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><channel><title>Relatos Porno &#187; relato porno</title> <atom:link href="http://www.relatos.conejitax.es/tag/relato-porno/feed" rel="self" type="application/rss+xml" /><link>http://www.relatos.conejitax.es</link> <description>Relatos porno y relatos de sexo</description> <lastBuildDate>Sun, 29 Aug 2010 10:01:44 +0000</lastBuildDate> <language>en</language> <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod> <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency> <generator>http://wordpress.org/?v=3.2.1</generator> <item><title>Me folle a mi cuñada</title><link>http://www.relatos.conejitax.es/me-folle-a-mi-cunada</link> <comments>http://www.relatos.conejitax.es/me-folle-a-mi-cunada#comments</comments> <pubDate>Sun, 29 Aug 2010 09:55:36 +0000</pubDate> <dc:creator>admin</dc:creator> <category><![CDATA[Amor filial]]></category> <category><![CDATA[Infidelidad]]></category> <category><![CDATA[relato porno]]></category> <category><![CDATA[relatos amateur]]></category> <category><![CDATA[relatos porno]]></category> <category><![CDATA[relatos pornograficos]]></category> <category><![CDATA[relatos sexo]]></category> <category><![CDATA[sexo]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.relatos.conejitax.es/?p=385</guid> <description><![CDATA[Mi cuñada insistía permanentemente. Hasta un día que vino a casa y mi mujer no estaba llegó a mostrarme las tetas para convencerme de que sería bien recibida en nuestro ambiente de parejas &#8220;swingers&#8221; al que habíamos ingresado hacía un par de meses y en el que la estábamos pasando muy bien. Lo pero era [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Mi cuñada insistía permanentemente. Hasta un día que vino a casa y mi mujer no estaba llegó a mostrarme las tetas para convencerme de que sería bien recibida en nuestro ambiente de parejas &#8220;swingers&#8221; al que habíamos ingresado hacía un par de meses y en el que la estábamos pasando muy bien.</p><p>Lo pero era que mi esposa la incentivaba. Lo único que a ella le daba un poquito de vergüenza era que en el entrevero en alguna reunión yo pudiera quedar pegado a su hermana. La apañaba porque le tenía bronca al marido de ella porque según contaba era un atrasado, un celoso, que no se la cogía nunca, que prefería ver fútbol a estar con ella y que ésta ya no lo aguantaba por lo que quería ir sola porque necesitaba tener sexo.</p><p>A mí no me parecía bien que concurriera sin su esposo pero en definitiva no era mi problema. Para colmo mi mujer la entusiasmaba contándole lo bien que la pasábamos y los amigos que habíamos hecho.</p><p>Así que un día me decidí y lamentándome por su marido armé una pequeña reunión en casa con un par de amigos. Era una parejita joven y muy perversa, El superdotado y ella bisex. Por supuesto que la invitamos a mi cuñada, quien para no levantar sospechas con su esposo llegó temprano y como siempre, con un paquete de facturas. Mi cuñado nunca venía porque iba a la cancha y después se quedaba viendo fútbol por televisión hasta el último partido.<span id="more-385"></span></p><p>A la pareja joven también la hicimos venir temprano y en un momento dado mi cuñada me descolocó. Es que yo para entrar en clima charlaba para que se fuera conociendo con la otra pareja y de pronto dijo: ¿Cuándo empezamos? No tengo mucho tiempo y quiero disfrutar a pleno de la fiesta.</p><p>Eso desencadenó todo, porque esos jóvenes son muy zarpados y en un minuto estaban los dos en bolas apretándose a mi cuñada. Ella metía mano por todos lados y chuponeaba tanto a él como a ella..</p><p>Ahí nos dimos cuenta con mi mujer que a su hermana también le iban las mujeres, sobre todo por la pasión con que le tocaba la concha a la otra.</p><p>Se tiraron sobre un sillón mientras mi mujer sacaba las tacitas de café y las facturas para que no se aplastaran. La desnudaron y pude comprobar que mi cuñada tenía un buen lomo. La había visto en malla pero en bolas era realmente excitante. Me hizo calentar de inmediato. Sus pezones son grandes y morados y su concha rapada tiene unos labios rosados oscuros que parecen una boca abierta. Le nace bien arriba el tajo y su clítoris sale hacia fuera y al frente como si fuera una pijita.</p><p>Le chuparon la concha entre los dos, primero uno y después el otro. Luego él se paró en el sillón y le puso la verga en la boca. Ella la agarró con las dos manos y mientras gemía se la introdujo hasta la mitad, que era toda su capacidad bucal. El empujaba queriéndole llegar a la garganta y en un momento mi cuñada se ahogó y tuvo un pequeño acceso de tos. La chupó un buen rato mientras tenía un orgasmo tras de otro por la mamadas que la mujer bisexual le propinaba. Descubrimos con mi mujer que su hermana era una multiorgásmica insaciable.</p><p>A esta altura estábamos nosotros también desnudos pero sin participar así que me acerqué a ella mientras lamía el miembro del otro hombre. Me miró de reojo y me hizo señas de que me aproximara más. Así lo hice y me agarró la pija y lentamente comenzó a masturbarme. Después giró lentamente y al momento que soltaba las dos vergas que tenía en sus manos nos pidió que la cogiéramos. Yo cedí mi lugar al otro, porque estaba mi mujer y no sabía cómo reaccionaría, y éste se la metió bruscamente por la vagina. Ella gritaba de placer y pedía entre gemidos que yo le acabara en la boca.</p><p>Se la puse, ella la degustó con pasión pero yo controlé mi orgasmo.</p><p>Fue entonces que mi mujer se me acercó y me dijo que llegábamos hasta ahí, que no la fuera a coger, que recordara que era su hermana.</p><p>Mi cuñada mientras tanto se desparramaba en orgasmos. El flaco se retiró de su vagina y me dejó lugar para que se la pusiera. Dudé un instante pero ante los insistentes reclamos volví a mirar a mi esposa quien me contestó con un &#8220;sí&#8221; timido. Mi pija entró sin escollos hasta el fondo.</p><p>La situación era maravillosa, mi mujer se olvidó hasta tal punto que me besaba mientras yo me cogía a su hermana. Fue tan fuerte que acabé de inmediato. Mi verga se ablandó pero ella no me dejaba ir, parecía que gozaba más con un miembro fláccido dentro de su vagina.</p><p>Por fin me soltó y mi lugar lo ocupó el otro hombre que deseaba terminar lo que había comenzado. Lo hizo acabándole en su cara, llenando de semen su frente y su cabello. Ella estiraba la lengua para capturar las gotas que resbalaban por su piel ardiente.</p><p>La reunión continuó intercambiándonos las parejas. Mientras mi esposa le chupaba la pija al joven yo le hacía el culo a la minita y ésta se zambullía en la concha de mi mujer. Mi cuñada nos acariciaba a todos por igual, salvo a su hermana y ésta jamás la tocó.</p><p>Después la jovencita me la chupó al unísono con mi cuñada y les acabé en sus bocas. Resultaba gracioso ver cómo se disputaban mi pija. Se la pasaban de boca en boca y hasta temí que me la mordieran, cosa que no sucedió por suerte.</p><p>Mi mujer mientras tanto se aguantaba estoicamente el terrible pedazo del joven quien la había puesto en el suelo con las piernas levantadas e iba alternando sin parar con la concha y el culo de ella. Culo que estaba acostumbrando a recibirla porque eran unos de los habituales asistentes a las reuniones que hacíamos. No todas las mujeres lo podían soportar pero la mía lo dilataba de tal modo que le entraba como si nada.</p><p>Terminamos todos extenuados pero fue complicado convencer a la hermana de mi mujer de seguir otro día. No se quería ír, quería más y más. Por fin la llevamos a su casa después de ofrecerle un profundo baño que le sacara el olor a semen que tenía por todo el cuerpo para que su marido no se diera cuenta.</p><p>Hoy en día mi cuñada coge con nosotros. Ya traspasaron la barrera con mi esposa y se propinan caricias por todo el cuerpo. El que resulta más complicado soy yo que tengo que atender a las dos por eso es que a veces le organizamos fiestitas con la presencia de otros hombres que colaboran conmigo.</p><p>Su esposo sigue copado con el fútbol y ni percibe que ella ahora no le reclama más sexo. Pero en otros aspectos son felices y eso es bueno.</p><p>Fuente: todorelatos.com</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.relatos.conejitax.es/me-folle-a-mi-cunada/feed</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>El marido de mi jefa</title><link>http://www.relatos.conejitax.es/e</link> <comments>http://www.relatos.conejitax.es/e#comments</comments> <pubDate>Fri, 30 Jul 2010 12:48:57 +0000</pubDate> <dc:creator>admin</dc:creator> <category><![CDATA[Fantasias]]></category> <category><![CDATA[relato porno]]></category> <category><![CDATA[relatos de chicas]]></category> <category><![CDATA[relatos de sexo]]></category> <category><![CDATA[relatos pornograficos relatos amateur]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.relatos.conejitax.es/?p=351</guid> <description><![CDATA[Era mi primer trabajo como camarera y no me fue nada fácil teniendo en cuenta que mi jefa con sus inoportunos comentarios me lo hacía bastante cuesta arriba. Tenía queja para todo. Estaba mal que tuviera confianza con los clientes de la misma manera que lo estaba si tenía poca o si era demasiado generosa [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Era mi primer trabajo como camarera y no me fue nada fácil teniendo en cuenta que mi jefa con sus inoportunos comentarios me lo hacía bastante cuesta arriba. Tenía queja para todo. Estaba mal que tuviera confianza con los clientes de la misma manera que lo estaba si tenía poca o si era demasiado generosa o demasiado fría, todo le molestaba. Lo preocupante llegó cuando se tomó la libertad de juzgar mi aspecto. Tenía días para decirme que debía bajar de peso y días para decirme que mi vestuario era demasiado provocativo para un bar de barrio. ¿A quién quería engañar? Le repateaba terriblemente doblarme la edad, tener una cara vulgar y un cuerpo mediocre, no soportaba que bajo sus blusas sus pechos se mostraran como leves abultamientos cercanos a su vientre, que su culo se dejara llevar por las leyes de la gravedad y verse obligada a ocultar sus amplias caderas en aquellos pantalones masculinos y pasados de moda. Su rostro hierático denotaba una clara ausencia de apetito sexual, vamos que era una frígida en toda regla, solterona hasta los 40 que se casó con Joey para interés de él.</p><p>Joey era el encantador marido americano de mi jefa, trabajaba donde podía y cuando quería, pero digamos que ella con su trabajo de funcuionaria lo mantenía, para no quedarse sola, supongo&#8230; De vez en cuando venía a echarme una mano al bar, he de reconocer que cada vez, más a menudo. Teníamos una gran complicidad y aunque no comprendía bien el idioma no nos era muy difícil despotricar contra su mujer, tampoco teníamos problemas en hablar de sexo siempre con respeto, yo llevaba tres meses sin practicarlo y estaba que me subía por las paredes, el trabajo absorbía todo mi tiempo. Él de vez en cuando tenía sus aventuras para ignorancia de su mujer, era evidente pues aunque ya había dejado atrás los 40 tenía un aspecto que muchos de los chicos de 25 con los que me había enrollado últimamente envidiarían.<span id="more-351"></span></p><p>Aquel jueves tuve mucho trabajo <a href="http://www.conejitax.es" target="_blank">webcam porno</a>, aún así mi jefa desde su trabajo me llamaba de vez en cuando para exigirme más y más tarea mientras el bar seguía llenándose de gente y yo la maldecía y pensaba que quién me había mandado a mí aceptar este empleo. Estaba sola rodeada de borrachos que me miraban descaradamente las tetas que bromeaban y que hacían comentarios que, sinceramente, no entendía. Llamé a Joey que no tardó en venir con varios amigos que se traducían en más clientes. Me reconfortaba que estuviera allí, no solo hacía más ligero mi trabajo sino que con Joey en el bar no tenía que soportar los obscenos comentarios de algunos clientes, el metro noventa de altura de Joey imponía respeto.</p><p>Aquella misma tarde empecé a tener pensamientos pecaminosos hacía Joey cada vez que nos cruzábamos en la estrecha barra todo empezó al rozar mis pechos con su espalda endureciendo mis pezones, aquello me avergonzaba y me excitaba porque se percibían bajo mi fina camiseta de lycra y sabía que Joey se daba cuenta, fue peor cuando pasó por detrás de mí y sentí un gran bulto a la altura de mis riñones. Ya no había vuelta atrás, hacía mucho calor, empezaba a sobrarme la ropa, el olor del perfume de Joey parecía adentrarse en mis poros, su oscura piel brillaba, sus ojos de vez en cuando me miraban, su capuyo me rozaba y yo no sabía si lo que sucedía era real o era producto de mi continua abstinencia, me costaba entender a los clientes, en mi mente empezaba a fantasear, deseaba arrodillarme y sacarle esa polla que se le marcaba en los vaqueros y hacerle una mamada delante de todo el mundo, no, no podía ser, era mi imaginación que me jugaba malas pasadas o que quizá hoy había trabajado demasiado, sí definitivamente me merecía unas vacaciones..</p><p>Apenas eran las 9 de la noche cuando Joey dijo en voz alta que el bar cerraba y que la gente fuera terminando sus consumiciones, extrañada miré a Joey y le pregunté porque cerrábamos tan pronto hoy me dijo que ya había trabajado bastante por hoy y que también me merecía mi descanso, menos mal que alguien se dio cuenta. La gente fue saliendo sin mucha prisa mientras yo limpiaba la barra y pensaba en un futuro incierto, en lo que me depararía la siguiente media hora&#8230; Sonó el teléfono, era mi jefa. Esa tarde ni siquiera se había pasado por el bar al salir del trabajo, decía que estaba cansada y tenía jaqueca (¿de qué? ¿de darle a la lengua?) Me preguntó si Joey se había pasado por allí y ante los gestos de este le dije que no, que había quedado para cenar con unos amigos, el tono de mi jefa cambió de repente. Me dijo que no cerrara antes de la diez, como siempre le contesté sumisa, luego colgó.</p><p>La caja estaba llena de dinero, el esfuerzo daba sus frutos aunque yo siguiera cobrando aquella mierda de sueldo. Joey quiso celebrarlo sirviendo dos copas y haciendo un brindis aunque nunca supe que bebida había servido, si nos viera su mujer seguro se volvería loca, ahora veía en el brillo de sus ojos su ferviente deseo. Nunca me lo había hecho con un maduro y era su madurez lo que me avergonzaba, lo que me excitaba, me dijo que dejara la limpieza para otro día y aunque no le hice demasiado caso ya uno de sus brazos rodeaba mi cintura, su lengua exploraba mi cuello, su polla seguía clavándose en mis espalda más grande que nunca.</p><p>Estaba perdida, en otra situación hubiese huido pero hoy no quería, solo quería dejarme llevar, dejarme enseñar. Su otra mano ahora subía bajo mi fina camiseta por mi vientre, sorpresa, no llevaba sujetador y eso pareció excitarle aún más, ahora me agarraba los pechos con las dos manos y fugazmente sus dedos jugueteaban con mis pezones. Con una habilidad pasmosa desabrochó mis vaqueros y hundió una de sus hábiles manos en mi coño desnudo, rasurado y bañado en líquidos, parecía como si lo hubiera hecho mil veces.