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><channel><title>Relatos Porno &#187; relatos lesbicos</title> <atom:link href="http://www.relatos.conejitax.es/tag/relatos-lesbicos/feed" rel="self" type="application/rss+xml" /><link>http://www.relatos.conejitax.es</link> <description>Relatos porno y relatos de sexo</description> <lastBuildDate>Sun, 29 Aug 2010 10:01:44 +0000</lastBuildDate> <language>en</language> <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod> <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency> <generator>http://wordpress.org/?v=3.2.1</generator> <item><title>Un amor caido del cielo</title><link>http://www.relatos.conejitax.es/un-amor-caido-del-cielo</link> <comments>http://www.relatos.conejitax.es/un-amor-caido-del-cielo#comments</comments> <pubDate>Mon, 05 Jul 2010 10:39:41 +0000</pubDate> <dc:creator>admin</dc:creator> <category><![CDATA[Lesbianas]]></category> <category><![CDATA[relatos de porno]]></category> <category><![CDATA[relatos lesbicos]]></category> <category><![CDATA[relatos porno]]></category> <category><![CDATA[relatos pornograficos]]></category> <category><![CDATA[relatos sexo]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.relatos.conejitax.es/?p=313</guid> <description><![CDATA[Fernanda había salido de la pista hacia 40 minutos y desde el aire solo se veía un bosque con inmensos pinos que parecían acercarse, era verano y se le ocurrió imaginar ese paisaje en invierno, pensaba en eso cuando un sonido de alarma la desconcentro, el tablero gritaba indicándole una falla muy grave en el [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Fernanda había salido de la pista hacia 40 minutos y desde el aire solo se veía un bosque con inmensos pinos que parecían acercarse, era verano y se le ocurrió imaginar ese paisaje en invierno, pensaba en eso cuando un sonido de alarma la desconcentro, el tablero gritaba indicándole una falla muy grave en el motor y perdía altura, intentó comunicarse a la torre pero no tenia señal, su única opción era tratar de aterrizar y eso hiso! De pronto todo se volvió oscuro!</p><p>CAPITULO I</p><p>Verónica otra vez se sentía sola y como siempre cuando esto ocurría tomaba su jeep y se dirigía hacia el rio, nadar siempre le hacía bien. Mientras manejaba decidió meditar.( Porque aun cuando el rio se encontraba en su propiedad; le llevaba 40 minutos llegar en su camioneta, tenía que pasar por la granja y luego por los viñedos que ocupaban al rededor 20 hectáreas de su terreno y 5 km más de bosque para poder llegar) Pensaba si algún dia se volvería a enamorar y más aun si seria correspondida, continuaba cuestionándose como alguien (para ser exactos: Katia, quien era la ex pareja de Veronica) le había roto el corazón de esa manera tan cruel y despiadada, y comenzó a recordar aquella noche tan trágica y triste: Le habían informado que se encontraba como una de las mejores productoras de vino y que si lo permitía la competencia de degustación de vinos se realizaría en su hacienda, lo cual elevaría increíblemente la fama de sus viñedos, era perfecto estaba tan feliz que sin más demoras salió de su oficina, le explico a su secretaria que se iba a casa y salió del edificio, estaba tan feliz y en el transcurso a casa solo pensaba que le diría a Katia, (seguro se pondrá feliz, pensaba mientras salía). Cuando entro en el edifico colín la portera la recibió de forma extraña, su rostro simulaba una mescla de sorpresa y tristeza, se le noto más aun cuando le pregunto porque había vuelto tan temprano y ella le respondió con una enorme sonrisa: -hay buenas noticias que le quiero compartir a Katia, pero aun no llega verdad?<span id="more-313"></span></p><p>C-no sabría decirle señorita, estuve hablando con la recepcionista casi toda la mañana (su respuesta demostraba un nerviosismo intenso lo cual la preocupo y le pregunto si le ocurría algo)</p><p>F-te sientes bien? colín? te noto nerviosa.</p><p>C-no, no se preocupe señorita solo que las escaleras están acabando con mi espalda.</p><p>F-no te esfuerces tanto, además creo que necesitas relajarte, quizá una escapadita a un lindo spa te ayude jajaja.</p><p>C-jajaja seguiré su consejo</p><p>Subía las escaleras con una enorme sonrisa en la cara, era una mujer feliz y con un enorme sentido del humor a la que le encantaba vivir al máximo. Cuando llego a su piso, busco las llaves de su apartamento en su bolso y abrió la puerta, cuando entro; noto que el portafolios de Katia yacía en el pequeño escritorio junto a la ventana en la sala de estar, así que se pensó; (seguramente está tomando un largo baño en la tina con agua calientita como a ella la gusta) así que se dirigió hacia la recamara en forma sigilosa para sorprender a su amada. y cuando abrió la puerta;</p><p>La imagen de aquella mañana le taladro el corazón en sus recuerdos. Le dolía hasta en los huesos de su cráneo al intentar reprimir las lágrimas que hacían todo lo posible por caer libres sobre sus mejillas. Decidió que ya no lloraría mas, había decidido salir adelante, aun cuando la herida todavía no cicatrizaba, y allí estaba, camino a nadar, cuando llego, opto por escalar la roca más grande para desvestirse allí y tomar el sol un rato, sabía que nadie rondaba por allí, así que se desnudo por completo y se recostó en la roca, estaba tan cómoda que no tardo en quedarse completamente dormida.</p><p>Habían pasado alrededor de dos horas, cuando despertó, Fernanda yacía tirada en el pasto completamente sola, le dolía el cuerpo, en especial la cabeza y el brazo, estuvo recostada unos minutos mientras recuperaba un poco de su fuerza, cuando se levanto, vio su avioneta completamente destruida, aun salía humo del motor, su maleta yacía tirada aproximadamente 20 metros de donde estaba ella y el avión, se acerco al aeroplano para intentar comunicarse con la base, pero aun no tenia señal, busco el celular y tampoco tenía cobertura , mientras intentaba buscar señal, observo de reojo su rostro en el espejo y noto que tenía sangre en la sien, su brazo tenía una enorme cortada de aproximadamente 10 centímetros, busco el maletín de primeros auxilios y su bolso, coloco una venda en su brazo, necesitaba lavarse antes de curar, y gastarse el poco material de curación que poseía, así que comenzó a caminar, vario kilómetros y minutos (alrededor de una hora y media) después, visualizo un arrollo, pero estaba por debajo de ella y era imposible bajar así que decidió que lo seguiría, para así encontrar partes más bajas donde lavarse la herida, 20 minutos después de tanto caminar, vio una parte del rio ideal para lavarse, en forma de una enorme piscina, se quito la ropa dejándose solo la ropa interior, y se metió en el agua.</p><p>Comenzó a lavar su herida para que luego curara la misma con los productos que traía en el maletín de emergencia, el agua estaba tan clara, fresca y reconfortante que decidió darse un enorme chapuzón, para luego desaparecer en su profundidad.</p><p>Cuando veronica despertó, decidió que se metería al agua de inmediato, tenía la facilidad de saltar desde la roca, pero bajar le ayudaría a que su cuerpo se acoplara a la temperatura fresca del bosque, bajo y rodeo la enorme piedra.</p><p>Fernanda salió del agua, tomo aire y se sumergió otra vez, hacía tiempo que no se sumergía, y se daba un delicioso chapuzón, a pesar de que en su casa tenía una enorme piscina; siempre estaba tan ocupada de aeropuerto en aeropuerto y luego terminaba tan cansada que solo tenía ganas de dormir en cuanto llegara a casa.</p><p>En cuando se acerco a la orilla, verónica se sumergió en el agua, ambas estaban tan cómodas en el agua, sintiéndose seguras, en aquella reconfortante soledad. Ambas salieron del agua al mismo tiempo, quedando una frente a la otra, cosa que las sorprendió de sobre manera, lo cual desencadeno un salto alarmante en ambas mujeres, una estaba completamente desnuda y la otra con ropa interior, su primer reacción fue;</p><p>- quien diablos eres tú? y que haces en mi propiedad?- pregunto Verónica, al tiempo que trataba de cubrir su desnudez.</p><p>- Ho perdón, es que&#8230; yo…yo he tenido un accidente, y he caminado buscando ayuda y&#8230;</p><p>- Por dios estas sangrando! estas bien? vamos afuera para que te sientes- la interrumpió verónica mientras observaba como sangraba su brazo.</p><p>-no, no es nada solo necesitaba lavarme para curarme, tengo un maletín de primeros auxilios justo ahí, lo ves? y&#8230; creo que sería mejor que te pusieras algo enzima, antes de intentar ayudarme no?- respondió Fernanda con una sonrisa que hiso sonrojar a veronica, era increíble como en esta situación tuviera el valor de hacer bromas.</p><p>- ha! si claro, podrías no sé, vo…voltear a ver a otro lado? por favor mientras salgo y me visto? además tampoco estas muy presentable que digamos he!- respondió con la misma sonrisa, pero a diferencia de Fernanda, ella se encontraba sonrojada aun, la chica la ponía inexplicablemente nerviosa.</p><p>- si claro, tienes razón- le sorprendió que a diferencia de ella, esta joven y preciosa mujer no mostrara algún indicio de sentirse apenada o nerviosa, lo cual la desilusionó un poco, porque esta mujer, en tan solo unos segundos la había impresionado, su mirada le hacía cautivado, tenía unos ojos tan bellos; azules como una turquesa tallada, con un aire de serenidad y bondad, que invitaban a perderse en tan hermosa sensación, un cuerpo perfectamente esculpido hasta donde había podido ver, unos hermosos senos que se dibujaban bajo el sostén negro que vestía. Se dieron vuelta al mismo tiempo y se alejaron una de la otra hacia la orilla contraria para vestirse.</p><p>Fernanda se vistió más rápido que Verónica y volvió a verla para ver si había terminado de vestirse, (esperando que aun no) para su sorpresa ya estaba completamente vestida y se dirigía hacia ella para curarle la herida, le sonrió a la vez que le indicaba que se sentara en un roca cerca de ella, luego de que Fernanda obedeció, verónica se sentó en otra roca frente a ella, con una sonrisa se presento;</p><p>-hola! mi nombre es Verónica, perdón por la reacción de hace rato pero siempre he venido aquí y nunca antes me había encontrado con nadie por aquí.</p><p>- por eso te bañas completamente desnuda supongo (Verónica sonrojada asintió) mi nombre es Fernanda, también me disculpo por aturdir tu dia (ambas rieron, mientras estrechaban sus manos).</p><p>- y dime como te ocurrió esto y que haces aquí? (pregunto verónica, mientras sujetaba el brazo de Fernanda y señalaba con la vista, la enorme herida).</p><p>- pues tuve un accidente aéreo y la erice paso trayendo mi brazo, me alegra que apenas me haya rosado porque si hubiese estado mas cerca de ella, creo me corta el brazo y me hubiese muerto desangrada, creo que hoy es mi dia de suerte (después de decir esto se sonrojo al asimilar lo que acababa de decir; estaba coqueteando con una extraña, sin saber siquiera si era gay o no).</p><p>Ambas cesaron de hablar y verónica inicio con la curación. Después de terminar, Fernanda agradeció a verónica;</p><p>-muchas gracias acabas de salvarle la vida a mi brazo. Por cierto eres doctora, enfermera o algo parecido?</p><p>- no, soy médico pediatra. y tú a que te dedicas?</p><p>-me dedico a la producción de vinos y me dedico a las relaciones publicas.</p><p>-Ho! eso suena muy interesante, entonces estas de vacaciones?</p><p>- sí, eso creo.</p><p>Mandy ayudo a levantarse a verónica de la piedra y comenzaron a caminar.</p><p>-puedo pedirte otro enorme favor?</p><p>-claro dime, sería el primero.</p><p>-necesito hablar por teléfono pero el mío se descompuso&#8217; será que puedes prestarme el tuyo?</p><p>-claro vamos a mi casa y te lo presto.</p><p>-muchas gracias.</p><p>Ambas caminaron hacia el auto y mientras lo hacían, mandy pregunto a verónica si era la única en el avión que se estrello, esta le explico que no era del todo un avión sino una avioneta.</p><p>cuando llegaron mandy le hiso pasar y le prestó el teléfono, pregunto si quería que se saliera pero verónica dijo que no era necesario así que allí se quedo, cuando verónica abrió su agenda se cayó una fotografía mandy la recogió y pudo observar que en ella se encontraba verónica y otra chica muy atractiva según alcanzo a ver justo antes de que verónica la arrebatara de sus manos, cuando le vio el rostro noto, que verónica estaba sonrojada y nerviosa, mandy no atino a decir nada más que a sonreír. después de que terminara de hablar, le dijo a mandy que según le habían dicho; que su casa se encontraba muy alejada de la ciudad y solo podrían llegar en helicóptero, pero mandy le dijo que no había lugar para que aterrizara y que solo había un área muy pequeña y muy cercana a los viñedos lo cual ocasionaría que la cosecha se maltratare, así que verónica les dijo a sus familiares que solo podían llegar en automóvil, lo cual les tomaría alrededor de 3 días y medio pero que no tenían otra opción, además de que mandy le había dicho que por su estancia no se preocupara.</p><p>cuando verónica colgó, mandy le mostro la que sería su habitación por aquellos 3 días y medio que se convertirían en 4 y medio, cuando bajaron; Gabriel, la nana y ama de llaves de mandy ya tenía hecha la comida y la mesa puesta así que las hiso pasar a cenar, verónica estaba tan hambrienta que el enorme plato de lasaña se le hiso tan delicioso que prácticamente lo devoro en segundos, después de terminar se dio cuenta que había comido extremadamente rápido y se disculpo por ello ante sus anfitrionas las cuales le aceptaron las disculpas con una sonrisa y ofreciéndole mas, sabían que llevaba mucho tiempo sin comer, cuando terminaron se levantaron y se dirigieron a la sala de estar, mandy y su nana acostumbraban a platicar en la sala de estar cuando terminaban de cenar, y allí estaban las tres platicando de vinos, poco después la nana decidió retirarse a su habitación, verónica y mandy continuaron su conversación, ambas estaba sorprendidas de la familiaridad con la que ambas hablan y la facilidad para hacerse sonreír entre ambas, comenzaban a sentir tención, una tención no desagradable sino esa que generalmente solo se siente cuando te encuentras frente a alguien que te gusta, así que ambas dijeron casi al unisonó: &#8220;creo..&#8221; sonrieron ante tal coincidencia y mandy otorgo la palabra a verónica asiendo un gesto de caballerosidad con la mano:</p><p>&#8212;- pues creo que será mejor que suba a descansar un poco, gracias la cena estuvo deliciosa, y gracias por tu hospitalidad.</p><p>&#8212;&#8211;De nada además a mi nana y a mí, no nos hace daño tener un poco de compañía… que descanses&#8212;- concluyo mientras se embobaba con la sonrisa de agradecimiento que tenia verónica.</p><p>Ambas se desearon una linda noche y se dirigieron a sus respectivas habitaciones…</p><p>Es la primera parte de esta historia de amor, cabe informarles que este es mi primer relato, y solo publicare las demás partes si ustedes así lo desean… espero comentarios. Saludos fer =)</p><p>Fuente: todorelatos.com</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.relatos.conejitax.es/un-amor-caido-del-cielo/feed</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Dos amigas y una habitacion</title><link>http://www.relatos.conejitax.es/dos-amigas-y-una-habitacion</link> <comments>http://www.relatos.conejitax.es/dos-amigas-y-una-habitacion#comments</comments> <pubDate>Sun, 04 Jul 2010 09:16:39 +0000</pubDate> <dc:creator>admin</dc:creator> <category><![CDATA[Lesbianas]]></category> <category><![CDATA[relatos de sexo]]></category> <category><![CDATA[relatos jovencitas]]></category> <category><![CDATA[relatos lesbianas]]></category> <category><![CDATA[relatos lesbicos]]></category> <category><![CDATA[relatos porno]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.relatos.conejitax.es/?p=309</guid> <description><![CDATA[Todo empezó con una carta de amor que le mandé a mi mujer, la carta decía: Estimada señorita.- Son de tal magnitud mis deseos de for- malizar mis relaciones con usted que gozo en comu- nicarla a todas horas del día, que darle mi po- bre corazón perturbado ante una joven tan be- lla por [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Todo empezó con una carta de amor que le mandé a mi mujer, la carta decía:</p><p>Estimada señorita.-</p><p>Son de tal magnitud mis deseos de for-</p><p>malizar mis relaciones con usted que gozo en comu-</p><p>nicarla a todas horas del día, que darle mi po-</p><p>bre corazón perturbado ante una joven tan be-</p><p>lla por dar gusto a mis grandes y poderosos co-</p><p>nocimientos que se ven atravesados por agui-</p><p>jones. He sido informado de que usted es tan pu-</p><p>ra así como amable, modesta, simpática y boni-</p><p>ta que espero no nos oponga resistencia a mi na-</p><p>tural carisma, mi gallardía presencia y mi gar-</p><p>bo que es capaz de destrozar el más fuerte co-</p><p>razón que sienta tan solo mi leve y mínimo cari-</p><p>ño. Esperando a unirnos sentimentalmente y pre-</p><p>ferentemente sin más demora permíteme acompa-</p><p>ñarla a la hora y sitio que usted tenga por gusto.</p><p>a mi mujer le pareció una maravilla, pero le dije: lee sólo los renglones impares, cuando la leyó no se podía creer que una carta tan romántica pudiera ser tan pornográfica, bueno tanta gracia le hizo que se la llevó a su trabajo, diciendo que era un regalo mío, entonces al dejársela, en el cuarto de baño, a la putita de la empresa, ella se relamió los labios y le dijo: &#8220;tú crees que para este mensaje nos hará falta a ti y a mi un hombre&#8221;, y mi mujer como es tan lanzada le contesto que a ella no le hacía falta ninguna polla para darle gusto a su conejo teniendo un buen vibrador, unos buenos dedos o una lengua juguetona, la rubia putita además le iban las tías porque pasándose la lengua por los labios le dijo: ¿estos largos dedos y esta gruesa lengua te sirven?, mi mujer le contestó: si los sabes utilizar, me lo puedes demostrar después de comer en mi despacho. Y después de comer mi mujer estaba abierta de patas y la compañera metiéndole el dedo en el coño y masajeando con la lengua el abultado clítoris, los fluidos de mi mujer de los incontables orgasmos se perdían entre los labios de la chupona, después cambiaron los papeles y mi mujer fue la encargada de tragarse las corridas de la rubia. Ambas quedaron satisfechas, pero se hicieron tan amigas que decidieron irse a la discoteca esa misma noche y pasar la noche en casa de ella.<span id="more-309"></span></p><p>La noche llegó y mi mujer se despidió de mi, diciéndome que esta noche seguro que follaría con una tía con un consolador atado a la cintura, yo me intenté unir a la fiesta, pero no me dio ni la dirección y me dijo este es asunto mío, si pasa la prueba la invitaré un fin de semana a casa <a href="http://www.bragax.com" target="_blank">xxx</a>.</p><p>Cuando escuche el pitido del coche en la puerta mi mujer se despidió de mi y yo la acompañé hasta el mismo coche abriéndole la puerta, al ver a la compañera de fiesta me di cuenta lo que me quiso decir, era una rubia de mirada verde penetrante, con unos labios rojos y gruesos y un cuerpo de bandera; al presentarnos le dijo: ¿porqué no me unía a la fiesta?, y yo le contesté que antes tenía que pasar la prueba con mi esposa, ellas se miraron y se fueron dirección al puerto.</p><p>En la discoteca todo eran toqueteos y frotamientos, cuando fueron al baño las dos se metieron en un mismo cuarto y se hicieron una paja mutuamente ya que estaban calientes como unas ascuas, estaban jugando al juego de la calentura, la cuestión era subir la temperatura de la otra persona hasta lograr que se corriera sin tener que meterse un par de dedos, las dos estaban empapadas de sudor, y sus cuerpos empezaban a perder el aroma para empezar a dar el olor salado característico del sudor, era el momento de irse, y no tardaron en entrar en el coche y empezar de nuevo el toqueteo y las caricias íntimas, mi mujer le paró los pies y le dijo que se podía seguir en su casa. Pasados quince minutos estaban entrando en la casa de la rubia, era una casa espaciosa y hasta ahora no se le ocurrió a mi mujer preguntar que si vivía sola, ella se rió y le contestó entrando en el dormitorio, sola no con estos amigos y tenía sobre la cama dos muñecos hinchables y algunos consoladores, mi mujer cerró la puerta de entrada y se quitó la ropa que llevaba quedándose desnuda, la otra al verla hizo lo mismo, apartaron todo lo que había en la cama y comenzaron a recorrerse los cuerpos con las lenguas limpiando de sudor los cuellos, los pechos, las piernas y los coños, la primera corrida se realizó en un caliente 69, una vez limpios los coños de flujo de la corrida se dieron la lengua, degustando cada una el sabor salado de su corrida, una vez más calmadas decidieron bañarse, una bañó a la otra parándose en cada rincón del otro cuerpo femenino, intentando buscar un nuevo orgasmo ayudándose del incoloro y caliente líquido que salía por la ducha y los múltiples toqueteos en los lugares más eróticos, el jabón líquido parecido al color de la corrida era esparcido por todo el cuerpo y después untado para que la espuma escondiera el cuerpo que se tornaba blanco.