Relato porno 9 de marzo del 2010, los mejores relatos porno. Historia de una amiga infiel…. Según platicas con ella, es su primera infidelidad y que no lo hizo por enojo o por coraje, sino por la situación en que se vio. Ella es de buen ver con poca cintura y nalgas no enormes pero si mas grande de lo normal, siempre le digo que parece guitarra. Sus senos tampoco son enormes pero son de talla grande como la cam xxx. En otras palabras muy bien. Ella dice que lo único mal de su cuerpo son sus piernas ya que están un poco gruesas y llenas de estrías, y se viste como mojigata, con blusas poco escotadas y con pantalones, nunca la he visto con ningún tipo de falda. Y tiene como 38 años.
En su trabajo ya se habia dicho que vendrían 3 personas extranjeras a ver una serie de trabajos y que en esta ciudad solo se quedarían 2 días, eran 2 dominicanos y uno de Puerto Rico, todos como de unos 35 años y tenían que ir a hospedarse en algun hotel, y su jefe le dijo a ella, que los llevara y que los esperara porque iban a dejar su equipaje y regresar pero que no se apurara que no urgía. Le dio la llave y cual el era el hotel. Se fueron para allá y en el trayecto ellos comentaban que se iban a dar un baño y que volverían a la oficina porque olían un poco mal por el sudor del viaje y por el mismo trabajo. Leer todo
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La siesta
Relato porno 12 de febrero del 2010, los mejores relatos porno. La miro dormir, apenas se ha dado cuenta del cambio, del distinto peso del colchón o el peso ligero en la almohada. Ni siquiera que el olor es distinto. Parece dormida, muy dormida, pero sospecho que hay truco, porque su respiración es un poco agitada y las aletas de su nariz se separan con cierta violencia. Además tiene las mejillas enrojecidas, con un rubor sensual, oscuro, terrenal. La observo y pienso que ella también se siente observada, pero me pregunto si sabe quien es la que le mira.
Juego su juego, de manera que apoyo mi cabeza sobre el codo y la miro. Sé que ella lo sabe y noto que su respiración se ha agitado más. Me llena de esperanza pensar que también sabe que soy yo, que se ha agitado más porque sabe que soy yo. Comienzo el ejercicio de fomentar mi excitación viendo su desnudo, comiendo con los ojos su piel, oscura y en sombra, en la penumbra de la habitación a la caída de la tarde. Leer todo
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Corazon de fresa
Relato porno 9 de febrero del 2010, los mejores relatos porno Primer acto: El reto.
Ni yo sabía cómo es que había caído en esta situación.
Pero una cosa era evidente: Estaba atrapada.
Todo había comenzado de la forma más inocente posible, cuando reté al Argentino, mi mejor amigo desde niña y todo un rompecorazones rubio y de ojos azules, a ponerse uno de mis bikinis y salir corriendo a la calle.
¡Y no podía creerlo cuando lo vi correr junto a mi enseñando todo! Dios, ¡Nunca me había reído tanto en mi vida! Me dolió el estomago por horas.
Y claro, como esto de los retos había resultado tan divertido, el siguiente turno había sido para mi segundo mejor amigo, el Ruffo, un chico de aspecto metalero y pelo largo negro: Besar apasionadamente en la boca a la solterona sexagenaria de la casa de enfrente, la amargada señora Mendoza.
Aun recuerdo cómo me tiré al suelo muerta de la risa al ver como después del beso la señora no lo soltaba, y el pobre Ruffo tuvo casi que suplicar por su vida para escapar.
El siguiente en la lista había sido el Cerebrito, un chico flaquito y de lentes, al que le había tocado ponerse un vestido y salir cantando en una reunión familiar. Claro, siendo él tan bien portado y tímido, todos pensamos que no sería capaz de realizar el reto.
Error.
No solo se atrevió, sino hasta logró arrancarles una sonrisa a todos en la fiesta con las ganas que le puso.
Pero en fin, esta noche mi momento de la verdad había llegado, ya que por fin me tocaría a mí realizar un reto.
Aunque para ser honesta, de alguna forma esperaba que los chicos me pusieran algo fácil.
Esto porque, a pesar que yo participaba en todos sus desmadres, ellos siempre me trataban como su hermanita menor y me protegían mucho. Bueno, seguramente mi físico era lo que les daba esa idea de que yo necesitaba su protección, ya que era delgada y tenía una cara de niña muy tierna, y siempre me vestía de formas algo infantiles, como por ejemplo ahora, que estaba con una faldita rosa corta, blusita blanca y mi pelo café en una cola de caballo. Leer todo