</p><p>Bajó mis pantalones y los suyos mientras su capullo empujaba la entrada de mi culo, sus dedos seguían hurgando en mi coño frotando mi clítoris introduciendo dos dedos en él y seguidamente en mi boca para que probara mi propio sabor, chupé sus dedos y él embistió mi culo, solté un gemido de dolor, me dio la vuelta y soltó un comentario que no entendí mientras miraba mis pechos pero era evidente que le habían gustado. Me cogió del pelo y me guió hacia su miembro, yo me arrodillé ante él y me metí aquel pene en la boca, sí, como imaginé tiene un buen nabo, empujo con fuerza pero no demasiada mi cara hacía su miembro, primero tomé su punta pero poco a poco la presión me hizo meterme toda su polla en mi boca y yo chupaba y chupaba encantada y sin rechistar mientras su polla se moría por estallar en mi boca viciosa.</p><p>Me tomo en brazos y me sentó sobre la barra, tenía un cuerpo tan rotundo que de mí podía hacer lo que quisiese, aún así yo seguía dejándome hacer. Abrió una botella de su whisky preferido y también el más caro (aquel que mi jefa tenía reservado para impresionar a sus compañeros) y rocío con él mi cuerpo, me gustaba sentir el frescor y al mismo tiempo el ardor y el fuerte aroma americano recorriéndome y como Joey pasaba después su lengua y se emborrachaba de mi cuerpo, el más caro de los cuerpos, seguro que eso no se lo hacía a su mujer ni con agua, mi cuello terso mis senos firmes y abundantes, mi delicioso vientre mis duras piernas y su lengua entre ellas, lamiendo con prisa mi dulce, mi chorreante coño, proporcionándome el más exquisito de los placeres mientras el licor me hervía en la piel y gemía despacito para mis adentros. No tardó, estábamos muy excitados, se incorporó y sujeto y abrió mis piernas mientras yo reposaba sobre la barra.</p><p>Llevaba toda la tarde esperando este momento y entre susurros le decía fóllame&#8230;fóllame&#8230; aunque no entendiera muy bien el español estoy segura de que esta palabra no es la primera vez que la oye de los labios de una mujer caliente que se derrite en sus brazos. Penetró su polla con violencia en mi cuerpo y empezó a follarme con rapidez y maestría pero no me hizo daño, creo, más bien todo lo contrario. Cada embestida arrancaba de mi garganta un grito que resonaba en todo el bar, no tardé en correrme, el tardó un poco más en el ultimo momento salió de mí, probablemente no quería buscarse un problema, derramó todo su semen sobre mi cuerpo y después se fue.</p><p>A los tres días me llegó la carta de despido, ¿nos habría sorprendido? De ser así no me extraña que yo no me enterase. No me importa, fue un gran polvo ¿y quién no ha fantaseado alguna vez con follarse a la pareja de su jefe/a?</p><p>Fuente: todorelatos.com</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.relatos.conejitax.es/e/feed</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Mi prima me dio un regalo con su boca</title><link>http://www.relatos.conejitax.es/mi-prima-me-dio-un-regalo-con-su-boca</link> <comments>http://www.relatos.conejitax.es/mi-prima-me-dio-un-regalo-con-su-boca#comments</comments> <pubDate>Fri, 30 Jul 2010 12:45:02 +0000</pubDate> <dc:creator>admin</dc:creator> <category><![CDATA[Sexo Oral]]></category> <category><![CDATA[chupadas de pollas]]></category> <category><![CDATA[mamadas]]></category> <category><![CDATA[relato de sexo]]></category> <category><![CDATA[relato porno]]></category> <category><![CDATA[relatos porno]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.relatos.conejitax.es/?p=349</guid> <description><![CDATA[Hola que tal mi nombre es Omar soy un chavo de 18 años ahora soy alto, de unos 1.74m, ojos cafés claros, Delgado y un poco atlético, lo que sucedió con mi prima fue algo lo cual no voy a olvidar nunca. Mi prima se llama shirley y es más grande que yo por dos [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Hola que tal mi nombre es Omar soy un chavo de 18 años ahora soy alto, de unos 1.74m, ojos cafés claros, Delgado y un poco atlético, lo que sucedió con mi prima fue algo lo cual no voy a olvidar nunca.</p><p>Mi prima se llama shirley y es más grande que yo por dos años ella es morena mas baja que yo de ojos verdes, delgada, con unas tetas grandes y redondas y el trasero bien paradito cuando era pequeño era mi diosa del sexo.</p><p>Para empezar mi historia comienza cuando una tarde de diciembre mi mama se había peleado con mi papa y decidió pasar unos días en casa de mis tíos los cuales tienen cuatro hijos (tres son varones y mi prima) dos de ellos son los mas grandes y luego esta mi prima y luego el mas pequeño para ese entonces yo tenis 12 añitos y era un niño inocente, después de que llegamos y nos instalamos en la casa yo me quede con mi prima y mi mama con mi tía, pero como toda prima le tengo mucha confianza por ser mi diosa sexual ya que yo platicaba mucho con ella de sus novios y de cómo le iba en sus relaciones con ellos, en fin esa tarde paso sin mas cosas relevantes, paso la tarde y todo estaba bien hasta la noche cuando ya todos dormían yo siempre me quedaba despierto platicando con mi prima de cómo le iba y cosas sin importancia, la noche transcurrió tranquila hasta cuando entramos en el tema del sexo ella me contaba sus pocas experiencias del sus novios los cuales solo habían llegado a manosearla y yo creo que eso la calentó mucho por que me empezó a preguntar si no había hecho algo así con mis novias de la escuela y yo le dije que no después de eso todo transcurrió normal ese día solo fue una platica.<span id="more-349"></span></p><p>A la mañana siguiente cuando me levante y vi a mi prima dormida como un angelito tuve la curiosidad de despertarla con un suave beso en la mejilla al cual ella respondió dándome uno igual:</p><p>Shirley: que hora es primito??</p><p>Omar: ya son las 11 floja levántate que tus padres se han ido al súper mercado a comprar víveres</p><p>Shirley: y mis hermanos??</p><p>Omar: salieron, fueron a ver a no se quien al parque…</p><p>Cuando vi la sonrisa picara de mi prima por primera ves no sabia lo que me esperaba, la mañana fue normal hasta una hora luego de comer que seguíamos solos ella se metió al baño y como siempre había tenido la curiosidad de verla encueradita y había un hueco que daba a la parte media de la regadera en el lavadero me asome para verla bañarse, el solo hecho de verla bañarse ya me tenia excitado, cuando escuche caer el agua de la llave fui corriendo al lavadero para verla y lo que vi me dejo sin aliento, era la primera ves que veía a mi prima desnuda y no podía creerlo era mi diosa desnuda frente a mis ojos tenis las caderas torneadas a pesar de ser una niña de 14 años con unas tetas bien formadas para su edad y un coño rosado con unos escasos bellos pubicos, al ver esto la verga la tenia parada a mas no poder en ese momento sentía que eyacularía ahí mismo solo con verla pero lo que sucedió después me sorprendió, ella puso un pie en la tina y me dio la mejor visión de su coño el cual pude ver muy bien pero lo mejor estaba por venir al ver que se empezó a masturbar, con una mano separaba los pliegues de sus labios vaginales y con la otra se apretaba las tetas, era algo que nunca pensé ver y de tan excitado que estaba que podía romper el short que traía puesto y no aguante mas me fui al cuarto para hacerme una gran paja, al poco rato de eso llegaron sus papas y mi madre la cual me dio la noticia de que nos quedaríamos ahí hasta pasar navidad y que podría relacionarme mejor con mis primos, cuando mi prima escucho esto se alegro mucho y hasta me abrazo y con su sonrisa picara me dijo: la que te espera cabron</p><p>Ya en la noche cuando entramos de platicar en la calle eran como las 11:30 p.m. cuando entramos al cuarto de ella se tumbo en la cama y lo que me dijo me sorprendió, me dijo que se dio cuenta cuando la espiaba en el baño masturbarse, yo estaba petrificado cuando me lo dijo é inmediatamente intente disculparme diciéndole que no era con mal intención, pero esa sonrisa picara salio al ataque y me dijo que no había problema que le gustaba tener admiradores, y le pregunte si mis primos la había visto así y me dijo que no que yo era el primero. Esto me dejo helado no sabia que hacer cuando ella me pregunto:</p><p>Shirley: te gusto lo que viste?</p><p>Omar: si…mucho…</p><p>Shirley: te gustaría repetirlo en vivo?</p><p>Cuando dijo esto tuve una mezcla de sentimientos uno de excitación, pero también de vergüenza por ser mi prima.</p><p>Omar: si…me encantaría…</p><p>Le dije casi tartamudeando, ella me dijo que me acostara con ella, muy obediente me incorpore a ella y me miro a los ojos diciéndome que este seria nuestro secreto yo le dije que no le diría a nadie, ella me dijo que le gustaba mucho, que er5a un chavo muy lindo, yo le dije que también ella me gustaba mucho y terminando de decir esto me planto un beso en los labios, su habidosa lengua recorría mi boca y yo hacia lo mismo con la de ella, era una sensación extraordinaria el estar besando a mi prima, cuando se separo de mi pensé que todo había terminado y dijo que terminemos lo que hemos empezado y diciendo esto se saco los pantalones que traía puestos dejando al descubierto sus piernas largas y una tanga de color rojo de encaje, no pude resistir la tentación de tocarla pero ella me quito la mano diciéndome que solo podría mirar mientras ella gozaba en eso se quito la camisa de color rojo dejando libres sus tetas con un sujetador igual rojo cuando poso su mirada en mi paquete vio el bulto marcado en mi pantalón, después muy lentamente se saco la tanga y me dejo ver otra ves ese chochito rosado y con pocos bellos yo solo podía mantenerme al margen cuando shirley levanto las piernas para dejarme ver en todo su esplendor, pude observar como separaba sus labios con sus dedos que luego se llevaba a la boca para volver a ponerlos en su botoncito y seguir con lo mismo cuando me di cuenta que sus dedos se perdían dentro de su gruta veía como sus caricias iban aumentando de ritmo hasta que se detuvo por un momento en el que se estremeció por completo y tuvo su orgasmo yo no me pude contener y me saque la verga para poder hacerme una paja, cuando se dio cuanta de ello solo atino a ayudarme con lo mió acercando su boca a la punta de mi verga dándole pequeños besitos y luego con la mano masajeaba mis huevos y con la otra lo sujetaba del tronco haciéndome una rica mamada la cual no pude contener mucho tiempo y descargue chorros de semen en su boca los cuales se trago como toda una experta, cuando termine de soltar todo solo puede ver la cara de satisfacción, después de eso nos dormimos y no paso a mas el asunto</p><p>Fuente: todorelatos.com</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.relatos.conejitax.es/mi-prima-me-dio-un-regalo-con-su-boca/feed</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>La secretaria de mi padre</title><link>http://www.relatos.conejitax.es/la-secretaria-de-mi-padre</link> <comments>http://www.relatos.conejitax.es/la-secretaria-de-mi-padre#comments</comments> <pubDate>Tue, 06 Jul 2010 14:14:45 +0000</pubDate> <dc:creator>admin</dc:creator> <category><![CDATA[Fantasias]]></category> <category><![CDATA[chicas porno]]></category> <category><![CDATA[jovencitas porno]]></category> <category><![CDATA[relato porno]]></category> <category><![CDATA[relatos amateur]]></category> <category><![CDATA[relatos de sexo]]></category> <category><![CDATA[relatos porno]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.relatos.conejitax.es/?p=322</guid> <description><![CDATA[No podía creerlo, mi papá por fin había decidido contratar una secretaria. Después de tanto tiempo de verlo sufrir por el exceso de trabajo en la oficina, habló por teléfono a una agencia de colocaciones para contratar a una eficiente y leal secretaria: Gabriela Anzurez. Claro que yo me moría de la curiosidad de conocerla, [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>No podía creerlo, mi papá por fin había decidido contratar una secretaria. Después de tanto tiempo de verlo sufrir por el exceso de trabajo en la oficina, habló por teléfono a una agencia de colocaciones para contratar a una eficiente y leal secretaria: Gabriela Anzurez.</p><p>Claro que yo me moría de la curiosidad de conocerla, mi mamá se refirió muy bien de ella: &#8220;Es una chica muy linda, muy atenta y servicial&#8221;.</p><p>&#8220;Dady&#8221; está feliz (muy sospechoso), muy cariñoso con mamá (súper sospechoso) y ayer por la noche vio la televisión con nosotras dos (súper-extra-sospechoso), no tuve que pensar mucho para darme cuenta de algo diferente:</p><p>Cielos!! Pensé, una mujer distinta a mi madre está todo el día a solas con mi papá!!</p><p>Tenía que cerciorarme de que no era una chica que representara un peligro para &#8220;Dady&#8221;, y bien, puse manos a la obra para descubrir las &#8220;verdaderas intenciones&#8221; de esa mujer tan &#8220;servicial&#8221;. Yo no podía decirle estas a dudas a mi mamá, ya que ella podría sufrir mucho si acaso fuesen verdaderas, por lo que tuve que inventar un sin-número de pretextos para poder salir del Cole e ir a la oficina de mi papá en el centro.</p><p>Cuando llegué a su oficina, además del movimiento constante de todos los empleados (ahí estaba Ricardo, ese chico tan guapo que me pretendía…), bueno, digo que encontré a la chica mas divina, tierna, hermosamente delgada y con la sonrisa mas angelical que me puedo imaginar; la secretaria de mi papá!! Pero si eso fuera poco, el asombro se hizo mayúsculo cuando ella se levanto dirigiéndome una gran sonrisa y se dirigió hacía mi exclamando con una dulce voz de niñita espantada: &#8220;Carolina, Carolina Rodríguez, pasa por favor…&#8221;<span id="more-322"></span></p><p>Cielos! ¿Cómo sabía mi nombre? Yo me quede paralizada al ver una chica <a href="http://www.bragax.com/video-de-jovencita-rubia-con-tetas-enormes" target="_blank">videos xxx</a> tan tan tan linda y tierna, dirigirse a mí como si fuéramos…. Bueno… ¡Novias!</p><p>Diablos! Es delgada, hasta ser flaquita! Que envidia!!!. Tiene los ojos más grandes, profundos, sensuales del Universo!! Se acercó a 10 centímetros de mi boca! Me tomó de la mano y me dio un profundo beso en la mejilla de tal manera que las comisuras de nuestros labios se tocaron, pude sentir su saliva fresca y tibia mientras ella hacía una presión suave pero firme contra mi rostro…</p><p>Sin soltarme de la mano, movió su cabeza para hablar directamente a mi oído y decirme; &#8220;Ven, vamos a la oficina de tu papá, aquí todos nos miran…&#8221;</p><p>Me tomó firmemente de la muñeca derecha y caminando delante de mi nos dirigimos a la oficina de &#8220;Dady&#8221;, ella con una seguridad asombrosa y divina y yo totalmente idiotizada, aún sintiendo el perfume de su pelo en mi rostro y, santo cielo, ella al caminar delante de mi restregaba mi mano contra sus nalgas redondas, duras como piedras, juro que estaban duras como piedras!!</p><p>Entramos a la oficina de &#8220;Dady&#8221; y él se encontraba hablando por teléfono –como siempre- a señas nos indicó que nos acercáramos y mientras yo me inclinaba sobre el escritorio para darle un beso, Gabriela (la secretaria) (de dónde la sacó?) (¿Cuántos años tiene?), tomó una pequeña libreta de notas y se colocó sus lentes muy profesionalmente, haciendo ver sus ojos aún mas grandes y profundos.</p><p>Yo estaba impactada, todo mi plan se venía abajo, ya que no sabía que decir sobre la presencia de la secretaría tan joven y tan atrevida conmigo!</p><p>Gabriela se dirigió a la parte de atrás del escritorio, y se colocó atrás del sillón donde estaba sentado &#8220;Dady&#8221;, de tal forma que el no podía verla, pero yo si completamente, ya que yo me encontraba sentada enfrente de mi papá.