<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?> <rss version="2.0"
xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
><channel><title>Relatos Porno &#187; relatos amateur</title> <atom:link href="http://www.relatos.conejitax.es/tag/relatos-amateur/feed" rel="self" type="application/rss+xml" /><link>http://www.relatos.conejitax.es</link> <description>Relatos porno y relatos de sexo</description> <lastBuildDate>Sun, 29 Aug 2010 10:01:44 +0000</lastBuildDate> <language>en</language> <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod> <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency> <generator>http://wordpress.org/?v=3.2.1</generator> <item><title>Me folle a mi cuñada</title><link>http://www.relatos.conejitax.es/me-folle-a-mi-cunada</link> <comments>http://www.relatos.conejitax.es/me-folle-a-mi-cunada#comments</comments> <pubDate>Sun, 29 Aug 2010 09:55:36 +0000</pubDate> <dc:creator>admin</dc:creator> <category><![CDATA[Amor filial]]></category> <category><![CDATA[Infidelidad]]></category> <category><![CDATA[relato porno]]></category> <category><![CDATA[relatos amateur]]></category> <category><![CDATA[relatos porno]]></category> <category><![CDATA[relatos pornograficos]]></category> <category><![CDATA[relatos sexo]]></category> <category><![CDATA[sexo]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.relatos.conejitax.es/?p=385</guid> <description><![CDATA[Mi cuñada insistía permanentemente. Hasta un día que vino a casa y mi mujer no estaba llegó a mostrarme las tetas para convencerme de que sería bien recibida en nuestro ambiente de parejas &#8220;swingers&#8221; al que habíamos ingresado hacía un par de meses y en el que la estábamos pasando muy bien. Lo pero era [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Mi cuñada insistía permanentemente. Hasta un día que vino a casa y mi mujer no estaba llegó a mostrarme las tetas para convencerme de que sería bien recibida en nuestro ambiente de parejas &#8220;swingers&#8221; al que habíamos ingresado hacía un par de meses y en el que la estábamos pasando muy bien.</p><p>Lo pero era que mi esposa la incentivaba. Lo único que a ella le daba un poquito de vergüenza era que en el entrevero en alguna reunión yo pudiera quedar pegado a su hermana. La apañaba porque le tenía bronca al marido de ella porque según contaba era un atrasado, un celoso, que no se la cogía nunca, que prefería ver fútbol a estar con ella y que ésta ya no lo aguantaba por lo que quería ir sola porque necesitaba tener sexo.</p><p>A mí no me parecía bien que concurriera sin su esposo pero en definitiva no era mi problema. Para colmo mi mujer la entusiasmaba contándole lo bien que la pasábamos y los amigos que habíamos hecho.</p><p>Así que un día me decidí y lamentándome por su marido armé una pequeña reunión en casa con un par de amigos. Era una parejita joven y muy perversa, El superdotado y ella bisex. Por supuesto que la invitamos a mi cuñada, quien para no levantar sospechas con su esposo llegó temprano y como siempre, con un paquete de facturas. Mi cuñado nunca venía porque iba a la cancha y después se quedaba viendo fútbol por televisión hasta el último partido.<span id="more-385"></span></p><p>A la pareja joven también la hicimos venir temprano y en un momento dado mi cuñada me descolocó. Es que yo para entrar en clima charlaba para que se fuera conociendo con la otra pareja y de pronto dijo: ¿Cuándo empezamos? No tengo mucho tiempo y quiero disfrutar a pleno de la fiesta.</p><p>Eso desencadenó todo, porque esos jóvenes son muy zarpados y en un minuto estaban los dos en bolas apretándose a mi cuñada. Ella metía mano por todos lados y chuponeaba tanto a él como a ella..</p><p>Ahí nos dimos cuenta con mi mujer que a su hermana también le iban las mujeres, sobre todo por la pasión con que le tocaba la concha a la otra.</p><p>Se tiraron sobre un sillón mientras mi mujer sacaba las tacitas de café y las facturas para que no se aplastaran. La desnudaron y pude comprobar que mi cuñada tenía un buen lomo. La había visto en malla pero en bolas era realmente excitante. Me hizo calentar de inmediato. Sus pezones son grandes y morados y su concha rapada tiene unos labios rosados oscuros que parecen una boca abierta. Le nace bien arriba el tajo y su clítoris sale hacia fuera y al frente como si fuera una pijita.</p><p>Le chuparon la concha entre los dos, primero uno y después el otro. Luego él se paró en el sillón y le puso la verga en la boca. Ella la agarró con las dos manos y mientras gemía se la introdujo hasta la mitad, que era toda su capacidad bucal. El empujaba queriéndole llegar a la garganta y en un momento mi cuñada se ahogó y tuvo un pequeño acceso de tos. La chupó un buen rato mientras tenía un orgasmo tras de otro por la mamadas que la mujer bisexual le propinaba. Descubrimos con mi mujer que su hermana era una multiorgásmica insaciable.</p><p>A esta altura estábamos nosotros también desnudos pero sin participar así que me acerqué a ella mientras lamía el miembro del otro hombre. Me miró de reojo y me hizo señas de que me aproximara más. Así lo hice y me agarró la pija y lentamente comenzó a masturbarme. Después giró lentamente y al momento que soltaba las dos vergas que tenía en sus manos nos pidió que la cogiéramos. Yo cedí mi lugar al otro, porque estaba mi mujer y no sabía cómo reaccionaría, y éste se la metió bruscamente por la vagina. Ella gritaba de placer y pedía entre gemidos que yo le acabara en la boca.</p><p>Se la puse, ella la degustó con pasión pero yo controlé mi orgasmo.</p><p>Fue entonces que mi mujer se me acercó y me dijo que llegábamos hasta ahí, que no la fuera a coger, que recordara que era su hermana.</p><p>Mi cuñada mientras tanto se desparramaba en orgasmos. El flaco se retiró de su vagina y me dejó lugar para que se la pusiera. Dudé un instante pero ante los insistentes reclamos volví a mirar a mi esposa quien me contestó con un &#8220;sí&#8221; timido. Mi pija entró sin escollos hasta el fondo.</p><p>La situación era maravillosa, mi mujer se olvidó hasta tal punto que me besaba mientras yo me cogía a su hermana. Fue tan fuerte que acabé de inmediato. Mi verga se ablandó pero ella no me dejaba ir, parecía que gozaba más con un miembro fláccido dentro de su vagina.</p><p>Por fin me soltó y mi lugar lo ocupó el otro hombre que deseaba terminar lo que había comenzado. Lo hizo acabándole en su cara, llenando de semen su frente y su cabello. Ella estiraba la lengua para capturar las gotas que resbalaban por su piel ardiente.</p><p>La reunión continuó intercambiándonos las parejas. Mientras mi esposa le chupaba la pija al joven yo le hacía el culo a la minita y ésta se zambullía en la concha de mi mujer. Mi cuñada nos acariciaba a todos por igual, salvo a su hermana y ésta jamás la tocó.</p><p>Después la jovencita me la chupó al unísono con mi cuñada y les acabé en sus bocas. Resultaba gracioso ver cómo se disputaban mi pija. Se la pasaban de boca en boca y hasta temí que me la mordieran, cosa que no sucedió por suerte.</p><p>Mi mujer mientras tanto se aguantaba estoicamente el terrible pedazo del joven quien la había puesto en el suelo con las piernas levantadas e iba alternando sin parar con la concha y el culo de ella. Culo que estaba acostumbrando a recibirla porque eran unos de los habituales asistentes a las reuniones que hacíamos. No todas las mujeres lo podían soportar pero la mía lo dilataba de tal modo que le entraba como si nada.</p><p>Terminamos todos extenuados pero fue complicado convencer a la hermana de mi mujer de seguir otro día. No se quería ír, quería más y más. Por fin la llevamos a su casa después de ofrecerle un profundo baño que le sacara el olor a semen que tenía por todo el cuerpo para que su marido no se diera cuenta.</p><p>Hoy en día mi cuñada coge con nosotros. Ya traspasaron la barrera con mi esposa y se propinan caricias por todo el cuerpo. El que resulta más complicado soy yo que tengo que atender a las dos por eso es que a veces le organizamos fiestitas con la presencia de otros hombres que colaboran conmigo.</p><p>Su esposo sigue copado con el fútbol y ni percibe que ella ahora no le reclama más sexo. Pero en otros aspectos son felices y eso es bueno.</p><p>Fuente: todorelatos.com</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.relatos.conejitax.es/me-folle-a-mi-cunada/feed</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Las hermanas</title><link>http://www.relatos.conejitax.es/las-hermanas</link> <comments>http://www.relatos.conejitax.es/las-hermanas#comments</comments> <pubDate>Fri, 20 Aug 2010 10:39:50 +0000</pubDate> <dc:creator>admin</dc:creator> <category><![CDATA[Fantasias]]></category> <category><![CDATA[chicas porno]]></category> <category><![CDATA[fotos porno]]></category> <category><![CDATA[jovencitas porno]]></category> <category><![CDATA[porno]]></category> <category><![CDATA[relatos amateur]]></category> <category><![CDATA[relatos porno]]></category> <category><![CDATA[relatos porno amateur]]></category> <category><![CDATA[webcam porno]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.relatos.conejitax.es/?p=378</guid> <description><![CDATA[Los vestidos estaban listos, los zapatos de tacón alto y el perfume de mamá también, Celia ve a su hermana y se ve así misma, con la sonrisa dibujada de oreja a oreja, con la mirada extasiada y el hoyuelo en la mejilla derecha, heredado de su madre, que también la luce, viendo a sus [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Los vestidos estaban listos, los zapatos de tacón alto y el perfume de mamá también, Celia ve a su hermana y se ve así misma, con la sonrisa dibujada de oreja a oreja, con la mirada extasiada y el hoyuelo en la mejilla derecha, heredado de su madre, que también la luce, viendo a sus hijas tan felices y con solo una toalla encima, esperando su aprobación para vestirse para el quizá día más importante de sus vidas, el día en el que recibirían como primera y única vez, el listón de graduadas de preparatoria. Hoy cambiaria todo, hoy dejarían de ser absolutamente dependientes, hoy saldrían al mundo como adultas, como tantas veces soñaron, como tantas veces alucinaron frente al espejo viejo de su cuarto y cuando se decían &#8220;Ya no espero para estar en la universidad, conocer gente mayor que nosotras y también bueno, ya sabes&#8230; más experimentada&#8221;.</p><p>Doña Carolina acaba el ultimo trazo que faltaba en el vestido rosa de Raquel y feliz las mira. &#8220;Ya es hora hija, vístanse&#8221; les dice mientras recoge el hilo de la maquina, y aspira por tercera vez su cigarrillo de menta. Ellas no esperan más, de inmediato dejan caer sus toallas y desnudas buscan ropa interior, miles de murmullos entonces se escuchan, Celia afirmaba que el tanga rosa en este caso es lo más apropiado &#8220;no marca hermanita, además es cómoda&#8221;, Rebeca no sabe si sea lo correcto &#8220;Hija y si un viento nos pesca quedamos casi en pelotas&#8221;, su madre las ve discutir tan amigablemente, tan unidas, tan distintas a la vez, pero con la tolerancia indicada, se siente orgullosa. &#8220;Toda la vida serán más que hermanas, amigas&#8221; se dice así misma.</p><p>Raquel y Celia nacieron el mismo día, pero no de la misma madre, me he olvidado de mencionar ese pequeño gran detalle, ambas se dicen hermanas e hijas de Doña Carolina, pero en realidad&#8230; ninguna lo es, Doña Carolina es estéril, se enteró cuando soñaba y soñaba con un par de gemelas en brazos, y fue muy doloroso entonces, lloro meses y mentalmente hasta años, Don Sergio no toleraba ver a su mujer así, sentía que su vida se iba entre lagrimas y veía con impotencia a sus amigos cuando tenían hijos, uno tras uno. Fue cuando pensó en adoptar, consulto con su esposa y luego de pensarlo bien, decidieron ir al orfanato; no tuvieron problemas entonces , eran una pareja de clase alta que además asimilaba virtudes y valores. En primer momento sólo quisieron un bebe, de preferencia mujer, pero luego de meditarlo bien y ya con un poco más de impedimentos adoptaron una más. Al principio eran muy iguales, parecían gemelas, pero el tiempo las hizo disímiles, Raquel era más blanca, con cabellos rubios, y ojos claros, con una sonrisa encantadora y unos cachetitos lindos de peñiscar, Celia en cambio llevaba los cabellos oscuros de la &#8220;madre&#8221;, con ojos cafés hermosos y un color de tez llamativo y armonioso con su cabello, un poco menos blanca que su hermana, ambas lindas, ninguna superior, pero eso sí, distintas, al momento y luego, cuando sus personalidades cambiaron, cuando Celia era más liberal, cuando cambiaba el té con los padres por las fiestas y a Moliére por el chico de la tienda de la esquina.<span id="more-378"></span></p><p>Raquel, en cambio, siempre había sido pegada a su madre, siempre la ayudaba en las labores y siempre había quedado en un puesto de merito en la escuela, y hoy le tocaba dar el discurso de bienvenida, y eso la tenia más preocupada, lo repetía mentalmente a cada instante, mirando el cuerpo desnudo de su hermana que se probaba los interiores de ella e incluso los de su hermana, esperando el indicado dijo ella &#8211; El indicado para qué- preguntó Raquel, su madre se unió a la pregunta, Celia solo sonrió.</p><p>Raquel seguía viendo a su hermana, la consideraba más hermosa que ella, con pechos bien formados y cuerpo bien trabajado en el gimnasio que cada mañana acudía, además, su piel se veía más cuidada y suave, como sus pechos, brillosos, con pezones rosas adornándolos, como su vientre, tan plano y tan bien estructurado, sirviendo de apoyo a la mata oscura y bien depilada, pequeños vellos adornando la vagina, esperando el tanga sin el temor de sobresalir por el, pues bien preparados están, miles de infinidades de trajes de baños pequeños y más pequeños han pasado y con ninguno han traicionado a Celia, que sonreía pues&#8230; hoy Rodrigo la haría sentirse por primera vez mujer, eso le gustaba, eso le hacia sentir tiernos escalofríos.</p><p>Raquel se avergonzó cuando su hermana, un poco cansada de sus miradas volteó sin decir más, sintió como si la hubiera acosado con la vista, pero no pudo entonces evitar ver su pequeño y lindo trasero, tan redondo y rosa, quedo helada cuando su hermana se agacho un poco para ponerse el finalmente escogido tanga blanco, y cuando pudo ver lo más intrínseco de la humanidad de esta.</p><p>- Raquel ya, apúrate que ya vienen los chicos- dijo la madre, con semblante algo cambiado luego de ver el rostro de su hija ante el hecho.</p><p>Sí mamá- respondió Raquel, pasando al lado de su hermana, en busca del primer interior que encuentre.</p><p>Y fue cuando Celia volteó a ver a su hermana, con senos pequeños pero raramente hermosos, tiernos, llamativamente lindos, con pezones naranjas y puntiagudos, quizá por el frío, quizá por la excitación de ver a su hermana desnuda, la siguió viendo, no tenia curvas pronunciadas, pero eso sí, sin ningún rollo encima, una mujer normal, que no hace ejercicios pero si se cuida en lo alimenticio, con una mata rubia y sin depilar en la entrepierna, tan rustica a veces, mostrando la inocencia de ella en estas índoles, Celia la vio de nuevo, y recordó a las antiguas diosas representadas en su libro de historia helénica, con la inocencia requerida, con un trasero redondo también y según su criterio, más lindo, que inclusive, los de ella. Fue un vistazo rápido, casi invisible, Raquel se puso el braga rosa y ambas terminaron de vestirse.</p><p>En la puerta ya estaban Esteban y Rodrigo, chicos de la misma preparatoria y parejas de las hermosas hijas de Doña Carolina, más que parejas, acompañantes, un simple formalismo, pues dentro todos bailarían con todos, aunque claro&#8230; siempre sentándose en la misma mesa con sus acompañantes, siempre saliendo en fotos al lado de él, pero sin siquiera sonreírle a la cara, al menos en el caso de Raquel, que muy fuera de haber aceptado a Esteban como acompañante, no le gustaba en nada, lo veía fofo, aburrido, simplón, no veía en él nada que le atrajera ni física ni mentalmente, sólo un chico que apenas sabe fumar para presumir ante sus amigos. Pero&#8230; lo raro en ella era que veía exactamente igual a todos los chicos de su edad, e inclusive mayores, no se había enamorado aún, y la verdad, según ella, era difícil que en algún momento lo haga.</p><p>El caso de Celia era distinto, luego de haber probado con una cantidad significante de su escuela y alrededores, veía a Rodrigo como el chico indicado para llevarla al baile, veía en él, espontaneidad, soltura, inteligencia, alegría, además que le había prometido a él y solo a él, que esa noche, después del baile, se entregaría totalmente.</p><p>Salieron en el auto de Rodrigo, un coche de finales de los ochenta, con lunas polarizadas ilegalmente y un sticker de los Guns en la parte trasera, llamativos como la corbata que lucia orgulloso, con estampado de una guitarra y sangre cayendo de ella. Raquel no pudo evitar reír, lo hizo tan escandalosamente que Celia le peñiscó una pierna para que se callara, así lo hizo y no pudo evitar ver como la veía Esteban, y no pudo evitar poner cara de incomoda.</p><p>Rodrigo estacionó el coche, vio por ultima vez en el carro a Celia y apagó la radio que minutos antes hacia sonar una balada de los Beatles, indicada para comenzar una noche que no olvidarían, Raquel incluida.</p><p>Ya fuera del auto, Rodrigo fue en busca de Celia, esta lo recibió con un glorioso beso en los labios y abrazados ingresaron al auditorio. Entonces Esteban, un poco indeciso, tomo la mano de Raquel, esta suspiró un poco y acepto el gesto, caminando con él por la alfombra que los llevaba al baile. La bienvenida fue distinta, mientras una buena cantidad de chicas y chicos se acercaron hacia donde Celia, sólo Mariana, única y gran amiga de Raquel, lo hizo con ella, la escena era penosa, las hermanas se dividieron por primera vez en la noche, con los populares y la no tanto, con las miles de risas y choques de copas de champagne con el vaso de ponche que había salvado de milagro Mariana, Esteban lucia aburrido, en realidad había invitado a Raquel porque sólo la conocía de vista, y vio en ella una chica linda, pero de haber sabido como era&#8230;.</p><p>A ritmo de los Back street comenzó la fiesta, una canción pop-romántica la abría, luego vino una más movida del mismo grupo y luego una electrónica, Celia lucia feliz, con su gran amado Rodrigo y miles de copas pasando por sus labios, en algún momento, ambos olvidaron en lo que habían quedado, sólo pensaban en disfrutar esta ultima fiesta pre- universidad, tomando cuanto licor encontraran y luciendo ebrios, y a la hora, totalmente descontrolados, con Rodrigo peleándose con cuanto chico le haya caído mal en su etapa de estudiante, llorando con sus amigos y recordando con dolor ebrio cada instante memorioso , como la vez que conoció a Celia en la clase de historia, como cuando ganó junto a su equipo de basket el campeonato nacional, en fin&#8230;</p><p>Celia bailaba y bailaba, con cada chico que se lo pidiese, con cada pieza que tocara el DJ, llegó el momento en el que no tenia control de nada, bailaba como se le apeteciese y hasta en algunas ocasiones mostró el tanga blanco, causando vergüenza ajena en su hermana, que dejo la abulia de su meza, y fue en busca de ella; la cargo, la llevo al patio, la recostó en un casillero, vio como sonreía con una mancha roja en los labios, se acercó a limpiarla, pero algo inesperado sucedió&#8230; Celia totalmente inconsciente pensó ver a Rodrigo y la beso profundamente, Raquel sintió los labios de su hermana recorrer su boca y su mano derecha jugar con su trasero, le gustó, también la beso, junto más sus labios con lo de ella, y sintió por primera vez lo que era un beso profundo, sintió lo resbaloso del asunto, sintió la experiencia magnifica del chocar de dos labios netamente atraídos&#8230; o no?, demonios para ella, demonios para su hermana, Celia reaccionó , Celia miró con cara de espanto a su hermana mientras esta jugaba con sus labios, y fue cuando Raquel pareció entender todo , y fue cuando la miró y corrió.</p><p>Jueves 10 de marzo del 2005</p><p>Raquel estaba de visita en la ciudad, unos años antes había desertado presentarse a la universidad de su país para estudiar Literatura en La Sorbona, en sus pocos años de escritora había publicado un par de libros en París, y aunque levemente, había ganado un poco de popularidad entre escritores latinoamericanos, que veían en ella un buen proyecto, con influencias fuertes de Virginia Wolf y Julio Cortázar&#8230; pero por el momento, y luego de enterarse unos años atrás de la adopción, con un sabor agridulce para ser sincero, decidió visitar a su hermana( luego del beso no se hablaron y luego viajo)</p><p>Ella vivía en una calle acomodada del centro de la ciudad, ejercía de relacionista publica en un banco capitalino, luego de la preparatoria había tomado conciencia y termino en el cuadro de honores de la universidad, su vida cambió entonces, las mejores empresas se peleaban por sus servicios y lógicamente terminó en la que le ofrecía más dinero, Rodrigo había quedado en el pasado, se enteró que le era infiel y lo dejó, no supo más de él, salvo que salió en busca del sueño americano, y de ahí nada. Ahora sale con un compañero de trabajo de nombre Marcel, y pues&#8230; si todo sale bien, piensa casarse con él. Ella también sabía de la adopción, aunque en su caso lo tomo más dramáticamente, el beso ya había quedado atrás, creyó entender que su aun hermana estaba ebria al igual que ella, y pues&#8230; eso explica todo.