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	<title>Relatos Porno &#187; relato porno veridicos</title>
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	<description>Relatos porno y relatos de sexo</description>
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		<title>Sabado en la discoteca</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Mar 2010 21:27:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sexo Oral]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Relato porno 9 de marzo del 2010, los mejores relatos porno. Mi nombre es Gustavo y me gusta ir de vez en cuando a  la  disco, aunque tengo <a href="http://www.webcamsmujeres.com" target="_blank">novia</a>, lo mejor es ir sólo o acompañado de un cuate,  porque  uno nunca sabe que es lo que va a pescar. Bueno, es que a la noche disco  que me  agrada ir, es como muchas que habrá en México, que puede entrar  cualquiera que  tenga dinero para pagar y embriagarse tanto como quiera, no como en  otros  lugares donde te escogen por tu forma de vestir o si eres alto o bien  parecido.</p>
<p>En fin, que ese día me bañe, me cambié y pasé por un  amigo  para ir a divertirnos; antes nos echamos unas cervezas en un bar, para  entonarnos. A la entrada de la disco estaba realmente lleno, pero esto  no  molestaba tanto, porque te permitía ver a las niñas que llegaban a  divertirse:  Unas iban forradas en un pantalón de mezclilla que dejaba ver su  tremendo <a href="http://www.xatcam.com" target="_blank">culo</a>,  algunas otras con unas falditas que te provocaban una erección nomás de  verlas.  Aunque algunas iban con sus novios, ya se sabe que en éste lugar se va a   presumir la nalguita y a agarrar lo que se puede… y lo que no también.</p>
<p>Pues bien, aquel día decidí vestirme ligeramente,  sólo con un  pants, playera y tenis, pues no tenía la intención de exhibir nada, pues  no soy  muy galán, ni tengo un cuerpo atlético. Como lo dije anteriormente,  pasamos a un  bar, nos tomamos unas cervezas, cotorreamos a unas meseras y luego, a  eso de la  medianoche estábamos entrando. Para empezar, pedimos dos cubetas (seis  cervezas  bien frías con su dotación de hielo) y pues ya estábamos serviditos, fui  a  bailar a la tarima donde hay chicas y chavos bailando solos, me situé  atrás de  una chica que no tenía un cuerpo muy escultural, pero tenía unas nalgas  duritas  que pude sentir por la delgada tela del pants. <span id="more-193"></span>Para medir el terreno y  un poco  por el estrago del alcohol, me importó poco y me saqué el miembro de la  truza y  quedando en contacto casi piel a piel con sus piernas primeramente que  eran  gruesas y de carnes firmes, pensé que se voltearía a darme una cachetada  o al  menos a mentarme la madre, o peor, que su novio o algún acompañante me  echara  bronca, pero por lo visto iba sola… y que bueno, porque no estaba  dispuesto a  quitarme de ahí. Pues nada, la chica bailaba el reguetón como si  estuviera  poseída, y yo encantado por ello, porque cuando se agachaba enseñaba la  tanguita  a quienes estaban en la pista, pero además, tenía la oportunidad de  pasarle mi  pedazo por la espalda, de inmediato se me empezó a endurecer, y creo que  la moña  se dio cuenta, porque más se agachaba y se pegaba a mí embarrándose mi  pene por  todo el cuerpo y yo feliz, con una mano en mi cerveza y la otra  rozándole las  piernas.</p>
