue inmediata y mi excitación fue tanta que las miré por un rato hasta que ella me preguntó qué miraba, en ese momento fui corriendo al baño para masturbarme. A ella le encanta exhibir su sexy par de piernas, sobretodo a mi, por lo que después de aquella ocasión no paró de mostrármelas.</p>
<p>Un año más tarde, yo con 15 y ella con 14, fui nuevamente a dormir a su casa. Estaba viendo televisión en su pieza mientras ella se duchaba. Luego de un rato ella sale del baño con una toalla en la cabeza y otra tapando sus pechos y culo pero dejando las piernas desnudas por completo, en ese momento pude apreciar lo voluptuosa que ella era, no parecía tener 14 años sino 20. Entró y se sentó en la cama (yo estaba en sentado en una silla a los pies de su cama), no me miró, subió las piernas y comenzó su ritual se depilación el cual duró unos 25 minutos.<span id="more-387"></span></p>
<p>Mi miembro estaba nuevamente rígido al 100% y el paquete sobresalía demasiado del pantalón, por lo que tenía que moverme constantemente para que ella no lo notara. Hice como que veía TV pero de reojo no sacaba la mirada de sus pantorrillas y muslos muy bien desarrollados, dije que iba a la cocina pero solo para no decirle que me haría la paja de mi vida.</p>
<p>Sus seducciones pararon cuando dejé de ir para su casa durante medio año más o menos. Pero aquí culmina el relato, pues hace 2 meses, en vacaciones de verano, volví con mi familia a su casa para el cumpleaños de mi tía. Eran las 12 del día, entre a su cuarto para decirle algo pero ella estaba humectándose sus deliciosas piernas con crema, se había acabado de duchar y estaba vestida con una falda muy pero muy corta. Dije perdón y me estaba retirando avergonzado, pero ella me dijo que pasara y cerrara la puerta con llave.</p>
<p>Me senté a sus pies mientras ella masajeaba una de sus piernas en alto y formando un arco con su pie el cual estaba muy cerca de mi rostro, que claro lo hacía a propósito para excitarme y lo consiguió apenas entré a la pieza. Comenzamos a hablar del colegio y esas cosas, pero a mi solo me interesaban sus sensuales piernas, que todavía masajeaba y su pie estaba tan cerca ahora que podía sentir con facilidad el olor de la crema. Para variar me provocaron una erección inmensa, sentía un cosquilleo muy agradable en mi pene. De repente puso su pie izquierdo en mi muslo, yo estaba vuelto loco y ella hacía como si no pasara nada, estaba a punto de eyacular, seguimos conversando sobre la vida y la familia pero yo transpiraba de nerviosismo, cuando de pronto subió su pie hasta mis genitales preguntando:- &#8220;¿Eres igual de tímido con todas las mujeres?&#8221; e hizo un leve masaje, yo le respondí:-&#8221;Solo con las que me gustan&#8221; y ella irónicamente dijo:- &#8220;Ah ¿es por eso entonces que siento algo duro en la planta de mi pie o tienes algo en el bolsillo?&#8221;.</p>
<p>Me puse muy nervioso, pero más que eso caliente, así que la miré fijamente y tomé aquel pie para comenzar a chuparlo, ella también empezó a excitarse, así que con el otro pie me daba un masaje muy estimulante en el pene. No podía creer que estaba pasando lo que siempre había soñado, mi prima de 16 años a la cual siempre había deseado me estaba haciendo una paja con el pie. Nos llamaron a almorzar, en el comedor no paró de tocarme con sus pies por debajo de la mesa pero lo hacía sin mirarme. En la noche había un asado de unos amigos de la familia, por lo que todos en la casa iban a salir, pero nosotros dos no, nos pusimos de acuerdo para no ir. A la noche, apenas todos se fueron fuimos a su pieza y comenzamos a comernos, le tocaba el culo y ella a mí el abdomen. Lentamente fui bajando mis manos por sus piernas hasta llegar a sus pies, le saqué los zapatos (eran tacones blancos) y comencé a pasar mi paquete por sus piernas. Ella estaba ya muy caliente, me agarro, nos dimos un beso y me sacó la polera, me pidió me bajara los pantalones y yo le dije que lo hiciera ella. Me bajo el cierre, toco el órgano y dijo que estaba muy caliente, me bajó los calzoncillos y se agachó.</p>
<p>Arrodillada me dijo que era virgen y que no perdería la virginidad con un primo, le pregunté si el sexo oral estaba descartado y dijo que lo pensaría. Comenzó a masturbarme y dijo que ni en Internet había visto uno tan grande, sonrío y pasó su lengua desde la base hasta la punta del glande y luego por la cabeza que estaba muy húmeda, se lo metió en la boca, lo chupó por un minuto y se lo sacó, le pregunté porque había parado tan buena succión y replicó con que iba a terminar lo que había empezado en la mañana, puso un pie a cada lado de mi pija y comenzó a masturbarme. Estaba en el paraíso. Tomé uno de los pies y lo introduje en mi boca, le chupaba los dedos y tocaba sus piernas mientras ella me masturbaba con el otro pie haciendo presión contra mi vientre. Le dije que estaba apunto de eyacular, le pedí que lo chupara y así poder tragarse mi semen, me dijo que ni loca y me agarró el pene apretándolo con fuerza haciendo que saliera una gota de líquido transparente y que el cabezón brillara, este estaba lleno de un liquido espumoso y se veían pequeñas burbujas a su alrededor, me miró y comenzó a pasar su lengua de una forma muy sensual por el glande limpiándome aquel líquido espeso.</p>
<p>Tomé nuevamente sus pies y los puse entre mis piernas, ella comenzó de nuevo con el &#8220;masaje&#8221;, yo acariciaba sus piernas de arriba hacia abajo (muslos hasta pies) y no pasaron más de 30 segundos para que tuviera el mejor orgasmo de mi vida, ella gritó &#8220;haaayyy&#8221; pues sus pies y el cubrecama quedaron bañados por mi semen. Al final me dijo que le gustó y que me lo haría de nuevo, pero al día siguiente solo nos dijimos hola y chao, sin embargo algunos días después hablamos por MSN y nos pusimos de acuerdo en que cada vez que nos encontráramos haríamos de las nuestras y así sucedió.</p>
<p>Tres semana después, o sea hace poco mas de un mes atrás, su familia se fue a veranear a un balneario chileno por 5 días, ella me avisó y dijo que no iría para que estuviéramos esos días juntos. Les dijo a sus padres que se quedaría en la casa de su mejor amiga, la cual sabía lo que iba a pasar y la ayudó con el permiso. Yo por mi parte dije que me iba a dormir a la casa de un amigo también y mis padres no pusieron ningún problema pero dijeron que me estarían llamando al celular.</p>
<p>Ese mismo día me fui a su casa, la sola idea de lo que íbamos a hacer me estimulaba mucho. Llegué a su vivienda como a las 10:30 de la noche, ella me estaba esperando dentro de la casa para que ningún vecino sospechara que ella estaba ahí, traté de entrar lo mas furtivo posible porque alguien podría pensar que era un robo.</p>
<p>Ya dentro de la casa, nos saludamos con más confianza y nos dimos un buen beso, ella vestía unos jeans bien apretados, dejando ver la forma de su culo y arriba una polera apretada también que apenas tapaba sus tetas, dejando el ombligo afuera. Mientras íbamos caminando hacia su cuarto le di un agarrón en el trasero y a esto dijo:- &#8220;¡oye!&#8221;, haciéndose la niña buena. Entramos a su habitación y encima de la cama había una cámara de video, un condón y unas medias de seda. Pregunté para qué era todo eso y me dijo que haríamos un video, me entusiasmé con lo que dijo.</p>
<p>Se quitó las zapatillas y los jeans, y quedó en con la pequeña polera, una tanga negra y unos calcetines blancos, la tomé por detrás y clavé mi bulto en su culo, ella me dijo que esperara hasta el video y acepté. Subimos al segundo piso y ella se puso las medias, dijo que me sentara en una silla de cocina que había ahí y que me quitara toda la ropa, lo hice y luego ella me ató las muñecas por detrás de la silla con una cinta adhesiva. No me podía mover, de repente puso una música erótica de fondo en el computador, prendió la cámara y comenzó a bailarme. La cámara estaba puesta de modo que nos viéramos los dos. Mi pene estaba flácido y su danza no me estimulaba mucho a no ser cuando se daba vuelta, ahí podía apreciar su exquisito culo en la tanga. La cámara estaba grabando, comenzó a sacarse lentamente las medias, los 10 cm. de carne ahora eran unos rígidos 19. Se hincó en el suelo ante mí y emprendió a chuparme la verga pidiéndome que le avisara si es que me iba.</p>
<p>Según ella era virgen y que solo me había hecho mamadas a mí pero parecía toda una experta en el asunto. Tomó el único condón que había y me lo puso, se sentó encima de mí y me cabalgó como una histérica. Si bien ella dijo que era virgen no vi una gota de sangre por el rompimiento del himen, pero no le tomé importancia. Se relajó un rato arriba mío y luego vimos el video. Le pregunté si tenía más preservativos para los otros días y me dijo que pensó que yo iba a llevar. Un poco enojada dijo que no se arriesgaría a que un vecino o alguien conocido nos vieran juntos comprando condones, la gracia era estar los 4 días que nos quedaban sin salir de la casa. Le pregunté que haríamos y me dijo que igual tendríamos sexo, ya sea oral, anal o masturbarnos.</p>
<p>Yo no podía estar más contento, creo que cualquier hombre prefiere una buena mamada o meterlo por el culo que por adelante, y eso era lo que ella me estaba diciendo. Me dijo que se había puesto una meta, hacerme eyacular como mínimo tres veces al día, ella ya sabía las partes de su cuerpo que más me atraían, que si bien las tetas y su retaguardia me producían erecciones, sus piernas me volvían chiflado. Después de aquel largo y cansador sexo del video dormimos juntos en su cama.</p>
<p>Al día siguiente tomamos desayuno y ella preparo un baño de espuma en el jacuzzi de su mama. Entramos en él desnudos, ella con un moño en el cabello para no mojárselo. Me toqueteaba con los pies por debajo del agua. Ya durito, puse un chorro de agua en dirección a mi pene. Ella, viendo mi cara, me dijo que no empezara sin su consentimiento, pero yo no le hice caso. Indignada apagó los chorros, y me puso un pie en el pecho, lo levantó mostrándome aquella pierna muy bien torneada. –&#8221;¿Esto si te gusta verdad?&#8221; me dijo.</p>
<p>Sin responder, me puse de pie y comencé a tocar aquella pierna y a lamer su pie, ella reía y me manipulaba con su cuerpo. Le dije que se lo quería meter por detrás, ella accedió y lo hicimos en el jacuzzi. La espuma y el agua hacían que la penetración fuera mucho más fácil y si bien se quejaba de dolor y placer estaba lo suficientemente dilatada como para no dañarla. Luego de terminar me dijo que quería chupármelo, le dije que estaba exhausto y se enojó.</p>
<p>Después de unas horas, repuesto y listo para la acción, le dije que me hiciera sexo oral. Ella replicó diciendo que lo haríamos mutuamente, o sea, un 69. Aunque no me gusta agacharme ante una mujer, consentí porque era lo justo. Nos acostamos en su cama en posición del 69 y lo emprendimos. Yo soy más alto que ella, por lo que su vagina me quedaba más abajo de la boca.</p>
<p>Enfurecida y con el pene en la boca me dijo que empezará rápido, le dije que no alcanzaba así que le chupé lo que tenía más cerca, el culo, pero antes le dije que se pusiera una tanga para hacerlo mejor. El 69 culminó con que no le avisé que me iba y su boca quedó llena de semen. Pensé que me mataría, pero fue al contrario, si bien lo escupió en el baño, dijo que tener mi leche caliente dentro de su boca le pareció muy sexy pero que igual le avisara la próxima vez.</p>
<p>En la noche, como a eso de las 9:00, me mostró unos videos porno que tenía en el PC, los había bajado recién de Kazaa. Si bien los 2 orgasmos del día me tenían un poco cansado, aún me quedaba de lo que a ella tanto le gustaba. –&#8221;¿Quieres darme un masaje en las piernas y esparcirles crema humectante?&#8221; me dijo con cara de inocente. Mi corazón latía muy fuerte y le dije que si sin pensarlo ni una vez. –&#8221;Esto hay que grabarlo&#8221; dijo. Se agarró de manera muy sexy el cabello con un moño igual que el del jacuzzi y de puso una toalla blanca cubriendo todo menos sus brazos y piernas. Se acostó en la cama de modo que sus piernas quedaron de una forma muy tentadora. Prendí la cámara y comencé a esparcir la crema por sus perniles. Empecé por los muslos, casi en el culo, e iba bajando y masajeando sus preciosas piernas.</p>
<p>Ella jugaba con los dedos de sus pies, manipulándome para que me los llevara a la boca. Luego de que las humecté, las levante en mis hombros y lamí cada parte de sus piernas. Me bajé los pantalones y le mostré el enorme paquete que tenía por su culpa y le dije: -&#8221;No sabes todo el tiempo esperé hacerte esto, antes siempre que te ponías minifalda tenía que correr al baño a echarme una paja&#8221;. –&#8221;Jajaja, eso te pasó por tímido, yo sabía que ibas al baño a masturbarte, era obvio, me mirabas las piernas, respirabas más rápido y la erección se te notaba al kilómetro&#8221;. Me corrió más una paja con los pies y se cumplieron los 3 orgasmos que ella quería en el día.</p>
<p>Al segundo día las cosas estaban por cambiar, yo noté que a ella le gustaba bastante hacerme el sexo oral, si bien masturbarme con los pies la excitaba, no se sacaba la calentura. Con el sexo anal y oral si se la sacaba, pero el anal era muy doloroso para ella y un poco para mí también. Ella me decía que yo le hiciera sexo oral ahora, que me tocaba a mí hacerlo y eso, pero yo no quería y siempre inventaba excusas para postergarlo, tampoco me gustaba meterle los dedos aunque el primer día lo hice en el 69.</p>
<p>Así que le hice una apuesta, tenía que pasar dos días sin chapármelo ni masturbándose, solo masturbándome a mí, tampoco sexo por el culo. Si ganaba yo el último día le hacía todo el sexo oral que ella me pidiera pero si yo ganaba ella me hacía lo que yo le pidiera. Era un poco injusto para ella porque claramente me estaba aprovechando y además estaba aburrida de las pajas con los pies, pero dijo que si. El segundo día (primer día de la apuesta) me masturbó dos veces con los pies, y una cubana que es con las tetas. Se tentó mucho pero logró no tocarme el pene con la boca, con que le pasara la lengua bastaba para que yo ganara. Ya en el tercer día en la mañana le dije que si quería me masturbaba con las manos para que no se cansara tanto pero solo esa vez.</p>
<p>Después en la tarde como a las 4:00 me hizo de nuevo una cubana, y en la noche, cuando estaba lista para ocupar sus bellos pies, le dije que yo mismo me masturbaría. Se sintió injusticiada y dijo que estaba haciendo trampa, pero ¿que puede tener de malo hacerse una macaca uno mismo? Mis genitales ya no daban más, hasta me dolían un poco, pero hice todo para tentarla, empecé por tocarla en todos lados y besarla. Estaba ardiendo, riéndose dijo que ganaría y que nada la tentaría, pero aún quedaban 3 horas para que terminara el día. Ella estaba transpirando y con los pezones muy duros. Comencé a utilizar lo que tanto la tentaba, ella estaba sentada en un sofá de la sala de estar. Me bajé los pantalones y quedé solamente vestido con calzoncillos, cuando me vio el paquete lo agarró pero lo soltó de inmediato, este ya estaba erecto. Opté por terminar luego y me desvestí por completo.</p>
<p>Le pasaba mi miembro por todos lados y le decía cosas muy picantes, me puse encima de ella y se lo coloque muy cerca de la boca al mismo tiempo que me corría una paja, alcance a tocarle la cara y eso la excitó mucho. Al final fue a la cocina a buscar una salsa de caramelo, la llevé donde ella estaba y la escurrí por toda la cabeza de mi pene, lo acerqué mucho a su boca ahora la toqué. Ella no aguanto más, dio una leve chupada en la punte de la cabeza comiéndose el caramelo, se rió y dijo &#8220;UPS&#8221;. Le dije que había perdido y ahora era mi esclava carnal, pero no le importó mucho haber perdido.</p>
<p>Fuimos a su pieza para no desordenar y me senté en la cama, ella se sentó a mi lado y se inclinó para darme una buena mamada, me pidió que le pusiera más caramelo, lo chupó como si fuera lo que más le gusta, con una mano me agarraba el pene y con la boca succionaba y hacía el típico abajo y arriba, pasando la lengua por todos lados sobretodo el cabezón, estaba vuelta loca, con su otra mano me hacía cosquillas en los testículos. Cuando llegó el momento, le dije &#8220;¡me voy!&#8221;, pero siguió y cada vez que estaba más cerca de eyacular más fuerte y rapido chupaba. No aguanté y me fui con todo en su boca, parecía un litro de esperma, lo degustó, y se lo tragó para mi impresión, dijo que estaba &#8220;muy rico&#8221; según ella.</p>
<p>El último día fue lejos el mejor, me hizo las 3 cosas que más me gustan, sexo anal, oral y con los pies. Empezamos con el anal en el jacuzzi, ya que no teníamos lubricante, fue increíble escucharla gemir como putita. Luego vinieron sus pies, esta vez fue distinto, por que lo hizo con voluntad, gemía y decía &#8220;ah, ah que tula más grande me la quiero comer&#8221; y cosas por el estilo, pero el orgasmo no fue en sus pies, sino en su boca de nuevo, que es mucho mejor. Me dijo que le avisara cuando me fuera y yo pensé que era para no manchar el cubrecama y las sabanas, pero era para poder tragarse mi leche, que parecía gustarle cada vez más.</p>
<p>Me dijo que a la noche me iba a hacer &#8220;mierda&#8221; la tula. Cuando me volví a prender, le dije me lo chupara luego y bien. Se sacó lentamente la ropa y se puso una camisola muy corta, dijo que me sentara en la coma apoyándome en la cabecera, ella se acostó también con sus ojos a la altura de mi ombligo y flexionó las piernas de una manera muy sexy que me dejaba ver desde su culo hacia abajo y los pies en la parte de arriba, sonrió y comenzó con el trabajo que tanto le apetecía, el &#8220;blowjob&#8221;. Saboreaba cada parte de mi pene y cada fluido que salía de él, lo chupaba con los ojos cerrados y a veces mirándome a los ojos. Se tragó el semen y dijo que lo pudo sentir venir por el largo de mi pene y que estaba &#8220;muy rico&#8221; nuevamente.</p>
