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><channel><title>Relatos Porno &#187; Lesbianas</title> <atom:link href="http://www.relatos.conejitax.es/tag/lesbianas/feed" rel="self" type="application/rss+xml" /><link>http://www.relatos.conejitax.es</link> <description>Relatos porno y relatos de sexo</description> <lastBuildDate>Sun, 29 Aug 2010 10:01:44 +0000</lastBuildDate> <language>en</language> <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod> <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency> <generator>http://wordpress.org/?v=3.2.1</generator> <item><title>Me he convertido en una autentica puta</title><link>http://www.relatos.conejitax.es/me-he-convertido-en-una-autentica-puta</link> <comments>http://www.relatos.conejitax.es/me-he-convertido-en-una-autentica-puta#comments</comments> <pubDate>Wed, 23 Jun 2010 13:45:37 +0000</pubDate> <dc:creator>admin</dc:creator> <category><![CDATA[Lesbianas]]></category> <category><![CDATA[relatos de sexo]]></category> <category><![CDATA[relatos lesbianas]]></category> <category><![CDATA[relatos porno]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.relatos.conejitax.es/?p=262</guid> <description><![CDATA[Hola amigos, como amanecen, espero que con la boda del príncipe todo bien. Nuestra presidenta se encuentra en primera fila para ver el matrimonio. Bueno a lo que vamos: La verdad que vivir tantos años en el oscurantismo del matrimonio y la monotonía me habían sacado de circulación y me portaba como una monja aunque [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Hola amigos, como amanecen, espero que con la boda  del  príncipe todo bien. Nuestra presidenta se encuentra en primera fila para  ver el  matrimonio.</p><p>Bueno a lo que vamos:</p><p>La verdad que vivir tantos años en el oscurantismo  del  matrimonio y la monotonía me habían sacado de circulación y me portaba  como una  monja aunque ocasionalmente tenía ganas de engañar a mi marido no me  atrevía o  tal vez tenía la auto estima un poco baja, así que mi vida sin  sobresaltos  seguía pasando.</p><p>Desde que me atrevía salir con otro hombre mi vida  cambio  totalmente he hecho cosas que nunca pense que haría, he estado en una  orgía,  viendo como mi amante se cogía a una mujer y mientras el marido de una  de las  participantes me propino una cogida tal que me tuve que venir varias  veces, he  hecho tríos con hombres y mujeres, el del muchacho fue sensacional,  aunque se  los contaré en otra ocasión, pero fue genial, ese pobre chico me propino  tal  cantidad de verga que casi muero, el de la chica no fue bueno, ella olia  mal y  no era muy linda y poco tosca, las cosas no salieron bien ese día y en  verdad me  sentí muy mal por eso ni intentarlo de nuevo.<span id="more-262"></span></p><p>Ayer estaba muy excitada y tenía ganas enormes de que  me  cogieran <a href="http://www.bragax.com" target="_blank">video xxx</a>, mi jefe propuso a la salida y así quedamos, pasé la tarde  leyendo  cuentos de todos relatos, así que estaba que estallaba, toda mojada,  tenía una  falda celeste muy linda y cerca de la hora de salida fui al baño y me  quite las  bragas, para que el pudiera tocarme libremente.</p><p>Me pidió que lo acompañara un momentito a un centro  comercial  cerca de nuestra oficina que se reuniría por breve tiempo con el Gerente   General, pero que no demoraría. Me dejo en el estacionamiento y mientras   esperaba comencé a tocarme, subí las piernas y cerré los ojos y comencé a   propinarme un estupendo masaje en el clítoris, pero en verdad les digo  que así  no aguanto mucho me vengo muy rápido así que lo hice con mucha lentitud,  para  esperar que mi amante me sacara la leche y poder disfrutar más tiempo.</p><p>Cerré los ojos y allí estuve tendida dentro de mi  carro con  las piernas abiertas y el dedo adentro, sale, entra, sale entra, ya  estaba  sudando cuando sonó el cel. Era el cabrón de mi jefe, para decirme que  me fuera  que el iba a demorar mucho más de lo pensado. Lo odie en ese momento,  estúpido,  dejarme así con la leche en la punta de la vagina, a punto de estallar,  me sentí  ofendida y rabiosa, coño que mala suerte y que bobo, no puede decirle al  gerente  no puedo quedarme………que rabia…..bueno cuando cerré el tel, note que el  carro de  junto se movía, no me había fijado, era una 4&#215;4 grande, verde y desde  adentro  del puesto del conductor había una mujer, joven, muy linda, que me  miraba  atónita, ya que yo tenía mi dedo dentro de mi vagina cuando cerré el  celular,  así que ella podía ver perfectamente lo que hacía. Para ella era como  una  película, que veía, se le notaba muy interesada. Me excitó mucho la idea  que me  estuviera viendo, no sabía desde cuando ella estaba allí fisgoneando,  pero se  veía muy interesada. Me sorprendió que no quito la mirada al verse  descubierta  por mí, seguía mirando como si nada y yo seguía tocándome como si nada,  así paso  un rato hasta que ambas cruzamos miradas, yo desde el puesto del  pasajero de mi  carro y las piernas abiertas y mis manos en mi coño y ella desde la  altura de su  carro, por la ventana del conductor.