Como le regale a mi mujer una penetracion anal…, y me pidio repetir.
Hace poco tiempo en uno de esos dias que no apetece salir de casa estabamos en el sofa de casa viendo la television, y como casi siempre no habia nada interesante, mi mujer me pidio que fuese al video club a buscar alguna pelicula entretenida.
-La que yo quiera? pregunte.
-La que tu quieras, me dijo.
Entonces mi cabeza se puso en marcha, baje al video club que esta cerca de casa, empece a buscar en la seccion x, y entonces vi una pelicula que me parecio perfecta, wet dreams, sueños humedos, en la portada se veia de todo. Me dicidi por ella y me la lleve a casa.
Cuendo llegue mi mujer me dijo si queria palomitas para ver la peli y yo le dije que no, que no haria falta. Cuando mi mujer cogio la pelicula me miro con cara de pillina y me dijo,
-Para no pasar frio, no?
No era la primera vez que veiamos una pelicula x, y a mi mujer le ponia mucho ver este tipo de peliculas, pero no se imaginaba lo que se me pasaba por la cabeza.
Disimuladamente yo habia puesto un bote de aceite lubricante al lado del sofa. Mi plan estaba en marcha.
Pusimos la pelicula y la primera imagen era una mujer masturbandose mientras dormia, a mi mujer le gusto y empezo a masturbarse, y me dijo:
-Vamos a hacer todo lo que salga en la pelicula, vale?
-Todo, todo? le respondi yo.
Me miro con cara de lujuria y para responderme, me bajo los pantalones y los calzoncillos y se metio mi polla en la boca. yo ya estaba empalmado, se quedo mi glande en la boca y me empezo a masturbar. Que delicia. Pero paro enseguida y me dijo: Leer todo
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Semen en ayunas
Mi novio y yo estamos estudiando en la Universidad de Valencia y hace unos días que acabamos los exámenes de septiembre, y como las clases no empiezan hasta octubre, estamos aprovechando estos días para descansar e ir a la playa. Lo cierto es que esto no tiene nada e extraordinario, porque llevamos yendo todo el verano, pero estos días últimos los estamos aprovechando al máximo.
Además lo bueno que tiene el ir a la playa en esta época es que como todo el mundo está trabajando, pues practicamente la playa está vacía por las mañanas, por lo que casi siempre estamos solos.
Hasta ahora nunca habíamos intentado hacer nada en la playa, y eso que llevamos casi 3 años juntos. Pero yo aquel día estaba muy caliente, y Mario…bueno, creo que Mario nunca deja de estarlo. Es insaciable ese chico.
Era un día normal de la semana. Mario se pasó a recogerme temprano, sobre las 9:00 de la mañana. Subimos a su coche y nos dirigimos, como todos los días, a la playa más cercana. Al llegar no había absolutamente nadie, pero bastó con bajar hasta la orilla para instalarnos, cuando oímos llegar a un coche. Al rato vimos que se trataba de una pareja de personas mayores, un hombre y una mujer, que se pusieron como a 10 metros de donde estábamos nosotros, y mira que había playa. La verdad es que tampoco nos importó demasiado y nos olvidamos pronto de su presencia. Mario comenzó a ojear una revista mientras yo tomaba el sol, boca arriba, extrañamente consciente de mi calentura, causada no precisamente por el sol de las 10 de la mañana, sino porque, con la cabeza ladeada, no podía quitarle la vista de encima al paquete de Mario. Leer todo
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Las hermanas
Los vestidos estaban listos, los zapatos de tacón alto y el perfume de mamá también, Celia ve a su hermana y se ve así misma, con la sonrisa dibujada de oreja a oreja, con la mirada extasiada y el hoyuelo en la mejilla derecha, heredado de su madre, que también la luce, viendo a sus hijas tan felices y con solo una toalla encima, esperando su aprobación para vestirse para el quizá día más importante de sus vidas, el día en el que recibirían como primera y única vez, el listón de graduadas de preparatoria. Hoy cambiaria todo, hoy dejarían de ser absolutamente dependientes, hoy saldrían al mundo como adultas, como tantas veces soñaron, como tantas veces alucinaron frente al espejo viejo de su cuarto y cuando se decían “Ya no espero para estar en la universidad, conocer gente mayor que nosotras y también bueno, ya sabes… más experimentada”.
Doña Carolina acaba el ultimo trazo que faltaba en el vestido rosa de Raquel y feliz las mira. “Ya es hora hija, vístanse” les dice mientras recoge el hilo de la maquina, y aspira por tercera vez su cigarrillo de menta. Ellas no esperan más, de inmediato dejan caer sus toallas y desnudas buscan ropa interior, miles de murmullos entonces se escuchan, Celia afirmaba que el tanga rosa en este caso es lo más apropiado “no marca hermanita, además es cómoda”, Rebeca no sabe si sea lo correcto “Hija y si un viento nos pesca quedamos casi en pelotas”, su madre las ve discutir tan amigablemente, tan unidas, tan distintas a la vez, pero con la tolerancia indicada, se siente orgullosa. “Toda la vida serán más que hermanas, amigas” se dice así misma.
Raquel y Celia nacieron el mismo día, pero no de la misma madre, me he olvidado de mencionar ese pequeño gran detalle, ambas se dicen hermanas e hijas de Doña Carolina, pero en realidad… ninguna lo es, Doña Carolina es estéril, se enteró cuando soñaba y soñaba con un par de gemelas en brazos, y fue muy doloroso entonces, lloro meses y mentalmente hasta años, Don Sergio no toleraba ver a su mujer así, sentía que su vida se iba entre lagrimas y veía con impotencia a sus amigos cuando tenían hijos, uno tras uno. Fue cuando pensó en adoptar, consulto con su esposa y luego de pensarlo bien, decidieron ir al orfanato; no tuvieron problemas entonces , eran una pareja de clase alta que además asimilaba virtudes y valores. En primer momento sólo quisieron un bebe, de preferencia mujer, pero luego de meditarlo bien y ya con un poco más de impedimentos adoptaron una más. Al principio eran muy iguales, parecían gemelas, pero el tiempo las hizo disímiles, Raquel era más blanca, con cabellos rubios, y ojos claros, con una sonrisa encantadora y unos cachetitos lindos de peñiscar, Celia en cambio llevaba los cabellos oscuros de la “madre”, con ojos cafés hermosos y un color de tez llamativo y armonioso con su cabello, un poco menos blanca que su hermana, ambas lindas, ninguna superior, pero eso sí, distintas, al momento y luego, cuando sus personalidades cambiaron, cuando Celia era más liberal, cuando cambiaba el té con los padres por las fiestas y a Moliére por el chico de la tienda de la esquina. Leer todo