<p>Gracias a Dios nuestros padres solo nos llamaban día por medio al celular, y nadie sospechó de nada. Ahora cuando hablamos por MSN me dice &#8220;tu leche es muy rica&#8221; seguido por un &#8220;jajaja&#8221;.</p>
<p>Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Me folle a mi cuñada</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Aug 2010 09:55:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mi cuñada insistía permanentemente. Hasta un día que vino a casa y mi mujer no estaba llegó a mostrarme las tetas para convencerme de que sería bien recibida en nuestro ambiente de parejas &#8220;swingers&#8221; al que habíamos ingresado hacía un par de meses y en el que la estábamos pasando muy bien. Lo pero era [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi cuñada insistía permanentemente. Hasta un día que vino a casa y mi mujer no estaba llegó a mostrarme las tetas para convencerme de que sería bien recibida en nuestro ambiente de parejas &#8220;swingers&#8221; al que habíamos ingresado hacía un par de meses y en el que la estábamos pasando muy bien.</p>
<p>Lo pero era que mi esposa la incentivaba. Lo único que a ella le daba un poquito de vergüenza era que en el entrevero en alguna reunión yo pudiera quedar pegado a su hermana. La apañaba porque le tenía bronca al marido de ella porque según contaba era un atrasado, un celoso, que no se la cogía nunca, que prefería ver fútbol a estar con ella y que ésta ya no lo aguantaba por lo que quería ir sola porque necesitaba tener sexo.</p>
<p>A mí no me parecía bien que concurriera sin su esposo pero en definitiva no era mi problema. Para colmo mi mujer la entusiasmaba contándole lo bien que la pasábamos y los amigos que habíamos hecho.</p>
<p>Así que un día me decidí y lamentándome por su marido armé una pequeña reunión en casa con un par de amigos. Era una parejita joven y muy perversa, El superdotado y ella bisex. Por supuesto que la invitamos a mi cuñada, quien para no levantar sospechas con su esposo llegó temprano y como siempre, con un paquete de facturas. Mi cuñado nunca venía porque iba a la cancha y después se quedaba viendo fútbol por televisión hasta el último partido.<span id="more-385"></span></p>
<p>A la pareja joven también la hicimos venir temprano y en un momento dado mi cuñada me descolocó. Es que yo para entrar en clima charlaba para que se fuera conociendo con la otra pareja y de pronto dijo: ¿Cuándo empezamos? No tengo mucho tiempo y quiero disfrutar a pleno de la fiesta.</p>
<p>Eso desencadenó todo, porque esos jóvenes son muy zarpados y en un minuto estaban los dos en bolas apretándose a mi cuñada. Ella metía mano por todos lados y chuponeaba tanto a él como a ella..</p>
<p>Ahí nos dimos cuenta con mi mujer que a su hermana también le iban las mujeres, sobre todo por la pasión con que le tocaba la concha a la otra.</p>
<p>Se tiraron sobre un sillón mientras mi mujer sacaba las tacitas de café y las facturas para que no se aplastaran. La desnudaron y pude comprobar que mi cuñada tenía un buen lomo. La había visto en malla pero en bolas era realmente excitante. Me hizo calentar de inmediato. Sus pezones son grandes y morados y su concha rapada tiene unos labios rosados oscuros que parecen una boca abierta. Le nace bien arriba el tajo y su clítoris sale hacia fuera y al frente como si fuera una pijita.</p>
<p>Le chuparon la concha entre los dos, primero uno y después el otro. Luego él se paró en el sillón y le puso la verga en la boca. Ella la agarró con las dos manos y mientras gemía se la introdujo hasta la mitad, que era toda su capacidad bucal. El empujaba queriéndole llegar a la garganta y en un momento mi cuñada se ahogó y tuvo un pequeño acceso de tos. La chupó un buen rato mientras tenía un orgasmo tras de otro por la mamadas que la mujer bisexual le propinaba. Descubrimos con mi mujer que su hermana era una multiorgásmica insaciable.</p>
<p>A esta altura estábamos nosotros también desnudos pero sin participar así que me acerqué a ella mientras lamía el miembro del otro hombre. Me miró de reojo y me hizo señas de que me aproximara más. Así lo hice y me agarró la pija y lentamente comenzó a masturbarme. Después giró lentamente y al momento que soltaba las dos vergas que tenía en sus manos nos pidió que la cogiéramos. Yo cedí mi lugar al otro, porque estaba mi mujer y no sabía cómo reaccionaría, y éste se la metió bruscamente por la vagina. Ella gritaba de placer y pedía entre gemidos que yo le acabara en la boca.</p>
<p>Se la puse, ella la degustó con pasión pero yo controlé mi orgasmo.</p>
<p>Fue entonces que mi mujer se me acercó y me dijo que llegábamos hasta ahí, que no la fuera a coger, que recordara que era su hermana.</p>
<p>Mi cuñada mientras tanto se desparramaba en orgasmos. El flaco se retiró de su vagina y me dejó lugar para que se la pusiera. Dudé un instante pero ante los insistentes reclamos volví a mirar a mi esposa quien me contestó con un &#8220;sí&#8221; timido. Mi pija entró sin escollos hasta el fondo.</p>
<p>La situación era maravillosa, mi mujer se olvidó hasta tal punto que me besaba mientras yo me cogía a su hermana. Fue tan fuerte que acabé de inmediato. Mi verga se ablandó pero ella no me dejaba ir, parecía que gozaba más con un miembro fláccido dentro de su vagina.</p>
<p>Por fin me soltó y mi lugar lo ocupó el otro hombre que deseaba terminar lo que había comenzado. Lo hizo acabándole en su cara, llenando de semen su frente y su cabello. Ella estiraba la lengua para capturar las gotas que resbalaban por su piel ardiente.</p>
<p>La reunión continuó intercambiándonos las parejas. Mientras mi esposa le chupaba la pija al joven yo le hacía el culo a la minita y ésta se zambullía en la concha de mi mujer. Mi cuñada nos acariciaba a todos por igual, salvo a su hermana y ésta jamás la tocó.</p>
<p>Después la jovencita me la chupó al unísono con mi cuñada y les acabé en sus bocas. Resultaba gracioso ver cómo se disputaban mi pija. Se la pasaban de boca en boca y hasta temí que me la mordieran, cosa que no sucedió por suerte.</p>
<p>Mi mujer mientras tanto se aguantaba estoicamente el terrible pedazo del joven quien la había puesto en el suelo con las piernas levantadas e iba alternando sin parar con la concha y el culo de ella. Culo que estaba acostumbrando a recibirla porque eran unos de los habituales asistentes a las reuniones que hacíamos. No todas las mujeres lo podían soportar pero la mía lo dilataba de tal modo que le entraba como si nada.</p>
<p>Terminamos todos extenuados pero fue complicado convencer a la hermana de mi mujer de seguir otro día. No se quería ír, quería más y más. Por fin la llevamos a su casa después de ofrecerle un profundo baño que le sacara el olor a semen que tenía por todo el cuerpo para que su marido no se diera cuenta.</p>
<p>Hoy en día mi cuñada coge con nosotros. Ya traspasaron la barrera con mi esposa y se propinan caricias por todo el cuerpo. El que resulta más complicado soy yo que tengo que atender a las dos por eso es que a veces le organizamos fiestitas con la presencia de otros hombres que colaboran conmigo.</p>
<p>Su esposo sigue copado con el fútbol y ni percibe que ella ahora no le reclama más sexo. Pero en otros aspectos son felices y eso es bueno.</p>
<p>Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Como le rompi el culo a mi mujer</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Aug 2010 11:53:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sexo Anal]]></category>
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		<description><![CDATA[Como le regale a mi mujer una penetracion anal&#8230;, y me pidio repetir. Hace poco tiempo en uno de esos dias que no apetece salir de casa estabamos en el sofa de casa viendo la television, y como casi siempre no habia nada interesante, mi mujer me pidio que fuese al video club a buscar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Como le regale a mi mujer una penetracion anal&#8230;, y me pidio repetir.</p>
<p>Hace poco tiempo en uno de esos dias que no apetece salir de casa estabamos en el sofa de casa viendo la television, y como casi siempre no habia nada interesante, mi mujer me pidio que fuese al video club a buscar alguna pelicula entretenida.</p>
<p>-La que yo quiera? pregunte.</p>
<p>-La que tu quieras, me dijo.</p>
<p>Entonces mi cabeza se puso en marcha, baje al video club que esta cerca de casa, empece a buscar en la seccion x, y entonces vi una pelicula que me parecio perfecta, wet dreams, sueños humedos, en la portada se veia de todo. Me dicidi por ella y me la lleve a casa.</p>
<p>Cuendo llegue mi mujer me dijo si queria palomitas para ver la peli y yo le dije que no, que no haria falta. Cuando mi mujer cogio la pelicula me miro con cara de pillina y me dijo,</p>
<p>-Para no pasar frio, no?</p>
<p>No era la primera vez que veiamos una pelicula x, y a mi mujer le ponia mucho ver este tipo de peliculas, pero no se imaginaba lo que se me pasaba por la cabeza.</p>
<p>Disimuladamente yo habia puesto un bote de aceite lubricante al lado del sofa. Mi plan estaba en marcha.</p>
<p>Pusimos la pelicula y la primera imagen era una mujer masturbandose mientras dormia, a mi mujer le gusto y empezo a masturbarse, y me dijo:</p>
<p>-Vamos a hacer todo lo que salga en la pelicula, vale?</p>
<p>-Todo, todo? le respondi yo.</p>
<p>Me miro con cara de lujuria y para responderme, me bajo los pantalones y los calzoncillos y se metio mi polla en la boca. yo ya estaba empalmado, se quedo mi glande en la boca y me empezo a masturbar. Que delicia. Pero paro enseguida y me dijo:<span id="more-383"></span></p>
<p>-Mira la pelicula y calla.</p>
<p>La siguiente escena de la pelicula era un polvo, nos pusimos a ello, pero a mitad de polvo, pasaba algo que mi mujer no habia previsto, una penetracion anal.</p>
<p>-Eso no me lo hagas, me dijo, no me gusta.</p>
<p>-Como que no te gusta si nunca lo has probado.</p>
<p>Mi mujer paro en seco, y me dijo:</p>
<p>-Eso tiene que doler.</p>
<p>A lo cual yo le respondi que habia leido sobre el tema y que si se hacia bien no era nada doloroso, que al principio dolia un poco pero que luego el dolor se transformaba en placer y que muchas mujeres lo preferian al coito normal por que les proporcionaba mas placer. Mi mujer se resistia pero al final logre convencerla, y me dispuse a prepararla para que no sintiera dolor sino placer.</p>
<p>-Ponte de pie y recuestate en el respaldo de esta silla, dandome la espalda y relajate.</p>
<p>Y asi lo hizo, no me lo podia creer, mi mujer dispuesta a que le dilatara el culo para penetrarla despues, yo a esas alturas tenia una ereccion de caballo,pero me tocaba esperar para tener lo que yo siempre habia querido, el culito de mi mujer abierto solo para mi, para disfrutarlo y hacer con el lo que quisiera.</p>
<p>Me puse detras de ella y me puse a ello. Mi mujer estaba mirando la pelicula y cada vez estaba mas cachonda, yo me humedeci los dedos en aceite y empece a masajear su entrada trasera mientras ella acariciaba su clitoris y sus labios vaginales en busca de un orgasmoque no tardaria en llegar por la manera de suspirar que tenia.</p>
<p>Yo mientras tanto ya habia introducido uno de mis dedos en su ano, con mucho cuidado, y sacandolo para volver a lubricar la zona antes de volver a introducirlo.</p>
<p>Los suspiros de mi mujer se convirtieron en gemidos y note que iba a tener su primer orgasmo, se tumbo en el sofa boca abajo con la mano en su entrepiernay empezo a temblar. Le levante el trasero para facilitar la entrada de mis dedos en su culo, y le volvi a dar aceite, meti un dedo y entonces empezo a gritar, se estaba corriendo.</p>
<p>-Ahhhhh,&#8230;. siiiiiiiii. meteme dos, meteme dos dedos &#8230;&#8230; ahhhhhhh, asi&#8230;.. si cabron que bien lo haces&#8230;&#8230; quiero mas&#8230;&#8230;</p>
<p>Empece a mover los dedos mas rapido y mas rapido, a cada contraccion de su estomago yo notaba la dilatacion de su ano, se abria y cerraba como invitandome a entrar, entonces hubo algo que me puso de nuevo, y mas cachondo que antes mi mujer gritandome:</p>
<p>- Vamos a que esperas: revientame el culo&#8230;.. vamooooooos . metemela, quiero que me revientes&#8230;&#8230;. ahhhh siiiiiiii vamos.</p>
<p>Yo no espere mas y puse la punta de mi polla en el culo de mi mujer y comence a empujar, el espectaculo me estaba poniendo a mil, mi mujer todavia combulsionandose con el orgasmo que estaba teniendo y yo a punto de darle por el culo, los gritos de mi mujer se hicieron mas agudos cuanto mas empujaba.</p>
<p>Solo habia metido mi capullo cuando algo me volvio a sorprender, mi mujer empujo hasta atras, empalandose en mi miembro, con un grito desgarrador, y me empezo a gritar:</p>
<p>- Esto es lo que querias no? ahhhhhhh&#8230;. me has roto el culo, lo querias no&#8230;? pues ahora llenamelo de leche, vamos muevete, quiero que te corras en el ahhhhh&#8230;&#8230;. siiiiiii,,,, que me lo llenes de leche.</p>
<p>Yo empece a moverme de una forma muy violenta, con embestidas hasta el fondo, a la vez le tocaba el clitoris, empezo a jadear, parecia otro orgasmo, pero yo no pararia hasta llenarle el culo de leche, saque la polla para lubricarla de nuevo y luego comence con una cosa que a mi me gusta mucho, sacarla del todo y luego introducirla hasta el fondo, mientras me la agarro con la mano, asi estube una cuantas embestidas hasta que empezo otra vez el show, mi mujer se estaba corriendo otra vez, la meti hasta el fondo para notar sus contracciones, y cuando empezo el orgasmo era increible notar como su ano se contraia y presionaba mi pene, al sentir esto note un calor que parecia que iba a explotar y al poco yo tambien empece a correrme , era algo brutal, corriendome mientras su ano abrazaba mi polla como exprimiendola, me vacie por completo y ella todavia estaba con las contracciones del orgasmo.</p>
<p>Cuando terminamos nos quedamos abrazados y me dijo al oido:</p>
<p>- Me ha gustado, no sera la ultima vez que me rompas el culo.</p>
<p>Esta frase me activo y comenzamos otra vez donde lo habiamos dejado, pero eso es otra historia. </p>
<p>Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Semen en ayunas</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Aug 2010 11:50:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mi novio y yo estamos estudiando en la Universidad de Valencia y hace unos días que acabamos los exámenes de septiembre, y como las clases no empiezan hasta octubre, estamos aprovechando estos días para descansar e ir a la playa. Lo cierto es que esto no tiene nada e extraordinario, porque llevamos yendo todo el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi novio y yo estamos estudiando en la Universidad de Valencia y hace unos días que acabamos los exámenes de septiembre, y como las clases no empiezan hasta octubre, estamos aprovechando estos días para descansar e ir a la playa. Lo cierto es que esto no tiene nada e extraordinario, porque llevamos yendo todo el verano, pero estos días últimos los estamos aprovechando al máximo.</p>
<p>Además lo bueno que tiene el ir a la playa en esta época es que como todo el mundo está trabajando, pues practicamente la playa está vacía por las mañanas, por lo que casi siempre estamos solos.</p>
<p>Hasta ahora nunca habíamos intentado hacer nada en la playa, y eso que llevamos casi 3 años juntos. Pero yo aquel día estaba muy caliente, y Mario&#8230;bueno, creo que Mario nunca deja de estarlo. Es insaciable ese chico.</p>
<p>Era un día normal de la semana. Mario se pasó a recogerme temprano, sobre las 9:00 de la mañana. Subimos a su coche y nos dirigimos, como todos los días, a la playa más cercana. Al llegar no había absolutamente nadie, pero bastó con bajar hasta la orilla para instalarnos, cuando oímos llegar a un coche. Al rato vimos que se trataba de una pareja de personas mayores, un hombre y una mujer, que se pusieron como a 10 metros de donde estábamos nosotros, y mira que había playa. La verdad es que tampoco nos importó demasiado y nos olvidamos pronto de su presencia. Mario comenzó a ojear una revista mientras yo tomaba el sol, boca arriba, extrañamente consciente de mi calentura, causada no precisamente por el sol de las 10 de la mañana, sino porque, con la cabeza ladeada, no podía quitarle la vista de encima al paquete de Mario.<span id="more-381"></span></p>
<p>Así pasé un rato, hasta que me dio la sensación de que el calor de mi bajo vientre no se aplacaría nunca, por lo que me incorporé para darme un baño. Se lo comenté a Mario, pero éste, imbuido en la dichosa revista, solo me lanzó un gruñido como de haberse dado por enterado. Eso me reveló. Me cabreó bastante, vaya. Así que cogí, me levanté, y me acerqué a la orilla, y allí me quedé quieta un rato, notando cómo la espuma de las olas me acariciaban los pies y los tobillos. Me fui metiendo poco a poco en el mar, medio enceguecida por el oblicuo sol de la mañana, admirando la claridad del agua, el olor a yodo, la fina arena el fondo. No comprendo el porqué, pero todo esto contribuyó a que me excitara más. Tenía los pezones tan duros que casi me dolían. Cuando el agua me llegó a la altura de las caderas me zambullí, pensando que quizás, si Mario me estaba mirando, se animara a seguirme, porque al meterme de cabeza le di una buena panorámica de mi trasero. Pero al emerger a la superficie y girarme hacia él, vi que mi táctica había fallado. Ni siquiera levantó la vista cuando le grité que el agua estaba &#8220;buenísima&#8221;.</p>