</p><p>Como pude empecé a decir pretextos tontos sobre el Cole para justificar lo que yo estaba haciendo ahí, pero lo que podía ver que hacía Gabriela no podía creerlo y apenas si podía tragar saliva viéndola: Porque esa malvada y preciosa diablita estaba chupeteando su dedo medio mientras doblaba los dedos índice y anular, con la clásica postura de un pene erguido que utilizan los muchachos y nosotras las chicas cuando queremos insultar a alguien, pero esta malvada, cruel, interesada, despiadada, preciosa, sensual niña lo estaba haciendo de tal manera que yo lo disfrutaba como nunca! Me sentía atrapada entre hacerle caso a mi padre y mirar como esta chica que apenas conocía me estaba excitando chupeteando su dedo medio como si fuese una tremenda verga dura y erguida al máximo!!</p><p>Ah, no!, esa chica no me iba a intimidar enfrente de mi papá en su oficina, así que mientras ella chupeteaba sus dedos mostrándome las uñas brillantes de saliva, yo tenía que demostrarle que eso no me espantaba, así que lo único que se me ocurrió decirle a mi papá es que mi madre necesitaba urgentemente hablar con él en ese preciso momento, yo sabía que siempre que el habla por tele gira su sillón para dar la espalda a las personas que están en la oficina y dicho y hecho! El giró su sillón hacia la ventana mientras marcaba el número de mamá.</p><p>Por un instante nos quedamos prácticamente solas Gabriela y yo, mi padre estaba ausente sin poder mirarnos, Gabriela dejó de lamer sus dedos lentamente, como indicando que era ahora a mi a quien tocaba mover….</p><p>Tenía que jugarme el todo por el todo enfrente de esta &#8220;arrivista&#8221;, así que sin quitar ni un momento la mirada de la suya, levante las piernas, separé mis muslos, y con una mano hice a un lado mi pequeña tanga blanca que uso en el Cole y con la otra mano deslicé mi dedo medio por todo lo largo de mi rajita, desde el culo hasta el clit, hasta dejarlo completamente brillante de mis juguitos, después, lentamente lo introduje en mi boca y lo chupeteé golosamente mientras lo sacaba y lo metía entre mis labios.</p><p>-Veamos –pensé- veamos, pequeña perra puta si tienes algo mejor que esto para excitarme….</p><p>Ja! Ahora ella es quien se quedó helada ¡!. No sabía que hacer o adonde mirar, cielos! Como disfruté ese momento de triunfo. Pero no duró mucho. Ella ahora camino alrededor del escritorio hasta quedar exactamente enfrente de mi, colocada entre el escritorio y yo, su cadera a escasos 15 centímetros de mi cara. Por un momento nos miramos fijamente, entonces…</p><p>Ella giró sorpresivamente e inclinándose en el escritorio levanto su cadera colocando sus nalgas enfrente de mis ojos! Te juro que tenía sus nalgas a una mordida de distancia! Y claro, sabía que se les había tocado… cielos!! La muy perra!! Con su brazo extendido giró suavemente el sillón donde se encontraba papá y empezó a hablar con el mientras movía su cadera para que su vestido se subiera y pudiera yo ver sus muslos y el comienzo de sus nalgas redondas. Yo no sé como pude contenerme y aguantar el deseo de hundir mi rostro entre sus muslos y aspirar y lamer eso tan deliciosamente cerca que me ofrecía. Por un instante giro su cuello y su mirada dijo todo: &#8220;Yo mando en esta oficina&#8221;…</p><p>-No, chiquita, no!! Exclamé en mi interior, eso lo veremos! Tuve que hacer una jugada sucia, pero ya saben lo que dicen: &#8220;En el amor y en la guerra…&#8221;. Tomé del escritorio una taza de café de mi padre que aún no se había terminado y en un arrebato de furia calculada, la tire de tal manera que mojara mis medias escolares y mis rodillas.</p><p>-&#8221;Dady&#8221;, dije con mi voz mas cautivadora de niñita que tengo, &#8220;me manché! Que me ayude tu secretaria, please!!</p><p>Ja, ja, ja, sonreía hipócritamente mientras Gabriela (muy lista, muy lista, tengo que reconocer) se dio cuenta inmediatamente de este viejo truco (seguramente usado también por ella) y con una mirada que podía fulminar una estatua, se dirigió a la pequeña cocineta que tiene mi padre en su oficina por un trapo de limpieza.</p><p>-Veamos, perrita, pensaba yo, disfrutando esto, quien crees que manda aquí, eh?</p><p>Cuando ella regresó, tenía yo preparado un golpe final; ella tuvo que ponerse de rodillas para limpiar los restos de café de la alfombra, mi padre seguía hablando por teléfono ajeno a esta pequeña &#8220;platica&#8221; de chicas, así que en cuanto estuvo Gabriela de rodillas enfrente de mi, la tomé por los cabellos con ambas manos y abriendo mis piernas, la empuje fuertemente hacia mi rajita, mientras le decía en voz baja, pero lo mas firmemente que podía: No digas nada y hazlo, entiendes, perra puta, hazlo!!</p><p>Entonces ella forcejeó un poco tratando de liberarse pero yo le retorcí sus pequeñas orejas ahogando sus gritos mientras empujaba mi cadera contra su cara y le escupía estas palabras en la nuca: &#8220;Si quieres seguir con este trabajo, tendrás que hacerlo y muy bien hecho, entiendes, puta pequeñita, muy bien hecho!!&#8221;</p><p>Vaya que si se espantó! Comenzó a lamer con una lengua taaan larga y afilada que yo podía sentir como se desplazaba por dentro de mi rajita, que bien lo estaba haciendo! Su lengüita me recorrida desde el culo hasta casi el ombligo sin dejar nunca de estar muy jugosita y tierna.</p><p>Cielos! Hubo un instante en que Dady dejó de hablar por teléfono y me preguntó donde se encontraba Gabriela, ella estuvo a punto de levantar su mano por debajo del escritorio y hacer señas (no podía hablar) de que se encontraba ahí. Aguantando un inminente orgasmo, le dije que había ido a la recepción mientras acariciaba el cabello de Gabriela para tranquilizarla, &#8220;no vas a perder tu empleo&#8221;, trataba de decirle con mis caricias sobre su nuca, &#8220;pero quiero otro mas y ya, solo otro orgasmo mas, putita&#8221;</p><p>Mi papá se levantó y salió, ya en la puerta (Gabriela se encontraba escondida entre mis piernas y el escritorio, yo había puesto mi sweater escolar encima de ella) dijo: Voy a la sala de juntas, saluda a tu madre de mi parte.</p><p>Cuando cerró la puerta yo pensé que Gabriela iba inmediatamente a quitarse de entre mis muslos, pero siguió chupeteando y lengüeteando hasta hacerme vibrar otra vez mas, ahora ya cómodamente podía jadear y suspirar mientras restregaba su hermosa cabellera contra mis muslos y estómago.</p><p>Cuando por fin asomó su carita empapada y desmaquillada de entre mis muslos, ya no quería espantarla, creo que había quedado bien claro quien es la &#8220;niña&#8221; de Dady y quien solamente una secretaria, pero mi sorpresa fue increíble cuando ella se levanto y colocándose con las piernas ligeramente abiertas enfrente de mi y limpiándose su carita me dijo: &#8220;Ahora me toca a mi, señorita hija de &#8220;papi&#8221;".</p><p>Levantándose su falda ejecutiva, apenas pudiéndose contener en una mini tanga rosa preciosa, se asomaba, se erguía, se imponía, una verga dura, tensa, grande, gorda, perfectamente depilada, con un par de bolas colgantes, sudadas, gordas, prometiendo estar rellenas de deliciosa leche espesa…</p><p>Espera, alcance a decir; que es eso?? No eres mujer?!! Tienes pija!!!</p><p>-Necesitaba el trabajo!, me explico con su linda cara convertida en un puchero a punto de llorar, y el anuncio decía que solicitaba una secretaria ejecutiva, nadie se ha dado cuenta y tu padre es tan lindo; En verdad, necesito este trabajo!</p><p>Entonces sucedió algo especial, divino, único, se acercó a mi que estaba aún sentada impactada por lo que veía (su verga se bamboleaba goteante y vibrante enfrente de mi cara) y por la revelación que acababa de escuchar. Repito, se acercó a mí y tomando mi manita la llevo directamente a la cabeza brillante y escurriente de semen de su verga magnífica y mientras movía mi mano para darle un suave y rico masaje a todo su palo caliente, me dijo con una voz tímida y cariñosa; &#8220;me delataras?&#8221;</p><p>No podía hablar! ¿Qué podía decir? ¿Qué debía hacer? Lo único que pude articular (gracias al cielo) fue inclinar mi cabeza e introducir ese gran trozo caliente de carne en mi boca hasta sentir que me asfixiaba, rogando al cielo que se viniera pronto para poder respirar y tratar de asimilar todo lo sucedido. Así que tome sus nalgas con mis manos y empuje fuertemente su cadera contra mi cara chupando y succionando fuerte esa tranca que me ahogaba y pegaba contra mis encías hasta que sentí un auténtico maremoto de leche cremosa explotar en el interior de mi boquita con fuertes sacudidas de la cadera de Gabriela y temblores de sus huevos al vaciarse.</p><p>Cuando regresó mi papá nos encontró a las dos sentadas en el sillón de cuero, maquillándonos mutuamente y platicando de mil cosas distintas como si fuésemos amigas de toda la vida; Mi papá me dijo: &#8220;Me alegro que conozcas a Gabriela, es una señorita muy eficiente&#8221;.</p><p>-Dady, le dije seriamente mientras miraba a los ojos a Gabriela; tengo que decirte algo;</p><p>-Si, pequeñita, que pasa?</p><p>-Invite a Gaby a cenar!</p><p>Fuente: todorelatos.com</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.relatos.conejitax.es/la-secretaria-de-mi-padre/feed</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Aniversario de bodas</title><link>http://www.relatos.conejitax.es/aniversario-de-bodas</link> <comments>http://www.relatos.conejitax.es/aniversario-de-bodas#comments</comments> <pubDate>Mon, 05 Jul 2010 10:41:54 +0000</pubDate> <dc:creator>admin</dc:creator> <category><![CDATA[Intercambios]]></category> <category><![CDATA[relato porno]]></category> <category><![CDATA[relatos amateur]]></category> <category><![CDATA[relatos chicas]]></category> <category><![CDATA[relatos mujeres]]></category> <category><![CDATA[relatos porno]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.relatos.conejitax.es/?p=315</guid> <description><![CDATA[Al disponerme a escribir esta anónima confesión me digo que quizás el lector podría pensar o tener una primera impresión que se trata de la típica historia de la pareja casada desde hace bastantes años y que, un tanto aburrida, se regala una segunda luna de miel. Pero aunque así sea no puedo resistir las [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Al disponerme a escribir esta anónima confesión me digo que quizás el lector podría pensar o tener una primera impresión que se trata de la típica historia de la pareja casada desde hace bastantes años y que, un tanto aburrida, se regala una segunda luna de miel.</p><p>Pero aunque así sea no puedo resistir las ganas de contarles a todos ustedes este reciente episodio de mi vida que considero único y excepcional. Repleto de experiencias que hasta entonces solo había conocido en mis sueños y fantasías, y que marca el que sin duda es el comienzo de una nueva (y muy placentera) etapa en mi matrimonio y en mi vida en general.</p><p>Sin extenderme en presentaciones les diré que me llamo Alejandro, tengo 39 años y trabajo de contable en una multinacional de seguros e inversiones. Estoy casado con Silvia desde hace algo más de quince años. Silvia es dos años más joven que yo y trabaja de profesora en una escuela pública de enseñanza primaria. Tenemos dos hijos varones, Raúl y Marcos, de 12 y 9 años respectivamente, y vivimos en un barrio residencial de la periferia de una gran ciudad de la costa mediterránea española.</p><p>Como les decía, tras casi tres lustros de matrimonio, la rutina se había instalado entre nosotros y aquellas pasión y locura de los primeros años, sobre todo los dos primeros, antes del primer embarazo, se habían esfumado. Siendo consciente de ello y comenzando a preocuparme muy seriamente de tal decadencia (admito haber comenzado a desear a casi todas las mujeres de mi entorno e incluso haber ido de putas algunas veces) decidí, ante la proximidad de nuestro quinceavo aniversario de bodas, darle una sorpresa a mi esposa. Pensé que un viaje juntos, los dos solos y en algún lugar bonito, romántico y tranquilo, podría hacer renacer entre nosotros un poco de esa complicidad que solo el erotismo, el deseo y el placer compartido pueden aportar a dos personas que, se supone, se aman.</p><p>En secreto busqué entre las muchas ofertas que tanto en agencias de viajes como por Internet proponían para las fechas que deseaba. Por una vez no me importaba el precio y para mi elección quise privilegiar ante todo el exotismo, el confort y la intimidad. Lo principal era evitar cualquiera de esos lugares abarrotados de turistas del Caribe, del sur de Europa o del norte de África. Finalmente me decidí por una de las alternativas más caras: un viaje de diez días a una pequeña y paradisíaca isla del archipiélago indonesio, alojados en un pequeño hotel compuesto por solo una veintena de bungalows individuales y situado en la misma orilla de una magnífica playa privada. También me ocupé de organizar el cuidado de nuestros hijos durante esos días y una vez todo resuelto, solo cuatro días antes del inicio del viaje, se lo anuncié a mi esposa.<span id="more-315"></span></p><p>Desde que le di la noticia de nuestro viaje, Silvia estaba radiante de felicidad. Se pasaba el día canturreando, sonriente, nos comía a besos a mi y a los niños a la mínima ocasión y había ido de tiendas para comprarse ropa nueva que ponerse durante las vacaciones. Yo intuía que el dinero gastado en ese viaje iba a resultar ser una muy buena inversión. No podía imaginar entonces hasta que punto iba a serlo.</p><p>El viaje transcurrió sin ninguna incidencia digna de mención. Llegamos a nuestro destino a media tarde, un poco cansados por las muchas horas de vuelo y, tras deshacer las maletas y ducharnos, dormimos un rato antes de ir a cenar.</p><p>La temperatura era cálida pero agradable y Silvia se vistió con un precioso vestido nuevo de color verde turquesa, con la falda compuesta de varias piezas de tela vaporosa superpuestas, las cuales descubrían sus muslos al andar y al sentarse, un provocador escote que dejaba a la vista parte de sus senos, prietos y levantados por un bonito (¡e imagino que muy caro!) sujetador nuevo. Por detrás era abierto, prácticamente inexistente, dejando la espalda casi completamente desnuda. Me quedé pasmado al verla plantarse ante mí y dar unas vueltas sobre sí misma para permitirme admirarla por todos los ángulos, y tardé casi un minuto entero en reaccionar y decirle lo deliciosa y deseable que la encontraba así vestida, cosa que ella agradeció ruborizándose y dedicándome una pícara sonrisa.</p><p>Fuimos a cenar al pequeño comedor del hotel. Al ser ya un poco tarde solo quedaban tres mesas ocupadas y nos instalamos en una de las del fondo desde donde, durante el día, se ve el mar tan de cerca que casi parece que se pueda extender la mano y meterla en el agua.</p><p>El ambiente era tranquilo y lujoso. Las mesas vestidas con bonitas mantelerías, vajilla y cubiertos de grandes marcas europeas, y empleados y huéspedes educados y discretos. Desde luego un ambiente muy diferente del que estábamos acostumbrados hasta entonces durante nuestras vacaciones familiares, siempre en hoteles de dimensión &#8220;industrial&#8221;, con comedores enormes y ruidosos, llenos de gente escandalosa y de malditos críos corriendo y voceando como salvajes por entre las mesas.