La conocí un sábado noche, en uno de tantos bares por donde yo solía pasar. Era la típica lobona calientapollas que se movía de miedo, meneando el esqueleto como una auténtica diablesa en celo capaz de resucitar a los muertos. Me había fijado en que a más de uno se le había acercado para frotarse el culo contra su paquete y ponerlos cachondos. Se dejaba sobar un poco y luego seguía meneando como si estuviera ella sola en la pista de baile. Aunque había mucha cachonda esa noche y mucha piba enseñando escotazos y mini faldas, ella me atrajo poderosamente la atención. Nunca se me hubiera ocurrido ir hacia ella, pero tampoco se me pasó por la cabeza que ella pudiera acercarse a mí…
Pero eso fue lo que pasó. Después de dar un par de vueltas, aquella rubiales de larga melena y cuerpo de escándalo se puso a mi lado para rozarse un poco y bailar. Le seguí el juego enseguida me puse a hacer el parias con ella, bailando para seguirle el juego y ver hasta donde me llevaba. A diferencia de otros, ella parecía que le gustaba que yo estuviera siguiéndola la corriente. Me puso caliente como un horno, que manera de moverse tenía la muy perra, y con aquel pantalón de cuero negro y aquella camiseta marcaba todas sus infinitas curvas. Buuuufff que jaca, menuda perra. Se contoneaba de un lado para otro y además ponía unas miradas entre virginal inocente y perra viciosa que me dejaban atónito. 10 minutos después ya estábamos echando un señor polvo en el baño del local…
Y que polvo, que gozada, que cuerpo de zorra. Era un vicio inagotable. Tetas bien puestas, redonditas como manzanas en su punto, un vientre liso, bien torneado, y una carita entre ángel y demonio que podía confundir al más pintado. Me di un gustazo de los que hacen época, y ella lo mismo, pues se corrió con estertores de jovencita violada. Era una fiera salvaje buscando un amo que la domase como dios manda. Me lo pasé de fábula y después de darnos el gustazo cada uno seguimos nuestro camino. Aquel “polvo de una noche” había sido memorable…
No esperaba volverla a ver, pero lo cierto es que, a la semana siguiente, en otro de los locales de la zona, volvimos a coincidir. Como si fuésemos amigos de toda la vida vino y me dio un fuerte abrazo, pillándome por sorpresa. Los amigos se quedaron flipando en colores, pues ellos, por la descripción que había hecho de ella, sabían que era la misma que hacia 7 día me había pasado por la piedra, y no dejaban de mirarnos muertos de envidia al saber que no había mentido respecto a ella(hasta ese instante ellos no me creían), aunque en ese momento no entendí porqué en vez de mirarnos a la cara, ellos miraban algo más abajo…
Aquel detalle hizo que me fijase en el modelito que se gastaba la niña. ¡La puta que la parió!. Top de tubo sin tirantes marcando pitones y una minifalda marcando todo el culo, ¡¡y que culo!!. Madre mía, nunca había visto un culo como ese. Con un pelín de descaro se le di una cachetada y ella, en lugar de enfadarse, no hizo nada, consintiendo mis toqueteos, de manera que dejé allí la mano un buen rato, deleitándome con aquel tacto. Luego nos fuimos de bailoteo un poco los dos, reiniciando un juego que parecíamos haber dejado en el aire la semana pasada. Otros 10 minutos después volvíamos a follar como cosacos en el baño del local. Solo entonces supe como se llamaba. Continua leyendo »