</p><p>Una vez de nuevo en el dormitorio, pero ya limpias y aseadas, mi mujer sacó del bolso un bote de nata montada, tendió a la rubia en la cama, le abrió la boca y le echó un poco de nata en la boca, después con la lengua le ayudó a comer la nata blanca, después pasó a los pechos que los pintó de blanco, después le introdujo la boquilla del bote en el coño y presionó hasta que el negro monte de Venus se volvió blanco, entonces soltó el bote y se puso encima de ella intentando cubrirla con su cuerpo, así sus pechos y su coño tomó también el color blanco, en esa postura la rubia giró colocando a mi mujer debajo, se giró buscando su coño y colocando el suyo en la boca que chupó la nata con el sabor agridulce del fluido, una vez completamente limpios los cuerpos lo próximo que se pintó de blanco fue un negro consolador que se introdujo en el coño de mi mujer, la nata salía por la comisura de los labios vaginales y era limpiado por la lengua de la rubia que no paraba de menear el consolador dentro del interior de mi esposa, hasta que un grito ahogado y un río de flujo llenaba la boca de la rubia y resbalaba por los muslos, mi mujer cogió el consolador negro y mediante unas correas se lo ató a la cintura, entonces cogió la rubia el bote de nata y pintó de blanco el consolador que tenía puesto mi mujer y le pasó la polla de goma entre sus pechos, siguió bajando dejando un rastro de nata por la barriga de la rubia hasta que llegó al coño y se lo fue introduciendo apretando con la cadera y chupando la nata de los pechos empezó a follarla lentamente, subió la cabeza hasta que su boca encontró su lengua que le introdujo tan profundamente como se introducía la polla en su otra boca, la rubia metiendo un dedo en el culo de mi mujer le ayudaba a introducir la polla en lo más profundo de su cueva, por fin se corrió llenando de flujo la polla que luego mamó como si fuese de verdad.</p><p>La rubia cogió otra polla con correas y le dijo a mi mujer: esta vez follaremos haciendo un 69 pero lo que recibirán nuestros coños serán las pollas atadas a nuestras cabezas, minutos más tarde estaban con los consoladores colocados en la cara, la rubia tiró a mi mujer sobre la cama y puso su polla en la entrada del coño de mi mujer, al mismo tiempo sentía como abría los labios de su coño la polla que mi mujer empujaba con la boca, para mayor goce introducían uno o dos dedos en los agujeros posteriores, con una velocidad endiablada de entrada y salida de pollas y dedos no tardaron en correrse, se quitaron las pollas de la cara y se fundieron en un 69 para limpiar el resto de corrida, una vez los coños limpios se tendieron una al lado de la otra había sido una caliente y cachonda tarde, las dos estaban agotadas, pero querían más, se tendieron las dos juntas, cara a cara, las lenguas mezclaban las salivas de ambas, los cuerpos se pegaron, los pezones se frotaban con los pezones y los sexos se unieron intentando entrar uno en el otro, los brazos rodeaban las cinturas y apretaban contra si, intentando fundir los dos cuerpos en uno solo, la corrida fue larga, multiorgásmica y abundante, el flujo corría de los sexos a los muslos cayendo sobre las sábanas de la cama, ambas se quedaron abrazadas, como queriendo hacer interminable aquel momento, cuando reaccionaron a ambas le brillaban los ojos de emoción, mi mujer dijo: ahora entiendo lo que buscan y sienten las lesbianas, la rubia le contestó: es la primera vez que siento tanto placer.</p><p>Minutos más tarde mi mujer se levantó y se dirigió hacia la ducha seguida de la rubia, las dos se metieron y se ducharon juntas, la rubia dijo que si volvían a repetirlo alguna vez que me llevara a mi, para aportar otra polla y tapar otro agujero más.</p><p>Todo esto me lo contaron antes de desnudarme entre las dos y hacerme una demostración de lo último que me dijeron, las dos mujeres se movían de forma acompasada, aquello me puso a mil y empecé a hacerme una paja encima de ellas, al ver frotarme la polla ambas se calentaron más y no tardaron en correrse, yo me corrí encima de ellas con una lechada abundante, ellas limpiaron su cuerpo de mi corrida mientras yo limpiaba los coños de flujo, de pronto sentí como una boca se apoderaba de mi polla, era mi mujer, mientras yo seguía chupando el coño de la rubia, ayudado por dos dedos que buscaban una nueva corrida, la rubia empezó a gritar: ¡dame tu polla quiero sentirla dentro de mi!, así que mi mujer se apartó y me ayudó a perforar el coño de la rubia que tendida sobre la cama daba una buena posición que aprovechó mi mujer para ponerle el coño sobre la boca que la rubia acogió con gran agrado, mi boca buscó la boca de mi mujer y en esa posición nos corrimos los tres, la rubia cogió un consolador y se lo metió en el coño, mi mujer se ató otro a la cintura se perdió en la cocina y volvió con una tarrina de tulipán, cogió un puñado de mantequilla y se la untó en el culo a la rubia y con lo que le quedó en la mano comenzó a frotar la polla, como haciéndose una paja, la rubia la miraba y le dijo: métemelo ya, destrózame el culo, mi mujer se colocó detrás de ella y comenzó a apretar metiendo la polla por el culo, ella apartó el consolador, retrocedió hasta hacer sentar a mi mujer en la cama y alargando los brazos hacia a mi me invitó a alojar mi polla donde antes estuvo la otra, yo me acerqué y le empecé a frotar el clítoris con la punta de mi polla, ella se moría de gusto, no se si por la polla que tenía en el culo o por el frotamiento de mi polla en su clítoris.</p><p>De pronto se la metí de un solo golpe y la rubia me metió la lengua hasta la garganta, el respirar se le hacía difícil por los embiste que recibía por parte de mi mujer y por la mía propia, sentí un calor que me mojaba los cojones y comprendí que se había corrido de tal forma que parte de su corrida se había escapado de su coño, mientras mi mujer se quitaba el consolador que tenía atado y la rubia se reponía de su última corrida, fui hacia mi mujer y le introduje mi polla en su caliente coño y le susurré al oído: esto es para que veas que no me olvido de ti, y comencé un movimiento de vaivén que puso frenética a mi mujer y no tardó en correrse acompañándola yo con mi corrida.</p><p>Para terminar las conduje hacia la ducha y las duché a fondo, o sea, enjabonándolas y metiéndole poco a poco un puño a cada una en el coño, que ayudado por el jabón no me costó trabajo ninguno, empecé a remover los puños y las dos se derretían de gusto, no tardaron en correrse en mis manos, yo las limpie de resto de corrida y mientras limpiaba mis manos ellas se agacharon y me hicieron una mamada a dos bocas y cuatro manos que fue la gota que colmó mi vaso, mi corrida les llenó las bocas, los pechos y parte de los cuerpos, que ella se refregaron y se relamieron como dos gatitas. Por último quedamos para otra cita con la caliente rubia calientapollas y ahora también calientacoños.</p><p>Fuente: todorelatos.com</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.relatos.conejitax.es/dos-amigas-y-una-habitacion/feed</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Caricias enter mujeres lesbianas</title><link>http://www.relatos.conejitax.es/caricias-enter-mujeres-lesbianas</link> <comments>http://www.relatos.conejitax.es/caricias-enter-mujeres-lesbianas#comments</comments> <pubDate>Sun, 20 Jun 2010 21:20:03 +0000</pubDate> <dc:creator>admin</dc:creator> <category><![CDATA[Lesbianas]]></category> <category><![CDATA[relatos de lesbianas]]></category> <category><![CDATA[relatos lesbicos]]></category> <category><![CDATA[relatos porno lesbianas]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.relatos.conejitax.es/?p=254</guid> <description><![CDATA[Me llamo Noemí y tengo veintitrés años aunque la aventura que quiero dar a conocer me aconteció cuando apenas había cumplido los dieciocho. Por aquel entonces acababa de empezar la carrera de Bellas Artes lo cual compaginaba como mejor podía con mi trabajo en aquella tienda de ropa femenina. Llevaba en aquel trabajo unos seis [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Me llamo Noemí y tengo veintitrés años aunque la aventura que quiero dar a conocer me aconteció cuando apenas había cumplido los dieciocho. Por aquel entonces acababa de empezar la carrera de Bellas Artes lo cual compaginaba como mejor podía con mi trabajo en aquella tienda de ropa femenina. Llevaba en aquel trabajo unos seis meses y aquel dinero que me sacaba me ayudaba en los gastos de la facultad y para comprarme ropa y mis cosillas. La verdad es que resultaba un trabajo divertido, todo el día peleándome con mujeres de buen nivel social y seguramente cansadas de sus quehaceres diarios y de sus maridos. Mari Luz, la jefa, me tenía aprecio y nos llevábamos bien pues las ventas marchaban a la perfección y además nunca le había dado el más mínimo motivo de queja.</p><p>Bueno, pues la historia que deseo contarles tuvo lugar un sábado y la recuerdo como si fuera ahora mismo sin poder evitar sentir un leve cosquilleo entre las piernas recordando todo aquello. Una hora antes del cierre de la tienda vi entrar una mujer de unos treinta y cinco años según le eché a bote pronto. Me gustaba aquello de imaginar la edad de las clientas así que con aquella no iba a ser una excepción. Siempre me hacía un pequeño retrato robot de las clientas que entraban en la tienda imaginando sus vidas, sus alegrías y sus desconsuelos, sus historias de mujeres enamoradas o tal vez despechadas por sus parejas pocos días antes.<span id="more-254"></span></p><p>Era la primera vez que veía a aquella mujer por la tienda <a href="http://www.bragax.com" target="_blank">video xxx</a> así que dejé que fuera fisgoneando y mirando ropa pues, desde el primer día que entré a trabajar, Mari Luz me dijo que había que dejar a las clientas mirar tranquilamente unos minutos los vestidos y las prendas antes de pasar al ataque. Así lo hice en aquella ocasión mientras repasaba su figura desde el mostrador donde estaba etiquetando un nuevo pedido que había llegado aquel día y que aún no había tenido tiempo de revisar.</p><p>De bonitos cabellos cortos teñidos de color borgoña y con ligeras mechas rubias y de unos treinta y cinco años de edad como dije, se la veía una mujer elegante bajo aquel conjunto otoñal de camiseta de tirantes y pantalón gris de lino complementado con una fina y transparente blusilla por encima, un bolso al hombro y sandalias de altísimo tacón todo ello en color fucsia. Estuvo curioseando por la tienda unos diez minutos sin que yo le dijera nada hasta que finalmente acabé con el último vestido del albarán que estaba revisando y entonces fue cuando me dirigí hacia ella.</p><p>Me dijo con su gracioso acento andaluz que necesitaba comprar varias cosas y que no sabía por donde empezar. Así estuvimos un buen rato mirando diversos vestidos y algunas faldas y blusas. La verdad es que con su tipo todo le quedaba fenomenal pues, pese a no ser muy alta, mantenía una buena figura con aquel pecho de talla mediana y aquel pompis redondo y levantadito que a buen seguro debía provocar más de un suspiro de admiración.</p><p>Ya era casi la hora de cerrar cuando acabó de probarse todo aquel arsenal de prendas. Al fin se decidió por dos carísimas blusas de seda y un bonito vestido en tonos malva que según dijo iba a necesitar para una boda que tenía cercana. Lo cierto es que aquella mujer resultaba agradable y dicharachera con su sonrisa contagiosa y su alegre acento sevillano. Pagó todo aquello con tarjeta American Express y antes de marchar le comentó a Mari Luz que seguramente volvería pronto pues necesitaba algunas cosas más.</p><p>Así fueron pasando los días siguientes entre ventas y albaranes cuando, cuatro días más tarde, volví a ver entrar en la tienda a aquella hermosa mujer esta vez acompañada por un joven muchacho de cabellos rubísimos y de unos doce años el cual imaginé que sería su hijo. Aquella mañana me había quedado sola en la tienda pues Mari Luz había tenido que ir al juzgado a arreglar unos papeles de su divorcio así que, con la mejor de mis sonrisas, me dispuse a atender de la mejor manera posible a aquella clienta que tan buena compra había hecho unos días antes.</p><p>Tras comentarme que necesitaba mirarse unos pantalones y un bolso le dijo al muchacho acuclillándose frente a él que fuera con su padre al coche pues mamá tenía que comprarse ropa y que allí se iba a aburrir.</p><p>Así que está casada. Seguro que el marido tiene que estar como un queso –pensé para mí misma mientras veía salir a aquel mozalbete de la tienda a la carrera.</p><p>Una vez solas me fijé más en ella y en el ceñido vestido que llevaba puesto. Era de color amarillo pálido y resaltaba a la perfección su piel oscura y su cuerpo de curvas pronunciadas. Llevaba en una mano una bolsa y con su alegre parlotear me dijo que el vestido que se había llevado para la boda le iba un poco justo y que necesitaba algún que otro retoque. Sonriéndole sin dejar de mirarle a los ojos le dije que fuéramos al probador para verle el vestido puesto y tomar nota de los arreglos que necesitaba. Cerré la puerta del probador una vez entró y le dije amablemente que enseguida volvía con ella pues en esos momentos había entrado otra clienta a la tienda.</p><p>No tardé en volver con ella pues la señora mayor a la que atendía no encontró ningún bolso que fuera de su gusto. Volviendo al probador le pregunté en voz alta tras la puerta si ya tenía el vestido puesto contestándome ella que ya casi estaba. Segundos más tarde abrió la puerta del probador diciéndome que le apretaba algo de la cintura y que si se podía hacer algo con eso. De forma muy profesional le dije que no había mucho problema, que sólo habría que ensanchar mínimamente la tela y que con ese simple arreglo le iba a quedar de fábula.</p><p>Pues me quitas un peso de encima porque creía que no iba a tener solución y que iba a tener que cambiarlo.</p><p>No mujer, nada de eso. No será necesario; sólo déjemelo y en dos días lo tiene.</p><p>¿Dos días? –me preguntó con cara de fastidio. ¿No podrías tenérmelo antes? –dijo ahora cambiando en un momento su cara a un gesto casi de súplica.</p><p>Bueno, si lo necesita con urgencia se lo puedo tener para mañana por la tarde –respondí al instante tratando de tranquilizarla.</p><p>Perfecto, si me lo tienes para mañana por la tarde perfecto. Por cierto, ¿cómo te llamas? Eres muy buena dependienta aunque se te ve algo joven –dijo como tratando de crear una mayor intimidad entre nosotras.</p><p>Le dije mi nombre mientras tomaba nota del arreglo que había que hacerle. Mientras tanto ella me dijo que se llamaba Mamen y que vendría mucho más a menudo a visitarnos pues teníamos una ropa que le gustaba mucho. Me levanté quedando junto a ella y entonces fue cuando me preguntó si tenía pareja diciéndole yo que no, que aún era muy joven para eso.</p><p>¿Y qué edad tienes? –me preguntó acercándose aún más a mí.</p><p>Dieciocho, señora –contesté con rapidez a su pregunta.</p><p>Dieciocho años… -repitió ella con voz susurrante y como si estuviera pensando en otra cosa.</p><p>Fue cuando sentí su presencia casi encima de mí y su mirada felina como si quisiera devorarme con ella.</p><p>Dieciocho años… -volvió a repetir entre susurros notando yo la cercanía de aquel bello cuerpo junto al mío. Con dieciocho años ya no eres ninguna jovencita… -exclamó sin poder reprimirse.</p><p>Fue en ese momento cuando noté el leve roce del dorso de su mano de largas y bien cuidadas uñas por encima de mi rostro acariciándomelo de manera suave y delicada. Podía sentir su respiración ligeramente galopante mientras acariciaba mi mejilla con enorme ternura y cariño. Me quedé como paralizada sin saber cómo responder ante la inesperada caricia que aquella bella mujer me daba.</p><p>¿Realmente estaba tratando de provocarme y seducirme aquella mujer de bonitos ojos color avellana y ligeramente rasgados y a la que estaban esperando en la calle su marido y su hijo? –pensé sin saber dónde meterme y rezando porque Mari Luz o alguna otra clienta no se presentara en la tienda en una de esas casualidades que tiene la vida.</p><p>Sin esperar más acercó su cara a la mía haciéndome sentir la fragancia fresca de aquel perfume que llevaba. Noté cómo sus húmedos labios se posaban sobre los míos sin que tuviera fuerza alguna para negarme. Sus labios expertos parecían querer quemarme los míos haciéndomelos sentir cálidos y ardiendo. Nunca hasta entonces ninguna mujer me había besado y, a fuer de ser sincera, debo decir que aquello no me desagradó lo más mínimo dejándome hacer por ella sin responder a su caricia.</p><p>Empinándose sobre sus pies retiró mis largos cabellos castaños a un lado y acercó su boca a mi oreja la cual empezó a chupar y a lamer con sus labios y su lengua haciéndome estremecer aquel simple roce. Pronto los chupetones y lametones se convirtieron en pequeños mordiscos que tuvieron la virtud de hacerme lanzar un profundo suspiro demostrándole así lo mucho que aquello me gustaba.</p><p>Con los ojos cerrados disfrutando de lo que Mamen me hacía, noté cómo se separaba de mí y al entreabrir los ojos la vi quitarse el vestido y ponerse el suyo para después recoger sus cosas mientras decía con sonrisa maliciosa:</p><p>Me gustas… me gustas muchachita, pero ahora tengo que marcharme que mi marido y mi hijo me están esperando. ¿Tendrás el vestido para mañana, verdad? –la escuché decirme al tiempo que la veía escapar de la tienda corriendo camino de la calle.</p><p>Ni tiempo me dio a responderle quedándome allí parada y sin saber muy bien lo que había pasado. Aquella noche apenas dormí pensando en Mamen y en lo que había ocurrido en la tienda. Recordé la sensación agradable del roce de sus labios sobre los míos y cómo luego se había apoderado de mi pequeña orejilla maltratándola con suavidad y delicadeza. Sin poder evitarlo tuve la necesidad de masturbarme de modo furioso evitando, sin embargo, gritar para que mis padres no me oyeran desde su habitación.</p><p>A la mañana siguiente estuve nerviosa y sin centrarme en nada de lo que hacía, tanto que hasta la misma Mari Luz se dio cuenta de que algo me pasaba.</p><p>Hija, ¿qué te pasa esta mañana? No estás como siempre, a ti algo te preocupa –me dijo mostrándose un tanto preocupada por mi actitud de aquel día.</p><p>No me pasa nada Mari Luz, de verdad –le contesté con una sonrisa forzada y viendo como pese a mis palabras no se quedaba muy convencida.</p><p>Por mi cabeza no hacían más que pasar y repasar las imágenes de aquella mujer junto a mí acariciándome y besándome de manera lasciva. Ya casi al mediodía sonó el teléfono diciéndome Mari Luz desde el almacén que contestara a ver quién era. Una voz sensual y femenina preguntó por mí al otro lado del aparato contestando yo que era yo misma. Sabía perfectamente que era ella y de nuevo aquella sensación tan envolvente volvió a apoderarse de todo mi cuerpo.</p><p>Sabía que eras tú –me dijo con voz susurrante. Tenía tantas ganas de hablar contigo. Me gusta tu voz a través del teléfono, resulta terriblemente cálida y agradable –aseguró quedándonos ambas mudas unos segundos al aparato sin decir una sola palabra.</p><p>Sólo quería pedirte que tengas el vestido preparado y que te espero esta tarde en la calle a la hora de salir. Esta noche mi marido y mi hijo no están en casa y tengo ganas de verte, cariño. No me falles –la oí colgando al momento sin dejarme una vez más darle respuesta.</p><p>Nada más colgar yo supe lo que aquella llamada significaba. Aquella mujer deseaba estar a solas conmigo y yo no iba a tener fuerzas para decir que no. Deseaba tanto volver a sentir aquellos labios trémulos y tan femeninos besándome de manera apenas perceptible, que no pude evitar notar un escalofrío recorriéndome todo el cuerpo. Mari Luz desde la puerta del almacén me preguntó quién había llamado diciéndole yo que era la clienta que había dejado el día antes el vestido para arreglar.</p><p>Si durante toda la mañana había estado nerviosa perdida, podéis imaginaros como estaba ahora tras haber recibido la invitación de aquella hermosa treintañera a conocernos de un modo mucho más íntimo y lujurioso. Toda la tarde estuve como volando en un sueño, sin parar de jugar con el bolígrafo entre mis dedos y sin prestar ninguna atención a lo que hacía.</p><p>Noe, mañana espero que estés más por la labor de lo que has estado hoy. No sé qué demonios te ha pasado durante todo el día pero quiero que prestes más atención a las cosas –me dijo Mari Luz mientras cerraba la puerta de la tienda y se despedía de mí hasta el día siguiente.</p><p>Despidiéndome de ella entre disculpas que no debieron sonar demasiado convincentes, me quedé allí en medio de la acera escuchando a los pocos segundos el claxon insistente de aquel coche aparcado al borde de la acera. Volviéndome hacia aquel ruido me encontré con que allí estaba esperándome Mamen con la ventanilla bajada y haciéndome gestos para que me acercara. A partir de ese momento perdí el mundo de vista fijando mi atención en aquella bella mujer que tan sorbido me tenía el seso.