Tengo una prima que es mi mejor amiga, se llama Diana, ella es tan lista que se ha ganado la confianza de todos mis tíos y hasta de mis papas, TODA la familia piensa que ella es tan madura para su edad (22años).

Así que desde los viernes por la noche mi prima y yo tenemos mi casa a nuestra disposición, ya que ella por ser (tan seria) (si !!! mjm) jajaja se queda conmigo hasta que vuelven mis papas.

Cada viernes, hacemos nuestras fiestas en mi casa, y como por armonía no paramos algunos de los amigos y amigas se quedan a dormir, pues de hecho nos reunimos no más de 5 parejas.

Si mal no recuerdo desde que tengo 17 años hemos hecho nuestras fiestas cada viernes, así que ya todos nos conocemos hasta la forma de roncar, jajajajaja motivo por el cual a veces nos encontramos a nuestros amigos en plena actividad sexual ahí en plena sala o en donde se les ocurra a ellos, y ya dejo de ser morbo para todos, los vemos y como si nada pasara, es muy normal que la gente tenga sexo no?

Uno de tantos viernes por la mañana me llama mi novio Gerardo y me dice que tenia que ir al DF a hacer unas compras, motivo por el cual no estaría ese fin de semana conmigo (mmmhhhh…) (suspiro).

Como para rematar mi depre llama una amiga de las que cada viernes nos juntamos, y me dice que no vendría a casa hoy por que se quedaría a cuidar a su abuela en el hospital, (quedan solo 3 parejas que hoy si van a venir). Leer todo

Hola a todos otra vez. Me decido a escribir nuevamente para contaros la que creo que es la experiencia sexual más fuerte que he tenido en mi vida por el momento.

Para los que todavía no me conocéis os diré que me llamo Marta, soy una chica gallega de 20 años. Soy morena, bajita y delgada, con unas buenas tetas y sobre todo con un culo impresionante. Lo que más me gusta en la vida es el sexo en grupo. Desde que lo descubrí me encanta ser follada por un buen grupo de chicos.

La historia comienza hace tres meses aproximadamente, a la vuelta de las vacaciones de Navidad. Había quedado después de clase con un compañero de la facultad llamado Pedro, con el que me llevaba bastante bien. Estábamos enrollados, y aunque no éramos novios oficialmente habíamos follado bastantes veces juntos.

No nos habíamos visto desde antes de las vacaciones, y cuando llegué junto a él empecé a contarle cómo había pasado las vacaciones y todo eso. Se notaba que no me prestaba demasiada atención; parecía como si estuviese pensando en otras cosas. Estaba sin duda nervioso y comprendí que quería decirme algo.

Le costaba un poco al principio, pero ante mi insistencia empezó a soltarse poco a poco. Empezó diciéndome:

-¿Sabes, Marta? Es que le he estado dando vueltas a una cosa y…

-A ver, hombre, no me dirás ahora que me tienes miedo. Dime lo que quieras. –respondí yo.

-Pues, verás. Los dos sabemos que eres una tía a la que le gusta bastante el sexo y que no tienes ningún prejuicio en ese aspecto. En navidades he estado hablando con unos colegas sobre hacer orgías y todas esas cosas. Ellos están deseando organizar una buena, pero ya sabes que la mayoría de las tías son bastante estrechas en este tema y les hablas de algo así y piensan que estás enfermo o que eres un pervertido. Mis amigos piensan que no hay ninguna chica que esté dispuesta a dejarse follar por 20 tíos a la vez, y yo les he jurado que conocía a una que sí lo haría.

-Y claro, ¿estabas pensando en mí, no? –le dije yo con una leve sonrisa en la boca.

-Pues sí la verdad. No te ofendas. No lo tomes como un defecto, sino como todo lo contrario. Para nosotros eso es una virtud muy grande. Yo creo que tienes una madurez muy superior a chicas mucho mayores que tú, y por eso eres tan especial. Además podrías ganarte una pasta gansa.

