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	<title>Relatos Porno &#187; Sexo Oral</title>
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	<description>Relatos porno y relatos de sexo</description>
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		<title>Mi prima la caliente me la chupa</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Aug 2010 09:58:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Amor filial]]></category>
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		<description><![CDATA[Soy de Chile y tengo 17 años, desde pequeño siempre he tenido debilidad por las piernas y pies bien formados de las mujeres, poseo un pene de 19 cm. erecto. En fin, el cuento es este: hace más o menos 3 años, cuando tenía 14 estaba de visita en la casa de mi prima, ella [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Soy de Chile y tengo 17 años, desde pequeño siempre he tenido debilidad por las piernas y pies bien formados de las mujeres, poseo un pene de 19 cm. erecto. En fin, el cuento es este: hace más o menos 3 años, cuando tenía 14 estaba de visita en la casa de mi prima, ella se parece mucho a Jennifer López para que tengan una noción, con unas tetas más bien grandes, un culo redondito y parado y lo mejor de todo: las mejores piernas del mundo, bien torneadas y sexy. Un día en la mañana entré a su cuarto para buscar algo no recuerdo que. Ella estaba sentada de piernas cruzadas en la cama con una camisola muy corta que dejaba ver sus piernas por completo, desde los muslos hasta sus exquisitos pies.</p>
<p>La erección fue inmediata y mi excitación fue tanta que las miré por un rato hasta que ella me preguntó qué miraba, en ese momento fui corriendo al baño para masturbarme. A ella le encanta exhibir su sexy par de piernas, sobretodo a mi, por lo que después de aquella ocasión no paró de mostrármelas.</p>
<p>Un año más tarde, yo con 15 y ella con 14, fui nuevamente a dormir a su casa. Estaba viendo televisión en su pieza mientras ella se duchaba. Luego de un rato ella sale del baño con una toalla en la cabeza y otra tapando sus pechos y culo pero dejando las piernas desnudas por completo, en ese momento pude apreciar lo voluptuosa que ella era, no parecía tener 14 años sino 20. Entró y se sentó en la cama (yo estaba en sentado en una silla a los pies de su cama), no me miró, subió las piernas y comenzó su ritual se depilación el cual duró unos 25 minutos.<span id="more-387"></span></p>
<p>Mi miembro estaba nuevamente rígido al 100% y el paquete sobresalía demasiado del pantalón, por lo que tenía que moverme constantemente para que ella no lo notara. Hice como que veía TV pero de reojo no sacaba la mirada de sus pantorrillas y muslos muy bien desarrollados, dije que iba a la cocina pero solo para no decirle que me haría la paja de mi vida.</p>
<p>Sus seducciones pararon cuando dejé de ir para su casa durante medio año más o menos. Pero aquí culmina el relato, pues hace 2 meses, en vacaciones de verano, volví con mi familia a su casa para el cumpleaños de mi tía. Eran las 12 del día, entre a su cuarto para decirle algo pero ella estaba humectándose sus deliciosas piernas con crema, se había acabado de duchar y estaba vestida con una falda muy pero muy corta. Dije perdón y me estaba retirando avergonzado, pero ella me dijo que pasara y cerrara la puerta con llave.</p>
<p>Me senté a sus pies mientras ella masajeaba una de sus piernas en alto y formando un arco con su pie el cual estaba muy cerca de mi rostro, que claro lo hacía a propósito para excitarme y lo consiguió apenas entré a la pieza. Comenzamos a hablar del colegio y esas cosas, pero a mi solo me interesaban sus sensuales piernas, que todavía masajeaba y su pie estaba tan cerca ahora que podía sentir con facilidad el olor de la crema. Para variar me provocaron una erección inmensa, sentía un cosquilleo muy agradable en mi pene. De repente puso su pie izquierdo en mi muslo, yo estaba vuelto loco y ella hacía como si no pasara nada, estaba a punto de eyacular, seguimos conversando sobre la vida y la familia pero yo transpiraba de nerviosismo, cuando de pronto subió su pie hasta mis genitales preguntando:- &#8220;¿Eres igual de tímido con todas las mujeres?&#8221; e hizo un leve masaje, yo le respondí:-&#8221;Solo con las que me gustan&#8221; y ella irónicamente dijo:- &#8220;Ah ¿es por eso entonces que siento algo duro en la planta de mi pie o tienes algo en el bolsillo?&#8221;.</p>
<p>Me puse muy nervioso, pero más que eso caliente, así que la miré fijamente y tomé aquel pie para comenzar a chuparlo, ella también empezó a excitarse, así que con el otro pie me daba un masaje muy estimulante en el pene. No podía creer que estaba pasando lo que siempre había soñado, mi prima de 16 años a la cual siempre había deseado me estaba haciendo una paja con el pie. Nos llamaron a almorzar, en el comedor no paró de tocarme con sus pies por debajo de la mesa pero lo hacía sin mirarme. En la noche había un asado de unos amigos de la familia, por lo que todos en la casa iban a salir, pero nosotros dos no, nos pusimos de acuerdo para no ir. A la noche, apenas todos se fueron fuimos a su pieza y comenzamos a comernos, le tocaba el culo y ella a mí el abdomen. Lentamente fui bajando mis manos por sus piernas hasta llegar a sus pies, le saqué los zapatos (eran tacones blancos) y comencé a pasar mi paquete por sus piernas. Ella estaba ya muy caliente, me agarro, nos dimos un beso y me sacó la polera, me pidió me bajara los pantalones y yo le dije que lo hiciera ella. Me bajo el cierre, toco el órgano y dijo que estaba muy caliente, me bajó los calzoncillos y se agachó.</p>
<p>Arrodillada me dijo que era virgen y que no perdería la virginidad con un primo, le pregunté si el sexo oral estaba descartado y dijo que lo pensaría. Comenzó a masturbarme y dijo que ni en Internet había visto uno tan grande, sonrío y pasó su lengua desde la base hasta la punta del glande y luego por la cabeza que estaba muy húmeda, se lo metió en la boca, lo chupó por un minuto y se lo sacó, le pregunté porque había parado tan buena succión y replicó con que iba a terminar lo que había empezado en la mañana, puso un pie a cada lado de mi pija y comenzó a masturbarme. Estaba en el paraíso. Tomé uno de los pies y lo introduje en mi boca, le chupaba los dedos y tocaba sus piernas mientras ella me masturbaba con el otro pie haciendo presión contra mi vientre. Le dije que estaba apunto de eyacular, le pedí que lo chupara y así poder tragarse mi semen, me dijo que ni loca y me agarró el pene apretándolo con fuerza haciendo que saliera una gota de líquido transparente y que el cabezón brillara, este estaba lleno de un liquido espumoso y se veían pequeñas burbujas a su alrededor, me miró y comenzó a pasar su lengua de una forma muy sensual por el glande limpiándome aquel líquido espeso.</p>
<p>Tomé nuevamente sus pies y los puse entre mis piernas, ella comenzó de nuevo con el &#8220;masaje&#8221;, yo acariciaba sus piernas de arriba hacia abajo (muslos hasta pies) y no pasaron más de 30 segundos para que tuviera el mejor orgasmo de mi vida, ella gritó &#8220;haaayyy&#8221; pues sus pies y el cubrecama quedaron bañados por mi semen. Al final me dijo que le gustó y que me lo haría de nuevo, pero al día siguiente solo nos dijimos hola y chao, sin embargo algunos días después hablamos por MSN y nos pusimos de acuerdo en que cada vez que nos encontráramos haríamos de las nuestras y así sucedió.</p>
<p>Tres semana después, o sea hace poco mas de un mes atrás, su familia se fue a veranear a un balneario chileno por 5 días, ella me avisó y dijo que no iría para que estuviéramos esos días juntos. Les dijo a sus padres que se quedaría en la casa de su mejor amiga, la cual sabía lo que iba a pasar y la ayudó con el permiso. Yo por mi parte dije que me iba a dormir a la casa de un amigo también y mis padres no pusieron ningún problema pero dijeron que me estarían llamando al celular.</p>
<p>Ese mismo día me fui a su casa, la sola idea de lo que íbamos a hacer me estimulaba mucho. Llegué a su vivienda como a las 10:30 de la noche, ella me estaba esperando dentro de la casa para que ningún vecino sospechara que ella estaba ahí, traté de entrar lo mas furtivo posible porque alguien podría pensar que era un robo.</p>
<p>Ya dentro de la casa, nos saludamos con más confianza y nos dimos un buen beso, ella vestía unos jeans bien apretados, dejando ver la forma de su culo y arriba una polera apretada también que apenas tapaba sus tetas, dejando el ombligo afuera. Mientras íbamos caminando hacia su cuarto le di un agarrón en el trasero y a esto dijo:- &#8220;¡oye!&#8221;, haciéndose la niña buena. Entramos a su habitación y encima de la cama había una cámara de video, un condón y unas medias de seda. Pregunté para qué era todo eso y me dijo que haríamos un video, me entusiasmé con lo que dijo.</p>
<p>Se quitó las zapatillas y los jeans, y quedó en con la pequeña polera, una tanga negra y unos calcetines blancos, la tomé por detrás y clavé mi bulto en su culo, ella me dijo que esperara hasta el video y acepté. Subimos al segundo piso y ella se puso las medias, dijo que me sentara en una silla de cocina que había ahí y que me quitara toda la ropa, lo hice y luego ella me ató las muñecas por detrás de la silla con una cinta adhesiva. No me podía mover, de repente puso una música erótica de fondo en el computador, prendió la cámara y comenzó a bailarme. La cámara estaba puesta de modo que nos viéramos los dos. Mi pene estaba flácido y su danza no me estimulaba mucho a no ser cuando se daba vuelta, ahí podía apreciar su exquisito culo en la tanga. La cámara estaba grabando, comenzó a sacarse lentamente las medias, los 10 cm. de carne ahora eran unos rígidos 19. Se hincó en el suelo ante mí y emprendió a chuparme la verga pidiéndome que le avisara si es que me iba.</p>
<p>Según ella era virgen y que solo me había hecho mamadas a mí pero parecía toda una experta en el asunto. Tomó el único condón que había y me lo puso, se sentó encima de mí y me cabalgó como una histérica. Si bien ella dijo que era virgen no vi una gota de sangre por el rompimiento del himen, pero no le tomé importancia. Se relajó un rato arriba mío y luego vimos el video. Le pregunté si tenía más preservativos para los otros días y me dijo que pensó que yo iba a llevar. Un poco enojada dijo que no se arriesgaría a que un vecino o alguien conocido nos vieran juntos comprando condones, la gracia era estar los 4 días que nos quedaban sin salir de la casa. Le pregunté que haríamos y me dijo que igual tendríamos sexo, ya sea oral, anal o masturbarnos.</p>
<p>Yo no podía estar más contento, creo que cualquier hombre prefiere una buena mamada o meterlo por el culo que por adelante, y eso era lo que ella me estaba diciendo. Me dijo que se había puesto una meta, hacerme eyacular como mínimo tres veces al día, ella ya sabía las partes de su cuerpo que más me atraían, que si bien las tetas y su retaguardia me producían erecciones, sus piernas me volvían chiflado. Después de aquel largo y cansador sexo del video dormimos juntos en su cama.</p>
<p>Al día siguiente tomamos desayuno y ella preparo un baño de espuma en el jacuzzi de su mama. Entramos en él desnudos, ella con un moño en el cabello para no mojárselo. Me toqueteaba con los pies por debajo del agua. Ya durito, puse un chorro de agua en dirección a mi pene. Ella, viendo mi cara, me dijo que no empezara sin su consentimiento, pero yo no le hice caso. Indignada apagó los chorros, y me puso un pie en el pecho, lo levantó mostrándome aquella pierna muy bien torneada. –&#8221;¿Esto si te gusta verdad?&#8221; me dijo.</p>
<p>Sin responder, me puse de pie y comencé a tocar aquella pierna y a lamer su pie, ella reía y me manipulaba con su cuerpo. Le dije que se lo quería meter por detrás, ella accedió y lo hicimos en el jacuzzi. La espuma y el agua hacían que la penetración fuera mucho más fácil y si bien se quejaba de dolor y placer estaba lo suficientemente dilatada como para no dañarla. Luego de terminar me dijo que quería chupármelo, le dije que estaba exhausto y se enojó.</p>
<p>Después de unas horas, repuesto y listo para la acción, le dije que me hiciera sexo oral. Ella replicó diciendo que lo haríamos mutuamente, o sea, un 69. Aunque no me gusta agacharme ante una mujer, consentí porque era lo justo. Nos acostamos en su cama en posición del 69 y lo emprendimos. Yo soy más alto que ella, por lo que su vagina me quedaba más abajo de la boca.</p>
<p>Enfurecida y con el pene en la boca me dijo que empezará rápido, le dije que no alcanzaba así que le chupé lo que tenía más cerca, el culo, pero antes le dije que se pusiera una tanga para hacerlo mejor. El 69 culminó con que no le avisé que me iba y su boca quedó llena de semen. Pensé que me mataría, pero fue al contrario, si bien lo escupió en el baño, dijo que tener mi leche caliente dentro de su boca le pareció muy sexy pero que igual le avisara la próxima vez.</p>
<p>En la noche, como a eso de las 9:00, me mostró unos videos porno que tenía en el PC, los había bajado recién de Kazaa. Si bien los 2 orgasmos del día me tenían un poco cansado, aún me quedaba de lo que a ella tanto le gustaba. –&#8221;¿Quieres darme un masaje en las piernas y esparcirles crema humectante?&#8221; me dijo con cara de inocente. Mi corazón latía muy fuerte y le dije que si sin pensarlo ni una vez. –&#8221;Esto hay que grabarlo&#8221; dijo. Se agarró de manera muy sexy el cabello con un moño igual que el del jacuzzi y de puso una toalla blanca cubriendo todo menos sus brazos y piernas. Se acostó en la cama de modo que sus piernas quedaron de una forma muy tentadora. Prendí la cámara y comencé a esparcir la crema por sus perniles. Empecé por los muslos, casi en el culo, e iba bajando y masajeando sus preciosas piernas.</p>
<p>Ella jugaba con los dedos de sus pies, manipulándome para que me los llevara a la boca. Luego de que las humecté, las levante en mis hombros y lamí cada parte de sus piernas. Me bajé los pantalones y le mostré el enorme paquete que tenía por su culpa y le dije: -&#8221;No sabes todo el tiempo esperé hacerte esto, antes siempre que te ponías minifalda tenía que correr al baño a echarme una paja&#8221;. –&#8221;Jajaja, eso te pasó por tímido, yo sabía que ibas al baño a masturbarte, era obvio, me mirabas las piernas, respirabas más rápido y la erección se te notaba al kilómetro&#8221;. Me corrió más una paja con los pies y se cumplieron los 3 orgasmos que ella quería en el día.</p>
<p>Al segundo día las cosas estaban por cambiar, yo noté que a ella le gustaba bastante hacerme el sexo oral, si bien masturbarme con los pies la excitaba, no se sacaba la calentura. Con el sexo anal y oral si se la sacaba, pero el anal era muy doloroso para ella y un poco para mí también. Ella me decía que yo le hiciera sexo oral ahora, que me tocaba a mí hacerlo y eso, pero yo no quería y siempre inventaba excusas para postergarlo, tampoco me gustaba meterle los dedos aunque el primer día lo hice en el 69.</p>
<p>Así que le hice una apuesta, tenía que pasar dos días sin chapármelo ni masturbándose, solo masturbándome a mí, tampoco sexo por el culo. Si ganaba yo el último día le hacía todo el sexo oral que ella me pidiera pero si yo ganaba ella me hacía lo que yo le pidiera. Era un poco injusto para ella porque claramente me estaba aprovechando y además estaba aburrida de las pajas con los pies, pero dijo que si. El segundo día (primer día de la apuesta) me masturbó dos veces con los pies, y una cubana que es con las tetas. Se tentó mucho pero logró no tocarme el pene con la boca, con que le pasara la lengua bastaba para que yo ganara. Ya en el tercer día en la mañana le dije que si quería me masturbaba con las manos para que no se cansara tanto pero solo esa vez.</p>