</p><p>Fue un contacto visual directo, yo con una cara de  lujuria  enorme y ella con cara de asombro y excitación, nos quedamos  paralizadas, como  que el tiempo se detuvo por algunos segundos, hasta que ella sonrió  levemente,  como una sonrisa de complicidad y aprobación, yo reí más abiertamente y  le quiñe  un ojo en abierta provocación y en contestación, ella paso la lengua por  sus  labios, seguidamente me saqué los dedos de mi vagina, y que ya estaban  llenos de  jugos vaginales y los metí en mi boca sin quitarnos las miradas a los  ojos, ella  subió sus dedos y se los metió a su boca…pensé pero por que?????al  instante caí  en cuenta……..ella también se estaba masturbando….ella me miraba y se  masturbaba,  seguidamente abrió la puerta de su carro, la que da justamente a la  altura de mi  cara sentada en el mio y movió sus piernas como en dirección de quien se  va a  bajar, pero se quedo sentada en su carro, que hermosura se vio, entre  abrió las  piernas y logré ver entre su entre pierna, una mota bien rasurada, pero  no se  veía más ya que tenia las bragas puestas, echada a un lado para poder  tocarse  mejor ………ambas sonreímos………..jejejejej..nos estábamos masturbando juntas  cada  una en su carro y ahora nos podíamos ver….jejejejejejejej</p><p>Baje el vidrio y ambas volvimos a reír……..que  coincidencia………..dije y rompí el hielo….nuevamente soltamos carcajadas y  le dije  un cabrón que me dejó arrecha ella dijo partida de imbéciles, yo vengo a  dejar a  mi marido que sale al interior, pero también es un imbécil, se va por  dos  semanas y me deja caliente y arrecha y como viene tarde no tiene tiempo  de  cumplir sus compromisos, ambas reímos.</p><p>Ella me invitó un trago, aunque realmente no tomo, no  me  gusta, acepte, fuimos a un lugar discreto y bonito en donde van mujeres  trabajadoras y amigos a pasar después del trabajo, allí nos presentamos,  ella es  Maribel, resulto que conocía a personas en común, y que teníamos edades  similares, yo tengo 49 y ella 45. Ella se veía muy bien, una mujer  madura y era  locuaz e interesante su conversación, yo no tengo muchas amigas y  disfrute del  rato que pasamos hablando de nuestros maridos y riéndonos.</p><p>Finalmente luego de las 3 piñas coladas, llego el  tema de la  fidelidad y ambas fuimos sincerando, ella tiene una vida tórrida, su  marido  tiene una amante y ella rompió a llorar, desde hace 4 años tiene una  mujer en  una ciudad a 6 horas de la nuestra, así que inventa clientes, trabajos y  cuanta  cosa y se vá para allá. Ella lo sabe, pero no dice nada, hoy lo llevaba a  la  terminal de buses para que fuera a ver a su amante a David, eso le dolía  me  causo mucha pena por ella.</p><p>Ese gesto me inspiró confianza y le explique que  entre tanta  soledad y desesperación que yo misma había vivido en mi matrimonio me  había  hecho amante de mi jefe desde hacía dos años y la pasábamos super, que  se me  había quitado el sentimiento de culpabilidad y de moral y lo disfrutaba.</p><p>Ella me comentó que un par de veces con anterioridad  había  sido ella infiel, tal vez, más que por amor, por venganza al boludo del  marido y  yo entendía bien ese sentimiento, pero ninguna de esas relaciones duró  mucho y  no la hicieron feliz, así que concluimos que ninguna de las dos era  santa y  brindamos entre carcajadas por lo puta que habías sido.</p><p>Chocamos nuestras copas y nos abrazamos…sentí sus  labios  sobre mis mejillas muy cerca de mis comisuras e instintivamente saqué un  poco mi  lengua de tal forma que roce parte de sus labios con mi lengua……..como  estabamos  en un lugar apartado, realmente en unos ranchitos muy discretos, ella  correspondió rápidamente a aquella insinuación de beso de movió su  cabeza de tal  forma que ahora nuestras bocas estaban una frente a la otra unida en un  beso de  labios hasta que sentí su lengua escudriñar dentro de mi boca y yo  correspondí  generosamente con mi lengua dentro de garganta, así pasamos un rato,  hasta que  súbitamente nos separamos.</p><p>Nos avergonzó un poco y ella dijo rompiendo el hilo  deben ser  las piñas coladas, tal vez sea mejor que nos vayamos….yo coincidí con  ella….pedimos la cuenta…..la chica entro y dejo la factura sobre la  mesa, ambas  miramos la cuenta y abrimos la cartera, yo le dije te invito, ella  insistió en  que no y al final quedamos que ½ y ½ para complacer a ambas………nos  paramos al  mismo tiempo y nuestros cuerpos quedaron pegados el uno al otro, yo por  la parte  de atrás tenia mis senos pegados a su espalda y mi coño contra el culo  de ella,  en ese momento giro su cabeza hacia atrás y nuevamente nuestras bocas  quedaron  una frente a la otra, esta vez ella tomo la iniciativa y la acercó a mi  boca y  yo correspondí al beso, se giro y quedamos abrazadas la una frente a la  otra  besándonos, sentí su mano recorrer mi cintura y posarse sobre mi culo,  estaba  excitada, yo nos sabía que hacer, así que le toqué sus senos, ella  vestía una  blusa de seda y muy clara, manga largas y con un lindo brasiere de  encajes, por  lo que sus pezones duros se veínq claramente sobre la ropa, al tocarlos  ella  suspiro.</p><p>Me separé de ella y le dije estas son pendejadas, no  me vas  hacer lo mismo que me hizo ese cabrón en la tarde de calentarme y  dejarme así…la  tome de la mano y la lleve hasta su carro, ella abrió la puerta y yo me  senté a  su lado, no sabía a donde ir, así que enfilo a un hotel de 4 estrellas  en la  ciudad, bajamos, pagamos y subimos.</p><p>No me gustan las mujeres y a ella tampoco, pero  estabamos tan  calientes que no nos quedo otra alternativa, yo estaba aun sin bragas,  así que  deje caer mi falda y salio a relucir mi vagina depilada en donde el  clítoris se  asomaba como mirándonos.</p><p>Ella se abalanzó sobre mi me empujó en la cama y caí  sobre  ella, semi acostada con mis pies sobre el suelo y con el resto del  cuerpo  acostado sobre la cama, me abrió las piernas y sentí su rica lengua  pasar sobre  mi clítoris, salté de placer, me introdujo su lengua y yo gemía..ummmmmm</p><p>Comenzó a tocarme y me metía su dedo, mientras pasaba  su  lengua……….coño, que rico,,,,,así se detuvo y subió por mis piernas y  comenzó a  quitarme la blusa, y mi brasier……..salieron mis estupendas tetas,  grandes, bien  formadas y ella las miró…..rápidamente se incorporó y de un santiamén se  quitó  la falda y la blusa, quedó en panties y brasier, se veía genial, un hilo  dental  azul oscuro con el juego del brasier, se le dejaban ver sus enormes  pechos bien  formados, se terminó de desnudar y enseño su triangulo, una raja grande  con  enormes labios estaban totalmente hinchados y el clítoris que casi se le  salí de  la vagina, con un pequeño triangulo de pelo sobre ella, bien formado……..