<p>Al bailar, ella movía las manos y en cierta ocasión,  tal vez  sin querer, me agarró el paquete, pero ni se inmutó, siguió bailando  como si  nada, bueno, pensé, quizá fue accidental, pero noooooo. Como a la  tercera  ocasión en que lo hizo, de plano me la agarró y estuvo bailando de pie,  moviéndose despacito, aparentemente, viendo desde la pista, era normal  su  actitud, su mano derecha la tenía en la ataque de degenerado (yo), pero  en  realidad me estaba apretando el palo y acariciando la cabecita al darse  cuenta  que nada había entre su mano y mi miembro, mas que la telilla azul de mi  pants.  Así pasaron dos canciones y sus dedos me acariciaban la orillita del  glande  haciéndome cosquillas y esos levantotes de verga que, por lo que  parecía, le  encantaban, porque reseguía pasando las uñas por todo el miembro.</p>
<p>Me la soltó y le dije al oído si quería una cerveza,  no me  contestó y me la quitó de la mano y sin decir más se la empinó  terminándosela.  La invite a la mesa, pero me dijo que ahí estaba pasándosela mejor.  Bueno, por  mí no hay problema, pensé, si continúa haciendo lo mismo; como al  principio,  bailábamos pero esta vez me empecé a mover hacia arriba y abajo,  haciendo que mi  pene saltara y le diera pequeños golpecitos en su trasero, que movía  como loca.  Cuando sintió mi pene golpear y levantar un poquito su falda se quedó  quieta,  sin moverse, tal vez le sorprendió mi actitud, pero no sé si estaba  ebria, o  drogada (después me daría cuenta que ninguna de las dos cosas), pero le  importaba poco que la vieran quienes estaban atrás de la tarima como se  repegaba  a mí sintiendo toda mi virilidad. Le susurré en el oído nuevamente que  si quería  una cerveza:</p>
<p>Pero si ya no tienes. Dijo señalando mi mano con  el      envase vacío.</p>
<p>En mi mesa hay dos cubetas (mi amigo había  comprado más),      si quieres vamos por una.</p>
<p>Está bien, aprovechando voy al baño</p>
<p>La niña se fue al baño meneando sus caderas y  moviendo su  faldita negra, provocando la mirada de muchos y mi amigo me pregunto en  cuanto  llegué a la mesa que cómo le había hecho para que esa diosa me hiciera  caso, a  lo que le contesté que mejor ni me preguntara, porque no sabía como pero  ya se  estaba cocinando. Cuando la muchacha se acercó a la mesa, la vi más  buena de lo  que la había notado en la tarima y entendí lo que me había preguntado mi  cuate.  Vinieron las presentaciones y hasta entonces supe su nombre:</p>
<p>Hola, como estás, me llamo Pamela</p>
<p>Yo soy Alejandro, dijo mi amigo poniéndose de  pie, aunque      un poco tambaleante por el alcohol.</p>
<p>Mi amiga estaba bailando, pero nos ha dado sed y  vinimos      por unas chelas, comenté, mientras mi amigo, entendiendo la  situación      apuraba su cerveza para irse.</p>
<p>Bueno, en un ratito regreso, voy a buscar a mi  hermano      que andaba por aquí, mucho gusto, y se fue.</p>
<p>¿Y con quien vienes Pamela?</p>
<p>Vine con una amiga, pero nos molestamos y se fue.</p>
<p>Pues ¿qué le hiciste?</p>
<p>Nada, encontró a un ex novio y se fueron a  platicar a      otra parte y a mi me dejaron como pendeja.</p>
<p>¡Que bueno! Porque si no, no te habría encontrado  en la      tarima.</p>
<p>¿Y tu solo vienes con Ale?</p>
<p>Claro que sí, para divertirnos no hace falta  muchos. Al      decir esto, me acerqué a ella rozando nuestras piernas, fue que  quedamos más      juntos y pudo ver mi erección que no me preocupé en ocultar.</p>
<p>Veo que te ha puesto muy alegre la cerveza, dijo,       señalando con la mirada el bulto que se me había aparecido entre las       piernas.</p>
<p>La cerveza no es tan excitante como sentirte  bailar junto      a mí, le dije al oído, mientras me agarraba el bulto.</p>
<p>Y se ve que es grande, me dijo poniendo su mano  izquierda      y arañándome la cabeza del miembro. La verdad es que fue un piropo,  porque      no tengo una herramienta de actor porno, 17 o 18 cm.</p>