<p>Después en la tarde como a las 4:00 me hizo de nuevo una cubana, y en la noche, cuando estaba lista para ocupar sus bellos pies, le dije que yo mismo me masturbaría. Se sintió injusticiada y dijo que estaba haciendo trampa, pero ¿que puede tener de malo hacerse una macaca uno mismo? Mis genitales ya no daban más, hasta me dolían un poco, pero hice todo para tentarla, empecé por tocarla en todos lados y besarla. Estaba ardiendo, riéndose dijo que ganaría y que nada la tentaría, pero aún quedaban 3 horas para que terminara el día. Ella estaba transpirando y con los pezones muy duros. Comencé a utilizar lo que tanto la tentaba, ella estaba sentada en un sofá de la sala de estar. Me bajé los pantalones y quedé solamente vestido con calzoncillos, cuando me vio el paquete lo agarró pero lo soltó de inmediato, este ya estaba erecto. Opté por terminar luego y me desvestí por completo.</p>
<p>Le pasaba mi miembro por todos lados y le decía cosas muy picantes, me puse encima de ella y se lo coloque muy cerca de la boca al mismo tiempo que me corría una paja, alcance a tocarle la cara y eso la excitó mucho. Al final fue a la cocina a buscar una salsa de caramelo, la llevé donde ella estaba y la escurrí por toda la cabeza de mi pene, lo acerqué mucho a su boca ahora la toqué. Ella no aguanto más, dio una leve chupada en la punte de la cabeza comiéndose el caramelo, se rió y dijo &#8220;UPS&#8221;. Le dije que había perdido y ahora era mi esclava carnal, pero no le importó mucho haber perdido.</p>
<p>Fuimos a su pieza para no desordenar y me senté en la cama, ella se sentó a mi lado y se inclinó para darme una buena mamada, me pidió que le pusiera más caramelo, lo chupó como si fuera lo que más le gusta, con una mano me agarraba el pene y con la boca succionaba y hacía el típico abajo y arriba, pasando la lengua por todos lados sobretodo el cabezón, estaba vuelta loca, con su otra mano me hacía cosquillas en los testículos. Cuando llegó el momento, le dije &#8220;¡me voy!&#8221;, pero siguió y cada vez que estaba más cerca de eyacular más fuerte y rapido chupaba. No aguanté y me fui con todo en su boca, parecía un litro de esperma, lo degustó, y se lo tragó para mi impresión, dijo que estaba &#8220;muy rico&#8221; según ella.</p>
<p>El último día fue lejos el mejor, me hizo las 3 cosas que más me gustan, sexo anal, oral y con los pies. Empezamos con el anal en el jacuzzi, ya que no teníamos lubricante, fue increíble escucharla gemir como putita. Luego vinieron sus pies, esta vez fue distinto, por que lo hizo con voluntad, gemía y decía &#8220;ah, ah que tula más grande me la quiero comer&#8221; y cosas por el estilo, pero el orgasmo no fue en sus pies, sino en su boca de nuevo, que es mucho mejor. Me dijo que le avisara cuando me fuera y yo pensé que era para no manchar el cubrecama y las sabanas, pero era para poder tragarse mi leche, que parecía gustarle cada vez más.</p>
<p>Me dijo que a la noche me iba a hacer &#8220;mierda&#8221; la tula. Cuando me volví a prender, le dije me lo chupara luego y bien. Se sacó lentamente la ropa y se puso una camisola muy corta, dijo que me sentara en la coma apoyándome en la cabecera, ella se acostó también con sus ojos a la altura de mi ombligo y flexionó las piernas de una manera muy sexy que me dejaba ver desde su culo hacia abajo y los pies en la parte de arriba, sonrió y comenzó con el trabajo que tanto le apetecía, el &#8220;blowjob&#8221;. Saboreaba cada parte de mi pene y cada fluido que salía de él, lo chupaba con los ojos cerrados y a veces mirándome a los ojos. Se tragó el semen y dijo que lo pudo sentir venir por el largo de mi pene y que estaba &#8220;muy rico&#8221; nuevamente.</p>
<p>Gracias a Dios nuestros padres solo nos llamaban día por medio al celular, y nadie sospechó de nada. Ahora cuando hablamos por MSN me dice &#8220;tu leche es muy rica&#8221; seguido por un &#8220;jajaja&#8221;.</p>
<p>Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Semen en ayunas</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Aug 2010 11:50:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mi novio y yo estamos estudiando en la Universidad de Valencia y hace unos días que acabamos los exámenes de septiembre, y como las clases no empiezan hasta octubre, estamos aprovechando estos días para descansar e ir a la playa. Lo cierto es que esto no tiene nada e extraordinario, porque llevamos yendo todo el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi novio y yo estamos estudiando en la Universidad de Valencia y hace unos días que acabamos los exámenes de septiembre, y como las clases no empiezan hasta octubre, estamos aprovechando estos días para descansar e ir a la playa. Lo cierto es que esto no tiene nada e extraordinario, porque llevamos yendo todo el verano, pero estos días últimos los estamos aprovechando al máximo.</p>
<p>Además lo bueno que tiene el ir a la playa en esta época es que como todo el mundo está trabajando, pues practicamente la playa está vacía por las mañanas, por lo que casi siempre estamos solos.</p>
<p>Hasta ahora nunca habíamos intentado hacer nada en la playa, y eso que llevamos casi 3 años juntos. Pero yo aquel día estaba muy caliente, y Mario&#8230;bueno, creo que Mario nunca deja de estarlo. Es insaciable ese chico.</p>
<p>Era un día normal de la semana. Mario se pasó a recogerme temprano, sobre las 9:00 de la mañana. Subimos a su coche y nos dirigimos, como todos los días, a la playa más cercana. Al llegar no había absolutamente nadie, pero bastó con bajar hasta la orilla para instalarnos, cuando oímos llegar a un coche. Al rato vimos que se trataba de una pareja de personas mayores, un hombre y una mujer, que se pusieron como a 10 metros de donde estábamos nosotros, y mira que había playa. La verdad es que tampoco nos importó demasiado y nos olvidamos pronto de su presencia. Mario comenzó a ojear una revista mientras yo tomaba el sol, boca arriba, extrañamente consciente de mi calentura, causada no precisamente por el sol de las 10 de la mañana, sino porque, con la cabeza ladeada, no podía quitarle la vista de encima al paquete de Mario.<span id="more-381"></span></p>
<p>Así pasé un rato, hasta que me dio la sensación de que el calor de mi bajo vientre no se aplacaría nunca, por lo que me incorporé para darme un baño. Se lo comenté a Mario, pero éste, imbuido en la dichosa revista, solo me lanzó un gruñido como de haberse dado por enterado. Eso me reveló. Me cabreó bastante, vaya. Así que cogí, me levanté, y me acerqué a la orilla, y allí me quedé quieta un rato, notando cómo la espuma de las olas me acariciaban los pies y los tobillos. Me fui metiendo poco a poco en el mar, medio enceguecida por el oblicuo sol de la mañana, admirando la claridad del agua, el olor a yodo, la fina arena el fondo. No comprendo el porqué, pero todo esto contribuyó a que me excitara más. Tenía los pezones tan duros que casi me dolían. Cuando el agua me llegó a la altura de las caderas me zambullí, pensando que quizás, si Mario me estaba mirando, se animara a seguirme, porque al meterme de cabeza le di una buena panorámica de mi trasero. Pero al emerger a la superficie y girarme hacia él, vi que mi táctica había fallado. Ni siquiera levantó la vista cuando le grité que el agua estaba &#8220;buenísima&#8221;.</p>
<p>¡¡Me sentí despechada!! Así que decidí pasar de él. Cerré los ojos y me concentré en el líquido elemento, en cómo el agua rozaba mi piel, en mi larga melena flotando en el agua. Yo llevaba un bikini blanco de triángulo que me lo había comprado años atrás, cuando aún mis tetas no habían alcanzado toda su extensión, y la verdad es que me estaba un poco pequeño. Y la parte de la braguita también me estaba un poco ajustada, se me iba remetiendo la tela por la rajita el culo. Tenia que estar casi continuamente cuidando de que no se viera más de lo normal, pero como era septiembre y apenas hay gente en la playa en esta época, y solo me iba a ver mi novio, que ya me tiene bien vista&#8230;pues total , qué mas me daba. Además aquel bikini le volvía loco a Mario. Menos aquel día, claro. Supongo que estaba un poco cortado por la pareja de ancianos, no sé.</p>
<p>El caso es que la parte de arriba me molestaba. Era de esas que se atan al cuello y a la cintura. Y&#8230; además me apetecía sentir el agua entre mis senos, así que me lo desaté del cuello y me lo bajé hasta la cintura. Miré haca los ancianos y vi que no estaban mirando , de hecho estaban medio ocultos por su enorme sombrilla, inclinada hacia el sol, como una gigantesca flor que va buscando la luz. Bajé la vista y observé mi pecho. Se veía refulgente bajo el agua y con los rayos el sol que penetraban en ella. No pude evitar tocármelos y sentirlos en mis manos&#8230; tan redondos y tan duros, con mis punzantes pezones entre los dedos, y la suavidad del agua a su alrededor, como acariciándomelos, habiendo que se elevasen, como si quisieran salir a la superficie. Qué placer. Me puse a nadar lentamente a lo largo de la orilla, en sentido contrario a donde estaban los ancianos, totalmente desnuda de cintura para arriba. Los hombros y el cuello supongo que se veían demasiado liberados de cualquier carga de tirantes.. porque Mario no tardó en acercarse a la orilla y mirarme con picardía. Yo le sonreí y le hice un gesto para que se acercara. Él se zambulló en el agua y a los pocos segundos ya me estaba magreando los pechos.</p>
<p>&#8220;Eres una descarada, Patricia&#8230; una descarada zorrita. ¿Y si el viejo te descubre?&#8221;.</p>
<p>&#8220;Pues se pondrá contento, Mario, yo qué quieres que le haga, estamos en un país libre, no?&#8221;</p>
<p>Mi chico sonrió complacido ante mi natural descaro. Deslizó la mano por mi vientre hasta llegar al elástico de las braguitas y metió la mano por ellas hasta rozarme el vello púbico, con el que se entretuvo un rato enrrollandolo y desenrrollánolo.</p>
<p>&#8220;Estoy como un toro, Patri&#8221; – y pegó su entrepierna justo en la raja de mi culo – &#8220;no te haces una idea&#8230;&#8221;.</p>
<p>&#8220;Me la hago, si&#8230;no te separes, por favor&#8230;&#8221;- dije mientras dejaba escapar un gemido.</p>
<p>Para ese entonces su mano ya había alcanzado la plenitud e mi sexo, y me acariciaba el clítoris con un dedo mientras que con otro hacía a magos de querer metérmelo hasta la médula, del énfasis que le ponía. Le dije que no fuera tan descarado, que nuestros vecinos podrían descubrirnos. Entonces él, separándose de mi, me agarró de la muñeca y me guió fuera del agua. Estábamos tan calientes que ni me di cuenta de que yo aún llevaba la parte superior del bikini por la cintura hasta que nos sentamos en las toallas. Rápidamente me puse boca abajo y traté de volver a anudármelo al cuello, pero Mario me lo impidió sujetándome las dos manos. Yo me dejé hacer. Luego se incorporó y colocó la sombrilla de tal forma que nos tapara un poco de la vista de los dos viejos. Se tumbó boca arriba y se bajó el bañador lo suficiente como para dejar a la vista su flamante polla&#8230; yo no necesité más pistas. Coloqué mi cabeza sobre su bajo vientre y comencé a darle pequeños lametones por debajo del glande, en esa zona tan rugosa. Su pinga estaba totalmente enhiesta y muy dura, bastante humedecida en la punta debido al líquido preseminal que no tardé en lamer también. Me encanta ese sabor. Más incluso que el propio semen.</p>
<p>Coloqué mi mano alrededor de la base el pene, apretando bien, para ver toda aquella polla en su esplendor, pero no pude aguantar demasiado esa visión, necesitaba comerme aquella polla ya, así que no tardé en dale lentos y húmedos lengüetazos, notando el sabor de su piel, desde la base hasta la punta del capullo, chupando siempre un poco la puntita en busca de más liquido preseminal. Luego pasé la lengua alrededor de la base del glande y me metí la punta en la boca, aprentando todo lo que pude mis labios y haciendo fuerza para que pareciera que me lo metía en una abertura muy estrecha. Mario entonces posó su mano sobre mi nuca y suspirando me dijo, &#8220;suave, Patricia, suave, por faaaaavor&#8221;&#8230; me encanta cuando me dice eso.</p>
<p>Lo hice más lentamente, hasta que vi que él ya no podía más. Entonces empecé a hacerlo paulatinamente más rápido, haciéndole una paja con mi boca, un rápido mete saca. Lo hacía tan deprisa que pronto me empezó a doler el cuello. Iba a decírselo a Mario cuando me gritó que se corría&#8230; y se corrió. Si, señor. En toda mi boca. O mejor sería decir en toda mi garganta, porque noté cómo un chorro caliente y espeso de semen se me colaba por la garganta y descendía hasta mi estómago vacío (aquella mañana no había desayunado&#8230;nada mejor que semen en ayunas).</p>
<p>Cuando levanté la cabeza para mirarle, descubrí al hombre mayor en la orilla, justo enfrente de nosotros, con las manos unidas a la espalda y observándonos directamente. Yo me miré unos instantes y creo que me puse roja como un tomate.</p>
<p>&#8220;Ayyyy, hijos míos&#8230;.qué envidia me dáis&#8230;&#8221;.</p>
<p>Mario y yo nos reímos con ganas.</p>
<p>&#8220;Lo siento, señor, pero no se la presto&#8230;&#8221;</p>
<p>&#8220;Lástima, hijo, lástima&#8230;mi pobre Herminia ya no está para esos trotes&#8230;&#8221;.</p>
<p>Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Todo en un dia</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Aug 2010 12:31:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sexo Oral]]></category>
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		<description><![CDATA[-¿¿Es esa tu última palabra-pregunté muy enfadada-??. -¿¡QUIERES OÍR MI ÚLTIMA PALABRA!?. Su tono tan alto y amenazante que en otras ocasiones me había amedrentado solo consiguió enfurecerme más. -¿¿De veras es esa tu última palabra??. -Escúchame bien, ¡NIÑATA!. Más te vale olvidar esta charla si no quieres desatar una furia que solo has visto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>-¿¿Es esa tu última palabra-pregunté muy enfadada-??.</p>
<p>-¿¡QUIERES OÍR MI ÚLTIMA PALABRA!?.</p>
<p>Su tono tan alto y amenazante que en otras ocasiones me había amedrentado solo consiguió enfurecerme más.</p>
<p>-¿¿De veras es esa tu última palabra??.</p>
<p>-Escúchame bien, ¡NIÑATA!. Más te vale olvidar esta charla si no quieres desatar una furia que solo has visto en la Biblia, ¿¡QUEDA CLARO!?.</p>
<p>-¡SÍ, SEÑOR TIRANO, CLARÍSIMO!.</p>
<p>Salí de su despacho dando un soberano portazo que retumbó por toda la casa. Estaba hecha una auténtica furia, cuando vi a Guillermo y Héctor salir de la habitación de éste último, que estaba a poca distancia del despacho.</p>
<p>-¿¡Se puede saber que ha pasado ahí dentro-preguntó Guillermo-!?.</p>
<p>-¡NADA!. Simplemente que he discutido con ese #@!!X%&#038;(no me atrevo a repetir aquel insulto) y la discusión se salió de madre.</p>
<p>-¿Pero va todo bien?.</p>
<p>-Sí Héctor, va perfectamente-repuse con sonrisa sardónica y mucha ironía-, y si me disculpáis, me iré al comedor, o a salita, o al jardín, ¡¡O A TOMAR POR EL PUTO CULO!!.</p>