</p><p>Tras la deliciosa cena, que acompañamos con una botella de un estupendo vino blanco, propuse a Silvia dar un paseo por el caminito que, partiendo del restaurante, bajaba hasta la playa. Era un simple sendero de tierra, bordeado de espesa vegetación y únicamente iluminado por unas farolitas pequeñas, de solo unos 50 cm. de altura, colocadas a intervalos de unos cinco metros, las cuales despedían una débil luz amarillenta que apenas bastaba para poder intuir el trazado del camino.</p><p>Al llegar al final del sendero, ya en la arena de la playa, nos abrazamos contemplando el mar. Nos dejamos llevar unos minutos, oliendo la brisa marina y oyendo las olas romper en la orilla, por el dulce placer de sentir nuestros cuerpos calientes pegados el uno al otro, sintiendo el deseo crecer e inflamarse en nuestro interior. Yo acariciaba la piel suave y caliente de la espalda desnuda de Silvia, sintiéndola viva y como&#8230; no sé, diferente, como si fuera la primera vez que tocaba esa espalda. Nuestros rostros se rozaban sensualmente y pronto nos fundimos en un beso. El roce de nuestros labios se fue intensificando hasta que el beso se hizo intenso, húmedo, cargado de deseo. Nuestras lenguas se buscaron y Silvia introdujo la suya profundamente en mi boca, gimiendo como una gata en celo, al tiempo que frotaba su cuerpo contra el mío y, poseída por el deseo, su mano venía a apretar el bulto que mi pene semierecto provocaba en mi pantalón.</p><p>Al cabo de unos minutos de estar sobándome la verga sobre la tela del pantalón, mientras nos comíamos la lengua el uno al otro, me desabrochó los dos primeros botones y, agachándose delante de mí, me lo bajó como una desesperada de un fuerte tirón, arrancándome un grito provocado tanto por la sorpresa de ver a mi esposa hacer tal cosa (¡estando en un lugar público!) como por la descarga de placer al sentir mi polla, ya casi completamente tiesa, sacudida por la violencia del tirón y quedar libre y a la vista.</p><p>Seguidamente, sorprendiéndome aún más si cabe, se abalanzó como una posesa sobre mi pene, el cual agarró de un puñado con una de sus manos y se lo introdujo en la boca, comenzando a chupármelo ansiosa, con un vicio y una saña para mi desconocidas en ella. ¡Irene, mi mujer, me estaba follando con la boca! Algo que hasta ahora nunca había sucedido. Y además, otra novedad, con la otra mano me sobaba los huevos y deslizaba uno de sus dedos sobre mi ano, lo apretaba hasta introducirlo casi por completo y procedía a pajearme el culo, follándomelo con el dedo, al tiempo que se tragaba mi polla entera. Mi placer era tan intenso que sentí que no tardaría en correrme si Silvia seguía mamándome de esa manera.</p><p>Provocando una pausa, me arrodillé también frente a ella y la empujé hacia atrás hasta dejarla tumbada sobre la arena. Sin demora pasé las manos bajo su falda, se la levanté hasta la cintura y le quité las minúsculas bragas que vestía. Separé sus piernas con mis manos, hundí mi cabeza entre sus muslos y comencé a lamerle el coño. Ese sexo, que tan increíblemente empapado estaba y que tantas veces había lamido, tenía esa noche, en aquella playa, un sabor diferente, un delicioso sabor a hembra en celo, a deseo puro. Un sabor que me hizo perder la cabeza, que me empujó a lamerlo intensamente, a restregar con rabia la lengua contra el bultito de su clítoris y hundirla después en su interior lo más profundamente que pude, arrancando a mi mujer largos gemidos de placer y llevándola hasta su primer orgasmo de la noche.</p><p>Seguidamente me incorporé y me paré un minuto a mirar, a admirar, aún incrédulo, a mi amada esposa. Me daba un morbo tremendo verla tirada sobre la arena, totalmente desinhibida, gozosa, abierta de piernas, con el vestido enrollado a la altura de la barriga, el coño chorreante y entregado, los pechos desnudos, con erectos pezones que ella misma acariciaba y pellizcaba, y oyéndola pedirme con voz ronca que la penetrara, que la follara, todavía poseída por el deseo, como una ninfómana, como una de esas mujeres, esas hembras viciosas, con las que los casados aburridos fantasean tantas veces.</p><p>Excitado por sus palabras y guiado por el deseo, empuñé mi verga con una mano, coloqué el glande sobre los babosos labios de su sexo, lo froté con fuerza contra ellos y el hinchado clítoris y, mientras Silvia gemía y se retorcía de gusto, se la introduje entera, de un solo empujón, con tanto ímpetu que desplacé de bastantes centímetros hacia atrás nuestros cuerpos sobre la arena. Comencé a cabalgarla con furia, a administrarle un mete y saca intenso, clavándosela profundamente en cada embestida, al tiempo que buscaba sus pezones para chuparlos, lamerlos, morderlos, mientras ella, gimiendo gozosa, me abrazaba los riñones con sus piernas y agarraba de un puñado mi pelo apretando mi cabeza con fuerza contra sus tetas.</p><p>Estábamos follando como posesos, sin retención, en un lugar desconocido, en una playa en la que nunca habíamos estado y por donde podría pasar alguien en cualquier momento. Sin duda la que hasta ese momento era la experiencia más extraordinaria que habíamos vivido en toda nuestra monótona vida de casados. Yo estaba gozando como un animal. Pero aún estaba por ocurrir lo más novedoso de la noche.</p><p>Al levantar la cabeza para mirar el rostro deformado por el placer de mi esposa, me percaté que había un hombre a solo unos metros de nosotros, plantado junto a la última farola del camino y mirándonos. La luz tenue solo permitía ver con cierta claridad sus piernas, la mano que se había colocado en la entrepierna y parte de su barriga. El resto, el pecho y la cara, quedaban totalmente ocultos por la oscuridad. El desconocido nos miraba mientras follábamos y se estaba excitando, sobándose la polla sin disimulo.</p><p>-Ostias Silvia, hay un tío ahí detrás -dije al oído de mi esposa, reduciendo el ritmo de mis movimientos pero sin detenerme-. Nos está mirando y se está excitando tocándose la polla.</p><p>Mi mujer ladeó la cabeza y miró al individuo que, justo en ese momento y quizás animado ante la falta de reacción por nuestra parte, dio un par de pasos adelante, se sacó la verga del pantalón y comenzó a cascarse una paja con descaro.</p><p>-¡Vaya pedazo de rabo que tiene el cabrón! -Exclamó Silvia clavando la mirada en la realmente enorme verga del individuo y dejándome de nuevo pasmado por su reacción- Déjale, no parece que sea peligroso, que se la machaque mirando si quiere, tu no te pares cariño… hummm&#8230;. sigue, no pares de follarme que estoy a punto de correrme otra vez, ahhhhhh, clávamela fuerte…</p><p>Y así lo hice. Hinqué los puños en la arena y la seguí embistiendo con fuerza, aunque eso sí, sin perder de vista a nuestro inesperado visitante ya que no me importaba (más bien todo lo contrario) que nos mirara mientras jodíamos, pero no deseaba en absoluto que se sintiera invitado a participar activamente.</p><p>-Mira esa polla, gorda y tiesa -comencé a susurrar al oído de mi esposa mientras la follaba- completamente empalmada, seguro que ese cerdo daría cualquier cosa por venir y clavártela, por follarte. Ohhhhhh, Silvia, ¡eres una zorra! Te gusta que te esté mirando aquí tirada en el suelo, despatarrada como una furcia y follada, con mi polla bombeándote el coño&#8230; te excita ver ese rabo, ¿verdad putita mía?</p><p>Silvia se agitaba y gemía sin retención, sus tetas se balanceaban sacudidas por mis empujones y casi ni despegaba la mirada del imponente pene que, a solo un par de menos de nosotros, era masturbado, machacado con fuerza por su anónimo propietario.</p><p>Queriendo añadir más morbo a la situación, me levanté y, agarrando bruscamente a mi mujer de la cintura, la volteé y coloqué a cuatro patas, poniéndola justo de frente a la tranca del mirón, y sin demora volví a clavarle la mía, agarrándola de la cintura y bombeando con tal fuerza que nuestros cuerpos provocaban un fuerte chasquido al chocar en cada una de mis metidas.</p><p>El desconocido, acelerando de manera delirante el ritmo de la paja que se estaba cascando, dio entonces un último paso hacia nosotros y, soltando un gruñido de placer, comenzó a eyacular largos chorros de semen sobre la arena, un par de los cuales cayeron a solo unos centímetros de mi mujer. Silvia no apartaba la vista de esa vigorosa polla y al verla tan cerca y escupiendo chorros de esperma en su honor, comenzó a retorcerse y gemir como una perra hasta que dejando escapar un grito de placer explotó en el orgasmo más intenso que jamás hasta entonces le había visto tener. También yo, ya como loco y sin poder resistir más, me abandoné a mi orgasmo e inundé de esperma la vagina de mi esposa, gimiendo y sintiendo un placer de una intensidad que no recordaba haber sentido en mucho tiempo.</p><p>Nos derrumbamos juntos sobre la arena, gozosos y agotados, con las respiraciones agitadas y sudorosos. Nuestro visitante, con el pene ya algo flácido pero aún así enorme y que todavía se pelaba con la mano, simplemente se ajustó el pantalón y sin decir palabra dio media vuelta y se marchó en dirección del hotel. Nunca supimos quien era. Yo sospecho, como le comenté a Silvia, que quizás fuera uno de los camareros del hotel, pero no podría afirmarlo.</p><p>Tras unos minutos regresamos a la habitación, nos duchamos para quitarnos de encima el sudor y la arena y nos acostamos. Totalmente satisfechos y felices, nos tumbamos en la cama, relajados y dejándonos acariciar por el aire fresco que producía el ventilador del techo, y estuvimos un rato hablando y riendo, tonteando como adolescentes, frotando suave y sensualmente nuestros cuerpos desnudos mientras rememorábamos la increíble escena que acabábamos de vivir en la playa hasta que de nuevo, excitados, volvimos a hacer el amor con pasión.</p><p>Así transcurrió nuestra primera noche. ¡Las vacaciones empezaban de manera inmejorable!</p><p>El día siguiente lo pasamos en la magnífica y casi desierta playa del hotel, la misma playa donde la noche anterior habíamos estado follando mientras un desconocido nos miraba y se masturbaba. Disfrutamos de la belleza y de la paz del lugar, de su inmaculada arena blanca y bañándonos en el agua pura y cristalina. Silvia estrenó traje de baño. Un atrevido biquini cuya braguita, aunque no era tanga, dejaba al descubierto buena parte de sus carnosas pero todavía firmes nalgas. A la parte de arriba, también de reducido tamaño, poco uso le dio puesto que se la quitó nada más llegar a la playa.</p><p>Ambos estábamos en un permanente estado de excitación. La cálida caricia de los rayos del sol, el rico sabor salado que el agua marina dejaba en nuestras bocas y que saboreábamos al besarnos con frecuencia y con mucho frote y chupada de lenguas, y la casi completa desnudez de mi esposa, provocaban que la mayor parte del tiempo mi pene abultara en del bañador y se insinuara rebelde, ansioso por ser liberado y atendido. Y el grosor y la dureza de los oscuros pezones desnudos de Silvia delataban un estado similar.</p><p>Poco antes de la hora de comer regresamos a la habitación y nos duchamos juntos, abrazados y excitados bajo el chorro de agua tibia. Silvia volvió a chuparme la verga con glotonería, engulléndola entera hasta llegar a tocarme los huevos con sus labios, ¡haciéndome una auténtica comida de polla! Algo muy diferente de los tímidos y breves lametones que, casi con asco, acostumbraba a prodigarme cuando en anteriores ocasiones yo, colocándole el pene sobre la boca, la medio forzaba a hacerme una felación.</p><p>A continuación, cuando me había puesto ya la pija como un monolito de piedra, lamí su coñito agachado frente a ella, que había colocado un pie sobre mi hombro y me entregaba su jugosa rajita, totalmente abierta y accesible a mi boca. Lamí y chupé su clítoris, pasé la lengua por todo su sexo, lo penetré con ella, le lamí el ano&#8230; Hasta ese día ¡nunca habíamos hecho cosas así en la ducha! Agarrando y levantando uno de sus mulos, la penetré arrinconándola contra la pared, propinándole furiosas metidas con un movimiento de abajo arriba que rápidamente nos llevó al orgasmo.</p><p>Así pasamos los primeros días de nuestra segunda luna de miel: disfrutando del mar y la naturaleza, regresando presurosos a nuestro bungalow cada vez que la excitación y el deseo se volvían irresistibles y nos poseía la necesidad imperiosa de amarnos, de lamernos, de follar como locos, cosa que hacíamos al menos dos veces diarias. Hasta antes de ese viaje la frecuencia de nuestras relaciones sexuales era también de dos o tres veces&#8230; ¡al mes!</p><p>Una noche, durante la cena, hicimos amistad con Nicole y Antonio, una pareja algo más joven que nosotros y residentes en Suiza, país de origen de la chica. Intercambiamos algunas banalidades mientras cenábamos, estando cada cual en su mesa, y al terminar nos instalamos los cuatro juntos en la terraza del bar de la piscina para tomar unas copas y charlar.</p><p>Nos contaron que solo hacía seis meses que se conocían y que eran sus primeras vacaciones juntos. Es cierto que se les veía muy enamorados, como solo suele verse a las parejas que están viviendo la violenta explosión de sentimientos, deseo y emociones que el nacimiento de un apasionado amor provoca. No cesaban de besarse, de tocarse, de halagarse mutuamente, mirándose directa e intensamente a los ojos, cuchicheándose cositas al oído y riendo como críos. Nicole, una hermosa mujer de unos 30 años, llamaba la atención por su belleza natural, que conseguía acentuar con su a la vez elegante y provocativa manera de vestir. No había hombre (ni tampoco mujer) que no se le quedara mirando al pasar. Y Antonio, que por supuesto se percataba de ello, muy lejos de molestarse manifestaba una evidente satisfacción al ver la envidia y el deseo que su novia despertaba por todo su entorno. Es más, en un momento de la conversación me confesó, en tono confidencial, que tanto a él como a Nicole les encantaba ser mirados y que en ocasiones se abandonaban a sus ardores en lugares públicos y siendo conscientes de ser observados, satisfaciendo con ello una clara inclinación exhibicionista.</p><p>La mañana siguiente, estando un poco cansados y con la piel, aunque ya morena, algo irritada como consecuencia de las muchas horas de sol y playa, decidimos quedarnos en la piscina del hotel. Bajo uno de los parasoles, en un rincón al fondo de la piscina, estaban Nicole y Antonio. Al llegar e instalarnos bajo otro parasol, a solo unos metros del de ellos, nos saludamos e intercambiamos algunas palabras.</p><p>Nicole estaba deliciosa con su minúsculo biquini amarillo, que más que para tapar parte de su cuerpo servía para provocar la imaginación y hacer soñar con las delicias que la escasa tela apenas conseguía ocultar.</p><p>Silvia, quizás un poquito celosa de ver el magnífico cuerpo de Nicole y al percibir la mirada que, claramente cargada de deseo, no pude evitar dedicarle, desnudó sin pudor sus generosos senos, mostrándolos descaradamente a nuestros nuevos amigos, y tumbándose bocabajo sobre la hamaca me pidió que le aplicara la crema solar en la espalda.</p><p>Comencé a extender la crema por los hombros, la espalda y las piernas de mi esposa, haciendo que mi mano resbalara sobre su piel lo más sensualmente posible, con la clara intención de transmitirle mi excitación y despertar también su deseo. Comenzando mi caricia desde la nuca, extendía la crema por toda la espalda y dejaba bajar mis manos al pasar por los costados para acariciar la parte externa de sus senos. Me recreaba sobre sus nalgas, incluso metiendo los dedos bajo la tela del biquini, y pasaba mis manos con especial lentitud y suavidad por entre sus muslos, ejerciendo una leve presión sobre su sexo. Notaba a mi esposa, que había ladeado la cabeza en dirección de la otra pareja, dejarse llevar por el placer que mis masajes le proporcionaban, y advertí con agrado como nuestros amigos nos miraban interesados y sonrientes, mientras mi pene comenzaba a abultar de manera notoria.