</p><p>La mañana era fría, Raquel caminaba, abrigo en pecho, por la calle de La Armadura, cambiada totalmente, inimaginablemente llena de edificios y fabricas, ¡En tan poco tiempo, Dios! Pensó, e inevitablemente lo relaciono con su madre, cuando las llevaba a un parque en el que hoy es un centro comercial, pobre, nunca llegó a ver a sus hijas profesionales, murió de un paro cardiaco una tarde en la que las nubes cubrían la ciudad.</p><p>Tocó el intercomunicador un par de veces, sintiendo el aire frío en la cara, deseando tener más abrigo y una taza de café al lado, estuvo así unos instantes, mostrando el rostro al intercomunicador y esperando que la viera Celia, que se acordará de su hermana, a la que por ultima vez había visto el día del entierro de su madre, el día en el que se saludaron con un frío hola y se despidieron con un ligero adiós, tan separadas entonces, aún meditabundas por el beso.</p><p>Pero ahora era distinto, luego de que papá Sergio les contó sobre la adopción, se unieron más que nunca, comenzando por Celia, que apurada llamó a su hermana y entre lloriqueos, le prometió que nunca volverían a distanciar, al menos mentalmente, y que seguirían siendo hermanas y que cuando quiera su departamento estaría a su disposición y que cuando necesite, su mano estará siempre al alcancé, y que cuando tenga sed, su poso siempre estará abierto.</p><p>Eso ya hacía dos años, Raquel esperó terminar la carrera para regresar a su tan querida ciudad, dejada tiempo atrás y siempre extrañada, con aires coloquiales y casas virreinales, linda ciudad, acogedora, paraíso de inmundicia y liberalismo, pero con la suficiente familiaridad como para dejarla de lado, con los deliciosos pisco sour y las siempre rápidas líneas de ómnibus, ciudad extraña a veces, con playas hermosas y clima nublado.</p><p>Hermana- Gritó Celia, abrazando fuertemente a Raquel- cuánto tiempo Dios</p><p>No me apachurres hija, que me desparramas- exclamo Raquel sonriendo, Celia la miró con la típica sonrisa de niña malcriada, la misma de años atrás, subieron.</p><p>El departamento era lindo y acogedor, con cocina amplia y un sillón muy cómodo en la sala. Raquel se sintió como en casa, preguntó donde quedaba el café y preparó para las dos.</p><p>¿Y papá? ¿sigue de viaje?- Preguntó mientras se sentaba al lado de su hermana y le alcanzaba su taza.</p><p>Sí, ahora debe de andar por Nápoles, pensó en visitarte pero le dije que estabas aquí, no sabes cuantas mierdas soltó- Respondió Celia mientras echaba una cuchara pequeña de azúcar a su taza.</p><p>Jajaja&#8230; pobre, pero bueno&#8230;quería venir a verte, luego tendré tiempo de hacerlo con él- Dijo Raquel</p><p>Hablaron un poco más, hasta que Raquel notó la impaciencia de Celia, que constantemente miraba de reojo el reloj de madera de la sala, entonces le dijo que vaya a lo que tenga que hacer, que ella estará bien, esperándola quizá. Celia entonces recogió las tazas y las puso en el fregadero, contenta guardo el celular en la cartera y salió del departamento, no sin antes decirle el clásico &#8220;estas como en casa&#8221;.</p><p>Raquel se levanto del sofá entonces, y vio con detenimiento el cielo, de a poco aclarándose, merodeó un poco por la casa, caminando por el cuarto de su hermana, y atreviéndose a entrar, era de color rosa con alfombra oscura, llena de ropas finas y elegantes: Versaces, Armanis y Guccis, Carolinas Herreras y Hugos, entre tantos. No pudo evitar ponerse algunos, se deshizo de sus ropas por un momento, y con el cuerpo desnudo se probó los modelos de su hermana, le quedaban bien, en especial el Armani Beige, estuvo con el un buen tiempo, viéndose en el espejo y mirándose algo ególatra, escondiendo de en cuando el estomago y formando con las manos sus pechos, se sentía bien, por un momento se sintió su hermana, elegante, sofisticada, superficial, se imaginaba dueña de una gran empresa transnacional y con influencias fuertes en todo el mundo, luego reaccionó, era contra todo lo que luchaba, sonrió entonces, un poco avergonzada también, sus libros repelían ese tipo de sociedad y ella soñaba con pertenecer a esta, ella&#8230;se quitó el vestido rápidamente.</p><p>Quedó desnuda, miró su cuerpo en el espejo, cambiado radicalmente a comparación de años atrás, con trasero bien pronunciado y pechos erguidos, yéndose al extremo en relación a su coño, que inversamente al de años atrás, no lucia un solo vello púbico, completamente depilado, suave, tierno, brilloso, resbaloso, se lo tocó un par de veces, lo apretó con fuerzas, sintió descargar en el de mil amperios, sintió a su cuerpo vibrar en su eje, cayo en la cama, y&#8230; se lo tocó por ultima vez.</p><p>Siguió caminando por la casa, aun desnuda, sintiendo excitación por exponer su cuerpo en ventanas transparentes y algunas veces, abiertas, dejando entrar el frío y dejarlo pasar por su cuerpo, que le respondía con sus puntiagudos senos, siguió caminando, encontró el baño, dejó caer agua caliente en la tina, entró de a poco en esta, sintió una agradable sensación, enjabono un poco su cuerpo, comenzando por los dedos del pie, luego los tobillos, la rodilla, los muslos, masajeando bien estos, siguiendo por el coño, sobando bien su lampiñes, terminó, cerró los ojos y pensó en dormir, y&#8230; era difícil así lograrlo, con el agua de en cuando cayéndole al rostro e incomodando su sueño, tomo por levantarse y correr hacia su maleta, sacar un polo lo suficientemente largo para recostarse en la cama de su hermana, y&#8230; ahí dormir placenteramente.</p><p>Celia había salido de compras después del trabajo y llegó con una bolsa del market, con las mismas chucherías que comían de pequeñas, con los chocolates y la crema batida, un café tal vez, una cajetilla de cigarros de todas maneras, entró al departamento y busco a su hermana, primero en la cocina, luego en la sala, vio también al baño, &#8220;Pobre, de seguro llegó cansada&#8221; pensó yendo a su cuarto, y la encontró ahí, tendida angelicalmente en su cama, con sus mejillas rosas de toda la vida, y ese aura de paz que siempre le atribuyeron, tiernamente abrazada de la almohada, besándola quizá, con una, para esta ocasión, pequeña ropa encima, que mostraban parte de su hermoso trasero desnudo al estar de espaldas, Celia no pudo evitar ver, era un trasero atrayente, hermoso, un poco abierto también, no sabía que hacer, si levantarla y decirle que se ponga interiores o dejarla así, &#8220;total, ya esta grandecita la niña y hasta tiene carrera intelectualona&#8221;, nunca supo por qué pero siempre el cargo de hermana mayor se le atribuyó a ella, desde pequeñas y a pesar de su rebeldía, siempre parecía la hermana mayor, la que tomaba las decisiones y la que daba la cara, y ahora&#8230;. ahora no le podía decir nada, la dejo durmiendo y se fue a hacer la comida.</p><p>A la hora se levanto Raquel, estirando un poco los brazos y sintiendo la gratísima sensación de satisfacción, había dormido muy bien en la cama de Celia, y veía ahora como ella hacia el lonche, caminó hacia la cocina y abrió un par de panes, cortó el jamón y lo sirvió en ellos, ante la atenta mirada de su hermana que aun no olvidaba el incidente, pero que trataba de mostrar calma, sonriéndole y cargando un poco más el café.</p><p>Se miraron toda la noche las caras, cambiadas y no tanto, y sonrieron, con las bromas solapadas de Raquel, y las carcajadas escandalosas de Celia, sintiendo unirse de nuevo después de tiempo, sintiendo volver a ser niñas y practicar la siempre mentada tolerancia de su madre, gran gestor de sus personalidades, de su manera de ver el mundo, quizá de distintos puntos y circunstancias pero con la armonía necesaria para conjugarse, los ojos de Celia brillaban, miraba a su hermana, y veía a una triunfadora, una chica alegre de lo que hacía y comentando sobre escritores como quien habla de dioses; muy distinta a ella, que aún no había logrado la alegría plena en lo laboral, que aun refunfuñaba una mañana de lunes, pero se le quitara, al menos, eso espera&#8230;</p><p>Luego de charlar durante horas y ver un programa de televisión, y ya con sueño, decidieron acostarse, dormirían en la misma cama hasta que puedan conseguir otra, y ninguna se opuso a eso. Llegaron a la recamara y Raquel se tiro cual niña en la cama, había dormido toda la tarde pero ni lo notaba, el viaje había sido duro, lleno de escalas y revisiones técnicas. Seguía hablando con Celia, siempre complementadas con los comentarios de su madre que de en cuando una recordaba. Celia, al ver que Raquel ya estaba dentro y sin ninguna inclinación a salir, empezó a desvestirse mientras seguía charlando, primero fueron los zapatos tacón alto, luego el saco y después la falda, con un poco de vergüenza se quito el corpiño y mostró sus pechos, un poco más grandes que la ultima vez, pero con el mismo color rosa y las mismas aureolas puntiagudas y pitonisas, pensó entonces quitarse el braga, pero después desistió, el ver como su hermana miraba de disimulo la asustó, se puso el pijama encima y entró a la cama con ella.</p><p>La noche la pasaron chocando sus cuerpos, abrazándose a veces, dándose la espalda otras tantas, sintiendo sus cuerpos calientes en la helada noche, abrigándose ante la odiada nevisca, sirviendo sus alientos de calefacción y sus cortos pijamas que de nada servían, quizá imprevistos, quizá se guiaron del cálido anochecer.</p><p>Al amanecer, cuando el sol entraba de a pocos en la habitación y caía también de a pocos en el rostro de Raquel, Celia se levantó de la cama, de a pocos, tratando de no despertar a su hermana; se quitó el pijama y el braga, se puso una toalla encima y entró a la ducha.</p><p>Raquel se levantó a los minutos, un poco ida, un poco más, caminó descalza por la alfombra del cuarto y luego la mayólica del patio, iba en dirección del baño, sabía que Celia lo usaba, pero no veía nada de malo, tocó una vez la puerta y luego entró sin más, Celia quedo helada, Raquel recostaba su trasero en el inodoro y la miraba, como quien mira una pared, conversando con ella y sonriéndole de en cuando, viendo su ya no tan depilada entrepierna y sin ningún gesto de incomodes, como su hermana, que no sabia que demonios hacer, que no esperaba la hora en que Raquel se vaya, finalmente lo hizo, jalo la palanca y con la mitad del trasero al aire fue al cuarto.</p><p>A los minutos la sensación fue en inversa, mientras Celia había olvidado todo, e incluso llamó a Raquel a tomar el desayuno, esta no pensaba en nada más que en el cuerpo desnudo de Celia, en la vellosidad del entrepierna, no tanto como los de ella en la adolescencia, pero si mucho más que cuando los vio mientras se cambiaban para la fiesta de graduación, pensó en sus senos, en su delicioso trasero, estaba excitada, y no podía evitarlo.</p><p>Buenos días- dijo Raquel sentándose en la mesa</p><p>¿Cómo has amanecido?- Preguntó sonriente Celia</p><p>Bien&#8230; ya amoldada a los cambios de clima de mi linda ciudad- Respondió Raquel sirviéndose una tajada de pan</p><p>Jajaja&#8230; oye, te quería decir que hoy en la tarde viene Marcel- Señaló Celia</p><p>¿Marcel?- Preguntó sorprendida Raquel</p><p>Ah! Me olvide de hablarte de él&#8230; él es.. bueno&#8230; esta saliendo conmigo- Indicó Celia</p><p>Ah ok- Dijo, a secas, Raquel.</p><p>Esta situación me esta matando, realmente no sé que sentir, creo que desde pequeña he sentido una ligera atracción hacia Celia, y hoy, después de tanto tiempo, creo que la atracción se va ensanchando, y luego de enterarme que no somos hermanas, más aun, fue una sensación agridulce debo decir, sentí que pues sí, que sí se podía, pero&#8230; no sé, es difícil sentir lo que siento, es difícil saber si ella también siente lo mismo o simplemente un cariño de hermana, que ahora no lo es tanto. Estas ultimas incidencias entre nosotras me han estado matando, en la mañana la vi desnuda y demonios!!! fue lo más hermoso que han visto mis ojos, sus ojos deslizándose de vergüenza, hermosamente tímidos, su voz lánguida ante el hecho, sus erguidos pechos y poblada entrepierna, su manera de abrazarme, de besarme, pero&#8230; la confusión se apodera de mí, y creo que es por insistencia mía, pues ella no siente nada, al final ella no siente nada, carajo!!</p><p>Esta situación me aterra, por momentos siento que Raquel&#8230; no, no puede ser, ella no puede pensar que &#8230; seria tonto además, ja, de seguro que todo esto es una confusión de mi estúpida mente, cómo puedo creer que mi hermana sienta algo por mí, carajo, es mi hermana, yo la quiero mucho, es casi un ídolo para mí, no sé, veo en ella a una chica que lucho por lo que quiso y lo consiguió, que dejo la carrera de economía por la de literatura, y en nada menos que la Sorbona, codeándose con los futuros escritores vanguardistas, refutando a profesores de renombre e inspirándose en el mismo lugar donde Cortázar y el gran Bryce lo hicieron. Es una buena chica, aunque a veces, rara, cómo se le pudo ocurrir entrar al baño mientras me duchaba, y como se le pudo ocurrir ver de tan cerca y con tan soltura mi entrepierna, que bueno, somos mujeres ambas, pero sus miradas parecían guardar algo extraño, un cierto sentimiento que espero sea fraternal, pero no sé&#8230;</p><p>Raquel regresa a la cama, acomoda bien su cabeza a la almohada, y piensa en diversas cosas, sin olvidar en detalle la mata de su hermana, la esta volviendo loca, de pronto&#8230; y de imprevisto recuerda que Celia dejo regada su ropa, interior incluida, en el suelo, su mente le dice que no, algo en el fondo que sí, camina timorata, indecisa, las ve regadas en el suelo, tan indefensas, tan atrayentes, lo piensa bien una vez más, no puede aguantar, se humedece de solo pensar que pueden estar en sus manos, camina un poco más, llega al lugar, temblando coge el pijama, lo huele y siente su olor a rosas, acaricia con el su rostro, se siente tan bien, se quita la ropa y se lo pone, se siente de nuevo su hermana, ahora ve el interior, rosa este, como casi todos los que tienen ambas, color preferido de toda la vida, lo ve, lo ve de nuevo, se anima, luego no, finalmente sí, lo coge temblando escandalosamente, sudando inclusive, lo toca entonces, siente su suave cuerpo y lo delicado de la prenda, se siente sucia, morbosa, pero no puede más, se lo lleva de lleno al rostro, siente un ligero aroma a mujer, se siente en las nubes, huele un poco más profundo, siente tener un orgasmo, siente la necesidad de pasar la prenda por su entrepierna, cierra los ojos, introduce de a poco el interior en el pijama, siente que de a poco le llega al entrepierna, siente ya la ropa dentro de el, lo soba fuertemente, se viene en el, no podía más, gemía, gemía de placer, tantas noches de intimidad, tantas mujeres que pasaron por su alcoba de la calle de Louvre, no pudieron jamás soltar tanta excitación en ella, tanta exaltación, tanta necesidad de tener sexo, con cualquier ser mortal que cruce la puerta, hasta con Marcel; y lamentablemente, hasta con él lo hizo.</p><p>Marcel había salido temprano del trabajo al haber concluido temprano con el file que le había encargado su jefe, se despidió de Celia y le dijo que iría a ver a un amigo, luego quizá a la casa de su madre y que pasaría a eso de las diecisiete por el departamento. Pero los planes cambiaron, el amigo no estaba, y lo de su madre fue solo una idea, entonces se le ocurrió ir al departamento y prepararle una sorpresa a su amiga, pero la sorpresa se la lleva, y vaya tal!!, una hermosa chica masturbándose en medio del pasillo y viéndolo excitada.</p><p>La cogió sin mesura, la beso fuertemente y la penetró tantas veces pudo, importándole un bledo el gozo de ella, solo importándole su pene y su autoestima, tan elevada ahora, le chupo los senos y&#8230; la penetró de nuevo.</p><p>Eh&#8230;. es totalmente innecesario contar detalladamente el hecho carnal, es totalmente inútil describir algo tan burdo como Marcel, que muy al traje y todo, llevaba un adolescente de 16 años dentro, tan pero tan integrado a él que se sintió orgulloso luego de hacerlo con&#8230; ja, el pensaba que era una amiga de Celia y ja de nuevo, torpemente se le enredo la lengua al recibir la noticia en boca de Celia, ya de noche, cuando una Raquel llorosa se encerró en el cuarto, pensando en su hermana, tan fuera de sí en aquel entonces, y tan centrada, para mal, ahora.</p><p>En la noche, cuando Celia se cansaba de preguntar sobre el por qué de su estado, Raquel aun llorosa y con un fuerte dolor en el alma le contó lo sucedido, tan generalmente, pero tan flagelante también. Celia, llorosa también, le dijo que se vaya de su departamento, de su vida, ella camino entonces lentamente por los pasillos, sintiendo miles de estacas atravesando su alma, sintiendo los pies pesados, y la cabeza fría, sintiendo la enorme necesidad de decirle a Celia lo que en realidad siente por ella, esperó un poco, empaco levemente, abrió la puerta, vio a su hermana acercarse&#8230; no se contuvo más.</p><p>Celia, en realidad&#8230; yo&#8230; pues yo&#8230;.. te amo con una dulzura que&#8230; que&#8230;.que no puede ser fraternal.</p><p>Hasta nunca &#8220;hermana&#8221;</p><p>Raquel sintió centenares de látigos en el cuerpo, sintió como si cada letra pesara, y pesaran tanto que ni podía alzar la frente, suspiró fuertemente entonces, suspiró con el fin que entre aroma y aire vuele todo lo que sentía por Celia, pero no consiguió más que hacer vergonzosa la partida.</p><p>Fue la ultima vez que Celia vio a Raquel, fue la ultima vez que le dijo hermana.</p><p>Fuente: todorelatos.com</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.relatos.conejitax.es/las-hermanas/feed</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Esclava sexual</title><link>http://www.relatos.conejitax.es/esclava-sexual</link> <comments>http://www.relatos.conejitax.es/esclava-sexual#comments</comments> <pubDate>Fri, 20 Aug 2010 10:28:28 +0000</pubDate> <dc:creator>admin</dc:creator> <category><![CDATA[Orgia]]></category> <category><![CDATA[porno]]></category> <category><![CDATA[relatos amateur]]></category> <category><![CDATA[relatos de ogias porno]]></category> <category><![CDATA[relatos de sexo]]></category> <category><![CDATA[relatos porno]]></category> <category><![CDATA[webcam porno]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.relatos.conejitax.es/?p=371</guid> <description><![CDATA[Hola a todos otra vez. Me decido a escribir nuevamente para contaros la que creo que es la experiencia sexual más fuerte que he tenido en mi vida por el momento. Para los que todavía no me conocéis os diré que me llamo Marta, soy una chica gallega de 20 años. Soy morena, bajita y [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Hola a todos otra vez. Me decido a escribir nuevamente para contaros la que creo que es la experiencia sexual más fuerte que he tenido en mi vida por el momento.</p><p>Para los que todavía no me conocéis os diré que me llamo Marta, soy una chica gallega de 20 años. Soy morena, bajita y delgada, con unas buenas tetas y sobre todo con un culo impresionante. Lo que más me gusta en la vida es el sexo en grupo. Desde que lo descubrí me encanta ser follada por un buen grupo de chicos.</p><p>La historia comienza hace tres meses aproximadamente, a la vuelta de las vacaciones de Navidad. Había quedado después de clase con un compañero de la facultad llamado Pedro, con el que me llevaba bastante bien. Estábamos enrollados, y aunque no éramos novios oficialmente habíamos follado bastantes veces juntos.</p><p>No nos habíamos visto desde antes de las vacaciones, y cuando llegué junto a él empecé a contarle cómo había pasado las vacaciones y todo eso. Se notaba que no me prestaba demasiada atención; parecía como si estuviese pensando en otras cosas. Estaba sin duda nervioso y comprendí que quería decirme algo.</p><p>Le costaba un poco al principio, pero ante mi insistencia empezó a soltarse poco a poco. Empezó diciéndome:</p><p>-¿Sabes, Marta? Es que le he estado dando vueltas a una cosa y&#8230;</p><p>-A ver, hombre, no me dirás ahora que me tienes miedo. Dime lo que quieras. –respondí yo.