<p>Me largué de allí echando leches queriendo aplacar mi mal genio y ellos se volvieron a su cuarto con mala cara por haberles gritado. Siempre fui muy temperamental. Decidí irme al balcón de fuera, a que el sol de la mañana me iluminase y se llevase mis malos humos. Tenía que pensar, pensar, pensar…si hubiera sido un dibujo animado, me hubiera dado cabezazos contra las paredes con tal de tener una idea. Me apoyé en el balcón y contemplé la inmensa panorámica de aquella casa de campo en la que me encontraba y en la que esperaba pasar un buen día al despertar. Al irse despejando mi cabeza, entré en razón y me fui a disculpar con Guillermo y Héctor por haberles gritado. Ellos quitaron hierro al asunto diciendo que todos nos solíamos acalorar al discutir y que era normal. Nos dimos un abrazo y me propusieron quedarme con ellos jugando en su ordenador una partida de &#8220;Need For Speed&#8221;, pero les dije que no, que tenía otros planes. Me fui a mi cuarto, y me quedé pensando en que tenía hasta la puesta de sol para cumplir la idea que accidentalmente había sido trazada.</p>
<p>Tres hombres en la casa, tres desafíos, a cada cual más difícil. Evidentemente, Guillermo y Héctor serían los primeros, y el otro con quien yo había discutido quedaba para el final. La cuestión era donde pillarlos a solas para someterlos, uno por uno, y así obtener lo que mi corazón ansiadamente quería. De los dos chicos, Héctor, que era el menor por año y medio, fue mi primer objetivo, no solo por ser el menor, si no por ser el más guapo. Su pelo era más de un castaño más claro que el de Guillermo, y sus ojos verdes más brillantes, sin contar con que aún tenía cierto aspecto de niño, mientras que el otro ya parecía todo un hombre. Con la ventaja que da saber las costumbres de unos y otros, yo sabía que a Héctor le encantaba pasar al menos un buen rato dando un paseo por el campo, y más si la mañana era soleada. Por fortuna, no tuve que esperar mucho para ver como salía a dar su paseo matutino. Le seguí con cuidado de no ser descubierta, viendo como se salió del camino e iba hasta una pequeña colina que le gustaba mucho, hasta que finalmente se echó en campo abierto a disfrutar la mañana y ponerse a soñar despierto. Con mucho sigilo me puse a su lado, y le vi con los ojos cerrados, lo que explicaba haber llegado hasta allí sin ser descubierta. Llevé mi mano a su bragueta e intenté desabrocharle la cremallera de sus pantalones.<span id="more-366"></span></p>
<p>-¿¿Pero que haces-preguntó al abrir los ojos y verme allí-??.</p>
<p>Le tapé la boca y le hice una mueca para que se callara. Le bajé la bragueta y hurgué dentro de sus boxers, sacándole al aire libre una polla decaída y fláccida. Con el pulgar me puse a pelar su cabeza y con los demás dedos se la masajeé, tomándome mi tiempo. En pocos segundos se le puso morcillona, una imagen que siempre me ha obsesionado. Cuando las pollas están morcillonas parecen enormes gusanos que luego quieren esconderse en el agujero. Al notar que jadeaba destapé su boca.</p>
<p>-¿Qué estás haciendo?, ¿no ves que nos pueden ver?&#8230;¿¡que quieres!?.</p>
<p>-¿No es evidente?&#8230;Quiero tu polla. Ahora relájate, que voy a hacerte sentir muy bien. Vamos relájate, déjate llevar…</p>
<p>No pude reprimir las ganas de besárselo, primero por encima del prepucio y luego por debajo, pelándosela con mucho esmero. Tras estar morcillona, se le puso semi erecta, y el calor aumentaba de forma lenta pero inexorable. Héctor había cedido a sus deseos y tenía libertad para seguir excitándole, lo que hice muy contenta. Por fin, después de varios besos y un par de lametones, mis caricias habían provocado el efecto deseado, y aquella polla se elevó orgullosa cual torre de ajedrez, esperando que alguien siguiera mimándola. Tras darle un pequeño beso en los labios a Héctor, acerqué mi cara y besé su glande una vez, y otra, y otra…La tenía bien sujeta con mi mano y no pensaba soltarla. El morbo de que pudieran vernos me excitaba más aún, me hacía humedecer entre mis piernas. Mirando a los ojos de Héctor, no podía parar de besarle su polla y de sacar la lengua dibujando círculos en su cabecita roja y recorriéndola de arriba abajo. Sus huevos, al tocarlos, se habían puesto muy duros.</p>
<p>-Para por favor…esto no está bien…no es bueno…aaarrgghh…</p>
<p>-¡Yo decidiré lo que está bueno o no!…Ahora calla y disfruta.</p>
<p>Puse mis labios en su polla, hice presión abriendo la boca y me la fui tragando. Tras meter el glande, el tronco le siguió con facilidad, hasta que mi nariz dio con su bajo vientre. Héctor profirió un prolongado gemido de placer y su cuerpo quedó como paralizado, relajándose con cara de satisfacción. Yo movía mi cabeza lentamente, probando el sabor de aquella polla con cada movimiento. Engullía, sacaba, tragaba, volvía a sacar…su sabor no me disgustaba, si no que me empezaba a gustar mucho. No estaba segura de cómo sabría, pero desde luego no era desagradable. Con mucho esmero seguí mamándola, evitando que me golpease la campanilla para no sufrir una arcada que diese al traste con todos mis planes. El poco grosor que tenía y su tamaño eran ideales, perfectos para mi boca. No quería dejar nunca de mamarla.</p>
<p>-Aaaaaaaaaaaahh dios míooooooooooooooo…si vas a mamármelo, deja que yo también te mame…por favor déjame chuparte la cuca…</p>
<p>Aunque no respondí a su plegaria con palabras, me incorporé poniéndome de rodillas y fui poco a poco girando 180º sobre él hasta quedar encima suyo, sin dejar de mamársela ni por un instante. Noté como me hizo a un lado el tanga y empezó a pasar su lengua por mi rajita, cuyo efecto fue devastador, haciéndome perder la noción de la realidad.</p>
<p>-Ooooooohh oooooooohh oooooooohh ooooooohh…uuuuuuuuufff que cosita más rica…sigue lamiéndome la pucha…no sabía que supieras hacer esto…aaaaaaah aaaaaaahh aaaaaaahh…</p>
<p>-Pero sigue mamándomela-protestó-. ¿No es lo que querías?.</p>
<p>&#8220;Cierto-pensé-, me estoy descentrando&#8221;. Reanudé mi tarea con rapidez, continuando la primera de las tres mamadas que tenía que dar a fin de conseguir lo que quería. Su polla estaba bien mojadita por mi saliva, muy caliente. Cada vez que la veía así de dura se me desbocaba el corazón. Estaba ansiosa por probar el sabor de su semen. Aceleré los movimientos y apreté con mis labios para excitarlo más, jugando además con la lengua, tratando de enroscarla alrededor de su tronco, haciendo como una serpiente por una rama. Mis maniobras hicieron que tuviera espasmos y gimoteos varios, eso sin que dejase de lamer en mi pucha. Sus gemidos al lamerme me indicaban que le faltaba poco para correrse. Ya estaba, ya estaba a punto…</p>
<p>-Oooooohh ooooohh oooooooooh ooooooooooooooooohh…</p>
<p>-Córrete Héctor…dame esa leche sabrosa…la quiero…</p>
<p>-Tómala…ahí la tieneeeeeees…¡¡AAAAAAAAAAARRGGHH!! ¡¡AAAAAAAAAAAAHHH!! ¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAHH!!&#8230;</p>
<p>Con gran éxtasis para mí, Héctor eyaculó en mi boca, lanzándome todo su semen caliente, llenándome la boquita en varios chorros. Me lo tragué como una golosa delante de él para que me viera bien, y le encantó la expresión de mi cara mientras lo engullía, parecía que estuviese sedienta. Luego volví a sentarme en su cara para ser presa de un orgasmo a base de lengua en mi pucha que me dejó chorreando por la pata abajo, y permanecí así hasta que él me limpió todos mis jugos y se los bebió del mismo modo que hice yo con su semen. Al haber conseguido lo que quería, me levanté de allí y me recompuse para irme.</p>
<p>-¿¡Qué!?, ¿¡me dejas así-preguntó perplejo-!?.</p>
<p>-Lo siento Héctor, pero solo quería beberme tu semen. No puedo ir a más, pero te cito hoy a las diez y media en el comedor de casa. No te olvides. ¡Ah!, y no le digas a nadie lo que ha ocurrido.</p>
<p>-Pero no puedes dejarme así. Héctor Jr. tiene ganas de jugar-protestó-.</p>
<p>-¡Pues que juegue con Anita, la tu manita!.</p>
<p>Le dejé de una pieza, mientras yo volví a casa satisfecha, pues ya había tachado a uno de la lista, y solo quedaban dos. Justo al volver al camino de piedra para regresar a casa, un hombre mayor, que al parecer nos vio en la distancia, se me quedó mirando unos segundos y le devolví la mirada.</p>
<p>-¿Es que tengo monos en la cara?.</p>
<p>-Si tanto te gustan las vergas, yo tengo una bien buena para ti-dijo bajándose la cremallera-.</p>
<p>-Ande abuelo, a mí me interesan las cerezas, ¡¡no las uvas pasas!!.</p>
<p>Todo ofendido se giró dándome la espalda y siguió caminando hasta perderse en la distancia, mientras yo no podía dejar de reír. Volví a casa dando saltos de alegría, preparando mi segundo asalto. ¿Cómo podía chupársela a Guillermo?, ¿en que momento dispondría de la ocasión de paladear aquella polla?.</p>
<p>Al entrar en el pequeño patio exterior de casa, recordé que Guillermo, en lugar de ducharse según se levantaba por las mañanas, solía hacerlo poco antes de comer, ya que le gustaba estar en pijama dibujando, jugando al ordenador, ó simplemente haciendo el vago. Al mirar mi reloj de pulsera, calculé que tendría hora y media hasta ese momento, con lo que pasé casi todo el tiempo recreándome en la sensacional felación que le hice al pobre Héctor, del que supuse tardaría algo más en volver a casa por el estado en que quedó jajajaajajaja…Mi alegría se terminó cuando recaí en un problema: si quería mamársela a Guillermo, y tenía que hacerlo en el baño, ¿cómo lo hacía para que nadie entrase en el baño y nos pillase in fraganti?. Reflexionando sobre ello, de repente tuve una idea genial y riéndome sin parar me llamé estúpida por no haber pensado antes en ello: ¡se la mamaría en la ducha!.</p>
<p>Me fui a mi cuarto para desvestirme y ponerme un albornoz, facilitando la tarea de desnudarme para meterme en la ducha con él. Tuve que esperar bastante hasta que él se metió en la ducha, y pasé ese tiempo fantaseando con ganar mi ansiado premio y disfrutar de él en adelante. Tanto estuve perdida en mis fantasías que casi me pasó el tiempo, por lo que me di prisa y fui hasta el baño, donde él ya estaba duchándose. Por las cortinas pude vislumbrar que estaba enjabonándose la cabeza, por lo que tenía los ojos cerrados. Me quité el albornoz y lo puse en la percha debajo del suyo, para que si alguien entraba no se descubriere mi presencia. Aparté las cortinas sin hacer mucho ruido y entré. El agua estaba un pelín demasiado caliente, pero era soportable. Estaba justo delante de él, y como pude, me arrodillé para tener su polla delante de mi cara. Me sorprendió ver que ya la tenía algo morcillona, y supuse que se debió por la acción del agua. Llevé mi mano a sus huevos y la otra a la base de su pito. Evidentemente notó que algo pasaba y al abrir los ojos me vio allí, desnuda y tocándole la polla con ojos saltones.</p>
<p>-¿¿Pero de donde sales tú-preguntó sobresaltado-??.</p>
<p>-Ssssssssssshh…calla loco, que pueden descubrirnos.</p>
<p>-¿¡Pero que diablos quieres!?.</p>
<p>-Tú cállate, que voy a darle mimos a tu monstruo de un solo ojo.</p>
<p>-¿¡TE HAS VUELTO LOCA!?.</p>
<p>-Pues, para tu información: sí.</p>
<p>Si Héctor tenía un miembro fino y largo, el de Guillermo era más grueso, y eso que no estaba totalmente empalmado. Llevé mi boca hasta él, besando su tronco, dando pequeños besos por todas partes hasta llegar a la roja punta, que estaba casi oculta. Tal y como hice con Héctor, deslicé la piel de su prepucio para verla en todo su esplendor y al hacerlo me llevé la gran sorpresa. ¡Anda la hostia!, ¡mi maaaadre!: al pene de Guillermo aún no lo habían operado de fimosis, por lo que no podía bajar del todo la piel. Al mirarlo, él se mostró muy avergonzando, casi se echó a llorar.</p>
<p>-No digas nada, por favor-sollozó sin siquiera mirarme-…</p>
<p>-Yo…lo siento, no lo sabía…pero no pasa nada ¿vale?&#8230;</p>
<p>-No me mires…no quiero que me mires así…y no lo cuentes…mi padre tuvo miedo de quitármelo…dijo que podrían quedar secuelas…</p>
<p>Aquello me extrañó, pues Héctor no tenía fimosis.</p>
<p>-¿Y Héctor está igual que tú-pregunté en tono inocente-?.</p>
<p>-No. Él insistió tanto que lo convenció para que le dejara operarse, pero yo nunca tuve valor para hacerlo.</p>
<p>Si bien me quedé sorprendida por aquello, lo cierto es que jamás había tenido la oportunidad de mamar una polla con fimosis, de modo que aquello fue un punto añadido para mí, por lo que continué lamiendo su glande.</p>
<p>-Pues no te acomplejes, que eso no me importa. Es más, me excita.</p>
<p>-Basta, no sigas…¡¡basta he dicho!!.</p>
<p>-¡De eso nada!. Tú te callas y te aguantas.</p>
<p>Con mis manos continué acariciando sus huevos, con mi lengua lamía insistentemente su glande y con mis labios le besaba la polla incansablemente para conseguir la tan deseada erección. De su estado morcillón saltó al siguiente, lo cual me ayudó a acariciársela. El roce del agua en su miembro le daba un toque de frescura muy apetecible. No solo era mi primera felación a un pene con fimosis si no también la primera que hacía en la ducha. ¡¡Y entonces se abrió la puerta del baño!!.</p>
<p>-Hola Guillermo. Acaba pronto que en seguida vamos a comer.</p>
<p>-Sí, acabaré en seguida-contestó con voz temblorosa-.</p>
<p>Le miré intensamente, haciendo un gesto con el dedo en mis labios de que callase e hiciera que se duchaba sin más. Le puse de espaldas a la cortina de la ducha, con lo que su cuerpo tapó el mío, de modo que me salvé. En lugar de esperar a que el #@!!X%&#038; con el que había discutido se largara para seguir la operación, seguí haciéndolo con él delante. El que me pudiera descubrir me puso a tope. Lamí los huevos de Guillermo, pasé por su prepucio hasta su glande y finalmente me la llevé a la boca al ver como la tenía de dura. El grosor que tenía era considerable, un poco más y me hubiera sido difícil poder metérmela en la boca. Guillermo se mordía los labios procurando no chillar de placer con aquella mamada y así levantar sospechas en nuestro inesperado invitado en el cuarto de baño, el cual había acabado de orinar.</p>
<p>-Anda Guillermo, deja de cascártela y acaba de una vez-bromeó-.</p>
<p>-Sí…acabo enseguida…</p>
<p>Se fue cerrando la puerta y Guillermo dio un suspiro de alivio.</p>
<p>-¿¿Estás loca??. Podrían habernos pillado, ¿y entonces que pasaría?.</p>
<p>-¿Pero no nos descubrió verdad?. Tú relájate y disfruta de una puta vez.</p>
<p>Llevada por el momento la engullí toda en mi boca, sacándola por completo, volviendo a engullirla. Después la volví a sacar al tiempo que se la meneaba un poco, después volvía a tragarla…él estaba en éxtasis por mis maniobras de experta que tan bien aprendí de mi maestro. Me encontraba en el cielo, y a Guillermo lo estaba llevando a él meditante mis lengüetadas y mis besos. Sus gemidos se hacían más roncos, más prolongados, y supe que estaba a punto de correrse.</p>
<p>-¿¿Por qué lo haces??&#8230;aaaaaaahh aaaaaahh aaaaaahh…¿por qué?&#8230;aaaahh aaaaaahh aaaaaaahh aaaaaaaaahh…</p>
<p>-Mmmmmm mmmmmmmm mmmmmmm mmmmmmm…¿Qué importa el porqué?&#8230;a ti te gusta…y a mí me apasiona…MMMMMM MMMMMMMM MMMMMMM MMMMMMMM…</p>
<p>-Aaahh aaaaaaaahh ¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHH!!&#8230;</p>
<p>Abrí bien la boca, se la meneé con rapidez y los chorros de su semen se posaron con fuerza en mi lengua, que fueron acogidos con un tremendo goce. Me volví a meter su glande en la boca para tragármelo bien todo y le miré fijamente a los ojos para que viera como me lo tragaba, y a pesar del momento, no pude si no tener un arrebato de compasión por la cara de sufrimiento que estaba teniendo. Como pude me incorporé y le di un beso en los labios.</p>
<p>-No llores ¿vale?&#8230;ya ha pasado-dije abrazándole-…vamos alégrate…</p>
<p>Él estaba incapaz de hablar, así que pensé rápidamente un método para sacarle de aquel trauma que le estaba consumiendo.</p>
<p>-Eeeeehh…venga, ven a mi cuca…puedes chupármela hasta hacer que me corra como yo te hice correrte a ti…disfrútame, ¿de acuerdo?.</p>
<p>-¿Y podré hacerte el amor?.</p>
<p>-No-contesté en seco-. Lo lamento, pero no puedes, aún no.</p>
<p>-¿Pero por qué…?.</p>
<p>-No, no hay un porqué. Simplemente no puedes, pero te dejo chuparme.</p>
