Mi familia se compone de mis padres y somos cinco hermanos, los tres mayores, dos mujeres y un hombre, ya están casados y viven aparte, yo soy el menor y soy soltero, actualmente tengo 22 años, así que ahora vivo con mis padres y mi sabrosa hermana y su esposo, se casaron desde hace poco mas de un año; A suplica de mi madre y por comodidad de ellos, viven en la casa familiar aunque de cierta manera con independencia, en un pequeño departamentito al fondo de la casa, no obstante haber recamaras desocupadas, que servía originalmente como vivienda para la trabajadora domestica que actualmente no tenemos “de planta”.
Esta experiencia real que ahora quiero narrarles, es simplemente para que “todo mundo” sepa lo caliente que la paso disfrutando del voyerismo con mi propia hermana, esta excitante experiencia da inicio cuando era apenas un adolescente de 11 años, fanático de la masturbación como cualquier adolescente normal y como en todas las familias, aunque nadie lo quiera reconocer, en las primeras mujeres que me fijé fue en mis hermanas quienes inspiraban mis masturbaciones.
Inicié con Elizabeth mi hermana mayor, quien igual que las restantes esta buenisima, me encantaba verle las piernas al sentarse así como sus sensuales pantaletitas tipo bikini llenos de encajes y transparencias, con ella mi placer era superior ya que en ocasiones andaba por la casa en ropa interior usando liguero y medias, lo que me llenaba de lujuria extrema, ella no me tomaba en cuenta tal vez pensando que era muy chico para fijarme en esos “detalles”, por supuesto como todos los chavos me empecé a masturbar frotándome la verga con sus excitantes calzoncitos diminutos y provocativos poniendo la cabeza de mi verga en donde momentos antes habían estado sus partes mas intimas y sabrosas e imaginaba que me la estaba cogiendo.
Cuando Elizabeth se casó y se fue de casa, mis deseos sexuales se centraron en Teresa, mi hermana mediana y la gocé como a la mayor, a ella si podía verla desnudita diariamente cuando se bañaba, era impresionante ver su cuerpo desnudo y la enorme cantidad de pelos cubriendo su panocha, al igual que las restantes tiene el gusto por la lencería sensual y también me masturbaba frotándome con sus pantaletas pequeñitas y trasparentes. Pero también llegó el día en que se casó y se fue a vivir a otro lado.
Entonces mis “bajos instintos” se concentraron en la menor de mis hermanas y a quien dedico este relato, se llama Nohemí, actualmente tiene 26 años, es morena clara, alta, delgada, no es lo que yo llamaria bonita de su rostro pero tampoco es fea, al igual que mis otras hermanas tiene un cuerpazo excelente, especialmente sus nalgas son lo que se puede decir perfectas, pero Nohemí las supera en los senos, mas grandes y firmes, siempre ha sido mas atrevida para vestir tanto exteriormente como en su ropa intima, Nohemí rara vez no viste pantaletas tipo tanga, es mas fácil que no lleve ropa interior y es por naturaleza sumamente cachonda desde que era muy jovencita.
Al igual que con mis hermanas mayores, cuando estaba Nohemí en casa, andaba como perrito tras ella para aprovechar cualquier oportunidad de poder verle las piernas cuando me sentaba frente a ella podía verle las piernas y sus sensuales pantaletitas, caminaba tras ella para ver como se marcaba su tanga entre sus lindas nalgas, sobre todo cuando vestía pantalón que siempre son, super ajustados, así como ver como se le dibujaban los labios vaginales por encima del pantalón, sin dejar a un lado el excitante bamboleo de sus preciosas tetas al caminar.
El día cachondo empezaba muy temprano cuando se levantaba a bañarse, ya que entraba a la escuela a las siete de la mañana, lo hacia antes de que mis padres despertaran y yo aprovechaba para pegarme en la chapa de la puerta del baño para verle como se despojaba de la bata, luego del baby-doll y por último lo más provocativo ver la forma tan sensual como se bajaba las pantaletas para quedar totalmente encueradita y admirar morbosamente su hermoso cuerpo palmo a palmo mientras me frotaba la verga deseándola, luego se quitaba las zandalias para meterse a la regadera y enjabonar su cuerpo acariciándolo con sensualidad en especial sus senos, me fascinaba ver enjabonada su abundante vellosidad y como se metía la mano entre sus piernas para lavar su zona vulvar y entre sus nalgas su rico culito y mientras me deleitaba con tan excitante espectáculo me masturbaba riquisimo sintiendo al mismo tiempo el excitante temor de que mis padres se fueran a levantar y descubrirme espiando a mi sabrosa hermanita.
Minutos después Nohemí se iba a la escuela y yo me apoderaba de sus diminutas pantaletas para continuar masturbandome con ellas, previamente las olfateaba “embriagándome” con su aroma intimo, las besaba y lamía en donde poco tiempo antes habían estado sus rinconcitos más íntimos, una vez que me venia, las conservaba durante todo el día en contacto con mis genitales y terminé por ponérmelas y usarlas en todo momento diariamente.
Nohemí tuvo muchos novios antes de casarse, ya que con ese suculento cuerpo que tiene le sobraban galanes, varios de ellos, especialmente los últimos, entraban a la casa y aquí se quedaban hasta ha entrada la noche, de tal manera que casi a diario mis padres se iban a acostar dejándola en la sala con el novio, yo fingía que me iba a mi recamara y cuando creían que estaban solos se daban unas cachondeadas tremendas, yo desde la planta alta me tiraba en el piso al principio de la escalera y desde ahí podía verlos como se manoseaban, los tipos le metían la mano bajo su pequeña faldita entre sus hermosas piernotas tocándole la vulva mientras la besuqueaban en la boca, en múltiples ocasiones pude ver como le quitaban las pantaletitas y la dedeaban, le besaban las nalgas o le chupaban las exquisitas chichotas que tiene solo sacándolas del sostén, también en muchas ocasiones vi como ella les sacaba la verga y se las mamaba mientras los tipos le acariciaban las nalgas teniendo las pantaletas a media pierna y así hasta hacerlos venirse en su boca. Sus pantaletas quedaban totalmente empapadas de sus jugos vaginales y antes de irse a acostar pasaba al baño a quitárselas y yo esperaba a que se retirara a su recamara para ir por tan delicadas y excitantes tanguitas para chupar el néctar en que estaban empapadas y me apoderaba de ellas.
Con su actual esposo no solo hacia todo lo que he mencionado, sino se atrevía a más, mientras él esperaba en la sala, Nohemí subía a su recamara y desvestía poniéndose solo el baby-doll y conservando las tangas, luego se ponía una bata encima y así regresaba con mi cuñado, al llegar se quitaba la bata y empezaba el cachondeo, llegó a desnudarse por completo ahí mismo frente a él, quien se bajaba el pantalón y los calzones hasta los tobillos y mi hermana se sentaba en sus piernas y así la cachondeaba totalmente desnudita, tenían sexo oral mutuo, dándose mi cuñado unos banquetes con el cuerpo de mi hermana, quizá alguna vez se la cogió ahí mismo sin que yo pudiera verlos plenamente ya que no siempre tenia el ángulo de visión ideal, escenas como ésa se repitieron múltiples veces ya que lo hacían dos o tres veces por semana. Mientras todo esto sucedía yo me masturbaba muriéndome de ganas de ser yo quien estuviera disfrutando el agraciado cuerpecito de mi hermana y tenia que conformarme con esperar a que se quitara las tangas para aspirar, chupar, besar y lamer sus sensuales pantaletitas y frotarlas contra mi pene para terminar usándolas durante el día siguiente. Continua leyendo »