</p><p>Nos tiramos a la cama y nos revolcamos, nos besamos,  nos  tocábamos, como unas locas, metíamos nuestras lenguas por todos lados,  mis dedos  y los suyos recorrían toda nuestra anatomía, así como tenía los dedos en  el  culo, los tenía sobre el clítoris o dentro de la vagina, sino su lengua  me  volvía loca……</p><p>No recuerdo cuanto tiempo estuvimos así, lo que sí sé  es que  quedé extenuada, agotada….</p><p>Abrí los ojos……que horror eran las 11:30 de la noche,  mi hija  me había llamado como tres veces al celular, mi carro estaba en la gran  estación……….auxiliooooooo</p><p>Ella se veía hermosa sobre la cama, pero ahora quería  irme a  casa urgentemente, la desperté e inventamos un cuento de mi carro dañado  ella me  fue a llevar a casa y cuando llegamos él estaba fuera esperando, en el  camino  nos acicalamos, yo le presenté a mi marido a mi nueva amiga y le  explicamos la  situación. El se tranquilizó al ver que se trataba de una mujer y me  acepto la  excusa.</p><p>Espero que hoy me llame mi amiga y mientras escribo  la  historia muero por que llame……….</p><p>Fuente: todorelatos.com</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.relatos.conejitax.es/me-he-convertido-en-una-autentica-puta/feed</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Sorpresa con mi vecina</title><link>http://www.relatos.conejitax.es/sorpresa-con-mi-vecina</link> <comments>http://www.relatos.conejitax.es/sorpresa-con-mi-vecina#comments</comments> <pubDate>Mon, 15 Feb 2010 09:04:57 +0000</pubDate> <dc:creator>admin</dc:creator> <category><![CDATA[Lesbianas]]></category> <category><![CDATA[cam lesbiana]]></category> <category><![CDATA[relatos de lesbianas]]></category> <category><![CDATA[webcam lesbianas]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.relatos.conejitax.es/?p=130</guid> <description><![CDATA[Relato porno 15 de febrero del 2010, los mejores relatos porno. Yo sabía perfectamente que mi marido siempre se había sentido atraído por mi vecina Teresa, una mujer aproximadamente de nuestra edad -45 años-, aunque nunca se había atrevido a confesármelo. No obstante, a raíz de nuestro encuentro con un matrimonio amigo, Julio y Carmen, cambiaron [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Relato porno 15 de febrero del 2010, los mejores relatos porno. Yo sabía perfectamente que mi marido siempre se había sentido atraído por mi vecina Teresa, una mujer aproximadamente de nuestra edad -45 años-, aunque nunca se había atrevido a confesármelo. No obstante, a raíz de nuestro encuentro con un matrimonio amigo, Julio y Carmen, cambiaron muchas cosas en nuestra relación y una de ellas fue un aumento de la mutua confianza. Nos lo contábamos todo, o casi todo, porque yo no le hablaba de los encuentros furtivos que mantenía con Carmen desde nuestro primer intercambio con ella y su marido. En resumen, que un buen día Paco me contó lo que yo ya sabía: que estaba deseando beneficiarse a Teresa.<span id="more-130"></span></p><div id="relato"><p>Teresa vive puerta con puerta con nosotros. Es una mujer bastante atractiva, rubia teñida, más bien menuda pero con un tipo envidiable, al que acompaña una cara bastante agraciada. Está casada con Benito, dos o tres años mayor que ella, también de baja estatura y muy delgado.</p><p>Mi relación con Teresa siempre fue muy cordial, tanto que podría decirse que somos buenas amigas. De trato agradable, es muy locuaz y dicharachera. Nuestra confianza comenzó al poco de venirse a vivir a nuestro edificio, hará unos cuatro años, cuando nos encontramos un buen día tendiendo la colada en el patio interior, al coincidir nuestras ventanas frente por frente. Desde ese día, como si de un pacto tácito se tratase, lo hacemos siempre a la misma hora, y aprovechamos para charlar un rato.</p><p>Una mañana de sábado, sobre las once, me asomé a la ventana para tender la ropa. Acababa de salir de la ducha y solo llevaba puesto mi albornoz, sin nada debajo. Casi al instante se abrió la ventana de enfrente y salió Teresa, vestida con un pijama, que me había oído y se dispuso a hacer lo mismo aprovechando para mantener nuestra charla cotidiana.</p><p>-Buenos días, Isa. Que tal de noche de viernes ¿salisteis de farra?-</p><p>-Que va, hija, los años ya empiezan a pesar y cada vez apetece menos-</p><p>-Bueno, seguro que aprovechasteis bien la noche- me dijo con un guiño picaresco y una sonrisa</p><p>-Mujer, para eso aun tenemos fuerzas… y ganas- le contesté con una sonrisa -y tú que tal con Benito. ¿Tuvisteis también marcha?-</p><p>-Claro. Y de la buena. Ten en cuenta que el pobre se levanta todos los días a las 6 de la mañana y no regresa hasta tarde, así que durante la semana tengo que estar a dieta. Pero el viernes ya es otra cosa. Nos dimos una paliza tan grande que él todavía está roncando, y a mí me costó un triunfo despegarme de las sábanas-</p><p>-Caramba para Benito. Es pequeño pero parece que da la talla-</p><p>-Y no sabes de que forma. Es una fiera. Y además, no todo en él es pequeño- e hizo un ilustrativo gesto separando ambas manos</p><p>-Vaya, vaya. Sois toda una caja de sorpresas-</p><p>-Yo no, en todo caso, él. Ni te puedes imaginar el tamaño que se gasta-</p><p>-y tú que sabes de tamaños. Para hacerlo tienes que compararlo con otros-</p><p>-¿y quien te dice a ti que no lo he hecho ya?-</p><p>-¡No me digas!- exclamé sinceramente sorprendida. ¿de veras has probado otra…. polla?-</p><p>-Que quede entre nosotras, pero sí. Y más de una-</p><p>Ni en sueños me hubiera pasado aquello por la imaginación que Teresa, tan recatada como parecía, le estuviera poniendo los cuernos al bueno de Benito. Pero no tenía por que escandalizarme. En los últimos meses mi vida sexual había dado un vuelco espectacular, pasando de la monogamia más absoluta a un libertinaje total, tras aquella loca velada en compañía de nuestros amigos Julio y Carmen, en la que hicimos de todo entre todos, y los posteriores encuentros con ellos y los míos con Carmen.