Browsing all articles tagged with relatos de sexo

Yo tenia en ese entonces 18 años recién cumplidos xxx , había terminado mi secundario sin reprobar ninguna materia y había por fin conquistado la medalla de campeón de natación intercolegial que se me había negado en años anteriores, como premio por tanto esfuerzo mis padres me había comprado mi primer autito y con unos pesos que había ahorrado decidí tomarme todo el mes de enero de vacaciones para disfrutarlo paseando por el interior del país en mi propio auto.

Llevaba un par de días de recorrer caminos cuando, hacia media tarde, se desato una fuerte tormenta que me obligo a reducir la marcha ya que el camino por el que avanzaba se había convertido en un lodazal, luego de una hora o dos de penoso avance mi auto se descontrolo y fue a parar a la cuneta donde las ruedas giraron hasta quedar completamente atascadas en el barro. Mire a mi alrededor y en la semipenumbra del atardecer alcance a divisar, a través de la cortina de agua, varias luces a una distancia que yo calcule de un kilómetro. Hacia allí me dirigí atravesando el campo a pie, pero mi avance era tan lento, sufrí tantas caídas en el barro y tuve que cruzar tantos charcos donde el agua me llegaba mas arriba de la cintura, que para cuando llegue me encontraba lleno de lodo de los pies a la cabeza y se había hecho de noche cerrada.

La que yo creí un pequeño rancho en el medio del campo resulto ser una gran casona que, como luego supe, era el casco de una estancia. Leer todo

Mi novio y yo estamos estudiando en la Universidad de Valencia y hace unos días que acabamos los exámenes de septiembre, y como las clases no empiezan hasta octubre, estamos aprovechando estos días para descansar e ir a la playa. Lo cierto es que esto no tiene nada e extraordinario, porque llevamos yendo todo el verano, pero estos días últimos los estamos aprovechando al máximo.

Además lo bueno que tiene el ir a la playa en esta época es que como todo el mundo está trabajando, pues practicamente la playa está vacía por las mañanas, por lo que casi siempre estamos solos.

Hasta ahora nunca habíamos intentado hacer nada en la playa, y eso que llevamos casi 3 años juntos. Pero yo aquel día estaba muy caliente, y Mario…bueno, creo que Mario nunca deja de estarlo. Es insaciable ese chico.

Era un día normal de la semana. Mario se pasó a recogerme temprano, sobre las 9:00 de la mañana. Subimos a su coche y nos dirigimos, como todos los días, a la playa más cercana. Al llegar no había absolutamente nadie, pero bastó con bajar hasta la orilla para instalarnos, cuando oímos llegar a un coche. Al rato vimos que se trataba de una pareja de personas mayores, un hombre y una mujer, que se pusieron como a 10 metros de donde estábamos nosotros, y mira que había playa. La verdad es que tampoco nos importó demasiado y nos olvidamos pronto de su presencia. Mario comenzó a ojear una revista mientras yo tomaba el sol, boca arriba, extrañamente consciente de mi calentura, causada no precisamente por el sol de las 10 de la mañana, sino porque, con la cabeza ladeada, no podía quitarle la vista de encima al paquete de Mario. Leer todo

Hola a todos otra vez. Me decido a escribir nuevamente para contaros la que creo que es la experiencia sexual más fuerte que he tenido en mi vida por el momento.

Para los que todavía no me conocéis os diré que me llamo Marta, soy una chica gallega de 20 años. Soy morena, bajita y delgada, con unas buenas tetas y sobre todo con un culo impresionante. Lo que más me gusta en la vida es el sexo en grupo. Desde que lo descubrí me encanta ser follada por un buen grupo de chicos.

La historia comienza hace tres meses aproximadamente, a la vuelta de las vacaciones de Navidad. Había quedado después de clase con un compañero de la facultad llamado Pedro, con el que me llevaba bastante bien. Estábamos enrollados, y aunque no éramos novios oficialmente habíamos follado bastantes veces juntos.

No nos habíamos visto desde antes de las vacaciones, y cuando llegué junto a él empecé a contarle cómo había pasado las vacaciones y todo eso. Se notaba que no me prestaba demasiada atención; parecía como si estuviese pensando en otras cosas. Estaba sin duda nervioso y comprendí que quería decirme algo.

Le costaba un poco al principio, pero ante mi insistencia empezó a soltarse poco a poco. Empezó diciéndome:

-¿Sabes, Marta? Es que le he estado dando vueltas a una cosa y…

-A ver, hombre, no me dirás ahora que me tienes miedo. Dime lo que quieras. –respondí yo.

-Pues, verás. Los dos sabemos que eres una tía a la que le gusta bastante el sexo y que no tienes ningún prejuicio en ese aspecto. En navidades he estado hablando con unos colegas sobre hacer orgías y todas esas cosas. Ellos están deseando organizar una buena, pero ya sabes que la mayoría de las tías son bastante estrechas en este tema y les hablas de algo así y piensan que estás enfermo o que eres un pervertido. Mis amigos piensan que no hay ninguna chica que esté dispuesta a dejarse follar por 20 tíos a la vez, y yo les he jurado que conocía a una que sí lo haría.

-Y claro, ¿estabas pensando en mí, no? –le dije yo con una leve sonrisa en la boca.

-Pues sí la verdad. No te ofendas. No lo tomes como un defecto, sino como todo lo contrario. Para nosotros eso es una virtud muy grande. Yo creo que tienes una madurez muy superior a chicas mucho mayores que tú, y por eso eres tan especial. Además podrías ganarte una pasta gansa.

-¿Pasta, de qué hablas? –dije yo interesándome mucho más por el tema al hablarme de dinero.

-Mira, el plan sería el siguiente: mis padres tienen una casita en la playa que está vacía todo el año excepto en verano. La idea es ir allí mis 19 colegas, tú y yo a pasar todo el fin de semana practicando contigo sexo a tope. Ya lo hemos hablado y estamos dispuestos a darte 100 euros por barba, con lo que un fin de semana ganarías nada menos que 2000 euros: más de treinta mil pelas para ti solita. Leer todo