</p><p>Allí dentro de aquel flamante Honda Civic en color rojo metalizado me esperaba aquella mujer hecha pecado y a la que estaba segura no iba a poderle negar nada que me pidiera. Con su sonrisa traviesa y sus brillantes ojos clavados sobre mi rostro, nuevamente volví a sentir aquella extraña sensación recorriéndome todo el cuerpo al verla acercarse y empezar a sentir aquellos labios fundirse con los míos. Mamen, muy segura de sí misma y mucho más experta que yo, apoyó con suavidad sus dedos detrás de mi nuca para después enredarlos entre mis cabellos mientras me besaba de un modo delicioso y diferente. Con algo de urgencia noté su lengua presionar sobre mis labios hasta que consiguió que los abriera ligeramente dejando paso libre a su apéndice dentro de mi boca.</p><p>Noté su lengua ardiente abriéndose paso a empellones en el interior de mi boca y cómo se enzarzaba con la mía mezclando nuestras salivas en un beso mucho más sensual y apasionado. Sin esperar más dejó caer su mano con delicadeza sobre mi muslo cubierto por la tela de la falda que llevaba aquel día para, al momento apretarlo con fuerza entre sus dedos haciéndome emitir un ligero suspiro de satisfacción. Aquella mujer transpiraba pasión y sexo por todos y cada uno de los poros de su piel y yo creí marearme durante un breve lapso de tiempo recibiendo aquel intenso y prohibido beso entre mujeres. Cerrando los ojos me olvidé de todo, de donde estábamos, allí dentro de aquel coche y pudiendo ser vistas por cualquiera que pasara por la calle. Apoyando mis manos en sus brazos respondí a aquella caricia besándola ahora yo de manera furiosa y desenfrenada, deseándola de un modo salvaje y totalmente desconocido para mí.</p><p>Separándose de mí la vi sonreírme de nuevo con aquella mirada felina que tanto me atraía y antes de poner el coche en marcha la escuché decirme apenas musitando:</p><p>Tranquila mi niña, tranquila… todavía tenemos que esperar un poquito más. Veo que aprendes rápido, eso me gusta. Nena, no sabes las ganas que tenía de verte… llevaba todo el día esperando tenerte a mi lado. No te preocupes por el vestido que mañana a primera hora pasaré a recogerlo. Creo que voy a tener una muy buena razón para venir a menudo a tu tienda –dijo mientras encendía el motor del coche encontrándonos en pocos segundos inmersas en la locura del tráfico de la ciudad.</p><p>Mientras no hacíamos más que pasar semáforo tras semáforo a velocidad de vértigo, fijé mi atención en el atuendo que mi nueva amante llevaba aquella noche. Vestía de forma mucho más juvenil e informal que las dos veces anteriores que nos habíamos visto, con aquella corta camiseta marrón oscuro que le dejaba la tripilla al aire y en la que descubrí un pequeño piercing presidiendo la redondez del ombligo. Aquella imagen me sorprendió gratamente pues debo reconocer que no hubiera imaginado algo así en una mujer como aquella. Adornaba sus orejas con unos pequeños pendientes con la clave de sol que me encantaron nada más verlos y cubría sus poderosas piernas con unos tejanos ceñidos de un color blanco inmaculado. Unas zapatillas Converse en tono marrón a juego con la camiseta eran el complemento perfecto a aquel conjunto tan juvenil y divertido.</p><p>Pasamos calles y más calles sin dejar de hablar de diferentes cosas y sintiéndome yo cada vez más envuelta por la mirada penetrante de Mamen la cual de tanto en tanto abandonaba levemente la mirada del asfalto centrando toda su atención en mí. Incluso en dos ocasiones apoyó su mano de manera fugaz en la mía abandonándola al instante para volver a tomar el volante con fuerza. Estos roces de sus largos y finos dedos sobre mi mano me hicieron poner en alerta en espera de un mayor avance por su parte.</p><p>Salimos de la ciudad camino de la carretera de la costa y cada vez su coche tomaba una mayor velocidad bajo los pies de mi nueva compañera. Al fin la vi desviarse por una carretera al inicio de la cual un cartel indicaba la proximidad de una zona residencial bien conocida. Casas y apartamentos de lujo, con grandes jardines y piscinas resultaron para mí todo un paraíso quedándome completamente prendada con aquellas bonitas vistas al mar. La casa de Mamen era un edificio de dos plantas con una amplia terraza que daba directamente a un acantilado por encima del mar. El salón era de estilo colonial distinguiéndose claramente por el inconfundible sello artesanal que lo caracterizaba. Los muebles daban a la estancia un toque original, respetando al mismo tiempo la infraestructura de la casa con su belleza tranquila y sus líneas sosegadas. En toda la habitación destacaba como color por excelencia el blanco mezclado a la perfección con la gama cromática del beige y los marrones del mobiliario macizo y del sofá de tres plazas que descansaba junto al enorme ventanal. Las cortinas en suaves tonalidades lilas suponían el contrapunto ideal a todo aquel ambiente tan amable y acogedor y en el que se respiraba una fascinante tranquilidad.</p><p>Elementos modernos encontraban su sitio de la mano del acero y de la forja, haciéndose notar en forma de pequeños detalles tales como remates en las sillas y en la mesa que presidía uno de los rincones del comedor. Sobre la mesa un jarrón de mimbre con tallos de bambú transmitía un mensaje de fresca naturalidad. Por otro lado aquel elemento decorativo y moderno quedaba igualmente presente a través de los sutiles adornos mates de la gran lámpara de pie que iluminaba toda la estancia.</p><p>Una alfombra de tupidos flecos y de grandes dimensiones cubría todo el suelo ofreciendo al salón una dimensión mucho más completa. En las paredes colgaban diversos cuadros de estilo abstracto y también imágenes en sepia de lugares bien conocidos de diversas ciudades europeas como Roma, Lisboa, Praga o Londres. Por último el ventilador de aspas de madera y rafia colgado del techo fue llenando todo el salón de un delicioso frescor en el mismo momento en que Mamen lo puso en marcha por medio del mando a distancia que descansaba sobre la repisa repleta de libros de la chimenea.</p><p>Mamen, todo esto es precioso –comenté sin dejar de admirar cada uno de los rincones y elementos que formaban todo aquel conjunto.</p><p>¿Te gusta, cariño? A través de muchos años hemos ido montando esta casa a gusto de mi marido y mío. Pero no te quedes en pie y siéntate cómoda que yo vuelvo enseguida –dijo no sin antes encender el equipo de música a través del cual se empezó a escuchar un suave y delicado tema instrumental.</p><p>Allí me quedé unos minutos sentada en aquel sofá marrón de fría piel y disfrutando de la tranquilidad de aquella casa y de aquella noche que tantas emociones fuertes prometía. Sacando mi móvil del bolso llamé a mis padres diciendo que no me esperasen aquella noche a dormir pues había quedado con mi amiga Maribel para pasar la noche y que me iba a quedar a dormir en su casa. Una vez hube colgado llamé a continuación a Maribel, mi mejor amiga, para decirle que me escudara en mi mentira y que ya le contaría todo cuando la viera. Maribel, como siempre en estos casos, rió divertida diciéndome que sería una tumba y que estaba ansiosa porque le contara todo con pelos y señales y por saber quién era mi nuevo acompañante.</p><p>Si ella supiera –pensé escuchándola hablar entre alegre y divertida al otro lado del teléfono.</p><p>Guardando el móvil en el bolso escuché ligeros ruidos procedentes de la planta superior al tiempo que trataba de acomodarme a aquella casa de ensueño y decorada de modo tan exquisito. Al fin apareció Mamen vestida con un elegante y corto camisón en color morado el cual dejaba al aire la totalidad de sus espléndidas piernas.</p><p>Perdona que no te haya invitado a tomar nada. ¡Qué despiste el mío! –exclamó caminando sobre sus piececillos descalzos hacia el mueble bar hecho de madera de nogal y lleno de copas y de bebidas de todo tipo. Dime, ¿qué te apetece tomar? ¿un whisky, cognac, ginebra?</p><p>Sin dejar de contemplar un solo segundo su bello cuerpo de espaldas a mí contesté que un gin tonic estaría bien para mí. En segundos se volvió sonriéndome de aquel modo tan malvado y llevando entre sus dedos una copa de cognac para ella y un vaso de tubo con mi gin tonic. Enseguida la tuve sentada a mi lado entregándome mi bebida y ofreciéndome al momento su copa para que ambas brindáramos por el amor. Se había quitado los pendientes viéndose ahora sus pequeñas orejillas desnudas bajo sus oscuros cabellos. Sin dejar de mirarnos a los ojos ambas dimos un largo trago a nuestras bebidas pudiéndose escuchar al fondo el sonido cálido del equipo de música. Deseaba tanto que me besara nuevamente que no sabía qué hacer ni cómo comportarme, sintiéndome en esos momentos un tanto torpe y estúpida jugando una y otra vez con mi vaso de tubo cogido entre los dedos.</p><p>Al parecer mi actitud nerviosa no debió de pasar desapercibida para ella pues acercándose a mí y sin decir palabra agarró mi vaso y quitándomelo lo dejó reposar sobre la mesa de cristal que tenía junto a ella. Lo cierto es que me sentía un tanto aturdida junto a ella aunque al mismo tiempo su compañía me hacía sentir de maravilla y segura de mí misma teniéndola allí a mi lado.</p><p>Aquí estaremos mucho más cómodas pues fuera hace un poco de frío –dijo susurrando y acercándose cada vez más y más a mí.</p><p>Una vez más noté el roce del dorso de su mano apoyado sobre mi mejilla igual que aquella mañana en que nos encontramos a solas en la tienda. Y otra vez me quedé totalmente paralizada ante aquella simple caricia pero que tanto conseguía turbarme. Con sus dedos apartó a un lado, con elegancia inaudita, los pocos cabellos que caían sobre mi rostro. El silencio podía cortarse con un cuchillo en espera de aquellos acontecimientos que, sin duda alguna, iban a producirse a no tardar. Sus ojos revoloteaban por encima de los míos como intentando hipnotizarme con su mirada rasgada y llena de misterio.</p><p>Nuestros rostros se encontraban tan cercanos el uno al otro que podía notar la catarata de cosquillas que me producía su respiración golpeando una y otra vez sobre mi cuello. Tomándome de las manos me susurró al oído si me habían gustado sus besos, respondiéndole yo que sí asintiendo al mismo tiempo con un leve movimiento de cabeza. En ese momento Mamen ya no aguantó más el deseo que la envolvía y, posando sus labios sobre los míos, volvió a besarme de aquel modo tan dulce que sólo ella sabía emplear. Un beso tímido que lentamente se fue transformando en uno mucho más apasionado cuando su lengua empezó a juguetear entre mis dientes y luego en el interior de mi boca. Mi lengua cambió su fisonomía a la de un pequeño pene y mi bella compañera no hacía más que chuparla y devorarla mientras la espuma de su saliva era la ambrosía perfecta que embriagaba todos mis sentidos por entero.</p><p>Eres tan bonita… y tan terriblemente adorable –la escuché decirme una vez nos separamos unos breves instantes la una de la otra.</p><p>Me haces sentir tan bien y tan segura estando a tu lado –confesé con voz trémula y viendo cómo sonreía tímidamente al oír aquellas palabras tan llenas de sentimiento.</p><p>Ella miró mi cuerpo de arriba abajo y su descarada mirada no pudo dejar de sobrecogerme unos segundos. Mi experta compañera dejó escapar una leve sonrisa la cual tuvo la virtud de lograr tranquilizarme mínimamente. Agarrándome el cuello entre sus dedos Mamen volvió a besarme haciéndome sentir sus labios húmedos sobre los míos mientras me dejaba acurrucar entre sus femeninos brazos. Me abrazó muy tiernamente y luego besó mi hombro con extrema dulzura lo cual provocó en mí un ligero temblor de emoción al sentir tan maravillosa caricia sobre mi piel. La tenía tan encima de mí que apenas podía percibir su gesto dominante y lujurioso junto a mi cara. Abrazadas, nuestros cuerpos de bellas formas se unían empezando a notar los primeros sudores de nuestra pasión creciente. Su entusiasmo y ardor me hacían encender entre los más oscuros abismos del placer.</p><p>Sus curvas eran bellas y hermosas y sin esperar más nos acariciamos pasándome ella la mano por la espalda mientras mis manos masajeaban sus nalgas por encima de la fina tela de su camisón. Su piel era tan brillante y tersa como la seda y el aroma tan cercano de su perfume me hacía perder la razón cada vez que lo percibía. Luchamos allí estiradas sobre el sofá hasta que, no sé cómo, Mamen consiguió acabar sentada sobre mí teniéndome de ese modo completamente a su merced. No pude moverme ni escapar pues ella era mucho más fuerte que yo y, por otro lado, tampoco me veía con fuerzas para hacerlo no queriendo otra cosa que no fuera entregarme a sus más perversos deseos.</p><p>Hechizándome con sus ojos recorrió mi cara con sus dedos al tiempo que me decía lo bonita que era. Sonreí de forma vergonzosa como cuando mamá me reprendía por cualquier cosa siendo yo mucho más pequeña. Llevó sus manos a mis pechos que se encontraban duros y excitados bajo la blusa que los ocultaba.</p><p>¡Qué duros los tienes, cariño! –no pudo menos que exclamar mientras se humedecía el labio inferior pasando la lengua por encima del mismo.</p><p>Los estuvo sobando unos minutos hasta que no pude más y noté cómo empezaba a mojarme entre mis piernas. Cerré los ojos cayendo mi cabeza sobre el almohadón que descansaba a mi lado. Le entregué mi lengua y ella, ni corta ni perezosa, empezó a mordisquearla jugando sin descanso hasta que acabó introduciendo su lengua dentro de mi boca al tiempo que su mano llegaba a mi entrepierna y, metiéndose entre la tela de mi braguilla, sus dedos iniciaron un lento maltrato sobre mi cálido tesoro. Lancé un fuerte suspiro al sentirme atacada de aquel modo tan maravilloso e inesperado. Mamen sonrió con malicia al notarme tan empapada y dispuesta completamente a sus caricias.</p><p>Al ir con falda no le resultó nada difícil dar con los rincones más escondidos de mi cuerpo. Haciéndome volver la cabeza a un lado, mi cuello y mi orejilla quedaron a su disposición y entonces noté un fuerte lametón sobre mi oreja que me hizo estremecer por entero gracias a aquella caricia tan obscena pero tan sumamente encantadora al mismo tiempo. El aliento de Mamen parecía quemar la fina piel de mi cuello cada vez que respiraba haciéndome sentir el enorme deseo que la invadía.</p><p>Sus manos traviesas recorrían mi cuerpo arriba y abajo deleitándose con mis muslos para luego subir por mis costados hasta acabar apoderándose de mis pechitos los cuales recibieron su caricia haciéndose sentir bajo la tela de la blusa. Ella lo apretó con delicadeza y enseguida empezó a quitarme la ropa mientras continuaba besándome y sobándome. Ya no sentía nada de todo aquello que me rodeaba, notando tan solo el roce continuo de aquellas deliciosas manos que tanto me gustaban.</p><p>La blusa desapareció a la velocidad del rayo y el mismo camino siguió la falda quedándome así sólo cubierta con el sujetador y la minúscula braguita. Mi respiración se aceleró de modo irrefrenable imaginando lo que estaba a punto de acontecer, la llegada de aquella caricia tan deseada sobre mi joven y casi virginal coñito.</p><p>Estás completamente empapada, cariño –la escuché decir mientras la miraba con mis ojos entornados y sin saber exactamente cuál iba a ser su próximo movimiento.</p><p>Su mano se apoderó de mi desnuda tripilla haciéndome aquel simple roce gemir débilmente. Abandonada a mi suerte, sentía aquella caricia aparentemente tan inocente pero que tanto me ponía, rozar mi vientre lentamente con la palma de su mano una y otra vez, una y otra vez.</p><p>De mi tripilla pasó a mis pies desnudos contemplándolos como si de un par de tesoros se tratara. Levantando uno de ellos empezó a chuparlo, primero el dedo gordo y luego el resto de dedos mientras yo no paraba de pedirle que continuase con todo aquello diciéndole lo mucho que me gustaba. Así noté sus labios seguir y seguir chupando ahora un dedo y ahora otro en una sucesión de caricias sin fin que me hicieron enloquecer sintiendo cómo un suave cosquilleo me corría por la pierna. De un pie pasó al otro jugando igualmente y subiendo y bajando por el empeine hasta acabar de nuevo en los dedos limpios y pequeños, muy pequeñitos y femeninos. Poco a poco fue subiendo por la pantorrilla hacia mi rodilla, pasando de largo hasta mi muslo el cual manoseó con fuerza entre sus dedos notándolo bien rotundo.</p><p>Mamen empezó a obsequiarles con pequeños besitos pasando de un muslo al otro y, sin dejarlos descansar, se introdujo entre mis glúteos besándolos una y otra vez y sin dejar de darles suaves lametazos con los que me los llenaba de saliva. Yo durante todo este tratamiento no hacía más que gemir y jadear perdida totalmente la razón y sin dejar de agarrarme al almohadón para así poder calmar mínimamente el deseo que me consumía por dentro.</p><p>De pronto y sin esperármelo, mi avezada amante se deshizo del camisón y puso sus pechos sobre mi cara. Eran redonditos y bien formados y se veían durísimos y necesitados de mis caricias. Yo, un tanto tímida y aturdida, empecé a pasarles la lengua y a morderlos haciéndola gemir lo cual logró excitarme aún más. Bajó de nuevo entre mis piernas y siguió mordiéndome y besándome por todos lados hasta que lentamente fue acercándose a mi entrepierna. Así vi cómo acercaba su boca al interior de mis muslos al tiempo que masajeaba con lentitud mi tripilla. Dejando caer muy lentamente mi braga con su boca a través de mis muslos, el roce de sus labios y de su lengua sobre mi ingle me hizo suspirar profundamente y entonces, haciéndome separar las piernas, Mamen se hundió entre ellas metiendo al momento la punta de su lengua en el interior de mi vagina. Dando un fuerte respingo por lo delicado de aquella caricia empecé a agitarme de forma convulsa entre sus manos notando la llegada de un orgasmo incontrolable y que me hizo gritar y sollozar disfrutando de aquel placer tan dulce y único. Había estado tanto rato deseándolo y aguantando la tensión que no pude menos que llorar comenzando a caerme pequeñas lágrimas a través de mis mejillas.</p><p>Sin embargo, esto no pareció ser suficiente para mi hermosa treintañera pues, sin darme respiro, se puso a morder, lamer y chupar mi pequeño botoncito haciéndome gritar aún más hasta que un nuevo orgasmo me visitó notándolo mucho más salvaje y duradero. Con los ojos cerrados y el rostro fuertemente congestionado no hacía otra cosa que retorcerme y arañar la almohada y la piel del sofá mientras le entregaba a Mamen la totalidad de mis jugos los cuales bebió y sorbió con gran placer pasándome la lengua arriba y abajo consiguiendo hacer de ese modo mucho más intenso mi placer.</p><p>Caí sobre el sofá sudorosa y sin dejar de boquear en busca del aire que me faltaba y entonces vi a Mamen colocarse sobre mí en posición inversa y entregándome de esa manera su sexo para que lo saboreara. Un 69 que me encantó al ver frente a mi cara su almejita húmeda y con el vello bien recortadito que cubría su monte de Venus. Inmediatamente recogí el testigo que me daba y agarrándola de la cintura empecé a hacer lo mismo que ella me hacía a mí.</p><p>Empezó a gemir al momento gracias a mis lametones sobre su rajita la cual no tardó en dejar escapar los ardientes efluvios del amor saboreándolos ahora yo como antes había hecho ella conmigo. Lamí y lamí su clítoris el cual succioné entre mis labios hasta lograr endurecerlo al máximo. Mamen chillaba y berreaba como nunca había visto hacer antes a nadie. La capacidad de entrega de aquella mujer resultaba verdaderamente asombrosa. Al parecer debía llevar días deseándome y al lograr tenerme entre sus brazos toda su pasión escondida había explotado como un torrente desbocado haciéndola disfrutar de aquel modo tan auténtico y salvaje.</p><p>Mamen movía sus caderas arriba y abajo, adelante y atrás y en círculos logrando de ese modo que la penetración de mi lengua fuera mucho más profunda. Ambas estábamos totalmente entregadas a los placeres de Lesbos disfrutando de nuestros cuerpos y sin reparar en ninguna otra cosa. Estoy completamente segura que si alguien hubiera entrado en ese salón en esos momentos, ninguna de las dos hubiéramos abandonado nuestras tan dulces tareas.</p><p>Sin darnos un momento de respiro ella introducía la punta de su lengua y sus dedillos en mi coñito al mismo tiempo que yo le respondía con la misma moneda jadeando y gruñendo las dos una y otra vez. Pronto noté aquel terremoto producirse en ella en el momento en que empezó a correrse dándome sus jugos de un modo que parecía estarse completamente meando de gusto. Seguí comiéndome su sexo haciéndola reventar de placer y caer sobre mí cansada y exhausta por el orgasmo obtenido.</p><p>Ha sido fantástico, muchachita… realmente fantástico –aseguró con voz entrecortada y fatigada por el enorme placer que le había procurado con mi lengua y mis dedos.