Esta historia es completamente real. Yo no busque esta experiencia, pero marcó mi vida intensamente y fue con una bonita colegiala.

Soy jugador de futbol y llegue a jugar en la 2da profesional de mi país, pero me di cuenta que eso no era lo mio, si bien yo me desempeñaba bien dentro del campo, me di cuenta que no era la suficientemente bueno como para llegar a destacar dentro del mundo del futbol profesional, fue entonces que decidí a mis 23 años postular a una universidad local y logre ingresar.

Vivo en una region del Peru no muy lejos de la capital y a pesar de ello no hay muy buenas carreteras para algunos pueblos. En la universidad donde estudiaba me dieron una media beca con el fin de pertenecer a su equipo de futbol cosa que acepte gustoso. De vez en cuando ibamos en un bus a otras regiones para jugar campeonatos

Las lluvias torrenciales por la zona eran cosa frecuente. Una tarde cayo una muy abundante y llenó las carreteras de barro y para colmo cayeron en algunas zonas huaycos es decir pequeñas avalanchas de lodo y piedras sobre ellas asi que muchos buses de pasajeros se habian quedado atascados y los viajeros obligados a buscar otros buses. La gran Mayoria eran campesinos. El bus de mi universidad fue uno de ellos y yo me vi obligado a buscar lugar en cualquier bus que pasara y lo mismo mis compañeros. Afortunadamente algunos lograron rapidamemente sitio y yo tambien logré subir a un bus interprovincial con algunos pasajeros de pie en el pasadizo, todos campesinos de la zona que habian subido sus paquetes. Mis compañeros “aprovechando el panico decidieron irse a otra ciudad a tomar sus copas” y solo yo regresé a casa pues por mi vida deportiva me acostumbré a no beber

El caso es que iba parado en el bus, y estaba mas o menos a 2 horas de casa, seguian subiendo mas campesinos con bultos (paquetes)…incluso habia un cilindro al fondo! …esto se ponia cada vez mas fastidioso, si bien no estaba lleno el vehiculo, la mala condicion del terreno, el ir de pie y el desorden hacian todo desagradable.

Avanzamos un poco mas cuando de pronto el bus se detuvo. Otro vehiculo se habia atascado y no podia avanzar. Oscurecia ya eran casi las 6 pm y por alli no habia iluminación electrica, solo cerros y mas cerros y en medio la carretera. Esta vez se trataba de un bus de un colegio de chicas “high” de la capital , colegialas que habian ido con casacas con su logo de su promoción escolar y con uniforme, representando a su colegio llevando ayuda social a diversas zonas pobres de alrededores. No les hacia gracia pasarla a oscuras alli ni dentro de su bus pues fácilmente podian ser presa fácil de delincuentes de la carretera asi que pararon nuestro bus y las que pudieran entrar fueran llevadas al pueblo donde yo iba. Leer todo

Hola, somos un matrimonio de 30 años yo y 29 años mi mujer, trabajadores los dos, sin hijos aun, físicamente creo que bastante atractivos ambos, si lo dijera cara a cara me consideraría normal, para no aparentar un creído, pero como aquí no me conoce nadie, diré lo que creo es verdad, somos una pareja atractiva.

Trabajamos los dos, ambos en empresas diferentes, con suelos normalitos, vamos, de la media supongo y vivimos en Madrid, somos un matrimonio de lo mas normal para nuestra edad, nos gusta viajar, salir con amigos de vez en cuando, y de lo mas normales sexualmente hablando, hacemos el amor en casa y no cada día. Aunque eso de normales, a partir de lo que os voy a relatar no se si retirarlo, tampoco se si cambiara nuestra vida sexual a partir de este momento, no hace mucho que ocurrió y creo que aun no esta asimilado.

Lo que os cuento ocurrió este mes de mayo pasado xxx , fue nuestro aniversario de boda y el viernes por la noche decidimos salir a cenar fuera, no es que solamos arreglarnos demasiado pero ese día no sé, quizás por que hacia tiempo que no salíamos pero quería vestir bien, aparté los tejanos y me puse unos pantalones chulos y una camisa guapísima y mi mujer se puso un vestidito negro que quitaba el hipo, no es que enseñara el tanga pero era realmente corto, me dio cosa verla así, hacia tiempo que no la veía en minifalda y madre mía como estaba, hasta sentí un poco de celos o no se que, pero no quise decir nada , por que me diría,- jolin, para una vez que salimos los dos solos, además hacia tiempo que quería ponerme este vestido- es que estoy seguro que diría eso. También pensé, coño, que vean lo bonita que es mi mujer, que se mueran de envidia.

Pues bien salimos de casa y nos dirigimos a un restaurante en el centro, donde ya tenia mesa reservada, entramos y un camarero nos acompaño a la mesa, al lado de esta había un grupo de ejecutivos, cincuentones ya, trajeados, alguno incluso con el pelo engominado, yo pensaba para mi que parecían el típico jefe pastoso y cabrón. Estaban con las copas ya y llevaban una conversación bastante divertida creo, ya que se reían mucho. Pues bien, en cuanto llegamos a la mesa se callaron de golpe, mi preciosa mujer les llamo la atención, sus preciosas piernas, su generoso escote y su rostro perfectamente maquillado hizo que incluso se giraran descaradamente, a mi me cortó un poco, luego pensé que era normal, pero coño, un poco de educación. Mi mujer en ese momento se corto aun más, pero bueno, nos sentamos, y ellos siguieron su conversación como si no hubiera pasado nada. Leer todo

Era mi primer trabajo como camarera y no me fue nada fácil teniendo en cuenta que mi jefa con sus inoportunos comentarios me lo hacía bastante cuesta arriba. Tenía queja para todo. Estaba mal que tuviera confianza con los clientes de la misma manera que lo estaba si tenía poca o si era demasiado generosa o demasiado fría, todo le molestaba. Lo preocupante llegó cuando se tomó la libertad de juzgar mi aspecto. Tenía días para decirme que debía bajar de peso y días para decirme que mi vestuario era demasiado provocativo para un bar de barrio. ¿A quién quería engañar? Le repateaba terriblemente doblarme la edad, tener una cara vulgar y un cuerpo mediocre, no soportaba que bajo sus blusas sus pechos se mostraran como leves abultamientos cercanos a su vientre, que su culo se dejara llevar por las leyes de la gravedad y verse obligada a ocultar sus amplias caderas en aquellos pantalones masculinos y pasados de moda. Su rostro hierático denotaba una clara ausencia de apetito sexual, vamos que era una frígida en toda regla, solterona hasta los 40 que se casó con Joey para interés de él.

Joey era el encantador marido americano de mi jefa, trabajaba donde podía y cuando quería, pero digamos que ella con su trabajo de funcuionaria lo mantenía, para no quedarse sola, supongo… De vez en cuando venía a echarme una mano al bar, he de reconocer que cada vez, más a menudo. Teníamos una gran complicidad y aunque no comprendía bien el idioma no nos era muy difícil despotricar contra su mujer, tampoco teníamos problemas en hablar de sexo siempre con respeto, yo llevaba tres meses sin practicarlo y estaba que me subía por las paredes, el trabajo absorbía todo mi tiempo. Él de vez en cuando tenía sus aventuras para ignorancia de su mujer, era evidente pues aunque ya había dejado atrás los 40 tenía un aspecto que muchos de los chicos de 25 con los que me había enrollado últimamente envidiarían. Leer todo