</p><p>-Pues, verás. Los dos sabemos que eres una tía a la que le gusta bastante el sexo y que no tienes ningún prejuicio en ese aspecto. En navidades he estado hablando con unos colegas sobre hacer orgías y todas esas cosas. Ellos están deseando organizar una buena, pero ya sabes que la mayoría de las tías son bastante estrechas en este tema y les hablas de algo así y piensan que estás enfermo o que eres un pervertido. Mis amigos piensan que no hay ninguna chica que esté dispuesta a dejarse follar por 20 tíos a la vez, y yo les he jurado que conocía a una que sí lo haría.</p><p>-Y claro, ¿estabas pensando en mí, no? –le dije yo con una leve sonrisa en la boca.</p><p>-Pues sí la verdad. No te ofendas. No lo tomes como un defecto, sino como todo lo contrario. Para nosotros eso es una virtud muy grande. Yo creo que tienes una madurez muy superior a chicas mucho mayores que tú, y por eso eres tan especial. Además podrías ganarte una pasta gansa.</p><p>-¿Pasta, de qué hablas? –dije yo interesándome mucho más por el tema al hablarme de dinero.</p><p>-Mira, el plan sería el siguiente: mis padres tienen una casita en la playa que está vacía todo el año excepto en verano. La idea es ir allí mis 19 colegas, tú y yo a pasar todo el fin de semana practicando contigo sexo a tope. Ya lo hemos hablado y estamos dispuestos a darte 100 euros por barba, con lo que un fin de semana ganarías nada menos que 2000 euros: más de treinta mil pelas para ti solita.<span id="more-371"></span></p><p>-Venga, estarás de coña.</p><p>-Lo digo completamente en serio, Marta. Sólo falta tu consentimiento. Puedes pensarlo hasta mañana. Todo sería legal y seguro. Iríamos todos a hacernos análisis para que vieras que estamos sanos y que no hay ningún problema. Si aceptas el viernes por la tarde antes de salir para allá tendrás los resultados de todo y la pasta ingresada en tu cuenta corriente. Eso sí, tendrás que estar a nuestra entera disposición desde el viernes a las doce de la noche al domingo a la misma hora. En esas 48 horas no podrás salir de la casa ni hablar con nadie aparte de nosotros. Estarás desnuda todo el tiempo y dispuesta a hacer todo lo que te mandemos a cualquier hora. Serás nuestra esclava particular, por así decirlo. El domingo a media noche serás completamente libre. Mañana a esta misma hora me pasaré por aquí a recoger tu respuesta. Si no vienes daré por sentado que no aceptas. Hasta mañana, pues.</p><p>Y al acabar de decir esto, se levantó y me dejó a mí allí sentada con una cara de alucinada que debía ser un poema.</p><p>Estuve todo el día dándole vueltas al asunto y por la noche no pude pegar ojo pensando en ello. Cuarenta y ocho horas encerrada en una casa con veinte tíos dispuestos a hacer conmigo todo tipo de guarradas y sin poder comunicarme con nadie. Estaba claro que era muy arriesgado. Si me cansaba antes de acabarse el tiempo seguro que no me dejarían ir. Pero por otro lado eran 2000 euros: eso es mucha pasta.</p><p>Al otro día fui para la cafetería de la facultad a la hora indicada. Pedro estaba sentado en la misma mesa que el día anterior y al verme entrar se le pusieron los ojos como platos.</p><p>Sin ni siquiera saludarlo, me senté a su lado y con un gesto serio le dije simplemente:</p><p>-Acepto.</p><p>Aunque intentaba disimularlo, se le notaba que le había dado una alegría de las grandes. Me dijo que el viernes por la mañana tendría el dinero ingresado en la cuenta que le di y que pasaría ese mismo día a las once de la noche a recogerme en el coche a la puerta de la facultad y que en ese momento me traería los análisis de sangre de todos los compañeros que participarían en la orgía.</p><p>Luego nos despedimos y nos fuimos cada uno para su casa. Era lunes y toda la semana estuve muy nerviosa pensando en el lío en el que me había metido. Pero en ningún momento se me pasó por la cabeza volverme atrás, y es que 2000 euros no eran moco de pavo.</p><p>Por fin llegó el viernes. Por la mañana fui a clase como todos los días, y al salir pasé por el banco para comprobar los movimientos de mi cuenta corriente. Todo correcto. Había un ingreso de 2000 euros de ese mismo día. Ya no había marcha atrás.</p><p>A la hora de comer le dije a mi madre que iría a pasar el fin de semana a la casa de una amiga de Lugo, compañera mía de la facultad. No me puso ningún reparo. La verdad que para esas cosas mi madre era muy confiada. No se podría nunca imaginar la barbaridad que iba a hacer su hijita.</p><p>A las diez y media salí de casa con un bolso de viaje con alguna ropa y enseres personales. Cuando llegué a la puerta de la facultad ya Pedro estaba esperándome con su coche. Me subí en él y se puso en camino hacia la playa. Apenas habló en todo el camino. Tan sólo me enseñó los análisis que se habían hecho, y los ojeé por encima para comprobar que, como me suponía, estaba todo en orden.</p><p>Sobre las doce menos cuarto llegamos a la casa. La verdad es que estaba cerca de la playa, pero totalmente solitaria en medio de un monte cercano. La vivienda más cercana a ella estaba a más de dos kilómetros de distancia, por lo que por mucho que a mí se me ocurriese gritar era imposible que me oyese nadie. Además, al estar en enero, no había nadie absolutamente que se acercase por allí.</p><p>El resto de los chicos ya estaban allí desde la tarde, según me dijo Pedro. Al entrar estaban todos en el salón bebiendo cervezas y mirando una peli porno.</p><p>-Ey, tíos, os presento a la gran Marta. La más puta entre las putas.</p><p>Todos los chicos empezaron a mirarme de arriba abajo de una manera muy obscena y diciéndome todo tipo de barbaridades, tales como: &#8220;ey, puta, te vamos a reventar. Vamos a follarte hasta que sangres. Vas a tragar más leche que una ordeñadora&#8230;&#8221;</p><p>Eran ya casi las doce y Pedro tomó la palabra:</p><p>-Venga, no perdamos más el tiempo, todos en pelotas enseguida.</p><p>Un gran barullo inundó el salón cuando los chicos empezaron a quitarse la ropa.</p><p>En un instante un gran bosque de pollas se abrió ante mis ojos. Algunas estaban todavía flácidas, otras pocas morcillonas y la mayoría ya totalmente tiesas como palos.</p><p>Luego Pedro me dijo que yo también debía desnudarme de todo. Sólo dejó que me quedase con unas zapatillas que llevaba en el bolso que había traído. El también se desnudó y con toda la ropa que nos habíamos quitado hizo un montón y la metío en un pequeño trastero que había en la cocina, junto con todas las cosas que había traído yo, cerrándolo con llave.</p><p>-Hasta el domingo por la noche no te hace falta nada –dijo Pedro-, en la cocina hay suficiente comida para todos, pero sólo podrás comer cuando te dejemos. También podrás ducharte alguna vez, pero cuando nosotros queramos. No necesitas nada más. Las puertas de salida están cerradas y el teléfono desconectado. No es que no me fíe de ti, pero comprende que podrías tener tentaciones de largarte, y nosotros no hemos pagado 100 euros para nada. Recuerda que a partir de ahora no tienes libertad hasta el domingo a las doce de la noche, somos tus dueños. Espero que disfrutes como nosotros pensamos hacerlo. Que empiece la fiesta.</p><p>Nada más acabar su discursito, todos los tíos se abalanzaron sobre mí como fieras. A pesar de que tenían 48 largas horas por delante parecía que no querían perder ni un segundo de disfrute.</p><p>Allí me encontraba yo, totalmente desnuda ante veinte machos en celo, encerrada en una casa durante dos días e incomunicada con el mundo exterior.</p><p>En aquel amplio salón empezaron los magreos. La casa no era muy grande, excepto la sala en que estábamos. Aparte de ésta, había un pequeño pasillo a la entrada, la cocina, el cuarto de baño y tres habitaciones. Lo primero que pensé era cómo íbamos a dormir allí 21 personas, aunque me di cuenta enseguida que los chicos no pensaban en dormir precisamente.</p><p>El principio fue bastante caótico. Todos querían tocarme y besarme, pero obviamente eran demasiados. Estaban muy excitados, porque probablemente llevaban mucho tiempo esperando que llegase aquel instante. Los más afortunados lograban tocarme las tetas y el coño o lamerme alguna parte de mi cuerpo, mientras los demás trataban de llegar hasta mí a base de codazos y empujones.</p><p>Visto el descontrol que había, Pedro decidió poner orden en el gallinero y cogió una libreta y un bolígrafo y empezó a escribir números. Hizo un trocito de papel con cada número y los puso boca abajo encima de la mesa, invitando a los chicos a que cogiesen su &#8220;rifa&#8221;. El número uno fue un tal Luis, un tío alto y guapo, con una polla bastante decente. El trato era que me disfrutasen por orden de numeración. A quién le tocase el turno podía hacer lo que quisiese conmigo hasta correrse, mientras los demás debían esperar. Aunque hubo alguna protesta (sobre todo de los chicos con los números más altos), al final Pedro supo imponer su autoridad.</p><p>El tal Luis no se andaba con remilgos. Me hizo ponerme de espaldas a él y doblar el cuerpo, apoyándolo sobre la mesa del salón (era una mesa alta y grande, que tan sólo tenía un centro de flores artificiales en el medio) y de un solo golpe me enchufó la polla hasta el fondo de mi coño. La embestida fue brutal y mi cuerpo se estremeció por el dolor, pues todavía no estaba nada lubricada. Pero el muy animal no tuvo compasión, y sus envites fueron cada vez más fuertes. Mi chochito se fue poco a poco habituando a la follada y la verdad es que al cabo de un rato estaba disfrutando como una cerda. El chaval me follaba con una violencia terrible, con lo que no tardó mucho en correrse, inundando mi almejita con unos tremendos chorreones de leche.</p><p>Al acabar la faena, me incorporé y me di la vuelta, intentando relajarme un rato, pero enseguida se acercó un chico pequeño y moreno totalmente empalmado agitando un papel en la mano con el número 2. También estaba excitadísimo y me agarró del pelo y me puso de rodillas, diciendo:</p><p>-Cómeme la polla, pedazo de guarra.</p><p>Y acto seguido me metió el cipote hasta el fondo de la garganta. La verdad es que más que haciéndole yo una mamada , lo que estaba es él follándome la boca, pues tenía mi pelo agarrado con sus dos manos y me movía la cabeza adelante y atrás para que su polla entrase y saliese de mi boca. No pasaran ni dos minutos cuando sacó el nabo y agarrándolo con fuerza con su mano derecha, lo empezó a menear delante de mi cara, que recibió sin remedio sus terribles descargas, que me dejaron las mejillas y la comisura de los labios empapados.</p><p>Los otros también fueron pasando por taquilla, hasta llegar al número veinte. Algunos se conformaron con que se la mamase y luego correrse en mi boca, aunque la mayoría quiso catar mi entrepierna, que después de ser follada por casi todos ya empezaba a estar dolorida, ¡y la fiesta no había hecho más que empezar!</p><p>Al acabar esta primera ronda eran las dos menos cuarto. De la hora sólo podíamos enterarnos a través de un reloj de pared que había en el salón. Yo ya había tragado bastante semen y tenía la cara empapada y el coño dolorido.</p><p>Los chicos, después de haber descargado a gusto sobre mí ya se habían tranquilizado más y se acomodaban en los sillones viendo la tele, fumando y bebiendo. Sin embargo, los primeros en follarme ya me estaban mirando con interés otra vez, pues ya había pasado bastante tiempo desde que se corrieran. Aproveché que no tenía a ninguno encima para ir al baño a lavarme un poco. Cerré la puerta, pero en ninguna estancia de la casa había llave para impedir que entrasen desde fuera, con lo cual, y en el momento en que me lavaba la cara, dos tíos entraron el cuarto de baño. Uno era Luis, el que había sido el primero en follarme, y el otro era un chico también bastante guapo llamado Paco, que había sido el quinto o sexto, según recuerdo.</p><p>Cerraron la puerta tras de sí y se pusieron cada uno a un lado mío, pasando sus manos por mis nalgas. Yo hice como si no me enterase de nada y seguí de espaldas, ligeramente inclinada hacia delante , intentando sacar el semen que se me había metido en un ojo. Los toqueteos empezaron a ser cada vez más descarados y con el rabillo del ojo pude ver como Paco tenía la polla tiesa como una estaca. Los dos chavales empezaron a sobarme la rajita , que ante los continuos toqueteos no tardó en humedecerse. Los dedos comenzaron a meterse como flechas en mi coñito y mi calentura llegó a límites casi insoportables. No aguanté más y dije desesperada:</p><p>-Folladme de una vez, hijos de puta.</p><p>Dicho y hecho. Al oír mis palabras, Paco agarró su polla con una mano y con la otra separó mis nalgas, empezando a meter la puntita de su capullo con cuidado, para acto seguido bombear con más fuerza, hasta que el mete-saca se hizo continuo.</p><p>Mientras tanto Luis no perdía el tiempo y me morreaba como un poseso, mientras sus manos estrujaban mis tetas como si quisiera exprimirlas.</p><p>Al cabo de un rato fue Luis el que cogió el relevo de su compañero en mi coño, ocupándose Paco de chuparme los pezones. Los dos chicos se turnaban perfectamente para follarme desde atrás y yo lo estaba disfrutando con ganas. Cada uno no pasaba más de un minuto dentro de mí, y enseguida su compinche tomaba el relevo, con lo que mi coño no estaba desocupado ni un solo instante. Mis gemidos iniciales de placer pronto se convirtieron en auténticos gritos, lo que atrajo la atención de otros dos chicos, que entraron en el baño con la intención de sumarse a la fiesta.</p><p>-Esperad ahí –protestó Paco cuando vio que se disponían a entrar-, primero vamos a acabar nosotros con ella y luego os la pasamos.</p><p>Hablaban de mí como si fuese mercancía , un simple objeto de placer para ellos, pero eso no me molestaba, sino que aún me excitaba más.</p><p>Al ver que los dos chicos se ponían impacientes, Paco y Luis aumentaron el ritmo de sus envites. El primero en correrse fue Paco, lo hizo dentro de mi coño, que a aquellas alturas ya estaba bien llenito de leche. Menos mal que estaba tomando la pastilla anticonceptiva, si no seguro que de alguno me hubiese quedado embarazada. Luis, por su parte, se empeñó en correse en mi boca, y tuve que volver a tragar una buena ración de lefa. Los dos chicos quedaron exhaustos, uno sentado en el borde del baño y el otro en la taza del water.</p><p>Pero estaba visto que a mí no me era posible descansar, pues los otros dos entraron y me llevaron en brazos al salón. Algunos chicos dormían recostados en los tres sofás que había en la sala y otros se habían retirado a las habitaciones, pero los que seguían despiertos sin duda que estaban bien despiertos.</p><p>Al verme llegar un grupo de ellos se acercaron y el chico que me sostenía me dejó en el suelo. Enseguida me vi rodeada por unos siete u ocho tíos.</p><p>El que me había traído en brazos le dijo al resto:</p><p>-Eh, tranquilos que ahora me toca a mí. Voy a darle por culo.</p><p>Su frase hizo estremecerme. Habían pasado unas tres horas desde el comienzo de la orgía, pero a nadie se le había ocurrido aún esa idea. A mí me excitaba, pues me encanta el sexo anal, pero también sentía miedo, pues si a todos les daba por hacer lo mismo podían llegar a destrozarme.</p><p>El chaval me puso a cuatro patas sobre el suelo. Se metió el dedo índice en la boca y lo empezó a meter lentamente en mi culito. Cuando lo tuvo todo dentro, lo sacó y lo volvió a introducir , pero esta vez junto con el corazón. Con los dos dedos metidos ya notaba como mi agujerito se iba dilatando. Los otros siete chicos que contemplaban la escena no se perdían detalle, esperando a que les llegase su turno para disfrutar.</p><p>El otro cabrón seguía metiendo sus dedos y ya tenía todos dentro, menos el pulgar.</p><p>Al ver que la dilatación ya era importante se decidió a probar con su polla, jaleado además por los otros chavales, que le decían que me follase de una vez, que estaba deseando que me partiesen el culo, que era una puta de mierda, y otras lindezas.</p><p>Después del trabajito que me había hecho en el culo, no tuvo demasiadas dificultades para introducirme toda su polla. Sus manazas apretaban con fuerza mi cintura, mientras su cipote golpeaba brutalmente mis intestinos, haciéndome sentir una cascada de sensaciones que me tenían en éxtasis. Al cabo de un rato el chaval empezó a aullar como un lobo y , agarrándome aún con más fuerza la cintura, hasta el punto de hacerme verdadero daño, descargó dentro de mí unos buenos chorros de lefa. Cuando se levantó con su polla aún pringosa, los otros le aplaudieron, como si acabasen de asistir a un gran espectáculo. Todos estaban completamente empalmados y no tardaron ni diez segundos en volver a llenarme el culo con carne de polla. Obviamente la idea de su amigo había sido bien acogida por todos y uno tras otro fueron castigando mi ano con sus cipotes, llevándome a un estado de éxtasis difícil de describir.</p><p>No tardó en correrse la voz por toda la casa de lo que estaba pasando y a la sodomización se unieron bastante más chicos de los ocho que había en un principio.</p><p>Mi pequeño culito estuvo recibieno vergas durante más de dos horas. Los tíos no se cansaban e incluso los que ya se habían corrido volvían a metérmela con más ganas. Les dio una auténtica obsesión por encularme y mis intestinos se fueron llenando de leche hasta un punto tal que ya no daban más de sí, y la lefa me salía por el agujerito resbalando por mis piernas y cayendo en el suelo. Menos mal que no había alfombras en la casa. Pedro las había retirado previendo lo que iba a pasar. A las cinco de la madrugada los chicos se tranquilizaron definitivamente y se empezaron a acomodar en cualquier sitio para intentar dormir algo.</p><p>Yo me quedé tirada en el suelo, con una sensación de tener el culo lleno de algodón , o algo así. Las enculadas habían sido terribles y estaba agotada y con un sueño tremendo. Pedro se acercó a mí y me llevó en brazos a su habitación. En el suelo había tres tíos acostados y en la cama dos. Como pudo me hizo un sitio en la cama y él se fue para el salón, quedando yo tumbada allí intentando descansar antes de que los machos se empezaran a despertar.</p><p>Fuente: todorelatos.com</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.relatos.conejitax.es/esclava-sexual/feed</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Despues de chatear</title><link>http://www.relatos.conejitax.es/despues-de-chatear</link> <comments>http://www.relatos.conejitax.es/despues-de-chatear#comments</comments> <pubDate>Sun, 11 Jul 2010 08:48:57 +0000</pubDate> <dc:creator>admin</dc:creator> <category><![CDATA[Fantasias]]></category> <category><![CDATA[relatos amateur]]></category> <category><![CDATA[relatos de sexo]]></category> <category><![CDATA[relatos porno]]></category> <category><![CDATA[relatos pornograficos]]></category> <category><![CDATA[relatos veridicos]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.relatos.conejitax.es/?p=332</guid> <description><![CDATA[Al principio me costo dormir, pensaba que había estado mucho tiempo soñando con este momento, estar a su lado, después de pasar tanto tiempo hablando a través del chat. Estaba muy satisfecho y cansado de la sesión de sexo que acabábamos de tener, aunque creía que todo había terminado demasiado deprisa por culpa de la [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Al principio me costo dormir, pensaba que había estado mucho tiempo soñando con este momento, estar a su lado, después de pasar tanto tiempo hablando a través del chat.</p><p>Estaba muy satisfecho y cansado de la sesión de sexo que acabábamos de tener, aunque creía que todo había terminado demasiado deprisa por culpa de la excitación que los dos teníamos al estar tanto tiempo esperando este momento.</p><p>Me propuse hacerla gozar tanto como ella me había hecho gozar antes. Me quede dormido no sin antes darle un beso dulce de buenas noches.</p><p>Abrí los ojos, somnoliento , tardé unos instantes en percatarme de donde estaba , mi primera reacción fue alargar la mano y tocar el cuerpo desnudo que tenia a mi lado para cerciorarme que no había sido un sueño .Ella seguía allí, empece a pensar en todo lo que hicimos la noche anterior , me empece a excitar y mis manos fueron hacia mi sexo para aliviar mi dolor .Pensé que era el momento idóneo para devolverle todo el placer que me dio anoche y metiéndome entre las sabanas fui recorriendo su cuerpo de dulces besos y caricias. Ella no despertaba pero parecía tener un agradable sueño por que gemía y se movía.