<p>¡¡Me sentí despechada!! Así que decidí pasar de él. Cerré los ojos y me concentré en el líquido elemento, en cómo el agua rozaba mi piel, en mi larga melena flotando en el agua. Yo llevaba un bikini blanco de triángulo que me lo había comprado años atrás, cuando aún mis tetas no habían alcanzado toda su extensión, y la verdad es que me estaba un poco pequeño. Y la parte de la braguita también me estaba un poco ajustada, se me iba remetiendo la tela por la rajita el culo. Tenia que estar casi continuamente cuidando de que no se viera más de lo normal, pero como era septiembre y apenas hay gente en la playa en esta época, y solo me iba a ver mi novio, que ya me tiene bien vista&#8230;pues total , qué mas me daba. Además aquel bikini le volvía loco a Mario. Menos aquel día, claro. Supongo que estaba un poco cortado por la pareja de ancianos, no sé.</p>
<p>El caso es que la parte de arriba me molestaba. Era de esas que se atan al cuello y a la cintura. Y&#8230; además me apetecía sentir el agua entre mis senos, así que me lo desaté del cuello y me lo bajé hasta la cintura. Miré haca los ancianos y vi que no estaban mirando , de hecho estaban medio ocultos por su enorme sombrilla, inclinada hacia el sol, como una gigantesca flor que va buscando la luz. Bajé la vista y observé mi pecho. Se veía refulgente bajo el agua y con los rayos el sol que penetraban en ella. No pude evitar tocármelos y sentirlos en mis manos&#8230; tan redondos y tan duros, con mis punzantes pezones entre los dedos, y la suavidad del agua a su alrededor, como acariciándomelos, habiendo que se elevasen, como si quisieran salir a la superficie. Qué placer. Me puse a nadar lentamente a lo largo de la orilla, en sentido contrario a donde estaban los ancianos, totalmente desnuda de cintura para arriba. Los hombros y el cuello supongo que se veían demasiado liberados de cualquier carga de tirantes.. porque Mario no tardó en acercarse a la orilla y mirarme con picardía. Yo le sonreí y le hice un gesto para que se acercara. Él se zambulló en el agua y a los pocos segundos ya me estaba magreando los pechos.</p>
<p>&#8220;Eres una descarada, Patricia&#8230; una descarada zorrita. ¿Y si el viejo te descubre?&#8221;.</p>
<p>&#8220;Pues se pondrá contento, Mario, yo qué quieres que le haga, estamos en un país libre, no?&#8221;</p>
<p>Mi chico sonrió complacido ante mi natural descaro. Deslizó la mano por mi vientre hasta llegar al elástico de las braguitas y metió la mano por ellas hasta rozarme el vello púbico, con el que se entretuvo un rato enrrollandolo y desenrrollánolo.</p>
<p>&#8220;Estoy como un toro, Patri&#8221; – y pegó su entrepierna justo en la raja de mi culo – &#8220;no te haces una idea&#8230;&#8221;.</p>
<p>&#8220;Me la hago, si&#8230;no te separes, por favor&#8230;&#8221;- dije mientras dejaba escapar un gemido.</p>
<p>Para ese entonces su mano ya había alcanzado la plenitud e mi sexo, y me acariciaba el clítoris con un dedo mientras que con otro hacía a magos de querer metérmelo hasta la médula, del énfasis que le ponía. Le dije que no fuera tan descarado, que nuestros vecinos podrían descubrirnos. Entonces él, separándose de mi, me agarró de la muñeca y me guió fuera del agua. Estábamos tan calientes que ni me di cuenta de que yo aún llevaba la parte superior del bikini por la cintura hasta que nos sentamos en las toallas. Rápidamente me puse boca abajo y traté de volver a anudármelo al cuello, pero Mario me lo impidió sujetándome las dos manos. Yo me dejé hacer. Luego se incorporó y colocó la sombrilla de tal forma que nos tapara un poco de la vista de los dos viejos. Se tumbó boca arriba y se bajó el bañador lo suficiente como para dejar a la vista su flamante polla&#8230; yo no necesité más pistas. Coloqué mi cabeza sobre su bajo vientre y comencé a darle pequeños lametones por debajo del glande, en esa zona tan rugosa. Su pinga estaba totalmente enhiesta y muy dura, bastante humedecida en la punta debido al líquido preseminal que no tardé en lamer también. Me encanta ese sabor. Más incluso que el propio semen.</p>
<p>Coloqué mi mano alrededor de la base el pene, apretando bien, para ver toda aquella polla en su esplendor, pero no pude aguantar demasiado esa visión, necesitaba comerme aquella polla ya, así que no tardé en dale lentos y húmedos lengüetazos, notando el sabor de su piel, desde la base hasta la punta del capullo, chupando siempre un poco la puntita en busca de más liquido preseminal. Luego pasé la lengua alrededor de la base del glande y me metí la punta en la boca, aprentando todo lo que pude mis labios y haciendo fuerza para que pareciera que me lo metía en una abertura muy estrecha. Mario entonces posó su mano sobre mi nuca y suspirando me dijo, &#8220;suave, Patricia, suave, por faaaaavor&#8221;&#8230; me encanta cuando me dice eso.</p>
<p>Lo hice más lentamente, hasta que vi que él ya no podía más. Entonces empecé a hacerlo paulatinamente más rápido, haciéndole una paja con mi boca, un rápido mete saca. Lo hacía tan deprisa que pronto me empezó a doler el cuello. Iba a decírselo a Mario cuando me gritó que se corría&#8230; y se corrió. Si, señor. En toda mi boca. O mejor sería decir en toda mi garganta, porque noté cómo un chorro caliente y espeso de semen se me colaba por la garganta y descendía hasta mi estómago vacío (aquella mañana no había desayunado&#8230;nada mejor que semen en ayunas).</p>
<p>Cuando levanté la cabeza para mirarle, descubrí al hombre mayor en la orilla, justo enfrente de nosotros, con las manos unidas a la espalda y observándonos directamente. Yo me miré unos instantes y creo que me puse roja como un tomate.</p>
<p>&#8220;Ayyyy, hijos míos&#8230;.qué envidia me dáis&#8230;&#8221;.</p>
<p>Mario y yo nos reímos con ganas.</p>
<p>&#8220;Lo siento, señor, pero no se la presto&#8230;&#8221;</p>
<p>&#8220;Lástima, hijo, lástima&#8230;mi pobre Herminia ya no está para esos trotes&#8230;&#8221;.</p>
<p>Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Las hermanas</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Aug 2010 10:39:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Los vestidos estaban listos, los zapatos de tacón alto y el perfume de mamá también, Celia ve a su hermana y se ve así misma, con la sonrisa dibujada de oreja a oreja, con la mirada extasiada y el hoyuelo en la mejilla derecha, heredado de su madre, que también la luce, viendo a sus hijas tan felices y con solo una toalla encima, esperando su aprobación para vestirse para el quizá día más importante de sus vidas, el día en el que recibirían como primera y única vez, el listón de graduadas de preparatoria. Hoy cambiaria todo, hoy dejarían de ser absolutamente dependientes, hoy saldrían al mundo como adultas, como tantas veces soñaron, como tantas veces alucinaron frente al espejo viejo de su cuarto y cuando se decían &#8220;Ya no espero para estar en la universidad, conocer gente mayor que nosotras y también bueno, ya sabes&#8230; más experimentada&#8221;.</p>
<p>Doña Carolina acaba el ultimo trazo que faltaba en el vestido rosa de Raquel y feliz las mira. &#8220;Ya es hora hija, vístanse&#8221; les dice mientras recoge el hilo de la maquina, y aspira por tercera vez su cigarrillo de menta. Ellas no esperan más, de inmediato dejan caer sus toallas y desnudas buscan ropa interior, miles de murmullos entonces se escuchan, Celia afirmaba que el tanga rosa en este caso es lo más apropiado &#8220;no marca hermanita, además es cómoda&#8221;, Rebeca no sabe si sea lo correcto &#8220;Hija y si un viento nos pesca quedamos casi en pelotas&#8221;, su madre las ve discutir tan amigablemente, tan unidas, tan distintas a la vez, pero con la tolerancia indicada, se siente orgullosa. &#8220;Toda la vida serán más que hermanas, amigas&#8221; se dice así misma.</p>
<p>Raquel y Celia nacieron el mismo día, pero no de la misma madre, me he olvidado de mencionar ese pequeño gran detalle, ambas se dicen hermanas e hijas de Doña Carolina, pero en realidad&#8230; ninguna lo es, Doña Carolina es estéril, se enteró cuando soñaba y soñaba con un par de gemelas en brazos, y fue muy doloroso entonces, lloro meses y mentalmente hasta años, Don Sergio no toleraba ver a su mujer así, sentía que su vida se iba entre lagrimas y veía con impotencia a sus amigos cuando tenían hijos, uno tras uno. Fue cuando pensó en adoptar, consulto con su esposa y luego de pensarlo bien, decidieron ir al orfanato; no tuvieron problemas entonces , eran una pareja de clase alta que además asimilaba virtudes y valores. En primer momento sólo quisieron un bebe, de preferencia mujer, pero luego de meditarlo bien y ya con un poco más de impedimentos adoptaron una más. Al principio eran muy iguales, parecían gemelas, pero el tiempo las hizo disímiles, Raquel era más blanca, con cabellos rubios, y ojos claros, con una sonrisa encantadora y unos cachetitos lindos de peñiscar, Celia en cambio llevaba los cabellos oscuros de la &#8220;madre&#8221;, con ojos cafés hermosos y un color de tez llamativo y armonioso con su cabello, un poco menos blanca que su hermana, ambas lindas, ninguna superior, pero eso sí, distintas, al momento y luego, cuando sus personalidades cambiaron, cuando Celia era más liberal, cuando cambiaba el té con los padres por las fiestas y a Moliére por el chico de la tienda de la esquina.<span id="more-378"></span></p>
<p>Raquel, en cambio, siempre había sido pegada a su madre, siempre la ayudaba en las labores y siempre había quedado en un puesto de merito en la escuela, y hoy le tocaba dar el discurso de bienvenida, y eso la tenia más preocupada, lo repetía mentalmente a cada instante, mirando el cuerpo desnudo de su hermana que se probaba los interiores de ella e incluso los de su hermana, esperando el indicado dijo ella &#8211; El indicado para qué- preguntó Raquel, su madre se unió a la pregunta, Celia solo sonrió.</p>
<p>Raquel seguía viendo a su hermana, la consideraba más hermosa que ella, con pechos bien formados y cuerpo bien trabajado en el gimnasio que cada mañana acudía, además, su piel se veía más cuidada y suave, como sus pechos, brillosos, con pezones rosas adornándolos, como su vientre, tan plano y tan bien estructurado, sirviendo de apoyo a la mata oscura y bien depilada, pequeños vellos adornando la vagina, esperando el tanga sin el temor de sobresalir por el, pues bien preparados están, miles de infinidades de trajes de baños pequeños y más pequeños han pasado y con ninguno han traicionado a Celia, que sonreía pues&#8230; hoy Rodrigo la haría sentirse por primera vez mujer, eso le gustaba, eso le hacia sentir tiernos escalofríos.</p>
<p>Raquel se avergonzó cuando su hermana, un poco cansada de sus miradas volteó sin decir más, sintió como si la hubiera acosado con la vista, pero no pudo entonces evitar ver su pequeño y lindo trasero, tan redondo y rosa, quedo helada cuando su hermana se agacho un poco para ponerse el finalmente escogido tanga blanco, y cuando pudo ver lo más intrínseco de la humanidad de esta.</p>
<p>- Raquel ya, apúrate que ya vienen los chicos- dijo la madre, con semblante algo cambiado luego de ver el rostro de su hija ante el hecho.</p>
<p>Sí mamá- respondió Raquel, pasando al lado de su hermana, en busca del primer interior que encuentre.</p>
<p>Y fue cuando Celia volteó a ver a su hermana, con senos pequeños pero raramente hermosos, tiernos, llamativamente lindos, con pezones naranjas y puntiagudos, quizá por el frío, quizá por la excitación de ver a su hermana desnuda, la siguió viendo, no tenia curvas pronunciadas, pero eso sí, sin ningún rollo encima, una mujer normal, que no hace ejercicios pero si se cuida en lo alimenticio, con una mata rubia y sin depilar en la entrepierna, tan rustica a veces, mostrando la inocencia de ella en estas índoles, Celia la vio de nuevo, y recordó a las antiguas diosas representadas en su libro de historia helénica, con la inocencia requerida, con un trasero redondo también y según su criterio, más lindo, que inclusive, los de ella. Fue un vistazo rápido, casi invisible, Raquel se puso el braga rosa y ambas terminaron de vestirse.</p>
<p>En la puerta ya estaban Esteban y Rodrigo, chicos de la misma preparatoria y parejas de las hermosas hijas de Doña Carolina, más que parejas, acompañantes, un simple formalismo, pues dentro todos bailarían con todos, aunque claro&#8230; siempre sentándose en la misma mesa con sus acompañantes, siempre saliendo en fotos al lado de él, pero sin siquiera sonreírle a la cara, al menos en el caso de Raquel, que muy fuera de haber aceptado a Esteban como acompañante, no le gustaba en nada, lo veía fofo, aburrido, simplón, no veía en él nada que le atrajera ni física ni mentalmente, sólo un chico que apenas sabe fumar para presumir ante sus amigos. Pero&#8230; lo raro en ella era que veía exactamente igual a todos los chicos de su edad, e inclusive mayores, no se había enamorado aún, y la verdad, según ella, era difícil que en algún momento lo haga.</p>
<p>El caso de Celia era distinto, luego de haber probado con una cantidad significante de su escuela y alrededores, veía a Rodrigo como el chico indicado para llevarla al baile, veía en él, espontaneidad, soltura, inteligencia, alegría, además que le había prometido a él y solo a él, que esa noche, después del baile, se entregaría totalmente.</p>
<p>Salieron en el auto de Rodrigo, un coche de finales de los ochenta, con lunas polarizadas ilegalmente y un sticker de los Guns en la parte trasera, llamativos como la corbata que lucia orgulloso, con estampado de una guitarra y sangre cayendo de ella. Raquel no pudo evitar reír, lo hizo tan escandalosamente que Celia le peñiscó una pierna para que se callara, así lo hizo y no pudo evitar ver como la veía Esteban, y no pudo evitar poner cara de incomoda.</p>
<p>Rodrigo estacionó el coche, vio por ultima vez en el carro a Celia y apagó la radio que minutos antes hacia sonar una balada de los Beatles, indicada para comenzar una noche que no olvidarían, Raquel incluida.</p>
<p>Ya fuera del auto, Rodrigo fue en busca de Celia, esta lo recibió con un glorioso beso en los labios y abrazados ingresaron al auditorio. Entonces Esteban, un poco indeciso, tomo la mano de Raquel, esta suspiró un poco y acepto el gesto, caminando con él por la alfombra que los llevaba al baile. La bienvenida fue distinta, mientras una buena cantidad de chicas y chicos se acercaron hacia donde Celia, sólo Mariana, única y gran amiga de Raquel, lo hizo con ella, la escena era penosa, las hermanas se dividieron por primera vez en la noche, con los populares y la no tanto, con las miles de risas y choques de copas de champagne con el vaso de ponche que había salvado de milagro Mariana, Esteban lucia aburrido, en realidad había invitado a Raquel porque sólo la conocía de vista, y vio en ella una chica linda, pero de haber sabido como era&#8230;.</p>
<p>A ritmo de los Back street comenzó la fiesta, una canción pop-romántica la abría, luego vino una más movida del mismo grupo y luego una electrónica, Celia lucia feliz, con su gran amado Rodrigo y miles de copas pasando por sus labios, en algún momento, ambos olvidaron en lo que habían quedado, sólo pensaban en disfrutar esta ultima fiesta pre- universidad, tomando cuanto licor encontraran y luciendo ebrios, y a la hora, totalmente descontrolados, con Rodrigo peleándose con cuanto chico le haya caído mal en su etapa de estudiante, llorando con sus amigos y recordando con dolor ebrio cada instante memorioso , como la vez que conoció a Celia en la clase de historia, como cuando ganó junto a su equipo de basket el campeonato nacional, en fin&#8230;</p>
<p>Celia bailaba y bailaba, con cada chico que se lo pidiese, con cada pieza que tocara el DJ, llegó el momento en el que no tenia control de nada, bailaba como se le apeteciese y hasta en algunas ocasiones mostró el tanga blanco, causando vergüenza ajena en su hermana, que dejo la abulia de su meza, y fue en busca de ella; la cargo, la llevo al patio, la recostó en un casillero, vio como sonreía con una mancha roja en los labios, se acercó a limpiarla, pero algo inesperado sucedió&#8230; Celia totalmente inconsciente pensó ver a Rodrigo y la beso profundamente, Raquel sintió los labios de su hermana recorrer su boca y su mano derecha jugar con su trasero, le gustó, también la beso, junto más sus labios con lo de ella, y sintió por primera vez lo que era un beso profundo, sintió lo resbaloso del asunto, sintió la experiencia magnifica del chocar de dos labios netamente atraídos&#8230; o no?, demonios para ella, demonios para su hermana, Celia reaccionó , Celia miró con cara de espanto a su hermana mientras esta jugaba con sus labios, y fue cuando Raquel pareció entender todo , y fue cuando la miró y corrió.</p>
<p>Jueves 10 de marzo del 2005</p>
<p>Raquel estaba de visita en la ciudad, unos años antes había desertado presentarse a la universidad de su país para estudiar Literatura en La Sorbona, en sus pocos años de escritora había publicado un par de libros en París, y aunque levemente, había ganado un poco de popularidad entre escritores latinoamericanos, que veían en ella un buen proyecto, con influencias fuertes de Virginia Wolf y Julio Cortázar&#8230; pero por el momento, y luego de enterarse unos años atrás de la adopción, con un sabor agridulce para ser sincero, decidió visitar a su hermana( luego del beso no se hablaron y luego viajo)</p>
