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Relato porno del 8 de mayo del 2009. “Se busca compañer@ para compartir piso de estudiantes, piso cerca de la facultad”

Creo que con esto llegará- pienso mientras coloco papel por la universidad con mi número de teléfono debajo.

Me llamo Eva y este es mi tercer año de universidad y después de dos años de la residencia, decidí que era mejor buscarme un piso ya que me era más barato que la residencia. Espero tener suerte con mi compañero y no tener que volver a hacer esta búsqueda hasta que acabe mi licenciatura de psicología.

Las llamadas se fueron sucediendo hasta que creí encontrar a mi nuevo compañero de piso y lo invité a que lo viera antes de decidirse a alquilar.

El timbre suena a las 5, justo a la hora a la que habíamos quedado y eso me gusta, sobretodo porque odio tener que esperar por los demás.

Abro la puerta y veo a un chico de 1,80 (diez centímetros más alto que yo), ojos y pelo negro y de complexión atlética:

-Tú debes de ser Marc-digo

-El mismo y tú Eva ¿no?

-Si, pasa para que puedas ver el piso.

Mientras le enseñaba el piso, hablamos y pensé que no e había equivocado al elegirlo. Marc me fue contando su vida, diciéndome que estaba estudiando arquitectura, que tenia 21 años como yo, que no era de Salamanca pero que su hermana también vivía aquí, ella también estaba compartiendo piso por la zona. Nos caímos bien desde el principio. Leer todo

Relato porno 23 de febrero del 2010, los mejores relatos porno. ¡¡Hola!!! Somos de nuevo Sara y Clara, talvez hayan leído un relato anterior de nosotras llamado “mi hermana y yo en el autobús” o “una fiesta entre hermanas” como recordaran en el relato de la fiesta tuvimos una pequeña orgía con algunos vecinos, en una fiesta de despedida, bueno esto que vamos a relatara continuación, sucedió muchos meses después de esa fiesta. (J Por cierto este relato es real, aunque no lo creanJ )

Como recordaran en aquella ocasión estuvimos con dos muchachos y su madre y estos revelaron los planes que tenían para con ella y algunas otras personas. (Revisar el relato anterior).

Bueno todo comienza un día en que como casi siempre estábamos las dos hermanas solas en nuestro departamento, tiradas descansando de pues de un buena noche de placer con algunos amigos que acabábamos de conocer, era domingo y ya pasaba del medio día cuando escuchamos el timbre del interfón cuando contestamos escuchamos una voz conocida, pidiéndonos entrar y subir, era la voz de Ignacio uno de los hijos de la señora Anna, nosotras les abrimos la puerta desde le departamento y en pocos minutos tocaron a la puerta, al abrir nos encontramos con un espectáculo maravilloso, eran Francisco e Ignacio, pero no solos, pues con ellos venían dos mujeres mas, ellas eran Anna su madre de 36 años y Marta una de las 4 hermanas de Anna de 34 años. Las dos vestían de igual manera, bueno vestidas si se puede decir vestidas por como andaban. Ambas llevaban un abrigo que les llegaba hasta las pantorrillas y se podían ver que llevaban zapatillas de tacón de casi 20 centímetros y medias de red, lo que resaltaba sus hermosas aunque algo gordas piernas. Pero lo que más nos sorprendió fue ver que ambas tenían un collar de cuero negro y estos tenían atados a cadenas que los chicos llevaban, para terminar con la primera impresión notamos que ambas estaban maquilladas como verdaderas callejeras, y bajo sus abrigos se podía adivinar su delicada desnudes. Leer todo

Relato porno 11 de febrero del 2010, los mejores relatos porno. Era un día de mayo como cualquiera. Calores infernales y calles ardiendo a rayo de sol. Esta historia tiene dos protagonistas: ella, casada, madura en flor, sus treinta recién cumplidos le hacían diario la exigencia de vivir la vida a tope, al máximo. Él, un hombre sin mayor atractivo; de hecho, tenía de nacimiento una pierna más corta que la otra; un rostro ajado a base de intemperie y mala vida. Era bajito, muy bajito, no llegaba al metro y medio. Se le conocía en su barrio como alguien de pocas pulgas, de mal genio y amargado. Nunca le habían conocido ni familia, ni amigos, mucho menos alguna mujer. Era más bien mugroso, barba mal cortada, ya algo canosa a pesar de su juventud. Tenía apenas unos 22 ó 23 años. Trabajaba de mandadero en un despacho de abogados, en el segundo piso del mismo edificio donde ella trabajaba, finamente vestida todos los días, impecable, hermosa, atractiva a los ojos de los hombres que subían y bajaban del mismo edificio de oficinas. Ella estaba en el último piso, el 8º. Leer todo