<p>Sin pudor alguno me la empezó a acariciar mientras la   abrazaba y le besaba el cuello, diciéndole que me encantaba lo que  estaba  haciendo y provocando con mi aliento que ella también se excitara tanto  como yo.  &#8220;Si eso te encanta, prepárate a sentir la mejor experiencia de tu vida&#8221;  me dijo  con una voz tan cachonda que sentía que la leche burbujeaba en mis  huevos.  Estábamos sentados en una sección en la que casi no da la luz y el  mesero solo  se acercaba cuando le hacíamos una seña, así que no hubo ningún problema  para  que deslizara lentamente mi mano desde su rodilla hasta la orillita de  su tanga  que, por lo que sentía, es de aquellas que son sólo un triangulito que  cubre la  parte delantera y un hilo entre los cachetes del culo. Al sentir el  borde, mi  verguita dio un respingo y más aún cuando, con mi dedo índice la hice a  un lado  para jugar con el dedo corazón y ¡Oh sorpresa! No tenía ni un solo  pelito, era  la panochita más depilada que había tocado en mi vida, y además de eso,  bien  mojada.</p>
<p>¡Qué mojada estás!</p>
<p>Es lo que provocas con esa lengua sobre mi  cuello.</p>
<p>La piel de tus labios es tan suave como la de un  bebé. Me      refería a sus labios vaginales.</p>
<p>Y tu miembro es tan duro como un palo. Pero nos  demoró      poco la decencia.</p>
<p>Quisiera comerme este chocho que parece un helado       derritiéndose con el calor, debe estar delicioso, se siente caliente  y      deseoso de ser chupado.</p>
<p>Déjame morderte un poco la verga, me gustaría  hacerlo.</p>
<p>Aprovechando que nadie pasaba por ahí tiró unas  monedas que  recogía una a un, mientras mordisqueaba mi miembro erecto por encima del  pants,  pero era como si lo hiciera directamente, además que tenía un piercing  en la  lengua que me hacía cosquillas en el glande. Nadie se dio cuenta de lo  que hizo,  y cuando se incorporó me dijo:</p>
<p>¿Te gustaría sentir más? Agarrándome el paquete  sobre el      pants ensalivado.</p>
<p>Me muero por sentir ese aretito recorrer mi pene.</p>
<p>Me tomó de la mano y me llevó al baño de mujeres,  entré  rápidamente para evitar que me sorprendieran los guaruras y me sacaran  del  antro. Nos metimos a un baño y me senté en la taza, desesperada me bajó  lo que  llevaba puesto y se metió el pene a la boca sin miramientos, lo  disfrutaba como  un niño que se come una paleta, de arriba abajo, pasándome la lengua, el   piercing de la base a la punta, provocándome convulsiones desesperadas.  En ese  momento, una chica abrió el sanitario sorprendiéndonos con mi pants y mi  calzón  abajo y Pamela de rodillas devorando mi hombría. La muchacha sólo se dio  un paso  atrás y dijo &#8220;Ups, perdón&#8221; y se metió al de junto. Y es que por la  calentura se  nos olvidó cerrar con seguro la puerta, pero Pamela seguía su labor,  lamiendo su  caramelo y masajeándome los huevos, esta situación me tenía a mil. Le  pedí que  parara, que yo sería ahora quien se comiera ese manjar.</p>
<p>Cambiamos de postura y ahora yo era quien la tenía  con las  piernas abiertas y la falda enrollada en la cintura, hice la tanga de  lado y  metí mi lengua hasta donde pude haciéndola gemir sin tapujos y  escuchándose en  todo el servicio. No paré de darle lengua a ese chochito tan rico y de  vez en  cuando a su anito rosa, que también se merecía ser mamado. Pamela se  retorcía  como culebra sentada en el water y me jalaba el cabello, pero yo estaba  necio en  chupársela hasta que se le secara, cosa imposible, porque por mi saliva y  su  excitación estaba bien mojada. Bufaba como toro de lidia y fue cuando  abrí los  ojos y me di cuenta que… ¡teníamos una espectadora! Era la muchachita  que antes  había abierto la puerta y ahora estaba observando desde arriba, me  imagino que  se subió a la taza para poder ver la comida de panocha que le estaba  dando a  Pamela, pero no me corte y seguí con mi labor. La chica de al lado tenía  cara de  unos 13 años y veía la cara de Pam y habría los ojos como platos.</p>