</p><p>De todos modos estaba intrigada y quería saber más. La conversación había empezado a calentarme, así que le espeté:</p><p>-Yo también tengo ciertas cosas que contarte al respecto, pero me parece que este no es el momento. Pueden oírnos y no me gustaría ser la comidilla del vecindario, pero por que no podemos contarnos mutuamente nuestras confidencias cualquier día de semana, cuando estemos solas, mientras nos tomamos un café-</p><p>-Cuando quieras, por mí no hay problema-</p><p>-¿Qué te parece el lunes?- le dije, recordando que Paco tenía previsto un viaje de trabajo y estaría ausente un par de días.</p><p>-Perfecto. El lunes pues-</p><p>En ese momento sucedió algo inesperado. Noté un roce detrás de mí. Era mi marido, que sin que percibiese su presencia se había arrodillado sigilosamente detrás de mí y pude notar como iba subiendo lentamente el albornoz hasta dejar mi culo ante su vista. Yo no podía hacer nada para evitarlo, -aunque en el fondo tampoco lo deseaba-, porque aun con lo comprometido de la situación, con la vecina a pocos metros de mi, tenía que disimular ante ella como si no pasara nada. Me hice una composición de lugar. El cabrón había estado oyendo nuestra conversación sin que nos percatásemos y estaba tratando de sacar provecho.</p><p>Traté de disimular su presencia –en la posición en que estaba, ella no podía advertirla, porque al estar arrodillado quedaba fuera de su vista- pero al notar como sus manos abrían mis nalgas y su lengua invadía mi culo, no pude evitar dar un fuerte respingo</p><p>-¿te pasa algo?- dijo Teresa</p><p>-Nada mujer. Estoy descalza y sin querer he tropezado con la pared al mover un pie- dije mintiendo descaradamente, pero con una voz tan susurrante que provocó en ella un gesto de incredulidad, aunque nada dijo.</p><p>Seguimos con nuestra conversación, aunque abordando temas menos escabrosos, o mas bien lo hizo ella, porque yo era incapaz de coordinar mis ideas. La lengua de paco lamía mi culo cada vez con mayor insistencia.</p><p>Y así transcurrieron unos momentos, justo hasta que Paco dejó de conformarse solamente con mi culo y sus traviesos dedos se abrieron paso entre los pliegues de mi mojado coñito, y no pude aguantar más. Con una disculpa incongruente –ni siquiera recuerdo cual- me despedí de Teresa, dejándola casi con la palabra en la boca, y cerré la ventana. Ya tendría tiempo de darle explicaciones, pero ahora lo que más urgía era continuar recibiendo placer.</p><p>Tras separarme de él le dije:</p><p>-vámonos ahora mismo a la cama, que te vas a enterar, hijo de puta-</p><p>Y a continuación me lo llevé casi a rastras hacia el dormitorio, asiéndolo por un brazo. El iba completamente desnudo e hice que se tendiese boca arriba en la cama.</p><p>Me senté sobre su rostro mirando hacia sus pies.</p><p>-Sigue comiendo, cabrón, que lo estabas haciendo muy bien-</p><p>Y continuó con el trabajo interrumpido.</p><p>Me agaché hasta que mi boca pudo apoderarse de su polla y me la tragué entera; cuando empezaba a coger ritmo de chupada me vino a la cabeza el comentario de Teresa sobre el tamaño de la verga de Benito, y de repente me imaginé que era la que me estaba comiendo.</p><p>Fue tal la avidez con que lo hice, que mi marido se descargó casi instantáneamente en mi boca, sin sospechar siquiera que mi entusiasmo iba destinado al vecino.</p><p>Después, como vi que era incapaz de enderezarla de nuevo –el desgaste de la noche añadido al de la mañana habían provocado en él una provisional impotencia-, le obligué a complacerme con su lengua y dedos, lo cual no dejó de ser muy satisfactorio.</p><p>Cuando tras terminar estábamos recuperándonos en el lecho, me dijo:</p><p>-Oí todo lo que te decía Teresa. Espero que obtengas más información sobre lo que está pasando, porque me gustaría hacer algo con ella-</p><p>Le prometí intentarlo.</p><p>Y llegó el lunes. Paco, tras hacer la maleta, salió de casa sobre las 10 de la mañana para viajar en avión a Barcelona, despidiéndose de mí hasta el miércoles con un beso, no sin antes insistir sobre el asunto de Teresa, que no se le había ido de la cabeza.</p><p>Poco después, acudía a mi cotidiana cita con mi vecina mientras tendíamos la colada, y allí estaba ella, puntual.</p><p>-Chica, el otro día te fuiste tan repentinamente que no tuvimos tiempo a despedirnos. ¿te pasaba algo?-</p><p>-Claro que me pasaba algo, pero ahora no te lo puedo contar. Mejor lo hago cuando tomemos ese café que tenemos pendiente-</p><p>-Pues si quieres nos lo tomamos ahora ya. Yo al menos no tengo mucho que hacer-</p><p>Estaba deseando tener ese rato de intimidad con ella, así que acepté. Le dije si podía venir a mi casa, porque yo ya tenía el café preparado.</p><p>-De acuerdo; no estoy muy presentable pero solo se trata de pasar de una puerta a la otra- me dijo.</p><p>A los dos minutos llamaba a mi puerta. Efectivamente, no estaba como para salir a la calle, ya que calzaba zapatillas y vestía un pijama de pantalón corto y una bata, indumentaria similar a la que yo llevaba.</p><p>El café ya estaba dispuesto en la mesita y la invité a sentarse. Nada más hacerlo, no se anduvo con rodeos:</p><p>-Bueno, cuéntame tu secreto del otro día, que me tienes sobre ascuas-</p><p>-Vale, pero después me tienes tú que responder a unas cuantas preguntas. Confidencia por confidencia-</p><p>Asintió, aunque no muy convencida, y pasé a contarle todo lo acontecido el sábado con el ataque a traición de Paco mientras hablaba con ella a través de la ventana. No dudé en entrar en los detalles más escabrosos, porque suponía que eso la iba a hacer reaccionar. Y efectivamente, según le iba comentando lo ocurrido un rubor tiñó sus mejillas, y a veces no podía evitar relamerse los labios. Esa actitud por su parte, que además llevaba aparejada una pronunciada hinchazón de sus pezones, me contagió, y empecé a sentir un calor en la entrepierna, síntoma de que me estaba excitando, no sé si por recordar lo sucedido o porque su presencia me perturbaba. Cuando terminé de contarle, Teresa estaba encendida como una hoguera. Y entonces llegó mi hora.