<p>Me separé un poco de él y abrí mis piernas para mostrarle mi cuca. Separé mis labios vaginales y se los mostré sin pudor alguno, asintiendo con la cabeza. Aunque reticente al principio, luego sí se agachó y posó su boca en ellos, dándome besos, lametones, dedos, chupando, lamiendo, probando el sabor de mis jugos. El agua de la ducha nos mantenía bien calientes, aunque nosotros ya íbamos servidos de calentura jajajajajaa. Aquello me estaba poniendo a tono, la lengua de Guillermo me estaba penetrando lentamente, tomando su tiempo para explorarme, dibujando letras, recorriendo el abecedario y llevándome a la locura: A, B, C…G, H, I…y seguía haciendo más y más letras…oooooohh díos mío, no sabía que algo tan simple como las letras del alfabeto pudiera dando tanto placer.</p>
<p>-Aaaaaaaaaahh aaaaaaaahh aaaaaaaaaahh aaaaaaahh aaaaaaaahh…Guillermo, Guillermoooooooooooooo…lámeme más, sigue lamiendo…que bueno eres…esto es la gloria…es el paraísoooooooooo…aaaaaaahh aaaaaahh aaaaaaahh…</p>
<p>Sus manos se posaron en mi culo y me lo tocó todo lo que quiso, atrayéndome hacia su boca, frotando su nariz con mi escaso pubis, adueñándose de mi clítoris para jugar con él a su antojo. Las sensaciones que me producían eran de infarto. Este chico era mejor lamedor que Héctor, mucho mejor. Me derretía en sus manos, mis jugos ya salían como agua de manantial, y él lo degustaba con pasión. Tan caliente estaba que deseaba ser presa de un orgasmo tan fuerte que le chorreara en su cara. La punta de su lengua probó mi clítoris, luego se hundió en mi cuca empapada, volvió a mi clítoris, me penetró con ella y ya no salió hasta que totalmente ida acabé gozándolo a lo loco. Mis jugos le chorrearon y bebió cuanto pudo, besándonos luego y dándome a probar el sabor de mi excitación. Besé su frente y le dije que no siguiese pasándolo tan mal, que hacer aquello era maravilloso, que no debía sufrir por ello. Guillermo asintió con gesto sombrío y cerró el agua de la ducha. Salimos, nos secamos el uno al otro y nos vestimos con los albornoces.</p>
<p>-Sssssssssshhhh-le dije-, nada de contarlo a los demás. Te cito en el comedor a las diez y media de la noche.</p>
<p>-¿Por qué?.</p>
<p>-Ya hablaremos entonces. Ahora, ¡¡chitón!!.</p>
<p>Salí primero que él, sin levantar muchas sospechas. Héctor ya había vuelto a casa y me miró con disimulo guiñándome un ojo. Yo pasé de él y fui a mi cuarto, vistiéndome y secándome el pelo a conciencia, peinándome y poniéndome un poco guapa. Al salir no daba la impresión de haberme duchado, de modo que ni Héctor ni mi odiado rival se percatarían de lo ocurrido con Guillermo. Comimos un tanto incómodos, pues poco hablaron entre ellos. Parecían ensimismados, como si un pesado candado en la boca les hubiese enmudecido. Eran las 15:30 de la tarde, y aún me quedaban varias horas para chupar la última polla de la casa, la del #@!!X%&#038; que sin pretenderlo me había desafiado. ¿Dónde podría cogerle por sorpresa?, ¿en su despacho mientras trabajaba?, ¿en la cocina si iba a beber algo?, ¿en el balcón de fuera?, ¿en el jardín?, ¿mientras se echaba la siesta?&#8230;¡Un momento!: ¿siesta?. ¡¡Pues claro!!.</p>
<p>Él solía echarse a dormir todas las tardes una ó dos horas, según el día, y también solía cambiar: a veces dormía en el sofá, a veces en la cama. Lo que más me preocupaba era a que hora se dormiría, pues no tenía horario fijo. Otro punto a tener en cuenta era que no estaba segura de si era de sueño pesado o ligero, ummmmmmm…No lo tenía nada fácil, pero no me rendiría. Guillermo y Héctor supuse que, por estar de vacaciones, al igual que yo, se pasarían la tarde encerrados con el ordenador, viciando a los videojuegos hasta quedarse con los ojos rojos y vidriosos, por lo que me despreocupé de ellos totalmente.</p>
<p>Las horas se me hacían eternas mientras esperaba a que se fuera a dormir, pues no tenía nada que hacer. A eso de las cinco y media, seis de la tarde, probé a salir de mi cuarto y fui a la salita, donde, tal y como esperaba, allí se encontraba, plácidamente dormido. Me sorprendió que a pesar de haber una chica en su casa, yo, él estaba durmiendo en ropa interior, sin pantalones ni nada. En fin, que me lo puso más fácil. Miré su cara unos instantes y viéndolo así no parecía el gruñón que era, incluso me parecía guapo, con aquel pelo negro ladeado y sus bonitos ojos azules, cerrados en gesto tierno como si tuviera un hermoso sueño. Fui hacia él y metí la mano por sus gayumbos, palpando lo que parecía ser una hermosa polla. Al sacarla de su funda, vi que estaba caída, así que con cierta lentitud y cariño acaricié sus huevos con mi mano derecha, mientras que con la izquierda se la acaricié bien para ponérsela morcillona. ¡¡Madre mía!!. Estando morcillona ya era más grande que la de Guillermo y Héctor. Se me puso la piel de gallina solo de pensar en como se le pondría al ponerse totalmente erecto. Siendo como era el hombre de la casa, era evidente que tenía que ser el mejor dotado, y no me equivocaba. Las venas se le marcaban como surcos, dotándole de una potencia monstruosa. Viéndola así me imaginé que si me la hubiera puesto encima me hubiera aplastado jajajajaja. Me relamí varias veces, humedeciendo mis labios para poner engullirme esa maravilla, y empecé por besárselo. Él comenzó a gemir, pensando quizá que estaba teniendo un sueño erótico ó algo así, pero de sueño nada.</p>
<p>Deslicé la piel con suavidad pude comprobar que aquello, en efecto, era todo un Señor Pollón que debería medir no menos de 23 centímetros de largo. Solo de pensar que esa polla podría follarme hizo que mi cuerpo temblase de placer, pero despejé mi cabeza de fantasías para seguir chupando. Mi boca besó su tronco por arriba y por abajo, por todos lados, mis labios se regocijaban con el sabor que tenía, y mi lengua juguetona era un ascensor que la recorría de los huevos al glande y viceversa, así varias veces. En poco tiempo pasó de estar morcillona a estar erecta, saltándose la semi-erecta del tirón. Mis ojos contemplaron maravillados aquella torre de babel. Altiva, palpitante, venosa, gruesa…era mi sueño hecho realidad. Por fin había encontrado la polla con la que morirme de placer. Los gemidos él se hacían más intensos, más prominentes, pero no se despertaba, y esbocé una sonrisa divertida viendo lo morboso de la situación. Su polla firme y dura estaba ardiendo en mis manos, era como un brasero a lo bestia, y yo no pude aguantar las ganas, así que abrí mi boca todo lo que pude para tragármela e intenté cumplir el plan. Mis esfuerzos por metérmela en la boca me excitaban muchísimo, y cuando su glande entró del todo, siguió su tronco, aunque me fue imposible metérmela toda, lo que me excitó aún más. Adoro los retos difíciles.</p>
<p>Arriba y abajo, arriba y abajo, arriba y abajo…enroscando la lengua alrededor…pasándola por su cabecita roja y palpitante…pasando por encima de cada vena, de cada surco…usando la mano para afianzarme a ella…pajeándole un poco para mantener la excitación…mi boca abierta de par en par para recibir aquel pesado y delicioso instrumento…el sabor de su polla en mi boca…su calor…mentiría descaradamente si dijera que aquello no me gustaba. ¡¡Me encantaba!!. Mmmm mmmmmmm mmmm mmmmm…la chupada que le estaba dando me tenía abstraída, solo vivía para chupar y tocar esa pedazo de polla que anhelaba se metiese dentro de mí y me destrozase, que me volviera loca de sexo. Cada vez estaba más acalorada, más caliente…¿Cómo no iba a estarlo con semejante ariete visigodo en mi boca?. Mmmmmm mmmmm mmmmmm mmmmmm mmmmmm uuuuuuufff que rica mamada le hacía, era la mejor de cuantas había realizado en mi vida. Varias veces me la metí todo lo que pude en la boca, pero aún le quedaban fuera entre 4 y 6 centímetros. Ya la notaba durísima, tan candente como unas tenazas al rojo vivo. Tenía que correrse de una vez, ya no aguantaba más para tragarme su semen…Vamos, córrete, córrete…</p>
<p>Se contorsionó en el sofá, removiéndose de forma espasmódica, y así supe que ya le estaba viniendo. Aquello me animó y redoblé esfuerzos, chupando más rápido, más fuerte, más intenso, lamiendo sin parar…fuerte, rápido, intenso, fuerte, rápido, intenso…sí, asíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…</p>
<p>-Mmmmmmmm mmmmmm mmmmmm mmmmmmm mmmmmmmm mmmmmmmmm AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHH…</p>
<p>El grito que lanzó anunció a bombo y platillo su orgasmo. Abrí mi boca y sus chorros salieron a toda pastilla, todos directos a mi boca. ¡¡Me estaba inundado!!. Su eyaculación era interminable, no paraba de manar semen, y justo entonces, para mi alegría ¡¡despertó!!. Se incorporó sobre el sofá, me vio con la cara de su leche y ante él me la tragué guiñándole un ojo.</p>
<p>-¿¿¡¡Qué has hecho, pequeña puta!!??.</p>
<p>-Pues comerme una lubina al horno con guarnición, no te digo…¿¿pero qué coño crees que he te hecho, atontado??..¡¡Te la he mamado, tonto l’haba, y me lo he tragado todo!!.</p>
<p>-¡¡Zorra irresponsable!!. Ya verás…</p>
<p>-¡QUÉ!, ¿¡QUE VOY A VER!?. Venga dime, ¿qué voy a ver?.</p>
<p>Al cortarle en seco no supo que decir.</p>
<p>-Eso está mejor. Te cito para las diez y media en el comedor, y ni una palabra a los otros dos.</p>
<p>-Pero como te atreves a…</p>
<p>-¡¡A callar!!.</p>
<p>Me levanté de allí dejándole atónito, y me largué a mi cuarto totalmente feliz. ¡¡Lo había conseguido, se la había chupado a los tres!!. Ya solo era cuestión de esperar a las diez y media, cuando fuera de noche, para que todo tuviera sentido, y que curioso, las horas me pasaron voladas para que llegó la hora y vestida solo con el albornoz, el cual no llevaba atado para dejar a la vista mis encantos, me senté en la cabecera de la mesa a esperarles. Por un instante me sentí como Emmanuelle en sus películas, al recordar la imagen de ella sentada en una silla grande semi desnuda. Tuve un escalofrío de gusto al compararme con ella. Los tres llegaron casi a la vez, y se quedaron de piedra al verse allí juntos.</p>
<p>-Hola chicos, pasad. Sí, os cité a los tres aquí a la misma hora. Tenemos mucho de que hablar.</p>
<p>-¿Ah sí?, ¿cómo qué?.</p>
<p>-Como por ejemplo, que vosotros tres estáis fatal. Y perdona que te diga, pero Guillermo y Héctor no lo están llevando bien, y tú menos, Vicente.</p>
<p>-¿Y tú que sabes?.</p>
<p>-Yo lo sé todo-repuse con saña entre dientes-, mi padre me lo contó después de la última vez que estuvo aquí. Sé todo lo que necesitaba saber. Bien, como recordaréis llegué aquí hace 24 horas para pasar el verano con vosotros. Esta mañana acudí al despacho de quien ya sabéis-dije señalándole con la mano- y le conté las verdaderas intenciones de mi visita. Por eso discutíamos chicos…</p>
<p>-¿Qué intenciones-preguntó Guillermo a Vicente-?.</p>
<p>Éste no respondió.</p>
<p>-Silencio…bien, yo contestaré-dije levantándome y yendo hacia ellos-. Mis verdaderas intenciones son dos: erradicar vuestros males…</p>
<p>-Eso no lo veo algo malo-comentó Héctor-…</p>
<p>-…Y que los tres os paséis el verano follándome como cosacos.</p>
<p>Vicente quedó impasible, los otros dos pusieron cara de póker.</p>
<p>-Sí chicos, eso quiero, pero a éste individuo de aquí no le gustó nada la idea, y empezó la discusión. Discutimos, seguimos discutiendo, así largo rato, y entonces dijo algo que provocó que os la chupara a los tres, porqué os la he mamado a todos-aclaré-. Venga, Vicente, repite lo que me dijiste…</p>
<p>-¿Qué fue lo que le dijiste-preguntó Guillermo-?.</p>
<p>-Sí, ¿qué fue-repitió Héctor-?.</p>
<p>-¿No te atreves-pregunté, viendo que seguía mudo-?. De acuerdo, esto es lo que dijo: &#8220;Solo podrías conseguir que te follemos si antes del atardecer nos la mamas a los tres por separado, ¡Y ESTA ES MI ÚLTIMA PALABRA!&#8221;.</p>
<p>-¿La animaste a&#8230;?&#8230;</p>
<p>-¡¡Yo no la animé a nada Héctor-repuso Vicente enfadado-!!. Se lo dije para desalentarla, nunca imaginé que se lo tomaría en serio.</p>
<p>-Pues me lo tomé muy en serio, y en cierto modo te doy las gracias por ello. Tu reto consiguió que hiciera en un solo día lo que de otro modo me hubiera costado una ó dos semanas de esfuerzo. De no ser por ello ahora no estaríamos aquí.</p>
<p>-…Por eso no querías follar cuando me la mamaste en la ducha…</p>
<p>-…Ni a mí cuando me lo hiciste al aire libre, en la colina…</p>
<p>-Sí, quería hacerlo según sus reglas. Ya que lo conseguí, se acabaron los pudores, y por fin podré libraros de vuestros traumas.</p>
<p>-En esta casa no hay traumas-dijo Vicente en tono seco-.</p>
<p>-¿De veras-pregunté airadamente-?&#8230;¿Y entonces porqué Héctor pasea todas las mañanas y se echa en el mismo campo en que su madre lo hacía cuando iban juntos?, ¿porqué Guillermo se sigue duchando a la misma hora en que lo hacía su madre cuando antes lo hacía nada más levantarse?, ¿y por qué tú te sigues echando la siesta cuando antes pasabas las tardes con tu esposa jugando a las cartas o en plan cariñoso?&#8230;</p>
<p>Ninguno supo que decir.</p>
<p>-Hace ya año y medio que Margarita murió de aquel accidente de coche, y aún seguís sin superarlo. Dios, es como si no la dejarais descansar. Por eso estoy aquí, para remediarlo.</p>
<p>-¿Y que remedio tienes pensado, eh?, ¿cuál es el remedio-preguntó Héctor-?.</p>
<p>-¿Es que no lo veis?. ¡¡YO SOY EL REMEDIO!!.</p>
<p>-Ahora mismo llamo a tu padre y te vuelves a casa con él.</p>
<p>-Adelante Vicente, llámalo, pero pierdes el tiempo, él ya lo sabe. Fue idea mía venir. Él lo sabía cuando me dejó aquí, sabía lo que yo iba a hacer.</p>
<p>-¿¡Y lo permitió!?.</p>
<p>-Teniendo en cuenta que llevamos dos años haciendo el amor y que él ha sido mi maestro en el sexo, no fue difícil convencerle. Por eso quería venir, para que vosotros también me disfrutarais y dierais libertad a vuestras pollas…&#8221;Finas y gruesas, rugosas y lisas, curvadas y rectas, largas y cortas, venosas y llanas, grandes y pequeñas, acompañadas y solas, ¡¡yo adoro todas las pollas!!&#8221;-recité de memoria el pequeño pareado que era mi leit motiv sexual-.</p>
<p>-¿Pero no ves que es inmoral-siguió preguntando con la misma cara de asombro que los demás ante mi pequeña declaración de intenciones-?.</p>
<p>-¿Por qué?.</p>
<p>-¿El que nosotros tengamos 18 años y medio, 20 y 41, y tú 16 no te importa?.</p>
<p>-No, para nada-respondí con naturalidad a dos pasos de ellos, quitándome el albornoz para que me vieran desnuda-.Ya tengo edad para consentir.</p>
<p>-Y exceptuando el hecho de que te acuestes con tu padre, que ya es bastante grave de por sí, ¿el que seamos tu tío y tus primos tampoco importa?.</p>
<p>-No tío Vicente, para nada. Y ahora, caballeros, vamos a la cama, a follar como conejos. Quiero que me miréis a mis intensos ojos pardos mientras me besáis, que acariciéis mi larga y ondulada melena azabache, que beséis mis sonrosados labios, que chupéis mis pezones nacarados y lamáis mi palpitante vulva, que miméis y améis todo mi cuerpo. Quiero vuestras pollas por todos mis agujeros. ¡Ah!, y permite a Guillermo que se opere de fimosis como se lo permitiste a Héctor, no sabes lo mucho que eso le traumatiza.</p>
<p>-No, de eso nada. A mí me lo hicieron con 10 años y me dolió muchísimo. No quiero que pasen por lo mismo.</p>
<p>-Ahora es diferente, y si no mira a Héctor. A él se lo permitiste y no le dolió-comenté, mientras Héctor asintió afirmativamente a lo que dije-, así que le dejarás operarse. ¿Está claro?.</p>
<p>-Pero…</p>
<p>-¿¡ESTÁ CLARO!?.</p>
<p>-Sí, clarísimo-me respondió Vicente con timidez-.</p>
<p>-Bien, y ahora llevadme a la cama, y folladme.</p>
<p>-Como quieras, Natalia…</p>