<p>Ella vivía en una calle acomodada del centro de la ciudad, ejercía de relacionista publica en un banco capitalino, luego de la preparatoria había tomado conciencia y termino en el cuadro de honores de la universidad, su vida cambió entonces, las mejores empresas se peleaban por sus servicios y lógicamente terminó en la que le ofrecía más dinero, Rodrigo había quedado en el pasado, se enteró que le era infiel y lo dejó, no supo más de él, salvo que salió en busca del sueño americano, y de ahí nada. Ahora sale con un compañero de trabajo de nombre Marcel, y pues&#8230; si todo sale bien, piensa casarse con él. Ella también sabía de la adopción, aunque en su caso lo tomo más dramáticamente, el beso ya había quedado atrás, creyó entender que su aun hermana estaba ebria al igual que ella, y pues&#8230; eso explica todo.</p>
<p>La mañana era fría, Raquel caminaba, abrigo en pecho, por la calle de La Armadura, cambiada totalmente, inimaginablemente llena de edificios y fabricas, ¡En tan poco tiempo, Dios! Pensó, e inevitablemente lo relaciono con su madre, cuando las llevaba a un parque en el que hoy es un centro comercial, pobre, nunca llegó a ver a sus hijas profesionales, murió de un paro cardiaco una tarde en la que las nubes cubrían la ciudad.</p>
<p>Tocó el intercomunicador un par de veces, sintiendo el aire frío en la cara, deseando tener más abrigo y una taza de café al lado, estuvo así unos instantes, mostrando el rostro al intercomunicador y esperando que la viera Celia, que se acordará de su hermana, a la que por ultima vez había visto el día del entierro de su madre, el día en el que se saludaron con un frío hola y se despidieron con un ligero adiós, tan separadas entonces, aún meditabundas por el beso.</p>
<p>Pero ahora era distinto, luego de que papá Sergio les contó sobre la adopción, se unieron más que nunca, comenzando por Celia, que apurada llamó a su hermana y entre lloriqueos, le prometió que nunca volverían a distanciar, al menos mentalmente, y que seguirían siendo hermanas y que cuando quiera su departamento estaría a su disposición y que cuando necesite, su mano estará siempre al alcancé, y que cuando tenga sed, su poso siempre estará abierto.</p>
<p>Eso ya hacía dos años, Raquel esperó terminar la carrera para regresar a su tan querida ciudad, dejada tiempo atrás y siempre extrañada, con aires coloquiales y casas virreinales, linda ciudad, acogedora, paraíso de inmundicia y liberalismo, pero con la suficiente familiaridad como para dejarla de lado, con los deliciosos pisco sour y las siempre rápidas líneas de ómnibus, ciudad extraña a veces, con playas hermosas y clima nublado.</p>
<p>Hermana- Gritó Celia, abrazando fuertemente a Raquel- cuánto tiempo Dios</p>
<p>No me apachurres hija, que me desparramas- exclamo Raquel sonriendo, Celia la miró con la típica sonrisa de niña malcriada, la misma de años atrás, subieron.</p>
<p>El departamento era lindo y acogedor, con cocina amplia y un sillón muy cómodo en la sala. Raquel se sintió como en casa, preguntó donde quedaba el café y preparó para las dos.</p>
<p>¿Y papá? ¿sigue de viaje?- Preguntó mientras se sentaba al lado de su hermana y le alcanzaba su taza.</p>
<p>Sí, ahora debe de andar por Nápoles, pensó en visitarte pero le dije que estabas aquí, no sabes cuantas mierdas soltó- Respondió Celia mientras echaba una cuchara pequeña de azúcar a su taza.</p>
<p>Jajaja&#8230; pobre, pero bueno&#8230;quería venir a verte, luego tendré tiempo de hacerlo con él- Dijo Raquel</p>
<p>Hablaron un poco más, hasta que Raquel notó la impaciencia de Celia, que constantemente miraba de reojo el reloj de madera de la sala, entonces le dijo que vaya a lo que tenga que hacer, que ella estará bien, esperándola quizá. Celia entonces recogió las tazas y las puso en el fregadero, contenta guardo el celular en la cartera y salió del departamento, no sin antes decirle el clásico &#8220;estas como en casa&#8221;.</p>
<p>Raquel se levanto del sofá entonces, y vio con detenimiento el cielo, de a poco aclarándose, merodeó un poco por la casa, caminando por el cuarto de su hermana, y atreviéndose a entrar, era de color rosa con alfombra oscura, llena de ropas finas y elegantes: Versaces, Armanis y Guccis, Carolinas Herreras y Hugos, entre tantos. No pudo evitar ponerse algunos, se deshizo de sus ropas por un momento, y con el cuerpo desnudo se probó los modelos de su hermana, le quedaban bien, en especial el Armani Beige, estuvo con el un buen tiempo, viéndose en el espejo y mirándose algo ególatra, escondiendo de en cuando el estomago y formando con las manos sus pechos, se sentía bien, por un momento se sintió su hermana, elegante, sofisticada, superficial, se imaginaba dueña de una gran empresa transnacional y con influencias fuertes en todo el mundo, luego reaccionó, era contra todo lo que luchaba, sonrió entonces, un poco avergonzada también, sus libros repelían ese tipo de sociedad y ella soñaba con pertenecer a esta, ella&#8230;se quitó el vestido rápidamente.</p>
<p>Quedó desnuda, miró su cuerpo en el espejo, cambiado radicalmente a comparación de años atrás, con trasero bien pronunciado y pechos erguidos, yéndose al extremo en relación a su coño, que inversamente al de años atrás, no lucia un solo vello púbico, completamente depilado, suave, tierno, brilloso, resbaloso, se lo tocó un par de veces, lo apretó con fuerzas, sintió descargar en el de mil amperios, sintió a su cuerpo vibrar en su eje, cayo en la cama, y&#8230; se lo tocó por ultima vez.</p>
<p>Siguió caminando por la casa, aun desnuda, sintiendo excitación por exponer su cuerpo en ventanas transparentes y algunas veces, abiertas, dejando entrar el frío y dejarlo pasar por su cuerpo, que le respondía con sus puntiagudos senos, siguió caminando, encontró el baño, dejó caer agua caliente en la tina, entró de a poco en esta, sintió una agradable sensación, enjabono un poco su cuerpo, comenzando por los dedos del pie, luego los tobillos, la rodilla, los muslos, masajeando bien estos, siguiendo por el coño, sobando bien su lampiñes, terminó, cerró los ojos y pensó en dormir, y&#8230; era difícil así lograrlo, con el agua de en cuando cayéndole al rostro e incomodando su sueño, tomo por levantarse y correr hacia su maleta, sacar un polo lo suficientemente largo para recostarse en la cama de su hermana, y&#8230; ahí dormir placenteramente.</p>
<p>Celia había salido de compras después del trabajo y llegó con una bolsa del market, con las mismas chucherías que comían de pequeñas, con los chocolates y la crema batida, un café tal vez, una cajetilla de cigarros de todas maneras, entró al departamento y busco a su hermana, primero en la cocina, luego en la sala, vio también al baño, &#8220;Pobre, de seguro llegó cansada&#8221; pensó yendo a su cuarto, y la encontró ahí, tendida angelicalmente en su cama, con sus mejillas rosas de toda la vida, y ese aura de paz que siempre le atribuyeron, tiernamente abrazada de la almohada, besándola quizá, con una, para esta ocasión, pequeña ropa encima, que mostraban parte de su hermoso trasero desnudo al estar de espaldas, Celia no pudo evitar ver, era un trasero atrayente, hermoso, un poco abierto también, no sabía que hacer, si levantarla y decirle que se ponga interiores o dejarla así, &#8220;total, ya esta grandecita la niña y hasta tiene carrera intelectualona&#8221;, nunca supo por qué pero siempre el cargo de hermana mayor se le atribuyó a ella, desde pequeñas y a pesar de su rebeldía, siempre parecía la hermana mayor, la que tomaba las decisiones y la que daba la cara, y ahora&#8230;. ahora no le podía decir nada, la dejo durmiendo y se fue a hacer la comida.</p>
<p>A la hora se levanto Raquel, estirando un poco los brazos y sintiendo la gratísima sensación de satisfacción, había dormido muy bien en la cama de Celia, y veía ahora como ella hacia el lonche, caminó hacia la cocina y abrió un par de panes, cortó el jamón y lo sirvió en ellos, ante la atenta mirada de su hermana que aun no olvidaba el incidente, pero que trataba de mostrar calma, sonriéndole y cargando un poco más el café.</p>
<p>Se miraron toda la noche las caras, cambiadas y no tanto, y sonrieron, con las bromas solapadas de Raquel, y las carcajadas escandalosas de Celia, sintiendo unirse de nuevo después de tiempo, sintiendo volver a ser niñas y practicar la siempre mentada tolerancia de su madre, gran gestor de sus personalidades, de su manera de ver el mundo, quizá de distintos puntos y circunstancias pero con la armonía necesaria para conjugarse, los ojos de Celia brillaban, miraba a su hermana, y veía a una triunfadora, una chica alegre de lo que hacía y comentando sobre escritores como quien habla de dioses; muy distinta a ella, que aún no había logrado la alegría plena en lo laboral, que aun refunfuñaba una mañana de lunes, pero se le quitara, al menos, eso espera&#8230;</p>
<p>Luego de charlar durante horas y ver un programa de televisión, y ya con sueño, decidieron acostarse, dormirían en la misma cama hasta que puedan conseguir otra, y ninguna se opuso a eso. Llegaron a la recamara y Raquel se tiro cual niña en la cama, había dormido toda la tarde pero ni lo notaba, el viaje había sido duro, lleno de escalas y revisiones técnicas. Seguía hablando con Celia, siempre complementadas con los comentarios de su madre que de en cuando una recordaba. Celia, al ver que Raquel ya estaba dentro y sin ninguna inclinación a salir, empezó a desvestirse mientras seguía charlando, primero fueron los zapatos tacón alto, luego el saco y después la falda, con un poco de vergüenza se quito el corpiño y mostró sus pechos, un poco más grandes que la ultima vez, pero con el mismo color rosa y las mismas aureolas puntiagudas y pitonisas, pensó entonces quitarse el braga, pero después desistió, el ver como su hermana miraba de disimulo la asustó, se puso el pijama encima y entró a la cama con ella.</p>
<p>La noche la pasaron chocando sus cuerpos, abrazándose a veces, dándose la espalda otras tantas, sintiendo sus cuerpos calientes en la helada noche, abrigándose ante la odiada nevisca, sirviendo sus alientos de calefacción y sus cortos pijamas que de nada servían, quizá imprevistos, quizá se guiaron del cálido anochecer.</p>
<p>Al amanecer, cuando el sol entraba de a pocos en la habitación y caía también de a pocos en el rostro de Raquel, Celia se levantó de la cama, de a pocos, tratando de no despertar a su hermana; se quitó el pijama y el braga, se puso una toalla encima y entró a la ducha.</p>
<p>Raquel se levantó a los minutos, un poco ida, un poco más, caminó descalza por la alfombra del cuarto y luego la mayólica del patio, iba en dirección del baño, sabía que Celia lo usaba, pero no veía nada de malo, tocó una vez la puerta y luego entró sin más, Celia quedo helada, Raquel recostaba su trasero en el inodoro y la miraba, como quien mira una pared, conversando con ella y sonriéndole de en cuando, viendo su ya no tan depilada entrepierna y sin ningún gesto de incomodes, como su hermana, que no sabia que demonios hacer, que no esperaba la hora en que Raquel se vaya, finalmente lo hizo, jalo la palanca y con la mitad del trasero al aire fue al cuarto.</p>
<p>A los minutos la sensación fue en inversa, mientras Celia había olvidado todo, e incluso llamó a Raquel a tomar el desayuno, esta no pensaba en nada más que en el cuerpo desnudo de Celia, en la vellosidad del entrepierna, no tanto como los de ella en la adolescencia, pero si mucho más que cuando los vio mientras se cambiaban para la fiesta de graduación, pensó en sus senos, en su delicioso trasero, estaba excitada, y no podía evitarlo.</p>
<p>Buenos días- dijo Raquel sentándose en la mesa</p>
<p>¿Cómo has amanecido?- Preguntó sonriente Celia</p>
<p>Bien&#8230; ya amoldada a los cambios de clima de mi linda ciudad- Respondió Raquel sirviéndose una tajada de pan</p>
<p>Jajaja&#8230; oye, te quería decir que hoy en la tarde viene Marcel- Señaló Celia</p>
<p>¿Marcel?- Preguntó sorprendida Raquel</p>
<p>Ah! Me olvide de hablarte de él&#8230; él es.. bueno&#8230; esta saliendo conmigo- Indicó Celia</p>
<p>Ah ok- Dijo, a secas, Raquel.</p>
<p>Esta situación me esta matando, realmente no sé que sentir, creo que desde pequeña he sentido una ligera atracción hacia Celia, y hoy, después de tanto tiempo, creo que la atracción se va ensanchando, y luego de enterarme que no somos hermanas, más aun, fue una sensación agridulce debo decir, sentí que pues sí, que sí se podía, pero&#8230; no sé, es difícil sentir lo que siento, es difícil saber si ella también siente lo mismo o simplemente un cariño de hermana, que ahora no lo es tanto. Estas ultimas incidencias entre nosotras me han estado matando, en la mañana la vi desnuda y demonios!!! fue lo más hermoso que han visto mis ojos, sus ojos deslizándose de vergüenza, hermosamente tímidos, su voz lánguida ante el hecho, sus erguidos pechos y poblada entrepierna, su manera de abrazarme, de besarme, pero&#8230; la confusión se apodera de mí, y creo que es por insistencia mía, pues ella no siente nada, al final ella no siente nada, carajo!!</p>
<p>Esta situación me aterra, por momentos siento que Raquel&#8230; no, no puede ser, ella no puede pensar que &#8230; seria tonto además, ja, de seguro que todo esto es una confusión de mi estúpida mente, cómo puedo creer que mi hermana sienta algo por mí, carajo, es mi hermana, yo la quiero mucho, es casi un ídolo para mí, no sé, veo en ella a una chica que lucho por lo que quiso y lo consiguió, que dejo la carrera de economía por la de literatura, y en nada menos que la Sorbona, codeándose con los futuros escritores vanguardistas, refutando a profesores de renombre e inspirándose en el mismo lugar donde Cortázar y el gran Bryce lo hicieron. Es una buena chica, aunque a veces, rara, cómo se le pudo ocurrir entrar al baño mientras me duchaba, y como se le pudo ocurrir ver de tan cerca y con tan soltura mi entrepierna, que bueno, somos mujeres ambas, pero sus miradas parecían guardar algo extraño, un cierto sentimiento que espero sea fraternal, pero no sé&#8230;</p>
<p>Raquel regresa a la cama, acomoda bien su cabeza a la almohada, y piensa en diversas cosas, sin olvidar en detalle la mata de su hermana, la esta volviendo loca, de pronto&#8230; y de imprevisto recuerda que Celia dejo regada su ropa, interior incluida, en el suelo, su mente le dice que no, algo en el fondo que sí, camina timorata, indecisa, las ve regadas en el suelo, tan indefensas, tan atrayentes, lo piensa bien una vez más, no puede aguantar, se humedece de solo pensar que pueden estar en sus manos, camina un poco más, llega al lugar, temblando coge el pijama, lo huele y siente su olor a rosas, acaricia con el su rostro, se siente tan bien, se quita la ropa y se lo pone, se siente de nuevo su hermana, ahora ve el interior, rosa este, como casi todos los que tienen ambas, color preferido de toda la vida, lo ve, lo ve de nuevo, se anima, luego no, finalmente sí, lo coge temblando escandalosamente, sudando inclusive, lo toca entonces, siente su suave cuerpo y lo delicado de la prenda, se siente sucia, morbosa, pero no puede más, se lo lleva de lleno al rostro, siente un ligero aroma a mujer, se siente en las nubes, huele un poco más profundo, siente tener un orgasmo, siente la necesidad de pasar la prenda por su entrepierna, cierra los ojos, introduce de a poco el interior en el pijama, siente que de a poco le llega al entrepierna, siente ya la ropa dentro de el, lo soba fuertemente, se viene en el, no podía más, gemía, gemía de placer, tantas noches de intimidad, tantas mujeres que pasaron por su alcoba de la calle de Louvre, no pudieron jamás soltar tanta excitación en ella, tanta exaltación, tanta necesidad de tener sexo, con cualquier ser mortal que cruce la puerta, hasta con Marcel; y lamentablemente, hasta con él lo hizo.</p>
<p>Marcel había salido temprano del trabajo al haber concluido temprano con el file que le había encargado su jefe, se despidió de Celia y le dijo que iría a ver a un amigo, luego quizá a la casa de su madre y que pasaría a eso de las diecisiete por el departamento. Pero los planes cambiaron, el amigo no estaba, y lo de su madre fue solo una idea, entonces se le ocurrió ir al departamento y prepararle una sorpresa a su amiga, pero la sorpresa se la lleva, y vaya tal!!, una hermosa chica masturbándose en medio del pasillo y viéndolo excitada.</p>
<p>La cogió sin mesura, la beso fuertemente y la penetró tantas veces pudo, importándole un bledo el gozo de ella, solo importándole su pene y su autoestima, tan elevada ahora, le chupo los senos y&#8230; la penetró de nuevo.</p>
<p>Eh&#8230;. es totalmente innecesario contar detalladamente el hecho carnal, es totalmente inútil describir algo tan burdo como Marcel, que muy al traje y todo, llevaba un adolescente de 16 años dentro, tan pero tan integrado a él que se sintió orgulloso luego de hacerlo con&#8230; ja, el pensaba que era una amiga de Celia y ja de nuevo, torpemente se le enredo la lengua al recibir la noticia en boca de Celia, ya de noche, cuando una Raquel llorosa se encerró en el cuarto, pensando en su hermana, tan fuera de sí en aquel entonces, y tan centrada, para mal, ahora.</p>
<p>En la noche, cuando Celia se cansaba de preguntar sobre el por qué de su estado, Raquel aun llorosa y con un fuerte dolor en el alma le contó lo sucedido, tan generalmente, pero tan flagelante también. Celia, llorosa también, le dijo que se vaya de su departamento, de su vida, ella camino entonces lentamente por los pasillos, sintiendo miles de estacas atravesando su alma, sintiendo los pies pesados, y la cabeza fría, sintiendo la enorme necesidad de decirle a Celia lo que en realidad siente por ella, esperó un poco, empaco levemente, abrió la puerta, vio a su hermana acercarse&#8230; no se contuvo más.</p>