</p><p>Empece por lamer y besar sus pechos, notaba como se le endurecían los pezones, lamía con cautela para no despertarla. Pronto mi sed de su cuerpo me hizo seguir mas hacia abajo, recorriendo con mi lengua su vientre hasta llegar a su bello público. Allí me detuve un rato jugando con mi nariz, oliéndola y haciendo que desease mi lengua en sus labios, notaba cada vez mas olor a sus jugos que indudablemente se producían por la excitación y el deseo de ser devorada. En esos momentos sus labios estaban ya muy lubricados y abiertos, aproveché el momento para hacer una pasada con mi lengua por toda su rajita, cosa que debió darle mucho placer por que soltó un gemido bastante intenso. Una pasada y otra , mi lengua entre sus labios , la recorrían , los abría de par en par , hasta que noté su clítoris bien duro y me lo metí en la boca , lo sorbí delicadamente y con la punta de la lengua hice círculos a su alrededor .<span id="more-332"></span></p><p>Empezó a despertarse, entre gemidos y sudores, tardó unos segundos en distinguir entre el sueño y la realidad y después solo se dejó llevar por el placer. Quiso extender las manos pero descubrió sorprendida y después agradecida que se las había atado como ella me las ató antes a mí.</p><p>Yo seguía jugando con su clítoris, dándole placer, hasta que noté que estaba apunto de llegar al orgasmo, pero&#8230;.esto no acabaría así , no no .</p><p>Aparté las sabanas y con la poca luz del amanecer que empezaba a entrar por la ventana del hotel iba admirando su cuerpo desnudo y extasiado que estaba a merced mía, solo mía.</p><p>Mi erección era tremenda y mi deseo aun lo era mas, rocé mi sexo por sus muslos mientras ella separaba mas las piernas para que la penetrara , pero quería hacerla sufrir y darle mas placer , seguí rozándola por el vientre hasta llegar a sus pechos , mi sexo entre sus pechos , ella sacó la lengua intentando lamerme pero le dije que no , que ella ya tuvo ese placer anoche , así que hoy solo le daría placer oral yo a ella , volví a bajar hasta que mi lengua volvió a estar entre sus labios vaginales , seguía estando a punto de correrse así que no la quise hacer sufrir mas y incrementé el ritmo de mi lengua hasta que llegó al orgasmo arqueando su cuerpo.Con mis manos en sus pechos, apretándolos, notando sus pezones duros en las palmas de mis manos .</p><p>Quedó extasiada, la desaté y volvimos a quedarnos dormidos, abrazados.</p><p>Fuente: todorelatos.com</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.relatos.conejitax.es/despues-de-chatear/feed</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>La secretaria de mi padre</title><link>http://www.relatos.conejitax.es/la-secretaria-de-mi-padre</link> <comments>http://www.relatos.conejitax.es/la-secretaria-de-mi-padre#comments</comments> <pubDate>Tue, 06 Jul 2010 14:14:45 +0000</pubDate> <dc:creator>admin</dc:creator> <category><![CDATA[Fantasias]]></category> <category><![CDATA[chicas porno]]></category> <category><![CDATA[jovencitas porno]]></category> <category><![CDATA[relato porno]]></category> <category><![CDATA[relatos amateur]]></category> <category><![CDATA[relatos de sexo]]></category> <category><![CDATA[relatos porno]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.relatos.conejitax.es/?p=322</guid> <description><![CDATA[No podía creerlo, mi papá por fin había decidido contratar una secretaria. Después de tanto tiempo de verlo sufrir por el exceso de trabajo en la oficina, habló por teléfono a una agencia de colocaciones para contratar a una eficiente y leal secretaria: Gabriela Anzurez. Claro que yo me moría de la curiosidad de conocerla, [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>No podía creerlo, mi papá por fin había decidido contratar una secretaria. Después de tanto tiempo de verlo sufrir por el exceso de trabajo en la oficina, habló por teléfono a una agencia de colocaciones para contratar a una eficiente y leal secretaria: Gabriela Anzurez.</p><p>Claro que yo me moría de la curiosidad de conocerla, mi mamá se refirió muy bien de ella: &#8220;Es una chica muy linda, muy atenta y servicial&#8221;.</p><p>&#8220;Dady&#8221; está feliz (muy sospechoso), muy cariñoso con mamá (súper sospechoso) y ayer por la noche vio la televisión con nosotras dos (súper-extra-sospechoso), no tuve que pensar mucho para darme cuenta de algo diferente:</p><p>Cielos!! Pensé, una mujer distinta a mi madre está todo el día a solas con mi papá!!</p><p>Tenía que cerciorarme de que no era una chica que representara un peligro para &#8220;Dady&#8221;, y bien, puse manos a la obra para descubrir las &#8220;verdaderas intenciones&#8221; de esa mujer tan &#8220;servicial&#8221;. Yo no podía decirle estas a dudas a mi mamá, ya que ella podría sufrir mucho si acaso fuesen verdaderas, por lo que tuve que inventar un sin-número de pretextos para poder salir del Cole e ir a la oficina de mi papá en el centro.</p><p>Cuando llegué a su oficina, además del movimiento constante de todos los empleados (ahí estaba Ricardo, ese chico tan guapo que me pretendía…), bueno, digo que encontré a la chica mas divina, tierna, hermosamente delgada y con la sonrisa mas angelical que me puedo imaginar; la secretaria de mi papá!! Pero si eso fuera poco, el asombro se hizo mayúsculo cuando ella se levanto dirigiéndome una gran sonrisa y se dirigió hacía mi exclamando con una dulce voz de niñita espantada: &#8220;Carolina, Carolina Rodríguez, pasa por favor…&#8221;<span id="more-322"></span></p><p>Cielos! ¿Cómo sabía mi nombre? Yo me quede paralizada al ver una chica <a href="http://www.bragax.com/video-de-jovencita-rubia-con-tetas-enormes" target="_blank">videos xxx</a> tan tan tan linda y tierna, dirigirse a mí como si fuéramos…. Bueno… ¡Novias!</p><p>Diablos! Es delgada, hasta ser flaquita! Que envidia!!!. Tiene los ojos más grandes, profundos, sensuales del Universo!! Se acercó a 10 centímetros de mi boca! Me tomó de la mano y me dio un profundo beso en la mejilla de tal manera que las comisuras de nuestros labios se tocaron, pude sentir su saliva fresca y tibia mientras ella hacía una presión suave pero firme contra mi rostro…</p><p>Sin soltarme de la mano, movió su cabeza para hablar directamente a mi oído y decirme; &#8220;Ven, vamos a la oficina de tu papá, aquí todos nos miran…&#8221;</p><p>Me tomó firmemente de la muñeca derecha y caminando delante de mi nos dirigimos a la oficina de &#8220;Dady&#8221;, ella con una seguridad asombrosa y divina y yo totalmente idiotizada, aún sintiendo el perfume de su pelo en mi rostro y, santo cielo, ella al caminar delante de mi restregaba mi mano contra sus nalgas redondas, duras como piedras, juro que estaban duras como piedras!!</p><p>Entramos a la oficina de &#8220;Dady&#8221; y él se encontraba hablando por teléfono –como siempre- a señas nos indicó que nos acercáramos y mientras yo me inclinaba sobre el escritorio para darle un beso, Gabriela (la secretaria) (de dónde la sacó?) (¿Cuántos años tiene?), tomó una pequeña libreta de notas y se colocó sus lentes muy profesionalmente, haciendo ver sus ojos aún mas grandes y profundos.</p><p>Yo estaba impactada, todo mi plan se venía abajo, ya que no sabía que decir sobre la presencia de la secretaría tan joven y tan atrevida conmigo!</p><p>Gabriela se dirigió a la parte de atrás del escritorio, y se colocó atrás del sillón donde estaba sentado &#8220;Dady&#8221;, de tal forma que el no podía verla, pero yo si completamente, ya que yo me encontraba sentada enfrente de mi papá.</p><p>Como pude empecé a decir pretextos tontos sobre el Cole para justificar lo que yo estaba haciendo ahí, pero lo que podía ver que hacía Gabriela no podía creerlo y apenas si podía tragar saliva viéndola: Porque esa malvada y preciosa diablita estaba chupeteando su dedo medio mientras doblaba los dedos índice y anular, con la clásica postura de un pene erguido que utilizan los muchachos y nosotras las chicas cuando queremos insultar a alguien, pero esta malvada, cruel, interesada, despiadada, preciosa, sensual niña lo estaba haciendo de tal manera que yo lo disfrutaba como nunca! Me sentía atrapada entre hacerle caso a mi padre y mirar como esta chica que apenas conocía me estaba excitando chupeteando su dedo medio como si fuese una tremenda verga dura y erguida al máximo!!</p><p>Ah, no!, esa chica no me iba a intimidar enfrente de mi papá en su oficina, así que mientras ella chupeteaba sus dedos mostrándome las uñas brillantes de saliva, yo tenía que demostrarle que eso no me espantaba, así que lo único que se me ocurrió decirle a mi papá es que mi madre necesitaba urgentemente hablar con él en ese preciso momento, yo sabía que siempre que el habla por tele gira su sillón para dar la espalda a las personas que están en la oficina y dicho y hecho! El giró su sillón hacia la ventana mientras marcaba el número de mamá.</p><p>Por un instante nos quedamos prácticamente solas Gabriela y yo, mi padre estaba ausente sin poder mirarnos, Gabriela dejó de lamer sus dedos lentamente, como indicando que era ahora a mi a quien tocaba mover….</p><p>Tenía que jugarme el todo por el todo enfrente de esta &#8220;arrivista&#8221;, así que sin quitar ni un momento la mirada de la suya, levante las piernas, separé mis muslos, y con una mano hice a un lado mi pequeña tanga blanca que uso en el Cole y con la otra mano deslicé mi dedo medio por todo lo largo de mi rajita, desde el culo hasta el clit, hasta dejarlo completamente brillante de mis juguitos, después, lentamente lo introduje en mi boca y lo chupeteé golosamente mientras lo sacaba y lo metía entre mis labios.</p><p>-Veamos –pensé- veamos, pequeña perra puta si tienes algo mejor que esto para excitarme….</p><p>Ja! Ahora ella es quien se quedó helada ¡!. No sabía que hacer o adonde mirar, cielos! Como disfruté ese momento de triunfo. Pero no duró mucho. Ella ahora camino alrededor del escritorio hasta quedar exactamente enfrente de mi, colocada entre el escritorio y yo, su cadera a escasos 15 centímetros de mi cara. Por un momento nos miramos fijamente, entonces…</p><p>Ella giró sorpresivamente e inclinándose en el escritorio levanto su cadera colocando sus nalgas enfrente de mis ojos! Te juro que tenía sus nalgas a una mordida de distancia! Y claro, sabía que se les había tocado… cielos!! La muy perra!! Con su brazo extendido giró suavemente el sillón donde se encontraba papá y empezó a hablar con el mientras movía su cadera para que su vestido se subiera y pudiera yo ver sus muslos y el comienzo de sus nalgas redondas. Yo no sé como pude contenerme y aguantar el deseo de hundir mi rostro entre sus muslos y aspirar y lamer eso tan deliciosamente cerca que me ofrecía. Por un instante giro su cuello y su mirada dijo todo: &#8220;Yo mando en esta oficina&#8221;…</p><p>-No, chiquita, no!! Exclamé en mi interior, eso lo veremos! Tuve que hacer una jugada sucia, pero ya saben lo que dicen: &#8220;En el amor y en la guerra…&#8221;. Tomé del escritorio una taza de café de mi padre que aún no se había terminado y en un arrebato de furia calculada, la tire de tal manera que mojara mis medias escolares y mis rodillas.</p><p>-&#8221;Dady&#8221;, dije con mi voz mas cautivadora de niñita que tengo, &#8220;me manché! Que me ayude tu secretaria, please!!</p><p>Ja, ja, ja, sonreía hipócritamente mientras Gabriela (muy lista, muy lista, tengo que reconocer) se dio cuenta inmediatamente de este viejo truco (seguramente usado también por ella) y con una mirada que podía fulminar una estatua, se dirigió a la pequeña cocineta que tiene mi padre en su oficina por un trapo de limpieza.</p><p>-Veamos, perrita, pensaba yo, disfrutando esto, quien crees que manda aquí, eh?</p><p>Cuando ella regresó, tenía yo preparado un golpe final; ella tuvo que ponerse de rodillas para limpiar los restos de café de la alfombra, mi padre seguía hablando por teléfono ajeno a esta pequeña &#8220;platica&#8221; de chicas, así que en cuanto estuvo Gabriela de rodillas enfrente de mi, la tomé por los cabellos con ambas manos y abriendo mis piernas, la empuje fuertemente hacia mi rajita, mientras le decía en voz baja, pero lo mas firmemente que podía: No digas nada y hazlo, entiendes, perra puta, hazlo!!</p><p>Entonces ella forcejeó un poco tratando de liberarse pero yo le retorcí sus pequeñas orejas ahogando sus gritos mientras empujaba mi cadera contra su cara y le escupía estas palabras en la nuca: &#8220;Si quieres seguir con este trabajo, tendrás que hacerlo y muy bien hecho, entiendes, puta pequeñita, muy bien hecho!!&#8221;</p><p>Vaya que si se espantó! Comenzó a lamer con una lengua taaan larga y afilada que yo podía sentir como se desplazaba por dentro de mi rajita, que bien lo estaba haciendo! Su lengüita me recorrida desde el culo hasta casi el ombligo sin dejar nunca de estar muy jugosita y tierna.</p><p>Cielos! Hubo un instante en que Dady dejó de hablar por teléfono y me preguntó donde se encontraba Gabriela, ella estuvo a punto de levantar su mano por debajo del escritorio y hacer señas (no podía hablar) de que se encontraba ahí. Aguantando un inminente orgasmo, le dije que había ido a la recepción mientras acariciaba el cabello de Gabriela para tranquilizarla, &#8220;no vas a perder tu empleo&#8221;, trataba de decirle con mis caricias sobre su nuca, &#8220;pero quiero otro mas y ya, solo otro orgasmo mas, putita&#8221;</p><p>Mi papá se levantó y salió, ya en la puerta (Gabriela se encontraba escondida entre mis piernas y el escritorio, yo había puesto mi sweater escolar encima de ella) dijo: Voy a la sala de juntas, saluda a tu madre de mi parte.</p><p>Cuando cerró la puerta yo pensé que Gabriela iba inmediatamente a quitarse de entre mis muslos, pero siguió chupeteando y lengüeteando hasta hacerme vibrar otra vez mas, ahora ya cómodamente podía jadear y suspirar mientras restregaba su hermosa cabellera contra mis muslos y estómago.</p><p>Cuando por fin asomó su carita empapada y desmaquillada de entre mis muslos, ya no quería espantarla, creo que había quedado bien claro quien es la &#8220;niña&#8221; de Dady y quien solamente una secretaria, pero mi sorpresa fue increíble cuando ella se levanto y colocándose con las piernas ligeramente abiertas enfrente de mi y limpiándose su carita me dijo: &#8220;Ahora me toca a mi, señorita hija de &#8220;papi&#8221;".</p><p>Levantándose su falda ejecutiva, apenas pudiéndose contener en una mini tanga rosa preciosa, se asomaba, se erguía, se imponía, una verga dura, tensa, grande, gorda, perfectamente depilada, con un par de bolas colgantes, sudadas, gordas, prometiendo estar rellenas de deliciosa leche espesa…</p><p>Espera, alcance a decir; que es eso?? No eres mujer?!! Tienes pija!!!</p><p>-Necesitaba el trabajo!, me explico con su linda cara convertida en un puchero a punto de llorar, y el anuncio decía que solicitaba una secretaria ejecutiva, nadie se ha dado cuenta y tu padre es tan lindo; En verdad, necesito este trabajo!</p><p>Entonces sucedió algo especial, divino, único, se acercó a mi que estaba aún sentada impactada por lo que veía (su verga se bamboleaba goteante y vibrante enfrente de mi cara) y por la revelación que acababa de escuchar. Repito, se acercó a mí y tomando mi manita la llevo directamente a la cabeza brillante y escurriente de semen de su verga magnífica y mientras movía mi mano para darle un suave y rico masaje a todo su palo caliente, me dijo con una voz tímida y cariñosa; &#8220;me delataras?&#8221;</p><p>No podía hablar! ¿Qué podía decir? ¿Qué debía hacer? Lo único que pude articular (gracias al cielo) fue inclinar mi cabeza e introducir ese gran trozo caliente de carne en mi boca hasta sentir que me asfixiaba, rogando al cielo que se viniera pronto para poder respirar y tratar de asimilar todo lo sucedido. Así que tome sus nalgas con mis manos y empuje fuertemente su cadera contra mi cara chupando y succionando fuerte esa tranca que me ahogaba y pegaba contra mis encías hasta que sentí un auténtico maremoto de leche cremosa explotar en el interior de mi boquita con fuertes sacudidas de la cadera de Gabriela y temblores de sus huevos al vaciarse.</p><p>Cuando regresó mi papá nos encontró a las dos sentadas en el sillón de cuero, maquillándonos mutuamente y platicando de mil cosas distintas como si fuésemos amigas de toda la vida; Mi papá me dijo: &#8220;Me alegro que conozcas a Gabriela, es una señorita muy eficiente&#8221;.</p><p>-Dady, le dije seriamente mientras miraba a los ojos a Gabriela; tengo que decirte algo;</p><p>-Si, pequeñita, que pasa?</p><p>-Invite a Gaby a cenar!</p><p>Fuente: todorelatos.com</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.relatos.conejitax.es/la-secretaria-de-mi-padre/feed</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Aniversario de bodas</title><link>http://www.relatos.conejitax.es/aniversario-de-bodas</link> <comments>http://www.relatos.conejitax.es/aniversario-de-bodas#comments</comments> <pubDate>Mon, 05 Jul 2010 10:41:54 +0000</pubDate> <dc:creator>admin</dc:creator> <category><![CDATA[Intercambios]]></category> <category><![CDATA[relato porno]]></category> <category><![CDATA[relatos amateur]]></category> <category><![CDATA[relatos chicas]]></category> <category><![CDATA[relatos mujeres]]></category> <category><![CDATA[relatos porno]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.relatos.conejitax.es/?p=315</guid> <description><![CDATA[Al disponerme a escribir esta anónima confesión me digo que quizás el lector podría pensar o tener una primera impresión que se trata de la típica historia de la pareja casada desde hace bastantes años y que, un tanto aburrida, se regala una segunda luna de miel. Pero aunque así sea no puedo resistir las [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Al disponerme a escribir esta anónima confesión me digo que quizás el lector podría pensar o tener una primera impresión que se trata de la típica historia de la pareja casada desde hace bastantes años y que, un tanto aburrida, se regala una segunda luna de miel.</p><p>Pero aunque así sea no puedo resistir las ganas de contarles a todos ustedes este reciente episodio de mi vida que considero único y excepcional. Repleto de experiencias que hasta entonces solo había conocido en mis sueños y fantasías, y que marca el que sin duda es el comienzo de una nueva (y muy placentera) etapa en mi matrimonio y en mi vida en general.</p><p>Sin extenderme en presentaciones les diré que me llamo Alejandro, tengo 39 años y trabajo de contable en una multinacional de seguros e inversiones. Estoy casado con Silvia desde hace algo más de quince años. Silvia es dos años más joven que yo y trabaja de profesora en una escuela pública de enseñanza primaria. Tenemos dos hijos varones, Raúl y Marcos, de 12 y 9 años respectivamente, y vivimos en un barrio residencial de la periferia de una gran ciudad de la costa mediterránea española.</p><p>Como les decía, tras casi tres lustros de matrimonio, la rutina se había instalado entre nosotros y aquellas pasión y locura de los primeros años, sobre todo los dos primeros, antes del primer embarazo, se habían esfumado. Siendo consciente de ello y comenzando a preocuparme muy seriamente de tal decadencia (admito haber comenzado a desear a casi todas las mujeres de mi entorno e incluso haber ido de putas algunas veces) decidí, ante la proximidad de nuestro quinceavo aniversario de bodas, darle una sorpresa a mi esposa. Pensé que un viaje juntos, los dos solos y en algún lugar bonito, romántico y tranquilo, podría hacer renacer entre nosotros un poco de esa complicidad que solo el erotismo, el deseo y el placer compartido pueden aportar a dos personas que, se supone, se aman.</p><p>En secreto busqué entre las muchas ofertas que tanto en agencias de viajes como por Internet proponían para las fechas que deseaba. Por una vez no me importaba el precio y para mi elección quise privilegiar ante todo el exotismo, el confort y la intimidad. Lo principal era evitar cualquiera de esos lugares abarrotados de turistas del Caribe, del sur de Europa o del norte de África. Finalmente me decidí por una de las alternativas más caras: un viaje de diez días a una pequeña y paradisíaca isla del archipiélago indonesio, alojados en un pequeño hotel compuesto por solo una veintena de bungalows individuales y situado en la misma orilla de una magnífica playa privada. También me ocupé de organizar el cuidado de nuestros hijos durante esos días y una vez todo resuelto, solo cuatro días antes del inicio del viaje, se lo anuncié a mi esposa.<span id="more-315"></span></p><p>Desde que le di la noticia de nuestro viaje, Silvia estaba radiante de felicidad. Se pasaba el día canturreando, sonriente, nos comía a besos a mi y a los niños a la mínima ocasión y había ido de tiendas para comprarse ropa nueva que ponerse durante las vacaciones. Yo intuía que el dinero gastado en ese viaje iba a resultar ser una muy buena inversión. No podía imaginar entonces hasta que punto iba a serlo.</p><p>El viaje transcurrió sin ninguna incidencia digna de mención. Llegamos a nuestro destino a media tarde, un poco cansados por las muchas horas de vuelo y, tras deshacer las maletas y ducharnos, dormimos un rato antes de ir a cenar.