-¿Pasta, de qué hablas? –dije yo interesándome mucho más por el tema al hablarme de dinero.

-Mira, el plan sería el siguiente: mis padres tienen una casita en la playa que está vacía todo el año excepto en verano. La idea es ir allí mis 19 colegas, tú y yo a pasar todo el fin de semana practicando contigo sexo a tope. Ya lo hemos hablado y estamos dispuestos a darte 100 euros por barba, con lo que un fin de semana ganarías nada menos que 2000 euros: más de treinta mil pelas para ti solita. Leer todo

Mi nombre es Martín y espero que en este como en mis futuros relatos encuentren el placer que yo sentí al vivirlos. Actualmente tengo 35 años y los he vivido intensamente sobre todo en cuanto a mis vivencias sexuales.

Antes de continuar quisiera hacer la salvedad de que todo lo escrito está sujeto estrictamente a la verdad y a pesar de que esto pueda acarrearme problemas, pues, ni siquiera los nombres han sido cambiados.

Todo comenzó en 1980, cuando tenía escasos once años y medio y llego a casa para vivir con nosotros mi pequeña prima Pilar (un año menos que yo), ya que por aquel tiempo se había quedado huérfana cuando sus padres murieron en un terrible accidente. Al comienzo me resultaba incómodo que estuviese allí, pues, por ser hijo único estaba acostumbrado a estar solo; pero, con el correr de los meses todo cambio y nos hicimos grandes amigos.

Paso el tiempo y yo tenía 14 años y ella 13, corría el verano del 83’ cuando la costa norte del Perú se vio afectada por una terrible temporada de lluvias que destruyó muchas viviendas y dañó otras; entre ellas la nuestra en donde el techo de varias habitaciones se vinieron abajo incluyendo el de la recámara de Pilar.

Fue por ello que debimos reubicarnos. A Pilar y a mi nos pusieron el misma habitación…, claro que en camas separadas; sin embargo, resultó imposible de evitar que en mas de una vez nos pasasen anécdotas… digamos… embarazosas. Por ejemplo el que uno de nosotros entrara al baño de la recamara cuando el otro lo estaba utilizando, o que nos sorprendiésemos el uno al otro cuando nos estábamos vistiendo.

Al comienzo nos incomodaba; pero, cuando la naciente malicia propia de nuestra edad, nos demostró las “ventajas” de estas situaciones todo cambió. Yo; por ejemplo, descubrí que Pili –como solía llamarla- ya no era una niña. Ya se le notaban sus formas femeninas; sus pechitos habían crecido como dos pequeños conos, sus nalguitas ya se mostraban más carnositas y levantadas y en su parte delantera se adivinaba su vello púbico como una escasa pelusita. Tiempo después ella me contaría que lo que vio de mí también le gustó.

Aquella visiones provocaron en mi sensaciones nunca antes vividas y ella lo notó. No perdía la oportunidad de estar a su lado tanto así que incluso en las escuela los muchachos nos molestaban. En casa yo no perdía oportunidad para mirarle sus aún frágiles; pero, ya apetecibles piernitas y ella era generosa en mostrármelas. Todo el día paseaba por toda la casa en un short negro muy diminuto que no sólo me dejaba verle sus piernas sino también su traserito levantado y bien carnoso ya y su cinturita cada vez más pronunciada. O bien en nuestra habitación luciendo una minifalda tán corta que cada vez que agachaba, giraba o saltaba me dejaba ver el color de su calzoncito y algo más.

Pasaron los meses y yo estaba tan enamorado de ella que me masturbaba hasta tres veces al día pensando en mil formas de tenerla entre mis brazos. Cuando pensé que ya nada nuevo ocurriría llego el glorioso 18 de Octubre de 1983, día en que mi Pilar cumplía sus 14 añitos.

Muy temprano me desperté y casi impulsivamente corrí a su cama y al abrazarla y besarla deseándole un feliz cumpleaños sus labios rozaron los míos y ambos nos sobresaltamos; pero, nada dijimos- Leer todo