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Cuidando a mi hermana
Acababa de salir del trabajo, solo pensaba que tenia un mes por delante de vacaciones y que hacia tres semanas que había cortado con mi novia, habíamos planificado entre los dos mis vacaciones pero al romper no quería planes ya improvisaría sobre la marcha así que después de dos días en casa ya pensaría a donde iría seguramente a Ibiza que hacia tiempo ya que no iba por allá.
En el camino a casa después de estacionar mi coche, me detuve delante del escaparate de un comercio de camisas las observe al igual que a las dependientas y de pronto me vi reflejado en el cristal del comercio y me dije, tranquilo chavalote, pronto te desquitaras de estas tres semanas de sequía sexual, tienes buena planta 1,90 de altura, ancho de espalda nada gordo, rubio, pelo corto y guapote de cara lo dicho con tus 21 añitos en una semana a lo sumo y tu actividad sexual de nuevo al día.
Abro la puerta de casa, hola ya estoy aquí, que raro nadie me contesta, mama, Chiqui, que raro.
___ Nene, ven sube me dice mi madre, desde su habitación
Subo y veo a mis padres en su cuarto haciendo las maletas
___ ¿Qué pasa? Les pregunto
___ Que tus abuelos han tenido un accidente, y nos vamos para el pueblo a cuidarlos
___ ¿pero que les paso?
___ Nada hijo tranquilo, me dice mi padre, pudo haber sido peor, pero gracias a Dios solo la abuela tiene un pie roto y esta escayolado, y el abuelo unas costillas fisuradas pero tienen que guardar reposo y conociéndolos a los dos como no estemos allí no van a parar ni un momento así que he adelantado mis vacaciones y nos vamos tu madre y yo un par de semanas con ellos así los cuidamos. Leer todo
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Jovencita pero no tonta
El ser joven no implica ser tonta y yo estoy muy lejos de serlo, por eso no era necesario ser muy espabilada para darse cuenta de que en los cariños de mi tío Roberto había algo más que un afecto entre parientes. Siempre que mi tío se mostraba afectuoso conmigo, curiosamente estábamos solos, entonces solía pasarme el brazo por la espalda y su mano se colaba en mi axila rozando con sus dedos el nacimiento de mi pecho, me acariciaba la nuca, posaba su mano sobre mi muslo.
Yo lo dejaba hacer porque disfrutaba viendo que un hombre mayor pudiera excitarse con caricias tan inocentes.
Con mis 18 años mi experiencia era muy limitada en lo práctico, pero la teoría era muy amplia y sentí un placer morboso con aquella situación, de modo que animé a mi tío a ir más lejos.
Aquella tarde yo estudiaba en mi cuarto cuando apareció.
Hola cariño! Que estudias?
Un rollo , Química
Posó su mano en mi espalda y me acarició el cuello suavemente.
Que cosquillas me haces! Se me pone la carne de gallina.
¿De verdad? ¿Te gusta?
¡Oh! si. Hasta se me ponen los pezones duros.
Que….que dices?
Que se me ponen los pezones duros –repetí – Tócalos, veras que duros están.
Yo misma tomé su mano y la puse sobre mi pecho.
Lo notas?
Fue tan impresionante la inocencia que puse en mi mirada, que mi tío debió pensar que estaba tratando con una retrasada.
Así no ……así
Hice que las yema de sus dedos tocara mi pezón.
Ahora si que se me ponen duros!…………Viene mamá!
Me aparté rápidamente de su lado. No era mi madre, era mi tía.
Roberto vámonos ya!
Me parecía que no se me iba a presentar otra ocasión como aquella, había dado un primer paso y quería aprovecharlo.
Tía porque no dejas que se quedé y que me explique lo de los Hidrocarburos, mañana tengo examen y no entiendo nada.
Mi tía miró a mi madre que había aparecido en escena y luego a mi tío.
Tu que dices?
Bueno, mejor que ir al Corte Ingles a aburrirme…..
Que se quedé, estaremos mas tranquilas sin el. Luego lo recoges y os vais a casa .
Vamos al salón – dije – estaremos mas cómodos, la mesa es mas grande.
Cogí mis libros, me senté y mi tío se sentó a mi lado.
Hasta luego! Estudiad mucho Leer todo
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Una suegra muy especial
Mi mujer Adela, y yo vivimos solo en un viejo y amplísimo apartamento de la costa, donde acostumbramos a vivir casi todo el año, entregados al trabajo de cada uno y después a los mil juegos y placeres de la Erótica Universalis.
Como complemento a nuestros juegos por la casa existen mil y un utensilios, bolitas chinas y asiáticas, vibradores de todo tipo, tamaño, forma, materiales unos que fuimos adquiriendo y otros que me fui trayendo de mis viajes como antropólogo; y así por la casa había látigos, mordazas, anillos para la pirula y así mil y un instrumentos para el placer y regodeo, si despreciar claro está la extensa colección de videos eróticos, tanto comerciales como amateur.
Este era nuestro escenario donde Adela y yo realizábamos nuestras fantasías y llevábamos a cabo nuestra coyunda con auxilio de nuestros amigos e instrumentos, pero la cosa se alteró en tanto en cuanto que la madre de Adela, Doña Piedad se trasladó hasta nuestra residencia pues su palacete en la zona interior de la región se vio infectado de unas plagas de arácnidos, y mientras investigaban y realizaban el pertinente ataque plaguicida, de esta manera la Sra. Piedad se vino a vivir con nosotros, por lo cual hubo que reformar un tanto nuestras costumbres eróticas y guardar parte de los instrumentos más escabrosos, por la natural estrechez mental de la citada suegra, no fuera a darle un patatús.
Y así fue como hube de replegar algunas de mis costumbres y esconder algunos de los juguetitos de que utilizábamos en nuestros juegos, a la vez que instalaba mi estudio en el desván de la casa. Leer todo