<p>Celia, en realidad&#8230; yo&#8230; pues yo&#8230;.. te amo con una dulzura que&#8230; que&#8230;.que no puede ser fraternal.</p>
<p>Hasta nunca &#8220;hermana&#8221;</p>
<p>Raquel sintió centenares de látigos en el cuerpo, sintió como si cada letra pesara, y pesaran tanto que ni podía alzar la frente, suspiró fuertemente entonces, suspiró con el fin que entre aroma y aire vuele todo lo que sentía por Celia, pero no consiguió más que hacer vergonzosa la partida.</p>
<p>Fue la ultima vez que Celia vio a Raquel, fue la ultima vez que le dijo hermana.</p>
<p>Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Dispuesta a consolarme</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Aug 2010 10:37:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Tengo una prima que es mi mejor amiga, se llama Diana, ella es tan lista que se ha ganado la confianza de todos mis tíos y hasta de mis papas, TODA la familia piensa que ella es tan madura para su edad (22años). Así que desde los viernes por la noche mi prima y yo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Tengo una prima que es mi mejor amiga, se llama Diana, ella es tan lista que se ha ganado la confianza de todos mis tíos y hasta de mis papas, TODA la familia piensa que ella es tan madura para su edad (22años).</p>
<p>Así que desde los viernes por la noche mi prima y yo tenemos mi casa a nuestra disposición, ya que ella por ser (tan seria) (si !!! mjm) jajaja se queda conmigo hasta que vuelven mis papas.</p>
<p>Cada viernes, hacemos nuestras fiestas en mi casa, y como por armonía no paramos algunos de los amigos y amigas se quedan a dormir, pues de hecho nos reunimos no más de 5 parejas.</p>
<p>Si mal no recuerdo desde que tengo 17 años hemos hecho nuestras fiestas cada viernes, así que ya todos nos conocemos hasta la forma de roncar, jajajajaja motivo por el cual a veces nos encontramos a nuestros amigos en plena actividad sexual ahí en plena sala o en donde se les ocurra a ellos, y ya dejo de ser morbo para todos, los vemos y como si nada pasara, es muy normal que la gente tenga sexo no?</p>
<p>Uno de tantos viernes por la mañana me llama mi novio Gerardo y me dice que tenia que ir al DF a hacer unas compras, motivo por el cual no estaría ese fin de semana conmigo (mmmhhhh&#8230;) (suspiro).</p>
<p>Como para rematar mi depre llama una amiga de las que cada viernes nos juntamos, y me dice que no vendría a casa hoy por que se quedaría a cuidar a su abuela en el hospital, (quedan solo 3 parejas que hoy si van a venir).<span id="more-376"></span></p>
<p>En fin&#8230; vamos a intentar pasarla bien.</p>
<p>Informe a Diana de los cambios y se limita a decirme: Animo !!! no es tan grave, a lo que respondo yo&#8230; pues si wey, como a ti no te dejaran con las ganas, a ti te vale, y nos reímos.</p>
<p>Y dice Diana, pues si, pero si ese es tu problema, yo muy gentilmente te presto a Fernando (su novio) y es mas&#8230;. hasta de pilón yo !!!.</p>
<p>Ah caray !!! ¿Que dijo Diana o que entendí yo?</p>
<p>En mi mente solo iba resonando el comentario de Diana, que lejos de ofenderme me hacia sentir cosquilleos en mi ser, que querría decir Diana con eso de&#8230; HASTA DE PILON YO ?</p>
<p>Pilón si se lo que es (es como decir: &#8220;de regalo extra&#8221;)</p>
<p>Pero apoco ella también estaría a dispuesta a eso?????</p>
<p>Dudas, dudas y mas dudas ¿? ¿? ¿? ¿? …</p>
<p>Llego la noche, y de 3 supuestas parejas que vendrían, solo llegaron Diana y Fer, Nelly y Paco, y yo.</p>
<p>Preparamos nuestra carne asada, en el patio de la casa, bebimos, oímos música y platicamos y de pronto Paco se decide a retirarse y se van !!!</p>
<p>Que aburrimiento, mas hueva no podría tener yo, apenas eran casi las 12:30 la noche es muy joven ¡!!</p>
<p>Nos quedamos mi prima su novio y yo, y de pronto dice mi prima&#8230; Vero ven a ver lo que hacemos para que no te aburras y se rio.</p>
<p>Mientras ellos era puro beso y cachonedo rico, metiendo mano por aquí y por allá, yo me iba excitando, (extrañamente me pasaba eso, pues yo había ya antes visto hacer el amor a mi prima o a mis amigas en diferentes ocasiones)</p>
<p>Yo viendo de reojo mientras seguía tomando mi cerveza y sintiendo muy excitada cada vez más.</p>
<p>Cuando oigo la risa de Diana y se acerca a mi diciéndome: &#8220;esta triste la niña, por que no tiene pareja?&#8221; mientras iba deslizando su mano por mi seno y mordisqueando mi oído al mismo tiempo.</p>
<p>Que esta pasando? Era mi pregunta interna.</p>
<p>Sentí a Diana ir metiendo su mano entre mi blusa y darle un pequeño apretoncito a mi pezón, poniendo mi sangre a hervir como en olla de presión.</p>
<p>Voltee a verla y ella tenia ese semblante de lujuria y lascivia y solo nuestros labios se juntaron para darnos el mas tierno y excitante beso tan dulce que no podía dejar de jugar nuestras lenguas, llevándonos cada vez mas a desear seguir avanzando.</p>
<p>Parándome yo de la silla, prendidas en un beso nos seguimos acariciando, yo actuando solo por lujuria de tocar a una mujer.</p>
<p>Nos besamos por largo tiempo, nos tocamos nuestros sexos, nuestros senos y conforme intercambiamos besos y caricias nos fuimos despojando de nuestras prendas, ella me iba desvistiendo a mi y yo a ella, y seguíamos acariciándonos cuando de pronto sentí que Fer pegado a mi espalda me iba besando el cuello, mi espalda e iba sintiendo su miembro erecto en mis nalgas y sus manos tocando mi cuerpo sin perjuicios ni inhibiciones, Diana seguía masajeando mis tetas y frotando muy rico, riquísimo diría yo, mi panocha.</p>
<p>Sentía tanta humedad en mi panochita que jamás creí que uno se humedeciera tanto así.</p>
<p>Fer seguía besando y acariciando mi cuerpo mientras Diana fue recorriendo su lengua por mis pezones dando pequeños círculos en ellos y chupetones muy prolongados en mi pezón, yo no sabia si arquear mi torso o verla mamarme mis senos?</p>
<p>Combinaba las dos acciones y me sentía aun mas caliente y mas mojada.</p>
<p>Al arquear mi torso disfrutaba sus mamadas en mis senos.</p>
<p>Y al verla mamarlos disfrutaba también, era rico ver como los mamaba.</p>
<p>Fue bajando su lengua y se acomodo bajo mis piernas y fui sintiendo su lengua jugueteando con mi clítoris.</p>
<p>Lo hacia de la misma forma que había iniciado en mis pezones, dando circulitos y mamando muy prolongado también el clítoris.</p>
<p>Era tan rico que sentía un hormigueo en mi clítoris que sin remedio me vine y ella aprovecho para ir directamente a mi vagina y darme lengua y succionando mis fluidos me hacia no gritar, mas bien bramar de placer.</p>
<p>Fer en todo momento seguía dándome caricias y besos por donde podía ir acomodándose, creo que yo estaría lanzando la ultima gota de mi fluido cuando de pronto sentí que Diana rápidamente me inclina dejando mi culo expuesto y ella mete su lengua juguetona en mi ano, ohhhhhhhhhhhhhh!!!!!!! Ohhhhhhhhhhh que ricoooooooooooooooooo, mis piernas temblaban irremediablemente, aprovechando mi posición Fer me ofrece su pene para que se lo mame, claro!!!!! me prendí de el.</p>
<p>Mientras Diana iba dando placer a mi culito con su lengua experta y juguetona, creo que los jadeos míos con el pene de Fer en mi boca hicieron que Fer eyaculara borbotones de semen en mi boca.</p>
<p>Diana que conocía muy bien los gemidos de su novio supuso que ya habría eyaculado por que de inmediato se presento junto a mi a terminar de extraerle el semen a Fer y besarme comiendo así las dos la leche de Fer.</p>
<p>Diana y yo seguimos intercambiando besos y caricias y comencé a lamer su vagina mientras que ella y Fer se besaban y fui masturbando también a Fer mientras iba mamando a Diana que de pronto me pidió Fer que me acostara ahí mismo en la mesa del patio y ahí mismo me penetro, mientas Diana cabalgo sobre mi boca y se besaba con Fer, para mi era una locura todo delicia aquella oleada de placer, Fer volvió a eyacular y Diana bajo su rostro hasta mi vagina quedando en un riquísimo 69 y entre mamadas al pene de Fer y lengüetazos a mi panochita ella disfruto absolutamente de toda la leche de Fer.</p>
<p>Seguimos ahí en el patio descansando, fumando y bebiendo cerveza platicando lo bien que lo pasamos los 3, cuando en agradecimiento a la cogida tan rica que ambos me dieron fui a besar sus sexos volviendo a mamarles y lamerles con deseos de despertar el apetito sexual en ambos para disfrutar de nuevo tanto placer que se que se llega a sentir.</p>
<p>Cosa que no batalle tanto para que ellos reaccionaran.</p>
<p>Y ahora Diana recuesta a Fer para meterse todo su pene y lo cabalga como loca mientras yo cabalgo a Fer sobre su boca, besándonos y mamándonos nuestros pechos y lengüeteándonos los cuellos Diana y yo volvemos a iniciar intercambio de caricias de besos y de todo lo que una rica relación sexual te da.</p>
<p>Quiero ahora que Diana pruebe como coge Gerardo, espero con ansias que el viernes yo se lo pueda compartir.</p>
<p>Los cuatro juntos podemos divertirnos más !!!!</p>
<p>Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Esclava sexual</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Aug 2010 10:28:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hola a todos otra vez. Me decido a escribir nuevamente para contaros la que creo que es la experiencia sexual más fuerte que he tenido en mi vida por el momento. Para los que todavía no me conocéis os diré que me llamo Marta, soy una chica gallega de 20 años. Soy morena, bajita y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hola a todos otra vez. Me decido a escribir nuevamente para contaros la que creo que es la experiencia sexual más fuerte que he tenido en mi vida por el momento.</p>
<p>Para los que todavía no me conocéis os diré que me llamo Marta, soy una chica gallega de 20 años. Soy morena, bajita y delgada, con unas buenas tetas y sobre todo con un culo impresionante. Lo que más me gusta en la vida es el sexo en grupo. Desde que lo descubrí me encanta ser follada por un buen grupo de chicos.</p>
<p>La historia comienza hace tres meses aproximadamente, a la vuelta de las vacaciones de Navidad. Había quedado después de clase con un compañero de la facultad llamado Pedro, con el que me llevaba bastante bien. Estábamos enrollados, y aunque no éramos novios oficialmente habíamos follado bastantes veces juntos.</p>
<p>No nos habíamos visto desde antes de las vacaciones, y cuando llegué junto a él empecé a contarle cómo había pasado las vacaciones y todo eso. Se notaba que no me prestaba demasiada atención; parecía como si estuviese pensando en otras cosas. Estaba sin duda nervioso y comprendí que quería decirme algo.</p>
<p>Le costaba un poco al principio, pero ante mi insistencia empezó a soltarse poco a poco. Empezó diciéndome:</p>
<p>-¿Sabes, Marta? Es que le he estado dando vueltas a una cosa y&#8230;</p>
<p>-A ver, hombre, no me dirás ahora que me tienes miedo. Dime lo que quieras. –respondí yo.</p>
<p>-Pues, verás. Los dos sabemos que eres una tía a la que le gusta bastante el sexo y que no tienes ningún prejuicio en ese aspecto. En navidades he estado hablando con unos colegas sobre hacer orgías y todas esas cosas. Ellos están deseando organizar una buena, pero ya sabes que la mayoría de las tías son bastante estrechas en este tema y les hablas de algo así y piensan que estás enfermo o que eres un pervertido. Mis amigos piensan que no hay ninguna chica que esté dispuesta a dejarse follar por 20 tíos a la vez, y yo les he jurado que conocía a una que sí lo haría.</p>
<p>-Y claro, ¿estabas pensando en mí, no? –le dije yo con una leve sonrisa en la boca.</p>
<p>-Pues sí la verdad. No te ofendas. No lo tomes como un defecto, sino como todo lo contrario. Para nosotros eso es una virtud muy grande. Yo creo que tienes una madurez muy superior a chicas mucho mayores que tú, y por eso eres tan especial. Además podrías ganarte una pasta gansa.</p>
<p>-¿Pasta, de qué hablas? –dije yo interesándome mucho más por el tema al hablarme de dinero.</p>
<p>-Mira, el plan sería el siguiente: mis padres tienen una casita en la playa que está vacía todo el año excepto en verano. La idea es ir allí mis 19 colegas, tú y yo a pasar todo el fin de semana practicando contigo sexo a tope. Ya lo hemos hablado y estamos dispuestos a darte 100 euros por barba, con lo que un fin de semana ganarías nada menos que 2000 euros: más de treinta mil pelas para ti solita.<span id="more-371"></span></p>
<p>-Venga, estarás de coña.</p>
<p>-Lo digo completamente en serio, Marta. Sólo falta tu consentimiento. Puedes pensarlo hasta mañana. Todo sería legal y seguro. Iríamos todos a hacernos análisis para que vieras que estamos sanos y que no hay ningún problema. Si aceptas el viernes por la tarde antes de salir para allá tendrás los resultados de todo y la pasta ingresada en tu cuenta corriente. Eso sí, tendrás que estar a nuestra entera disposición desde el viernes a las doce de la noche al domingo a la misma hora. En esas 48 horas no podrás salir de la casa ni hablar con nadie aparte de nosotros. Estarás desnuda todo el tiempo y dispuesta a hacer todo lo que te mandemos a cualquier hora. Serás nuestra esclava particular, por así decirlo. El domingo a media noche serás completamente libre. Mañana a esta misma hora me pasaré por aquí a recoger tu respuesta. Si no vienes daré por sentado que no aceptas. Hasta mañana, pues.</p>
<p>Y al acabar de decir esto, se levantó y me dejó a mí allí sentada con una cara de alucinada que debía ser un poema.</p>
<p>Estuve todo el día dándole vueltas al asunto y por la noche no pude pegar ojo pensando en ello. Cuarenta y ocho horas encerrada en una casa con veinte tíos dispuestos a hacer conmigo todo tipo de guarradas y sin poder comunicarme con nadie. Estaba claro que era muy arriesgado. Si me cansaba antes de acabarse el tiempo seguro que no me dejarían ir. Pero por otro lado eran 2000 euros: eso es mucha pasta.</p>
<p>Al otro día fui para la cafetería de la facultad a la hora indicada. Pedro estaba sentado en la misma mesa que el día anterior y al verme entrar se le pusieron los ojos como platos.</p>
<p>Sin ni siquiera saludarlo, me senté a su lado y con un gesto serio le dije simplemente:</p>
<p>-Acepto.</p>
<p>Aunque intentaba disimularlo, se le notaba que le había dado una alegría de las grandes. Me dijo que el viernes por la mañana tendría el dinero ingresado en la cuenta que le di y que pasaría ese mismo día a las once de la noche a recogerme en el coche a la puerta de la facultad y que en ese momento me traería los análisis de sangre de todos los compañeros que participarían en la orgía.</p>
<p>Luego nos despedimos y nos fuimos cada uno para su casa. Era lunes y toda la semana estuve muy nerviosa pensando en el lío en el que me había metido. Pero en ningún momento se me pasó por la cabeza volverme atrás, y es que 2000 euros no eran moco de pavo.</p>
<p>Por fin llegó el viernes. Por la mañana fui a clase como todos los días, y al salir pasé por el banco para comprobar los movimientos de mi cuenta corriente. Todo correcto. Había un ingreso de 2000 euros de ese mismo día. Ya no había marcha atrás.</p>
<p>A la hora de comer le dije a mi madre que iría a pasar el fin de semana a la casa de una amiga de Lugo, compañera mía de la facultad. No me puso ningún reparo. La verdad que para esas cosas mi madre era muy confiada. No se podría nunca imaginar la barbaridad que iba a hacer su hijita.</p>
<p>A las diez y media salí de casa con un bolso de viaje con alguna ropa y enseres personales. Cuando llegué a la puerta de la facultad ya Pedro estaba esperándome con su coche. Me subí en él y se puso en camino hacia la playa. Apenas habló en todo el camino. Tan sólo me enseñó los análisis que se habían hecho, y los ojeé por encima para comprobar que, como me suponía, estaba todo en orden.</p>
<p>Sobre las doce menos cuarto llegamos a la casa. La verdad es que estaba cerca de la playa, pero totalmente solitaria en medio de un monte cercano. La vivienda más cercana a ella estaba a más de dos kilómetros de distancia, por lo que por mucho que a mí se me ocurriese gritar era imposible que me oyese nadie. Además, al estar en enero, no había nadie absolutamente que se acercase por allí.</p>
<p>El resto de los chicos ya estaban allí desde la tarde, según me dijo Pedro. Al entrar estaban todos en el salón bebiendo cervezas y mirando una peli porno.</p>
<p>-Ey, tíos, os presento a la gran Marta. La más puta entre las putas.</p>
<p>Todos los chicos empezaron a mirarme de arriba abajo de una manera muy obscena y diciéndome todo tipo de barbaridades, tales como: &#8220;ey, puta, te vamos a reventar. Vamos a follarte hasta que sangres. Vas a tragar más leche que una ordeñadora&#8230;&#8221;</p>
<p>Eran ya casi las doce y Pedro tomó la palabra:</p>
<p>-Venga, no perdamos más el tiempo, todos en pelotas enseguida.</p>
<p>Un gran barullo inundó el salón cuando los chicos empezaron a quitarse la ropa.</p>
<p>En un instante un gran bosque de pollas se abrió ante mis ojos. Algunas estaban todavía flácidas, otras pocas morcillonas y la mayoría ya totalmente tiesas como palos.</p>
<p>Luego Pedro me dijo que yo también debía desnudarme de todo. Sólo dejó que me quedase con unas zapatillas que llevaba en el bolso que había traído. El también se desnudó y con toda la ropa que nos habíamos quitado hizo un montón y la metío en un pequeño trastero que había en la cocina, junto con todas las cosas que había traído yo, cerrándolo con llave.</p>