</p><p>Cuando llevaba un rato embadurnando de crema y sobando a Silvia, cuando comenzaba a introducir mi mano más profundamente dentro de su braguita para que mis dedos rozaran su sexo húmedo, cuando ya mi pija tiesa como un mástil tensaba obscenamente la tela de mi bañador y el intercambio de miradas se hizo más intenso, más lascivo y cargado de vicio, Nicole fue a instalarse sobre la misma tumbona que Antonio, colocándose de espaldas contra él y mirando, excitada y desafiante, hacia nosotros.</p><p>Al principio despacio, comenzó a frotar el culo contra la entrepierna de Antonio. Observé como su mirada recorría con deseo el cuerpo de mi esposa así como el bulto que provocaba mi polla. Las manos de Antonio comenzaron a recorrer sin disimulo todo su cuerpo. Deshizo el nudo que mantenía el sujetador del biquini de la mujer, el cual era tan pequeño que apenas tapaba poco más que sus oscuros pezones, y se lo quitó. Comenzó entonces a acariciar los preciosos pechos de Nicole, tomando cada uno a su vez en la mano y proporcionándole un intenso masaje en el pezón, el cual retorcía entre las yemas de los dedos mientras con la palma de la mano le apretaba la teta. La mujer se restregaba ya sin disimulo contra el cuerpo de Antonio y era evidente que a ambos les importaba bien poco el hecho de que no estuviéramos solos en la piscina. Bien es verdad que los ocupantes de los otros cuatro o cinco parasoles parecían adormecidos y no prestar atención a lo que en el rincón del fondo estaba sucediendo. Pero Silvia y yo, mirando descaradamente, no perdíamos detalle, ninguno de los dos.</p><p>Nicole levantó una pierna y la pasó por encima de las de Antonio. Este a su vez se quitó el bañador y lo arrojó, con la clara intención de hacérnoslo ver, al suelo delante de la hamaca y a nuestra vista. Entonces, con gran sorpresa, pudimos ver como por entre las piernas abiertas de Nicole y frotándose a la tela del biquini que aún cubría su sexo, comenzó a pasar la polla erecta de Antonio en un lento movimiento de vaivén. Podíamos ver la gorda cabeza roja de la pija ir y venir frotándose contra el coño de la chica al tiempo que Antonio seguía magreándole las tetas, y bajando la mano por la linda barriguita la introducía por dentro de la braguita y le masajeaba el clítoris con los dedos.</p><p>Continuaron con ese mismo trajín un rato, excitándose al máximo, exhibiéndose a nosotros y excitándonos también. Yo continuaba acariciando el cuerpo de mi esposa como si aún le estuviera aplicando la crema y llevaba cada vez con más frecuencia mi mano hasta su sexo para acariciárselo sobre el biquini, ejerciendo un suave masaje con mis dedos sobre él, que ya notaba húmedo a través de la tela y que Silvia, separando un poco los muslos, dejaba totalmente accesible a mis caricias. Ella, a su vez, introdujo una mano disimuladamente por el hueco de una de las anchas perneras de mi bañador y me comenzó a menear la polla despacio, matándome de gusto.</p><p>Antonio ladeó con la mano el pequeño tanga de la mujer y dejó al descubierto y bien a la vista el riquísimo coñito, completamente depilado, de Nicole. Esta, como poseída por el deseo y dedicándonos, sobre todo a mi esposa, una mirada desbordante de vicio, buscó con su manita la verga tiesa de Antonio, la agarró y comenzó a pajearla y frotarla contra su sexo. Poco después Antonio levantó la pierna que Nicole tenía colocada sobre las suyas, agarrándola con su brazo por el muslo, y la mantuvo de esa manera provocando que el coño de la mujer quedase abierto y esta pudiera, guiándola con su mano, colocarse la punta de la polla del hombre en la rajita, que éste comenzó a clavarle empujando desde atrás.</p><p>¡Aquello era alucinante! No podíamos creer lo que estábamos viendo, nuestros nuevos amigos ¡estaban follando delante de nosotros! Entonces entendí hasta que punto las palabras de Antonio la noche anterior, cuando aludió como sin darle importancia su gusto por el exhibicionismo, eran reales. ¡Como gozaban haciéndolo mientras Silvia y yo los mirábamos! Y, para que negarlo&#8230; ¡como nos estábamos excitando mirando!</p><p>Nicole gemía ya sin recato y se pellizcaba ella misma los pezones, ya que la mano de Antonio había dejado de ocuparse de ellos y no abandonaba su clítoris, que masajeaba con intensidad mientras su polla entraba y salía del tentador coño a buen ritmo. Ritmo que fue incrementando hasta hacer que la chica dejara escapar un par de intensos gemidos y su cuerpo se sacudiera por el placer al correrse con la verga del hombre bombeándole con fuerza. Antonio continuó follándola unos segundos y, soltando a su vez un gruñido de placer, sacó la pija de la húmeda cavidad de Nicole la cual, empuñándola con una mano, comenzó a pelársela con rabia y no paró de hacerlo hasta que cesaron de brotar de ella los chorros de abundante semen que vertió sobre la barriguita lisa y morena de la chica, los cuales vimos después resbalar por ella para ir a caer goteando en la toalla colocada bajo sus cuerpos.</p><p>Silvia y yo, que locos de excitación ante tan increíble espectáculo no parábamos de masturbarnos mutuamente, estábamos completamente salidos y deseando también follar. De buena gana le hubiera bajado la braguita del biquini allí mismo y la hubiera poseído, colocándola a cuatro patas sobre la hamaca, cogiéndola desde atrás y brindando a nuestros amigos el mismo tipo de espectáculo. Pero, la verdad, ni me atreví a hacer tal cosa, ni creo que Silvia lo hubiera permitido. Ya el hecho de haber estado mirando a nuestros amigos follar y el estar masturbándonos delante de ellos como lo estábamos haciendo (¡y en un lugar público!), era mucho más de lo que nunca hubiéramos imaginado que llegaríamos a hacer en similares circunstancias. En vez de eso, me tumbé sobre mi esposa y, apoyando y restregando contra su culo mi pétrea verga, le susurré al oído:</p><p>-Vamos a la habitación cariño&#8230;</p><p>No hubieron más palabras. Nos levantamos apresurados y nos marchamos abandonando allí todas nuestras cosas. Solo yo cogí una toalla que me enrollé por la cintura para intentar disimular el obsceno bulto que marcaba mi erección. Nada más llegar al bungalow y apenas abrimos la puerta y entramos, nos arrancamos mutuamente la poca ropa que vestíamos y allí mismo, en el suelo de la entrada, follamos como desesperados y tuvimos ambos, como nos confirmamos luego al comentarlo, uno de los orgasmos más intensos y salvajes de nuestras vidas.</p><p>Durante el resto de las vacaciones pasamos mucho tiempo con Nicole y Antonio. La mañana siguiente estuvimos en la playa con ellos. Antonio me propuso hacer footing con él por la orilla mientras las chicas se entregaban al ritual sagrado del bronceado. Acepté casi con pena y sin poder disimular el deseo que los cuerpos prácticamente desnudos de esas dos hembras deliciosas despertaban en mí. Y lo peor es que el cabrón de Antonio, más joven que yo, en muy buena forma y acostumbrado a hacer footing casi todos los días, me hizo correr por lo menos ocho kilómetros sobre la arena. ¡Por un momento pensé que le íbamos a dar la vuelta entera a la isla! Y claro, por orgullo masculino, por no quedar en ridículo, aguanté como pude la paliza.</p><p>A la vuelta, cuando nos aproximábamos de las mujeres, todavía tumbadas y con los cuerpos morenos y brillantes por los aceites bronceadores, me pareció ver que estaban muy pegaditas la una a la otra, juntas sobre la misma toalla. Incluso advertí como jugaban con los pies, rozándoselos y entrelazándoselos, mientras cuchicheaban cosas con las cabezas pegadas y reían con complicidad.</p><p>Al vernos llegar se separaron un poco. Antonio se colocó sobre Nicole y comenzó a hacer flexiones sobre su cuerpo, poniendo especial cuidado en restregar cada vez que bajaba el paquete de su entrepierna sobre el precioso culito de la chica. Al cabo de diez o doce flexiones se levantaron y marcharon corriendo y jugando como críos al agua para darse un baño. Yo me tumbé junto a mi esposa, cansado por el esfuerzo de la carrera. Enseguida me llamaron la atención los abultados pezones, visiblemente excitados, que apuntaban rabiosos rozando la toalla sobre la que estaba tumbada.</p><p>-Vaya pitones que luces, tesoro -le dije divertido mientras le atrapaba uno de ellos entre dos dedos y se lo pellizcaba- Veo que esa zorrita de Nicole está poniendo cachonda a mi mujercita.</p><p>-N&#8230; no, pe&#8230; ¡pero qué dices hombre!&#8230; -Contestó visiblemente turbada aunque sin ninguna convicción.</p><p>-No disimules, cielo, y no te cortes, ¿qué más da? Estamos en este paraíso de vacaciones, para disfrutar y pasarlo bien, ¿no? -proseguí al tiempo que la besaba en el cuello- Me gusta verte así de excitada. Además, ¿como reprocharte nada? Nicole es encantadora y su cuerpo es una auténtica tentación, disfruta de él si lo deseas.</p><p>Sin responder, me atrajo contra ella y comenzó a besarme metiéndome la lengua hasta la garganta, confirmándome lo excitada que estaba. En pocos segundos me contagió su excitación y nos dejamos llevar por el deseo, besándonos y metiéndonos mano como si estuviéramos en la intimidad de nuestro cuarto. En ese momento, nuestros amigos regresaron del agua e hicieron una broma sobre lo &#8220;caldeado&#8221; que se ponía el ambiente. No negaré que sentí un poco de vergüenza al comprender que el jocoso comentario fue debido al tremendo lote que me estaba pegando con Silvia, pero sobre todo por el descarado bulto que mi polla empalmada provocaba en mi bañador.</p><p>En ese ambiente de buen humor y rebosante de erotismo permanecimos un rato más en la playa. Nos bañamos e hicimos algunas fotos juntos. En una de ellas aparecen Silvia y Nicole enlazadas y encarando la cámara, mirando con caritas de putitas y con los tentadores pezones de ambas apuntando al objetivo con descaro. Una foto que cada vez que la miro ¡me provoca una erección inmediata!</p><p>Al cabo de un rato Antonio sugirió regresar al hotel para tomar un aperitivo en el bar de la piscina. Una vez allí, Nicole propuso a mi mujer darse una ducha para quitarse de encima la arena. Mientras Antonio y yo hacíamos el pedido al camarero se dirigieron juntas, cogidas de la mano, hacia las duchas, y desparecieron detrás del muro de vegetación que las ocultaba.</p><p>Pasaron los minutos. Un cuarto de hora después todavía permanecían allí.</p><p>-Me da la impresión que las chicas están disfrutando mucho de la ducha. –Me dijo Antonio, guiñándome un ojo y riendo divertido al verme mirar extrañado hacia ese lugar. Y me propuso, dándome una sonora palmada en la espalda, que fuéramos a sentarnos a la sombra bajo uno de los parasoles.</p><p>Finalmente regresaron. Silvia vino a sentarse a mi lado y Nicole, lógicamente, fue a la hamaca donde se encontraba Antonio. Sin ni siquiera dar un sorbo a su Martini, se tumbó sobre el cuerpo del hombre, frotándose sensualmente contra él, susurrándole palabras al oído, visiblemente excitada, retorciéndose y ronroneando como una gata en celo.</p><p>-Vaya, esta chica vuelve de las duchas completamente salida –comenté en voz baja a mi esposa- ¿Qué habrá ocurrido allí adentro? -Añadí como sin darle importancia, preguntando sin preguntar y advirtiendo la actitud evasiva de Silvia, que evitaba mirarme y darme una respuesta.</p><p>Los otros comenzaron a besarse con pasión, comiéndose la lengua, acariciándose sin pudor, y en pocos segundos la verga de Antonio comenzó a abultar obscenamente dentro de su pequeño bañador, tanto que buena parte de ella sobresalía por arriba, quedando al descubierto. Nicole se frotaba contra ella con las piernas abiertas, una a cada lado de la tumbona. Por lo menos diez centímetros de rabo sobresalían del bañador de Antonio. Se levantaron y lanzaron apresuradamente al agua de la piscina. Se agarraron al borde, a pocos metros de nosotros, y, abrazados y devorándose las bocas, el cuerpo de Nicole comenzó a moverse despacio, arriba y abajo, contra el de Antonio.</p><p>Podíamos oír con claridad los gemidos de la chica. Estaban follando dentro de la piscina.</p><p>Volviéndome hacia mi esposa, que tampoco perdía detalle de lo que sucedía en el agua, pasando una de mis manos sobre sus muslos y sintiendo mi picha engordar, insistí:</p><p>-¿Qué ha pasado en las duchas, cariño?</p><p>-Esto&#8230; pues&#8230; la verdad es que&#8230; no sé, nada&#8230; ¿qué quieres saber? –Contestó ruborizándose pero también visiblemente excitada.</p><p>-Vamos tesoro, no habéis pasado más de veinte minutos en las duchas, juntitas y desnudas, hablando de la evolución del precio del petróleo, ¿verdad? –Continué, acariciándola cada vez más íntimamente, con la polla cada vez más tiesa y mirando a nuestros amigos follar abrazados dentro del agua, con expresión de gozo en sus caras y sus cuerpos pegados agitándose despacio- Quiero que me lo cuentes, con todo detalle.</p><p>-Bueno, es verdad que algo si que ha pasado&#8230; –continuó separando un poco los muslos y dejando que mis dedos comenzaran a acariciar su sexo.</p><p>Guiada por la excitación que la poseía me explicó como nada más entrar a las duchas Nicole se había desnudado por completo y le había propuesto a ella hacer lo mismo. Mi esposa lo hizo y se colocó debajo del chorro de agua tibia de uno de los surtidores. Nicole vino a su lado, bajo la misma ducha, y la comenzó a acariciar con dulzura y sensualidad. Con el agua resbalando por sus cuerpos comenzó a pasarle las manos por el cuello, los pechos, la barriguita&#8230; y acercándose más, comenzaron a besarse en la boca&#8230;</p><p>Se interrumpió para decirme, como disculpándose, que se sentía un poco molesta de contarme a mí, su marido, como se había excitado con otra persona, y un poco culpable de haberse entregado y dejado hacer de esa manera.</p><p>-Continua, cariño –La apremié sin cesar de acariciarla, completamente excitado, empalmado y salido como un cabrón.</p><p>-Pues&#8230; después ha tomado uno de mis pechos con la mano y acercado sus labios. Me ha chupado y mordisqueado el pezón despacito, la verdad es que me daba mucho gustito sentir sus dientecitos, y no he podido evitar comenzar a gemir. Ha comenzado a acariciarme entre las piernas y entonces me he abandonado por completo a ella. He separado los muslos; primero me ha pasado un dedito por entre los labios, me ha frotado con él sobre el clítoris, excitándome como una loca y haciéndome desear que me lo metiera en el chochito. Le he rogado que lo hiciera y me ha dicho que si, que iba a hacerlo, que me deseaba y que quería verme gozar como una putita viciosa. Sus caricias y sus palabras me han excitado aún más. Me ha metido la puntita del dedo y lo ha ido introduciendo poco a poco, disparándome de tal manera las ganas de sentirme penetrada que la he abrazado y tomando su carita entre las manos la he besado buscando su lengua. También yo le he chupado un poquito los pezones, que también tenía duros y sabían muy sabrosos, le he acariciado el coño e incluso le he metido el dedito excitada al sentirlo tan liso y suavecito. Me ha gustado mucho, he pensado que yo también debería depilarme así, ¿no crees mi amor? Porque se sentía tan rico que hasta a mi me han dado ganas de comérselo. Con todo eso, pues me he puesto muy, muy cachonda, estaba ya apunto de correrme. Nicole lo ha notado y ha vuelto a comerme las tetas, me ha metido un segundo dedo y comenzado a dedearme rápida y profundamente y yo, cariño, pues&#8230; no he podido evitar correrme, porque&#8230; ¡jolines, qué gusto me daba sentir su boca chuparme los pezones y sus dedos follarme el coño!