</p><p>Descabalgó de encima de mí fijando su vista en la mía con un tremendo gesto de felicidad que delataba el intenso desahogo que había sentido. Toda su cara era un espejo de lujuria y lascivia, su cuello pálido y largo se levantaba sobre la perfecta curva de sus hombros. Sus senos resultaban generosos y turgentes y sus rosados y apetitosos pezones invitaban al pecado apuntando al frente excitados y erectos. Su vientre era terso y plano seguramente debido al mucho ejercicio practicado para poder lograr semejantes abdominales a su edad. En fin, que todo el cuerpo de aquella mujer llamaba al vicio y a la perdición.</p><p>Mamen al observar mi gesto de profundo estupor sonrió, al tiempo que se arrodillaba dejándome contemplar la imagen de su espalda desnuda y la apertura de su trasero que escondía la hermosura de sus partes más entrañables. Tomé asiento a su lado y ya perdidos los últimos vestigios de mi juvenil vergüenza, aproveché su indefensión para acariciarle el cuello y besarla en los labios. Mi amiga entreabrió complacida su boca y me dejó saborear su lengua que noté mojada, punzante y necesitada de mis besos.</p><p>Separándonos la vi cogerse sus pechos con ambas manos y decirme con voz trémula:</p><p>Vamos Noe, acaríciamelos… son todo tuyos, tócamelos mi amor…</p><p>Relevando sus manos con las mías empecé a tocárselos de un modo algo brusco y desconsiderado sin poder ocultar mi inexperiencia en ese tipo de caricias.</p><p>¿Nunca has estado con una mujer? –la escuché preguntarme con un leve brillo de conmiseración en la mirada.</p><p>La verdad es que no… esta es mi primera vez con otra mujer –respondí con voz temblorosa pero sin dejar de sobar aquellos senos de buen tamaño y firmeza.</p><p>¡Oh cariño, eres tan dulce y deliciosa! Desde el primer momento supe que no me equivocaba contigo. Pero deja que te ayude a hacerlo –exclamó retorciéndose ligeramente los pezones con sus propios dedos.</p><p>Recogí sus enseñanzas tomándolas al pie de la letra y sin parar de dibujar círculos y, nada más pellizcar su rosado pezón, sentí cómo sollozaba débilmente poniendo los ojos en blanco completamente abandonada a mí. Mi mirada cayó sobre aquel par de senos abultados y desvalidos. Los pezones habían crecido y apuntaban hacia el techo deseosos de una boca que los envolviera. Bajándome sobre ella nos besamos para luego dirigirme hacia sus pechos cuando ella me invitó a chuparlos. Teniendo un pecho bien agarrado se lo fui chupando y lamiendo escuchándola gemir satisfecha con lo que le hacía. Haciendo mi caricia mucho más traviesa, mordisqueé levemente el pezoncillo obligando a Mamen a lanzar un fuerte grito de sorpresa para enseguida retorcerse sobre el sofá como una culebra.</p><p>¡Eres una chica mala! ¡Veo que aprendes rápido! –dijo con la voz entrecortada antes de llevarme con sus manos hacia el otro pecho en el que repetí el mismo tratamiento anterior.</p><p>Tengo una buena maestra –le sonreí ahora yo mirándola a los ojos y sin parar de llenarle los pechos con mi saliva.</p><p>¿Te gustan mis pechos? –preguntó entre susurros.</p><p>Me encantan… tienes unos pechos preciosos. Duritos y bien grandes –aseguré mientras nos dábamos unos segundos de alivio y descanso.</p><p>Cambiando de postura la vi sentarse frente a mí para, al momento, abrir bien sus piernas.</p><p>Vamos, mi amor. Ven aquí y chúpamelo como antes… me ha gustado mucho.</p><p>Colocándome entre sus piernas observé el triangulillo de su vello púbico perlado del rocío de los jugos de su vulva la cual se hallaba totalmente húmeda y empapada.</p><p>Cómemelo, por favor. Venga cómemelo, tengo tantas ganas –dijo indicándome su coñito con los dedos.</p><p>Yo jugueteé con los pliegues que ocultaban su hermoso tesoro y me emborraché con los efluvios que escapaban de su ardiente sexo. Mamen, mi querida Mamen, no hacía más que jadear y emitir frases ininteligibles mientras se estremecía arriba y abajo recibiendo una y otra vez mis diabólicas caricias. Viéndola así de entregada la descubrí realmente deseable y apetitosa. Sus manos revolvieron mi pelo apoyándolas en mi cabeza como dándome la seguridad que me faltaba para continuar y seguir adelante. Mi lengua abrazaba la abertura de su rajita y pronto sus gemidos se transformaron en gritos ahogados y sus temblores en violentos golpes de sus caderas y de su pelvis como suplicando acabar con todo aquello lo antes posible. Pero yo sabía que no era así, sabía que Mamen disfrutaba de todo aquello y que precisamente aquellas últimas caricias eran las que más le gustaban. No dejaba de jadear y jadear deseando más y más.</p><p>Acaricié el corazón de aquel monte donde se escondía su prenda más valiosa. Ella se quedó inmóvil como aguardando la llegada de aquel estímulo sin posibilidad alguna de poder eludirlo. Su rincón más escondido era carnoso y sonrosado, tanto que creí perder la razón con su sola imagen devorándolo con mi mirada viéndolo tan húmedo y delicado.</p><p>Empecé a introducir con facilidad mi lengua en el coñito de mi compañera y así mi saliva se juntó con los jugos que Mamen destilaba entre pequeños grititos y movimientos espasmódicos. Ella apretó mi cabeza contra su vulva con fuerza como deseando que mi caricia se hiciera mucho más profunda y ciertamente no la decepcioné jugando con su clítoris y sus pliegues sin darle descanso alguno. Sus piernas se separaban al máximo al tiempo que ella levantaba su pubis para favorecer aún más mi trabajo.</p><p>Su gesto aparecía descompuesto y se tensaba cada vez que la atacaba rozando los pliegues húmedos y el botoncito endurecido en que se había convertido su clítoris. Sin embargo su mirada parecía animarme a continuar indicándome que aún no había alcanzado el límite de sus fuerzas. De ese modo metí toda mi lengua y seguí sorbiendo y lamiendo pues no podía defraudar a aquella hermosa hembra que tan loca me tenía.</p><p>¡Así cabrona así, qué bien lo haces! –dijo mientras se erguía y al momento se desplomaba sobre el sofá gritando como una desesperada.</p><p>El mundo pareció pararse unos segundos sin notar nada más que el roce de mi lengua sobre su húmeda almejita que no dejaba de producir líquidos que yo bebía como podía. Al mismo tiempo acompañé la caricia de mi lengua con uno de mis dedos el cual metí en el interior de su sexo acompañándolo al momento de otro más y luego de un tercero.</p><p>¡Dios, qué bueno es esto! ¡Estoy a punto de correrme… para, para! –me pidió casi llorando. Es tan bueno, sigue cariño, sigue… me dijo sin parar de moverse adelante y atrás como si quisiera follarse ella misma con mi lengua y mis dedos.</p><p>Y entonces subí por su rajita hasta alcanzar el clítoris el cual se veía solitario y sin nadie que lo defendiese, esperando la llegada de su amante para que lo hiciera vibrar y sentir las miles de caricias de mi lengua y mis labios. Primero lo acaricié de forma tierna, sin que apenas lo notara pero luego ya pasaron a ser mis labios los que lo envolvieron succionándolo una y otra vez hasta hacerla correr entre gritos y aullidos que llenaron el amplio salón mientras Mamen daba la sensación de enloquecer gracias a mis muchas atenciones.</p><p>De forma increíble se retorcía con lo que le hacía, encadenando un segundo orgasmo al primero que tuvo pero este segundo resultó aún mucho más escandaloso y satisfactorio, un orgasmo largo y placentero con el que cayó en un estado de relajación y cansancio agradeciéndome con sus ojos bañados en lágrimas todo el placer que le había ofrecido. Con mis dedos enlacé los pelillos que cubrían su monte de Venus y luego inicié un juego con su ombliguillo haciéndola temblar y sin poder hacer otra cosa más que morderse el labio inferior para poder soportar aquel estado de ansiedad que la envolvía. Al fin suspiró y se arrodilló delante de mí dándome otro largo beso para corresponderme de esa manera lo mucho que la había hecho gozar.</p><p>Cariño, pocas veces he sentido así como tú me has hecho sentir. Realmente para ser tan joven sabes como hacer gozar a una mujer –me aseguró al tiempo que jugaba con mis cabellos apartándolos de mi cara y llevándolos a un lado para así poder contemplarme a su antojo.</p><p>¿Te ha gustado? –le pregunté sonriendo y con aquella falsa modestia que en esos momentos estaba tan lejos de poder sentir.</p><p>Ha sido fabuloso, mi amor. Pocos orgasmos he disfrutado como los tuyos y puedo asegurarte que han sido muchos los que me han hecho gozar –dijo llevándome hacia ella para poder abrazarnos de manera suave y delicada. Y ahora prepárate que tengo un amiguito que te va a encantar –me dijo levantándose y volviendo a recuperar aquella mirada felina que tanto sabía seducirme.</p><p>¿Qué es? –pregunté un tanto curiosa y divertida.</p><p>Es un amiguito que me hace compañía de vez en cuando –respondió sacando de entre las almohadas un arnés que había escondido minutos antes sin que yo me diera cuenta.</p><p>Sin tardar se lo puso apretándolo bien a su cintura para enseguida apuntarme con él como si de un elemento del género masculino se tratara.</p><p>Vamos Noe, ponte de espaldas que voy a hacerte gozar como pocas veces lo hayas hecho –pronunció aquellas palabras recuperando la seguridad que tan bien conocía en ella.</p><p>Está bien pero ten cuidado con eso que es muy grande y grueso –dije sin apartar mi mirada de aquel grueso consolador de brillante tono negruzco.</p><p>Tranquila mi niña que te volverás loca con él. Puedo garantizarte que nunca me ha fallado hasta ahora…</p><p>Mamen se tumbó a mi lado y empezó a jugar con mi espalda dándome pequeños besitos y recorriéndola con su lengua arriba y abajo. Gemí de puro placer gracias a aquella sensación que me corría desde la nuca hasta el lugar donde acaba la espalda y se inicia el bello espectáculo de mi trasero. Una corriente eléctrica que me hizo caer rendida abrazada a la almohada la cual mordí con desesperación para poder ahogar el largo gemido que buscaba escapar de entre mis labios. Ella se incorporó y con sus manos me ayudó a abrir las montañas de mi culito. Quise facilitar su lento avance y doblé mis rodillas para elevar el trasero hacia mi compañera. Situándose detrás de mí se introdujo en busca de mi pequeño agujerito comenzando a subir y bajar a través de la raja que formaban mis dos protuberantes manzanas. A cada paso que daba rozando mi oscuro agujero un grito placentero salía de mi garganta. Durante un tiempo que para mí se hizo eterno, mi hermosa compañera me estuvo humedeciendo el culito con su saliva pasando su lengua una y otra vez.</p><p>Con uno de sus dedos frotaba el estrecho ojete haciendo círculos alrededor del mismo con la yema del dedo. Mi corazón se aceleró y mi respiración se ahogó notando aquella caricia que tan pocas veces había sentido y que debo reconocer tanto placer me estaba procurando.</p><p>Fóllame, por favor… fóllame, lo necesito tanto –exclamé sin parar de remover mis caderas para así animarla a que lo hiciera.</p><p>Con gesto serio se colocó detrás de mí teniéndome apoyada y vencida sobre el brazo del sofá. De ese modo mi culito quedaba bien ofrecido a todos sus deseos. Desde mi posición podía ver aquel falso pene que imitaba a la perfección el grosor y las rugosidades de uno de verdad. Cogiéndolo entre sus dedos noté cómo Mamen lo apoyaba sobre mi estrecho agujero sin meterlo todavía, tan solo haciéndomelo sentir sobre las inmediaciones de mi culito.</p><p>Yo, entre sollozos lastimeros, no hacía otra cosa que rogarle que me lo metiera, que no aguantaba más aquella espera. Sonriendo por su triunfo, Mamen apuntó el largo consolador y lo fue clavando de manera suave y profunda al mismo tiempo, gimiendo yo de satisfacción y sintiéndome a la vez quemar por dentro cuando dando dos fuertes golpes lo introdujo quedando totalmente dentro de mí.</p><p>Lancé un fuerte quejido creyendo romperme por dentro, tan salvaje sentí la penetración de mi compañera horadando mi casi virginal agujerito. Sólo dos veces habían tratado de profanarlo así que podéis imaginar mi falta de experiencia. Pronto ella empezó a moverse marcando el ritmo de la follada, sodomizándome cada vez a mayor velocidad entre mis berridos y aullidos de dolor y de placer al tiempo. Llevando su mano a mi sexo logró de ese modo tranquilizar mínimamente mi creciente agitación por la presión que aquel largo cilindro ejercía en el interior de mi pobre ojete.</p><p>¿Te gusta, cariño? –me preguntó de forma entrecortada antes de volver a empujar para clavarse hasta lo más hondo de mi ser.</p><p>Me gusta… me gusta. Me duele pero me gusta al mismo tiempo –tuve que reconocer sin dejar de acompañar sus movimientos con golpes de mis caderas para así follarme yo misma contra ese falso apéndice.</p><p>Ambas sudábamos a mares, lo noté al hacerme mi amante apoyar en su pecho apretando sus erectos pezones contra mi espalda una y otra vez mientras se apoderaba de mi cuello chupándolo con auténtica furia. Tuve que morderme los labios para reprimir mi placer, el cual sentía aparecer desbocado entre mis piernas cada vez que Mamen me acariciaba con sus dedillos. A los pocos segundos y casi como si de un milagro se tratara fue mi propio culito el que empezó a devorar el consolador de mi amiga, dilatándose y tragándolo sin dificultad alguna. El orgasmo se me presentó sin avisar y así mi cuerpo tembló agradecido ante aquel rápido mete y saca que me abría mis paredes traseras cada vez más y más.</p><p>Me corro… me corro sí –confirmé meneando las caderas y con la cabeza apoyada sobre el brazo del sofá mientras Mamen me tenía bien cogida por las caderas.</p><p>Así, mi amor… así, disfrútalo. Me ha gustado tanto follarte como si de un hombre se tratase –me dijo al oído llevándome nuevamente contra ella notando su respiración desbocada antes de abandonar mi cuerpo sacando su horrible instrumento de mis entrañas sonando del mismo modo que hace un tapón al abandonar el cuello de una botella.</p><p>Aquella noche dormimos abrazadas sobre su cama para, ya por la mañana, acompañarme ella hasta la esquina de mi tienda donde trabajé todo el día la mar de alegre y divertida lo cual fue recompensado por mi jefa con una comprensiva sonrisa.</p><p>Fuente: todorelatos.com</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.relatos.conejitax.es/caricias-enter-mujeres-lesbianas/feed</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Una amiga que le empezo a gustar el sexo</title><link>http://www.relatos.conejitax.es/una-amiga-que-le-empezo-a-gustar-el-sexo</link> <comments>http://www.relatos.conejitax.es/una-amiga-que-le-empezo-a-gustar-el-sexo#comments</comments> <pubDate>Tue, 09 Mar 2010 21:22:15 +0000</pubDate> <dc:creator>admin</dc:creator> <category><![CDATA[Orgia]]></category> <category><![CDATA[realtos de orgias]]></category> <category><![CDATA[relatos de incesto]]></category> <category><![CDATA[relatos de jovencitas cachondas]]></category> <category><![CDATA[relatos incesto]]></category> <category><![CDATA[relatos lesbicos]]></category> <category><![CDATA[relatos porno]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.relatos.conejitax.es/?p=190</guid> <description><![CDATA[Relato porno 9 de marzo del 2010, los mejores relatos porno. Historia de una amiga infiel…. Según platicas con ella, es su primera infidelidad y que no lo hizo por enojo o por coraje, sino por la situación en que se vio. Ella es de buen ver con poca cintura y nalgas no enormes pero [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Relato porno 9 de marzo del 2010, los mejores relatos porno. Historia de una <a href="http://www.webcamsmujeres.com" target="_blank">amiga </a>infiel…. Según platicas con ella, es su primera infidelidad y que no lo hizo por enojo o por coraje, sino por la situación en que se vio. Ella es de buen ver con poca cintura y <a href="http://www.tucoño.es" target="_blank">nalgas</a> no enormes pero si mas grande de lo normal, siempre le digo que parece guitarra. Sus senos tampoco son enormes pero son de talla grande como la <a href="http://www.bragax.com" target="_blank">cam xxx</a>. En otras palabras muy bien. Ella dice que lo único mal de su cuerpo son sus piernas ya que están un poco gruesas y llenas de estrías, y se viste como mojigata, con blusas poco escotadas y con pantalones, nunca la he visto con ningún tipo de falda. Y tiene como 38 años.</p><p>En su trabajo ya se habia dicho que vendrían 3 personas extranjeras a ver una serie de trabajos y que en esta ciudad solo se quedarían 2 días, eran 2 dominicanos y uno de Puerto Rico, todos como de unos 35 años y tenían que ir a hospedarse en algun hotel, y su jefe le dijo a ella, que los llevara y que los esperara porque iban a dejar su equipaje y regresar pero que no se apurara que no urgía. Le dio la llave y cual el era el hotel. Se fueron para allá y en el trayecto ellos comentaban que se iban a dar un baño y que volverían a la oficina porque olían un poco mal por el sudor del viaje y por el mismo trabajo.<span id="more-190"></span></p><p>Ella se bajo también del automóvil y los llevo al cuarto. Donde uno fue el que les gano y se metió luego al baño, y los otros dos de repente se desvistieron sin inmutarse que estaba ella. Dejando ver su penes flácidos pero de buen tamaño. Ella no dejaba de vérselos. Hasta que uno sin preámbulos se acerco a ella y la empezó a besar y a tocar sus pezones ya erectos, metiendo sus mano entre su blusa y su sostén. Ella empieza a acariciar su pene ya en estado de erección. El otro que estaba ahí empieza a desabrocharle la blusa y en un santiamén y sin batallar ya estaba con sus pechos desnudos y alternándose ambos comienzan a succionar con su boca sus pechos y besarla y ella con sus 2 manos empieza a sobarles él pene a cada uno. En eso sale desnudo el tercer sujeto al escuchar quejidos e imaginarse que es lo que estaban haciendo. Y también se une al asunto y con la misma habilidad le quita pantalón y pantaletas, y la sientan en una de las camas y el empieza a lengüetearle su clítoris y empieza a retorcerse de placer. Ella empieza a chuparles los penes alternándose uno a uno y ellos chupaban de su clítoris también alternándose. Ella les decías que su marido le habia pedido varias veces que le chupara el pene pero que ella nunca habia aceptado y ellos le dijeron qué que raro puesto que ella misma habia empezado a chupárselos y también que no quería dejarle a el que le lambiera el clítoris. Y ellos le dijeron que si ahora lo dejaría, a lo cual ella contesta que no.</p><p>Uno de ellos se acuesta en la cama y llevándosela para allá, hace que se meta su pene en su vágina, empezando a cabalgar en él, y ella llamando a señas a los otros se las vuelve a mamar. Y el que estaba adentro empieza junto con ella a sentir el orgasmo y a venirse dentro de ella. Pero ella todavía quería más y le dijo a uno que también se la metiera pero el, la tomo de a perrito y ella chupándosela todavía al otro y entre los dos la empalaban y ella feliz… y excitada, a tal grado de hacer que el que se le estaba cogiendo se venia también dentro de ella y ella teniendo su segundo orgasmo, pero el tercero también quiso venirse dentro de ella. Y sin tardar también la agarra de perrito. El primero que habia terminado le pone el pene para que siga mamando y ella se lo introduce a su boca. Y en forma ya rápida termina el que se la esta metiendo por su vágina. Y al que se la estaba chupando se vuelve a venir en su boca con su verga bien metida y ella tragándoselo todo y todavía chupando lo que le goteaba a el.</p><p>Ya extasiados por el momento y habiendo terminado los cuatro, ella empieza a reírse, lo cual le dicen ellos que porque se ríe, y contesta que es de satisfacción, que ella las primeras veces que lo hacia con su marido se soltaba riendo. Que su marido le pedía muchas veces una segunda vez y que nunca lo quiso dejar. Y aquí ella llego a tener tres orgasmos.</p><p>Los chicos al día siguiente partieron, y ya no volvió a saber de ellos, pero al mes se dio cuenta que estaba embarazada, cosa que decía que era de su marido, aunque no se logro, se supone que era de uno de ellos.</p><p>Los chicos me platicaron lo que habia pasado en esa tarde y lo que hicieron con ella, siendo que se ve muy mojigata, como ellos se la pasaron bastante bien y ella se la paso súper…<br /> Fuente: todorelatos.com</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.relatos.conejitax.es/una-amiga-que-le-empezo-a-gustar-el-sexo/feed</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>La siesta</title><link>http://www.relatos.conejitax.es/la-siesta</link> <comments>http://www.relatos.conejitax.es/la-siesta#comments</comments> <pubDate>Fri, 12 Feb 2010 09:00:05 +0000</pubDate> <dc:creator>admin</dc:creator> <category><![CDATA[Lesbianas]]></category> <category><![CDATA[porno lesbianas]]></category> <category><![CDATA[relatos lesbianas]]></category> <category><![CDATA[relatos lesbicos]]></category> <category><![CDATA[relatos porno]]></category> <category><![CDATA[sexo lesbianas]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.relatos.conejitax.es/?p=119</guid> <description><![CDATA[Relato porno 12 de febrero del 2010, los mejores relatos porno. La miro dormir, apenas se ha dado cuenta del cambio, del distinto peso del colchón o el peso ligero en la almohada. Ni siquiera que el olor es distinto. Parece dormida, muy dormida, pero sospecho que hay truco, porque su respiración es un poco [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Relato porno 12 de febrero del 2010, los mejores relatos <a href="http://www.queporno.es" target="_blank">porno</a>. La miro dormir, apenas se ha dado cuenta del cambio, del distinto peso del colchón o el peso ligero en la almohada. Ni siquiera que el olor es distinto. Parece dormida, muy dormida, pero sospecho que hay truco, porque su respiración es un poco agitada y las aletas de su nariz se separan con cierta violencia. Además tiene las mejillas enrojecidas, con un rubor sensual, oscuro, terrenal. La observo y pienso que <a href="http://www.webcam.conejitax.es" target="_blank">ella </a>también se siente observada, pero me pregunto si sabe quien es la que le mira.