<p>-Hasta el domingo por la noche no te hace falta nada –dijo Pedro-, en la cocina hay suficiente comida para todos, pero sólo podrás comer cuando te dejemos. También podrás ducharte alguna vez, pero cuando nosotros queramos. No necesitas nada más. Las puertas de salida están cerradas y el teléfono desconectado. No es que no me fíe de ti, pero comprende que podrías tener tentaciones de largarte, y nosotros no hemos pagado 100 euros para nada. Recuerda que a partir de ahora no tienes libertad hasta el domingo a las doce de la noche, somos tus dueños. Espero que disfrutes como nosotros pensamos hacerlo. Que empiece la fiesta.</p>
<p>Nada más acabar su discursito, todos los tíos se abalanzaron sobre mí como fieras. A pesar de que tenían 48 largas horas por delante parecía que no querían perder ni un segundo de disfrute.</p>
<p>Allí me encontraba yo, totalmente desnuda ante veinte machos en celo, encerrada en una casa durante dos días e incomunicada con el mundo exterior.</p>
<p>En aquel amplio salón empezaron los magreos. La casa no era muy grande, excepto la sala en que estábamos. Aparte de ésta, había un pequeño pasillo a la entrada, la cocina, el cuarto de baño y tres habitaciones. Lo primero que pensé era cómo íbamos a dormir allí 21 personas, aunque me di cuenta enseguida que los chicos no pensaban en dormir precisamente.</p>
<p>El principio fue bastante caótico. Todos querían tocarme y besarme, pero obviamente eran demasiados. Estaban muy excitados, porque probablemente llevaban mucho tiempo esperando que llegase aquel instante. Los más afortunados lograban tocarme las tetas y el coño o lamerme alguna parte de mi cuerpo, mientras los demás trataban de llegar hasta mí a base de codazos y empujones.</p>
<p>Visto el descontrol que había, Pedro decidió poner orden en el gallinero y cogió una libreta y un bolígrafo y empezó a escribir números. Hizo un trocito de papel con cada número y los puso boca abajo encima de la mesa, invitando a los chicos a que cogiesen su &#8220;rifa&#8221;. El número uno fue un tal Luis, un tío alto y guapo, con una polla bastante decente. El trato era que me disfrutasen por orden de numeración. A quién le tocase el turno podía hacer lo que quisiese conmigo hasta correrse, mientras los demás debían esperar. Aunque hubo alguna protesta (sobre todo de los chicos con los números más altos), al final Pedro supo imponer su autoridad.</p>
<p>El tal Luis no se andaba con remilgos. Me hizo ponerme de espaldas a él y doblar el cuerpo, apoyándolo sobre la mesa del salón (era una mesa alta y grande, que tan sólo tenía un centro de flores artificiales en el medio) y de un solo golpe me enchufó la polla hasta el fondo de mi coño. La embestida fue brutal y mi cuerpo se estremeció por el dolor, pues todavía no estaba nada lubricada. Pero el muy animal no tuvo compasión, y sus envites fueron cada vez más fuertes. Mi chochito se fue poco a poco habituando a la follada y la verdad es que al cabo de un rato estaba disfrutando como una cerda. El chaval me follaba con una violencia terrible, con lo que no tardó mucho en correrse, inundando mi almejita con unos tremendos chorreones de leche.</p>
<p>Al acabar la faena, me incorporé y me di la vuelta, intentando relajarme un rato, pero enseguida se acercó un chico pequeño y moreno totalmente empalmado agitando un papel en la mano con el número 2. También estaba excitadísimo y me agarró del pelo y me puso de rodillas, diciendo:</p>
<p>-Cómeme la polla, pedazo de guarra.</p>
<p>Y acto seguido me metió el cipote hasta el fondo de la garganta. La verdad es que más que haciéndole yo una mamada , lo que estaba es él follándome la boca, pues tenía mi pelo agarrado con sus dos manos y me movía la cabeza adelante y atrás para que su polla entrase y saliese de mi boca. No pasaran ni dos minutos cuando sacó el nabo y agarrándolo con fuerza con su mano derecha, lo empezó a menear delante de mi cara, que recibió sin remedio sus terribles descargas, que me dejaron las mejillas y la comisura de los labios empapados.</p>
<p>Los otros también fueron pasando por taquilla, hasta llegar al número veinte. Algunos se conformaron con que se la mamase y luego correrse en mi boca, aunque la mayoría quiso catar mi entrepierna, que después de ser follada por casi todos ya empezaba a estar dolorida, ¡y la fiesta no había hecho más que empezar!</p>
<p>Al acabar esta primera ronda eran las dos menos cuarto. De la hora sólo podíamos enterarnos a través de un reloj de pared que había en el salón. Yo ya había tragado bastante semen y tenía la cara empapada y el coño dolorido.</p>
<p>Los chicos, después de haber descargado a gusto sobre mí ya se habían tranquilizado más y se acomodaban en los sillones viendo la tele, fumando y bebiendo. Sin embargo, los primeros en follarme ya me estaban mirando con interés otra vez, pues ya había pasado bastante tiempo desde que se corrieran. Aproveché que no tenía a ninguno encima para ir al baño a lavarme un poco. Cerré la puerta, pero en ninguna estancia de la casa había llave para impedir que entrasen desde fuera, con lo cual, y en el momento en que me lavaba la cara, dos tíos entraron el cuarto de baño. Uno era Luis, el que había sido el primero en follarme, y el otro era un chico también bastante guapo llamado Paco, que había sido el quinto o sexto, según recuerdo.</p>
<p>Cerraron la puerta tras de sí y se pusieron cada uno a un lado mío, pasando sus manos por mis nalgas. Yo hice como si no me enterase de nada y seguí de espaldas, ligeramente inclinada hacia delante , intentando sacar el semen que se me había metido en un ojo. Los toqueteos empezaron a ser cada vez más descarados y con el rabillo del ojo pude ver como Paco tenía la polla tiesa como una estaca. Los dos chavales empezaron a sobarme la rajita , que ante los continuos toqueteos no tardó en humedecerse. Los dedos comenzaron a meterse como flechas en mi coñito y mi calentura llegó a límites casi insoportables. No aguanté más y dije desesperada:</p>
<p>-Folladme de una vez, hijos de puta.</p>
<p>Dicho y hecho. Al oír mis palabras, Paco agarró su polla con una mano y con la otra separó mis nalgas, empezando a meter la puntita de su capullo con cuidado, para acto seguido bombear con más fuerza, hasta que el mete-saca se hizo continuo.</p>
<p>Mientras tanto Luis no perdía el tiempo y me morreaba como un poseso, mientras sus manos estrujaban mis tetas como si quisiera exprimirlas.</p>
<p>Al cabo de un rato fue Luis el que cogió el relevo de su compañero en mi coño, ocupándose Paco de chuparme los pezones. Los dos chicos se turnaban perfectamente para follarme desde atrás y yo lo estaba disfrutando con ganas. Cada uno no pasaba más de un minuto dentro de mí, y enseguida su compinche tomaba el relevo, con lo que mi coño no estaba desocupado ni un solo instante. Mis gemidos iniciales de placer pronto se convirtieron en auténticos gritos, lo que atrajo la atención de otros dos chicos, que entraron en el baño con la intención de sumarse a la fiesta.</p>
<p>-Esperad ahí –protestó Paco cuando vio que se disponían a entrar-, primero vamos a acabar nosotros con ella y luego os la pasamos.</p>
<p>Hablaban de mí como si fuese mercancía , un simple objeto de placer para ellos, pero eso no me molestaba, sino que aún me excitaba más.</p>
<p>Al ver que los dos chicos se ponían impacientes, Paco y Luis aumentaron el ritmo de sus envites. El primero en correrse fue Paco, lo hizo dentro de mi coño, que a aquellas alturas ya estaba bien llenito de leche. Menos mal que estaba tomando la pastilla anticonceptiva, si no seguro que de alguno me hubiese quedado embarazada. Luis, por su parte, se empeñó en correse en mi boca, y tuve que volver a tragar una buena ración de lefa. Los dos chicos quedaron exhaustos, uno sentado en el borde del baño y el otro en la taza del water.</p>
<p>Pero estaba visto que a mí no me era posible descansar, pues los otros dos entraron y me llevaron en brazos al salón. Algunos chicos dormían recostados en los tres sofás que había en la sala y otros se habían retirado a las habitaciones, pero los que seguían despiertos sin duda que estaban bien despiertos.</p>
<p>Al verme llegar un grupo de ellos se acercaron y el chico que me sostenía me dejó en el suelo. Enseguida me vi rodeada por unos siete u ocho tíos.</p>
<p>El que me había traído en brazos le dijo al resto:</p>
<p>-Eh, tranquilos que ahora me toca a mí. Voy a darle por culo.</p>
<p>Su frase hizo estremecerme. Habían pasado unas tres horas desde el comienzo de la orgía, pero a nadie se le había ocurrido aún esa idea. A mí me excitaba, pues me encanta el sexo anal, pero también sentía miedo, pues si a todos les daba por hacer lo mismo podían llegar a destrozarme.</p>
<p>El chaval me puso a cuatro patas sobre el suelo. Se metió el dedo índice en la boca y lo empezó a meter lentamente en mi culito. Cuando lo tuvo todo dentro, lo sacó y lo volvió a introducir , pero esta vez junto con el corazón. Con los dos dedos metidos ya notaba como mi agujerito se iba dilatando. Los otros siete chicos que contemplaban la escena no se perdían detalle, esperando a que les llegase su turno para disfrutar.</p>
<p>El otro cabrón seguía metiendo sus dedos y ya tenía todos dentro, menos el pulgar.</p>
<p>Al ver que la dilatación ya era importante se decidió a probar con su polla, jaleado además por los otros chavales, que le decían que me follase de una vez, que estaba deseando que me partiesen el culo, que era una puta de mierda, y otras lindezas.</p>
<p>Después del trabajito que me había hecho en el culo, no tuvo demasiadas dificultades para introducirme toda su polla. Sus manazas apretaban con fuerza mi cintura, mientras su cipote golpeaba brutalmente mis intestinos, haciéndome sentir una cascada de sensaciones que me tenían en éxtasis. Al cabo de un rato el chaval empezó a aullar como un lobo y , agarrándome aún con más fuerza la cintura, hasta el punto de hacerme verdadero daño, descargó dentro de mí unos buenos chorros de lefa. Cuando se levantó con su polla aún pringosa, los otros le aplaudieron, como si acabasen de asistir a un gran espectáculo. Todos estaban completamente empalmados y no tardaron ni diez segundos en volver a llenarme el culo con carne de polla. Obviamente la idea de su amigo había sido bien acogida por todos y uno tras otro fueron castigando mi ano con sus cipotes, llevándome a un estado de éxtasis difícil de describir.</p>
<p>No tardó en correrse la voz por toda la casa de lo que estaba pasando y a la sodomización se unieron bastante más chicos de los ocho que había en un principio.</p>
<p>Mi pequeño culito estuvo recibieno vergas durante más de dos horas. Los tíos no se cansaban e incluso los que ya se habían corrido volvían a metérmela con más ganas. Les dio una auténtica obsesión por encularme y mis intestinos se fueron llenando de leche hasta un punto tal que ya no daban más de sí, y la lefa me salía por el agujerito resbalando por mis piernas y cayendo en el suelo. Menos mal que no había alfombras en la casa. Pedro las había retirado previendo lo que iba a pasar. A las cinco de la madrugada los chicos se tranquilizaron definitivamente y se empezaron a acomodar en cualquier sitio para intentar dormir algo.</p>
<p>Yo me quedé tirada en el suelo, con una sensación de tener el culo lleno de algodón , o algo así. Las enculadas habían sido terribles y estaba agotada y con un sueño tremendo. Pedro se acercó a mí y me llevó en brazos a su habitación. En el suelo había tres tíos acostados y en la cama dos. Como pudo me hizo un sitio en la cama y él se fue para el salón, quedando yo tumbada allí intentando descansar antes de que los machos se empezaran a despertar.</p>
<p>Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Mi prima pilar fue la primera</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Aug 2010 12:38:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mi nombre es Martín y espero que en este como en mis futuros relatos encuentren el placer que yo sentí al vivirlos. Actualmente tengo 35 años y los he vivido intensamente sobre todo en cuanto a mis vivencias sexuales. Antes de continuar quisiera hacer la salvedad de que todo lo escrito está sujeto estrictamente a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi nombre es Martín y espero que en este como en mis futuros relatos encuentren el placer que yo sentí al vivirlos. Actualmente tengo 35 años y los he vivido intensamente sobre todo en cuanto a mis vivencias sexuales.</p>
<p>Antes de continuar quisiera hacer la salvedad de que todo lo escrito está sujeto estrictamente a la verdad y a pesar de que esto pueda acarrearme problemas, pues, ni siquiera los nombres han sido cambiados.</p>
<p>Todo comenzó en 1980, cuando tenía escasos once años y medio y llego a casa para vivir con nosotros mi pequeña prima Pilar (un año menos que yo), ya que por aquel tiempo se había quedado huérfana cuando sus padres murieron en un terrible accidente. Al comienzo me resultaba incómodo que estuviese allí, pues, por ser hijo único estaba acostumbrado a estar solo; pero, con el correr de los meses todo cambio y nos hicimos grandes amigos.</p>
<p>Paso el tiempo y yo tenía 14 años y ella 13, corría el verano del 83’ cuando la costa norte del Perú se vio afectada por una terrible temporada de lluvias que destruyó muchas viviendas y dañó otras; entre ellas la nuestra en donde el techo de varias habitaciones se vinieron abajo incluyendo el de la recámara de Pilar.</p>
<p>Fue por ello que debimos reubicarnos. A Pilar y a mi nos pusieron el misma habitación&#8230;, claro que en camas separadas; sin embargo, resultó imposible de evitar que en mas de una vez nos pasasen anécdotas&#8230; digamos&#8230; embarazosas. Por ejemplo el que uno de nosotros entrara al baño de la recamara cuando el otro lo estaba utilizando, o que nos sorprendiésemos el uno al otro cuando nos estábamos vistiendo.</p>
<p>Al comienzo nos incomodaba; pero, cuando la naciente malicia propia de nuestra edad, nos demostró las &#8220;ventajas&#8221; de estas situaciones todo cambió. Yo; por ejemplo, descubrí que Pili –como solía llamarla- ya no era una niña. Ya se le notaban sus formas femeninas; sus pechitos habían crecido como dos pequeños conos, sus nalguitas ya se mostraban más carnositas y levantadas y en su parte delantera se adivinaba su vello púbico como una escasa pelusita. Tiempo después ella me contaría que lo que vio de mí también le gustó.</p>
<p>Aquella visiones provocaron en mi sensaciones nunca antes vividas y ella lo notó. No perdía la oportunidad de estar a su lado tanto así que incluso en las escuela los muchachos nos molestaban. En casa yo no perdía oportunidad para mirarle sus aún frágiles; pero, ya apetecibles piernitas y ella era generosa en mostrármelas. Todo el día paseaba por toda la casa en un short negro muy diminuto que no sólo me dejaba verle sus piernas sino también su traserito levantado y bien carnoso ya y su cinturita cada vez más pronunciada. O bien en nuestra habitación luciendo una minifalda tán corta que cada vez que agachaba, giraba o saltaba me dejaba ver el color de su calzoncito y algo más.</p>
<p>Pasaron los meses y yo estaba tan enamorado de ella que me masturbaba hasta tres veces al día pensando en mil formas de tenerla entre mis brazos. Cuando pensé que ya nada nuevo ocurriría llego el glorioso 18 de Octubre de 1983, día en que mi Pilar cumplía sus 14 añitos.</p>
<p>Muy temprano me desperté y casi impulsivamente corrí a su cama y al abrazarla y besarla deseándole un feliz cumpleaños sus labios rozaron los míos y ambos nos sobresaltamos; pero, nada dijimos-<span id="more-368"></span></p>
<p>Ese día la pasamos juntos, pues, por la mañana nos llevaron a la playa en donde comprobé que Pili era toda una mujer ya que a su paso todos los hombre volteaban a mirarla. Por la tarde la acompañamos a llevarle flores a sus padres y luego a misa. Era un cumpleaños mas sin sus padres y eso aún la deprimía. A pesar de que por la noche nos llevaron a cenar y al cine la tristeza no se borró de su rostro y al quedarnos solos en nuestra recámara me miro y nos abrazamos muy fuerte y lloró en mi pecho; entonces, me confesó que sumada a la tristeza de sus padres estaba el que desde el día siguiente ella regresaría a su habitación y no quería hacerlo porque me amaba. La noticia me dejó anonadado y no supe que decir sólo atiné a buscar sus labios y sellar aquel momento con un largo y tierno beso que quizá no fue el mejor de nuestras vidas; pero, que entonces nos estremeció a los dos.</p>
<p>Luego de ello no dijimos nada sólo caímos en su cama y nos besamos y acariciamos con torpeza; pero, también con gran pasión.</p>
<p>Luego de unos minutos nos detuvimos y descubrimos que ambos estábamos casi desnudos y aunque al comienzo nos avergonzamos y ella tapó con sus manitas sus dos tetitas, echó a reír cuando le dije con cierta inocencia &#8221; te las he visto un montón de veces&#8221;. Cogió una almohada para golpearme y como resultado del forcejeo acabe sobre ella y ya no sólo besé sus labios sino que esta vez acaricié y besé sus tetitas y logré arrancar de sus labios el primer gemido. Continué mi recorrido descendente por su cuerpo y al llegar a su calzoncito se lo bajé y su respiración agitada era incontrolable y sus gemidos brotaban al más leve roce de mi piel con la suya. Ella ya no reaccionaba y la verdad es que yo no sabía muy bien lo que iba a hacer.</p>
