Fernanda había salido de la pista hacia 40 minutos y desde el aire solo se veía un bosque con inmensos pinos que parecían acercarse, era verano y se le ocurrió imaginar ese paisaje en invierno, pensaba en eso cuando un sonido de alarma la desconcentro, el tablero gritaba indicándole una falla muy grave en el motor y perdía altura, intentó comunicarse a la torre pero no tenia señal, su única opción era tratar de aterrizar y eso hiso! De pronto todo se volvió oscuro!
CAPITULO I
Verónica otra vez se sentía sola y como siempre cuando esto ocurría tomaba su jeep y se dirigía hacia el rio, nadar siempre le hacía bien. Mientras manejaba decidió meditar.( Porque aun cuando el rio se encontraba en su propiedad; le llevaba 40 minutos llegar en su camioneta, tenía que pasar por la granja y luego por los viñedos que ocupaban al rededor 20 hectáreas de su terreno y 5 km más de bosque para poder llegar) Pensaba si algún dia se volvería a enamorar y más aun si seria correspondida, continuaba cuestionándose como alguien (para ser exactos: Katia, quien era la ex pareja de Veronica) le había roto el corazón de esa manera tan cruel y despiadada, y comenzó a recordar aquella noche tan trágica y triste: Le habían informado que se encontraba como una de las mejores productoras de vino y que si lo permitía la competencia de degustación de vinos se realizaría en su hacienda, lo cual elevaría increíblemente la fama de sus viñedos, era perfecto estaba tan feliz que sin más demoras salió de su oficina, le explico a su secretaria que se iba a casa y salió del edificio, estaba tan feliz y en el transcurso a casa solo pensaba que le diría a Katia, (seguro se pondrá feliz, pensaba mientras salía). Cuando entro en el edifico colín la portera la recibió de forma extraña, su rostro simulaba una mescla de sorpresa y tristeza, se le noto más aun cuando le pregunto porque había vuelto tan temprano y ella le respondió con una enorme sonrisa: -hay buenas noticias que le quiero compartir a Katia, pero aun no llega verdad? Leer todo
Todo empezó con una carta de amor que le mandé a mi mujer, la carta decía:
Estimada señorita.-
Son de tal magnitud mis deseos de for-
malizar mis relaciones con usted que gozo en comu-
nicarla a todas horas del día, que darle mi po-
bre corazón perturbado ante una joven tan be-
lla por dar gusto a mis grandes y poderosos co-
nocimientos que se ven atravesados por agui-
jones. He sido informado de que usted es tan pu-
ra así como amable, modesta, simpática y boni-
ta que espero no nos oponga resistencia a mi na-
tural carisma, mi gallardía presencia y mi gar-
bo que es capaz de destrozar el más fuerte co-
razón que sienta tan solo mi leve y mínimo cari-
ño. Esperando a unirnos sentimentalmente y pre-
ferentemente sin más demora permíteme acompa-
ñarla a la hora y sitio que usted tenga por gusto.
a mi mujer le pareció una maravilla, pero le dije: lee sólo los renglones impares, cuando la leyó no se podía creer que una carta tan romántica pudiera ser tan pornográfica, bueno tanta gracia le hizo que se la llevó a su trabajo, diciendo que era un regalo mío, entonces al dejársela, en el cuarto de baño, a la putita de la empresa, ella se relamió los labios y le dijo: “tú crees que para este mensaje nos hará falta a ti y a mi un hombre”, y mi mujer como es tan lanzada le contesto que a ella no le hacía falta ninguna polla para darle gusto a su conejo teniendo un buen vibrador, unos buenos dedos o una lengua juguetona, la rubia putita además le iban las tías porque pasándose la lengua por los labios le dijo: ¿estos largos dedos y esta gruesa lengua te sirven?, mi mujer le contestó: si los sabes utilizar, me lo puedes demostrar después de comer en mi despacho. Y después de comer mi mujer estaba abierta de patas y la compañera metiéndole el dedo en el coño y masajeando con la lengua el abultado clítoris, los fluidos de mi mujer de los incontables orgasmos se perdían entre los labios de la chupona, después cambiaron los papeles y mi mujer fue la encargada de tragarse las corridas de la rubia. Ambas quedaron satisfechas, pero se hicieron tan amigas que decidieron irse a la discoteca esa misma noche y pasar la noche en casa de ella. Leer todo
Me llamo Noemí y tengo veintitrés años aunque la aventura que quiero dar a conocer me aconteció cuando apenas había cumplido los dieciocho. Por aquel entonces acababa de empezar la carrera de Bellas Artes lo cual compaginaba como mejor podía con mi trabajo en aquella tienda de ropa femenina. Llevaba en aquel trabajo unos seis meses y aquel dinero que me sacaba me ayudaba en los gastos de la facultad y para comprarme ropa y mis cosillas. La verdad es que resultaba un trabajo divertido, todo el día peleándome con mujeres de buen nivel social y seguramente cansadas de sus quehaceres diarios y de sus maridos. Mari Luz, la jefa, me tenía aprecio y nos llevábamos bien pues las ventas marchaban a la perfección y además nunca le había dado el más mínimo motivo de queja.
Bueno, pues la historia que deseo contarles tuvo lugar un sábado y la recuerdo como si fuera ahora mismo sin poder evitar sentir un leve cosquilleo entre las piernas recordando todo aquello. Una hora antes del cierre de la tienda vi entrar una mujer de unos treinta y cinco años según le eché a bote pronto. Me gustaba aquello de imaginar la edad de las clientas así que con aquella no iba a ser una excepción. Siempre me hacía un pequeño retrato robot de las clientas que entraban en la tienda imaginando sus vidas, sus alegrías y sus desconsuelos, sus historias de mujeres enamoradas o tal vez despechadas por sus parejas pocos días antes. Leer todo