</p><p>Juego su juego, de manera que apoyo mi cabeza sobre el codo y la miro. Sé que ella lo sabe y noto que su respiración se ha agitado más. Me llena de esperanza pensar que también sabe que soy yo, que se ha agitado más porque sabe que soy yo. Comienzo el ejercicio de fomentar mi <a href="http://www.webcamxxx.bragax.com" target="_blank">excitación </a>viendo su desnudo, comiendo con los ojos su piel, oscura y en sombra, en la penumbra de la habitación a la caída de la tarde. <span id="more-119"></span>Las persianas apenas dejan pasar unos rayos del sol de poniente, que se han detenido sobre las sábanas revueltas, al lado de sus pies. Y miro los pies descalzos, desnudos, recorro sus pantorrillas, altas y finas, la piel de sus piernas, delicada y brillante por un suave barniz de sudor, su cuerpo, boca abajo, deja ver la rotundidad de sus muslos, el pliegue sereno de sus nalgas, carnales, generosas, más blancas que el resto de su piel, más apetecibles que ninguna otra parte de su cuerpo.</p><p>Está doblada sobre su cintura, tan breve, y debajo de su brazo sobresale uno de sus senos, un poco, apenas se aprecia el pezón, oscuro, casi azulado, enredado con su pelo revuelto y esparcido por la almohada, medio tapando la cara. En su juego se sabe mirada y cada vez le cuesta más disimular que duerme. Los párpados se mueven, y es evidente su nerviosismo, y bajo la nariz, tiene un huequito entre ambos picos del labio superior en el que descansa una breve gota de sudor, como en una hoja de rocío. No espero más me puede el impulso de besarla, y me acerco a su labio, robando, absorbiendo, chupando y mi cuerpo se ha acercado casi sin darme cuenta al suyo, de forma agitada, sin yo quererlo ni esperarlo. La beso, le abro la boca con mi lengua y chocan los dientes, y gimo sin querer, de deseo, de ansiedad y de miedo a su reacción. Ha abierto los ojos, como asustada, y con ello me confirma que sabía que era yo, pero sigue jugando su juego de ignorancia, de pudor y provocación absoluta, porque lejos de cortarme su azoramiento, me ha levantado un fuego terrible desde lo más profundo de mi vientre, que sube y me atrapa sin dejar que mi garganta pronuncie las dulces palabras con las que tenía pensado tranquilizarla.</p><p>No hay tranquilidad, no hay cuartel, sólo deseo, y cada movimiento que ella hace, cada uno de sus intentos por hablar o cambiar de postura son frenados por mi boca, que se mueve dentro de la suya, tragando sonidos, mordiendo labios, arrastrando su lengua dentro de mí, y no tengo piedad tampoco con su cuerpo. Me he puesto encima, sujeto sus brazos con los míos y sostengo sus piernas enredadas a las mías. Me parece que lucha que intenta zafarse, pero no estoy dispuesta, ni mucho menos a soltar a mi presa. No quiero, así que insisto en mi fuerza, en esta dulce contienda de cuerpos unidos, que se juntan y sueltan, que se aferran y amoldan el uno contra el otro, y abro sus piernas con unos de mis muslos, bajando la mano toco su pelvis, el monte de venus, hermoso y blando y finalmente llego a su vulva, que está tan húmeda que apenas la rozan mis dedos han quedado impregnados de abundante líquido. No hay más juego. Separo mi boca de la suya, roja de tanto mordisco violento, y le digo:</p><p>&#8220;-No finjas más, te gusta, también tú me deseas, míra mi mano, mojada de ti&#8221;.</p><p>Y me ha mirado, primero con rabia, y luego ha bajado lo ojos, y se ha perdido. Me acerco , despacio, a su oído y le digo:</p><p>&#8220;-Hoy serás mi puta, y harás todo lo que te diga, porque quieres hacerlo, porque lo deseas, porque te mueres de ganas. Así que chupa mi mano, y reconoce el sabor de tu coño.&#8221;</p><p>Parece, ha puesto cara de echarse a llorar, pero me ha sujetado fuerte, la cintura, y ha chupado mis dedos, cerrando los ojos, absorbiendo, separando y haciendo notar su lengua, y me mareo de deseo y de placer, me aflojo yo ahora, viendo su cara, entre apenada y viciosa. Y mi deseo se hace por momentos más tierno, le busco el cuello, y arrastro mis labios, la punta de mi lengua por el perfil de su garganta, y busco de nuevo su boca, pero mi beso ahora le acaricia, le saluda suavemente, mientras me agito sin querer, mi cintura se mueve buscando un ritmo, que acomodar al suyo. Y también ella se agita debajo de mí, siento su vientre bajo el mío.</p><p>Miro la habitación, hay un armario a los pies de la cama, un armario con luna, un espejo grande y viejo, un poco comido por los bordes que refleja lo que está pasando entre las sábanas.</p><p>-Vamos allí- le digo, mientras la arrastro a los pies de la cama y la siento en el borde, yo detrás. Veo ahora mi cara inflamada y roja, un poco salvaje, entre su pelo negro y suelto. Tiene una expresión infantil, como de niña enfadada que me hace perder el control. La beso en la cara, en el cuello, en la boca volviendo su cara hacia atrás y miro la imagen repetida en el espejo, que me devuelve, como una tromba, junto a nuestra imagen una nueva oleada de deseo. Miro de frente y nuestros ojos se encuentra en el espejo, está seria, apenas puede respirar, quiere sonreír y no puede, está hermosa, allí sentada, desnuda delante del espejo y de mí. Le digo: &#8220;Abre las piernas, abre tus piernas que vea abrirse tu cuerpo&#8221;.</p><p>Y se fue abriendo, despacio, y sonreía ahora sabiendo que cada segundo que pasaba iba aumentando mi deseo, ahora era ella la que mandaba sobre mí, la que se tomaba todo su tiempo para calentarme, la que se sabía dueña de la situación. Y finalmente muestra su coño, perfecto, de pilado, apenas una suave pelusa negra le recubre el monte de venus,.</p><p>Sube las piernas, y así se abrirá más, sube las piernas y dobla las rodillas, y míra como es este espectáculo de tu cuerpo abierto. Y después tócate, que yo sepa donde te gusta, cierra los ojos y apóyate en mí, que te vea tocarte, que sepa los lugares donde desencadenar tu placer.</p><p>Y en el espejo, un brillo blanco se desprende de su vulva y se derrama entre sus piernas cayendo y mojando la colcha.</p><p>Pero verla en el espejo, relajada sobre mí, tocando sus labios, introduciendo su dedo en los precisos lugares de su intimidad fija toda mi atención. Yo también participo, mis dedos vuelan buscando esos mismos lugares, investigando, deslizándose con el increíble jugo que está soltando todo sus sexo. Y me retiro, cae sobre la cama, ahogando gemidos y gritos, respirando fuerte, las piernas abiertas y el sexo ofrecido a mí. Me arrodillo y paso mi lengua por todos esos sitios mojados, recogiendo su suave sabor dulce. Paro y comienzo, paro cuando veo que su agitación es más grande, que sus pezones están erectos, que se los pellizca compulsivamente y que sus pies se estiran buscando, buscando el placer.</p><p>No te vas a correr todavía . Quiero que tu excitación suba, que sigas excitada mientras jugamos ahora, las dos juntas, una contra otra, mientras me tocas a mí.</p><p>Llora y gime pidiendo que e deje, que la mate de gusto, que le suelte al placer. Pero no cedo. Vuelvo a su cara, y me aprieto contra ella. Sus movimientos son tan violentos, busca tanto el orgasmo que su pelvis me hace daño cuando choca contra la mía.</p><p>Y es que no quiero que estalles como una bengala, quiero que sigas caliente después de tu orgasmo, quiero que quede deseo después del placer, por eso vamos a retrasar el momento tanto como podamos.</p><p>Me mira casi con odio, o un furor ciego que la lanza contra mi pecho, y me muerde la carne blanca de mis senos y me arruga el pezón con sus dientes, mordisqueando, me hace desfallecer. Es ahora ella la que toma la iniciativa y eso me hace perder el control, me dejo caer sobre la espalda, completamente abandonada a sus manos, a su talle , a su boca y a su fuego.</p><p>Y nos juntamos, sus dedos buscan mi sexo, tan húmedo y más caliente que el suyo, y cada uno de sus roces me hace sentir mil aguijones, quiero que penetre mi vagina con sus dedos, que pegue fuerte ahí dentro, se lo digo apenas ahogando un grito, y obedece con furia, y me dice que me matará de gusto, que me hará caer de placer, que me dejará extenuada.</p><p>Me muero, apenas puedo ser consciente de todo el placer que me agobia, que me estalla entre sus dedos, que me sube desde el centro de mi cuerpo hasta la garganta, y me anula . Estoy vibrando entera, de los pies a la cabeza, en un orgasmo intenso, largo, repetido, siento que floto y la veo volcada sobre mí. Se arrastra entonces sobre mí, y choca su coño contra el mío, en cada arremetida mi placer sube en intensidad, lo roza con fuerza, y despacio, noto todo sus sexo en contacto con el mío, oigo su voz, me dice cosas que apenas distingo porque son gruñidos bestiales, tacos, insultos, que me encienden.</p><p>Y cae exhausta, está ardiendo de ganas de correrse y no ha podido, y me ha visto a mí estallar una y mil veces; está frustrada y la calmo con mi voz, la amanso con besos, con caricias, pero su fuego es un incendio que lo devora todo y quiere que le haga sentir, que le toque su interior, que roce su clítoris, que lo restriegue fuerte y que la mate de gusto, me dice.</p><p>Y combino mis dedos en su clítoris y en su interior, y su cintura se curva sus piernas se estiran, y se contrae su cara en un gesto mientras lanza un gemido interminable.<br /> Fuente: todorelatos.com</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.relatos.conejitax.es/la-siesta/feed</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Corazon de fresa</title><link>http://www.relatos.conejitax.es/corazon-de-fresa</link> <comments>http://www.relatos.conejitax.es/corazon-de-fresa#comments</comments> <pubDate>Tue, 09 Feb 2010 09:00:01 +0000</pubDate> <dc:creator>admin</dc:creator> <category><![CDATA[Lesbianas]]></category> <category><![CDATA[relatos de lesbianas]]></category> <category><![CDATA[relatos de sexo lesbianas]]></category> <category><![CDATA[relatos eroticos lesbicos]]></category> <category><![CDATA[relatos lesbicos]]></category> <category><![CDATA[relatos porno]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.relatos.conejitax.es/?p=104</guid> <description><![CDATA[Relato porno 9 de febrero del 2010, los mejores relatos porno Primer acto: El reto.     Ni yo sabía cómo es que había caído en esta situación.   Pero una cosa era evidente: Estaba atrapada.   Todo había comenzado de la forma más inocente posible, cuando reté al Argentino, mi mejor amigo desde niña y [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p dir="ltr">Relato porno 9 de febrero del 2010, los mejores relatos porno Primer acto: El reto.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Ni yo sabía cómo es que había caído en esta situación.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Pero una cosa era evidente: Estaba atrapada.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Todo había comenzado de la forma más inocente posible, cuando reté al Argentino, mi mejor amigo desde niña y todo un rompecorazones rubio y de ojos azules, a ponerse uno de mis bikinis y salir corriendo a la calle.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">¡Y no podía creerlo cuando lo vi correr junto a mi enseñando todo! Dios, ¡Nunca me había reído tanto en mi vida! Me dolió el estomago por horas.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Y claro, como esto de los retos había resultado tan divertido, el siguiente turno había sido para mi segundo mejor amigo, el Ruffo, un chico de aspecto metalero y pelo largo negro: Besar apasionadamente en la boca a la solterona sexagenaria de la casa de enfrente, la amargada señora Mendoza.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Aun recuerdo cómo me tiré al suelo muerta de la risa al ver como después del beso la señora no lo soltaba, y el pobre Ruffo tuvo casi que suplicar por su vida para escapar.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">El siguiente en la lista había sido el Cerebrito, un chico flaquito y de lentes, al que le había tocado ponerse un vestido y salir cantando en una reunión familiar. Claro, siendo él tan bien portado y tímido, todos pensamos que no sería capaz de realizar el reto.</p><p dir="ltr"> </p><div><em></em></div><p><em></p><p dir="ltr">Error.</p><p> </p><p></em></p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">No solo se atrevió, sino hasta logró arrancarles una sonrisa a todos en la fiesta con las ganas que le puso.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Pero en fin, esta noche mi momento de la verdad había llegado, ya que por fin me tocaría a mí realizar un reto.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Aunque para ser honesta, de alguna forma esperaba que los chicos me pusieran algo fácil.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Esto porque, a pesar que yo participaba en todos sus desmadres, ellos siempre me trataban como su hermanita menor y me protegían mucho. Bueno, seguramente mi físico era lo que les daba esa idea de que yo necesitaba su protección, ya que era delgada y tenía una cara de niña muy tierna, y siempre me vestía de formas algo infantiles, como por ejemplo ahora, que estaba con una faldita rosa corta, blusita blanca y mi pelo café en una cola de caballo.<span id="more-104"></span></p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Realmente no me podía quejar de tanto &#8220;amor&#8221;, aunque a veces a mis amigos se les pasaba la mano. Como por ejemplo, cuando un chico me llevó flores a la escuela y ellos se encargaron de ahuyentarlo, por así decirlo.</p><p dir="ltr"> </p><div><em></em></div><p><em></p><p dir="ltr">Si,</p><p>-Pensé con una sonrisa. -<em>Para ellos siempre sería la traviesa y juguetona Fresita, aunque quizás en esta ocasión especial eso no estaría tan mal. </em></p><p></em></p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Pero en fin, volviendo al aquí y ahora&#8230;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Con nerviosismo me mordí los labios, sintiendo casi como si la recamara del Argentino se estuviera encogiendo a mi alrededor por toda la tensión contenida, a la vez que mis 3 amigos me miraban muy divertidos sin poder contener la risa.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Fresita, el reto que tienes que cumplir es&#8230;&#8221; Me dijo el Argentino haciendo una pausa dramática, a la vez que el Ruffo y el Cerebrito se miraban con actitud de complicidad.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Ay, ¡Ya dime de una buena vez!&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;&#8230;Robarte una de las tangas de Isabela, aprovechando que esta noche ella va a salir a bailar, como siempre cada viernes.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¿¡Qué?!&#8221; Respondí con total sorpresa, ya que yo estaba preparada para otro tipo de reto, como por ejemplo, besar a algún chico en la escuela o disfrazarme de algo, pero&#8230;</p><p dir="ltr"> </p><div><em></em></div><p><em></p><p dir="ltr">¿Robarle una tanga a Isabela, la hermana del Argentino?</p><p> </p><p></em></p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Inmediatamente pasé a la negación y súplica chantajista. &#8220;N-no, ¡Por favor! Ese reto es muy fuerte, dame otro, ¿Va?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Pero por la expresión del Argentino y los demás chicos, supe que estaban disfrutando plenamente esto. &#8220;Lo siento, Fresita, pero las reglas son las reglas.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Ay, pero&#8230;&#8221; Me mordí los labios con nervios, ya lo que más me preocupaba no era tanto el reto en sí, sino a la posible reacción de Isabela. <em>¿Qué sucedería si me descubriera?</em></p><p dir="ltr"> </p><div><em></em></div><p><em></p><p dir="ltr">Carajo, si tan solo ella no fuera tan&#8230; perfecta.</p><p> </p><p></em></p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Es que, sin duda, Isabela era algo especial. Para empezar, era la ultra-guapísima hermana mayor del Argentino, tenía 22 años, y estaba estudiando actuación desde niña.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Y lo primero que te llamaba la atención de ella, obviamente, era su espectacular belleza. Piel morena clara. Ojos café latinos. Sonrisa coqueta. Larga cabellera dorada y un perfecto cuerpo estilizado, lo que en conjunto le daba un aura de seducción a su alrededor francamente irresistible.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Pero si su físico te llamaba, su personalidad te atrapaba sin piedad.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Simplemente, Isabela era el centro del mundo en donde quiera que estuviera, ya que poseía una extraña mezcla de extroversión, sensualidad y simpatía que hacían imposible no mirarla, y más cuando aderezaba su encanto con cierta actitud dramática, propia de su profesión.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Con una sonrisa boba recordé aquellos días en que mis papas le pedían que hiciera de niñera conmigo mientras ellos salían a algún evento. Y nos la pasábamos súper, porque hacíamos la cena juntas, corríamos por toda la casa, jugábamos sin parar durante horas, y al final me quedaba dormida en sus brazos mientras ella me decía al oído: &#8220;Duérmete ya, niña traviesa.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Aunque desgraciadamente, con sus compromisos escolares y sus nuevas amistades la fui viendo cada vez menos, hasta que al final solo quedaba una cordial simpatía entre las dos.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Pero yo no la olvidaba.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Fresita, no te quejes, -Me interrumpió el Ruffo. -Según recuerdo, estabas muerta de la risa cuando me tocó ir a besar a la viejita de la casa de enfrente. ¿O no?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Ustedes ni digan nada, -Intervino el Argentino con aspavientos. -Sin dudas a mí me tocó el peor reto.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Al recordar eso no pude evitar reírme con actitud traviesa, pero supe que tenía que hacer algo para cambiar la situación, por lo decidí usar todo mi encanto femenino y con una expresión de total ternura e inocencia les dije: &#8220;Ay, chicos, no sean malos, miren, denme otro reto. ¿Va? Y lo cumpliré cabalmente, lo prometo.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Pero la expresión del Argentino no se movió ni un milímetro detrás de su largo cabello rubio, hasta que finalmente me dijo con voz acongojada: &#8220;¿Fresita?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¿Si?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Buen intento, manipuladora, pero NO. Tendrás que robarte esa tanga.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¡Ay no! -Me levanté de un salto. -¿Y cómo carajos voy a hacer eso?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Muy fácil. -El Argentino se incorporó ajustando su camisa negra. -Mira, en una hora mi hermana va a salir a una fiesta, y así podrás meterte a su recamara por el jardín para robarte esa tanga.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;P-pero, ¡Su recamara esta en el segundo piso! -Puse una expresión de total indefensión. -Además, no estoy vestida para andar trepando por las paredes.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Aunque por las lujuriosas miradas de mis amigos supe que no les desagradaba en absoluto la forma en que venía vestida esa noche. &#8220;¡Y ya dejen de mirarme así, sucios!&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Pero Fresita, -El Cerebrito volteó apenado a un costado. -No creo que tengas problemas para trepar por las enredaderas a la recamara de Isabela, tu siempre has sido muy ágil.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Ay, pero…&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">En ese momento oímos el distintivo sonido de los tacones de Isabela bajando por la escalera a toda velocidad. &#8220;Ya me voy, familia, ¡Regreso a las 3!&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Está bien, hija.&#8221; Sonó la voz de su Papa desde abajo en la sala.