</p><p>La temperatura era cálida pero agradable y Silvia se vistió con un precioso vestido nuevo de color verde turquesa, con la falda compuesta de varias piezas de tela vaporosa superpuestas, las cuales descubrían sus muslos al andar y al sentarse, un provocador escote que dejaba a la vista parte de sus senos, prietos y levantados por un bonito (¡e imagino que muy caro!) sujetador nuevo. Por detrás era abierto, prácticamente inexistente, dejando la espalda casi completamente desnuda. Me quedé pasmado al verla plantarse ante mí y dar unas vueltas sobre sí misma para permitirme admirarla por todos los ángulos, y tardé casi un minuto entero en reaccionar y decirle lo deliciosa y deseable que la encontraba así vestida, cosa que ella agradeció ruborizándose y dedicándome una pícara sonrisa.</p><p>Fuimos a cenar al pequeño comedor del hotel. Al ser ya un poco tarde solo quedaban tres mesas ocupadas y nos instalamos en una de las del fondo desde donde, durante el día, se ve el mar tan de cerca que casi parece que se pueda extender la mano y meterla en el agua.</p><p>El ambiente era tranquilo y lujoso. Las mesas vestidas con bonitas mantelerías, vajilla y cubiertos de grandes marcas europeas, y empleados y huéspedes educados y discretos. Desde luego un ambiente muy diferente del que estábamos acostumbrados hasta entonces durante nuestras vacaciones familiares, siempre en hoteles de dimensión &#8220;industrial&#8221;, con comedores enormes y ruidosos, llenos de gente escandalosa y de malditos críos corriendo y voceando como salvajes por entre las mesas.</p><p>Tras la deliciosa cena, que acompañamos con una botella de un estupendo vino blanco, propuse a Silvia dar un paseo por el caminito que, partiendo del restaurante, bajaba hasta la playa. Era un simple sendero de tierra, bordeado de espesa vegetación y únicamente iluminado por unas farolitas pequeñas, de solo unos 50 cm. de altura, colocadas a intervalos de unos cinco metros, las cuales despedían una débil luz amarillenta que apenas bastaba para poder intuir el trazado del camino.</p><p>Al llegar al final del sendero, ya en la arena de la playa, nos abrazamos contemplando el mar. Nos dejamos llevar unos minutos, oliendo la brisa marina y oyendo las olas romper en la orilla, por el dulce placer de sentir nuestros cuerpos calientes pegados el uno al otro, sintiendo el deseo crecer e inflamarse en nuestro interior. Yo acariciaba la piel suave y caliente de la espalda desnuda de Silvia, sintiéndola viva y como&#8230; no sé, diferente, como si fuera la primera vez que tocaba esa espalda. Nuestros rostros se rozaban sensualmente y pronto nos fundimos en un beso. El roce de nuestros labios se fue intensificando hasta que el beso se hizo intenso, húmedo, cargado de deseo. Nuestras lenguas se buscaron y Silvia introdujo la suya profundamente en mi boca, gimiendo como una gata en celo, al tiempo que frotaba su cuerpo contra el mío y, poseída por el deseo, su mano venía a apretar el bulto que mi pene semierecto provocaba en mi pantalón.</p><p>Al cabo de unos minutos de estar sobándome la verga sobre la tela del pantalón, mientras nos comíamos la lengua el uno al otro, me desabrochó los dos primeros botones y, agachándose delante de mí, me lo bajó como una desesperada de un fuerte tirón, arrancándome un grito provocado tanto por la sorpresa de ver a mi esposa hacer tal cosa (¡estando en un lugar público!) como por la descarga de placer al sentir mi polla, ya casi completamente tiesa, sacudida por la violencia del tirón y quedar libre y a la vista.</p><p>Seguidamente, sorprendiéndome aún más si cabe, se abalanzó como una posesa sobre mi pene, el cual agarró de un puñado con una de sus manos y se lo introdujo en la boca, comenzando a chupármelo ansiosa, con un vicio y una saña para mi desconocidas en ella. ¡Irene, mi mujer, me estaba follando con la boca! Algo que hasta ahora nunca había sucedido. Y además, otra novedad, con la otra mano me sobaba los huevos y deslizaba uno de sus dedos sobre mi ano, lo apretaba hasta introducirlo casi por completo y procedía a pajearme el culo, follándomelo con el dedo, al tiempo que se tragaba mi polla entera. Mi placer era tan intenso que sentí que no tardaría en correrme si Silvia seguía mamándome de esa manera.</p><p>Provocando una pausa, me arrodillé también frente a ella y la empujé hacia atrás hasta dejarla tumbada sobre la arena. Sin demora pasé las manos bajo su falda, se la levanté hasta la cintura y le quité las minúsculas bragas que vestía. Separé sus piernas con mis manos, hundí mi cabeza entre sus muslos y comencé a lamerle el coño. Ese sexo, que tan increíblemente empapado estaba y que tantas veces había lamido, tenía esa noche, en aquella playa, un sabor diferente, un delicioso sabor a hembra en celo, a deseo puro. Un sabor que me hizo perder la cabeza, que me empujó a lamerlo intensamente, a restregar con rabia la lengua contra el bultito de su clítoris y hundirla después en su interior lo más profundamente que pude, arrancando a mi mujer largos gemidos de placer y llevándola hasta su primer orgasmo de la noche.</p><p>Seguidamente me incorporé y me paré un minuto a mirar, a admirar, aún incrédulo, a mi amada esposa. Me daba un morbo tremendo verla tirada sobre la arena, totalmente desinhibida, gozosa, abierta de piernas, con el vestido enrollado a la altura de la barriga, el coño chorreante y entregado, los pechos desnudos, con erectos pezones que ella misma acariciaba y pellizcaba, y oyéndola pedirme con voz ronca que la penetrara, que la follara, todavía poseída por el deseo, como una ninfómana, como una de esas mujeres, esas hembras viciosas, con las que los casados aburridos fantasean tantas veces.</p><p>Excitado por sus palabras y guiado por el deseo, empuñé mi verga con una mano, coloqué el glande sobre los babosos labios de su sexo, lo froté con fuerza contra ellos y el hinchado clítoris y, mientras Silvia gemía y se retorcía de gusto, se la introduje entera, de un solo empujón, con tanto ímpetu que desplacé de bastantes centímetros hacia atrás nuestros cuerpos sobre la arena. Comencé a cabalgarla con furia, a administrarle un mete y saca intenso, clavándosela profundamente en cada embestida, al tiempo que buscaba sus pezones para chuparlos, lamerlos, morderlos, mientras ella, gimiendo gozosa, me abrazaba los riñones con sus piernas y agarraba de un puñado mi pelo apretando mi cabeza con fuerza contra sus tetas.</p><p>Estábamos follando como posesos, sin retención, en un lugar desconocido, en una playa en la que nunca habíamos estado y por donde podría pasar alguien en cualquier momento. Sin duda la que hasta ese momento era la experiencia más extraordinaria que habíamos vivido en toda nuestra monótona vida de casados. Yo estaba gozando como un animal. Pero aún estaba por ocurrir lo más novedoso de la noche.</p><p>Al levantar la cabeza para mirar el rostro deformado por el placer de mi esposa, me percaté que había un hombre a solo unos metros de nosotros, plantado junto a la última farola del camino y mirándonos. La luz tenue solo permitía ver con cierta claridad sus piernas, la mano que se había colocado en la entrepierna y parte de su barriga. El resto, el pecho y la cara, quedaban totalmente ocultos por la oscuridad. El desconocido nos miraba mientras follábamos y se estaba excitando, sobándose la polla sin disimulo.</p><p>-Ostias Silvia, hay un tío ahí detrás -dije al oído de mi esposa, reduciendo el ritmo de mis movimientos pero sin detenerme-. Nos está mirando y se está excitando tocándose la polla.</p><p>Mi mujer ladeó la cabeza y miró al individuo que, justo en ese momento y quizás animado ante la falta de reacción por nuestra parte, dio un par de pasos adelante, se sacó la verga del pantalón y comenzó a cascarse una paja con descaro.</p><p>-¡Vaya pedazo de rabo que tiene el cabrón! -Exclamó Silvia clavando la mirada en la realmente enorme verga del individuo y dejándome de nuevo pasmado por su reacción- Déjale, no parece que sea peligroso, que se la machaque mirando si quiere, tu no te pares cariño… hummm&#8230;. sigue, no pares de follarme que estoy a punto de correrme otra vez, ahhhhhh, clávamela fuerte…</p><p>Y así lo hice. Hinqué los puños en la arena y la seguí embistiendo con fuerza, aunque eso sí, sin perder de vista a nuestro inesperado visitante ya que no me importaba (más bien todo lo contrario) que nos mirara mientras jodíamos, pero no deseaba en absoluto que se sintiera invitado a participar activamente.</p><p>-Mira esa polla, gorda y tiesa -comencé a susurrar al oído de mi esposa mientras la follaba- completamente empalmada, seguro que ese cerdo daría cualquier cosa por venir y clavártela, por follarte. Ohhhhhh, Silvia, ¡eres una zorra! Te gusta que te esté mirando aquí tirada en el suelo, despatarrada como una furcia y follada, con mi polla bombeándote el coño&#8230; te excita ver ese rabo, ¿verdad putita mía?</p><p>Silvia se agitaba y gemía sin retención, sus tetas se balanceaban sacudidas por mis empujones y casi ni despegaba la mirada del imponente pene que, a solo un par de menos de nosotros, era masturbado, machacado con fuerza por su anónimo propietario.</p><p>Queriendo añadir más morbo a la situación, me levanté y, agarrando bruscamente a mi mujer de la cintura, la volteé y coloqué a cuatro patas, poniéndola justo de frente a la tranca del mirón, y sin demora volví a clavarle la mía, agarrándola de la cintura y bombeando con tal fuerza que nuestros cuerpos provocaban un fuerte chasquido al chocar en cada una de mis metidas.</p><p>El desconocido, acelerando de manera delirante el ritmo de la paja que se estaba cascando, dio entonces un último paso hacia nosotros y, soltando un gruñido de placer, comenzó a eyacular largos chorros de semen sobre la arena, un par de los cuales cayeron a solo unos centímetros de mi mujer. Silvia no apartaba la vista de esa vigorosa polla y al verla tan cerca y escupiendo chorros de esperma en su honor, comenzó a retorcerse y gemir como una perra hasta que dejando escapar un grito de placer explotó en el orgasmo más intenso que jamás hasta entonces le había visto tener. También yo, ya como loco y sin poder resistir más, me abandoné a mi orgasmo e inundé de esperma la vagina de mi esposa, gimiendo y sintiendo un placer de una intensidad que no recordaba haber sentido en mucho tiempo.</p><p>Nos derrumbamos juntos sobre la arena, gozosos y agotados, con las respiraciones agitadas y sudorosos. Nuestro visitante, con el pene ya algo flácido pero aún así enorme y que todavía se pelaba con la mano, simplemente se ajustó el pantalón y sin decir palabra dio media vuelta y se marchó en dirección del hotel. Nunca supimos quien era. Yo sospecho, como le comenté a Silvia, que quizás fuera uno de los camareros del hotel, pero no podría afirmarlo.</p><p>Tras unos minutos regresamos a la habitación, nos duchamos para quitarnos de encima el sudor y la arena y nos acostamos. Totalmente satisfechos y felices, nos tumbamos en la cama, relajados y dejándonos acariciar por el aire fresco que producía el ventilador del techo, y estuvimos un rato hablando y riendo, tonteando como adolescentes, frotando suave y sensualmente nuestros cuerpos desnudos mientras rememorábamos la increíble escena que acabábamos de vivir en la playa hasta que de nuevo, excitados, volvimos a hacer el amor con pasión.</p><p>Así transcurrió nuestra primera noche. ¡Las vacaciones empezaban de manera inmejorable!</p><p>El día siguiente lo pasamos en la magnífica y casi desierta playa del hotel, la misma playa donde la noche anterior habíamos estado follando mientras un desconocido nos miraba y se masturbaba. Disfrutamos de la belleza y de la paz del lugar, de su inmaculada arena blanca y bañándonos en el agua pura y cristalina. Silvia estrenó traje de baño. Un atrevido biquini cuya braguita, aunque no era tanga, dejaba al descubierto buena parte de sus carnosas pero todavía firmes nalgas. A la parte de arriba, también de reducido tamaño, poco uso le dio puesto que se la quitó nada más llegar a la playa.</p><p>Ambos estábamos en un permanente estado de excitación. La cálida caricia de los rayos del sol, el rico sabor salado que el agua marina dejaba en nuestras bocas y que saboreábamos al besarnos con frecuencia y con mucho frote y chupada de lenguas, y la casi completa desnudez de mi esposa, provocaban que la mayor parte del tiempo mi pene abultara en del bañador y se insinuara rebelde, ansioso por ser liberado y atendido. Y el grosor y la dureza de los oscuros pezones desnudos de Silvia delataban un estado similar.</p><p>Poco antes de la hora de comer regresamos a la habitación y nos duchamos juntos, abrazados y excitados bajo el chorro de agua tibia. Silvia volvió a chuparme la verga con glotonería, engulléndola entera hasta llegar a tocarme los huevos con sus labios, ¡haciéndome una auténtica comida de polla! Algo muy diferente de los tímidos y breves lametones que, casi con asco, acostumbraba a prodigarme cuando en anteriores ocasiones yo, colocándole el pene sobre la boca, la medio forzaba a hacerme una felación.</p><p>A continuación, cuando me había puesto ya la pija como un monolito de piedra, lamí su coñito agachado frente a ella, que había colocado un pie sobre mi hombro y me entregaba su jugosa rajita, totalmente abierta y accesible a mi boca. Lamí y chupé su clítoris, pasé la lengua por todo su sexo, lo penetré con ella, le lamí el ano&#8230; Hasta ese día ¡nunca habíamos hecho cosas así en la ducha! Agarrando y levantando uno de sus mulos, la penetré arrinconándola contra la pared, propinándole furiosas metidas con un movimiento de abajo arriba que rápidamente nos llevó al orgasmo.</p><p>Así pasamos los primeros días de nuestra segunda luna de miel: disfrutando del mar y la naturaleza, regresando presurosos a nuestro bungalow cada vez que la excitación y el deseo se volvían irresistibles y nos poseía la necesidad imperiosa de amarnos, de lamernos, de follar como locos, cosa que hacíamos al menos dos veces diarias. Hasta antes de ese viaje la frecuencia de nuestras relaciones sexuales era también de dos o tres veces&#8230; ¡al mes!</p><p>Una noche, durante la cena, hicimos amistad con Nicole y Antonio, una pareja algo más joven que nosotros y residentes en Suiza, país de origen de la chica. Intercambiamos algunas banalidades mientras cenábamos, estando cada cual en su mesa, y al terminar nos instalamos los cuatro juntos en la terraza del bar de la piscina para tomar unas copas y charlar.</p><p>Nos contaron que solo hacía seis meses que se conocían y que eran sus primeras vacaciones juntos. Es cierto que se les veía muy enamorados, como solo suele verse a las parejas que están viviendo la violenta explosión de sentimientos, deseo y emociones que el nacimiento de un apasionado amor provoca. No cesaban de besarse, de tocarse, de halagarse mutuamente, mirándose directa e intensamente a los ojos, cuchicheándose cositas al oído y riendo como críos. Nicole, una hermosa mujer de unos 30 años, llamaba la atención por su belleza natural, que conseguía acentuar con su a la vez elegante y provocativa manera de vestir. No había hombre (ni tampoco mujer) que no se le quedara mirando al pasar. Y Antonio, que por supuesto se percataba de ello, muy lejos de molestarse manifestaba una evidente satisfacción al ver la envidia y el deseo que su novia despertaba por todo su entorno. Es más, en un momento de la conversación me confesó, en tono confidencial, que tanto a él como a Nicole les encantaba ser mirados y que en ocasiones se abandonaban a sus ardores en lugares públicos y siendo conscientes de ser observados, satisfaciendo con ello una clara inclinación exhibicionista.</p><p>La mañana siguiente, estando un poco cansados y con la piel, aunque ya morena, algo irritada como consecuencia de las muchas horas de sol y playa, decidimos quedarnos en la piscina del hotel. Bajo uno de los parasoles, en un rincón al fondo de la piscina, estaban Nicole y Antonio. Al llegar e instalarnos bajo otro parasol, a solo unos metros del de ellos, nos saludamos e intercambiamos algunas palabras.</p><p>Nicole estaba deliciosa con su minúsculo biquini amarillo, que más que para tapar parte de su cuerpo servía para provocar la imaginación y hacer soñar con las delicias que la escasa tela apenas conseguía ocultar.</p><p>Silvia, quizás un poquito celosa de ver el magnífico cuerpo de Nicole y al percibir la mirada que, claramente cargada de deseo, no pude evitar dedicarle, desnudó sin pudor sus generosos senos, mostrándolos descaradamente a nuestros nuevos amigos, y tumbándose bocabajo sobre la hamaca me pidió que le aplicara la crema solar en la espalda.</p><p>Comencé a extender la crema por los hombros, la espalda y las piernas de mi esposa, haciendo que mi mano resbalara sobre su piel lo más sensualmente posible, con la clara intención de transmitirle mi excitación y despertar también su deseo. Comenzando mi caricia desde la nuca, extendía la crema por toda la espalda y dejaba bajar mis manos al pasar por los costados para acariciar la parte externa de sus senos. Me recreaba sobre sus nalgas, incluso metiendo los dedos bajo la tela del biquini, y pasaba mis manos con especial lentitud y suavidad por entre sus muslos, ejerciendo una leve presión sobre su sexo. Notaba a mi esposa, que había ladeado la cabeza en dirección de la otra pareja, dejarse llevar por el placer que mis masajes le proporcionaban, y advertí con agrado como nuestros amigos nos miraban interesados y sonrientes, mientras mi pene comenzaba a abultar de manera notoria.</p><p>Cuando llevaba un rato embadurnando de crema y sobando a Silvia, cuando comenzaba a introducir mi mano más profundamente dentro de su braguita para que mis dedos rozaran su sexo húmedo, cuando ya mi pija tiesa como un mástil tensaba obscenamente la tela de mi bañador y el intercambio de miradas se hizo más intenso, más lascivo y cargado de vicio, Nicole fue a instalarse sobre la misma tumbona que Antonio, colocándose de espaldas contra él y mirando, excitada y desafiante, hacia nosotros.</p><p>Al principio despacio, comenzó a frotar el culo contra la entrepierna de Antonio. Observé como su mirada recorría con deseo el cuerpo de mi esposa así como el bulto que provocaba mi polla. Las manos de Antonio comenzaron a recorrer sin disimulo todo su cuerpo. Deshizo el nudo que mantenía el sujetador del biquini de la mujer, el cual era tan pequeño que apenas tapaba poco más que sus oscuros pezones, y se lo quitó. Comenzó entonces a acariciar los preciosos pechos de Nicole, tomando cada uno a su vez en la mano y proporcionándole un intenso masaje en el pezón, el cual retorcía entre las yemas de los dedos mientras con la palma de la mano le apretaba la teta. La mujer se restregaba ya sin disimulo contra el cuerpo de Antonio y era evidente que a ambos les importaba bien poco el hecho de que no estuviéramos solos en la piscina. Bien es verdad que los ocupantes de los otros cuatro o cinco parasoles parecían adormecidos y no prestar atención a lo que en el rincón del fondo estaba sucediendo. Pero Silvia y yo, mirando descaradamente, no perdíamos detalle, ninguno de los dos.</p><p>Nicole levantó una pierna y la pasó por encima de las de Antonio. Este a su vez se quitó el bañador y lo arrojó, con la clara intención de hacérnoslo ver, al suelo delante de la hamaca y a nuestra vista. Entonces, con gran sorpresa, pudimos ver como por entre las piernas abiertas de Nicole y frotándose a la tela del biquini que aún cubría su sexo, comenzó a pasar la polla erecta de Antonio en un lento movimiento de vaivén. Podíamos ver la gorda cabeza roja de la pija ir y venir frotándose contra el coño de la chica al tiempo que Antonio seguía magreándole las tetas, y bajando la mano por la linda barriguita la introducía por dentro de la braguita y le masajeaba el clítoris con los dedos.</p><p>Continuaron con ese mismo trajín un rato, excitándose al máximo, exhibiéndose a nosotros y excitándonos también. Yo continuaba acariciando el cuerpo de mi esposa como si aún le estuviera aplicando la crema y llevaba cada vez con más frecuencia mi mano hasta su sexo para acariciárselo sobre el biquini, ejerciendo un suave masaje con mis dedos sobre él, que ya notaba húmedo a través de la tela y que Silvia, separando un poco los muslos, dejaba totalmente accesible a mis caricias. Ella, a su vez, introdujo una mano disimuladamente por el hueco de una de las anchas perneras de mi bañador y me comenzó a menear la polla despacio, matándome de gusto.</p><p>Antonio ladeó con la mano el pequeño tanga de la mujer y dejó al descubierto y bien a la vista el riquísimo coñito, completamente depilado, de Nicole. Esta, como poseída por el deseo y dedicándonos, sobre todo a mi esposa, una mirada desbordante de vicio, buscó con su manita la verga tiesa de Antonio, la agarró y comenzó a pajearla y frotarla contra su sexo. Poco después Antonio levantó la pierna que Nicole tenía colocada sobre las suyas, agarrándola con su brazo por el muslo, y la mantuvo de esa manera provocando que el coño de la mujer quedase abierto y esta pudiera, guiándola con su mano, colocarse la punta de la polla del hombre en la rajita, que éste comenzó a clavarle empujando desde atrás.