<p>Sólo recuerdo que abrí su piernitas, me coloque sobre ella, cogí mi pene que estaba completamente hinchado como nunca antes lo estuvo e hice lo que en una revista vi a un hombre hacerle a una mujer. Busque entre sus vellitos y con cierta torpeza a su virgen cuevita y cuando la encontré empecé a presionar con cierto temor hasta que sentí como sus aún infantiles labios vaginales besaban la caliente cabeza de mi miembro viril. Fue entonces que sin pensarlo dos veces empujé con fuerza y al instante mi pene gozaba de esa humedad tibia que sólo lo da la rica concha de una joven mujer.</p>
<p>En aquella vez no sentí como rompí su himen; pero, ella al percibir que mi enorme instrumento invadía su virginal agujero no pudo evitar el gritar y llorar (la suerte fue que la habitación de mis padres estaba en la planta de abajo y que ellos acostumbraban a escuchar la televisión con volumen alto)y luego me suplicó &#8220;sácamelo Martincito que me duele&#8221;; pero, en aquel momento sólo me interesó mi placer y seguí con lo mío hasta que descargué toda mi leche en su recién estrenada cuevita del placer. Creo que fue lo mejor, pues, elle me confesaría luego que el dolor pronto desapareció para dar paso a un delicioso en intenso placer.</p>
<p>Nuestros encuentros se darían algunas veces más hasta que en el verano siguiente mi Pili enfermó de fiebre tifoidea que se complicó extrañamente con una meningitis que la llevó a la tumba. Desde entonces me relacioné y desvirgué a cuanta jovencita me dejó buscando en ellas inútilmente a mi Pilar (QEPD)<br />
Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Todo en un dia</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Aug 2010 12:31:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sexo Oral]]></category>
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		<description><![CDATA[-¿¿Es esa tu última palabra-pregunté muy enfadada-??. -¿¡QUIERES OÍR MI ÚLTIMA PALABRA!?. Su tono tan alto y amenazante que en otras ocasiones me había amedrentado solo consiguió enfurecerme más. -¿¿De veras es esa tu última palabra??. -Escúchame bien, ¡NIÑATA!. Más te vale olvidar esta charla si no quieres desatar una furia que solo has visto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>-¿¿Es esa tu última palabra-pregunté muy enfadada-??.</p>
<p>-¿¡QUIERES OÍR MI ÚLTIMA PALABRA!?.</p>
<p>Su tono tan alto y amenazante que en otras ocasiones me había amedrentado solo consiguió enfurecerme más.</p>
<p>-¿¿De veras es esa tu última palabra??.</p>
<p>-Escúchame bien, ¡NIÑATA!. Más te vale olvidar esta charla si no quieres desatar una furia que solo has visto en la Biblia, ¿¡QUEDA CLARO!?.</p>
<p>-¡SÍ, SEÑOR TIRANO, CLARÍSIMO!.</p>
<p>Salí de su despacho dando un soberano portazo que retumbó por toda la casa. Estaba hecha una auténtica furia, cuando vi a Guillermo y Héctor salir de la habitación de éste último, que estaba a poca distancia del despacho.</p>
<p>-¿¡Se puede saber que ha pasado ahí dentro-preguntó Guillermo-!?.</p>
<p>-¡NADA!. Simplemente que he discutido con ese #@!!X%&#038;(no me atrevo a repetir aquel insulto) y la discusión se salió de madre.</p>
<p>-¿Pero va todo bien?.</p>
<p>-Sí Héctor, va perfectamente-repuse con sonrisa sardónica y mucha ironía-, y si me disculpáis, me iré al comedor, o a salita, o al jardín, ¡¡O A TOMAR POR EL PUTO CULO!!.</p>
<p>Me largué de allí echando leches queriendo aplacar mi mal genio y ellos se volvieron a su cuarto con mala cara por haberles gritado. Siempre fui muy temperamental. Decidí irme al balcón de fuera, a que el sol de la mañana me iluminase y se llevase mis malos humos. Tenía que pensar, pensar, pensar…si hubiera sido un dibujo animado, me hubiera dado cabezazos contra las paredes con tal de tener una idea. Me apoyé en el balcón y contemplé la inmensa panorámica de aquella casa de campo en la que me encontraba y en la que esperaba pasar un buen día al despertar. Al irse despejando mi cabeza, entré en razón y me fui a disculpar con Guillermo y Héctor por haberles gritado. Ellos quitaron hierro al asunto diciendo que todos nos solíamos acalorar al discutir y que era normal. Nos dimos un abrazo y me propusieron quedarme con ellos jugando en su ordenador una partida de &#8220;Need For Speed&#8221;, pero les dije que no, que tenía otros planes. Me fui a mi cuarto, y me quedé pensando en que tenía hasta la puesta de sol para cumplir la idea que accidentalmente había sido trazada.</p>
<p>Tres hombres en la casa, tres desafíos, a cada cual más difícil. Evidentemente, Guillermo y Héctor serían los primeros, y el otro con quien yo había discutido quedaba para el final. La cuestión era donde pillarlos a solas para someterlos, uno por uno, y así obtener lo que mi corazón ansiadamente quería. De los dos chicos, Héctor, que era el menor por año y medio, fue mi primer objetivo, no solo por ser el menor, si no por ser el más guapo. Su pelo era más de un castaño más claro que el de Guillermo, y sus ojos verdes más brillantes, sin contar con que aún tenía cierto aspecto de niño, mientras que el otro ya parecía todo un hombre. Con la ventaja que da saber las costumbres de unos y otros, yo sabía que a Héctor le encantaba pasar al menos un buen rato dando un paseo por el campo, y más si la mañana era soleada. Por fortuna, no tuve que esperar mucho para ver como salía a dar su paseo matutino. Le seguí con cuidado de no ser descubierta, viendo como se salió del camino e iba hasta una pequeña colina que le gustaba mucho, hasta que finalmente se echó en campo abierto a disfrutar la mañana y ponerse a soñar despierto. Con mucho sigilo me puse a su lado, y le vi con los ojos cerrados, lo que explicaba haber llegado hasta allí sin ser descubierta. Llevé mi mano a su bragueta e intenté desabrocharle la cremallera de sus pantalones.<span id="more-366"></span></p>
<p>-¿¿Pero que haces-preguntó al abrir los ojos y verme allí-??.</p>
<p>Le tapé la boca y le hice una mueca para que se callara. Le bajé la bragueta y hurgué dentro de sus boxers, sacándole al aire libre una polla decaída y fláccida. Con el pulgar me puse a pelar su cabeza y con los demás dedos se la masajeé, tomándome mi tiempo. En pocos segundos se le puso morcillona, una imagen que siempre me ha obsesionado. Cuando las pollas están morcillonas parecen enormes gusanos que luego quieren esconderse en el agujero. Al notar que jadeaba destapé su boca.</p>
<p>-¿Qué estás haciendo?, ¿no ves que nos pueden ver?&#8230;¿¡que quieres!?.</p>
<p>-¿No es evidente?&#8230;Quiero tu polla. Ahora relájate, que voy a hacerte sentir muy bien. Vamos relájate, déjate llevar…</p>
<p>No pude reprimir las ganas de besárselo, primero por encima del prepucio y luego por debajo, pelándosela con mucho esmero. Tras estar morcillona, se le puso semi erecta, y el calor aumentaba de forma lenta pero inexorable. Héctor había cedido a sus deseos y tenía libertad para seguir excitándole, lo que hice muy contenta. Por fin, después de varios besos y un par de lametones, mis caricias habían provocado el efecto deseado, y aquella polla se elevó orgullosa cual torre de ajedrez, esperando que alguien siguiera mimándola. Tras darle un pequeño beso en los labios a Héctor, acerqué mi cara y besé su glande una vez, y otra, y otra…La tenía bien sujeta con mi mano y no pensaba soltarla. El morbo de que pudieran vernos me excitaba más aún, me hacía humedecer entre mis piernas. Mirando a los ojos de Héctor, no podía parar de besarle su polla y de sacar la lengua dibujando círculos en su cabecita roja y recorriéndola de arriba abajo. Sus huevos, al tocarlos, se habían puesto muy duros.</p>
<p>-Para por favor…esto no está bien…no es bueno…aaarrgghh…</p>
<p>-¡Yo decidiré lo que está bueno o no!…Ahora calla y disfruta.</p>
<p>Puse mis labios en su polla, hice presión abriendo la boca y me la fui tragando. Tras meter el glande, el tronco le siguió con facilidad, hasta que mi nariz dio con su bajo vientre. Héctor profirió un prolongado gemido de placer y su cuerpo quedó como paralizado, relajándose con cara de satisfacción. Yo movía mi cabeza lentamente, probando el sabor de aquella polla con cada movimiento. Engullía, sacaba, tragaba, volvía a sacar…su sabor no me disgustaba, si no que me empezaba a gustar mucho. No estaba segura de cómo sabría, pero desde luego no era desagradable. Con mucho esmero seguí mamándola, evitando que me golpease la campanilla para no sufrir una arcada que diese al traste con todos mis planes. El poco grosor que tenía y su tamaño eran ideales, perfectos para mi boca. No quería dejar nunca de mamarla.</p>
<p>-Aaaaaaaaaaaahh dios míooooooooooooooo…si vas a mamármelo, deja que yo también te mame…por favor déjame chuparte la cuca…</p>
<p>Aunque no respondí a su plegaria con palabras, me incorporé poniéndome de rodillas y fui poco a poco girando 180º sobre él hasta quedar encima suyo, sin dejar de mamársela ni por un instante. Noté como me hizo a un lado el tanga y empezó a pasar su lengua por mi rajita, cuyo efecto fue devastador, haciéndome perder la noción de la realidad.</p>
<p>-Ooooooohh oooooooohh oooooooohh ooooooohh…uuuuuuuuufff que cosita más rica…sigue lamiéndome la pucha…no sabía que supieras hacer esto…aaaaaaah aaaaaaahh aaaaaaahh…</p>
<p>-Pero sigue mamándomela-protestó-. ¿No es lo que querías?.</p>
<p>&#8220;Cierto-pensé-, me estoy descentrando&#8221;. Reanudé mi tarea con rapidez, continuando la primera de las tres mamadas que tenía que dar a fin de conseguir lo que quería. Su polla estaba bien mojadita por mi saliva, muy caliente. Cada vez que la veía así de dura se me desbocaba el corazón. Estaba ansiosa por probar el sabor de su semen. Aceleré los movimientos y apreté con mis labios para excitarlo más, jugando además con la lengua, tratando de enroscarla alrededor de su tronco, haciendo como una serpiente por una rama. Mis maniobras hicieron que tuviera espasmos y gimoteos varios, eso sin que dejase de lamer en mi pucha. Sus gemidos al lamerme me indicaban que le faltaba poco para correrse. Ya estaba, ya estaba a punto…</p>
<p>-Oooooohh ooooohh oooooooooh ooooooooooooooooohh…</p>
<p>-Córrete Héctor…dame esa leche sabrosa…la quiero…</p>
<p>-Tómala…ahí la tieneeeeeees…¡¡AAAAAAAAAAARRGGHH!! ¡¡AAAAAAAAAAAAHHH!! ¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAHH!!&#8230;</p>
<p>Con gran éxtasis para mí, Héctor eyaculó en mi boca, lanzándome todo su semen caliente, llenándome la boquita en varios chorros. Me lo tragué como una golosa delante de él para que me viera bien, y le encantó la expresión de mi cara mientras lo engullía, parecía que estuviese sedienta. Luego volví a sentarme en su cara para ser presa de un orgasmo a base de lengua en mi pucha que me dejó chorreando por la pata abajo, y permanecí así hasta que él me limpió todos mis jugos y se los bebió del mismo modo que hice yo con su semen. Al haber conseguido lo que quería, me levanté de allí y me recompuse para irme.</p>
<p>-¿¡Qué!?, ¿¡me dejas así-preguntó perplejo-!?.</p>
<p>-Lo siento Héctor, pero solo quería beberme tu semen. No puedo ir a más, pero te cito hoy a las diez y media en el comedor de casa. No te olvides. ¡Ah!, y no le digas a nadie lo que ha ocurrido.</p>
<p>-Pero no puedes dejarme así. Héctor Jr. tiene ganas de jugar-protestó-.</p>
<p>-¡Pues que juegue con Anita, la tu manita!.</p>
<p>Le dejé de una pieza, mientras yo volví a casa satisfecha, pues ya había tachado a uno de la lista, y solo quedaban dos. Justo al volver al camino de piedra para regresar a casa, un hombre mayor, que al parecer nos vio en la distancia, se me quedó mirando unos segundos y le devolví la mirada.</p>
<p>-¿Es que tengo monos en la cara?.</p>
<p>-Si tanto te gustan las vergas, yo tengo una bien buena para ti-dijo bajándose la cremallera-.</p>
<p>-Ande abuelo, a mí me interesan las cerezas, ¡¡no las uvas pasas!!.</p>
<p>Todo ofendido se giró dándome la espalda y siguió caminando hasta perderse en la distancia, mientras yo no podía dejar de reír. Volví a casa dando saltos de alegría, preparando mi segundo asalto. ¿Cómo podía chupársela a Guillermo?, ¿en que momento dispondría de la ocasión de paladear aquella polla?.</p>
<p>Al entrar en el pequeño patio exterior de casa, recordé que Guillermo, en lugar de ducharse según se levantaba por las mañanas, solía hacerlo poco antes de comer, ya que le gustaba estar en pijama dibujando, jugando al ordenador, ó simplemente haciendo el vago. Al mirar mi reloj de pulsera, calculé que tendría hora y media hasta ese momento, con lo que pasé casi todo el tiempo recreándome en la sensacional felación que le hice al pobre Héctor, del que supuse tardaría algo más en volver a casa por el estado en que quedó jajajaajajaja…Mi alegría se terminó cuando recaí en un problema: si quería mamársela a Guillermo, y tenía que hacerlo en el baño, ¿cómo lo hacía para que nadie entrase en el baño y nos pillase in fraganti?. Reflexionando sobre ello, de repente tuve una idea genial y riéndome sin parar me llamé estúpida por no haber pensado antes en ello: ¡se la mamaría en la ducha!.</p>
<p>Me fui a mi cuarto para desvestirme y ponerme un albornoz, facilitando la tarea de desnudarme para meterme en la ducha con él. Tuve que esperar bastante hasta que él se metió en la ducha, y pasé ese tiempo fantaseando con ganar mi ansiado premio y disfrutar de él en adelante. Tanto estuve perdida en mis fantasías que casi me pasó el tiempo, por lo que me di prisa y fui hasta el baño, donde él ya estaba duchándose. Por las cortinas pude vislumbrar que estaba enjabonándose la cabeza, por lo que tenía los ojos cerrados. Me quité el albornoz y lo puse en la percha debajo del suyo, para que si alguien entraba no se descubriere mi presencia. Aparté las cortinas sin hacer mucho ruido y entré. El agua estaba un pelín demasiado caliente, pero era soportable. Estaba justo delante de él, y como pude, me arrodillé para tener su polla delante de mi cara. Me sorprendió ver que ya la tenía algo morcillona, y supuse que se debió por la acción del agua. Llevé mi mano a sus huevos y la otra a la base de su pito. Evidentemente notó que algo pasaba y al abrir los ojos me vio allí, desnuda y tocándole la polla con ojos saltones.</p>
<p>-¿¿Pero de donde sales tú-preguntó sobresaltado-??.</p>
<p>-Ssssssssssshh…calla loco, que pueden descubrirnos.</p>
<p>-¿¡Pero que diablos quieres!?.</p>
<p>-Tú cállate, que voy a darle mimos a tu monstruo de un solo ojo.</p>
<p>-¿¡TE HAS VUELTO LOCA!?.</p>
<p>-Pues, para tu información: sí.</p>
<p>Si Héctor tenía un miembro fino y largo, el de Guillermo era más grueso, y eso que no estaba totalmente empalmado. Llevé mi boca hasta él, besando su tronco, dando pequeños besos por todas partes hasta llegar a la roja punta, que estaba casi oculta. Tal y como hice con Héctor, deslicé la piel de su prepucio para verla en todo su esplendor y al hacerlo me llevé la gran sorpresa. ¡Anda la hostia!, ¡mi maaaadre!: al pene de Guillermo aún no lo habían operado de fimosis, por lo que no podía bajar del todo la piel. Al mirarlo, él se mostró muy avergonzando, casi se echó a llorar.</p>
<p>-No digas nada, por favor-sollozó sin siquiera mirarme-…</p>
<p>-Yo…lo siento, no lo sabía…pero no pasa nada ¿vale?&#8230;</p>
<p>-No me mires…no quiero que me mires así…y no lo cuentes…mi padre tuvo miedo de quitármelo…dijo que podrían quedar secuelas…</p>
<p>Aquello me extrañó, pues Héctor no tenía fimosis.</p>
<p>-¿Y Héctor está igual que tú-pregunté en tono inocente-?.</p>
<p>-No. Él insistió tanto que lo convenció para que le dejara operarse, pero yo nunca tuve valor para hacerlo.</p>
<p>Si bien me quedé sorprendida por aquello, lo cierto es que jamás había tenido la oportunidad de mamar una polla con fimosis, de modo que aquello fue un punto añadido para mí, por lo que continué lamiendo su glande.</p>
<p>-Pues no te acomplejes, que eso no me importa. Es más, me excita.</p>
<p>-Basta, no sigas…¡¡basta he dicho!!.</p>
<p>-¡De eso nada!. Tú te callas y te aguantas.</p>
<p>Con mis manos continué acariciando sus huevos, con mi lengua lamía insistentemente su glande y con mis labios le besaba la polla incansablemente para conseguir la tan deseada erección. De su estado morcillón saltó al siguiente, lo cual me ayudó a acariciársela. El roce del agua en su miembro le daba un toque de frescura muy apetecible. No solo era mi primera felación a un pene con fimosis si no también la primera que hacía en la ducha. ¡¡Y entonces se abrió la puerta del baño!!.</p>
<p>-Hola Guillermo. Acaba pronto que en seguida vamos a comer.</p>
<p>-Sí, acabaré en seguida-contestó con voz temblorosa-.</p>
<p>Le miré intensamente, haciendo un gesto con el dedo en mis labios de que callase e hiciera que se duchaba sin más. Le puse de espaldas a la cortina de la ducha, con lo que su cuerpo tapó el mío, de modo que me salvé. En lugar de esperar a que el #@!!X%&#038; con el que había discutido se largara para seguir la operación, seguí haciéndolo con él delante. El que me pudiera descubrir me puso a tope. Lamí los huevos de Guillermo, pasé por su prepucio hasta su glande y finalmente me la llevé a la boca al ver como la tenía de dura. El grosor que tenía era considerable, un poco más y me hubiera sido difícil poder metérmela en la boca. Guillermo se mordía los labios procurando no chillar de placer con aquella mamada y así levantar sospechas en nuestro inesperado invitado en el cuarto de baño, el cual había acabado de orinar.</p>
<p>-Anda Guillermo, deja de cascártela y acaba de una vez-bromeó-.</p>
<p>-Sí…acabo enseguida…</p>
<p>Se fue cerrando la puerta y Guillermo dio un suspiro de alivio.</p>
<p>-¿¿Estás loca??. Podrían habernos pillado, ¿y entonces que pasaría?.</p>
<p>-¿Pero no nos descubrió verdad?. Tú relájate y disfruta de una puta vez.</p>