<p>Esa primera noche no dormimos. Estuvimos follando sin parar. Con tres pollas para mí, nunca follé tanto. Para cuando me marché, los tres estaban curados de todos sus males y eran hombres completamente nuevos. Fueron los mejores meses de mi vida.<br />
Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Mi prima me dio un regalo con su boca</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Jul 2010 12:45:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hola que tal mi nombre es Omar soy un chavo de 18 años ahora soy alto, de unos 1.74m, ojos cafés claros, Delgado y un poco atlético, lo que sucedió con mi prima fue algo lo cual no voy a olvidar nunca. Mi prima se llama shirley y es más grande que yo por dos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hola que tal mi nombre es Omar soy un chavo de 18 años ahora soy alto, de unos 1.74m, ojos cafés claros, Delgado y un poco atlético, lo que sucedió con mi prima fue algo lo cual no voy a olvidar nunca.</p>
<p>Mi prima se llama shirley y es más grande que yo por dos años ella es morena mas baja que yo de ojos verdes, delgada, con unas tetas grandes y redondas y el trasero bien paradito cuando era pequeño era mi diosa del sexo.</p>
<p>Para empezar mi historia comienza cuando una tarde de diciembre mi mama se había peleado con mi papa y decidió pasar unos días en casa de mis tíos los cuales tienen cuatro hijos (tres son varones y mi prima) dos de ellos son los mas grandes y luego esta mi prima y luego el mas pequeño para ese entonces yo tenis 12 añitos y era un niño inocente, después de que llegamos y nos instalamos en la casa yo me quede con mi prima y mi mama con mi tía, pero como toda prima le tengo mucha confianza por ser mi diosa sexual ya que yo platicaba mucho con ella de sus novios y de cómo le iba en sus relaciones con ellos, en fin esa tarde paso sin mas cosas relevantes, paso la tarde y todo estaba bien hasta la noche cuando ya todos dormían yo siempre me quedaba despierto platicando con mi prima de cómo le iba y cosas sin importancia, la noche transcurrió tranquila hasta cuando entramos en el tema del sexo ella me contaba sus pocas experiencias del sus novios los cuales solo habían llegado a manosearla y yo creo que eso la calentó mucho por que me empezó a preguntar si no había hecho algo así con mis novias de la escuela y yo le dije que no después de eso todo transcurrió normal ese día solo fue una platica.<span id="more-349"></span></p>
<p>A la mañana siguiente cuando me levante y vi a mi prima dormida como un angelito tuve la curiosidad de despertarla con un suave beso en la mejilla al cual ella respondió dándome uno igual:</p>
<p>Shirley: que hora es primito??</p>
<p>Omar: ya son las 11 floja levántate que tus padres se han ido al súper mercado a comprar víveres</p>
<p>Shirley: y mis hermanos??</p>
<p>Omar: salieron, fueron a ver a no se quien al parque…</p>
<p>Cuando vi la sonrisa picara de mi prima por primera ves no sabia lo que me esperaba, la mañana fue normal hasta una hora luego de comer que seguíamos solos ella se metió al baño y como siempre había tenido la curiosidad de verla encueradita y había un hueco que daba a la parte media de la regadera en el lavadero me asome para verla bañarse, el solo hecho de verla bañarse ya me tenia excitado, cuando escuche caer el agua de la llave fui corriendo al lavadero para verla y lo que vi me dejo sin aliento, era la primera ves que veía a mi prima desnuda y no podía creerlo era mi diosa desnuda frente a mis ojos tenis las caderas torneadas a pesar de ser una niña de 14 años con unas tetas bien formadas para su edad y un coño rosado con unos escasos bellos pubicos, al ver esto la verga la tenia parada a mas no poder en ese momento sentía que eyacularía ahí mismo solo con verla pero lo que sucedió después me sorprendió, ella puso un pie en la tina y me dio la mejor visión de su coño el cual pude ver muy bien pero lo mejor estaba por venir al ver que se empezó a masturbar, con una mano separaba los pliegues de sus labios vaginales y con la otra se apretaba las tetas, era algo que nunca pensé ver y de tan excitado que estaba que podía romper el short que traía puesto y no aguante mas me fui al cuarto para hacerme una gran paja, al poco rato de eso llegaron sus papas y mi madre la cual me dio la noticia de que nos quedaríamos ahí hasta pasar navidad y que podría relacionarme mejor con mis primos, cuando mi prima escucho esto se alegro mucho y hasta me abrazo y con su sonrisa picara me dijo: la que te espera cabron</p>
<p>Ya en la noche cuando entramos de platicar en la calle eran como las 11:30 p.m. cuando entramos al cuarto de ella se tumbo en la cama y lo que me dijo me sorprendió, me dijo que se dio cuenta cuando la espiaba en el baño masturbarse, yo estaba petrificado cuando me lo dijo é inmediatamente intente disculparme diciéndole que no era con mal intención, pero esa sonrisa picara salio al ataque y me dijo que no había problema que le gustaba tener admiradores, y le pregunte si mis primos la había visto así y me dijo que no que yo era el primero. Esto me dejo helado no sabia que hacer cuando ella me pregunto:</p>
<p>Shirley: te gusto lo que viste?</p>
<p>Omar: si…mucho…</p>
<p>Shirley: te gustaría repetirlo en vivo?</p>
<p>Cuando dijo esto tuve una mezcla de sentimientos uno de excitación, pero también de vergüenza por ser mi prima.</p>
<p>Omar: si…me encantaría…</p>
<p>Le dije casi tartamudeando, ella me dijo que me acostara con ella, muy obediente me incorpore a ella y me miro a los ojos diciéndome que este seria nuestro secreto yo le dije que no le diría a nadie, ella me dijo que le gustaba mucho, que er5a un chavo muy lindo, yo le dije que también ella me gustaba mucho y terminando de decir esto me planto un beso en los labios, su habidosa lengua recorría mi boca y yo hacia lo mismo con la de ella, era una sensación extraordinaria el estar besando a mi prima, cuando se separo de mi pensé que todo había terminado y dijo que terminemos lo que hemos empezado y diciendo esto se saco los pantalones que traía puestos dejando al descubierto sus piernas largas y una tanga de color rojo de encaje, no pude resistir la tentación de tocarla pero ella me quito la mano diciéndome que solo podría mirar mientras ella gozaba en eso se quito la camisa de color rojo dejando libres sus tetas con un sujetador igual rojo cuando poso su mirada en mi paquete vio el bulto marcado en mi pantalón, después muy lentamente se saco la tanga y me dejo ver otra ves ese chochito rosado y con pocos bellos yo solo podía mantenerme al margen cuando shirley levanto las piernas para dejarme ver en todo su esplendor, pude observar como separaba sus labios con sus dedos que luego se llevaba a la boca para volver a ponerlos en su botoncito y seguir con lo mismo cuando me di cuenta que sus dedos se perdían dentro de su gruta veía como sus caricias iban aumentando de ritmo hasta que se detuvo por un momento en el que se estremeció por completo y tuvo su orgasmo yo no me pude contener y me saque la verga para poder hacerme una paja, cuando se dio cuanta de ello solo atino a ayudarme con lo mió acercando su boca a la punta de mi verga dándole pequeños besitos y luego con la mano masajeaba mis huevos y con la otra lo sujetaba del tronco haciéndome una rica mamada la cual no pude contener mucho tiempo y descargue chorros de semen en su boca los cuales se trago como toda una experta, cuando termine de soltar todo solo puede ver la cara de satisfacción, después de eso nos dormimos y no paso a mas el asunto</p>
<p>Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Garganta profunda</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Jul 2010 08:41:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Ella se acercó a mi, y me miro profundamente a los ojos, como queriendo leer mi mente. Pero ella muy en el fondo sabia bien que era lo que yo quería. Dibujó en su rostro una pequeña sonrisa y seguido a eso se arrodilló ante mi, quedando su boca justo a la altura del cierre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ella se acercó a mi, y me miro profundamente a los ojos, como queriendo leer mi mente. Pero ella muy en el fondo sabia bien que era lo que yo quería. Dibujó en su rostro una pequeña sonrisa y seguido a eso se arrodilló ante mi, quedando su boca justo a la altura del cierre de mi pantalón. Mi pene a esa altura cobraba vida propia, latía como si tuviera corazón propio circulando tanta sangre que sus venas parecían reventar. Ella tomó delicadamente el cierre con una mano y comenzó a bajarlo muy despacio, tan despacio que nunca parecía terminar, yo explotaba de placer de solo imaginar lo que sucedería, la fantasía en mi cabeza era mas fuerte que la propia realidad.</p>
<p>Luego comenzó a introducir una mano en búsqueda de su tan preciado y deseado tesoro. Sentía como sus dedos levantaban mi slip y recorrían muy despacio por mis vellos hasta llegar al tronco de mi miembro. Lo tomó bien fuerte con la mano como si se le pudiera llegar a escapar. Sus uñas se clavaban en él provocándome dolor pero ese dolor era confundido con el placer que sentía. Comenzó a tirar hacia afuera para poder tenerlo a la vista, pero parecía imposible sacarlo de ahí adentro ya que había tomado dimensiones descomunales y estaba muy rígido. Sin pensarlo como si fuera parte de su instinto con la otra mano, comenzó a soltar mi cinturón y a desabrochar el pantalón, dejando caer el mismo hasta la altura de mis rodilla. Ahí ella se encontró con la imagen de su mano dentro de mi Slip y el pene que se marcaba bestialmente queriendo salir del lugar tan apretado. Sin sacar la mano de ahí, agarró con la otra el slip de costado y lo arrancó como si fuera de papel. Dejando a la vista parte de mi pene que salía de la mano de ella , donde se veía la cabeza del mismo que tenia un par de gotas de esperma que ya se quería escabullir hacia fuera , como si se tratase de una olla a presión.</p>
<p>Soltó el pené y éste como si fuera una vara se puso firme hacia el frente tieso como mirando su boca. Ella sin dudarlo empezó a pasarle la lengua secando las gotitas de semen que tenia , como preparándose para lo que venia más adelante . Pasó su lengua por todo el tronco de mi pene hasta llegar a los testículos. Ella sentía con la lengua como latían intensamente las venas de mi miembro .Entonces comenzó con su tan dulce y carnosa boca <a href="http://www.bragax.com/jovencita-se-folla-un-pollon-super-xxx" target="_blank">xxx</a> a succionar mis testículos provocando que los mismos se inflaran por el escalofrío y luego siguió chupando hasta llegar a la cabeza de mi pene <a href="http://www.conejitax.es" target="_blank">porno</a> y ahí se detuvo , abrió bien grande su hermosa boca y sacó lo más que pudo su lengua como queriendo hacer lugar en su interior y comenzó a deglutir todo mi pene, el cual ya estaba en su mayor dimensión ya que la calentura era extrema y ella parecía disfrutar al máximo cada centímetro que ingresaba en su boca. Cuando sintió que el mismo ya no entraba más, puesto que chocaba contra su garganta ella se acomodo dejando la misma derecha, tragó un poco saliva y agarro muy fuertes mis nalgas y entonces comenzó a tragar lo que quedaba , mi pene fácilmente se habría camino dentro de su garganta, éste nunca había estado ahí pero sabia bien que otros si, por la facilidad en que pudo entrar.<span id="more-344"></span></p>
<p>Yo si antes estaba a mil ahora era indescriptible la situación que sentía en ese momento quería que fuese eterno, necesitaba acabarle en ese momento ahí para poder inundarle todo su estomago con mi leche que seguro iba a ser muy abundante, pero me concentre y espere. Ella retiro el pene de ese lugar para poder respirar bien pero no por mucho tiempo ya que comenzó a mover su cabeza sacando casi hasta el ultimo centímetro de mi miembro de su boca y luego tragándoselo todo en un segundo, se movía como si fuera su boca la vagina y realmente se sentía mucho mejor.</p>
<p>Ella seguía succionando y tragándose mi pene una y otra vez hasta llegar a mis testículos y dejando la lengua afuera para poder chupar los mismos teniendo el pene entero en su boca.</p>
<p>Así estuvo un buen rato hasta que no soporté más y la agarré muy fuerte de la cabeza apretándola contra mi miembro, observando como este desaparecía completamente en su boca y viendo como su garganta se hinchaba como si fuera una víbora tragando a su presa, eso fue suficiente para comenzar a descargar toda mi leche dentro de ella. Ella en ese momento clavaba sus uñas en mis nalgas por el placer inmenso que le causaba sentir todo ese tan preciado néctar.</p>
<p>Finalmente dejó mi pene unos instantes dentro suyo para no dejar escapar ni una sola gota de leche y luego comenzó a retirarlo muy despacio esta vez. Cuando él mismo ya estaba fuera de su boca se veía mas flácido pero muy morado y totalmente limpio. Ella se paró, me miró bien a los ojos, abrió su boca para mostrarme que nada había adentro, y comenzó a besarme con una pasión terrible. Su lengua estaba tan blanda como una seda pero a la vez muy caliente.</p>
<p>Así nos quedamos besándonos los dos después de haber tenido el mejor sexo del mundo.</p>
<p>Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Mamadas para mi cumpleaños</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Jun 2010 08:00:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Lo que voy a contar quizá no sea de lo más erótico del mundo, pero como me acaba de pasar hace escasamente 5 días, creo que merece ser contado. Para mí es lo mejor del mundo y por supuesto es completamente cierto. (Tampoco es tan rarísimo, creo yo..) Resulta que mi actual novia (Valeria) y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Lo que voy a contar quizá no sea de lo más erótico del mundo, pero como me acaba de pasar hace escasamente 5 días, creo que merece ser contado. Para mí es lo mejor del mundo y por supuesto es completamente cierto. (Tampoco es tan rarísimo, creo yo..)</p>
<p>Resulta que mi actual novia (Valeria) y yo con mi mejor amigo y su novia, nos hemos ido 10 días de vacaciones a casa de mis tíos en Valencia. El piso no es grande así que lo que hicieron fue poner en una habitación dos colchones pegados en el suelo, y con un par de sábanas todo arreglado para los 4, (con el calor que está haciendo este año hasta el pijama sobraba, pero como estaban Maite y Luis a mi lado había que joderse y ponerse pijama, en fin).</p>
<p>Putada gorda porque pensé que podría tener la oportunidad de follar con mi novia, y así está claro que no era posible. Vamos, ni hacerme pajas podría… Entonces dije: pues a divertirse en Terra Mítica, las terracitas de Valencia, y las playas del mediterráneo, que otra cosa lo veo jodido.<span id="more-287"></span></p>
<p>Bueno, salimos mucho los 4 a bailar y pasarlo pipa, pero el caso es que el 9 de Agosto era mi cumpleaños, y claro con la historia de estar de &#8220;Vacaciones&#8221; fuera y todo el rollo, ni mi novia, ni Luís, ni Maite se acordaron de que era mi cumpleaños. Hasta que mi tío después de cenar dice que mañana día 10 hay no se qué concierto, y una cosa llevó a la otra, el caso es que cayeron todos en que era mi cumpleaños <a href="http://www.bragax.com" target="_blank">videos xxx</a>.</p>
<p>Todos avergonzados, diciendo que qué putada, que mala cabeza, tatatí tatatá …, y mi novia casi llorando porque no se había acordado y no me había hecho ningún regalo. El caso es que después de muchas disculpas, salimos a dar una vuelta, y Valeria no sabía qué cara poner ni cómo disculparse, y yo le decía que no importaba, que era lógico pues estábamos de Holidays, y quitaba hierro al asunto.</p>
<p>Nos fuimos temprano para casa y nos acostamos. Todos juntos y pegaditos, claro. Al poco de estar conciliando el sueño, mi novia me susurra el oído:</p>