</p><p>¡Aquello era alucinante! No podíamos creer lo que estábamos viendo, nuestros nuevos amigos ¡estaban follando delante de nosotros! Entonces entendí hasta que punto las palabras de Antonio la noche anterior, cuando aludió como sin darle importancia su gusto por el exhibicionismo, eran reales. ¡Como gozaban haciéndolo mientras Silvia y yo los mirábamos! Y, para que negarlo&#8230; ¡como nos estábamos excitando mirando!</p><p>Nicole gemía ya sin recato y se pellizcaba ella misma los pezones, ya que la mano de Antonio había dejado de ocuparse de ellos y no abandonaba su clítoris, que masajeaba con intensidad mientras su polla entraba y salía del tentador coño a buen ritmo. Ritmo que fue incrementando hasta hacer que la chica dejara escapar un par de intensos gemidos y su cuerpo se sacudiera por el placer al correrse con la verga del hombre bombeándole con fuerza. Antonio continuó follándola unos segundos y, soltando a su vez un gruñido de placer, sacó la pija de la húmeda cavidad de Nicole la cual, empuñándola con una mano, comenzó a pelársela con rabia y no paró de hacerlo hasta que cesaron de brotar de ella los chorros de abundante semen que vertió sobre la barriguita lisa y morena de la chica, los cuales vimos después resbalar por ella para ir a caer goteando en la toalla colocada bajo sus cuerpos.</p><p>Silvia y yo, que locos de excitación ante tan increíble espectáculo no parábamos de masturbarnos mutuamente, estábamos completamente salidos y deseando también follar. De buena gana le hubiera bajado la braguita del biquini allí mismo y la hubiera poseído, colocándola a cuatro patas sobre la hamaca, cogiéndola desde atrás y brindando a nuestros amigos el mismo tipo de espectáculo. Pero, la verdad, ni me atreví a hacer tal cosa, ni creo que Silvia lo hubiera permitido. Ya el hecho de haber estado mirando a nuestros amigos follar y el estar masturbándonos delante de ellos como lo estábamos haciendo (¡y en un lugar público!), era mucho más de lo que nunca hubiéramos imaginado que llegaríamos a hacer en similares circunstancias. En vez de eso, me tumbé sobre mi esposa y, apoyando y restregando contra su culo mi pétrea verga, le susurré al oído:</p><p>-Vamos a la habitación cariño&#8230;</p><p>No hubieron más palabras. Nos levantamos apresurados y nos marchamos abandonando allí todas nuestras cosas. Solo yo cogí una toalla que me enrollé por la cintura para intentar disimular el obsceno bulto que marcaba mi erección. Nada más llegar al bungalow y apenas abrimos la puerta y entramos, nos arrancamos mutuamente la poca ropa que vestíamos y allí mismo, en el suelo de la entrada, follamos como desesperados y tuvimos ambos, como nos confirmamos luego al comentarlo, uno de los orgasmos más intensos y salvajes de nuestras vidas.</p><p>Durante el resto de las vacaciones pasamos mucho tiempo con Nicole y Antonio. La mañana siguiente estuvimos en la playa con ellos. Antonio me propuso hacer footing con él por la orilla mientras las chicas se entregaban al ritual sagrado del bronceado. Acepté casi con pena y sin poder disimular el deseo que los cuerpos prácticamente desnudos de esas dos hembras deliciosas despertaban en mí. Y lo peor es que el cabrón de Antonio, más joven que yo, en muy buena forma y acostumbrado a hacer footing casi todos los días, me hizo correr por lo menos ocho kilómetros sobre la arena. ¡Por un momento pensé que le íbamos a dar la vuelta entera a la isla! Y claro, por orgullo masculino, por no quedar en ridículo, aguanté como pude la paliza.</p><p>A la vuelta, cuando nos aproximábamos de las mujeres, todavía tumbadas y con los cuerpos morenos y brillantes por los aceites bronceadores, me pareció ver que estaban muy pegaditas la una a la otra, juntas sobre la misma toalla. Incluso advertí como jugaban con los pies, rozándoselos y entrelazándoselos, mientras cuchicheaban cosas con las cabezas pegadas y reían con complicidad.</p><p>Al vernos llegar se separaron un poco. Antonio se colocó sobre Nicole y comenzó a hacer flexiones sobre su cuerpo, poniendo especial cuidado en restregar cada vez que bajaba el paquete de su entrepierna sobre el precioso culito de la chica. Al cabo de diez o doce flexiones se levantaron y marcharon corriendo y jugando como críos al agua para darse un baño. Yo me tumbé junto a mi esposa, cansado por el esfuerzo de la carrera. Enseguida me llamaron la atención los abultados pezones, visiblemente excitados, que apuntaban rabiosos rozando la toalla sobre la que estaba tumbada.</p><p>-Vaya pitones que luces, tesoro -le dije divertido mientras le atrapaba uno de ellos entre dos dedos y se lo pellizcaba- Veo que esa zorrita de Nicole está poniendo cachonda a mi mujercita.</p><p>-N&#8230; no, pe&#8230; ¡pero qué dices hombre!&#8230; -Contestó visiblemente turbada aunque sin ninguna convicción.</p><p>-No disimules, cielo, y no te cortes, ¿qué más da? Estamos en este paraíso de vacaciones, para disfrutar y pasarlo bien, ¿no? -proseguí al tiempo que la besaba en el cuello- Me gusta verte así de excitada. Además, ¿como reprocharte nada? Nicole es encantadora y su cuerpo es una auténtica tentación, disfruta de él si lo deseas.</p><p>Sin responder, me atrajo contra ella y comenzó a besarme metiéndome la lengua hasta la garganta, confirmándome lo excitada que estaba. En pocos segundos me contagió su excitación y nos dejamos llevar por el deseo, besándonos y metiéndonos mano como si estuviéramos en la intimidad de nuestro cuarto. En ese momento, nuestros amigos regresaron del agua e hicieron una broma sobre lo &#8220;caldeado&#8221; que se ponía el ambiente. No negaré que sentí un poco de vergüenza al comprender que el jocoso comentario fue debido al tremendo lote que me estaba pegando con Silvia, pero sobre todo por el descarado bulto que mi polla empalmada provocaba en mi bañador.</p><p>En ese ambiente de buen humor y rebosante de erotismo permanecimos un rato más en la playa. Nos bañamos e hicimos algunas fotos juntos. En una de ellas aparecen Silvia y Nicole enlazadas y encarando la cámara, mirando con caritas de putitas y con los tentadores pezones de ambas apuntando al objetivo con descaro. Una foto que cada vez que la miro ¡me provoca una erección inmediata!</p><p>Al cabo de un rato Antonio sugirió regresar al hotel para tomar un aperitivo en el bar de la piscina. Una vez allí, Nicole propuso a mi mujer darse una ducha para quitarse de encima la arena. Mientras Antonio y yo hacíamos el pedido al camarero se dirigieron juntas, cogidas de la mano, hacia las duchas, y desparecieron detrás del muro de vegetación que las ocultaba.</p><p>Pasaron los minutos. Un cuarto de hora después todavía permanecían allí.</p><p>-Me da la impresión que las chicas están disfrutando mucho de la ducha. –Me dijo Antonio, guiñándome un ojo y riendo divertido al verme mirar extrañado hacia ese lugar. Y me propuso, dándome una sonora palmada en la espalda, que fuéramos a sentarnos a la sombra bajo uno de los parasoles.</p><p>Finalmente regresaron. Silvia vino a sentarse a mi lado y Nicole, lógicamente, fue a la hamaca donde se encontraba Antonio. Sin ni siquiera dar un sorbo a su Martini, se tumbó sobre el cuerpo del hombre, frotándose sensualmente contra él, susurrándole palabras al oído, visiblemente excitada, retorciéndose y ronroneando como una gata en celo.</p><p>-Vaya, esta chica vuelve de las duchas completamente salida –comenté en voz baja a mi esposa- ¿Qué habrá ocurrido allí adentro? -Añadí como sin darle importancia, preguntando sin preguntar y advirtiendo la actitud evasiva de Silvia, que evitaba mirarme y darme una respuesta.</p><p>Los otros comenzaron a besarse con pasión, comiéndose la lengua, acariciándose sin pudor, y en pocos segundos la verga de Antonio comenzó a abultar obscenamente dentro de su pequeño bañador, tanto que buena parte de ella sobresalía por arriba, quedando al descubierto. Nicole se frotaba contra ella con las piernas abiertas, una a cada lado de la tumbona. Por lo menos diez centímetros de rabo sobresalían del bañador de Antonio. Se levantaron y lanzaron apresuradamente al agua de la piscina. Se agarraron al borde, a pocos metros de nosotros, y, abrazados y devorándose las bocas, el cuerpo de Nicole comenzó a moverse despacio, arriba y abajo, contra el de Antonio.</p><p>Podíamos oír con claridad los gemidos de la chica. Estaban follando dentro de la piscina.</p><p>Volviéndome hacia mi esposa, que tampoco perdía detalle de lo que sucedía en el agua, pasando una de mis manos sobre sus muslos y sintiendo mi picha engordar, insistí:</p><p>-¿Qué ha pasado en las duchas, cariño?</p><p>-Esto&#8230; pues&#8230; la verdad es que&#8230; no sé, nada&#8230; ¿qué quieres saber? –Contestó ruborizándose pero también visiblemente excitada.</p><p>-Vamos tesoro, no habéis pasado más de veinte minutos en las duchas, juntitas y desnudas, hablando de la evolución del precio del petróleo, ¿verdad? –Continué, acariciándola cada vez más íntimamente, con la polla cada vez más tiesa y mirando a nuestros amigos follar abrazados dentro del agua, con expresión de gozo en sus caras y sus cuerpos pegados agitándose despacio- Quiero que me lo cuentes, con todo detalle.</p><p>-Bueno, es verdad que algo si que ha pasado&#8230; –continuó separando un poco los muslos y dejando que mis dedos comenzaran a acariciar su sexo.</p><p>Guiada por la excitación que la poseía me explicó como nada más entrar a las duchas Nicole se había desnudado por completo y le había propuesto a ella hacer lo mismo. Mi esposa lo hizo y se colocó debajo del chorro de agua tibia de uno de los surtidores. Nicole vino a su lado, bajo la misma ducha, y la comenzó a acariciar con dulzura y sensualidad. Con el agua resbalando por sus cuerpos comenzó a pasarle las manos por el cuello, los pechos, la barriguita&#8230; y acercándose más, comenzaron a besarse en la boca&#8230;</p><p>Se interrumpió para decirme, como disculpándose, que se sentía un poco molesta de contarme a mí, su marido, como se había excitado con otra persona, y un poco culpable de haberse entregado y dejado hacer de esa manera.</p><p>-Continua, cariño –La apremié sin cesar de acariciarla, completamente excitado, empalmado y salido como un cabrón.</p><p>-Pues&#8230; después ha tomado uno de mis pechos con la mano y acercado sus labios. Me ha chupado y mordisqueado el pezón despacito, la verdad es que me daba mucho gustito sentir sus dientecitos, y no he podido evitar comenzar a gemir. Ha comenzado a acariciarme entre las piernas y entonces me he abandonado por completo a ella. He separado los muslos; primero me ha pasado un dedito por entre los labios, me ha frotado con él sobre el clítoris, excitándome como una loca y haciéndome desear que me lo metiera en el chochito. Le he rogado que lo hiciera y me ha dicho que si, que iba a hacerlo, que me deseaba y que quería verme gozar como una putita viciosa. Sus caricias y sus palabras me han excitado aún más. Me ha metido la puntita del dedo y lo ha ido introduciendo poco a poco, disparándome de tal manera las ganas de sentirme penetrada que la he abrazado y tomando su carita entre las manos la he besado buscando su lengua. También yo le he chupado un poquito los pezones, que también tenía duros y sabían muy sabrosos, le he acariciado el coño e incluso le he metido el dedito excitada al sentirlo tan liso y suavecito. Me ha gustado mucho, he pensado que yo también debería depilarme así, ¿no crees mi amor? Porque se sentía tan rico que hasta a mi me han dado ganas de comérselo. Con todo eso, pues me he puesto muy, muy cachonda, estaba ya apunto de correrme. Nicole lo ha notado y ha vuelto a comerme las tetas, me ha metido un segundo dedo y comenzado a dedearme rápida y profundamente y yo, cariño, pues&#8230; no he podido evitar correrme, porque&#8230; ¡jolines, qué gusto me daba sentir su boca chuparme los pezones y sus dedos follarme el coño!</p><p>Era Silvia, mi esposa, la madre de mis hijos, esa mujer recatada a la que creía conocer tan íntimamente desde hace tantos años, la que me hablaba como una ninfómana viciosa y me contaba como gozosa se había dejado mamar las tetas por otra mujer, como le había suplicado que le metiera los dedos en el coño y gozado con su follada hasta correrse. ¿Como describir mi estado en ese momento? ¿Como explicar lo salvaje de mi deseo?</p><p>Tomándola de la mano y tirando de ella, la llevé casi a rastras hasta nuestro bungalow. Fuimos directos a la cama y nos tiramos en ella, comenzando inmediatamente a hacer un 69. Después de llevar toda la mañana excitado y viviendo situaciones tan extraordinarias estaba ya para explotar. De manera que muy poco después de sentir la boca de Silvia atrapar y engullir mi verga, mientras le pajeaba el coño con los dedos y lamía el clítoris, me corrí gruñendo de gusto como un animal y comencé a enviar lanzadas de esperma caliente dentro de la boquita de Silvia, que por primera vez lo tragó gustosa y saboreó como una puta, sin dejar de mamarme la polla hasta que cesó de eyacular, y corriéndose a su vez separando las piernas como una perra y encajando enteros tres de mis dedos en el coño.</p><p>Los días, repletos de tantas situaciones excitantes que sería demasiado largo incluirlas todas aquí, iban pasando y las vacaciones llegaban a su fin. El último día Antonio propuso que encargásemos una cena y nos la hiciéramos servir en uno de los bungalows, para pasar nuestra última velada juntos y en la intimidad. Nos pareció a todos una excelente idea y así lo hicimos. Se propusieron como anfitriones y convenimos vernos en el de ellos.</p><p>Cuando llegamos, sobre las ocho de la tarde, ya habían traído la cena, compuesta de varios platos fríos a base de pescado y marisco, así como las dos botellas de vino que habíamos encargado. Nicole nos recibió más deliciosa y provocativa que nunca. Con sandalias blancas y una cortísima minifalda del mismo color que valorizaban de manera increíble sus piernas fuertes y bronceadas. Una blusa ligera y corta, casi transparente, que dejaba al aire su deliciosa barriguita y apenas tapaba nada de los voluminosos senos que se apretaban y marcaban bajo la tela, y que permitía ver parte de sus pezones. La chica estaba, como vulgarmente se dice, ¡para levantarle la polla a un muerto!</p><p>Pero Silvia tampoco se quedaba muy atrás. Con un vestido también corto y ajustado de color azul claro, terriblemente sexy, bajo el cual solo llevaba puesto un minúsculo tanga negro.</p><p>Cenamos en la intimidad del pequeño salón del bungalow, disfrutando de la deliciosa comida y del buen vino, con el rumor del mar como música de fondo, a la luz de las velas y charlando agradablemente. La conversación se animaba y hacía más íntima a medida que las botellas del excelente vino blanco se vaciaban, derivando inevitablemente hacia temas referentes al sexo, interrogándonos los unos a los otros sobre nuestras fantasías y deseos secretos. Tras los postres, retiramos la mesa y descorchamos una botella de champaña.</p><p>En ese momento un denso ambiente saturado de erotismo y deseo se había instalado y comenzaba a envolvernos a todos, a apoderarse poco a poco de cada uno de nosotros. Nuestros amigos, como de costumbre, no cesaban de besarse y sobarse sin ningún pudor en nuestra presencia. Antonio se instaló en el sofá y Nicole vino a sentarse sobre sus rodillas. Silvia se colocó junto a ella, en el otro extremo del sofá, y yo en un sillón, a su lado.</p><p>Al segundo siguiente Nicole desabrochaba la camisa de Antonio e introducía las manos por dentro para acariciar el pecho del hombre mientras comenzaban a besarse, poniéndole al beso un vicio tal que atrajo nuestras miradas irresistiblemente. Con las bocas entreabiertas, apenas rozando sus labios y dejando ver sus lenguas buscare, frotarse y lamerse la una a la otra.</p><p>La chica subió las piernas sobre el sofá, puso uno de sus lindos pies sobre el muslo derecho de mi esposa y comenzó a acariciarlo con él a la vez que yo comenzaba a acariciarle el otro. Silvia estaba visiblemente excitada, se recostaba en el sofá y adelantaba y separaba las piernas entregándose por completo a nuestras caricias.</p><p>Nicole también separaba las suyas mientras frotaba con el pie el muslo de mi esposa, ofreciéndome el increíble espectáculo de sus muslos abiertos y la escasa tela del tanga blanco que apenas tapaba su coño, sobre el cual Antonio había colocado una mano y lo acariciaba con los dedos. Entonces nuestra amiga se levantó, se colocó frente a su hombre y nos brindó el streap-tease más morboso y excitante al que jamás había asistido en mi vida. Despacio y moviéndose de una manera increíblemente sensual y viciosa, se quitó la faldita y la blusa, quedando finalmente solo con el minúsculo tanga. Se arrodilló frente a su novio y comenzó a quitarle el pantalón.</p><p>Cuando se lo hubo sacado, la polla de Antonio, que no vestía ropa interior, apuntaba tiesa y orgullosa al techo, atrayendo como un imán la mirada cargada de deseo de Nicole y&#8230; ¡también la de mi esposa!</p><p>Nicole, arrodillada entre las piernas abiertas de Antonio, comenzó a masturbarlo despacio, pelándole la verga con infinito mimo y cariño, adorando el fálico miembro como si de un objeto mágico y frágil se tratara. ¡Qué envidia sentía viendo esa mujer, tan hermosa y deseable, ocupándose con tanta maestría de la polla de mi amigo! Nicole, mirando a mi mujer y con voz ronca de vicio, susurró:</p><p>-Ven cariño, ven conmigo y acaricia esta polla, ven a tocarla.</p><p>Silvia, indudablemente tentada, me dedicó una mirada como buscando mi aprobación, y al ver mi viciosa sonrisa de ánimo y mi cabeza asentir despacio, no dudo en ir a colocarse junto a Nicole. Agarró la base de la polla de Antonio con una mano y acompañó el movimiento de Nicole.</p><p>Era la primera vez que veía a mi mujer postrada como una puta ante una polla y cascándole un pajote, y, para que mentirles, fue algo que me excitó como un animal, que me hizo perder el control y empujó a, casi sin darme cuenta, desnudarme y comenzar también a pajear mi totalmente erecta verga.</p><p>Tras un par de minutos de pajear la tranca de Antonio, Nicole, que me miraba machacarme la polla con miradas cargadas de deseo, animó de nuevo a mi esposa&#8230;</p><p>-Mámale la polla a mi macho, putita, se ve que te mueres de ganas, vamos, ¡chúpasela!</p><p>Silvia, esta vez sin buscar mi consentimiento, obedeció y comenzó a mamar con ansia la verga de Antonio, el cual gemía de placer echando la cabeza hacia atrás y cerrando los ojos. Nicole se sentó en el sofá recostándose sobre el pecho del hombre, con una de sus piernas sobre el asiento y la otra posada en el suelo. Despatarrada, presa de un evidente deseo salvaje, me invitó con la mirada a ir a su encuentro y yo, sin poder permanecer por más tiempo como mero espectador, me arrodillé entre sus divinas piernas y comencé a besar y lamer sus muslos mientras, despacio, le iba quitando el tanga.</p><p>La divina hembra se agarró las rodillas con las manos y levantó y separó las piernas al máximo. Su delicioso coñito estaba a solo unos centímetros de mi boca, completamente abierto, expuesto, deseoso y entregado. ¡Tan apetecible! Completamente rasurado y brillante de humedad, jugoso, supurando deseo puro, ofreciéndome una de las imágenes más excitantes que jamás había podido ver y vivir en la realidad. Coloqué mi boca sobre él y lo comencé a lamer con indescriptible placer, dándole largos lengüetazos, mezclando mis babas a sus jugos, chupándole el clítoris y lamiéndole también la raja del culo y el ano. Sentía la mano de Nicole acariciar mi pelo y la oía gemir.</p><p>Deseando dar placer y satisfacer a esa magnífica hembra, abrí mi boca lo más que pude y absorbí dentro de ella el coño entero de la chica, procediendo enseguida a rozarlo con mis dientes y lamerlo y penetrarlo con la lengua. A pesar de mi dificultad para respirar prolongué dicho tratamiento mientras ella agarraba mi pelo de un puñado y se retorcía de gusto. Sintiéndola tan cerca del clímax proseguí, respirando con dificultad por la nariz mientras por la comisura de mis labios caían hilos de mis babas mezcladas a los flujos del coño de Nicole la cual, entre fuertes gemidos, explotó en un intenso orgasmo.</p><p>Al incorporarme pude ver como Antonio y Silvia, ambos en el suelo y ya completamente desnudos, se estaban comiendo la lengua el uno al otro, mientras ella le pelaba la polla y sobaba los huevos, y los dedos de Antonio pajeaban con rabia el coño totalmente entregado de mi esposa, la cual estaba agachada en cuclillas con las piernas completamente abiertas.