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Mi corazón inmediatamente se puso a mil, y solo me tranquilicé cuando oí que un carro arrancaba desde la calle y se alejaba en la distancia. Pero la hora del reto había llegado, no había excusa posible, y tendría que enfrentar a mi destino, lo quiera o no.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Bueno,-Les dije resignada. -Lo haré.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Segundo acto: La travesura.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Sin mucho entusiasmo llegué al jardín con los chicos siguiéndome de cerca, hasta que estuvimos justo debajo de la ventana de Isabela.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Ay, ¡Esta muy alto!&#8221; Me quejé poniendo una mueca.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Fresita, llevas media hora quejándote. -Me reclamó el Argentino. -¿Vas o no a cumplir con el reto?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;S-si, lo haré, pero&#8230;&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Pero NADA, súbete en los hombros del Ruffo para que llegues a las enredaderas, luego te trepas por el balcón, abres la ventana y te metes.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Ay pero no me lo digas así de feo.&#8221; Respondí con tierna indignación mientras me subía ágilmente en los hombros del Ruffo, y un segundo después ya estaba trepando por las enredaderas hasta llegar al balcón, en donde con un salto angustioso logré caer.</p><p dir="ltr"> </p><div><em></em></div><p><em></p><p dir="ltr">¡Lo logre!</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Con mucho sigilo abrí la puerta del balcón y me asomé al interior, y quedé completamente impactada al ver una bellísima recamara estilo clásico frente a mí, con suaves tonos beige y blanco en las paredes, y amueblada con una hermosísima cama de madera al centro, varios libreros al fondo, y un escritorio elegantísimo junto a la ventana, todo obviamente hecho con el más exquisito sentido del buen gusto.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Wow. -Me dije fascinada mientras daba unos pasos hacia el interior, comparando mentalmente la perfección de este lugar con el desorden en mi propia recamara. -Está increíble este lugar. ¡Y la cama esta súper acolchonadita! Uff, ¡Y mira esos cuadros!&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><div><em></em></div><p><em></p><p dir="ltr">Si, sin duda me podría quedar a vivir por siempre aquí</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Pero tenía una misión por cumplir, y mientras más rápido la cumpliera mejor, por lo que con prisa fui al closet de Isabela y comencé abrir sus cajones, esculcando torpemente el contenido de cada uno.</p><p dir="ltr"> </p><div><em></em></div><p><em></p><p dir="ltr">A ver, calcetines, pijamas, bras&#8230;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">¡Tangas! ¡Las encontré!</p><p dir="ltr"> </p><p> </p><p></em></p><p dir="ltr">De repente oí el inconfundible sonido de un carro estacionándose frente a la casa, y unos instantes después los familiares tacones de Isabela sonaron ruidosamente por la escalera mientras subía a toda velocidad hacia su recamara.</p><p dir="ltr"> </p><div><em></em></div><p><em></p><p dir="ltr">¡No puede ser! -</p><p>Pensé aterrada volteando a ver a todas partes<em>. -Ay Dios mío, ¿Qué hago? ¿Qué hago?</em></p><p></em></p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Instintivamente me metí al closet y cerré la puerta justo a tiempo, porque la puerta de la recamara se abrió un instante después e Isabela entró con mucha prisa.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Y yo estaba temblando de nervios, acurrucándome en el suelo contra la esquina mientras pensaba en como saldría de esta. Pero la única idea que se me ocurría era esperar ahí escondida hasta que Isabela se durmiera, y entonces escabullirme en silencio. Pero entonces recordé algo…</p><p dir="ltr"> </p><div><em></em></div><p><em></p><p dir="ltr">¡Se me olvidó tomar la tanga!</p><p>-Pensé con una mueca de frustración. <em>–Carajo, soy una idiota. </em></p><p></em></p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Aun así, la curiosidad por saber lo que había sucedido con Isabela me estaba matando, por lo que intenté asomarme por una pequeña rendija entre las puertas del closet para ver que estaba sucediendo afuera, y pude ver que ella estaba sentada en el borde de la cama, vestida de forma espectacular con un sensual vestidito negro apretado y su largo cabello suelto a su espalda, pero&#8230;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Mirando al piso con tristeza, llorando.</p><p dir="ltr"> </p><div><em></em></div><p><em></p><p dir="ltr">¿Qué?</p><p>-Pensé extrañada, mordiéndome los labios. <em>-¿Que habrá sucedido&#8230;?</em></p><p></em></p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Maldito Ricardo.&#8221; Dijo Isabela en voz baja, tratando de contenerse aunque su mirada expresaba claramente lo que realmente sentía.</p><p dir="ltr"> </p><div><em></em></div><p><em></p><p dir="ltr">¿Ricardo? ¿Quién carajos es Ricardo? Isabela no tiene novio, ¿O sí?</p><p> </p><p></em></p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">De repente Isabela se levantó de la cama y caminó hacia el closet, aunque con agilidad felina logré esconderme nuevamente detrás de los vestidos mientras las puertas se abrían y entraba la luz por todas partes.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Y yo era un manojo de nervios, tratando de contener el ritmo de mi respiración mientras oía que Isabela revisaba sus cajones, hasta que finalmente&#8230;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Las puertas se cerraron, y un segundo después la luz de la habitación se apagó y se hizo el silencio.</p><p dir="ltr"> </p><div><em></em></div><p><em></p><p dir="ltr">Ufff, estuvo cerca</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Y así, en medio del más completo aburrimiento, el tiempo pasó.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Una hora y media después&#8230;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Casi me quedaba dormida, pero afortunadamente alcancé a oír que Isabela estaba &#8220;roncando&#8221; de la forma más encantadora posible, y supe que era hora de mi gran escape.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Con mucho cuidado abrí la puerta del closet y al asomarme pude ver que la tenue iluminación de la luna pintaba la habitación con un apacible tono azulado, todo en medio del más absoluto silencio.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Entonces me incorporé muy lentamente mientras inocentemente volteaba a ver a Isabela en la cama.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Y casi se me fue el aire por lo que vi.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Ahí estaba ella, completamente desnuda y acostada de lado, abrazando con ternura un oso de peluche mientras su deliciosa piel brillaba sensualmente con la luz de la ventana, a la vez que la sensual brisa nocturna le mecía muy suavemente el cabello.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Sin duda parecía una Diosa dormida, en este caso la del amor, y durante varios segundos me quedé fascinada admirándola en silencio, sin poder dejar de recorrer con la mirada cada rincón de su cuerpo una y otra vez, hasta que&#8230;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8230;Hasta que recordé el propósito de mi misión.</p><p dir="ltr"> </p><div><em></em></div><p><em></p><p dir="ltr">¿Y su tanga?</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Con ansiedad me agaché entre la oscuridad y busqué por todos lados, hasta que finalmente la encontré tirada junto al escritorio, una diminuta tanguita rosa súper sexy, pero cuando la tuve entre mis manos la calentura en mi cuerpo subió de golpe, casi como si la perversa prenda tuviera algún tipo de poder sobre mí.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Y eso no era todo, ya que me estaban dando unas ganas tremendas de&#8230;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8230;Apretar la perversa prenda contra mi cara.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Cerré los ojos al sentir como los colores se me iban al rostro, aunque un segundo después meneé la cabeza en negación. <em>Carajo, ¿Qué me pasa?</em> <em>Yo NO soy lesbiana, no debería pensar esto.</em></p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Pero no había tiempo que perder, así que rápidamente guardé la tanguita en una bolsa de mi faldita y me dirigí de puntillas hacia la puerta de la recamara, donde con mucho cuidado fui dándole vuelta a la cerradura, y ya casi lo lograba cuando de repente&#8230;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¿La encontraste, Fresita?&#8221; Dijo Isabela con un tonito somnoliento, casi susurrando.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Me quedé paralizada.</p><p dir="ltr"> </p><p>. -Pensé con una mueca de angustia. -<em>Ahora esperaré una hora o dos, y luego saldré de aquí.</em> .</p><p></em></em></em></em></p><p dir="ltr">Isabela me había descubierto, y el oír mi nombre en sus labios era como si me hubieran lanzado agua helada a la cara. Nunca como ahora quería que la tierra se abriera para tragarme, y durante casi 10 minutos me quedé como estatua ahí parada, incapaz de hacer nada, hasta que finalmente el pánico tomó el control y sin importarme nada abrí la puerta y salí corriendo hasta llegar al cuarto del Argentino, que al verme llegar se me fue encima junto con el resto de la banda mientras todos me llenaban de preguntas. &#8220;¡Fresita! ¿Dónde estabas? ¡Estábamos súper preocupados, no salías de ahí!&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;E.es que, -Tartamudeé con nervios mientras trataba de calmarme. -Tuve que esconderme en el closet hasta que Isabela se durmió.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Oye, ¿Y averiguaste algo? -Dijo el Argentino con una mueca suspicaz. –Ella normalmente no regresa a la media hora de salir.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;N-no, nada.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Por cierto, ¿Completaste el reto?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Una ola de calor recorrió mi cuerpo, casi como si la tanguita en mi falda estuviera en llamas. Pero una cosa si la tenía muy clara: Era para mí. No la compartiría con NADIE.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;No, lo siento. -Me mordí los labios con un gesto de inocencia. -N-no pude, apenas la iba a tomar cuando ella entró al cuarto. &#8220;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Los chicos se rieron inmediatamente. &#8220;¡Fresita no pudo cumplir su reto! ¡Yu huuu!&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Sí, bueno, no pude. -Me encogí de hombros. -Pagaré el castigo que me pongan.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Ustedes duérmanse, -Les dijo el Argentino a los demás. –Voy a acompañar a Fresita a su casa y regreso en unos minutos. &#8220;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Está bien, mañana pensaremos en tu castigo.&#8221; Respondió el Ruffo muy divertido mientras se acostaba en una de las literas en el cuarto, y el Cerebrito hacía lo mismo en la de abajo.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Duerman rico, Chicos.&#8221; Me despedí amistosa de ellos mientras el Argentino me escoltaba por el pasillo, pero en el camino pasamos frente a la puerta blanca de la recamara de Isabela y mi corazón volvió a latirme con fuerza.</p><p dir="ltr"> </p><div><em></em></div><p><em></p><p dir="ltr">Oh Dios, ¿Qué sucederá ahora?</p><p> </p><p></em></p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr"> </p><div><strong></strong></div><p><strong></p><p dir="ltr"> </p><p> </p><p></strong></p><p dir="ltr">Tercer acto: El desayuno más incomodo.</p><div><strong></strong></div><p><strong></p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr"> </p><p> </p><p></strong></p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¿Quieres mas cereal, Fresita?&#8221; Me dijo Don Maximiliano con un gesto paternal, mientras que en el otro extremo de la mesa El Argentino, Ruffo y el Cerebrito devoraban apuradamente plato tras plato.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;No, gracias Don Maxi, ya tengo suficiente.&#8221; Le respondí con una tierna sonrisa a ese regordete y bonachón Señor, el cual era el Padre del Argentino e Isabela.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Debes comer, muchacha, que estas demasiado flaquita.&#8221; Insistió a la vez que me volvía a llenar el plato.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Ay Don Maxi, es que… es mucho.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Nada, Fresita, -Puso una expresión simpática. –Que en esta casa queremos que estés fuerte y sana, para que cuando te cases con nuestro hijo nos des nietos fuertes como el.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Inmediatamente El Argentino escupió el cereal con un gesto de sorpresa, y yo apenas si podía contener la risa. &#8220;¡Papá! –Le reclamó airadamente. -¡Ya deja de molestar a Fresita con eso!&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Tu cállate, sinvergüenza.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Ay Don Maxi, -Intenté decir algo. -Para mí su hijo es como mi hermano, yo…&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Nada, muchacha, -Me cerró el ojo con un gesto de complicidad. –Tu come, que yo me encargo de abrirle los ojos a este.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Ay señor.&#8221; Me reí nuevamente al ver que nada de lo que dijera lo haría cambiar de opinión, y así seguí desayunando alegremente durante unos minutos más, hasta que de repente…</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">El típico sonido de los zapatos de Isabela bajando por las escaleras hizo que mi corazón se acelerara a mil, y cuando la puerta se abrió y apareció ella en toda su gloria solo atiné a cubrirme la cara con muchísima pena, recordando lo que acababa de suceder en la noche.</p><p dir="ltr"> </p><div><em></em></div><p><em></p><p dir="ltr">Dios mío, ¿Que pensara de mí? Claro, ¡Que soy la peor de las pervertidas! Metiéndome en su recamara así. Oh Dios, qué vergüenza, trágame tierra por favor.</p><p> </p><p></em></p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Pero a pesar de todo mi curiosidad era tremenda. Sin poder evitarlo me asomé entre mis dedos y no pude evitar abrir la boca al ver lo guapísima que se veía Isabela esa mañana, luciendo una diminuta mini falda blanca y una blusita negra ajustada, lo que marcaba deliciosamente sus espectaculares piernas y dorada piel, y que junto con su largo cabello suelto la hacía verse súper, súper sexy.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Y yo no le podía quitar la vista de encima, hasta que de repente…</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Isabela volteó en mi dirección y me descubrió infraganti, y solo atiné a mirar torpemente a un lado.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Buenos días, -Sonó su encantadora voz. –Papá, ¿Qué estas desayunando?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¡Hija! –Se le iluminó el rostro a Don Maxi, ya que Isabela era el sol de su vida. –Solo cereal, ¿Quieres un poco?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Isabela le dio un amoroso beso en al frente a su papá y después tomó una manzana de la mesa. &#8220;No tengo mucha hambre. ¿Y Mamá?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Fue al mercado, pero oye hija, ¡Hoy vienes muy guapa! ¿Vas a salir?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;No Papá, no voy a salir hoy, -Dijo Isabela con cierta picardía en la voz. -Quiero practicar un poco el guion para la obra.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Está bien, hija. Por cierto, ayer llegaste muy temprano de tu fiesta, ¿Pasó algo?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Isabela dudó un segundo antes de responder.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Nada Papá, no pasó nada. Solo me aburrí un poco y me regresé a la casa.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Bueno, -Se levantó Don Maxi de la mesa. –Ahora me llevaré a los muchachos a comprar unos artículos de jardinería.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¡Pero Papá, nosotros queríamos ir a jugar futbol!&#8221; Protestó El Argentino, ante la mirada atónita del Ruffo y el Cerebrito.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Nada, ustedes vendrán conmigo, ya es hora de que sirvan para algo. Fresita, ¿Quieres ir con nosotros?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¿Papa? –Lo interrumpió Isabela, guiñándome el ojo con un gesto de complicidad. –Fresita no puede ir con ustedes porque ya me había prometido ayudarme a ensayar.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Y-yo, -Tartamudeé torpemente. –Sí, así es.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Bueno, no hay problema, me llevaré nada mas a los chicos. ¡Vámonos ya!&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Refunfuñando y sin mucho entusiasmo los chicos se levantaron de la mesa y salieron junto con Don Maxi hasta una vieja camioneta en el garaje, y unos segundos después desaparecieron por el camino. Pero yo seguía en mi lugar, incapaz de mirar a Isabela.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Fresita, -Me dijo con seriedad. -Por favor ven conmigo a mi recamara, necesitamos hablar.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Asentí con timidez y la fui siguiendo mansamente por las escaleras, con la actitud de un preso al que llevan al patíbulo, y cuando llegamos a su recamara y la puerta se cerró detrás de mi me sentí completamente atrapada, con ganas de tirarme por la ventana.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Aunque me tranquilicé un poco cuando Isabela se sentó en el borde de la cama cruzando sus espectaculares piernas, y su hermoso rostro no denotaba reproche alguno. &#8220;Mira Fresita, lo de ayer…&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;N-no, Isabela, -La interrumpí con ansiedad. –Discúlpame, mira, era una travesura de tu hermano, y yo tontamente le seguí la corriente, y…&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Ya, ya, tranquila. –Me respondió con un simpático guiño. –No pasa nada, sé que mi hermano es un pervertido.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Te lo juro, yo nunca hubiera…&#8221; Seguí disculpándome.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Pero aún así lo hiciste, -Isabela adoptó un tono de voz como si estuviera regañando a una niña chiquita. -Te portaste muy mal y mereces un castigo.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Me detuve en seco. &#8220;¿Castigo?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Si. –Isabela levantó una ceja de forma inquisitiva. –Uno muy especial.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Nerviosa apreté mis manos. &#8220;Ay Isabela, es que yo…&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¿No decías que estabas súper apenada por todo eso?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;S-sí, pero…&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Bueno, pues tendrás que recibir el castigo.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Suspiré con resignación. &#8220;¿Y cuál es el castigo?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Me tendrás que ayudar a ensayar mis guiones.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><div><em></em></div><p><em></p><p dir="ltr">Bueno, no esta tan mal,</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Con total elegancia Isabela fue hacia su buró y sacó de ahí unas hojas engrapadas, las cuales me dio a revisar, y muy entretenida comencé a leer lo que parecía ser una novela de época, hasta que llegué a un párrafo muy peculiar:</p><p dir="ltr"> </p><div><em></em></div><p><em></p><p dir="ltr">Guión de: Corazón Salvaje</p><p dir="ltr">Escena: 87</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Juan (Acorralando a Mónica contra una esquina): Yo solo sé que te amo, Mónica.</p><p dir="ltr">Mónica: J-Juan, debes irte, este amor no puede ser&#8230;</p><p dir="ltr">Juan (Desafiante): ¿No? ¿Y qué puedo hacer ante eso, si en cada uno de mis sueños estas tu?</p><p dir="ltr">Mónica (Cediendo): ¿Estarías&#8230; dispuesto a dejar todo por mí?</p><p dir="ltr">Juan (Se acerca para darle un beso): Para mí, tú eres todo.</p><p dir="ltr">Mónica (Cierra los ojos, se entrega): Te amo.</p><p dir="ltr">(Se besan apasionadamente)</p><p> </p><p></em></p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Oh. -Puse una cara de sorpresa al ver la intensidad de la escena, pero Isabela solo me sonreía enigmáticamente. -P-pues, se ve&#8230; interesante esto, ¿Cuando vas a actuar en esta obra?