<p>Disfruta y córrete rico, pero no hagas mucho ruído, amor mío.</p>
<p>Y en ese momento se desliza hasta mi polla, se la mete en la boca y comienza a chuparme, (ya que estábamos durmiendo uno enfrente del otro). Se desabrochó el pijama y llevó mis manos a sus tetas para que se las tocara mientras me mamaba. Evidentemente, yo me sentía en la gloria, pero Maite estaba pegada a mi novia y yo creo que la había oído decirme eso; además la había sentido bajar por su espalda hasta mi barra caliente. Cosa que por otro lado me excitaba todavía más.</p>
<p>El caso es que Valeria, se dedicó a hacerme una soberana mamada de las que sé que le encantan, y a mí más. Despacito, sin ninguna prisa, mamando como un becerrito mama la teta de una vaquita, &#8220;CON GANAS&#8221;, mientras con su mano me masturba sin prisa y al ritmo de sus chupadas, apretando mi polla, como queriendo extraer toda la leche calentita. Uff.</p>
<p>Así aguanté unos 15 minutos, y cuando no pude más, puse mi mano izquierda sobre su cabeza y la derecha debajo de su barbilla, y me vine estremeciéndome en su boquita golosa. Cuando ella notó que me corría, dejó de masturbarme, puso sus manos en mis nalguitas y comenzó a chupar más fuerte para conseguirme un orgasmo brutal, que me hizo morderme los labios fuertemente, hasta hacerme daño.</p>
<p>Ella sólo chupaba más y más e iba tragando mi suave leche chorro a chorro, para no atragantarse. A mí cada vez me costaba más no hacer el más mínimo ruído, además a ella le excitó tanto la situación que tuvo un orgasmo terminando de venirme, y aunque no gimió nada, lo supe porque comenzó a temblar más y más fuerte. Ella es capaz de disfrutar tanto del sexo porque creció en un país donde la religión estaba prohibida hasta hace muy poco, y disfrutar de los placeres del cuerpo no es pecado, ni gilipolleces de esas.</p>
<p>Yo a esas alturas seguía disfrutando de mi orgasmo y pensando que Maite lo sabía todo. Solo con que se hubiera dado la vuelta, nos hubiera visto porque entraba un poquito de luz de la calle. Luís estaba que hasta casi roncaba el cabrón, pero Maite no pues sentía su respiración más agitada que de costumbre. (No quiero ni imaginar como sonaban las nuestras…).</p>
<p>Ella se quedó con mi polla en la boca hasta que se puso flácida y se quedó dormida, al igual que yo. Al rato, (no se si minutos u horas), descubrí a Maite masturbándose, ya que emitía pequeños gemidos que me despertaron. Cuando se corrió, respiró y gimió más fuerte y entonces Valeria se despertó, y cómo pudo, subió hasta mi boca y me dio un beso. Notó que mi polla volvía a estar completamente erecta, y me dijo:</p>
<p>Duérmete cari, mañana es otro día.</p>
<p>Y como ya estaba sopa perdido, me jodí, pero me dormí. Nos dormimos todos.</p>
<p>A eso de las 7, el sol comenzó a entrar por un pequeña ranura y me dio en los ojos. Me desperté con unas ganas terribles de mear, así que me levanté muy despacito, para no despertar a nadie, y me fui al lavabo. Comencé a recordar lo sucedido, y casi le meo la pared del baño a mi tío porque se me puso la polla durísima.</p>
<p>Me volví a la habitación, e intenté dormir, pero al meterme en la cama, y dar alguna vuelta, Valeria se despertó, y me dijo:</p>
<p>Te voy a dar un beso especial de buenos días, pues tengo que terminar con lo que empecé ayer.</p>
<p>Seguidamente, volvió a bajar como lo había echo ayer, y comenzó a hacerme otra dulce y suave mamada. Me chupó la polla como si fuera un biberón lleno de leche. Me corrí como un volcán en su boquita y ella se tomó su porción de blanco y dulce almíbar.</p>
<p>Pero cuando me estaba terminando de correr, de repente Maite hizo un ruído y comenzó a darse la vuelta muy despacito. Entonces Valeria se sacó mi polla de la boca a toda prisa, y trepó hasta la almohada. Maite nos miró y nos dio los &#8220;buenos días&#8221;. Volvió a mirar a Valeria, carraspeó, le sonrió pícaramente y &#8220;se relamió los labios&#8221;, cerrando los ojos como para seguir durmiendo. Entonces Valeria se dio la vuelta hacia mí, y el corazón se me puso a mil cuando le ví que aún tenía semen en los labios. La muy puta de Maite lo tiene que haber oído y sabido todo. Estába claro.</p>
<p>Lo importante es que después nos despertamos y nadie dijo nada. Ni hubo ningún comentario en todas las vacaciones. Ahí Maite se portó como una buena putita. Eso sí, el gordo de Luís durmió toda la puta noche sin enterarse de nada, pues menudo es, si hubiera sabido algo, anda que no me hubiera puesto fino que el cabrón es de moral católica alta, y paso de discutir con él. Eso sí, fue el único que no disfrutó NADA.</p>
<p>No todos los cumpleaños son iguales, NI LOS REGALOS.</p>
<p>Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Que me vas enseñar</title>
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		<pubDate>Sat, 08 May 2010 20:55:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Relato porno del 8 de mayo del 2010. No fue un día cualquiera: te recogí en tu ciudad, a la hora que salías de la oficina, pasadas las cuatro de la tarde, y quince minutos después nos besábamos en un cuarto de hotel. Nos desvestimos cuidadosamente, prenda por prenda, cada una a su tiempo. Busqué [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Relato porno del 8 de mayo del 2010. No fue un día cualquiera: te recogí en tu ciudad, a la hora que salías de la oficina, pasadas las cuatro de la tarde, y quince minutos después nos besábamos en un cuarto de hotel. Nos desvestimos cuidadosamente, prenda por prenda, cada una a su tiempo. Busqué entre los pliegues de tu cuerpo el botón del clítoris y la jugosa herida de tu sexo.</p>
<p>Me cabalgaste despacio, moviéndote como sabes hacerlo, sin dejar de besarme, hasta hacerme terminar entre estertores de agonía. Empapados en sudor, charlamos desnudos sobre las sábanas, pero tus dedos no me dejaban en paz, tus gruesos labios buscaban mi cuello y mi pecho y la verga recuperó su compostura.</p>
<p>Esta vez te monté yo. Tu abriste las piernas en compás y movías las caderas para recibirme, al ritmo de tus gemidos. Yo iba y venía, regodeándome con la vista, mirando como mi mejor amigo entraba y salía, se mostraba de pronto en todo su esplender para luego ser engullido por completo por tu carne generosa, mientras el sudor seguía corriendo y tus jugos le daban a mis ataques una deliciosa ingravidez que terminó con ambos fundidos en largo abrazo.<span id="more-200"></span></p>
<p>Nos metimos a la tina y disfrutamos el agua tibia y las burbujas, charlando de libros y versos, mientras la paz de nuestro espíritu se contagiaba a nuestros cuerpos. Saciados, nos acariciábamos, recordando en nuestras pieles, nuestros cuerpos, la larga hora precedente.</p>
<p>Tras ducharnos, salimos a la noche de tu ciudad. Cenamos pato con un vino del Penedés en un lugar que me habían recomendado, con una espléndida terraza que domina la ciudad. Tuve el raro privilegio de guiarte por los caminos del vino y de los cognacs subsiguientes y ya cerca de la media noche, saciado también el estómago como el cuerpo y el espíritu, fuimos a recuperar mi auto.</p>
<p>Conducía por la avenida que llevaba hacia el rumbo de tu casa cuando pusiste tu mano en mi paquete y empezaste a hurgar. &#8220;Busca una calle menos transitada&#8221; murmuraste y yo, obediente, di vuelta en la primera esquina y detuve el auto en mitad de un tranquilo barrio residencial cuando tus labios besaban ya la punta de mi verga.</p>
<p>Con los calzones en las rodillas y la vista en la calle, dejé que tus labios pasaran de la punta al resto del glande, haciéndolo tuyo. Lo siguiente fue sentir tus labios, tu lengua y tus dientes, tu mano acariciándome los huevos mientras recorrías mi verga con tu boca, a veces lamiéndola, a veces besándola, chupando al fin, mientras mi mano descubría, bajo tu pantalón, que estabas tan excitada como yo, pero esa vez estabas a mi servicio: quistaste mi mano y te acomodaste de tal modo que solo pudiera acariciar tu cabeza, hundir mi mano en tu larga y lacia melena negra, que brillaba a la tenue luz de los faroles, mientras tu seguían chupando, acariciando con la lengua, haciéndome tu esclavo.</p>
<p>Yo respiraba profundamente, concentraba mi mente en las inspiraciones y expiraciones, cada vez más separadas entre sí; mis ojos en la calle y los escasos autos que pasaban, y mis sensaciones todas en tu húmeda lengua, en los fuertes músculos de tus cachetes, en tus gruesos y jugosos labios.</p>
<p>Tus suaves lengüetazos sólo cesaron cuando mi pelvis, sola, subió hacia ti y bajó de nuevo, arrancando un creciente movimiento de vaivén para aumentar el gozo. Literalmente, te estaba follando la boca y, a pesar de las dos eyaculaciones de la tarde, del vino, de las respiraciones, sentí la llegada de un orgasmo incontenible, volcánico que tu, venciendo mis prejuicios, bebiste, para luego limpiarme con tu áspera, suave lengua y murmurar finalmente, &#8220;ya estás limpio&#8221;.</p>
<p>Me quité los pantalones, no sin dificultad, por culpa de las botas y, con la verga al aire, le di marcha al auto y regresé a la avenida, pero tu no dejaste mi verga en paz y ésta, asombrosamente, no tuvo un instante de reposo: seguía rígida, totalmente parada, a pesar del inaudito placer y la abundante eyaculación previas. Entonces regresaste.</p>
<p>Yo conducía despacio, entre otros autos, entre gente que iba a lo suyo, que venía de lo suyo, mientras tu, entre mis piernas, chupabas mi verga. Ni mi verga ni yo, corazón, teníamos prisa: ella no iba a ninguna parte ya; yo, a dejarte en casa antes de emprender el largo regreso. Tu tampoco tenías prisa. Pink Floyd, en el ambiente, nunca la tiene. Labios, besos, placer y desafío al mundo entero nos llevaron cuesta abajo hacia tu barrio.</p>
<p>Paré en la placita del barrio, frente a la parroquia, con la intención de ponerme los pantalones, pero no me dejaste: mientras mis ojos vagaban sobre la portada barroca, iluminada por los faros nocturnos, tu, golosa e insaciable, seguías con mi verga y yo aprendí la intensidad del placer sin fin, durante largos minutos que parecieron horas.</p>
<p>¿Qué más vas a enseñarme, muchacha?</p>
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		<title>Leche caliente en la boca de una jovencita</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Mar 2010 21:06:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Relato porno 26 de marzo del 2010, los mejores relatos porno. ¿Por qué lo hice? No sabría muy bien cómo responder a eso. ¿Qué por qué la primera vez que hice una mamada fue a un hombre que no era mi marido? Ciertas preguntas a veces no tienen respuesta fácil. El caso es que mi [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Relato porno 26 de marzo del 2010, los mejores relatos porno. ¿Por qué lo hice? No sabría muy bien cómo responder a eso. ¿Qué por qué la primera vez que hice una mamada fue a un hombre que no era mi marido? Ciertas preguntas a veces no tienen respuesta fácil. El caso es que mi matrimonio funciona bien, con altibajos supongo, como sucede en otras parejas, pero en fin nada hay que justificara el lanzarme ciegamente a darle alegría oral al cipote de cualquier otro tío.</p>
<p>Era un sábado por la mañana; mi marido salió con nuestros hijos y yo me quedé a hacer limpieza general. Fastidiada por una tarea que no me apetecía realizar puse la radio para escuchar música y mira por donde empezó a sonar You can leave your hat on, esa canción de la película Nueve semanas y media. Al escucharla me fui animando poco a poco a hacer tonterías: besitos sensuales al aire, caricias a mi propio cuerpo al tiempo que me contoneaba, baile sensual y simulacro de streptease. Subí el volumen de la música y me sentí ciertamente puta haciendo aquello. Pero de repente sonó el timbre de la puerta, insistentemente, dado que no habría oído las primeras llamadas por lo fuerte que sonaba la canción.<span id="more-198"></span></p>
<p>Abrí. Era el vecino de enfrente, ante el cual aparecí algo desencajada, quizá ruborizada y con el chándal de los sábados algo descompuesto tras mi ridículo streptease privado. Aquel gilipuertas estúpido me miró como de costumbre, con la boca abierta y cayéndosele la baba, pero en esta ocasión con más deseo y perversión si cabía. Yo ya le había dicho a mi marido cuanto me molestaba que Martín, que así se llamaba el vecino, me mirase de aquella forma, pero Félix se reía y me decía que aquello era producto de mi imaginación y que en todo caso era normal que un viejo solterón tan feo sintiese cierta atracción por una mujer tan atractiva como yo. Odiaba sin embargo que mi marido intentase restar importancia a lo que yo consideraba casi un acoso.</p>
<p>Martín tendría casi cincuenta, y a una cara fea y bobalicona hay que decir en honor a la verdad que se le añadía un cuerpo espléndido. Venía a traer unos documentos de la comunidad de vecinos para que mi marido les echase un vistazo. Tras afirmar que le gustaba mucho aquella canción que sonaba, me explicó algunas cosas sobre aquellos papeles que yo habría de aclarar a mi marido, como echar una firma por aquí y otra por allá; todo eso sin movernos del umbral de la puerta; y todo eso, por qué no decirlo, sin que se hubiese disipado del todo la calentura que yo arrastraba desde el momento en que empezó a sonar You can leave your hat on. Caí en la cuenta de que al menos Martín expelía un agradable olor corporal y si soy sincera no supe si era alguna colonia for men o simplemente cierto aroma a sudor varonil. No obstante tampoco se puede afirmar que lo que sucedió a continuación fue debido a que mi olfato hizo que me excitase como una perra; quizá algo si, pero no como para volverme loca.</p>
<p>Así que allí estábamos, yo atrapada por unos encantos que siempre puse en duda y Martín, un hombre cuya actitud le delataba como un obseso sexual.</p>
<p>- Me gustaría ser el espectador de un streptease como el de esa película –dijo Martín.</p>
<p>- ¿Y a mi qué me cuentas? –pregunté sonrojada.</p>
<p>- ¡Vamos! –dijo él- ¿No me digas que no estabas jugando tú solita al rollo ese de la Kim Basinger?</p>
<p>Me puse colorada, ¿cómo podía saber él eso? No supe que pensar; a lo mejor me había estado vigilando a través de alguna ventana. Como una tonta empecé otra vez con lo del streptease, pero ya sin música. Como una tonta sonreí y como una tonta me incliné ante Martín. Con la mirada ambos acordamos que era lo más cómodo, lo menos comprometido, lo más rápido y menos arriesgado y al menos lo más placentero para él, aunque hacer aquello a mí me chiflaba. Le bajé la bragueta, le extraje la polla y me puse manos a la obra.<br />
Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Una tarde follando en el campo</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Mar 2010 20:58:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Relato porno 26 de marzo del 2010, los mejores relatos porno. Y por fin vamos a conocernos, después de una temporada de intercambio de correos, cada vez más subidos de tono…. Decidimos quedar en persona, conocernos, y si surge la química quien sabe si algo más….al menos ese es mi pensamiento. Es verano, hace un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Relato porno 26 de marzo del 2010, los mejores relatos porno. Y por fin vamos a conocernos, después de una temporada de intercambio de correos, cada vez más subidos de tono…. Decidimos quedar en persona, conocernos, y si surge la química quien sabe si algo más….al menos ese es mi pensamiento.</p>