</p><p>Enseguida Antonio se tumbaba en el suelo y mi esposa acudía presurosa a sentarse sobre él, sin olvidar empalarse previamente en su tranca tiesa, y comenzaba a cabalgarlo presa de un vicio irrefrenable.</p><p>De nuevo, ¡qué increíble espectáculo! Mi querida esposa estaba follándose a otro hombre delante de mis narices, despatarrada como una puta encima de él. Con las manos apoyadas en su pecho, venía a clavarse entera la polla del cabrón de Antonio con fuertes meneos de riñones, agitándose y gimiendo como una perra en celo. Podía ver su expresión de intenso placer, sus tetas balancearse con violencia arriba y abajo, oír el ruido que sus cuerpos provocaban al chocar en cada embiste, sus gemidos&#8230; Repito, ¡increíble!</p><p>Nicole acudió junto a ellos. Agarró las tetas de mi esposa y se las comenzó a apretujar, a retorcerle los pezones con los dedos, incrementando con ello aún más si cabe el placer y la intensidad de los gemidos de Silvia, la cual se corrió gruñendo como una gorrina.</p><p>Recuerdo que en ese momento me pregunté cuantos orgasmos debía llevar ya esa noche.</p><p>Pero no por ello dejaron de follar, claro que no. Mientras proseguían Nicole se agachó junto a su novio y le colocó las tetas sobre la cara, que este atrapó con las manos y comenzó a masajear, metiéndose un pezón en la boca y mamándolo con tanta intensidad que se oían resonar los chupeteos. La chica había quedado con el culo levantado y expuesto a solo un metro de distancia de mi. Aquello era más de lo que un hombre puede resistir.</p><p>Me acerqué a ella, la agarré por los riñones y sin ningún recato la penetré así, desde atrás. Con una penetración lenta, que gocé centímetro a centímetro, le introduje entera la polla y seguidamente comencé a follarla con fuerza. Estaba poseyendo a esa preciosa zorra a la que tanto deseaba desde que la había visto la primera vez, delante de mi esposa, la cual seguía moviéndose encima de Antonio con su polla incrustada en el coño. Estábamos los cuatro totalmente entregados al deseo, y la única razón que existía en ese momento, la única motivación que nos animaba, la única ley que nos gobernaba, era satisfacer esa lujuria y ese vicio animal.</p><p>No podría decir quién se corrió antes o después ni en qué momento. Solo recuerdo que mi orgasmo fue alucinante. Recuerdo haber gritado de gusto e inundado el coño de Nicole de mi esperma vertido en innumerables lanzadas, cada una de ellas una intensa descarga de placer. Recuerdo haberme retirado después de la chica y sentado en el suelo detrás de ella, agotado, y haber visto los chorros de semen caer resbalando por sus muslos mientras ella seguía agachada y besándose con Antonio.</p><p>Un rato después fuimos a darnos un baño a la piscina. Regresamos para tomar una última copa juntos y acabamos volviendo a follar de nuevo, esta vez cada uno con su pareja, muy cerca los unos de los otros y mirándonos hacerlo mutuamente.</p><p>Así acabamos de celebrar nuestro quinceavo aniversario de bodas y dimos por terminada nuestra segunda luna de miel.</p><p>Como les decía al principio, mi vida es otra desde esas vacaciones. Silvia y yo, más enamorados, cómplices y unidos que nunca, estamos permanentemente a la búsqueda de nuevas experiencias y placeres. Frecuentamos los clubes de parejas, las saunas mixtas (como la que visitamos la semana pasada y donde Silvia experimentó su primera triple penetración), hacemos intercambios con parejas con las que entramos en contacto por Internet y, cuando el tiempo lo permite, también nos gusta exhibirnos y follar al aire libre, en la naturaleza y en sitios públicos.</p><p>Muy pronto, dentro de unas semanas, vamos a viajar para conocer Suiza, invitados por Nicole y Antonio. No me cabe ninguna duda de que será también un magnífico viaje.</p><p>Gracias por haber leído mi confesión.</p><p>Fuente: todorelatos.com</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.relatos.conejitax.es/aniversario-de-bodas/feed</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Mamadas para mi cumpleaños</title><link>http://www.relatos.conejitax.es/mamadas-para-mi-cumpleanos</link> <comments>http://www.relatos.conejitax.es/mamadas-para-mi-cumpleanos#comments</comments> <pubDate>Tue, 29 Jun 2010 08:00:08 +0000</pubDate> <dc:creator>admin</dc:creator> <category><![CDATA[Sexo Oral]]></category> <category><![CDATA[relatos amateur]]></category> <category><![CDATA[relatos corridas]]></category> <category><![CDATA[relatos de sexo]]></category> <category><![CDATA[relatos mamadas]]></category> <category><![CDATA[relatos porno]]></category> <category><![CDATA[relatos pornograficos]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.relatos.conejitax.es/?p=287</guid> <description><![CDATA[Lo que voy a contar quizá no sea de lo más erótico del mundo, pero como me acaba de pasar hace escasamente 5 días, creo que merece ser contado. Para mí es lo mejor del mundo y por supuesto es completamente cierto. (Tampoco es tan rarísimo, creo yo..) Resulta que mi actual novia (Valeria) y [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Lo que voy a contar quizá no sea de lo más erótico del mundo, pero como me acaba de pasar hace escasamente 5 días, creo que merece ser contado. Para mí es lo mejor del mundo y por supuesto es completamente cierto. (Tampoco es tan rarísimo, creo yo..)</p><p>Resulta que mi actual novia (Valeria) y yo con mi mejor amigo y su novia, nos hemos ido 10 días de vacaciones a casa de mis tíos en Valencia. El piso no es grande así que lo que hicieron fue poner en una habitación dos colchones pegados en el suelo, y con un par de sábanas todo arreglado para los 4, (con el calor que está haciendo este año hasta el pijama sobraba, pero como estaban Maite y Luis a mi lado había que joderse y ponerse pijama, en fin).</p><p>Putada gorda porque pensé que podría tener la oportunidad de follar con mi novia, y así está claro que no era posible. Vamos, ni hacerme pajas podría… Entonces dije: pues a divertirse en Terra Mítica, las terracitas de Valencia, y las playas del mediterráneo, que otra cosa lo veo jodido.<span id="more-287"></span></p><p>Bueno, salimos mucho los 4 a bailar y pasarlo pipa, pero el caso es que el 9 de Agosto era mi cumpleaños, y claro con la historia de estar de &#8220;Vacaciones&#8221; fuera y todo el rollo, ni mi novia, ni Luís, ni Maite se acordaron de que era mi cumpleaños. Hasta que mi tío después de cenar dice que mañana día 10 hay no se qué concierto, y una cosa llevó a la otra, el caso es que cayeron todos en que era mi cumpleaños <a href="http://www.bragax.com" target="_blank">videos xxx</a>.</p><p>Todos avergonzados, diciendo que qué putada, que mala cabeza, tatatí tatatá …, y mi novia casi llorando porque no se había acordado y no me había hecho ningún regalo. El caso es que después de muchas disculpas, salimos a dar una vuelta, y Valeria no sabía qué cara poner ni cómo disculparse, y yo le decía que no importaba, que era lógico pues estábamos de Holidays, y quitaba hierro al asunto.</p><p>Nos fuimos temprano para casa y nos acostamos. Todos juntos y pegaditos, claro. Al poco de estar conciliando el sueño, mi novia me susurra el oído:</p><p>Disfruta y córrete rico, pero no hagas mucho ruído, amor mío.</p><p>Y en ese momento se desliza hasta mi polla, se la mete en la boca y comienza a chuparme, (ya que estábamos durmiendo uno enfrente del otro). Se desabrochó el pijama y llevó mis manos a sus tetas para que se las tocara mientras me mamaba. Evidentemente, yo me sentía en la gloria, pero Maite estaba pegada a mi novia y yo creo que la había oído decirme eso; además la había sentido bajar por su espalda hasta mi barra caliente. Cosa que por otro lado me excitaba todavía más.</p><p>El caso es que Valeria, se dedicó a hacerme una soberana mamada de las que sé que le encantan, y a mí más. Despacito, sin ninguna prisa, mamando como un becerrito mama la teta de una vaquita, &#8220;CON GANAS&#8221;, mientras con su mano me masturba sin prisa y al ritmo de sus chupadas, apretando mi polla, como queriendo extraer toda la leche calentita. Uff.</p><p>Así aguanté unos 15 minutos, y cuando no pude más, puse mi mano izquierda sobre su cabeza y la derecha debajo de su barbilla, y me vine estremeciéndome en su boquita golosa. Cuando ella notó que me corría, dejó de masturbarme, puso sus manos en mis nalguitas y comenzó a chupar más fuerte para conseguirme un orgasmo brutal, que me hizo morderme los labios fuertemente, hasta hacerme daño.</p><p>Ella sólo chupaba más y más e iba tragando mi suave leche chorro a chorro, para no atragantarse. A mí cada vez me costaba más no hacer el más mínimo ruído, además a ella le excitó tanto la situación que tuvo un orgasmo terminando de venirme, y aunque no gimió nada, lo supe porque comenzó a temblar más y más fuerte. Ella es capaz de disfrutar tanto del sexo porque creció en un país donde la religión estaba prohibida hasta hace muy poco, y disfrutar de los placeres del cuerpo no es pecado, ni gilipolleces de esas.</p><p>Yo a esas alturas seguía disfrutando de mi orgasmo y pensando que Maite lo sabía todo. Solo con que se hubiera dado la vuelta, nos hubiera visto porque entraba un poquito de luz de la calle. Luís estaba que hasta casi roncaba el cabrón, pero Maite no pues sentía su respiración más agitada que de costumbre. (No quiero ni imaginar como sonaban las nuestras…).</p><p>Ella se quedó con mi polla en la boca hasta que se puso flácida y se quedó dormida, al igual que yo. Al rato, (no se si minutos u horas), descubrí a Maite masturbándose, ya que emitía pequeños gemidos que me despertaron. Cuando se corrió, respiró y gimió más fuerte y entonces Valeria se despertó, y cómo pudo, subió hasta mi boca y me dio un beso. Notó que mi polla volvía a estar completamente erecta, y me dijo:</p><p>Duérmete cari, mañana es otro día.</p><p>Y como ya estaba sopa perdido, me jodí, pero me dormí. Nos dormimos todos.</p><p>A eso de las 7, el sol comenzó a entrar por un pequeña ranura y me dio en los ojos. Me desperté con unas ganas terribles de mear, así que me levanté muy despacito, para no despertar a nadie, y me fui al lavabo. Comencé a recordar lo sucedido, y casi le meo la pared del baño a mi tío porque se me puso la polla durísima.</p><p>Me volví a la habitación, e intenté dormir, pero al meterme en la cama, y dar alguna vuelta, Valeria se despertó, y me dijo:</p><p>Te voy a dar un beso especial de buenos días, pues tengo que terminar con lo que empecé ayer.</p><p>Seguidamente, volvió a bajar como lo había echo ayer, y comenzó a hacerme otra dulce y suave mamada. Me chupó la polla como si fuera un biberón lleno de leche. Me corrí como un volcán en su boquita y ella se tomó su porción de blanco y dulce almíbar.</p><p>Pero cuando me estaba terminando de correr, de repente Maite hizo un ruído y comenzó a darse la vuelta muy despacito. Entonces Valeria se sacó mi polla de la boca a toda prisa, y trepó hasta la almohada. Maite nos miró y nos dio los &#8220;buenos días&#8221;. Volvió a mirar a Valeria, carraspeó, le sonrió pícaramente y &#8220;se relamió los labios&#8221;, cerrando los ojos como para seguir durmiendo. Entonces Valeria se dio la vuelta hacia mí, y el corazón se me puso a mil cuando le ví que aún tenía semen en los labios. La muy puta de Maite lo tiene que haber oído y sabido todo. Estába claro.</p><p>Lo importante es que después nos despertamos y nadie dijo nada. Ni hubo ningún comentario en todas las vacaciones. Ahí Maite se portó como una buena putita. Eso sí, el gordo de Luís durmió toda la puta noche sin enterarse de nada, pues menudo es, si hubiera sabido algo, anda que no me hubiera puesto fino que el cabrón es de moral católica alta, y paso de discutir con él. Eso sí, fue el único que no disfrutó NADA.</p><p>No todos los cumpleaños son iguales, NI LOS REGALOS.</p><p>Fuente: todorelatos.com</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.relatos.conejitax.es/mamadas-para-mi-cumpleanos/feed</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Me comistes y me gusto</title><link>http://www.relatos.conejitax.es/me-comistes-y-me-gusto</link> <comments>http://www.relatos.conejitax.es/me-comistes-y-me-gusto#comments</comments> <pubDate>Mon, 28 Jun 2010 09:00:50 +0000</pubDate> <dc:creator>admin</dc:creator> <category><![CDATA[Hetero]]></category> <category><![CDATA[porno]]></category> <category><![CDATA[relatos amateur]]></category> <category><![CDATA[relatos de sexo]]></category> <category><![CDATA[relatos porno]]></category> <category><![CDATA[webcam porno]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.relatos.conejitax.es/?p=278</guid> <description><![CDATA[Te miré fijamente a los ojos y te pedí con un dulce susurro: &#8220;Ven mi vida, abrázame, besa mi boca, acaricia mi piel&#8230;mi cuerpo es todo tuyo&#8221;. Tú hiciste lo que sensualmente te susurré y después de desnudarme lentamente, me tumbaste en la cama boca arriba y con esa voz tan varonil que me enloquece, [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Te miré fijamente a los ojos y te pedí con un dulce susurro: &#8220;Ven mi vida, abrázame, besa mi boca, acaricia mi piel&#8230;mi cuerpo es todo tuyo&#8221;.</p><p>Tú hiciste lo que sensualmente te susurré y después de desnudarme lentamente, me tumbaste en la cama boca arriba y con esa voz tan varonil que me enloquece, me dijiste:</p><p>¡Mi niña, te voy a comer entera!.</p><p>Mientras veía como te desnudabas, yo tocaba mis tetas, las sobaba sin parar&#8230;con los dedos índice y pulgar de ambas manos pellizcaba suavemente mis pezones; erectos, muy duros, deseando una lengua caliente y voraz que los chupara: la tuya. Me dijiste con voz apasionada:</p><p>¡Me encanta chuparte y acariciarte toda; pasar mis dedos por todo tu cuerpo&#8230;por todos los rincones de tu cuerpo, hasta llegar al último pliegue de tu piel!.<span id="more-278"></span></p><p>Cuando te desnudaste por completo te tumbaste a mi lado, de costado y fuiste bajando hasta llegar a los pies&#8230;me cojiste uno (el izquierdo) y me pasaste la lengua por los dedos -primero todos juntos- y luego metiste en tu boca mis cinco deditos de las pies uno a uno.</p><p>Subiste besándome la pierna y al arribar a la cadera me la separaste&#8230;me besaste y lamiste los muslos por dentro y los mordiste suavemente; me pasaste la lengua por las ingles y seguiste subiendo dándome pequeños besitos por la tripita hasta que metiste tu lengua en mi ombligo.</p><p>Yo sólo gemía y suspiraba con <a href="http://www.bragax.com" target="_blank">videos xxx</a>.</p><p>Te pusiste encima de mí pasando una pierna a cada lado de mis caderas y continuaste subiendo besándome hasta llegar a mis pechos&#8230;</p><p>Sujetaste mis brazos para que no pudiera moverme y a continuación bajaste tus labios para lamer y besar mis suaves tetitas.</p><p>Abriste tu boca del todo para meterte un pezón dentro y me mordiste fuerte hasta hacerme gritar:</p><p>¡Ayyyyyyyy!.</p><p>Noté como tu polla se metió entre mis piernas y me rozó los muslos. Yo las cerré para apretártela entre ellos y te la acaricié, mientras tú no dejabas de lamerme los pezones y de chupármelos&#8230;</p><p>Al tener tu polla así cogida, te hice una paja muy sensual. Oí tus placenteros gemidos.</p><p>Me moví un poco y bajé mi cuerpo para que, tu cada vez más duro pene rozara mi rajita, cerré las piernas más fuerte y así me acariciaste entre los muslos y el chocho&#8230;</p><p>¡Mmmm. que gran placer!.</p><p>Me mordiste con fuerza el cuello y me hiciste un chupón; me miraste a los ojos y me dijiste:</p><p>¡Dame un beso&#8230;dame tu lengua!.</p><p>Tu lengua buscó la mía desesperadamente y al encontrarla me besaste con fuerza; tu caliente lengua entró entera dentro de mi boca y saboreó y paladeó nuestros sabores.</p><p>Nos dimos un beso largo y húmedo. Yo, con un hilo de voz te pedí:</p><p>¡Chúpame el coñito!.</p><p>Los dos, al mismo tiempo dimos un alarido de gusto. Me dijiste:</p><p>¡Quiero metértela toda y luego sacártela para comerte el chocho!.</p><p>Al oírte tuve un orgasmo fortísimo; colocaste la punta de tu enorme falo en la entrada de mi cueva y dando un empujoncito suave, me entró la punta&#8230;muy caliente y dura.</p><p>Con otro empujón más fuerte me la fuiste metiendo poco a poco hasta que por fin me la hincaste entera dentro de mi.</p><p>Empecé a correrme como una cascada&#8230;</p><p>Yo no podía moverme pues seguía sujeta por los brazos, pero con un ágil y rápido movimiento me diste la vuelta y ahora yo estaba encima tuya. Me pediste:</p><p>¡Sacátela y sube hasta poner el coñito sobre mi boca!.</p><p>Me lamiste toda la rajita, pasaste la lengua entera por el coñito y separando los labios mayores con tus dedos, metiste la punta de la lengua dentro de mí lamiéndome de arriba a abajo hasta llegar a mis labios menores.</p><p>Tu lengua me lamió todo el chocho.</p><p>Estaba disfrutando como nunca y con un grito entrecortado te pedí:</p><p>¡Cariño, méteme un dedo también en el culo!.</p><p>Pasaste tu dedo corazón por la rajita del culo hasta llegar a mi ano. Al llegar ahí me lo acariciaste y luego me lo diste para que lo chupara y lo mojara en saliva; yo te obedecí y lo ensalivé mucho. Me dijiste con voz triunfal:</p><p>¡Voy a metértelo en el culo hasta dentro!.</p><p>Yo suspiré muy fuerte al sentir tu dedo por el ojete y me estremecí como loca al notar como me lo apretabas e ibas introduciendo la yema de tu dedo.</p><p>Mi culito estaba deseando que lo metieras y poco a poco se fue abriendo hasta que te llegó al nudillo. Al mismo tiempo lamías en círculos el clítoris&#8230;</p><p>En ese momento yo sólo jadeada y me moría de placer.</p><p>Casi sin darme cuenta volví a correrme y con voz dulce te rogué:</p><p>¡Penétrame otra vez, por favor!.</p><p>Tú me sonreiste y después de besarme muy suavemente me cojiste por la cintura y de un envite me la metiste entera&#8230;hasta el fondo.</p><p>Juntos dimos un grito y tú me dijiste a continuación:</p><p>¡Hoy eres más mía que nunca: mi polla está en tu chocho, mi dedo en tu culo y mi lengua en tu boca&#8230; que rico te estoy follando por todos lados!.</p><p>Con un giro volviste a cambiar de postura y otra vez estabas encima de mí&#8230;yo totalmente abierta de piernas. Sentía como tu dedo se movía dentro de mi culito, como tu pene me acariciaba toda la vagina y como tu lengua entraba entera dentro de mi boca hasta la garganta.</p><p>Noté como tu pene palpitaba dentro de mi coñito y supe que ibas a explotar de un momento a otro. Me susurraste:</p><p>¡Mi cielo, no puedo mas. Necesito eyacular&#8230;Recíbeme!.</p><p>A lo dos al segundos, sentí en mi interior una oleada de semen&#8230;</p><p>Tu leche salió a borbotones; caliente, muy espesa, quemándome por dentro, pero no me importó porque tu semen es mi mejor vitamina y me da la vida&#8230;</p><p>Me inundaste de tu leche deliciosa, te vaciaste dentro de mí y me dijiste:</p><p>¡Que rica nuestra mezcla&#8230;leche y miel, un cocktel delicioso, el más sabroso!.</p><p>Al oirte decir esto, te sonreí; te pedí que salieras de dentro de mí y que te pusieras de pie.</p><p>Después de tí yo también me levanté de la cama y al hacerlo me cayeron todos nuestros jugos por los muslos, me froté con una mano y me chupé los dedos&#8230;</p><p>Tú no dejabas de mirarme y en voz bajita casi me suplicaste:</p><p>¡Hazme una felación!.</p><p>Me arrodillé ante tí y te chupé la polla con deseo, pero muy suave y lentamente.</p><p>Te limpié con mi lengua lamiendo tu pene&#8230;sin dejar de mirarte.</p><p>Al despedirnos me abrazaste con fuerza y volviste a besar dulcemente mis labios y mirándome fijamente a los ojos me susurraste:</p><p>¡Es divino estar contigo. Eres mi diosa y te adoro!.</p><p>¡Gracias por esta tarde tan maravillosa!.</p><p>Yo te devolví ese maravilloso beso y con una sonrisa te dije: &#8220;Y tú el mejor amante que tengo&#8221;.</p><p>Dedicado a tí, mi tesoro.