</p><p>-Bueno, pues cuéntame esas aventuras que te traes, golfilla-</p><p>-Bueno, pero esto tiene que quedar entre nosotras. ¿Me lo prometes?-</p><p>-Sí, pero cuéntamelo ya, que me muero de curiosidad-</p><p>-Es que me da un poco de apuro, porque tú al fin y al cabo me has contado algo que te ha pasado con tu marido, pero lo mío es distinto: le he puesto los cuernos a Benito-</p><p>-No eres la única. Yo tampoco estoy libre de pecado, también tengo mis &#8220;cosillas&#8221;, y más de las que supones- y le conté todos los detalles de los intercambios que Paco y yo manteníamos con Julio y Carmen, y los encuentros furtivos con ésta, a espaldas de nuestros maridos.</p><p>Cuando terminé, su cara era un poema, con una expresión en la que se entremezclaban la excitación y la sorpresa.</p><p>-espero que ahora me cuentes tú-</p><p>Tras asentir con un gesto, comenzó:</p><p>-Pues verás: hace algunas semanas, me encontré casualmente en el supermercado con Manolo, un compañero de trabajo de Benito. Hacía tiempo que no nos veíamos, y le pregunté por su familia –conozco a su mujer por haber coincidido en cenas de trabajo-. Nos liamos a hablar, y terminamos tomando un café juntos.</p><p>Manolo es muy atractivo, alto fuerte y guapo, y a ello hay que añadir que está dotado de una labia y un desparpajo fuera de lo común, y tiene fama de mujeriego. Enseguida me di cuenta de que pretendía llevarme al huerto, pero debo reconocer que la idea no me desagradaba en absoluto.</p><p>Empezó haciéndome ligeras insinuaciones, y terminó diciendo que envidiaba la suerte que tenía Benito de tener como esposa a una muñequita como yo, que si él fuera mi marido no me dejaba ni a sol ni a sombra, etc.</p><p>Le contesté que eso precisamente era lo que ocurría. Mi marido iba del trabajo a casa y de casa al trabajo. Pero el me respondió que no siempre era así, porque cerca de la fábrica en que trabajan hay un puti club del que Benito era asiduo, y que no iba allí solamente a tomar copas, y de ello podían dar fe tanto el propio Manolo como otros compañeros de trabajo.</p><p>Eso me hizo pensar que ya que mi marido me ponía los cuernos, ¿Por qué tenía yo que permanecer fiel, y más teniendo ante mi a un bombón como Manolo, que me estaba diciendo claramente cómeme?</p><p>Cambié claramente de actitud, haciendo ver a mi acompañante que tenía via libre para seducirme, y él lo percibió tan claramente que en pocos minutos me encontraba a bordo de su coche, camino de un motel.</p><p>Tan pronto llegamos al pequeño parking correspondiente a la habitación que habíamos alquilado, ni siquiera me dejó bajar del coche. Puso su mano derecha en mi nuca y me arrastró hacia él, aproximando sus labios a los míos, que inconscientemente se entreabrieron para dar acceso a su lengua, que se enzarzó en un duelo con la mía. Estábamos a tope los dos. Mi calentura era tan grande que cuando su mano izquierda se posó en mi muslo, iniciando una subida por dentro de la falda en dirección a mi zona más íntima, abrí las piernas para facilitarle el trabajo-</p><p>El relato de Teresa me estaba poniendo tan cachonda que no dudé en posar una mano en sus desnudos muslos, al tiempo que me iba acercando tanto a ella que sentíamos el soplido de nuestras respiraciones, pero no quise pasar de ahí, al menos por el momento. Ella pareció no darse cuenta y continuó:</p><p>-Pronto su mano llegó a donde pretendía, sin que nuestras bocas se separaran ni un solo instante. Mi lengua recorría todo el interior de su boca y me tragaba su saliva como si fuera el néctar más exquisito, y mi mano tampoco permanecía inactiva, puesto que como si tuviera voluntad propia, se dirigió hacia su polla, que apretó por fuera del pantalón, haciendo que me llevase una pequeña decepción, puesto que al tacto se notaba claramente que su tamaño era muy inferior a la de mi Benito; pero ni con esas bajó mi calentura.</p><p>Su mano echó a un lado mi tanga y accedió a mi coñito, que al estar completamente depilado no le puso impedimento alguno para que sus dedos se introdujesen en el interior. Mi excitación era tan grande que solo tardé unos instantes en correrme.</p><p>Después, bajamos del coche y entramos en la habitación. Nada más hacerlo encendió las luces, me arrastró hacia la cama y me tumbó en ella boca arriba. Comenzó a besarme de nuevo, mientras desabrochaba lentamente los botones de mi blusa, para después sacar mis tetas del sujetador donde estaban aprisionadas, y comenzar a magrearlas y a pellizcarme los pezones.</p><p>Su boca abandonó la mía y se dirigió a mi cuello y mi oreja, que chupó, lamió y mordió con delicadeza, provocándome unas sensaciones increíblemente gratificantes.</p><p>Después descendió hacia mis tetas, que chupó con avidez, al tiempo que su mano se dirigió al borde de mi falda, que arrastró hasta la cintura. Tras eso, su cabeza descendió hasta la altura de mi coño y con sus manos bajó mi tanga hasta los tobillos, facilitando que me lo quitara con un simple movimiento de pies. Sus dedos separaron los labios de mi depilado coñito, y ante la vista de su interior, no pudo evitar comentar: -joder, es precioso-, para después introducir allí su lengua y comenzar a comerlo con maestría.</p><p>Mientras tanto, mis manos tampoco se estaban quietas. La entrepierna de Manolo había quedado a su altura y hacia allí se dirigieron para desabrochar con habilidad el cierre y la bragueta del pantalón, introducirse en su slip y sacar a la luz una enhiesta polla, muy dura, pero de un tamaño realmente decepcionante al lado de lo que yo estaba acostumbrada, como ya había podido apreciar previamente al tacto.