</p><p>Era Silvia, mi esposa, la madre de mis hijos, esa mujer recatada a la que creía conocer tan íntimamente desde hace tantos años, la que me hablaba como una ninfómana viciosa y me contaba como gozosa se había dejado mamar las tetas por otra mujer, como le había suplicado que le metiera los dedos en el coño y gozado con su follada hasta correrse. ¿Como describir mi estado en ese momento? ¿Como explicar lo salvaje de mi deseo?</p><p>Tomándola de la mano y tirando de ella, la llevé casi a rastras hasta nuestro bungalow. Fuimos directos a la cama y nos tiramos en ella, comenzando inmediatamente a hacer un 69. Después de llevar toda la mañana excitado y viviendo situaciones tan extraordinarias estaba ya para explotar. De manera que muy poco después de sentir la boca de Silvia atrapar y engullir mi verga, mientras le pajeaba el coño con los dedos y lamía el clítoris, me corrí gruñendo de gusto como un animal y comencé a enviar lanzadas de esperma caliente dentro de la boquita de Silvia, que por primera vez lo tragó gustosa y saboreó como una puta, sin dejar de mamarme la polla hasta que cesó de eyacular, y corriéndose a su vez separando las piernas como una perra y encajando enteros tres de mis dedos en el coño.</p><p>Los días, repletos de tantas situaciones excitantes que sería demasiado largo incluirlas todas aquí, iban pasando y las vacaciones llegaban a su fin. El último día Antonio propuso que encargásemos una cena y nos la hiciéramos servir en uno de los bungalows, para pasar nuestra última velada juntos y en la intimidad. Nos pareció a todos una excelente idea y así lo hicimos. Se propusieron como anfitriones y convenimos vernos en el de ellos.</p><p>Cuando llegamos, sobre las ocho de la tarde, ya habían traído la cena, compuesta de varios platos fríos a base de pescado y marisco, así como las dos botellas de vino que habíamos encargado. Nicole nos recibió más deliciosa y provocativa que nunca. Con sandalias blancas y una cortísima minifalda del mismo color que valorizaban de manera increíble sus piernas fuertes y bronceadas. Una blusa ligera y corta, casi transparente, que dejaba al aire su deliciosa barriguita y apenas tapaba nada de los voluminosos senos que se apretaban y marcaban bajo la tela, y que permitía ver parte de sus pezones. La chica estaba, como vulgarmente se dice, ¡para levantarle la polla a un muerto!</p><p>Pero Silvia tampoco se quedaba muy atrás. Con un vestido también corto y ajustado de color azul claro, terriblemente sexy, bajo el cual solo llevaba puesto un minúsculo tanga negro.</p><p>Cenamos en la intimidad del pequeño salón del bungalow, disfrutando de la deliciosa comida y del buen vino, con el rumor del mar como música de fondo, a la luz de las velas y charlando agradablemente. La conversación se animaba y hacía más íntima a medida que las botellas del excelente vino blanco se vaciaban, derivando inevitablemente hacia temas referentes al sexo, interrogándonos los unos a los otros sobre nuestras fantasías y deseos secretos. Tras los postres, retiramos la mesa y descorchamos una botella de champaña.</p><p>En ese momento un denso ambiente saturado de erotismo y deseo se había instalado y comenzaba a envolvernos a todos, a apoderarse poco a poco de cada uno de nosotros. Nuestros amigos, como de costumbre, no cesaban de besarse y sobarse sin ningún pudor en nuestra presencia. Antonio se instaló en el sofá y Nicole vino a sentarse sobre sus rodillas. Silvia se colocó junto a ella, en el otro extremo del sofá, y yo en un sillón, a su lado.</p><p>Al segundo siguiente Nicole desabrochaba la camisa de Antonio e introducía las manos por dentro para acariciar el pecho del hombre mientras comenzaban a besarse, poniéndole al beso un vicio tal que atrajo nuestras miradas irresistiblemente. Con las bocas entreabiertas, apenas rozando sus labios y dejando ver sus lenguas buscare, frotarse y lamerse la una a la otra.</p><p>La chica subió las piernas sobre el sofá, puso uno de sus lindos pies sobre el muslo derecho de mi esposa y comenzó a acariciarlo con él a la vez que yo comenzaba a acariciarle el otro. Silvia estaba visiblemente excitada, se recostaba en el sofá y adelantaba y separaba las piernas entregándose por completo a nuestras caricias.</p><p>Nicole también separaba las suyas mientras frotaba con el pie el muslo de mi esposa, ofreciéndome el increíble espectáculo de sus muslos abiertos y la escasa tela del tanga blanco que apenas tapaba su coño, sobre el cual Antonio había colocado una mano y lo acariciaba con los dedos. Entonces nuestra amiga se levantó, se colocó frente a su hombre y nos brindó el streap-tease más morboso y excitante al que jamás había asistido en mi vida. Despacio y moviéndose de una manera increíblemente sensual y viciosa, se quitó la faldita y la blusa, quedando finalmente solo con el minúsculo tanga. Se arrodilló frente a su novio y comenzó a quitarle el pantalón.</p><p>Cuando se lo hubo sacado, la polla de Antonio, que no vestía ropa interior, apuntaba tiesa y orgullosa al techo, atrayendo como un imán la mirada cargada de deseo de Nicole y&#8230; ¡también la de mi esposa!</p><p>Nicole, arrodillada entre las piernas abiertas de Antonio, comenzó a masturbarlo despacio, pelándole la verga con infinito mimo y cariño, adorando el fálico miembro como si de un objeto mágico y frágil se tratara. ¡Qué envidia sentía viendo esa mujer, tan hermosa y deseable, ocupándose con tanta maestría de la polla de mi amigo! Nicole, mirando a mi mujer y con voz ronca de vicio, susurró:</p><p>-Ven cariño, ven conmigo y acaricia esta polla, ven a tocarla.</p><p>Silvia, indudablemente tentada, me dedicó una mirada como buscando mi aprobación, y al ver mi viciosa sonrisa de ánimo y mi cabeza asentir despacio, no dudo en ir a colocarse junto a Nicole. Agarró la base de la polla de Antonio con una mano y acompañó el movimiento de Nicole.</p><p>Era la primera vez que veía a mi mujer postrada como una puta ante una polla y cascándole un pajote, y, para que mentirles, fue algo que me excitó como un animal, que me hizo perder el control y empujó a, casi sin darme cuenta, desnudarme y comenzar también a pajear mi totalmente erecta verga.</p><p>Tras un par de minutos de pajear la tranca de Antonio, Nicole, que me miraba machacarme la polla con miradas cargadas de deseo, animó de nuevo a mi esposa&#8230;</p><p>-Mámale la polla a mi macho, putita, se ve que te mueres de ganas, vamos, ¡chúpasela!</p><p>Silvia, esta vez sin buscar mi consentimiento, obedeció y comenzó a mamar con ansia la verga de Antonio, el cual gemía de placer echando la cabeza hacia atrás y cerrando los ojos. Nicole se sentó en el sofá recostándose sobre el pecho del hombre, con una de sus piernas sobre el asiento y la otra posada en el suelo. Despatarrada, presa de un evidente deseo salvaje, me invitó con la mirada a ir a su encuentro y yo, sin poder permanecer por más tiempo como mero espectador, me arrodillé entre sus divinas piernas y comencé a besar y lamer sus muslos mientras, despacio, le iba quitando el tanga.</p><p>La divina hembra se agarró las rodillas con las manos y levantó y separó las piernas al máximo. Su delicioso coñito estaba a solo unos centímetros de mi boca, completamente abierto, expuesto, deseoso y entregado. ¡Tan apetecible! Completamente rasurado y brillante de humedad, jugoso, supurando deseo puro, ofreciéndome una de las imágenes más excitantes que jamás había podido ver y vivir en la realidad. Coloqué mi boca sobre él y lo comencé a lamer con indescriptible placer, dándole largos lengüetazos, mezclando mis babas a sus jugos, chupándole el clítoris y lamiéndole también la raja del culo y el ano. Sentía la mano de Nicole acariciar mi pelo y la oía gemir.</p><p>Deseando dar placer y satisfacer a esa magnífica hembra, abrí mi boca lo más que pude y absorbí dentro de ella el coño entero de la chica, procediendo enseguida a rozarlo con mis dientes y lamerlo y penetrarlo con la lengua. A pesar de mi dificultad para respirar prolongué dicho tratamiento mientras ella agarraba mi pelo de un puñado y se retorcía de gusto. Sintiéndola tan cerca del clímax proseguí, respirando con dificultad por la nariz mientras por la comisura de mis labios caían hilos de mis babas mezcladas a los flujos del coño de Nicole la cual, entre fuertes gemidos, explotó en un intenso orgasmo.</p><p>Al incorporarme pude ver como Antonio y Silvia, ambos en el suelo y ya completamente desnudos, se estaban comiendo la lengua el uno al otro, mientras ella le pelaba la polla y sobaba los huevos, y los dedos de Antonio pajeaban con rabia el coño totalmente entregado de mi esposa, la cual estaba agachada en cuclillas con las piernas completamente abiertas.</p><p>Enseguida Antonio se tumbaba en el suelo y mi esposa acudía presurosa a sentarse sobre él, sin olvidar empalarse previamente en su tranca tiesa, y comenzaba a cabalgarlo presa de un vicio irrefrenable.</p><p>De nuevo, ¡qué increíble espectáculo! Mi querida esposa estaba follándose a otro hombre delante de mis narices, despatarrada como una puta encima de él. Con las manos apoyadas en su pecho, venía a clavarse entera la polla del cabrón de Antonio con fuertes meneos de riñones, agitándose y gimiendo como una perra en celo. Podía ver su expresión de intenso placer, sus tetas balancearse con violencia arriba y abajo, oír el ruido que sus cuerpos provocaban al chocar en cada embiste, sus gemidos&#8230; Repito, ¡increíble!</p><p>Nicole acudió junto a ellos. Agarró las tetas de mi esposa y se las comenzó a apretujar, a retorcerle los pezones con los dedos, incrementando con ello aún más si cabe el placer y la intensidad de los gemidos de Silvia, la cual se corrió gruñendo como una gorrina.</p><p>Recuerdo que en ese momento me pregunté cuantos orgasmos debía llevar ya esa noche.</p><p>Pero no por ello dejaron de follar, claro que no. Mientras proseguían Nicole se agachó junto a su novio y le colocó las tetas sobre la cara, que este atrapó con las manos y comenzó a masajear, metiéndose un pezón en la boca y mamándolo con tanta intensidad que se oían resonar los chupeteos. La chica había quedado con el culo levantado y expuesto a solo un metro de distancia de mi. Aquello era más de lo que un hombre puede resistir.</p><p>Me acerqué a ella, la agarré por los riñones y sin ningún recato la penetré así, desde atrás. Con una penetración lenta, que gocé centímetro a centímetro, le introduje entera la polla y seguidamente comencé a follarla con fuerza. Estaba poseyendo a esa preciosa zorra a la que tanto deseaba desde que la había visto la primera vez, delante de mi esposa, la cual seguía moviéndose encima de Antonio con su polla incrustada en el coño. Estábamos los cuatro totalmente entregados al deseo, y la única razón que existía en ese momento, la única motivación que nos animaba, la única ley que nos gobernaba, era satisfacer esa lujuria y ese vicio animal.</p><p>No podría decir quién se corrió antes o después ni en qué momento. Solo recuerdo que mi orgasmo fue alucinante. Recuerdo haber gritado de gusto e inundado el coño de Nicole de mi esperma vertido en innumerables lanzadas, cada una de ellas una intensa descarga de placer. Recuerdo haberme retirado después de la chica y sentado en el suelo detrás de ella, agotado, y haber visto los chorros de semen caer resbalando por sus muslos mientras ella seguía agachada y besándose con Antonio.</p><p>Un rato después fuimos a darnos un baño a la piscina. Regresamos para tomar una última copa juntos y acabamos volviendo a follar de nuevo, esta vez cada uno con su pareja, muy cerca los unos de los otros y mirándonos hacerlo mutuamente.</p><p>Así acabamos de celebrar nuestro quinceavo aniversario de bodas y dimos por terminada nuestra segunda luna de miel.</p><p>Como les decía al principio, mi vida es otra desde esas vacaciones. Silvia y yo, más enamorados, cómplices y unidos que nunca, estamos permanentemente a la búsqueda de nuevas experiencias y placeres. Frecuentamos los clubes de parejas, las saunas mixtas (como la que visitamos la semana pasada y donde Silvia experimentó su primera triple penetración), hacemos intercambios con parejas con las que entramos en contacto por Internet y, cuando el tiempo lo permite, también nos gusta exhibirnos y follar al aire libre, en la naturaleza y en sitios públicos.</p><p>Muy pronto, dentro de unas semanas, vamos a viajar para conocer Suiza, invitados por Nicole y Antonio. No me cabe ninguna duda de que será también un magnífico viaje.</p><p>Gracias por haber leído mi confesión.</p><p>Fuente: todorelatos.com</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.relatos.conejitax.es/aniversario-de-bodas/feed</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Con los camareros de la discoteca</title><link>http://www.relatos.conejitax.es/con-los-camareros-de-la-discoteca</link> <comments>http://www.relatos.conejitax.es/con-los-camareros-de-la-discoteca#comments</comments> <pubDate>Sun, 16 May 2010 20:37:16 +0000</pubDate> <dc:creator>admin</dc:creator> <category><![CDATA[Grandes Relatos]]></category> <category><![CDATA[cam porno]]></category> <category><![CDATA[relato porno]]></category> <category><![CDATA[relatos eroticos]]></category> <category><![CDATA[relatos porno]]></category> <category><![CDATA[relatos xxx]]></category> <category><![CDATA[show porno]]></category> <category><![CDATA[webcam porno]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.relatos.conejitax.es/?p=231</guid> <description><![CDATA[Relato del 16 de mayo del 2010. Paula y yo seguimos yendo a la discoteca de siempre. Normalmente íbamos acompañadas de Javi, que estaba salido en esos momentos con mi amiga. Pero cuando Paula se enteró de que le había sido infiel, se encerró en su casa y no quiso salir durante días webcam xxx. [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<div id="relato"><p>Relato del 16 de mayo del 2010. Paula y yo seguimos yendo a la discoteca de siempre.  Normalmente íbamos acompañadas de Javi, que estaba salido en esos  momentos con  mi amiga. Pero cuando Paula se enteró de que le había sido infiel, se  encerró en  su casa y no quiso salir durante días <a href="http://www.bragax.com/tag/webcam-xxx" target="_blank">webcam xxx</a>.</p><p>Por eso, ese sábado me disponía a ir yo sola de  marcha.  Llegué a lugar un poco tarde, como a las 4 de la mañana, y en cuanto  llegué me  di cuenta de que se había reunido una despedida de soltera de una chica,  que  parecía tener unos 22 años, muy jovencita. Eran un grupo de unas 15  chicas, y se  notaba que llevaban unas copas de mas, pues no paraban de reír y repasar  a todos  los chicos que pasaban a su alrededor. Entonces, una de ellas, no sé de  donde,  sacó un pene de plástico, y se lo dio a la futura novia. Ante eso, todas   empezaron a reír todavía más escandalosamente, lo que hizo que mucha  gente se  les quedara mirando. Y así empezaron un juego que consistía en irse  pasando la  polla de una a la otra e ir chupándola. Yo noté como mi tanga se iba  humedeciendo, pues pensar en tener una polla en la boca como la que  tenían  ellas, pero de carne y hueso, era lo que mas me apetecía esa noche.