</p><p>Fuente: todorelatos.com</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.relatos.conejitax.es/me-comistes-y-me-gusto/feed</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Aventura con una puta</title><link>http://www.relatos.conejitax.es/aventura-con-una-puta</link> <comments>http://www.relatos.conejitax.es/aventura-con-una-puta#comments</comments> <pubDate>Fri, 25 Jun 2010 16:22:28 +0000</pubDate> <dc:creator>admin</dc:creator> <category><![CDATA[Intercambios]]></category> <category><![CDATA[relatos amateur]]></category> <category><![CDATA[relatos con putas]]></category> <category><![CDATA[relatos de putas]]></category> <category><![CDATA[relatos porno]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.relatos.conejitax.es/?p=273</guid> <description><![CDATA[Muchas veces había hablado con Clara sobre hacer un trío con otra chica. Y soy un hombre afortunado. A ella le gustaba la idea. En la cama antes de hacer el amor o jugando con el ordenador visitando webs de relatos eróticos imaginábamos que yo miraba mientras ella y otra chica estaban desnudas en la [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Muchas veces había hablado  con Clara sobre hacer un trío con otra chica. Y soy un hombre afortunado. A ella le gustaba la idea. En la cama antes de hacer el amor o jugando con el ordenador visitando webs de relatos eróticos imaginábamos que yo miraba mientras ella y otra chica estaban desnudas en la cama, acariciándose, besándose. Aún ahora mientras lo escribo me resulta muy excitante pensarlo. Realmente no sabía si algún día íbamos a atrevernos a intentarlo puesto que además de las implicaciones emocionales resultaría difícil encontrar a la chica adecuada. Teníamos claro que debía ser una completa desconocida y vivir lejos de nuestra casa. Pensareis que si hubiésemos tenido verdadera intención de hacerlo hubiésemos buscado en el periódico a una profesional o acudir a los contactos tan frecuentes en internet. Quizás sea así pero no nos resultaba excitante forzar una situación. Si alguna vez se daba la oportunidad la aprovecharíamos, y hasta ese momento, debíamos conformarnos con nuestra fantasía. Y con la esperanza de no defraudaros, seguimos así fantaseando, aunque un día ocurrio algo….<span id="more-273"></span></p><p>Clara y yo estábamos disfrutando de unas merecidísimas vacaciones en el sur de España.</p><p>Nos describiré. Clara tiene 23 años. Es rubia, guapa, con labios gruesos <a href="http://www.bragax.com" target="_blank">xxx</a>, no muy alta pero con las piernas bonitas y unos pechos que durante las vacaciones me encanta que muestre parcialmente con camisas escotadas. Son una delicia. Grandes y bien puestos. Esa noche iba vestida con un vestido negro pero sin bragas y sin sujetador. En el hotel donde nos hospedábamos le había elegido yo lo que se debía poner. Yo soy rubio y alto, condiciones que me hacen por si solas ser atractivo para las mujeres. Hago mucho deporte y tengo un cuerpo delgado y bastante desarrollado con anchas espaldas y no excesiva musculación.</p><p>La noche en cuestión habíamos cenado con un vino excelente, habíamos estado tomando copas y en el momento de los hechos estábamos fumando un porro. Realmente lo pasábamos bien.</p><p>Yo conducía buscando un bar donde tomar la penúltima pero en ese momento me encontraba totalmente perdido. Es normal. Estaba en una ciudad desconocida para mi y además Clara entre risas no dejaba de entretenerme levantándose la falta y dejando a la vista su sexo. Aún no sé como no tuvimos un accidente. Cuando nos decidimos a darnos por vencidos y regresar al hotel pasamos por una zona de prostitución. Junto  la carretera había muchas muchachas semidesnudas incitando a los conductores a pararse. Clara río y me propuso parar. Sabía que bromeaba pues ninguno de los dos quería acostarse con una de estas chicas, tal y como he dicho en el inicio de este relato, sin embargo detuve el coche unos metros mas adelante y le propuse volver.</p><p>No quería hacer un trio solo que ella besara a la prostituta que escogiésemos y quizás pedirle a la muchacha que la masturbara. Y como he dicho soy un hombre con suerte. Clara accedió. Nervioso di media vuelta y lentamente avanzamos entre las chicas. Ella misma eligió a una sudamericana delgada y con el pelo muy largo.</p><p>Clara se sentó junto a ella en el asiento de atrás y le explicó exactamente lo que queríamos. Lara (supongo que sería un “nombre de guerra”) estuvo de acuerdo y pidió un precio al que no pusimos objeción). Supongo que estas chicas ya han visto de todo puesto que no encontré en ella el mas mínimo gesto de sorpresa. Detuve el coche en un camino oscuro pocos metros mas adelante. Me volví y las miré. Clara estaba nerviosa así que la otra chica muy profesional se abalanzó sobre ella y empezó a besarla. Encendí un cigarro para que me acompañara en el espectáculo. No sé si ardía mas el cigarro o yo. Clara que hasta el momento había estado algo pasiva se puso en acción tocando los pechos de la prostituta quien le decía cosas como “cariño… no llevas bragas” o “estas muy mojada”.</p><p>Lara quería terminar pronto el trabajo y se esmeró excitando el clítoris de clara. Me gustaba ver la cara de mi novia mordiéndose el labio mientras la morena con sonrisa picara la acariciaba y le decía obscenidades. Yo no participaba pero me hubiese encantado comérmelas a las dos. Lara estaba muy metida en su papel de “diabla perversora” mientras que mi chica se revolcaba de gusto por los dedos de una mujer. Se corrió mientras sus labios buscaban la boca de la puta. Ella ya había cumplido con su trabajo por lo que tras pagarle salió del coche y volvió caminando al lugar desde donde la habíamos recogido. No hizo falta decirle que ahora queríamos estar solos.</p><p>Me senté junto a Clara. Estaba en celo y se subió sobre mi sin mediar palabra y se la metió hasta el fondo. Mientras volvía a disfrutar de otro orgasmo me dijo al oído “¡cariño… me ha encantado! Le pregunté que había sentido, si le había gustado. Ella me respondió que sí había disfrutado mucho. La chica había sido toda una experta jugando en su coño. Que le encantó que yo estuviese mirando y de no ser por nuestro pacto le hubiera encantado meterse aquel coño en sus labios. Quería saber cual era su sabor, quería que aquella mujer me la comiera al mismo tiempo, quería que me las hubiese follado a las dos. Le respondí que habría tiempo para probar eso.</p><p>Fuente: todorelatos.com</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.relatos.conejitax.es/aventura-con-una-puta/feed</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Le rompi el culo a mi querida tia</title><link>http://www.relatos.conejitax.es/le-rompi-el-culo-a-mi-querida-tia</link> <comments>http://www.relatos.conejitax.es/le-rompi-el-culo-a-mi-querida-tia#comments</comments> <pubDate>Sun, 20 Jun 2010 21:17:16 +0000</pubDate> <dc:creator>admin</dc:creator> <category><![CDATA[Sexo Anal]]></category> <category><![CDATA[relatos amateur]]></category> <category><![CDATA[relatos anales]]></category> <category><![CDATA[relatos de sexo anal]]></category> <category><![CDATA[relatos porno]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.relatos.conejitax.es/?p=252</guid> <description><![CDATA[Me llamo Nilda, tengo 53 años soy casada y tengo dos hermosas hijas ya mayores, soy Ing. Civil, y por razones de trabajo me mandaron a ver unos terrenos en otra provincia en donde tengo una tía a la cual no veía desde hace muchos años, y, decidí ir a verla para hospedarme ya que [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Me llamo Nilda, tengo 53 años soy casada y tengo dos hermosas hijas ya mayores, soy Ing. Civil, y por razones de trabajo me mandaron a ver unos terrenos en otra provincia en donde tengo una tía a la cual no veía desde hace muchos años, y, decidí ir a verla para hospedarme ya que me quería ahorrar algunos viáticos. Fue así que luego de un largo viaje llegue a la casa de mi tía, ella se sorprendió al verme ya que, sacando la cuenta no nos veíamos desde hace casi 15 años, me sorprendió verla sola y le pregunte por mis primos, ella me contó que sus hijos mayores ya estaban casados y vivían no muy lejos de su casa pero cada uno ya con su familia y, que ahí ella vivía con Luis el ultimo de sus hijos.</p><p>Como era de tarde no salí de casa y ya casi al anochecer llego Luis, mi primo, venia de trabajar y mi tía nos presento, yo a él no lo conocía ni él a mí, y la verdad Luis es una persona muy amable y cortes tiene 28 años es muy atractivo, es alto, de cuerpo muy atlético y causa muy buena impresión, luego de una amena charla y de una rica cena Luis saco una botella de vino y sirvió para hacer un brindis por haber conocido a una linda prima (según sus palabras), y que a decir verdad a mis 53 años me conservo muy bien ya que a las reuniones que asisto me gusta atraer miradas y a mi esposo le gusta que mantenga mi bien torneado cuerpo (soy alta, delgada, cabello rubio unos pechos medianos pero redonditos, unas piernas largas que sostienen mi inmensa cola que es lo que más atrae las miradas de los machos y que mi esposo lo cuida como oro), mi tía nos acompaño un rato mas y se retiro a casa de una amiga.<span id="more-252"></span></p><p>Luis y yo seguimos platicando y sin darnos cuenta ya estábamos acabando la botella de vino <a href="http://www.bragax.com" target="_blank">xxx</a>, en eso decidí ir a descansar, Luis me acompaño hasta mi dormitorio y se retiro, me saque lo que traía puesto y solo me quede con mi hilo dental sin brasier y un polito transparente con el que duermo, antes de acostarme me dispuse ir al baño que esta frente a mi dormitorio y, al momento de entrar, encontré a Luis, de espaldas totalmente desnudo, él al voltear me quedo mirando sin saber que hacer y yo solo atine a bajar la mirada y al momento de hacerlo no pude evitar mirar el inmenso miembro que tiene Luisito y vaya que es muy inmenso, yo me voltee y salí hacia mi dormitorio, ahí me puse a reír no se por que, y luego Luis toco a mi puerta, pidiéndome permiso para pasar, yo le dije que pase pero si estaba cambiado, me dijo que si y entro al cuarto, yo estaba ya en la cama y cubierta totalmente para que no viera lo que ya había visto.</p><p>- Primita disculpa por lo que acaba de pasar soy un tonto y olvide que estabas en casa no quiero que pienses mal.</p><p>- No te preocupes Luisito son cosas que pasan, no tienes que preocuparte.</p><p>- Ok prima, pero ya me di cuenta lo realmente hermosa que eres. Me dio un beso en la mejilla y se retiro.</p><p>Ya en la mañana decidí ir a ver los terrenos por los que había venido, y Luis decidió acompañarme ya que ese día no trabajaba, yo le acepte, saco su auto y fuimos hacia allá, cuando llegamos fui a revisar los terrenos y en una de esas resbale y caí golpeándome las piernas, Luis corrió a levantarme y me llevo cargada hacia el auto me pregunto como estaba, yo le dije que bien que no era para tanto, así que nos retiramos y fuimos hacia casa, al llegar mi tía no estaba y dejo una nota diciendo que se iba a casa de uno de sus hijos que se quedaría a dormir allá y regresaba temprano para despedirme, ya que solo era para estar ahí un día y regresarme a casa, en eso Luis llamo por teléfono pidió unas pizzas y vinos, toda la tarde bebimos y la pasamos de lo mejor, Luis era muy detallista y me hacia sentir muy bien, ya de noche y yo algo mareada nos fuimos cada uno a su dormitorio, pero por las miradas que me dio Luisito y por lo mareada que estaba me dispuse a jugar un poco con él, yo estaba como la noche anterior solo con mi hilo pero esta vez era negrito y con mi polito que dejaba ver mis tetas, en eso llame a Luis, él vino al instante y le dije que como era el último día que estaría ahí quería tomar unas copas mas de vino, él salió y de inmediato trajo el vino que a mi me encantaba, yo estaba cubierta hasta el cuello con el cubrecama y no le dejaría ver nada por el momento, la verdad nunca había echo esto y no sé por que lo hacia, pero como solo se trataba de un juego y Luis me miraba picaramente quería jugar un momento con él, Luis me sirvió y me dijo:</p><p>- Salud primita por haber tenido el honor de estar al lado de una mujer tan bella como tu, pero estando echada así se te va a caer todo el vino.</p><p>- No te preocupes Luisito solo que estoy como anoche y no quiero cambiarme de nuevo.</p><p>Luis se echo a reír y yo también, ya los dos estábamos mareados y él no paraba de mandarme halagos y piropos muy lindos. y decidí comenzar con el juego</p><p>- Sabes que primo la verdad ya estoy teniendo algo de calor así que me voy a levantar y me voy a descubrir un poco.</p><p>- Lo que tu quieras prima estas en tu dormitorio.</p><p>Me recosté en el espaldar y me descubrí hasta la cintura él se quedo inmóvil al ver mis tetas a través del polo yo solo le sonreí.</p><p>- Y como estas de tus piernas prima ya estas mejor.</p><p>- Si algo pero estoy notando que se están poniendo algo rojas.</p><p>- Acá tengo una crema, eso te aliviara un poco.</p><p>En eso saco una crema de su velador y me la trajo. Yo saque una de mis piernas y se la mostré, él se puso de mil colores al verme así, y a mí me encantaba este juego, es mas me excitaba.</p><p>- Hay Luisito por favor échame un poco de crema en la pierna no seas malito.</p><p>El se unto la crema en sus manos y comenzó a frotarme la pierna yo me puse de costado y le mostraba mis glúteos y miraba como el hilo dental se perdía por entre mis nalgas, él estaba de lo mas excitado y su respiración era muy acelerada, en eso saque mi otra pierna y me subí un poco más el polito.</p><p>- Acá en esta pierna también para que no se llegue a hinchar.</p><p>- No te preocupes primita yo lo haré lo mejor posible.</p><p>El no paraba de mirar mi culo y ya mis jugos salían por mi hilo dental, estaba muy excitada y él lo notaba, en eso le di la espalda y me subí el polo hasta la cintura mostrándole todo mi culo.</p><p>- Luisito frótame bien para que no se note nada por que sino mi esposo va a pensar que he echo algo malo.</p><p>- Hay primita tu esposo debe ser el hombre mas privilegiado al tener una mujer como tu todas las noches.</p><p>Yo me sonreí y movía el culo para que vea lo excitada que estaba, en eso el metió una de sus manos por el medio de mis piernas, yo respire profundo me voltee y le dije.</p><p>- Tu crees eso Luisito pero ahora el privilegiado vas a ser tu.</p><p>No me aguante mas y nos confundimos en un beso en el que nuestras bocas se juntaban con mucha pasión. El me quito el polo y se abalanzo sobre mis tetas comenzando a mordisquear mis pezones uno por uno, yo gritaba como una loca y masajeaba su espalda tratando de quitarle el polo que traía puesto así fue bajando hasta mi cintura y besando cada parte de mí, llegando a mi chochito que estaba súper lubricado me saco el hilo y me chupo el chocho como nunca lo había echo mi marido (ya que solo con él es el único hombre que he estado) su lengua jugaba con mi clítoris y la metía y sacaba como una serpiente, me vine dos veces consecutivas como hace mucho no lo hacia, Luis se puso de pie y se saco el polo, yo me recline hacia su pecho y comencé a besarlo por todo su entorno bajando hacia su inmensa polla ahí le baje la cremallera y se lo saque pasando mi lengua por todo lo largo de su polla me la trague toda y se la chupaba cada vez más rápido sin dejar de mirar su carita y ver la satisfacción que yo le brindaba y lo loco que lo volvía.</p><p>- Te gusta papi, dime si te gusta mi amor.</p><p>- Si mi amor nunca me habían chupado la verga como tu, eres una verdadera hembra lo feliz que debe ser tu marido a tu lado.</p><p>- Ahora soy toda tuya, soy tu hembra mi vida hazme tuya toda esta noche.</p><p>Fue así que me echo a la cama me abrió de piernas y agarrando su polla me la fue introduciendo poco a poco yo sentía ver las estrellas su herramienta era superior a la de mi marido sus movimientos se fueron haciendo cada vez más violentos y los dos sincronizábamos nuestros cuerpos con nuestros movimientos, eso me volvía loca y su boca era un manjar al que no dejaba de besarlo así me vine por tercera vez mientras que el seguía completamente entero, para mí era mejor así lo tendría mas tiempo para mi, lo tire a la cama me puse encime de el y comencé a cabalgarlo él no dejaba de mirarme y con sus manos masajeaba mis tetas ahora era yo la que le estaba haciendo el amor, me movía de atrás hacia delante y movía mis caderas en círculos él no aguantaba mas me saco de encima de él y comenzó a masajear su polla para venirse.</p><p>- Ven acá mi amor por que no me quieres dar tu leche &#8211; le dije.</p><p>Le agarre la polla y me la lleve a la boca se la comencé a mamar rápidamente y de un solo golpe soltó toda su leche que estaba muy calientita me la trague toda y nos comenzamos a besar, su lengua recorría toda mi boca y me dejaba sin respiración, en eso me puso en cuatro, de perrita, y él se puso debajo mío yo le chupaba su polla y el se comía todo mi chocho dándome de chupadas hasta la entrada de mi culo, en eso su polla se comenzó a armar de nuevo y ya no cabía dentro de mi boca, me volteo y me llevo al piso ahí estando en cuatro patas me volvió a meter su polla y sus bolas golpeaban contra mis nalgas.</p><p>- Así papi sigue así que rico mi amor no acabes sígueme dando mi amor &#8211; le decía.</p><p>- Que rica papayita tienes mi vida nunca me había comido una como la tuya tan estrechita mi amor eres una verdadera hembra.</p><p>Así me puso de pie y mis tetas las puso contra la pared poniéndose él detrás mío y comenzó de nuevo a follarme. Era toda una bestia no pensé que aguantara tanto, era la primera vez que me sentía una mujer. Luego paro y comenzó a besarme toda la espalda mientras uno de sus dedos jugaba con mi clítoris y su lengua llego hasta la entrada de mi ano ahí se detuvo besándolo fuertemente mi marido nunca lo había echo, es mas nunca intento nada por ahí, el abrió mi culo con sus dos manos al ver que yo trataba de juntar mis nalgas fuertemente para que no siga pero fue inútil ya uno de sus dedos entraba por mi culo y sentía algo de dolor.</p><p>- Nunca te han metido nada por ahí mi amor, verdad.</p><p>- No Luisito y no intentes nada por favor mi marido nunca ha tocado eso, todo lo que tu quieras mi vida pero nada por ahí mi bebe.</p><p>- Esta bien cariño lo que tu digas.</p><p>En eso me llevo a la cama y me puso las piernas en sus hombros clavándome fuertemente sintiendo toda su polla dentro de mi chocho yo me corrí de nuevo y mis jugos salían como chorros de agua, luego nos echamos frente a frente sin parar de besarnos y me metía toda su herramienta mientras con sus manos masajeaba mi culo metiendome un dedo por el ano, era una sensación diferente pero no desagradable yo trataba de moverme para sacarlo de mi huequito pero era inútil así que no puse resistencia, ya su dedo salía y entraba de mi culo como si nada en eso me volteo y me puso de espaldas y puso su polla en la puerta de mi culo me volteo la cara y me besaba mientras su polla buscaba entrar en mi agujero y uno de sus dedos jugaba con mi clítoris, y fue así que luego de un momento a otro logro penetrarme el culo lo fue haciendo lentamente mientras yo aguantaba el dolor y el no paraba de besarme.</p><p>- Haaaayy papi que has echo ya me rompiste el culo mi amor haaay&#8230; mi vida hazlo despacito papi no quiero que entre toda tu polla me va a destrozar mi amor.</p><p>- Que rico culo tienes mi vida todo entra ajustadito mi amor todo tu culo es mío mi vida todo.</p><p>- Si papi todo es tuyo tu eres el primero que me rompe el culo cariño pero no lo metas todo mi amor.</p><p>Todas mis suplicas fueron en vano por que de un momento a otro me penetro totalmente y sentí como desfloraba todo mi culito, comenzando a bombear fuertemente yo sentía que me partía en dos.</p><p>- Hay papi haaaayyyy&#8230; que malo que eres te dije que no la metas toda ya me jodistes el culo mi amor.</p><p>- No mi vida no te iba dejar ir sin que me entregues el culo que rico culo tienes mi amor.</p><p>En eso me puso en cuatro y siguió perforándome el culo yo sentía dolor pero era un dolor placentero yo ya quería que acabe pero el no terminaba, así que luego se sentó en el piso y me puso de cuclillas y era yo la que tenia que brincar sobre su polla y la verdad era increíble como entraba toda ella en mi culito, no sabia como mi culo se tragaba todo eso así que luego de un buen rato sentí como brotaba toda la leche dentro mi culo sentía toda su lechecita dentro de mi y por fin termino yo me tire de espalda sobre su pecho y el me besaba apasionadamente.</p><p>- Que rico mi amor es la noche más fantástica que he tenido eres la mejor hembra que existe nunca había tenido una noche como hoy.</p><p>- Que feliz me has echo papi. No pensé nunca tener nada por atrás y no me arrepiento de haberlo echo contigo mi vida. Nunca olvidare este momento mi amor.</p><p>Saco su polla de mi culo y cuando me levante pude ver que salía un poco de sangre y es que de verdad me había dejado el culo desflorado. Esa noche lo hicimos dos veces mas pero ya nada por el culito, hasta que dio el amanecer al escuchar que llego mi tía el se fue a su dormitorio y luego de un rato me bañe y salí a despedirme, mi tía me despidió y Luisito me llevo hasta el terminal todo el camino nos fuimos besando y él aun quería hacerme el amor otra vez pero la verdad yo estaba destrozada así nos despedimos quedando en venir a visitarlos mas seguido. Llegue a casa y le comente a mi esposo que había sido un lindo reencuentro con la familia.</p><p>La verdad nunca pensé que mi primito que podría ser mi hijo seria quien me rompería el culo y quien me dejo muy satisfecha yo la verdad necesito ir a ver mas seguido a mi tía.</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.relatos.conejitax.es/le-rompi-el-culo-a-mi-querida-tia/feed</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> </channel> </rss>