<p>Llevada por el momento la engullí toda en mi boca, sacándola por completo, volviendo a engullirla. Después la volví a sacar al tiempo que se la meneaba un poco, después volvía a tragarla…él estaba en éxtasis por mis maniobras de experta que tan bien aprendí de mi maestro. Me encontraba en el cielo, y a Guillermo lo estaba llevando a él meditante mis lengüetadas y mis besos. Sus gemidos se hacían más roncos, más prolongados, y supe que estaba a punto de correrse.</p>
<p>-¿¿Por qué lo haces??&#8230;aaaaaaahh aaaaaahh aaaaaahh…¿por qué?&#8230;aaaahh aaaaaahh aaaaaaahh aaaaaaaaahh…</p>
<p>-Mmmmmm mmmmmmmm mmmmmmm mmmmmmm…¿Qué importa el porqué?&#8230;a ti te gusta…y a mí me apasiona…MMMMMM MMMMMMMM MMMMMMM MMMMMMMM…</p>
<p>-Aaahh aaaaaaaahh ¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHH!!&#8230;</p>
<p>Abrí bien la boca, se la meneé con rapidez y los chorros de su semen se posaron con fuerza en mi lengua, que fueron acogidos con un tremendo goce. Me volví a meter su glande en la boca para tragármelo bien todo y le miré fijamente a los ojos para que viera como me lo tragaba, y a pesar del momento, no pude si no tener un arrebato de compasión por la cara de sufrimiento que estaba teniendo. Como pude me incorporé y le di un beso en los labios.</p>
<p>-No llores ¿vale?&#8230;ya ha pasado-dije abrazándole-…vamos alégrate…</p>
<p>Él estaba incapaz de hablar, así que pensé rápidamente un método para sacarle de aquel trauma que le estaba consumiendo.</p>
<p>-Eeeeehh…venga, ven a mi cuca…puedes chupármela hasta hacer que me corra como yo te hice correrte a ti…disfrútame, ¿de acuerdo?.</p>
<p>-¿Y podré hacerte el amor?.</p>
<p>-No-contesté en seco-. Lo lamento, pero no puedes, aún no.</p>
<p>-¿Pero por qué…?.</p>
<p>-No, no hay un porqué. Simplemente no puedes, pero te dejo chuparme.</p>
<p>Me separé un poco de él y abrí mis piernas para mostrarle mi cuca. Separé mis labios vaginales y se los mostré sin pudor alguno, asintiendo con la cabeza. Aunque reticente al principio, luego sí se agachó y posó su boca en ellos, dándome besos, lametones, dedos, chupando, lamiendo, probando el sabor de mis jugos. El agua de la ducha nos mantenía bien calientes, aunque nosotros ya íbamos servidos de calentura jajajajajaa. Aquello me estaba poniendo a tono, la lengua de Guillermo me estaba penetrando lentamente, tomando su tiempo para explorarme, dibujando letras, recorriendo el abecedario y llevándome a la locura: A, B, C…G, H, I…y seguía haciendo más y más letras…oooooohh díos mío, no sabía que algo tan simple como las letras del alfabeto pudiera dando tanto placer.</p>
<p>-Aaaaaaaaaahh aaaaaaaahh aaaaaaaaaahh aaaaaaahh aaaaaaaahh…Guillermo, Guillermoooooooooooooo…lámeme más, sigue lamiendo…que bueno eres…esto es la gloria…es el paraísoooooooooo…aaaaaaahh aaaaaahh aaaaaaahh…</p>
<p>Sus manos se posaron en mi culo y me lo tocó todo lo que quiso, atrayéndome hacia su boca, frotando su nariz con mi escaso pubis, adueñándose de mi clítoris para jugar con él a su antojo. Las sensaciones que me producían eran de infarto. Este chico era mejor lamedor que Héctor, mucho mejor. Me derretía en sus manos, mis jugos ya salían como agua de manantial, y él lo degustaba con pasión. Tan caliente estaba que deseaba ser presa de un orgasmo tan fuerte que le chorreara en su cara. La punta de su lengua probó mi clítoris, luego se hundió en mi cuca empapada, volvió a mi clítoris, me penetró con ella y ya no salió hasta que totalmente ida acabé gozándolo a lo loco. Mis jugos le chorrearon y bebió cuanto pudo, besándonos luego y dándome a probar el sabor de mi excitación. Besé su frente y le dije que no siguiese pasándolo tan mal, que hacer aquello era maravilloso, que no debía sufrir por ello. Guillermo asintió con gesto sombrío y cerró el agua de la ducha. Salimos, nos secamos el uno al otro y nos vestimos con los albornoces.</p>
<p>-Sssssssssshhhh-le dije-, nada de contarlo a los demás. Te cito en el comedor a las diez y media de la noche.</p>
<p>-¿Por qué?.</p>
<p>-Ya hablaremos entonces. Ahora, ¡¡chitón!!.</p>
<p>Salí primero que él, sin levantar muchas sospechas. Héctor ya había vuelto a casa y me miró con disimulo guiñándome un ojo. Yo pasé de él y fui a mi cuarto, vistiéndome y secándome el pelo a conciencia, peinándome y poniéndome un poco guapa. Al salir no daba la impresión de haberme duchado, de modo que ni Héctor ni mi odiado rival se percatarían de lo ocurrido con Guillermo. Comimos un tanto incómodos, pues poco hablaron entre ellos. Parecían ensimismados, como si un pesado candado en la boca les hubiese enmudecido. Eran las 15:30 de la tarde, y aún me quedaban varias horas para chupar la última polla de la casa, la del #@!!X%&#038; que sin pretenderlo me había desafiado. ¿Dónde podría cogerle por sorpresa?, ¿en su despacho mientras trabajaba?, ¿en la cocina si iba a beber algo?, ¿en el balcón de fuera?, ¿en el jardín?, ¿mientras se echaba la siesta?&#8230;¡Un momento!: ¿siesta?. ¡¡Pues claro!!.</p>
<p>Él solía echarse a dormir todas las tardes una ó dos horas, según el día, y también solía cambiar: a veces dormía en el sofá, a veces en la cama. Lo que más me preocupaba era a que hora se dormiría, pues no tenía horario fijo. Otro punto a tener en cuenta era que no estaba segura de si era de sueño pesado o ligero, ummmmmmm…No lo tenía nada fácil, pero no me rendiría. Guillermo y Héctor supuse que, por estar de vacaciones, al igual que yo, se pasarían la tarde encerrados con el ordenador, viciando a los videojuegos hasta quedarse con los ojos rojos y vidriosos, por lo que me despreocupé de ellos totalmente.</p>
<p>Las horas se me hacían eternas mientras esperaba a que se fuera a dormir, pues no tenía nada que hacer. A eso de las cinco y media, seis de la tarde, probé a salir de mi cuarto y fui a la salita, donde, tal y como esperaba, allí se encontraba, plácidamente dormido. Me sorprendió que a pesar de haber una chica en su casa, yo, él estaba durmiendo en ropa interior, sin pantalones ni nada. En fin, que me lo puso más fácil. Miré su cara unos instantes y viéndolo así no parecía el gruñón que era, incluso me parecía guapo, con aquel pelo negro ladeado y sus bonitos ojos azules, cerrados en gesto tierno como si tuviera un hermoso sueño. Fui hacia él y metí la mano por sus gayumbos, palpando lo que parecía ser una hermosa polla. Al sacarla de su funda, vi que estaba caída, así que con cierta lentitud y cariño acaricié sus huevos con mi mano derecha, mientras que con la izquierda se la acaricié bien para ponérsela morcillona. ¡¡Madre mía!!. Estando morcillona ya era más grande que la de Guillermo y Héctor. Se me puso la piel de gallina solo de pensar en como se le pondría al ponerse totalmente erecto. Siendo como era el hombre de la casa, era evidente que tenía que ser el mejor dotado, y no me equivocaba. Las venas se le marcaban como surcos, dotándole de una potencia monstruosa. Viéndola así me imaginé que si me la hubiera puesto encima me hubiera aplastado jajajajaja. Me relamí varias veces, humedeciendo mis labios para poner engullirme esa maravilla, y empecé por besárselo. Él comenzó a gemir, pensando quizá que estaba teniendo un sueño erótico ó algo así, pero de sueño nada.</p>
<p>Deslicé la piel con suavidad pude comprobar que aquello, en efecto, era todo un Señor Pollón que debería medir no menos de 23 centímetros de largo. Solo de pensar que esa polla podría follarme hizo que mi cuerpo temblase de placer, pero despejé mi cabeza de fantasías para seguir chupando. Mi boca besó su tronco por arriba y por abajo, por todos lados, mis labios se regocijaban con el sabor que tenía, y mi lengua juguetona era un ascensor que la recorría de los huevos al glande y viceversa, así varias veces. En poco tiempo pasó de estar morcillona a estar erecta, saltándose la semi-erecta del tirón. Mis ojos contemplaron maravillados aquella torre de babel. Altiva, palpitante, venosa, gruesa…era mi sueño hecho realidad. Por fin había encontrado la polla con la que morirme de placer. Los gemidos él se hacían más intensos, más prominentes, pero no se despertaba, y esbocé una sonrisa divertida viendo lo morboso de la situación. Su polla firme y dura estaba ardiendo en mis manos, era como un brasero a lo bestia, y yo no pude aguantar las ganas, así que abrí mi boca todo lo que pude para tragármela e intenté cumplir el plan. Mis esfuerzos por metérmela en la boca me excitaban muchísimo, y cuando su glande entró del todo, siguió su tronco, aunque me fue imposible metérmela toda, lo que me excitó aún más. Adoro los retos difíciles.</p>
<p>Arriba y abajo, arriba y abajo, arriba y abajo…enroscando la lengua alrededor…pasándola por su cabecita roja y palpitante…pasando por encima de cada vena, de cada surco…usando la mano para afianzarme a ella…pajeándole un poco para mantener la excitación…mi boca abierta de par en par para recibir aquel pesado y delicioso instrumento…el sabor de su polla en mi boca…su calor…mentiría descaradamente si dijera que aquello no me gustaba. ¡¡Me encantaba!!. Mmmm mmmmmmm mmmm mmmmm…la chupada que le estaba dando me tenía abstraída, solo vivía para chupar y tocar esa pedazo de polla que anhelaba se metiese dentro de mí y me destrozase, que me volviera loca de sexo. Cada vez estaba más acalorada, más caliente…¿Cómo no iba a estarlo con semejante ariete visigodo en mi boca?. Mmmmmm mmmmm mmmmmm mmmmmm mmmmmm uuuuuuufff que rica mamada le hacía, era la mejor de cuantas había realizado en mi vida. Varias veces me la metí todo lo que pude en la boca, pero aún le quedaban fuera entre 4 y 6 centímetros. Ya la notaba durísima, tan candente como unas tenazas al rojo vivo. Tenía que correrse de una vez, ya no aguantaba más para tragarme su semen…Vamos, córrete, córrete…</p>
<p>Se contorsionó en el sofá, removiéndose de forma espasmódica, y así supe que ya le estaba viniendo. Aquello me animó y redoblé esfuerzos, chupando más rápido, más fuerte, más intenso, lamiendo sin parar…fuerte, rápido, intenso, fuerte, rápido, intenso…sí, asíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…</p>
<p>-Mmmmmmmm mmmmmm mmmmmm mmmmmmm mmmmmmmm mmmmmmmmm AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHH…</p>
<p>El grito que lanzó anunció a bombo y platillo su orgasmo. Abrí mi boca y sus chorros salieron a toda pastilla, todos directos a mi boca. ¡¡Me estaba inundado!!. Su eyaculación era interminable, no paraba de manar semen, y justo entonces, para mi alegría ¡¡despertó!!. Se incorporó sobre el sofá, me vio con la cara de su leche y ante él me la tragué guiñándole un ojo.</p>
<p>-¿¿¡¡Qué has hecho, pequeña puta!!??.</p>
<p>-Pues comerme una lubina al horno con guarnición, no te digo…¿¿pero qué coño crees que he te hecho, atontado??..¡¡Te la he mamado, tonto l’haba, y me lo he tragado todo!!.</p>
<p>-¡¡Zorra irresponsable!!. Ya verás…</p>
<p>-¡QUÉ!, ¿¡QUE VOY A VER!?. Venga dime, ¿qué voy a ver?.</p>
<p>Al cortarle en seco no supo que decir.</p>
<p>-Eso está mejor. Te cito para las diez y media en el comedor, y ni una palabra a los otros dos.</p>
<p>-Pero como te atreves a…</p>
<p>-¡¡A callar!!.</p>
<p>Me levanté de allí dejándole atónito, y me largué a mi cuarto totalmente feliz. ¡¡Lo había conseguido, se la había chupado a los tres!!. Ya solo era cuestión de esperar a las diez y media, cuando fuera de noche, para que todo tuviera sentido, y que curioso, las horas me pasaron voladas para que llegó la hora y vestida solo con el albornoz, el cual no llevaba atado para dejar a la vista mis encantos, me senté en la cabecera de la mesa a esperarles. Por un instante me sentí como Emmanuelle en sus películas, al recordar la imagen de ella sentada en una silla grande semi desnuda. Tuve un escalofrío de gusto al compararme con ella. Los tres llegaron casi a la vez, y se quedaron de piedra al verse allí juntos.</p>
<p>-Hola chicos, pasad. Sí, os cité a los tres aquí a la misma hora. Tenemos mucho de que hablar.</p>
<p>-¿Ah sí?, ¿cómo qué?.</p>
<p>-Como por ejemplo, que vosotros tres estáis fatal. Y perdona que te diga, pero Guillermo y Héctor no lo están llevando bien, y tú menos, Vicente.</p>
<p>-¿Y tú que sabes?.</p>
<p>-Yo lo sé todo-repuse con saña entre dientes-, mi padre me lo contó después de la última vez que estuvo aquí. Sé todo lo que necesitaba saber. Bien, como recordaréis llegué aquí hace 24 horas para pasar el verano con vosotros. Esta mañana acudí al despacho de quien ya sabéis-dije señalándole con la mano- y le conté las verdaderas intenciones de mi visita. Por eso discutíamos chicos…</p>
<p>-¿Qué intenciones-preguntó Guillermo a Vicente-?.</p>
<p>Éste no respondió.</p>
<p>-Silencio…bien, yo contestaré-dije levantándome y yendo hacia ellos-. Mis verdaderas intenciones son dos: erradicar vuestros males…</p>
<p>-Eso no lo veo algo malo-comentó Héctor-…</p>
<p>-…Y que los tres os paséis el verano follándome como cosacos.</p>
<p>Vicente quedó impasible, los otros dos pusieron cara de póker.</p>
<p>-Sí chicos, eso quiero, pero a éste individuo de aquí no le gustó nada la idea, y empezó la discusión. Discutimos, seguimos discutiendo, así largo rato, y entonces dijo algo que provocó que os la chupara a los tres, porqué os la he mamado a todos-aclaré-. Venga, Vicente, repite lo que me dijiste…</p>
<p>-¿Qué fue lo que le dijiste-preguntó Guillermo-?.</p>
<p>-Sí, ¿qué fue-repitió Héctor-?.</p>
<p>-¿No te atreves-pregunté, viendo que seguía mudo-?. De acuerdo, esto es lo que dijo: &#8220;Solo podrías conseguir que te follemos si antes del atardecer nos la mamas a los tres por separado, ¡Y ESTA ES MI ÚLTIMA PALABRA!&#8221;.</p>
<p>-¿La animaste a&#8230;?&#8230;</p>
<p>-¡¡Yo no la animé a nada Héctor-repuso Vicente enfadado-!!. Se lo dije para desalentarla, nunca imaginé que se lo tomaría en serio.</p>
<p>-Pues me lo tomé muy en serio, y en cierto modo te doy las gracias por ello. Tu reto consiguió que hiciera en un solo día lo que de otro modo me hubiera costado una ó dos semanas de esfuerzo. De no ser por ello ahora no estaríamos aquí.</p>
<p>-…Por eso no querías follar cuando me la mamaste en la ducha…</p>
<p>-…Ni a mí cuando me lo hiciste al aire libre, en la colina…</p>
<p>-Sí, quería hacerlo según sus reglas. Ya que lo conseguí, se acabaron los pudores, y por fin podré libraros de vuestros traumas.</p>
<p>-En esta casa no hay traumas-dijo Vicente en tono seco-.</p>
<p>-¿De veras-pregunté airadamente-?&#8230;¿Y entonces porqué Héctor pasea todas las mañanas y se echa en el mismo campo en que su madre lo hacía cuando iban juntos?, ¿porqué Guillermo se sigue duchando a la misma hora en que lo hacía su madre cuando antes lo hacía nada más levantarse?, ¿y por qué tú te sigues echando la siesta cuando antes pasabas las tardes con tu esposa jugando a las cartas o en plan cariñoso?&#8230;</p>
<p>Ninguno supo que decir.</p>
<p>-Hace ya año y medio que Margarita murió de aquel accidente de coche, y aún seguís sin superarlo. Dios, es como si no la dejarais descansar. Por eso estoy aquí, para remediarlo.</p>
<p>-¿Y que remedio tienes pensado, eh?, ¿cuál es el remedio-preguntó Héctor-?.</p>
<p>-¿Es que no lo veis?. ¡¡YO SOY EL REMEDIO!!.</p>
<p>-Ahora mismo llamo a tu padre y te vuelves a casa con él.</p>
<p>-Adelante Vicente, llámalo, pero pierdes el tiempo, él ya lo sabe. Fue idea mía venir. Él lo sabía cuando me dejó aquí, sabía lo que yo iba a hacer.</p>
<p>-¿¡Y lo permitió!?.</p>
<p>-Teniendo en cuenta que llevamos dos años haciendo el amor y que él ha sido mi maestro en el sexo, no fue difícil convencerle. Por eso quería venir, para que vosotros también me disfrutarais y dierais libertad a vuestras pollas…&#8221;Finas y gruesas, rugosas y lisas, curvadas y rectas, largas y cortas, venosas y llanas, grandes y pequeñas, acompañadas y solas, ¡¡yo adoro todas las pollas!!&#8221;-recité de memoria el pequeño pareado que era mi leit motiv sexual-.</p>
<p>-¿Pero no ves que es inmoral-siguió preguntando con la misma cara de asombro que los demás ante mi pequeña declaración de intenciones-?.</p>
<p>-¿Por qué?.</p>
<p>-¿El que nosotros tengamos 18 años y medio, 20 y 41, y tú 16 no te importa?.</p>
<p>-No, para nada-respondí con naturalidad a dos pasos de ellos, quitándome el albornoz para que me vieran desnuda-.Ya tengo edad para consentir.</p>
<p>-Y exceptuando el hecho de que te acuestes con tu padre, que ya es bastante grave de por sí, ¿el que seamos tu tío y tus primos tampoco importa?.</p>
<p>-No tío Vicente, para nada. Y ahora, caballeros, vamos a la cama, a follar como conejos. Quiero que me miréis a mis intensos ojos pardos mientras me besáis, que acariciéis mi larga y ondulada melena azabache, que beséis mis sonrosados labios, que chupéis mis pezones nacarados y lamáis mi palpitante vulva, que miméis y améis todo mi cuerpo. Quiero vuestras pollas por todos mis agujeros. ¡Ah!, y permite a Guillermo que se opere de fimosis como se lo permitiste a Héctor, no sabes lo mucho que eso le traumatiza.</p>
<p>-No, de eso nada. A mí me lo hicieron con 10 años y me dolió muchísimo. No quiero que pasen por lo mismo.</p>
<p>-Ahora es diferente, y si no mira a Héctor. A él se lo permitiste y no le dolió-comenté, mientras Héctor asintió afirmativamente a lo que dije-, así que le dejarás operarse. ¿Está claro?.</p>
<p>-Pero…</p>
<p>-¿¡ESTÁ CLARO!?.</p>
<p>-Sí, clarísimo-me respondió Vicente con timidez-.</p>
<p>-Bien, y ahora llevadme a la cama, y folladme.</p>
<p>-Como quieras, Natalia…</p>
<p>Esa primera noche no dormimos. Estuvimos follando sin parar. Con tres pollas para mí, nunca follé tanto. Para cuando me marché, los tres estaban curados de todos sus males y eran hombres completamente nuevos. Fueron los mejores meses de mi vida.<br />
Fuente: todorelatos.com</p>
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