No podía creerlo, mi papá por fin había decidido contratar una secretaria. Después de tanto tiempo de verlo sufrir por el exceso de trabajo en la oficina, habló por teléfono a una agencia de colocaciones para contratar a una eficiente y leal secretaria: Gabriela Anzurez.
Claro que yo me moría de la curiosidad de conocerla, mi mamá se refirió muy bien de ella: “Es una chica muy linda, muy atenta y servicial”.
“Dady” está feliz (muy sospechoso), muy cariñoso con mamá (súper sospechoso) y ayer por la noche vio la televisión con nosotras dos (súper-extra-sospechoso), no tuve que pensar mucho para darme cuenta de algo diferente:
Cielos!! Pensé, una mujer distinta a mi madre está todo el día a solas con mi papá!!
Tenía que cerciorarme de que no era una chica que representara un peligro para “Dady”, y bien, puse manos a la obra para descubrir las “verdaderas intenciones” de esa mujer tan “servicial”. Yo no podía decirle estas a dudas a mi mamá, ya que ella podría sufrir mucho si acaso fuesen verdaderas, por lo que tuve que inventar un sin-número de pretextos para poder salir del Cole e ir a la oficina de mi papá en el centro.
Cuando llegué a su oficina, además del movimiento constante de todos los empleados (ahí estaba Ricardo, ese chico tan guapo que me pretendía…), bueno, digo que encontré a la chica mas divina, tierna, hermosamente delgada y con la sonrisa mas angelical que me puedo imaginar; la secretaria de mi papá!! Pero si eso fuera poco, el asombro se hizo mayúsculo cuando ella se levanto dirigiéndome una gran sonrisa y se dirigió hacía mi exclamando con una dulce voz de niñita espantada: “Carolina, Carolina Rodríguez, pasa por favor…” Leer todo

