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Como recordaran le prometi a mi esposo que el dia de su cumpleaños, le cumpliria su fantasia de verme hacer el amor con una chica-

No volvimos a tocar el tema hasta la noche anterior al cumpleaños de mi esposo, él me dice que al día siguiente iremos a pasar su cumpleaños a Monterrey, para así poder recibir su regalo y ver cumplida su fantasía. Me pongo nerviosa, le digo que no podemos, que los niños él me dice que se quedarán con su mamá que él habló con ella, le digo que si quiere vamos a Monterrey, a pasar algunos días, a bailar a cenar a un buen restaurante, que me disculpe pero que en verdad yo le dije que sí, en un momento que no estaba en mis cabales, y que en verdad me daba mucha pena pero que no podía cumplir lo prometido. El quedó muy contrariado, muy molesto, me reclamó fuertemente mi incumplimiento.

Al día siguiente día de su cumpleaños, muy temprano por la mañana nos fuimos a Monterrey, durante el viaje no me dirigía la palabra, llevaba el seño fruncido, le pregunté la causa y me dijo que estaba muy molesto, por mi incumplimiento, le respondí que si bien acepte su propuesta esta no me parecía correcta, a lo que me respondió que dejara de mentirme, que desde el día que el me dijo su fantasía había empezado a masturbarme pensando en como sería estar con una chica, que el se había hecho el dormido pero que se había dado cuenta, para no apenarme no había hecho comentario alguno. Además que para que prometía lo que no pensaba cumplir. Leer todo

Luego supe que esa fantasía le venía de la infancia, de la adolescencia pues cuando era joven él y su mejor amigo, estaban enamorados de la misma chica y un día que estaban de fiesta en el apartamento de su amigo, se emborracharon y se pudieron a bailar con ella por turnos. Aunque en uno de los bailes la chica se besó con su mejor amigo, y él comprendió que había perdido y que ella ya había decidido quién le gustaba.

Esa noche ellos la pasaron en la cama y él en un colchón inflable que le pusieron en el suelo, junto a la cama, donde vio a su amigo follando con la mujer que amaba. Desde su cama sólo veía lo que hacían debajo de las sábanas, pero se veía perfectamente que estaban follado. A él le dolió mucho aquello, pero de pronto sintió mariposas en el estómago y se le puso la polla dura. Y mientras ellos follaban en el cama de arriba, él se pasó la noche haciéndose pajas en el colchón neumático del suelo, mientras miraba como ellos lo hacían. Leer todo

Cada doce horas el robot realizaba los protocolos correspondientes, comprobando la temperatura del recinto y la luminosidad, la salubridad del estanque…, todo lo que venía siendo, en fin, la rutina de los últimos siglos. No le importaba: él no existía más que para servir a los seres humanos y velar por su bienestar.

Echó un detenido vistazo a las pantallas de televisión que ocupaban tres de las paredes de la cabina y que le permitían vigilar cada uno de los rincones del recinto. Ahora resultaba muy fácil porque el rebaño de humanos dormía plácidamente. Hacinados sobre almohadones y exhaustos de sexo, dormían profundamente gracias a los narcóticos que los robots les suministraban y que ellos aceptaban encantados porque les permitían ver alucinaciones asombrosas antes de sumirse en un dulce sopor… Desde luego yacían desnudos: no necesitaban ninguna ropa en el recinto perfectamente climatizado. Fuera lloviznaba y corría un viento fresco, pero la temperatura del recinto era permanentemente de treinta grados por el día y veinte por la noche. Jamás ocurría nada que pudiera perturbar su sueño. Leer todo