<p>Es verano, hace un día espléndido y hemos quedado para ir a tomar algo y por fin vernos cara a cara después de conocernos sólo por fotografía. Puntual a nuestra cita llego con mi coche, la impaciencia me ha hecho ser no sólo puntual sino que incluso he llegado antes de la hora. Pero no sólo yo he sido fiel cumplidor de la hora de la cita, sino que tú también llegas antes de tiempo y por fin nos conocemos.<span id="more-196"></span></p>
<p>Entre nerviosos y excitados nos saludamos con dos besos muy formalitos, mientras disimuladamente nos repasamos el uno al otro. Yo llevo unos shorts y una camisa que dejan entre ver una piel ya bien bronceada por el sol, y tú vas vestida con una camiseta de tirantes bien ceñida, sin sujetador, y bien escotada, y una faldita más que corta, que hace que estés realmente guapa y atractiva. Los dos nos miramos un poco cortados por la situación y después de unos eternos segundos de indecisión nos montamos en el coche y arrancamos hacia ni se sabe donde.</p>
<p>Ya en el coche empezamos a intentar ponernos de acuerdo de a donde ir y decidimos que en vez de meternos en un bar sin más, vamos a dar un paseo por el campo aprovechando la fantástica tarde que hace, y con las mismas cogemos ruta hacia fuera de la ciudad.</p>
<p>Poco a poco vamos empezando a hablar con más soltura, interesándonos por los detalles más típicos de la vida normal de dos personas que se acaban de conocer, y al llegar al tema de las aficiones por fin tocamos el tema del erotismo, la pornografía y el sexo, y el foro a través del cual nos conocimos. Parece que el ambiente se va distendiendo cada vez más y el tiempo pasa volando, y así llegamos en poco menos de una hora de animada charla a un bonito paraje de montaña donde nos detenemos, aparcamos, nos bajamos del coche y empezamos a caminar sin rumbo fijo observando el paisaje y continuando con nuestra animada charla.</p>
<p>La charla a estas alturas, después de casi un par de horas desde nuestro encuentro, es completamente fluida y parece que carente ya de toda timidez o nerviosismo, a la vez que cada vez más clara, sincera, subida de tono y &#8220;calurosa&#8221;. Ambos parecemos bastante puestos en la materia y compartimos ciertos gustos y aficiones, siendo uno de ellos el de los relatos eróticos o incluso pornográficos.</p>
<p>Después de un rato de pasear decidimos sentarnos al pie de un árbol, sobre la hierba, a descansar un rato y disfrutar del paisaje. Hace una tarde increíble y no se ve un alma por la zona. A estas alturas de la tarde empiezo a estar ya un poco, digamos nerviosillo, por no decir excitado, y cada vez de forma más descarada miro tu escote y tu linda figura. Tan descarado soy que por fin te arrancas directa y me dices: &#8220;¿Qué miras con tanto interés?&#8221;, yo ni corto ni perezoso, te digo bien a las claras que &#8220;a ti, que estás muy guapa y mi imaginación parece que empieza a desatarse&#8221;. En éstas, ambos empezamos a recordar en voz alta un relato que habíamos leído no hacía demasiado y que nos había gustado mucho….</p>
<p>De repente tú te levantas y dices de continuar el paseo, a lo cual, me levanto, me acerco hacia ti, y dándote un dulce y suave beso en los labios te digo: &#8220;¿estás segura?, ¿te acuerdas del relato que comentábamos….querrías….?&#8221;. Sin articular ni una palabra me devuelves el beso, pero esta vez nuestras lenguas se entrelazan en un largo y apasionado beso en el que nuestros cuerpos están ya rozándose suavemente y empieza la acción……</p>
<p>Nos dejamos caer lentamente de nuevo al suelo sobre la hierba mientras seguimos besándonos cada vez de forma más apasionada. Mis manos empiezan a recorrer tu silueta por encima de la ropa, para seguir luego haciendo lo propio por tu espalda, tu estómago, tu trasero, pero sin pasar en ningún caso a más, ni por encima de la ropa, ni por debajo de ella.</p>
<p>Tú das el primer paso &#8220;contra&#8221; la ropa que nos separa, y comienzas a desabrocharme la camisa mientras me besas por todas partes, cara, cuello, pecho, hasta que por fin consigues desabrocharla entera y me la quitas ya definitivamente. Empiezas a acariciar mis piernas, mis muslos, buscando meter tus manos por debajo del short en busca de zonas más erógenas, hasta que llegas a mis ingles y entonces te das cuenta de que no llevo ropa interior. Sin decir nada me miras y ambos sonreímos, mientras comienzas a desabrochar mis pantalones y a bajármelos, dejándome, ya si, desnudo junto a ti.</p>
<p>Yo sigo acariciándote por encima de la ropa sin propasarme ni un pelo, pero haciendo que tu respiración cada vez se acelere más y te vayas excitando más y más, hasta que, ahora si, de forma muy sutil y suave, deslizo mis dedos sobre tu camiseta de tirantes en busca de tus ya erectos pezones, los cuales medio acaricio, medio pellizco, provocando en ti un suspiro y una contracción.</p>
<p>En éstas te tumbas encima mío vestida, colocándome entre tus piernas y haciendo que, a estas alturas ya, mi erecta polla se sitúe muy cerca de tu clítoris, momento en el que yo me percato de que tú……tampoco llevas ropa interior!!!!, y comienzo a sentir tu humedad ya más que considerable. El sentir tus flujos deslizarse por ti y por mi, me lleva a un grado de excitación tal que en menos de un segundo te quito la camiseta y la falda y te dejo totalmente desnuda encima mío, y vaya visión aquella, que maravilla!!!!!!!!!!!</p>
<p>Ya desnudos los dos, te recuestas sobre mi, haciéndome sentir toda tu piel sobre la mía, notando tus tetas y pezones bien duros sobre mi pecho, y empiezas a besarme en la boca, en la cara, por el cuello, por el pecho, por la barriga, mientras tus manos empiezan a separarme las piernas y buscan recorrer la cara interna de mis muslos, acariciándolos muy suavemente, y dejando, de forma como casual, que la punta de tus dedos empiecen a rozar mis huevos. Yo no hago más que masajearte las tetas y retorcerme de placer y excitación. Tus besos llegan ya a mi zona púbica, momento que aprovecho para acariciarme mi polla con tus tetas, mientras tus besos continúan, y de ahí saltas directa a mis muslos, obviando lo que a estas alturas es bastante evidente y visible, una polla dura y erecta con ganas de fiesta!!!!!!!!</p>
<p>Mientras besas mis muslos tus manos van repartiéndose por todas partes de mi cuerpo, hasta que por fin agarras mi polla y empiezas a acariciarla de forma suave y delicada, haciendo que mi líquido preseminal salga ya a borbotones y humedezca tu mano. Mojando un dedo en ese líquido, buscas mi culito e intentas penetrarme con mucho cuidado, pero la tarea no es fácil, hace falta más lubricación. Así pues, en estas veo que te separas un momento de mi y que coges ese minúsculo bolsito que llevabas, y sacas una cajita de estas típicas de vaselina para los labios….de la boca…..y cogiendo un poco me la extiendes por la entrada de mi culo, mientras embadurnas bien tus dedos. El siguiente intento de penetrarme ya fue otra cosa, y con suma facilidad hundes un dedo en mi y me arrancas el primer suspiro, suspiro que, sin haberse acabado aún, empalma con un estremecimiento general cuando noto que por fin te metes mi polla en tu boca.</p>
<p>Lo cierto es que aquello era sublime, poder ver como me la chupabas mientras sentía tu dedo hurgarme en mis entrañas me hizo prácticamente perder el control. Tú jugabas con tu lengua y tus labios sobre mi polla haciéndola casi casi explotar de lo dura que estaba, pero contemporizando para que no me corriera. Así ni sé cuanto tiempo estuvimos, pero yo ya me sentía morir de placer cuando a un instante de correrme, te cojo por los hombros y te devuelvo a mi altura, empezando a besarnos mientras usando mi polla de consolador manual empiezo a masturbarte con ella recorriendo toda tu vulva, toda la entrada de la vagina, pero sin llegar a penetrarte en ningún momento. Tu excitación crece por instantes y en el momento que aumento la presión del roce de mi polla sobre la zona de tu clítoris, exclamas un entrecortado: &#8220;me corro!!!&#8221;, y te llevo a un orgasmo larguísimo ya que no dejo de masturbarte con mi polla ni un instante mientras te estás corriendo.</p>
<p>Después de unos largos segundos de jadeos y temblores, te recuesto en la hierba y soy yo el que empieza a besarte en la boca, en la cara, en las orejas, metiendo la punta de mi lengua dentro de ellas y haciéndote sentir mi respiración agitada dentro; sigo con tu cuello y hombros, mientras voy entremezclando los besos con cortos recorridos por la zona con la punta de mi lengua. Mis manos no han dejado de buscar tus tetas en ningún momento y ahora ya me decido a besarlas enteras llegando por fin a los pezones, que humedezco con la punta de mi lengua y soplando levemente los hago endurecer y crecer sorprendentemente!!!!</p>
<p>Empiezo a arrancarte los primeros gemidos después de aquel largo primer orgasmo, mientras me deleito con tu sabor y olor, disfrutando esas preciosas tetas que tengo entre mis labios y manos. Por fin me decido a seguir mi recorrido, tu recorrido, y bajo a la zona abdominal para llegar a una zona púbica con un vello muy cuidado y entre el que empiezo a jugar con la punta de mi lengua.</p>
<p>Mis manos ya han dejado libres tus tetas y empiezan a recorrer milímetro a milímetro tus muslos, prestando atención especialmente a su cara interna, y sobre todo a tus depiladas y tersas ingles. Sin poder resistirte más, coges mis manos con las tuyas y las llevas directamente a la entrada de tu vagina implorando: &#8220;acaríciame….&#8221;, y en estas empiezo a recorrer muy suave y lentamente tus labios vaginales externos recogiendo tus flujos e impregnando toda la zona hasta la entrada de tu culito. Así, y una vez está toda la zona bien humedecida, con una mano separo tus labios vaginales dejando al descubierto la zona del clítoris que empiezo a besar intensamente. Con mi mano libre empiezo a intentar penetrarte por el culito, el cual dada la cantidad de flujo que te ha ido escurriendo está bien húmedo y facilita mucho, hasta hacer incluso fácil, la penetración. Apenas he introducido mi dedo en tu culo, y mientras mi lengua &#8220;maltrata&#8221; sin descanso tu clítoris, vuelves a gritar un &#8220;me corro&#8221; formidable, que va acompañado con unos temblores increíbles y que no sólo no cesan, sino que van en aumento. Yo no me detengo en ningún momento, y lejos de dejarte descender de ese climax empiezas a encadenar una serie de orgasmos que parecen no tener fin, mientras yo te voy lamiendo el clítoris, y penetrándote con mis manos simultáneamente por delante y por detrás.</p>
<p>En el momento de máxima excitación me dices que quieres que te la meta, que ya no aguantas más, pero dado que no hemos sido demasiado previsores y no tenemos preservativo alguno, me dices: &#8220;¿te acuerdas de la historia que comentábamos antes?&#8221;. &#8220;Pues claro……fui yo quien la escribió!!&#8221;. &#8220;Ah siiiiii??&#8230;&#8230;&#8230;pues podríamos acabar como en la historia y así evitamos riesgos innecesarios, no te parece?&#8221;. Y sin esperar respuesta por mi parte, tú te das la vuelta, te pones a cuatro patas y separas bien las piernas, diciéndome: &#8220;sodomízame!!!&#8221;. En estas, agarro el botecito de la vaselina que antes habías hecho servir tú y comienzo a untarte la entrada de tu culito mientras hago lo propio con mi polla. Una vez bien lubricados los dos, apoyo la punta de mi polla en la entrada de tu culo y justo cuando me dispongo a dar el primer empujón para entrar dentro de ti, eres tú la que de un empujón hacia atrás seco de tus caderas te penetras con mi polla, introduciendo de una vez casi la mitad de ésta. Por un instante te quedas quieta, y yo te digo: &#8220;Todo va bien?&#8221;. Tú sin responder empiezas a moverte comenzando el movimiento de entrar y salir haciendo que yo empiece a acompasar mis movimientos a los tuyos hasta conseguir una penetración completa. A los movimientos de penetración, mis manos acompañan, una acariciándote las tetas, y la otra buscando tu clítoris para masturbarte.</p>
<p>Después de unos pocos segundos y dado el enorme grado de excitación de ambos, tú te corres de nuevo en el que parece ser el orgasmo más largo de todos los que hasta ahora has tenido, y sin bajar de ese zénit del placer exclamas:&#8221;córrete dentro de mi ya por favor!!!!!!!&#8221;, y yo sin casi darme tiempo a decir ni que me corro, exploto en tu interior expulsando una ingente cantidad de semen que llena tus entrañas en una sensación tan intensa que hace que tengas unos últimos coletazos de tu interminable orgasmo que te hacen casi desfallecer. Apuradas mis últimas gotas de semen dentro tuyo, salgo de ti, momento en el que tú te tumbas del todo y yo hago lo mismo a tu lado.</p>
<p>La verdad es que con lo que habíamos tenido hasta ahora íbamos ambos bien servidos, al menos eso pensaba yo, pero a los pocos minutos de estar tumbados y relajados disfrutando de la puesta de sol, me dices: &#8220;Esto no ha sido un trato justo: tú has tenido un único orgasmo y yo ni se sabe cuantos. Además, tú me has podido saborear a mi en condiciones, saboreando mis flujos, y yo me he quedado sin saber a que sabes……&#8221;. Yo no entiendo muy bien que es lo que me estás diciendo pero lo cierto es que antes de que te pueda preguntar por lo que has dicho, comienzas a besarme en la boca de nuevo mientras te tumbas encima mío. Empiezas a restregar todo tu cuerpo con el mío, haciendo especial hincapié en el roce de tu vagina con mi polla, aún adormecida después de la anterior descarga. La pasión que derrochas hace que en pocos instantes mi polla vuelva a pedir guerra y a ponerse muy dura, y en ese instante, me dices: &#8220;Tú no te muevas y déjame hacer a mi. Necesito sentirte siquiera un instante dentro de mi, pero dentro de verdad, por donde debe ser….&#8221;, y sin más coges tu mano derecha, la diriges a mi polla y la apuntas hacia la entrada de tu ya muy húmeda vagina. Apenas la notas a la entrada, te sientas de forma lenta pero decidida encima de ella hasta conseguir una penetración lo más profunda posible. Una vez toda dentro de ti, te digo: &#8220;Bueno pues ya que estamos, y ahora que no hay riesgo de que me corra inmediatamente ni nada por el estilo……pues…..&#8221;, y sin decir más dirijo mis manos a tus nalgas y cogiéndolas firmemente te las separo un poco a la vez que acompaño rítmicamente los movimientos de penetración de entrar y salir con ellas. Acelero el ritmo hasta hacerlo casi frenético, y mientras, tú, sumisa, ni te mueves, te dejas hacer. En estas que cuando estás cerca de tener tu enésimo orgasmo, meto uno de mis dedos en tu culito y apenas he acabado de hacerlo empiezas a jadear y gritar: &#8220;que me corro, no pares por favor, que me corro!!!!&#8221;. Yo sigo con mis acometidas y en éstas estallas en un orgasmo del que no te dejo &#8220;apearte&#8221;, ya que lejos de frenar mis embestidas, las mantengo e incluso las acelero, haciéndote encadenar múltiples orgasmos que te llevan a un límite en el que me pides por favor que pare que te vas a morir de placer.</p>
<p>Tan insistente eres con el que pare, que finalmente me detengo, momento en el que sin dar un segundo de tregua, te sacas mi polla de dentro de ti, te deslizas hacia abajo por mi cuerpo y sonriéndome me dices: &#8220;Y ahora….&#8221;, y sin más te introduces mi polla en tu boca. Yo te pido suavidad y delicadeza, ya que después del trajín de la tarde está un poco sensible e irritada, cosa que tú acatas obedientemente. Yo con mis manos voy buscando tus tetas para ir tocándotelas mientras me la chupas, eso si, sin perder un detalle de todo lo que me estás haciendo.</p>