</p><p>La discoteca se fue vaciando poco a poco, y tras irse  el  grupo de chicas, yo me quedé sola con alguna que otra pareja que  aprovechaba la  oscuridad de las esquinas para meterse mano. Y yo me sentía tan sola y  tan vacía  sin una polla en el interior de mi coño…</p><p>Terminé sentada en una tarima, con demasiados cubatas  en el  cuerpo, y con un dolor de cabeza impresionante. Entonces fue cuando se  me acercó  uno de los camareros que estaba recogiendo:</p><p>Oye, ¿te encuentras bien? Es que estamos cerrando  			ya… y si no te importa…</p><p>Si, no te preocupes, ahora mismo me voy, aunque  			creo que no estoy en condiciones para conducir.</p><p>La verdad es que el chico no estaba mal, y se notaba  que él  también pensaba lo mismo de mí, pues estaba observando mi tanga, que se  veía  debajo de mi falda corta. Con la resaca que tenía no me había dado  cuenta de que  llevaba prácticamente la falda subida hasta la cintura. Y descaradamente  me  dijo: <span id="more-231"></span></p><p>Bueno, si lo prefieres, puedes esperarnos a mí y  			a mis compañeros, y te acercamos a tu casa. Como tú prefieras.</p><p>El plan me apetecía, pues los otros 3 camareros que  trabajaban con él, eran todos guapísimos, así que asentí con la cabeza  sin más.  El chico fue hasta la barra, donde estaban sus compañeros llenando las  neveras y  limpiando, y les dijo algo que provocó en ellos una sonrisa picarona.  Entonces  volvió junto a otro camarero:</p><p>Perdona por mi mala educación. Me llamo Víctor, y  			este es mi novio Dani. Los dos de la barra son David y Luis.  			Nosotros te acompañaremos a casa, ¿de acuerdo? No te sientas  			incómoda, somos gays, aunque nunca le decimos que no a una buena  			chica, jajaja!</p><p>No os preocupéis, sé que me sabréis tratar bien –  			dije yo.</p><p>Entonces, sensualmente, y sin dejar de mirarlos  fijamente,  hice bajar mi tanga por mis piernas, y se lo entregué.</p><p>Esto es para vosotros, para daros las gracias por  			acompañarme.</p><p>Ellos se quedaron boquiabiertos, y fue Dani el más  rápido en  reaccionar. Como yo seguía sentada en la tarima más alta, mis piernas y  mi  chocho quedaban a la altura de sus ojos, así que me acarició los muslos y  me los  abrió, para dejar al descubierto mi coño rasuradito.</p><p>Entonces Victor subió las escaleras que accedían a la   plataforma donde estaba yo sentada, y me quitó la camiseta. Desabrochó  el  sujetador y me cogió los pezones con fuerza. Mirando a su hermano, que  seguía  acariciándome los muslos, dijo:</p><p>Vamos, Dani, es lo que quiere. ¿A que quieres que  			te coman el coño mientras te sobo estas tetas enormes que tienes?</p><p>Yo respondí con un jadeo, y Victor empezó a amasarme  los  pechos, tirando de mis pezones, apretándolos, chupándolos, mordiéndolos.</p><p>Dani no tardó en meterse entre mis muslos y empezar  un  frenético cunnilingus, pasándome la lengua rápidamente por mi clítoris, e   introduciéndome un dedo en el coño. Me miraba a los ojos, lo que me  ponía  todavía más cachonda: sabía que me estaba haciendo disfrutar.</p><p>De repente, Victor paró de tocarme las tetas, se  acercó a la  barra, les dijo algo a David y Luis, y volvió con unas botellas, la  escoba y un  vaso de tubo. Dejándolo todo en la tarima, empezó a quitarse la ropa. Y  lo mismo  hizo Dani. Entonces se acercaron, también totalmente desnudos, David y  Luis. Me  fijé en que todos iban cuidadosamente depilados.</p><p>Dani siguió trabajando mi coño, ahora con dos dedos  en mi  interior, y Victor hizo señales a David para que se acercara. Entonces  fue él el  que empezó a chupar mis pezones, mientras que Victor se dirigía hacia  donde  estaba dani, se arrodilló a sus espaldas, le obligó a poner el culo en  pompa, y  empezó a chuparle el ojete.</p><p>Eso me estaba poniendo enferma… joder, estaba muy  cachonda…</p><p>Luis, que al principio se había mantenido al margen,  se animó  y se acercó a David, que dejó de chuparme los pezones para empezar a  comerse la  polla de su novio, mientras me apretaba las tetas.</p><p>Así permanecimos unos 10 minutos, hasta que Victor  dejó de  comerse el culo de su novio, cogió la escoba y se la pasó a Victor:</p><p>Vamos, mientras te la meto, tu penétrala con  			esto, seguro que se pone como una perra …</p><p>Victor se metió los dedos en la boca, y luego se los  metió en  el culo de Dani, que pegó un pequeño respingo. Una vez dilatado su ano,  le metió  la polla de un solo golpe.</p><p>Dani, cuando se acostumbró al ritmo, empezó a  acariciar la  entrada de mi coño con el palo de la escoba, y sin esperármelo, me lo  metió de  golpe y empezó a moverlo rápidamente.</p><p>David dejó su trabajo con mis tetas y se puso de  cuatro  patas, y Luis, tras lamerle el culo, le penetró. Yo seguía con ganas de  polla,  así que agarré fuerte la de David, y me la metí en la boca, empezando  una  impresionante mamada. David estaba disfrutando como un loco: penetrado  por Luis,  y yo mamándosela.</p><p>A los pocos minutos, tenia el coño tan mojado que ya  no  notaba casi el contacto del palo de la escoba, así que yo misma agarré  el vaso  de tubo y se lo di a Dani. Él lo entendió a la primera, y tras quitarme  el palo  del coño, empezó a empujar suavemente mientras mi chocho se abría para  dejar  paso al vaso. Dios, me moría del gusto, estaba cachonda como una puta, y  no  faltaba mucho para tener un orgasmo.</p><p>Pasamos unos 20 minutos así, follando como locos y  chillando  y gimiendo. Victor fue el primero en hablar:</p><p>Joder, me corro, me corro…</p><p>La sacó de dentro del culo de Dani y se acercó a mí,  soltando  un enorme chorro de leche encima de mi barriga, mi coño y mis tetas.  Luis, a los  segundos, hizo lo mismo: se corrió encima de mí.</p><p>Entonces, Dani y David se sentaron cada uno a mi  lado, y sus  respectivas parejas empezaron a chupársela frenéticamente. No podían  dejar de  gemir y apretar la cabeza de sus novios contra sus enormes pollas, así  que yo  empecé a masturbarme.</p><p>A los 10 minutos, Dani y David se corrieron encima de  mí, y  ya eran 4 los chorros que me había tocado recibir esa noche.</p><p>Luis, que hasta ahora había sido el más callado,  dijo:</p><p>Vamos, chicos, esa leche hay que aprovecharla.</p><p>Así que empezaron a chuparme entera: Victor se  encargó de mis  tetas, Dani de mi barriga, David de mi monte de Venus, y Luis de mi  chocho.</p><p>Empezó a penetrarme con la lengua mientras me metía  dos dedos  en el culo, dilatado de tanto jugo que había soltado.</p><p>A los pocos minutos, me había dejado bien limpia, sin  restos  de semen, y con un gran grito, me corrí en la boca de Luis.</p><p>Fuente: todorelatos.com</p></div> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.relatos.conejitax.es/con-los-camareros-de-la-discoteca/feed</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Sexo en la universidad</title><link>http://www.relatos.conejitax.es/sexo-en-la-universidad</link> <comments>http://www.relatos.conejitax.es/sexo-en-la-universidad#comments</comments> <pubDate>Thu, 04 Feb 2010 17:59:30 +0000</pubDate> <dc:creator>admin</dc:creator> <category><![CDATA[Sexo Oral]]></category> <category><![CDATA[relato porno]]></category> <category><![CDATA[relatos porno en la universidad]]></category> <category><![CDATA[relatos sexuales]]></category> <category><![CDATA[sucesos porno]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.relatos.conejitax.es/?p=83</guid> <description><![CDATA[Relato porno 4 de febrero del 2010, los mejores relatos porno. Esta historia es ficticia y cualquier parecido con la realidad es simple casualidad&#8221; Ahí estaba yo, Juan, en mi nueva universidad. La Universidad Kellis, que algunos conocen más por su reputación sexual. Aunque había oído rumores de todo tipo, desde sobornos sexuales hasta sexo [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Relato porno 4 de febrero del 2010, los mejores relatos <a href="http://www.queporno.es" target="_blank">porno</a>. Esta historia es ficticia y cualquier parecido con la realidad es simple casualidad&#8221;</p><p>Ahí estaba yo, Juan, en mi nueva universidad. La Universidad Kellis, que algunos conocen más por su reputación sexual. Aunque había oído rumores de todo tipo, desde sobornos sexuales hasta sexo en clase, estoy en ella únicamente por la cercanía a mi casa. De todas formas lo del sexo son detalles que, claramente, me encantan. Llevaba pocas semanas en ella, conocía a la gente más bien de vista. Solo tenía una buena amistad con un chico, también nuevo, llamado Carlos. Él es más <a href="http://www.camporno.tv" target="_blank">pervertido </a>que yo, yo soy más normal, aunque con las tias que vemos a diario en clase es difícil contenerse.</p><p>Apenas había hablado con ninguna chica de algo más serio que prestar material o repetir lo que el profesor había dicho, hasta cierto día. Tras acabar una clase, caminábamos tranquilamente Carlos y yo hacía la siguiente. En eso que en mitad del pasillo se para una morenaza delante de nosotros. Preciosa chica, de mi altura más o menos, con pechos de buen tamaño y de espectacular redondez, buen culo y figura esbelta. Iba vestida con zapatitos de tacón, minifalda, gafas de sol en el pelo, y camisa anudada a la altura del canalillo como si de una cowboy se tratara. La simple vista de la chica así vestida ya ponía bastante <a href="http://www.queputas.es" target="_blank">cachondo</a>.<span id="more-83"></span></p><p>•¡Hola! Soy Sara, ¿y tú?<br /> •Mmm, yo…Juan – Dije tratando de disimular mi nerviosismo. Carlos no hablaba, solo la miraba con cara de deseo.<br /> •He visto que tomas muchos apuntes, ¿tienes los del último tema?<br /> •Si, claro.<br /> •¿Y crees que me podrías hacer fotocopias y me las das mañana? Te las pagaré. – Mientras decía esto, Sara se metía la puntita de su dedo índice en la boca y jugaba con su lengua. Esto hizo que a Carlos se le abriera ligeramente la boca.<br /> •Si…si…no hay problema.<br /> •¡Gracias! – Se iba a despedir pero antes dirigió su mirada a Carlos y se dio cuenta de donde miraba este.<br /> Entonces se llevo las manos a la camisa atada. Deshizo el nudo dejando ver que no llevaba sujetador, pero sin dejar asomar los pezones.</p><p>•¿Qué miras? ¿Es que te gustan? – Carlos asintió levemente. Entonces las tapó rápidamente y gritó:<br /> •¡Pues no son para ti! ¡Y me miras a los ojos pervertido!<br /> Y se fue. Yo creo que no le soltó un tortazo porque sujetaba su camisa con ambas manos. Carlos seguía en su mundo.</p><p>Al día siguiente yo llevaba mis apuntes fotocopiados. Caminaba por el pasillo, esta vez solo, Carlos tenía clase. Iba con mi bocadillo, pues era hora de almorzar. Entonces vi a Sara en su taquilla. En esta ocasión llevaba puestos unos vaqueros y un top. Quise que me viera pero como no lo hacía decidí acercarme yo. Pero a mí no me engaña, lo que estaba claro es que solo quería mis apuntes, yo no le interesaba en absoluto. Ella llevaba un refresco en la mano.</p><p>•¡Sara! Tengo tus apuntes.<br /> •¡Gracias otra vez! ¿Cuánto te parece bien que te pague? – Dijo echando mano al bolsillo.<br /> •Nada, nada, no importa. – Dije modestamente.<br /> •Que si, que si. – Pero le cambió la cara al no encontrar nada en su pantalón. &#8211; ¡Mierda! Me lo he gastado todo en el almuerzo.<br /> Ya me iba a ir diciéndole que no pasaba nada cuando me cogió del brazo mirando sigilosamente a ambos lados.</p><p>•Espera, sé como pagarte. – No me dejó responder y tiró de mí.<br /> No sabía adonde se dirigía pero mis dudas se aclararon cuando la puerta del baño de las chicas se cerró detrás de mí. Ya en mitad del baño, pero en las pilas, no en los urinarios, me metió la lengua hasta dentro. El brazo del que me cogía lo dirigió a su teta derecha, y nada más rozarla mi polla ya estaba dura. Deslizó su mano por debajo de mi pantalón sin desabrocharlo y noté como su piel fina y suave tocaba mi pene. Entonces entraron dos chicas en el baño, yo me sobresalté pero tanto Sara como las otras dos siguieron a lo suyo, y supuse que eso sería muy normal en ese baño. Pero una de ellas dijo:</p><p>•Sara, ¿otra vez así? Pues en 5 minutos empieza nuestra clase.<br /> •Ah, ¿si? – Dijo Sara – Entonces mejor me dejo de preámbulos.<br /> Me empujó contra la pila y se arrodilló frente a mí. No me lo podía creer. Esta forma de pagar los apuntes era genial. Y Sara estaba buenísima. Me la sacó y se la metió en seguida en la boca. Tenía prisa pues la clase iba a empezar. La metía y sacaba de la boca con fuerza, con agresividad, y podía incluso notar mi capullo chocando contra su garganta. Con una mano me la sujetaba y con la otra acariciaba mis huevos. Las dos chicas miraban de vez en cuando pero hablaban de sus cosas. Una de ellas me dijo:</p><p>•¿Y esta mamada a que se debe? – Sara desde el suelo intentó hablar pero el sonido no se entendía con mi polla en su boca, y no se la iba a sacar puesto que el tiempo corría. Entonces contesté yo:<br /> •Apuntes, que no tenía dinero.<br /> •¡Jajaja! Típico de Sara. – Dijo la misma, y tras una pausa tocó las tetas de su amiga diciéndome: &#8211; ¿Te gustan? Están mejor puestas que las mías. Tócalas si quieres, todo por ayudar a correrte, o sino llegaremos tarde.<br /> Sara recorría ahora toda mi polla con su lengua y se daba golpecitos contra sus labios, algo que solo había visto en pelis porno. La chica de las tetas se acercó. Yo, ni corto ni perezoso, agarré con firmeza ambos senos. Entonces ella abrió la boca para decir algo. Creí que iba a decirme algo pero fue una corrección a Sara.</p><p>•No, Sara. El ritmo de la mano al pajear tiene que ser igual que el de la boca al chupar. – Explicó con voz aguda, incluso pija. Sara no dijo nada y yo ya había soltado las tetas pues notaba que llegaba el momento de correrme.<br /> Entonces Sara se la sacó y simplemente siguió pajeando.</p><p>•¡Pero Sara! &#8211; dijo la primera chica. &#8211; ¿Qué haces? Trágalo.<br /> •¿Tragarlo? Estás loca. ¡Qué asco!<br /> •Pues no hay tiempo. Si lo suelta en la cara tendrás que limpiarte y encima llegarás oliendo a semen. En la ropa lo mismo pero peor. En el suelo o cualquier sitio del baño es peligroso por si lo ve alguien.<br /> •Pues trágatelo tú.<br /> •La de los apuntes eres tú.<br /> •¿Y en la pila?<br /> •Como se emboce nos la ganamos.<br /> •¿En el wáter?<br /> •Si le haces andar hasta ahí se desconcentrará y tardará más. – Yo asentí.<br /> •¡No me lo puedo creer! – Entonces sonó la sirena.<br /> •¡Venga Sara!<br /> •¡Está bien!<br /> Se la metió de nuevo y poco después llegó el momento. Empecé a escupir semen en su boca y ella cesó en el movimiento de la cabeza. Entonces la chica le empezó a mover rítmicamente la cabeza.</p><p>•No le jodas el momento al chaval parando en secó, hombre.<br /> La cara de Sara era un poema y yo estaba en el cielo. Cuando todo mi semen ya estaba sobre su lengua miró con asco a sus amigas y se oyó el ¡glup!</p><p>Después de un sonido de desagrado Sara se enjuagó rápidamente la boca. La primera chica se acercó a mi oído:</p><p>•He hecho que fueras el primero en correrte en la boca de Sara, te quejarás. Me debes una.<br /> Entonces ella y Sara salieron del baño, seguidas por la pija de las tetas. Pero ésta, antes de salir se agachó y relamió con la lengua la punta de mi miembro.</p><p>•Pues no está tan mal. – Dijo, y desapareció tras sus amigas.