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Isabela se mordió el labio antes de responder. &#8220;En unos meses, me dieron el papel de Mónica, pero debo confesar que aun no me aprendo al 100% los diálogos.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Bueno. -Seguí leyendo con nerviosismo. -Y, ¿Cómo va a ser esto del ensayo?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Muy fácil. Tú vas a actuar todo lo de Juan. ¿Estás lista?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;P-pero, Isabela, yo no sé&#8230; ¡Yo nunca he actuado!&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Lo harás bien, -De nuevo apareció su sensual sonrisa. -Ahora, quiero que leas con sentimiento.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Inhalé profundamente y leí el texto en un solo tono lineal: &#8220;Yo solo sé que te amo Mónica.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;No, no, ¡No es así! -Isabela se levantó de golpe y con cierta desesperación se puso justo enfrente a de mi, quizás demasiado cerca. -¡Se supone que tú tienes pasión por mí! Tienes que meterle &#8220;emoción&#8221;, como si yo fuera lo más importante en tu vida.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Me reí ligeramente ante eso, ya que en el fondo yo sabía que quizás así era. <em>Aunque no de una forma sexual, ¿No? Digo, no soy lesbiana ni nada de eso. </em></p><p dir="ltr">&#8220;Está bien, lo haré de nuevo.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Isabela me dio la espalda y caminó hasta la esquina del cuarto, adoptando una actitud de sensual timidez mientras se preparaba para el momento en el que &#8220;Juan&#8221; la acorralaría al declararle su amor. &#8220;Va, comienza.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Lentamente me le acerqué y le dije con mi voz más &#8220;apasionada&#8221; posible: &#8220;Yo solo sé que te amo, Mónica.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Isabela me respondió con su voz dulcemente entrecortada, totalmente creíble, como si de verdad estuviera viviendo la escena: &#8220;J-Juan, debes irte, este amor no puede ser&#8230;&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¿No? Y, -Me acerqué más, tratando de recordar el siguiente dialogo. -¿Y qué puedo hacer ante eso, si en cada uno de mis sueños estas tu?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Isabela se dio la vuelta para encararme, aunque actuando con una ternura infinita: &#8220;¿Estarías&#8230; dispuesto a dejar todo por mi?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">En ese momento los nervios me ganaron, ya que el guión señalaba que me tenía que acercar a Isabela y darle un beso, pero no me atrevía ni a respirar. Pero ella notó mi inseguridad y con un gesto simpático me dijo: &#8220;Fresa, acércate.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;P-pero&#8230;&#8221; Intenté replicar, aunque al ver que sus cejas de nuevo empezaban a mostrar desesperación entendí que no tenía opción. Haciendo uso de todo mi valor apreté a Isabela contra la pared, a lo que ella respondió con un tierno gemido, y lentamente cerré mis ojos mientras mis labios se iban acercando a los de ella: &#8220;Para mi tu eres todo.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Te amo.&#8221; Sonó su deliciosa voz en respuesta, y lentamente mis labios se fueron acercando a los de ella, y justo cuando estaba a punto de besarla (Y me estaba derritiendo por dentro) me dijo: &#8220;¿Fresita?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Eh, ¿Qué?&#8221; Abrí lentamente los ojos, solo para verla sonriendo con picardía. -La escena ya terminó.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Ah, sí, yo&#8230; -Me separé de ella con torpeza. -¿Quedó bien la escena?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Pero en el fondo mis recriminaciones no paraban. <em>¡Soy una idiota! ¿Qué me pasa, carajo? Dios mío, ¡Casi la beso! No soy lesbiana, ¡No! ¿Qué va a pensar ella? </em></p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Si, quedó bien, aunque necesitamos repetirla varias veces. ¿Estás lista, Fresita?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;S-si, vamos. -Respondí echándome aire con las manos, adoptando mi posición de partida a la vez que Isabela volvía a su esquina. -Yo solo sé que te amo, Mónica&#8230;&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Tres horas después&#8230;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Habíamos ensayado tantas escenas que, sin duda, hasta yo podría actuar en la obra. Pero al parecer el guion solo incluía candentes escenas de amor, y después de miles de &#8220;casi besos&#8221;, &#8220;casi abrazos&#8221; y &#8220;casi caricias&#8221;, el ambiente en la habitación estaba a mil.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8230;Al menos para mí, porque Isabela actuaba como si para ella tanto contacto cercano fuera lo más natural del mundo, y poco a poco me fui convenciendo que quizás así era el mundo de la actuación. De eso se trataba, ¿No? De fingir, aparentar, manejar las emociones propias para ser alguien más.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Pero aun así, en las veces en que &#8220;casi&#8221; la besaba, mi corazón parecía explotar. Y su imagen entraba cada vez más en mi mente, casi como si la estuvieran grabando con fuego.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">¿Y cómo oponer resistencia ante eso? La deliciosa capa de sudor en sus pechos y piernas la hacían ver aun más irresistible, si esto era posible. Su respiración agitada, la forma en que adoptaba una actitud tierna al leer sus diálogos, la manera en que sonreía y gemía suavemente cada vez que yo la tomaba de la cintura&#8230;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8230;La tentación de rozar mis labios con los suyos una y otra vez me estaba volviendo loca, aunque no lo quisiera admitir.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Bueno, Fresita, -Dijo finalmente Isabela con un sutil bostezo mientras colocaba su guión en la cama. -Creo que esto es todo por hoy, muchas gracias por ayudarme.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;De nada, -Le sonreí de vuelta. -Fue muy divertido esto de jugar a ser actriz.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Recuerda, todos los días, y durante una semana me ayudarás con esto. Todo esto por tu…&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Lo sé, -Me sonrojé inmediatamente. –Mi travesura.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Exacto. -Me respondió con actitud maternal, y entonces me dio un tierno beso en la frente y me acompañó al pasillo. -A partir de mañana nos veremos siempre a las 6pm, ¿Ok?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Si, aquí estaré.&#8221; Respondí visiblemente emocionada, y apenas Isabela cerró la puerta me fui corriendo de vuelta a mi casa, aunque con mi cabeza vuelta un caos&#8230;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8230;Y mi corazón otro tanto.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Esa noche&#8230;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Con un ligero movimiento me quité de encima la colcha, acurrucándome de lado en mi cama mientras la suave brisa nocturna acariciaba mi cuerpo, sin nada encima más que mis infantiles calcetines color rosa.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Y todo eso mientras la perversa tanguita de Isabela descansaba tentadoramente en la palma de mi mano.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Con total fascinación la observé durante casi media hora, deslizando las puntas de mis dedos sobre la delicada superficie de algodón sin poder detenerme, fantaseando con la forma en que tan seductora prenda se ajustaría al cuerpo de su dueña.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Pero no me atrevía a hacer algo mas, por mucho que la temperatura de mi cuerpo aumentaba con cada segundo que la tocaba.</p><p dir="ltr"> </p><div><em></em></div><p><em></p><p dir="ltr">No, no podía hacerlo. ¿O sí?</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Oh Dios, no debería ni estar considerando esto&#8230;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Pero&#8230;</p><p> </p><p></em></p><p dir="ltr"> </p><div><em></em></div><p><em></p><p dir="ltr">Bueno, sólo lo haré una vez, y nada más para saciar mi curiosidad. Además, yo estoy segura de mi sexualidad, ¿No? Esto es&#8230; sólo un experimento.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Sólo una vez, y nadie sabrá nada de esto</p><p dir="ltr"> </p><div><em></em></div><p><em></p><p dir="ltr">Sólo una vez.</p><p> </p><p></em></p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Lentamente fui acercando la tanguita a mi rostro a la vez que mi pulso se aceleraba, y cuando el perverso triangulito de tela tocó mis labios un latigazo de adrenalina impactó mi cuerpo, dejándome sin aliento.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Oh Dios.&#8221; Cerré los ojos al sentir como mis pulmones se llenaban de la sexual esencia de Isabela, abriendo mis labios en la más exquisita agonía mientras mis dedos comenzaban su perversa labor entre mis piernas, retorciéndome descaradamente en la cama.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">En ese momento supe que no me podría detener.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Y entre tiernos gemidos apreté aun más la delicada prenda contra mi cara a la vez que me entregaba a mis más bajos instintos, con un nombre en mi cabeza&#8230;</p><p dir="ltr"> </p><div><em></em></div><p><em></p><p dir="ltr">Isabela.</p><p> </p><p></em></p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Cuarto acto: Quédate a dormir.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Esta había sido, sin duda, la mejor semana de mi vida.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Yo seguía mi rutina al pie de la letra y exactamente cada día a las 6pm me aparecía en la recamara de Isabela, en donde durante 3 o 4 horas las dos actuábamos miles de intensas escenas de amor, cada vez con más naturalidad y contacto físico, cosa que, al menos para mí, era lo mejor de todo.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Pero Isabela siempre mantenía esa sensación de que esto era solo un ensayo mas para ella, por mucho que en el fondo yo quisiera creer otra cosa. Bueno, aunque realmente&#8230; si había notado algo. A veces la veía de reojo mirándome las nalgas, y ella siempre volteaba la vista cuando yo me daba cuenta, cosa que me hacia sonreír de forma obvia.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Debido a eso yo había comenzado a enseñarle &#8220;sugestivamente&#8221; esa parte de mi anatomía en cada oportunidad posible, y ella siempre caía en mi trampa, lo cual me hacía pensar que ella también sentía algo por mí. Pero bueno, tampoco podía estar segura de eso, y evidentemente no podría ir a preguntarle así por así.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Por otra parte, sobra decir que jugar así con ella hacía que mis dudas respecto a mi sexualidad fueran en aumento. O sea, a mi no me atraían las mujeres, eso estaba claro. Pero&#8230;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Isabela era diferente.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Simplemente, yo no podía dejar de mirarla nunca. Y no me refiero a miradas inocentes, sino a las peores intenciones. Su cuerpo me volvía loca, su rostro, su sonrisa, su pelo, TODO.</p><p dir="ltr"> </p><div><em></em></div><p><em></p><p dir="ltr">¿Eso me hacía lesbiana?</p><p> </p><p></em></p><p dir="ltr"> </p><div><em></em></div><p><em></p><p dir="ltr">Quién sabe</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Pero aun así el temor estaba ahí, esperando. <em>¿Y si decía que no?</em></p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">En ese momento vi por la ventana que los primeros rayos de la tarde comenzaban a caer, e instintivamente le di una checada a mi reloj. &#8220;Ups, ya casi son las 6.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Con mucha coquetería fui a darme una última revisada frente al espejo, deslizando mis dedos por los costados de mis shorcitos amarillos a la vez que me aseguraba que mi blusita negra estuviera bien ajustada, sonriendo a la vez que le daba los toques finales a mi cabello, que este día me lo había arreglado con un par de coquetas trencitas.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Entonces me puse de perfil frente al espejo y me fije en cómo se veían mis nalgas con los shorcitos, recordando las miradas furtivas que Isabela le daba a esa parte de mi cuerpo cuando creía que no la estaba mirando, y no pude evitar sonreír satisfecha al ver que este día me veía ultra guapísima, casi a la altura de Isabela.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Entonces bajé a toda velocidad las escaleras de mi casa y salí corriendo por el jardín hasta llegar a la casa de Isabela, en donde sin detenerme subí hasta su recamara y entré de golpe.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¡Hola! -Dije muy emocionada, pero la recamara estaba vacía. -¿Isabela, estas aquí?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Pero no obtuve respuesta, hasta que de repente vi una nota en la cama.</p><p dir="ltr"> </p><div><em></em></div><p><em></p><p dir="ltr">&#8220;Querida Fresita, tuve que atender un compromiso, pero regresaré a las 9. ¿Me esperas?</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Me mordí los labios con cierta decepción, y sin saber que más hacer me acurruqué en su cama y me aferré al osito de peluche que ella siempre abrazaba, saboreando el delicioso olor de su perfume mientras fantaseaba con el tipo de escenas que practicaríamos esa noche.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Hasta que después de algunos minutos me fui quedando dormida.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Y las horas pasaron.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">De repente abrí los ojos y me sorprendí al ver que ya era de noche. Y cuando chequé mi reloj no me la creía: 11:35 pm.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Justo en ese momento oí que un carro se estacionaba frente a la casa, y con toda la curiosidad del mundo me asomé por la ventana. &#8220;¿Un Porshe? Wow.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">De repente la puerta del lado del pasajero de abrió e Isabela salió del carro, vestida muy sensual con un vestido ajustado blanco y su pelo suelto, aunque visiblemente molesta, y casi inmediatamente del otro lado salió un tipo joven y muy atractivo, vestido elegantemente de negro, que rápidamente fue tras de ella con actitud de suplica.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¡Isabela! P-por favor, yo&#8230;&#8221; El fulano la sujetó del brazo.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¡Déjame, Ricardo!&#8221; Isabela se soltó con un movimiento agitado y siguió avanzando hacia la casa.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Me quedé en shock. <em>¿Así que este es el famoso Ricardo? </em></p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Lo siguiente que oí fue un portazo en la entrada principal y los tacones de Isabela subiendo a toda velocidad por las escaleras.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¡Carajo! -Me dije muy nerviosa. -¿Ahora qué hago? Va a pensar que ando de metiche.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Pero cuando la puerta se abrió Isabela se me quedó viendo con visible felicidad, y un instante después su espectacular sonrisa me derritió.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;H-hola, y-yo&#8230;&#8221; La saludé torpemente mientras ella caminaba hacia mí, pero sin darme tiempo a nada colocó sus manos en mis mejillas y me dio un tierno beso junto a los labios, cosa que me hizo abrir los ojos de par en par.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¡Pobrecita! -Puso una expresión muy tierna. -Fresita, perdóname, surgió una complicación y no pude llegar a tiempo.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;N-no te preocupes. -Le sonreí sonrojada a más no poder. -Aunque estaba muy preocupada, eh.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¿Ah sí?&#8221; Levantó una ceja.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Si, pues, –Puse una expresión simpática. -Tenemos mucho que ensayar.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Nos reímos ante eso y entonces Isabela me dijo con total seguridad, casi ordenándolo: &#8220;Bueno, pero hoy te quedarás a dormir conmigo para eso. ¿Ok?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;C-claro.&#8221; Respondí en un segundo.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Uff, pero antes me daré un regaderazo, ¿Va?&#8221; Dijo Isabela mientras colocaba su pequeña bolsa blanca en el escritorio y se metía al baño, aunque dejando la puerta abierta. -Ponte cómoda y en unos minutos estoy contigo.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Está bien.&#8221; Le respondí mientras de un salto me volvía a acostar en su cama, aunque no pude evitar reírme cuando Isabela comenzó a cantar dulcemente bajo la regadera, aunque eso si&#8230;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8230;Perfectamente entonada.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">A diferencia de mi, que cuando cantaba parecía que estaban torturando a una gata.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Finalmente, luego de 6 revistas mal ojeadas, oí que Isabela cerraba la llave del agua, y por instinto voyerista dirigí mi mirada hacia la puerta del baño, de donde ella salió cubierta únicamente por una pequeña toalla blanca en dirección al closet, en donde rápidamente se puso a abrir mil cajones.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Y la visión frente a mi era&#8230; indescriptible.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">El agua escurría lentamente por la piel y cabello de Isabela casi de forma indecente, a la vez que su espalda y piernas se tensaban sensualmente mientras ella cambiaba de postura al examinar la posible ropa para esta noche&#8230;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Y casi me caigo de la cama cuando su toalla cayó al piso, dejando su PERFECTO cuerpo totalmente a la vista mientras ella seguía buscando algo, hasta que finalmente y sin ningún pudor Isabela tomó una coqueta tanguita negra entre sus manos y la fue subiendo por sus piernas hasta que quedó deliciosamente en su lugar.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Pero el espectáculo no había terminado, y entonces Isabela agarró una playerita blanca y arqueándose con mucha sensualidad se la puso, aunque la perversa prenda apenas le llegaba al ombligo y se apretaba obsesivamente alrededor de sus firmes y bien formados pechos.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Mi cara de sorpresa decía todo.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Ya estoy lista. -Me dijo con una coqueta sonrisa mientras recogía la toalla para terminar de secarse el cabello, pero al verme sentada con la misma ropa que traía se detuvo de golpe. -¿En serio piensas dormir así?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¿Cómo?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Quítate los shorts. –Me ordenó. -¿Quieres otra playerita para dormir?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Y-yo&#8230;&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Anda, penosa.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Asentí con timidez y muerta de pena me fui quitando los shorts, quedándome sólo con un par de cursis panties blancas de corazoncitos, a la vez que Isabela tomaba otra playerita de su closet y la ponía en la cama junto a mí. Entonces agarré los costados de mi blusita y con muchos nervios me la quité, para entonces tomar la playera que me había dado y ponérmela lo más rápido posible, aunque en el proceso quedé súper despeinada.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Isabela inmediatamente se me acercó y cariñosamente empezó a peinarme. &#8220;Te ves súper simpática así, con los pelos parados. Casi parece que alguien se hubiera sentado en tu cara.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><div><em></em></div><p><em></p><p dir="ltr">Wow. ¿Oí bien? No dijo eso, ¿O sí? ¿Lo dijo? ¿Sentarse en&#8230; la cara?</p><p> </p><p></em></p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Pero Isabela solo sonreía como siempre, sin dar indicación de nada en especial, y cuando terminó de peinarme fue a su buró y sacó unas hojas engrapadas de ahí, dándome un juego de ellas:</p><p dir="ltr"> </p><div><em></em></div><p><em></p><p dir="ltr">Guión de: Corazón Salvaje</p><p dir="ltr">Escena: 175</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Juan (Sujetando a Mónica con fuerza): ¡Mónica!</p><p dir="ltr">Mónica (Resistiéndose): N-no, Juan, ¡Déjame ir!</p><p dir="ltr">Juan (Desafiante): ¡Nunca! Eres mía, y de nadie más.</p><p dir="ltr">Mónica (Cediendo):J-Juan, no, mi corazón es de otro.