</p><p>Pero no me importó. Me la llevé a la boca como si fuese el más sabroso de los caramelos y me puse a chuparla, mientras pensaba que aún no hacía una hora que me había encontrado con Manolo y ya estábamos haciendo un 69. Me sentí puta, pero eso en lugar de afectarme me agradaba.</p><p>Pronto nos corrimos casi al unísono. Primero le tocó el turno a él, que inundó mi boca con una descarga de leche de la que no dejé escapar ni una gota, y casi al instante me sobrevino un intenso orgasmo.</p><p>Después terminamos de desnudarnos. Pese al lamentable tamaño de su polla, yo tenía ganas de meterla en mi coño, porque aunque ya había disfrutado de dos orgasmos no estaba ni mucho menos saciada. Pero las perspectivas eran penosas: entre lo pequeña que era y lo arrugada que estaba, parecía haber desaparecido, enterrada entre los huevos.</p><p>Pese a ello no desfallecí. Acercando de nuevo mi boca, me puse a chupársela con entusiasmo, alternando con lamidas en los huevos, pero no parecía reaccionar. Hice que se diera la vuelta y se quedara a cuatro patas, y tras abrir sus nalgas, metí la lengua en el agujero de su culo en un apasionado beso negro, algo que cuando se lo hago a Benito provoca que su polla salte como un resorte. Pero fue inútil: al pasar mi mano por entre sus muslos para comprobar su estado de rigidez, comprobé decepcionada que apenas habia reaccionado.</p><p>Manolo captó mi desencanto y se ofreció a llamar a un amigo de toda confianza que gustosamente se ofrecería a saciar mis urgencias. Pese a las ganas de polla que tenía, me negué, porque ya me estaba arriesgando bastante con lo que estaba haciendo como para permitir que alguien más interviniese.</p><p>Pero Manolo, a quien lo que le faltaba de potencia sexual lo compensaba con imaginación, encontró la solución.</p><p>-Aquí de lo que se trata no es de ver, sino de follar, así que si lo llamo y apagamos las luces antes de que llegue, no habrá problema alguno porque no sabrá con quien ha estado-</p><p>Ese argumento, unido a la intensidad con que deseaba una polla en condiciones dentro de mi coño, me convenció plenamente y accedí. Llamó por el móvil:</p><p>-¿Jaime? Soy Manolo. Estoy en el motel &#8220;La Rosaleda&#8221;, habitación 134, y necesito que me eches una mano- y a continuación le explicó de lo que se trataba, y tras colgar, me dijo que llegaría en cinco minutos. Salió a abrir la puerta del garaje, único acceso a la habitación para los clientes, y después apagó la luz y descorrió ligeramente la persiana del ventanal hasta conseguir una penumbra adecuada, que permitiese moverse por la habitación pero sin distinguir las caras, y se tendió conmigo a esperar.</p><p>Al cabo del tiempo prometido, escuchamos unos suaves golpes en la puerta de la habitación. Manolo se levantó a abrir.</p><p>-Hola Jaime. Pasa y vete desnudando-</p><p>El recién llegado no dijo ni una palabra. Le distinguí en la penumbra, desnudándose. Cuando hubo terminado, decidí tomar la iniciativa. Salí de la cama, me arrodillé ante Jaime, y tomé su polla en mis manos. Estaba morcillona, pero enseguida comenzó a desperezarse.</p><p>Me la llevé a la boca y comencé a chuparla. Sin llegar a ser la de mi marido, era mucho mayor que la de Manolo y unos cuantos chupetones y lamidas de huevos la pusieron dura como el acero.</p><p>Yo necesitaba que me la metieran bien adentro, así que sin más dilación le obligué a tumbarse en la cama, me puse sobre él, mirándole de frente, y me la clavé de un solo golpe, sintiendo un extraordinario e instantáneo placer. Comencé a dar saltitos, sintiendo como aquella espléndida polla entraba y salía de mi resbaladizo coño. A mi izquierda, percibí en la penumbra que Manolo se había puesto de pie sobre la cama y su pollita estaba a la altura de mi boca en una clara invitación que no dudé en aceptar.</p><p>Me la metí en la boca teniendo cuidado de que no me quedase encajada entre mis dientes –evidentemente es broma pero no se aleja mucho de la realidad-. Los esfuerzos realizados para ponérsela a tono dieron finalmente sus frutos y la polla de Manolo se endureció, quizás producto de mi entusiasmo y del morbo que le producían los jadeos que exhalábamos Jaime y yo en nuestra follada.</p><p>En ese momento, a mi enfebrecida y calenturienta mente se le ocurrió una idea. Benito llevaba años intentando metérmela por el culo, pero sus reiterados intentos siempre habían fracasado, debido al descomunal tamaño de su instrumento. La insignificancia de los atributos de Manolo me daba pie, no solo a intentar que me acometiesen por primera vez por ese orificio, sino a experimentar una doble penetración, así que no dudé en pedirle que me la introdujese por atrás.</p><p>Éste accedió gustoso a mi petición, y se situó detrás de mí, poniéndose de rodillas. Uno de sus dedos buscó a tientas mi esfínter y se dedicó a masajearlo.</p><p>Supuse que lo había mojado en saliva, porque noté cierta humedad. Y placer, mucho placer, añadido al que me provocaba su amigo con la polla metida dentro de mí mientras aprovechaba para chuparme las tetas.</p><p>Pero lo mejor estaba por llegar, porque tras masajear durante un rato la zona y conseguir relajarla, el dedo de Manolo fue sustituido por su polla, que no era mucho más grande. No hizo más que empujar y lo introdujo de un solo golpe en mi virginal agujero sin provocarme prácticamente dolor, y no pasaron ni diez segundos cuando me sobrevino un intensísimo orgasmo en medio de fuertes gemidos, y se provocó una reacción en cadena: en primer lugar Jaime y un momento después Manolo, se vaciaron en mi interior.</p><p>Estaba tan agradecida por el placer recibido, que en cuando se sacaron de dentro de mí hice que se pusieran juntos, de pie, y arrodillada, lamí sus pollas hasta dejarlas completamente relucientes.