<br /> Fuente: todorelatos.com</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.relatos.conejitax.es/sexo-en-la-universidad/feed</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Diario sexual de una policia reprimida</title><link>http://www.relatos.conejitax.es/diario-sexual-de-una-policia-reprimida</link> <comments>http://www.relatos.conejitax.es/diario-sexual-de-una-policia-reprimida#comments</comments> <pubDate>Fri, 29 Jan 2010 15:35:53 +0000</pubDate> <dc:creator>admin</dc:creator> <category><![CDATA[Fantasias]]></category> <category><![CDATA[porno relatos]]></category> <category><![CDATA[relato porno]]></category> <category><![CDATA[relatos de adultos]]></category> <category><![CDATA[relatos eroticos]]></category> <category><![CDATA[relatos guarros]]></category> <category><![CDATA[relatos porno]]></category> <category><![CDATA[relatos porno policias]]></category> <category><![CDATA[relatos xxx]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.relatos.conejitax.es/?p=37</guid> <description><![CDATA[Relato porno 29 de enero del 2010, los mejores relatos porno. Soy Sonia y tengo 37 años. Mi historia comenzó tras una discusión con mi marido, en la que me dijo que era muy estrecha y que si seguía así se acostaría con otra. Esto me impresionó aunque él estuviera borracho. Decidí darle la próxima [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Relato porno 29 de enero del 2010, los mejores relatos porno. Soy Sonia y tengo 37 años. Mi historia comenzó tras una discusión con mi marido, en la que me dijo que era muy estrecha y que si seguía así se acostaría con otra. Esto me impresionó aunque él estuviera borracho. Decidí darle la próxima noche, la mejor noche de sexo de su vida. <a href="http://webcam.conejitax.es">Webcams Porno</a></p><p>Me compre en un sexshop un traje sexy de cuero y con ello puesto, tras acostar a los niños, le estuve echando maliciosas y lujuriosas miradas. Me fui a la habitación, me puse el traje y le llamé. Cuando abrió la puerta y me vio, no pudo aguantar una cara de sorpresa y lujuria. Entonces me beso con toda sus fuerzas en mi boca y en el escote que insinuaba el traje <a href="http://webcamxxx.bragax.com">xxx</a>, que empezaba a quitarme, dejando al descubierto unas tetas grandes y firmes, que él empezó a besar después de pasar a mi estomago, que a pesar de mi edad y gracias a la gimnasia que realizaba, estaba firme. Yo también le empecé a quitar la ropa, pero en el fondo me llevé un chasco, al ver los michelines que mi marido tenía ahora. También me deprimí al ver su miembro, no teniendo un gran tamaño, pero que aun así bese chupe y después me folle. Tras unas noches de sexo, mi lujuria se había desatado y mi marido apenas aguantaba. Fue entonces cuando decidí ponerles los cuernos.<span id="more-37"></span></p><p>El primero de mi lista fue mi propio jefe, que me llevaba muy bien con él. A pesar de sus kilos de más era muy vigoroso y la tenía muy grande, ya que apenas me cabía cundo se la chupaba.</p><p>Me folle a un compañero de trabajo y a un testigo, de los que me canse, aunque de vez en cuando todavía me acuesto con ellos.</p><p>Pero mi mejor amante fue un periodista. Nuestra relación empezó en una entrevista en una serie de asesinatos que llamaron la atención de la prensa. Era rubio y con ojos azules, como yo, y tenía un muy buen cuerpo. Después de la entrevista me invitó a una copa y yo la acepte, porque estaba fuera de servicio. Yo me emborrache y cuando me di cuenta estaba en una habitación besándome con él.</p><p>Le quite la camiseta y bese sus pectorales marcados. Le baje los pantalones y la ropa interior y se la comencé a chupar con ganas hasta que se corrió y me trague todo su semen. Entonces be desgarró la blusa y los pantalones dejándome en lencería. Me beso el ombligo y tras quitarme el sujetador, las tetas, hasta que me bajo las bragas y me comió mi coño depilado. Fue entonces, cuando me follo dándome un buen placer.</p><p>No lo volví a ver y eso me deprimió sexualmente. Todos mis amantes me parecían insuficientemente imperfectos. También perdí lentamente mi cuerpo, mis tetas se me fueron cayendo poco a poco, empecé a engordar y los michelines y la celulitis se apoderaron de mí. Ya ni siquiera me depilada pero en mi memoria estaba él y por las noches yo era la mujer más afortunada del mundo de chupar aquella polla.<br /> Fuente: todorelatos.com</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.relatos.conejitax.es/diario-sexual-de-una-policia-reprimida/feed</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>El libro de papel porno</title><link>http://www.relatos.conejitax.es/el-libro-de-papel</link> <comments>http://www.relatos.conejitax.es/el-libro-de-papel#comments</comments> <pubDate>Tue, 26 Jan 2010 21:28:04 +0000</pubDate> <dc:creator>admin</dc:creator> <category><![CDATA[Amor filial]]></category> <category><![CDATA[relato porno]]></category> <category><![CDATA[relatos de porno]]></category> <category><![CDATA[relatos de sexo]]></category> <category><![CDATA[relatos eroticos]]></category> <category><![CDATA[relatos porno]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.relatos.conejitax.es/?p=15</guid> <description><![CDATA[Relato porno 26 de enero del 2010, los mejores relatos porno. Mi madre, que es profesora de idiomas, ha sostenido siempre que la televisión atenta en forma importante en contra de la benéfica costumbre de leer. En forma permanente nos habla de la necesidad de conservar el hábito de la lectura, de &#8220;libros de papel&#8221;, [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Relato porno 26 de enero del 2010, los mejores relatos porno. Mi madre, que es profesora de idiomas, ha sostenido siempre que la televisión atenta en forma importante en contra de la benéfica costumbre de leer. En forma permanente nos habla de la necesidad de conservar el hábito de la lectura, de &#8220;libros de papel&#8221;, como dice ella, para que quede clara su posición frente a los soportes electrónicos.</p><p>Fue así que el verano pasado en la casa de veraneo junto al Océano Pacífico le di el agrado de aceptar su proposición de remplazar la teleserie de la noche por una hora de lectura en voz alta. También a mi me pareció que sería una experiencia distinta e interesante.<span id="more-15"></span></p><p>Así fue como caída ya la noche nos instalamos con sendos tragos largos frente a los grandes cristales que dan al mar.</p><p>Yo seria quien debería leer en voz alta.</p><p>Me costó un poco seleccionar el texto pues no conocía particularmente el gusto de mi madre. Mujer actualizada que no elude realidades y de carácter más bien duro, que entiendo fue el factor determinante para la separación con mi padre.</p><p>Algunos encuentros tormentosos llevaron a que mi padre decidiera separarse de esta hermosa mujer, para correr deslumbrado tras la muchacha que no tenía otro atractivo que sus pechos globosos y su cintura ondulante, argumentos suficientes para un hombre culturalmente mediocre.</p><p>Mi madre sin embargo, parecía no lamentar en absoluto su ausencia, y completamente entregada a su trabajo y a viajar se mantenía, un poco terca, pero feliz sin que se le</p><p>conociera pareja alguna .. Ella no lo hubiese ocultado.</p><p>Acomodadas una frente a la otra y con el ruido de mar de fondo, comencé la lectura. Todo parecía fluir como lo habíamos imaginado. De verdad yo sentía renovado mi espíritu tratando de darle al relato alguna entonación que hiciera mas real la historia y poco a poco fui dándome cuenta que se trataba de una novela erótica de intensidad creciente , que quizás no era lo mas adecuado para una lectura conjunta de madre e hija , pero ya no había forma de cambiar el texto seleccionado de modo que seguí adentrándome en las calientes escenas que la autora describía con maestría.</p><p>De cuando en cuando. En alguna pausa pequeña de la lectura me atreví a mirar a mi madre porque de algún modo me inquietaba la reacción que ella pudiese tener frente a escenas explicitas de sexo a mi juicio a veces demasiado intensas ,pero mi madre no acusaba impacto alguno aparte de tener su mejillas bastante sonrosadas que podría ser también efecto del trago .</p><p>Por mi parte conocedora como soy de la facilidad con que me excito no puedo negar que me había concentrado completamente en el relato y algunos signos evidentes de calentura podía detectar en mi cuerpo lo que me ocasionaba una sensación muy agradable. Mi madre bebiendo a sorbitos su trago, había adoptado un movimiento rítmico de abrir y cerrar sus piernas sin percatarse que con eso dejaba expuesto ante mi el triangulo blanco que cubría su sexo y en cuyo centro se veía una mancha húmeda muestra evidente de su propia calentura.</p><p>Si bien tenemos con mi madre toda la confianza que se puede tener entre mujeres adultas nunca nos habíamos confiado secretos ni compartido ningún tipo de intimidad.</p><p>Mi madre no tenía intención ninguna de ocultar lo que estaba pasando y cuando yo estimé prudente suspender la lectura ella tenia sus muslos bastante separados y su falda apenas cubría la mitad de ellos. Se puso de pie y caminando, un poco vacilante me dijo.</p><p>- Que pena que te detuviste, me estaba llegando una calentura deliciosa, seguiremos mañana verdad?</p><p>Esa reacción de mi madre me convenció que ella no era una mujer de cuerpo dormido y hasta cierto punto me sentí satisfecha de estar poniendo por medio de esa lectura un poco de intimidad cómplice.</p><p>A la siguiente noche, mi madre manifestó su deseo de ser ella quien hiciera la lectura a lo que yo accedí gustosa- La mujer se acomodó adecuadamente en su sillón y comenzó a leer. Tenía ella una hermosa voz muy agradable de oír.</p><p>Fue interesante apreciar como se fue adentrando en el texto y la forma como modulaba exponiendo los vericuetos promiscuos de aquella novela que nos tenía endiabladas adentrándonos en sensaciones intimas a las que nuestros cuerpos de hembras maduras respondían complacidos.</p><p>Mi madre se había posesionado por completo de la trama y eso era evidente en aquellos párrafos mas tórridos en que se revolvía complacida en el sillón, moviendo sus piernas, acomodando su trasero entre los cojines y cuando sosteniendo el libro con una mano , con lastra se acariciaba alternativamente sus pechos que en algún momento había dejado desnudos.</p><p>Ella leía cada vez con mayor entusiasmo .haciendo las cadencias que correspondía a cada escena y su voz se hacia mas ronca a medicad que el texto era mas caliente y mas promiscuo describiendo posiciones eróticas casi descabelladas y palabras entremezcladas con gemidos de placer.</p><p>Mi madre avanzaba en la lectura con ansiedad creciente y en un momento entro en la descripción de un orgasmo enunciado con todo tipo de detalles anatómicos y fisiológicos. Cuando terminó la descripción, mi madre había dejado caer el libro.</p><p>Entonces me acerqué para recoger la novela del suelo y quede paralizada. El libro que mi madre había leído tan magistralmente era simplemente un cuaderno virgen absolutamente en blanco. Allí no había escrita palabra alguna. Mi madre había sacado de su mente todo cuanto había narrado para las dos simulando leer.</p><p>MI madre no dijo absolutamente nada Tampoco era preciso decirlo. Estaba allí de pie casi desnuda como un tributo a la pasión de una mujer madura, con un cuerpo en el cual encerraba todo el deseo insatisfecho que ella escondía bajo su carácter terco y serio.</p><p>Sus pechos esplendidos y siempre envidiados por mi, Su cabello desordenado ,como después de una sesión de sexo desesperada, y sobre todo su estampa erguida sobre esos tacones que ella había conservado durante la lectura. Era la imagen misma del deseo maduro y meditado.</p><p>Me tomó de la mano y caminando con premura casi juvenil me invito a seguirla y cuando entramos a su cuarto comenzó a desvestirme.</p><p>Eso me recordaba algo que no identifique bien sino hasta el momento en que desabrocho mi sostén con sus manos ardientes.</p><p>Si. Me evocaba el momento hacía años cuando ella me ayudaba a vestirme para el día de mi boda. Y evoque esa voz con que ella me hablaba acerca de lo que sucedería , yo era virgen y ella se sentía responsable de mi, Pero era la misma voz , la misma voz ronca con que había leído el texto sacado de su cabeza. Y recordé que ella me vestía y mientras hablaba me acariciaba suavemente y como por casualidad mis pechos y mis muslos.</p><p>Ahora era distinto, ella era distinta, ahora era directa y liberada. Me fue desvistiendo, no me miraba, dejó que fueran sus manos las que le describieran cada parte de mi cuerpo desnudo.</p><p>Entonces separó la cubierta amplia de su cama y sin que ella me pidiera nada yo entre en el lecho Cuando se tendió desnuda a mi lado y me abrazo tiré de las sabanas hasta que quedamos cubiertas por completo en medio de una penumbra blanquecina.</p><p>De ese modo, podíamos vernos v y tocarnos a voluntad pero esa penumbra nos separaba de un mundo que no tenia derecho a saber lo que sucedería.</p><p>. Y nos dijimos ahora directamente al oído todo lo qie iba creando nuestra mente incendiada y fui conociendo su historia de imaginaciones desvergonzadas y anhelos inconfesables en las que seguramente ella había esperado encontrarme desde hacia años. Entonces nuestras manos ahora sin traba alguna comenzaron a expresarse.</p><p>Nos poseíamos de las formas mas inverosímiles, partiendo desde la ternura y saltando luego de pecado en pecado hasta arrancarle las mas adorables gemidos al paso que ella me exploraba sin privarse de ninguno de mis rincones prohibidos.</p><p>-Soy virgen – me dijo en el primero de nuestros abrazos Claro que era mentira, pero yo entendí. Ella había vivido la maternidad como consecuencia de la fecundación por un macho que jamás la hizo sentir el verdadero deseo.</p><p>Ahora abría para mí el baúl de sus pasiones sujetas y me las iba entregando una a una para que yo las esparciera por su cuerpo y ubicarlas donde verdaderamente deberían estar y así las fui depositando en sus pechos en sus brazos en sus muslos en su sexo en sus nalgas.</p><p>- Móntame- -me dijo y yo obedecí embelezada. Mis piernas morenas contrastaban con la blancura de su piel tersa y madura. Mis manos cogieron su pelo y comenzamos a movernos en un cabalgar que me llevaba a presionar su nalgas divinas con los pelos ensortijados de mi sexo. Nunca había vivido una sensualidad de tal magnitud En ese momento me di cuenta que no había deseo mas completo que el que pueden sentir dos mujeres maduras entregándose al placer erótico. Y que nadie puede vivir una pasión mas intensa que la que se origina en el deseo encerrado en las profundidades del cuerpo y de la mente cuando por fin es desatado.</p><p>No sabíamos que tiempo de la noche era. Bajo las sabanas el tiempo se hace distinto. Mi madre se había levantado de la cama y sonreía. Ni un solo rasgo de terquedad en su rostro Su cuerpo maduro me parecía rodeado de una aureola inquietante, pero eso era producto de mi deseo aun en plenitud.</p><p>Mi madre regresó a la cama con los vasos nuevamente llenos.</p><p>Sobre la mesita de noche estaba el libro de papel que nunca terminamos de leer, ¿Para que? Ya todos los secretos se habían develado y los deseos volaban sueltos y libres en el cuarto.<br /> Fuente: todorelatos.com</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.relatos.conejitax.es/el-libro-de-papel/feed</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> </channel> </rss>