<p>No puedo más, tengo que metértela, le dije a Pam.</p>
<p>Métemela ya, quiero sentirte dentro, dale gusto a  tu      perrita.</p>
<p>Con que te gustan las palabras fuertes, entonces  te la      voy a meter hasta que me ruegues que te la saque. Y puse mi cabeza  en la      entrada y abrí sus labios con mis dedos. Sólo te voy a meter la  puntita, le      dije.</p>
<p>No, méteme tu miembro, quiero que la metas ya.</p>
<p>No, solo la cabecita te va a entrar</p>
<p>No me hagas sufrir y ya entiérrala, me decía  jalándome      hacia ella.</p>
<p>Pues toma la verga si eso es lo que quieres, y se  la metí      hasta los huevos de un golpe, que, como ya estaba bien lubricada, no  hubo      que hacer mucho esfuerzo. Toma, toma, toma, le decía en cada embate.</p>
<p>Si papi, métele el pito a esto golfa hambrienta  de verga.</p>
<p>Eres una viciosa, pero ya me voy a venir, no  aprietes más      tu chocha, que siento que exprimes mi pene y le vas a sacar el  relleno.</p>
<p>Pues eso quiero, que te vengas y me dejes adentro  esa      leche que calenté en tus huevos mientras estábamos en la mesa.</p>
<p>Espera, quiero que te sientes sobre mí y ordeñes  sin      parar. La niña de al lado, al escuchar esto, se metió a su servicio y  cuando      tenía a Pamela bien ensartada y dándome la espalda volvió a  asomarse, eso      aumentaba mi morbo.</p>
<p>Así, así, siéntate en este miembro que le encanta  meterse      a tu cuevita.</p>
<p>Pamela ya no dijo más nada, sólo gemía como animal en  celo,  hasta que le avisé que me iba a venir:</p>
<p>Me vengo mi amor, me vengooooo. Ella se salió y  me dijo:</p>
<p>Aquí, en mi boca, dame tu leche mi niño, quiero  probarla.      Se dispuso a mamarla y sacarme la leche con la boca, hasta que di un  grito y      le avisé:</p>
<p>Tómala, tómala, ya llegué, me vengo mi vida. Y la  niña      abría los ojos cada vez más grandes.</p>
<p>Sí, que rica es…</p>
<p>Y se tragó toda la leche que pudo salirme esa noche,  me  limpió la verga con la lengua, se pasó un kleenex por la panochita para  limpiarse su humedad, me limpió también los rastros de su saliva, medio  nos  arreglamos y con toda discreción salimos del baño.</p>
<p>Regresamos a la mesa, llamó al mesero y le pidió su  lapicero;  en una servilleta me anotó su teléfono y me pidió que la llamara al día  siguiente. Yo no me lo creía y sólo atiné a decirle: gracias. Se llevó  una  cerveza y la seguí con la mirada. Se detuvo junto a la tarima y bebió  apresuradamente la chela. La seguí, le dije al oído que me encantó lo  del baño.  Apresuró la bebida y me dijo: espero tu llamada. Me ofrecí a llevarla  pero me  despreció. Mi amigo no me creía lo que le platicaba y yo no me esforcé  por  convencerlo, total, el gusto es sólo mío.</p>
<p>Al día siguiente marqué el número que me había dado  con la  esperanza de volvernos a encontrar, y el número simplemente no existía,  no había  sido asignado. Volví el sábado siguiente con la esperanza de volverla a  ver,  pero hasta ahora no la he localizado y de eso ya pasó un año. Pamela, si  algún  día lees este relato, quiero decirte que te estaré esperando siempre.</p>
<p>Fuente: todorelatos.com</p>
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