</p><p>Después, Jaime se vistió y se marchó tras decirnos que cuando volviésemos a necesitar de su colaboración no dudásemos en llamarle, y poco después Manolo y yo abandonábamos la habitación, prometiendo volver a repetir en cuanto surgiese la oportunidad, algo que todavía no ha sucedido-</p><p>Aquel relato causó estragos en mí, dejándome completamente enfebrecida, presa de la más desenfrenada lujuria; estaba tan cerca de ella que sentía su respiración entrecortada, fiel reflejo de que su estado era muy parecido al mío.</p><p>Tuve la tentación de besarla en la boca, casi segura como estaba de que no me rechazaría, pero algo me hizo ser prudente y cambiar de táctica hasta confirmar mi teoría. Mi mano continuaba posada en uno de sus muslos, muy cerca del borde del pantaloncito del pijama, y ella no hacía nada por separarla.</p><p>-¿Teresa, te puedo pedir una cosa un poco íntima?-</p><p>-Lo que quieras. Hemos desnudado nuestras intimidades hasta tal punto, que poco puede haber ya que no sepamos la una de la otra-</p><p>-No, no se trata de que me cuentes nada; es otra cosa. Hace tiempo que mi marido me ha pedido que me depile el coño, pero de momento no me atreví porque tengo miedo a que no me guste como me queda. ¿Me permitirías ver el tuyo para comprobarlo?-</p><p>-Por supuesto que sí. Puedes contemplarlo todo el tiempo que quieras-</p><p>Y a renglón seguido se alzó un poco y bajó su pantaloncito de pijama, dejando al descubierto un hermoso coñito, completamente rasurado, y que entre sus labios reflejaba un brillo de humedad que delataba lo excitada que estaba su propietaria.</p><p>Sin decir nada, me levanté del sofá y me arrodillé ante Teresa, aproximando mi cara a su entrepierna con la disculpa de verlo con más detenimiento. Un penetrante y delicioso aroma a sexo me invadió.</p><p>-¿Puedo tocarte alrededor para comprobar su suavidad?-</p><p>-Por supuesto. Es todo tuyo- me invitó con voz susurrante.</p><p>Las yemas de mis dedos pasaron a acariciar los alrededores de su vagina con extrema suavidad, arrancando de Teresa un profundo gemido de excitación, que me dio a entender que la suerte estaba definitivamente echada.</p><p>Alcé la vista hacia su rostro y vi que tenía los ojos entrecerrados y mordía su labio inferior, y me decidí a atacar. Acerqué los dedos a su coñito y lo abrí con delicadeza. Chorreaba.</p><p>En ese instante abrió los ojos y mirándome, dijo en un susurro:</p><p>-Hazlo ya, por favor-</p><p>No hizo falta que lo repitiera. Mi boca se acercó a aquella cueva y mi lengua penetró en su interior, quedando pegada a las húmedas paredes como una ventosa, al tiempo que una de mis manos bajaba a mi coñito y comenzaba a acariciarlo. Después, mi lengua empezó a moverse por todos los recovecos, primero lentamente y después a mayor ritmo el sonido de su chapoteo estaba acompañado por la sucesión de gemidos que exhalaba Teresa, y que alternaba con todo tipo de frases soeces invitándome a devorarla. Cuando mi lengua tocó su botoncito y mis labios lo apretaron, le llegó el éxtasis, que se encadenó con el mío, ambos de gran intensidad.</p><p>Teresa quiso cambiar de posición conmigo para aplicarme el mismo tratamiento, pero le dije que no. Hice que se pusiera de pie, y le quité la escasa ropa que le quedaba, lo que después hizo ella conmigo. A continuación la tomé de una mano y la arrastré hasta el dormitorio.</p><p>Nos tendimos sobre la cama y comenzamos a comernos la boca con voracidad, mientras nos manoseábamos mutuamente por todo el cuerpo.</p><p>Aprecié la belleza y consistencia de sus tetas, de tamaño mediano y pezón negro, y no pude resistir la tentación de metérmelas en la boca, devorándolas a base de lamidas y chupeteos.</p><p>Poco a poco fuimos buscando la posición idónea para un 69. Mientras yo utilizaba mis dedos para penetrarla y jugar dentro de ella, sentí como su lengua se introducía en mi coño y me devoraba por dentro tal y como yo le había hecho antes, demostrando ser una aventajada aprendiz.</p><p>No tardamos en volver a corrernos violentamente, en una auténtica vorágine de frenesí sexual, pero no estábamos agotadas, ni mucho menos. Hice que se pusiera a cuatro patas y mi lengua pasó a lamer el agujerito de su culo, provocando una nueva retahíla de frases obscenas en las que las palabras guarra, puta y zorra dirigidas a mi persona tenían el mayor protagonismo, cosa que me enardecía aun más, animando a mi lengua a seguir con su trabajo empujando con la punta en su agujero hasta llegar casi a sodomizarla. Tardó bastante en correrse, pero finalmente lo hizo, y sin tomar casi respiro, se situó detrás de mí para dedicarme el mismo tratamiento que ella había disfrutado.</p><p>Terminamos exhaustas y bañadas en sudor, y pasamos a la ducha, donde nos enjabonamos mutuamente, aprovechando para darnos una nueva ración de caricias.</p><p>Comprendí que definitivamente, me gustaban más las mujeres que los hombres, aun sin despreciar a éstos.</p><p>Poco después nos despedíamos. Teresa, a sabiendas de que yo aquella noche dormiría sola, se ofreció para mediar ante su marido proponiéndole que hicieran un trío conmigo, algo de lo que estaba segura que no se negaría, pero decliné la tentadora invitación. No quería mantener ningún tipo de relación con hombres en ausencia de mi marido, pero lo que sí le pedí fue que aquella noche, aun siendo día de semana, lo provocase para tener sexo, y se &#8220;olvidase&#8221; de bajar las persianas de la habitación, con lo que yo podría ser espectadora privilegiada desde mi ventana, dándome una buena masturbada mientras admiraba la enorme polla de Benito.