</p><p dir="ltr">Juan (La somete contra la cama y le dice): Mientes, y con un beso te arrancaré la verdad.</p><p dir="ltr">Mónica (Respirando agitada): No, no&#8230;</p><p dir="ltr">(Se besan apasionadamente, Mónica se entrega)</p><p dir="ltr"> </p><p> </p><p></em></p><p dir="ltr">&#8220;Uff. –Suspiré de forma obvia. –Esto, digo, está muy intensa la escena, ¿No?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Claro, es la más importante de la novela.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Bueno, -Seguí leyendo. –Estoy lista.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">De un coqueto salto Isabela se subió a la cama y con un gesto coqueto se estiró para apagar la luz, dejándonos casi a oscuras en la habitación, y entonces se acomodó boca arriba contra las almohadas a la vez que su perversa playerita se le subía tentadoramente. Y lo que dijo a continuación me puso muy, muy nerviosa…</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Fresita, ven, súbete en mi.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¿Qué?&#8221; Se me cayeron las hojas.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;No seas tonta, -Se rió sensualmente. -¡Se supone que en la escena me tienes que someter! Ven, y agárrame de las muñecas.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Con actitud dubitativa me arrodillé junto a ella y le agarré las muñecas débilmente, aunque por su expresión desesperada supe que el regaño era inminente. &#8220;No, Fresita, así no. ¿Así sujetaría Juan a su amada? ¡Tienes que hacerlo bien!&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;P-pero…&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Hazlo ya.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Me mordí los labios mientras me sentaba en su vientre sin soltarle las muñecas, pero al verme en posición Isabela se acomodó de tal forma que quedé apretándome aun mas contra su cuerpo.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¿Así?&#8221; Le pregunté sin mirarla a los ojos.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Isabela sólo asintió sensualmente mientras me daba un simpático empujoncito con su pierna.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¿Empiezo ya a decir mis diálogos?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Si, pero agárrame mas fuerte.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Sin lograr contener mis nervios la sujeté de las muñecas con más firmeza contra las almohadas, tratando de recordar lo que decían mis hojas. Pero al tenerla tan cerca y sentir su sensual respiración sobre mi rostro me estaba poniendo muy inquieta, así como ver esos labios húmedos que se abrían tentadoramente, casi suplicando ser besados.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¿Lista?&#8221; Isabela me regresó a la realidad.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Si.&#8221; Asentí con una expresión traviesa y acto seguido la sacudí ligeramente contra la cama mientras le decía apasionadamente: &#8220;¡Mónica!&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Inmediatamente Isabela entró en &#8220;personaje&#8221;, y con tierna angustia forcejeó contra mí. &#8220;<em>N-no, Juan, ¡Déjame ir!&#8221;</em></p><p dir="ltr">&#8220;¡Nunca! –Le respondí con intensidad, pero Isabela se retorcía intensamente debajo de mi y cada vez me era más difícil controlarla. -¡Eres mía, y de nadie más!&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;J-Juan, no, mi corazón es de otro.&#8221; Respondió Isabela con angustia, y acto seguido me empujó hacia atrás y casi me caigo de la cama.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Ay, -Me quejé suavemente. -Isabela, ¡Casi me tiras!&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Ella solo se rió muy divertida. &#8220;Ah pues claro, ¿O pensabas que Juan sometería a Mónica tan fácilmente?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¿Ah sí?&#8221; La miré retadoramente, preparándome para la acción. Aunque Isabela tenía un cuerpo atlético y definido, yo tenía la experiencia de haber &#8220;luchado&#8221; contra mis amigos durante años, y estaba segura de darle una lección que jamás olvidaría.</p><p dir="ltr"> </p><div><em></em></div><p><em></p><p dir="ltr">Sin duda</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Haciendo uso de una agilidad felina me subí de nuevo sobre Isabela, y antes de ella pudiera resistirse la aprisioné contra la cama, a pesar de que ella inmediatamente trató de zafarse y empujarme de nuevo. Pero esta era una batalla que yo estaba decidida a ganar, y en medio de gemidos y empujones rodamos por la cama una y otra vez, aunque yo siempre lograba colocarme en su espalda y someterla, hasta que después de casi 10 minutos de intensa lucha&#8230;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">La vencí.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Y de nuevo quedé sentada sobre su vientre mientras mis manos agarraban fuertemente sus muñecas contra la cama, respirando agitadamente a la vez que Isabela se quejaba tiernamente debajo de mí, pero aceptando su derrota.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Ay Fresita, -Se quejó casi sin aliento, pero sonriéndome. -No pensé que&#8230; fueras tan buena peleando.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Pero la obra tenía que seguir, por lo que le dije mis diálogos.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Mónica, ¡Mientes! -Me sorprendí yo misma por la intensidad de mi &#8220;actuación&#8221;, y más cuando temerariamente me acerqué a sus labios. -Y con un beso te arrancaré la verdad.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;No, no&#8230;&#8221; Se quejó tiernamente y cerró los ojos, aunque abriendo tentadoramente la boca.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">No pude contenerme más y me fui acercando a ella aun mas a su boca hasta que finalmente mis labios rozaron los suyos, pero&#8230;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">¡Pero de nuevo mis malditos nervios! Todo mi cuerpo estaba temblando ligeramente por la emoción, pero yo no encontraba el valor para atreverme a besarla por fin, y durante varios minutos nos quedamos así, respirando una contra la otra, sin movernos ni un milímetro, hasta que…</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¿Fresita?&#8221; Dijo Isabela muy suavemente, casi como un suspiro.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¿Si?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Bésame, carajo.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Con desesperación mi boca encontró la suya y me aferré a esos deliciosos labios húmedos, besándolos una y otra vez mientras Isabela gemía con ternura y deslizaba su traviesa lengua dentro de mi boca, luchando sexualmente contra mi lengua en medio de la más sensual batalla posible.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">De repente Isabela se soltó y casi me derrito cuando me apretó fuertemente contra ella, mis pechos firmemente contra los suyos mientras nuestras manos comenzaban a deslizarse con total urgencia por nuestros cuerpos y piernas, apretando, sobando y arañando todo lo que estuviera a su alcance.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Y nuestras bocas no se separaban ni un segundo, y era tal la intensidad con la que nos besábamos que hasta respirar era difícil, ya que apenas trataba de tomar aire sus ardientes labios me volvían a encontrar. Casi sin poder evitarlo comencé a respirar directamente de su boca, acelerándome aun mas cuando las dos comenzamos a rodar juguetonamente por toda la cama mientras nos quitábamos la ropa con impaciencia.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Yo estaba en éxtasis.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Mi hambre por Isabela parecía crecer cada vez mas hasta volverse insoportable. Todos mis sentidos estaban desbordados por esa lengua escurridiza retorciéndose en mi interior, el sabor de su ardiente sudor, el acogedor calor de su cuerpo contra el mío&#8230;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Aunque en mi mente una idea perversa daba vueltas sin parar, un pensamiento que me había obsesionado desde hacía una semana: <em>¿A que sabrá Isabela? </em></p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Pero a pesar de la calentura no me atrevía a decirle nada, porque quizás ella pensaría que soy una pervertida, o algo peor. Quizás lo mejor sea solo besarnos&#8230;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">De repente, y casi como si me hubiera leído la mente, Isabela se separó de mis labios y con voz muy tierna me dijo&#8230;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¿Fresita?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Sip.&#8221; Le respondí con un débil gemido.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Q-quiero&#8230; pedirte algo.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¿Si?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Con un gesto simpático Isabela se cubrió la cara con las manos. &#8220;¿Me dejarías sentarme en tu cara?</p><p dir="ltr"> </p><div><em></em></div><p><em></p><p dir="ltr">Dios mío</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Isabela se rió muy divertida al verme así, y entonces tomó mi rostro entre sus manos y cariñosamente me dijo: &#8220;¿Fresita?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Mis ojos se clavaron en los suyos.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Voy a sentarme en tu cara.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Solo atiné a asentir con timidez mientras lentamente me acostaba boca arriba contra las almohadas, a la vez que Isabela se acomodaba ágilmente sobre mi hasta quedar con sus rodillas junto a mi cabeza y sus manos agarrándose de la cabecera de la cama, aunque sin hacer nada más durante algunos segundos.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Y la visión del cuerpo de Isabela era espectacular, arqueada de forma felina mientras su piel brillaba sensualmente con la luz que entraba por la ventana. Aunque mis ojos estaban fijos en un lugar muy especial entre sus piernas.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Un lugar que me obsesionaba.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Me mordí los labios y apreté con anticipación las sabanas, casi saboreando el delicado coñito que se mostraba tentadoramente frente a mí, un delicioso triangulito de vello negro muy cortito, deliciosamente húmedo.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¿Lista&#8221; Sonó la juguetona voz de Isabela.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Sip.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Con un movimiento sensual Isabela comenzó a bajar su cuerpo hasta que finalmente su coño se apretó contra mis labios, e inmediatamente cerró sus piernas contra mi cabeza de tal forma que quedé completamente atrapada.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Eso fue tremendamente excitante, y literalmente pude sentir como la adrenalina fluía por mi cuerpo mientras yo abría la boca de par en par y comenzaba a besar y lengüetear con desesperación cada pliegue de su intimidad, hundiendo mi lengua hasta el fondo mientras apretaba sus firmes nalgas contra mi cara, temblando de excitación.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Ahhh, ¡Fresita!&#8221; Gimió Isabela con sexual angustia, estremeciéndose con cada acometida de mi lengua.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Y yo me aferraba a su sexo como si mi vida dependiera de eso, saboreando el exquisito néctar que fluía entre sus piernas y comenzaba a cubrir mi rostro, respirando agitadamente el sexual aroma que me aceleraba al límite.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Pero aun quería mas, ya que deseaba ver el rostro de Isabela y sus reacciones a todo lo que le estaba haciendo, así que muy lentamente volteé hacia arriba y lo que vi me arrancó un tierno gemido. Sus hermosos ojos estaba clavados en los míos, y en su rostro se reflejaba una expresión de tierna angustia, y con cada movimiento de mi boca Isabela se ponía visiblemente tensa, haciéndola lucir aun más sexy, si eso era posible.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Simplemente era demasiado placer, y durante lo que pareció una eternidad me la estuve comiendo con total abandono, mirándola siempre a los ojos, hasta que finalmente&#8230;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Un poderoso orgasmo impactó violentamente a Isabela, arrancándole el aire mientras ella gemía y arañaba la cabecera en sexual agonía, y entonces llegó otro orgasmo, y otro más&#8230;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Y yo solo abría la boca mientras me retorcía de placer entre sus piernas, bebiendo su exquisita humedad sin importarme nada Isabela se ponía cada vez más tensa, hasta que después de varios agónicos segundos se dejó caer junto a mí, completamente exhausta y sudando muchísimo.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Oh Dios, Fresa, t-tu boca..&#8221; Dijo muy débilmente, y yo sólo sonreía orgullosa y deslizaba sensualmente mis manos por mi cuerpo, sin creer aun lo que acababa de suceder. &#8220;Wow.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><div><em></em></div><p><em></p><p dir="ltr">Me acababa de comer a Isabela</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Pero inmediatamente ella me recordó que todo había sido muy, muy real, porque muy lentamente se arrodilló junto a mí y me besó tiernamente los pechos, lo que me dio unas deliciosas cosquillas que me hicieron reír de vuelta.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Me encantas. -Me dijo con una sonrisa seductora, usando las sabanas para limpiarme un poco la cara. -¿No te habías dado cuenta?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Meneé la cabeza con un gesto infantil. &#8220;Ay pero, ¡Si hasta pensé que todo esto de los ensayos era súper normal para ti!&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;O sea, -Levantó una ceja con simpática incredulidad. -¿Tú crees que ando ensayando besos con todas mis amigas?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Nop. -Le respondí tapándome la cara con vergüenza. -Aunque, así como lo dices, pues creo que soy muy tonta por no darme cuenta.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Nada mas un poquito, Fresa traviesa.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¿Ah sí?&#8221; La miré con un gesto desafiante, y sin darle tiempo a nada me lancé sobre ella de forma juguetona, besándola por todas partes mientras Isabela se reía y forcejeaba contra mí, aunque esta era una batalla que yo no quería ganar, por lo que en unos segundos ella logró sujetarme boca abajo contra la cama mientras me decía al oído: &#8220;¿Sabes lo que te voy a hacer ahora por esto?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¿Qué?&#8221; Le respondí con una risita.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Isabela me dio un tierno besito en el cuello. Luego otro en los hombros. Entonces con la punta de su lengua fue bajando por mi espalda hasta llegar a mis nalgas, las cuales mordió amorosamente, y entonces&#8230;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Agarró una almohada y la colocó debajo de mi vientre, dejándome con el culo levantado.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¿Q-que haces?&#8221; Le pregunté con mucha pena.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Me encantan tus nalguitas. -Isabela se rio juguetonamente mientras me las apretaba y sobaba sin parar. -Paraditas, redonditas, firmes. Uff.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Y-ya me había dando cuenta.&#8221; Le respondí con timidez mientras ella seguía fascinada con esa parte de mi anatomía, hasta que de repente su rostro se hundió sexualmente entre mis nalgas y su traviesa lengua llegó a mi delicado agujerito trasero, el cual comenzó a lengüetear rápidamente en círculos.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;I-Isabela, oh Dios.&#8221; Gemí con total excitación y sorpresa, arañando las sabanas mientras instintivamente arqueaba y levantaba las nalgas un poco más, hasta que después de casi 10 minutos de perversa &#8220;preparación&#8221;&#8230;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Prepárate Fresa, esto te va a encantar.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Pero no pude ni responder, porque de nuevo su boca se apretó contra mi culo y su lengua se metió hasta el fondo de mi ano, bombeándolo vigorosamente de atrás para adelante sin parar.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¡AAAAAAhhhh!&#8221; Me retorcí sobre la cama en éxtasis, fascinada con lo que Isabela me estaba haciendo, ya que nunca hubiera pensado que algo ahí &#8220;atrás&#8221; se sentiría tan bien. Además, el solo hecho de pensar que esa viborita traviesa retorciéndose en mi culo era la lengua de Isabela le daba un morbo exquisito a la situación.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Pero la cosa no quedó ahí, y casi me desmayo cuando Isabela comenzó a frotar salvajemente los pliegues alrededor de mi clítoris con sus dedos, llevando mi cuerpo hasta el límite en medio de ruidosos gemidos.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">No podría aguantar mucho tiempo así.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">El placer quemaba y envolvía mi cuerpo de una forma irresistible, todo mientras los perversos dedos, lengua y boca de Isabela no me daban ni un respiro.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Y no pude mas.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">De repente un violento orgasmo me hizo estremecerme salvajemente contra la cama, y luego otro mas y otro, y sin tiempo que perder lsabela se apretó fuertemente contra mi coño, devorando los jugos que mi cuerpo deliciosamente le daba durante lo que parecieron siglos, hasta que&#8230;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Respirando agitadamente me dejé caer sobre las almohadas, e Isabela simplemente se quedó recostada sobre mis nalgas mientras yo me recuperaba, las dos en total silencio.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Exhaustas. Sudadas. Empapadas. Calientes.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Hasta que finalmente ella se arrastró por la cama para quedar detrás de mí en posición de cucharita, cosa que me hizo reírme tiernamente cuando sus delicados brazos me apretaron por la cintura contra su cuerpo.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;¿Fresita? –Me dijo al oído, para entonces darme un suave beso en el cuello. –Te quiero mucho.&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Yo mas.&#8221; Le respondí cariñosamente mientras me acurrucaba contra su cuerpo, sintiéndome totalmente segura mientras Isabela seguía dándome tiernos besos en el cuello y jugaba con un dedo en mi ombligo.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Pero había algo que me preocupaba&#8230;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Isa, -Le pregunté con ansiedad. -¿Y ahora que sucederá?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Ella me apretó aun mas contra su cuerpo y con voz suave me dijo al oído: &#8220;No sé. Pero no te preocupes por eso, ahora quiero verte dormida en mis brazos, como cuando te cuidaba hace años, ¿Recuerdas?&#8221;</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">&#8220;Sip.&#8221; Le respondí con una sonrisita amorosa, y el sentirme así de segura entre sus brazos fue el mejor calmante, ya que casi sin darme cuenta me fui quedando dormida, completamente feliz.</p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">Y entre sueños solo oía su dulce voz, que me decía suavemente&#8230;</p><p>. . El corazón casi se me sale del pecho al oírla decir eso, y sin poder evitarlo me ruboricé muchísimo. &#8220;Oh.&#8221; </p><p></em></em>, sonreí maliciosamente<em>, se arrepentirá de haberme empujado</em>. </p><p></em></p><p dir="ltr"> </p><p> </p><p>&#8220; </p><p></em>. Lo único que tenía claro era que estando con ella yo era feliz. Pero desgraciadamente, hoy era el último día de mi &#8220;castigo&#8221;, aunque en el fondo yo albergaba la esperanza de que Isabela quisiera continuar con los &#8220;ensayos&#8221;, ya que a mi parecer yo había resultado ser una excelente &#8220;actriz&#8221; de práctica y sin duda sería divertido para las dos. . </p><p></em></em></p><p dir="ltr"> </p><p>Pensé aliviada, ya que la idea de ayudar a Isabela con sus guiones sonaba genial. Es más, hasta parecía un premio, y no pude evitar sonreír de forma obvia.</p><p></em></p><p dir="ltr"> </p><p dir="ltr">No quería ni pensar en eso.</p><p dir="ltr">Fuente: todorelatos.com</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.relatos.conejitax.es/corazon-de-fresa/feed</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> </channel> </rss>