<p>Tu lengua y tus labios parecen incansables y me deleitas con todo tipo de &#8220;artes&#8221;: besos, lengüetazos, roces, penetraciones bucales, es un sin cesar de todo ello. Mi excitación es extrema pero sin acabar de correrme nunca, supongo que por el cansancio acumulado hasta ese momento, y es entonces cuando casi sin darme tiempo a reaccionar, y aprovechando que mi culito aún está pringado con la vaselina que habías usado hace un rato, apoyas un dedo en la entrada de mi culo y con un certero empujón seco de tu mano me metes el dedo casi entero hurgándome en mi interior hasta que en un momento tocas ese punto mágico en el que no puedo menos que decirte casi sollozando: &#8220;Me corroooo!!!!!&#8221;, y acto seguido un enorme chorro de semen inunda tu boca, seguido de otros varios ya de menor intensidad, mientras tú, sin haber parado ni un instante de hacer el movimiento de mete y saca de la polla en tu boca te tragas toda mi esencia, saboreando hasta la última gota sin dejar escapar ni una siquiera.</p>
<p>Yo después de esto me quedo exhausto, te agarro por los hombros y subiéndote otra vez a mi altura te coloco tumbada encima mío mientras te beso en la boca apasionada pero dulcemente, sintiendo toda tu piel en la mía</p>
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		<title>Sabado en la discoteca</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Mar 2010 21:27:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Relato porno 9 de marzo del 2010, los mejores relatos porno. Mi nombre es Gustavo y me gusta ir de vez en cuando a la disco, aunque tengo novia, lo mejor es ir sólo o acompañado de un cuate, porque uno nunca sabe que es lo que va a pescar. Bueno, es que a la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Relato porno 9 de marzo del 2010, los mejores relatos porno. Mi nombre es Gustavo y me gusta ir de vez en cuando a  la  disco, aunque tengo <a href="http://www.webcamsmujeres.com" target="_blank">novia</a>, lo mejor es ir sólo o acompañado de un cuate,  porque  uno nunca sabe que es lo que va a pescar. Bueno, es que a la noche disco  que me  agrada ir, es como muchas que habrá en México, que puede entrar  cualquiera que  tenga dinero para pagar y embriagarse tanto como quiera, no como en  otros  lugares donde te escogen por tu forma de vestir o si eres alto o bien  parecido.</p>
<p>En fin, que ese día me bañe, me cambié y pasé por un  amigo  para ir a divertirnos; antes nos echamos unas cervezas en un bar, para  entonarnos. A la entrada de la disco estaba realmente lleno, pero esto  no  molestaba tanto, porque te permitía ver a las niñas que llegaban a  divertirse:  Unas iban forradas en un pantalón de mezclilla que dejaba ver su  tremendo <a href="http://www.xatcam.com" target="_blank">culo</a>,  algunas otras con unas falditas que te provocaban una erección nomás de  verlas.  Aunque algunas iban con sus novios, ya se sabe que en éste lugar se va a   presumir la nalguita y a agarrar lo que se puede… y lo que no también.</p>
<p>Pues bien, aquel día decidí vestirme ligeramente,  sólo con un  pants, playera y tenis, pues no tenía la intención de exhibir nada, pues  no soy  muy galán, ni tengo un cuerpo atlético. Como lo dije anteriormente,  pasamos a un  bar, nos tomamos unas cervezas, cotorreamos a unas meseras y luego, a  eso de la  medianoche estábamos entrando. Para empezar, pedimos dos cubetas (seis  cervezas  bien frías con su dotación de hielo) y pues ya estábamos serviditos, fui  a  bailar a la tarima donde hay chicas y chavos bailando solos, me situé  atrás de  una chica que no tenía un cuerpo muy escultural, pero tenía unas nalgas  duritas  que pude sentir por la delgada tela del pants. <span id="more-193"></span>Para medir el terreno y  un poco  por el estrago del alcohol, me importó poco y me saqué el miembro de la  truza y  quedando en contacto casi piel a piel con sus piernas primeramente que  eran  gruesas y de carnes firmes, pensé que se voltearía a darme una cachetada  o al  menos a mentarme la madre, o peor, que su novio o algún acompañante me  echara  bronca, pero por lo visto iba sola… y que bueno, porque no estaba  dispuesto a  quitarme de ahí. Pues nada, la chica bailaba el reguetón como si  estuviera  poseída, y yo encantado por ello, porque cuando se agachaba enseñaba la  tanguita  a quienes estaban en la pista, pero además, tenía la oportunidad de  pasarle mi  pedazo por la espalda, de inmediato se me empezó a endurecer, y creo que  la moña  se dio cuenta, porque más se agachaba y se pegaba a mí embarrándose mi  pene por  todo el cuerpo y yo feliz, con una mano en mi cerveza y la otra  rozándole las  piernas.</p>
<p>Al bailar, ella movía las manos y en cierta ocasión,  tal vez  sin querer, me agarró el paquete, pero ni se inmutó, siguió bailando  como si  nada, bueno, pensé, quizá fue accidental, pero noooooo. Como a la  tercera  ocasión en que lo hizo, de plano me la agarró y estuvo bailando de pie,  moviéndose despacito, aparentemente, viendo desde la pista, era normal  su  actitud, su mano derecha la tenía en la ataque de degenerado (yo), pero  en  realidad me estaba apretando el palo y acariciando la cabecita al darse  cuenta  que nada había entre su mano y mi miembro, mas que la telilla azul de mi  pants.  Así pasaron dos canciones y sus dedos me acariciaban la orillita del  glande  haciéndome cosquillas y esos levantotes de verga que, por lo que  parecía, le  encantaban, porque reseguía pasando las uñas por todo el miembro.</p>
<p>Me la soltó y le dije al oído si quería una cerveza,  no me  contestó y me la quitó de la mano y sin decir más se la empinó  terminándosela.  La invite a la mesa, pero me dijo que ahí estaba pasándosela mejor.  Bueno, por  mí no hay problema, pensé, si continúa haciendo lo mismo; como al  principio,  bailábamos pero esta vez me empecé a mover hacia arriba y abajo,  haciendo que mi  pene saltara y le diera pequeños golpecitos en su trasero, que movía  como loca.  Cuando sintió mi pene golpear y levantar un poquito su falda se quedó  quieta,  sin moverse, tal vez le sorprendió mi actitud, pero no sé si estaba  ebria, o  drogada (después me daría cuenta que ninguna de las dos cosas), pero le  importaba poco que la vieran quienes estaban atrás de la tarima como se  repegaba  a mí sintiendo toda mi virilidad. Le susurré en el oído nuevamente que  si quería  una cerveza:</p>
<p>Pero si ya no tienes. Dijo señalando mi mano con  el      envase vacío.</p>
<p>En mi mesa hay dos cubetas (mi amigo había  comprado más),      si quieres vamos por una.</p>
<p>Está bien, aprovechando voy al baño</p>
<p>La niña se fue al baño meneando sus caderas y  moviendo su  faldita negra, provocando la mirada de muchos y mi amigo me pregunto en  cuanto  llegué a la mesa que cómo le había hecho para que esa diosa me hiciera  caso, a  lo que le contesté que mejor ni me preguntara, porque no sabía como pero  ya se  estaba cocinando. Cuando la muchacha se acercó a la mesa, la vi más  buena de lo  que la había notado en la tarima y entendí lo que me había preguntado mi  cuate.  Vinieron las presentaciones y hasta entonces supe su nombre:</p>
<p>Hola, como estás, me llamo Pamela</p>
<p>Yo soy Alejandro, dijo mi amigo poniéndose de  pie, aunque      un poco tambaleante por el alcohol.</p>
<p>Mi amiga estaba bailando, pero nos ha dado sed y  vinimos      por unas chelas, comenté, mientras mi amigo, entendiendo la  situación      apuraba su cerveza para irse.</p>
<p>Bueno, en un ratito regreso, voy a buscar a mi  hermano      que andaba por aquí, mucho gusto, y se fue.</p>
<p>¿Y con quien vienes Pamela?</p>
<p>Vine con una amiga, pero nos molestamos y se fue.</p>
<p>Pues ¿qué le hiciste?</p>
<p>Nada, encontró a un ex novio y se fueron a  platicar a      otra parte y a mi me dejaron como pendeja.</p>
<p>¡Que bueno! Porque si no, no te habría encontrado  en la      tarima.</p>
<p>¿Y tu solo vienes con Ale?</p>
<p>Claro que sí, para divertirnos no hace falta  muchos. Al      decir esto, me acerqué a ella rozando nuestras piernas, fue que  quedamos más      juntos y pudo ver mi erección que no me preocupé en ocultar.</p>
<p>Veo que te ha puesto muy alegre la cerveza, dijo,       señalando con la mirada el bulto que se me había aparecido entre las       piernas.</p>
<p>La cerveza no es tan excitante como sentirte  bailar junto      a mí, le dije al oído, mientras me agarraba el bulto.</p>
<p>Y se ve que es grande, me dijo poniendo su mano  izquierda      y arañándome la cabeza del miembro. La verdad es que fue un piropo,  porque      no tengo una herramienta de actor porno, 17 o 18 cm.</p>
<p>Sin pudor alguno me la empezó a acariciar mientras la   abrazaba y le besaba el cuello, diciéndole que me encantaba lo que  estaba  haciendo y provocando con mi aliento que ella también se excitara tanto  como yo.  &#8220;Si eso te encanta, prepárate a sentir la mejor experiencia de tu vida&#8221;  me dijo  con una voz tan cachonda que sentía que la leche burbujeaba en mis  huevos.  Estábamos sentados en una sección en la que casi no da la luz y el  mesero solo  se acercaba cuando le hacíamos una seña, así que no hubo ningún problema  para  que deslizara lentamente mi mano desde su rodilla hasta la orillita de  su tanga  que, por lo que sentía, es de aquellas que son sólo un triangulito que  cubre la  parte delantera y un hilo entre los cachetes del culo. Al sentir el  borde, mi  verguita dio un respingo y más aún cuando, con mi dedo índice la hice a  un lado  para jugar con el dedo corazón y ¡Oh sorpresa! No tenía ni un solo  pelito, era  la panochita más depilada que había tocado en mi vida, y además de eso,  bien  mojada.</p>
<p>¡Qué mojada estás!</p>
<p>Es lo que provocas con esa lengua sobre mi  cuello.</p>
<p>La piel de tus labios es tan suave como la de un  bebé. Me      refería a sus labios vaginales.</p>
<p>Y tu miembro es tan duro como un palo. Pero nos  demoró      poco la decencia.</p>
<p>Quisiera comerme este chocho que parece un helado       derritiéndose con el calor, debe estar delicioso, se siente caliente  y      deseoso de ser chupado.</p>
<p>Déjame morderte un poco la verga, me gustaría  hacerlo.</p>
<p>Aprovechando que nadie pasaba por ahí tiró unas  monedas que  recogía una a un, mientras mordisqueaba mi miembro erecto por encima del  pants,  pero era como si lo hiciera directamente, además que tenía un piercing  en la  lengua que me hacía cosquillas en el glande. Nadie se dio cuenta de lo  que hizo,  y cuando se incorporó me dijo:</p>
<p>¿Te gustaría sentir más? Agarrándome el paquete  sobre el      pants ensalivado.</p>
<p>Me muero por sentir ese aretito recorrer mi pene.</p>
<p>Me tomó de la mano y me llevó al baño de mujeres,  entré  rápidamente para evitar que me sorprendieran los guaruras y me sacaran  del  antro. Nos metimos a un baño y me senté en la taza, desesperada me bajó  lo que  llevaba puesto y se metió el pene a la boca sin miramientos, lo  disfrutaba como  un niño que se come una paleta, de arriba abajo, pasándome la lengua, el   piercing de la base a la punta, provocándome convulsiones desesperadas.  En ese  momento, una chica abrió el sanitario sorprendiéndonos con mi pants y mi  calzón  abajo y Pamela de rodillas devorando mi hombría. La muchacha sólo se dio  un paso  atrás y dijo &#8220;Ups, perdón&#8221; y se metió al de junto. Y es que por la  calentura se  nos olvidó cerrar con seguro la puerta, pero Pamela seguía su labor,  lamiendo su  caramelo y masajeándome los huevos, esta situación me tenía a mil. Le  pedí que  parara, que yo sería ahora quien se comiera ese manjar.</p>
<p>Cambiamos de postura y ahora yo era quien la tenía  con las  piernas abiertas y la falda enrollada en la cintura, hice la tanga de  lado y  metí mi lengua hasta donde pude haciéndola gemir sin tapujos y  escuchándose en  todo el servicio. No paré de darle lengua a ese chochito tan rico y de  vez en  cuando a su anito rosa, que también se merecía ser mamado. Pamela se  retorcía  como culebra sentada en el water y me jalaba el cabello, pero yo estaba  necio en  chupársela hasta que se le secara, cosa imposible, porque por mi saliva y  su  excitación estaba bien mojada. Bufaba como toro de lidia y fue cuando  abrí los  ojos y me di cuenta que… ¡teníamos una espectadora! Era la muchachita  que antes  había abierto la puerta y ahora estaba observando desde arriba, me  imagino que  se subió a la taza para poder ver la comida de panocha que le estaba  dando a  Pamela, pero no me corte y seguí con mi labor. La chica de al lado tenía  cara de  unos 13 años y veía la cara de Pam y habría los ojos como platos.</p>
<p>No puedo más, tengo que metértela, le dije a Pam.</p>
<p>Métemela ya, quiero sentirte dentro, dale gusto a  tu      perrita.</p>
<p>Con que te gustan las palabras fuertes, entonces  te la      voy a meter hasta que me ruegues que te la saque. Y puse mi cabeza  en la      entrada y abrí sus labios con mis dedos. Sólo te voy a meter la  puntita, le      dije.</p>
<p>No, méteme tu miembro, quiero que la metas ya.</p>
<p>No, solo la cabecita te va a entrar</p>
<p>No me hagas sufrir y ya entiérrala, me decía  jalándome      hacia ella.</p>
<p>Pues toma la verga si eso es lo que quieres, y se  la metí      hasta los huevos de un golpe, que, como ya estaba bien lubricada, no  hubo      que hacer mucho esfuerzo. Toma, toma, toma, le decía en cada embate.</p>
<p>Si papi, métele el pito a esto golfa hambrienta  de verga.</p>
<p>Eres una viciosa, pero ya me voy a venir, no  aprietes más      tu chocha, que siento que exprimes mi pene y le vas a sacar el  relleno.</p>
<p>Pues eso quiero, que te vengas y me dejes adentro  esa      leche que calenté en tus huevos mientras estábamos en la mesa.</p>
<p>Espera, quiero que te sientes sobre mí y ordeñes  sin      parar. La niña de al lado, al escuchar esto, se metió a su servicio y  cuando      tenía a Pamela bien ensartada y dándome la espalda volvió a  asomarse, eso      aumentaba mi morbo.</p>
<p>Así, así, siéntate en este miembro que le encanta  meterse      a tu cuevita.</p>
<p>Pamela ya no dijo más nada, sólo gemía como animal en  celo,  hasta que le avisé que me iba a venir:</p>
<p>Me vengo mi amor, me vengooooo. Ella se salió y  me dijo:</p>
<p>Aquí, en mi boca, dame tu leche mi niño, quiero  probarla.      Se dispuso a mamarla y sacarme la leche con la boca, hasta que di un  grito y      le avisé:</p>
<p>Tómala, tómala, ya llegué, me vengo mi vida. Y la  niña      abría los ojos cada vez más grandes.</p>
<p>Sí, que rica es…</p>
<p>Y se tragó toda la leche que pudo salirme esa noche,  me  limpió la verga con la lengua, se pasó un kleenex por la panochita para  limpiarse su humedad, me limpió también los rastros de su saliva, medio  nos  arreglamos y con toda discreción salimos del baño.</p>
<p>Regresamos a la mesa, llamó al mesero y le pidió su  lapicero;  en una servilleta me anotó su teléfono y me pidió que la llamara al día  siguiente. Yo no me lo creía y sólo atiné a decirle: gracias. Se llevó  una  cerveza y la seguí con la mirada. Se detuvo junto a la tarima y bebió  apresuradamente la chela. La seguí, le dije al oído que me encantó lo  del baño.  Apresuró la bebida y me dijo: espero tu llamada. Me ofrecí a llevarla  pero me  despreció. Mi amigo no me creía lo que le platicaba y yo no me esforcé  por  convencerlo, total, el gusto es sólo mío.</p>
<p>Al día siguiente marqué el número que me había dado  con la  esperanza de volvernos a encontrar, y el número simplemente no existía,  no había  sido asignado. Volví el sábado siguiente con la esperanza de volverla a  ver,  pero hasta ahora no la he localizado y de eso ya pasó un año. Pamela, si  algún  día lees este relato, quiero decirte que te estaré esperando siempre.</p>
<p>Fuente: todorelatos.com</p>
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