</p><p>Fuente: todorelatos.com</p></div> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.relatos.conejitax.es/sorpresa-con-mi-vecina/feed</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> <item><title>Un dia de fabula</title><link>http://www.relatos.conejitax.es/un-dia-de-fabula</link> <comments>http://www.relatos.conejitax.es/un-dia-de-fabula#comments</comments> <pubDate>Wed, 03 Feb 2010 09:00:06 +0000</pubDate> <dc:creator>admin</dc:creator> <category><![CDATA[Lesbianas]]></category> <category><![CDATA[lesbianas en relatos]]></category> <category><![CDATA[relatos de lesbianas]]></category><guid isPermaLink="false">http://www.relatos.conejitax.es/?p=67</guid> <description><![CDATA[Relato porno 3 de febrero del 2010. Son dos amigas, Francis y Lili. Hoy van de picnic al campo, porque les gusta la naturaleza y la intimidad. Dejan el coche al borde del camino y se internan por el bosque. Al poco rato encuentran un pequeño claro y preparan el tinglado webcams porno. Extienden una [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p>Relato porno 3 de febrero del 2010. Son dos amigas, Francis y Lili. Hoy van de picnic al campo, porque les gusta la naturaleza y la intimidad. Dejan el coche al borde del camino y se internan por el bosque. Al poco rato encuentran un pequeño claro y preparan el tinglado <a href="http://www.webcam.conejitax.es" target="_blank">webcams porno</a>. Extienden una gran tela sobre la hierba húmeda, abren la neverita, beben unas cervezas. Las dos charlan muy animadas y sonrientes, se gastan bromas, ríen. Después de unas cuantas cervezas, Francis besa suavemente a Lili. Lo hace porque piensa que Lili es una mujer muy guapa y atractiva. Lili le devuelve el beso a Francis, se lo devuelve en los labios, en la mejilla, en el cuello. Pasan un largo rato besándose y acariciándose. Luego Francis le desabrocha la blusa a Lili, y aparecen sus pechos, casi como por arte de magia. Francis cree que son los pechos más bonitos que ha visto en su vida, pequeños y bien formados, con unos pezones rosados y juguetones. <span id="more-67"></span>Empieza a besarlos y a mamarlos. Mientras Lili suspira, pues le encanta la pasión que siente Francis por sus pechos, y le gustan mucho sus caricias. A Francis también le gusta que le saboreen los pechos, así que se quita su camisa de cuadros y el sujetador. Sus pechos son más grandes y voluptuosos que los de Lili. Francis piensa que los tiene demasiado grandes, y le ha comentado alguna vez a Lili que piensa operárselos. Pero Lili le ha dicho que ni hablar, que le encantan sus pechos grandes, y que los ama tanto como al resto de su ser.</p><p>Así que así siguen un rato, besándose, acariciándose, amándose. Y están a punto de pasar a mayores cuando de repente algo se agita por entre la maleza. Ante ellas aparece un lobo enorme, un lobo peludo y negro como la noche, con una larga cola y un hocico baboso y lleno de dientes amarillentos. El lobo las gruñe, y parece muy feroz. La chicas gritan, asustadas, e intentan escapar. Pero el lobo es muy rápido, y logra tumbarlas fácilmente. Lili y Francis están aterrorizadas, el lobo les ha puesto sus patas encima, y pueden percibir su aliento fiero. Pero entonces, cuando todo parece perdido, el lobo empieza a lamer a Lili. Le lame la cara, los labios, el cuello y los pechos. Parece que lo que más le gusta son los pechos. A Lili le sorprende la dulzura que demuestra poseer el lobo. Lo habían juzgado mal. Se da cuenta de repente de que algo le esta presionando la pierna. Es el pene del lobo, que parece que está durísimo, y que se frota contra su pierna de manera disimulada. Pobrecito, piensa Lili. Él también tiene sus necesidades. Así que Lili, mientras el lobo le lame juguetonamente los lóbulos, se baja los pantalones y las bragas, y se le ofrece, sumisa y cariñosa. El lobo se relame, con su enorme lengua, se echa sobre Lili, le introduce su miembro, y empieza a follársela. Pronto empiezan a jadear y a aullar de placer. La embestidas del lobo son cada vez más rápidas, más salvajes. Mientras, Francis los observa, como hipnotizada, y solo acierta a masturbarse, pues por alguna razón misteriosa le pone muy cachonda ver como un enorme lobo negro se folla a su amiga. Los aullidos son cada vez más fuertes, y al final desembocan en una sinfonía de gritos y gemidos. El lobo se ha derramado dentro de Lili, pero Lili ha tocado el cielo, y ha jugado con las estrellas.</p><p>Permanecen sin moverse un rato, el lobo encima de Lili, jadeando todavía y echando un poco de baba por el hocico. Luego llega el turno de Francis. De alguna manera maravillosa, los tres se entienden a la perfección. Por lo menos Francis no lo duda un instante. En un santiamén ya se ha despojado de su ropa y se ha puesto a cuatro patas. Si se la tiene que follar un lobo, piensa, al menos que se la meta como a una zorra. El lobo no se hace de rogar, y parece mentira, ya vuelve a tener el miembro a punto. Es un lobo como los de antes. Aunque primero olisquea los bajos de Francis, y les pasa un poco la lengua. Eso le pone a Francis a mil, así que, desesperada, le grita al lobo: &#8220;¡Vamos, hijo de puta! ¡Fóllame! ¡ Fóllame como te has follado a mi amiga!&#8221;. El lobo no le hace ascos a una proposición de semejante índole, y al momento ya está perforando el culo a la pobre Francis, que se lleva una buena sorpresa. Pero pronto se le pasa, no sabía que el sexo anal era tan rico. Y Lili también ayuda, pues ella no se limita a masturbarse, sino que besa y acaricia a Francis, la acompaña en su éxtasis, que le llega muy pronto. Son solo unos segundos, pero son unos segundos increíbles, donde sólo existen ellos tres, y todo son placeres, sensaciones y los pelos del lobo.</p><p>Lili y Francis, en estado de trance, tardan un buen rato en reponerme. Para cuando han vuelto en sí, ya no hay rastro del lobo. Ha desaparecido. Casi dudan de que haya existido de verdad, de que haya sido real; creen que tal vez todo ha sido un sueño, un sueño maravilloso. Permanecen varias horas tumbadas sobre la hierba, desnudas y abrazadas, en silencio. Ha sido un día mágico, piensan, mientras una dulce brisa les acaricia la piel y el sol se esconde tras las copas de los árboles. Un día de fábula.<br /> Fuente: todorelatos.com</p> ]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://www.relatos.conejitax.es/un-dia-de-fabula/feed</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> </channel> </rss>
