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	<title>Relatos Porno &#187; Lesbianas</title>
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	<description>Relatos porno y relatos de sexo</description>
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		<title>Tamara mi abogada</title>
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		<pubDate>Sat, 07 Aug 2010 07:44:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Ese viernes de junio, había quedado con Maribel a media tarde en la cafetería de unos grandes almacenes para merendar y charlar de nuestras cosas y como acababa de comer y me sobraba tiempo me fui a la planta moda joven a comprarme algo de ropa para el verano, tenia la mano izquierda vendada desde [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ese viernes de junio, había quedado con Maribel a media tarde en la cafetería de unos grandes almacenes para merendar y charlar de nuestras cosas y como acababa de comer y me sobraba tiempo me fui a la planta moda joven a comprarme algo de ropa para el verano, tenia la mano izquierda vendada desde la muñeca podría decir por que estuviese dislocada, pero la verdad era un truco que había utilizado otra vez con el fin de conseguir que alguien me ayudase en los probadores.</p>
<p>A esa hora había poquisima gente y aparte de haber cogido ya varias prendas estaba controlando las chicas que estaban solas y también de compras, entonces la vi y si en un principio me pareció de espaldas que era Maribel enseguida me percate que no era ella, pero sin embargo la conocía de algo, y me daba la sensación que no despreciaría una relación entre mujeres, era de unos 25 años rubia bajita ojos verdes y grandes pechos, mas grandes que los de Maribel y lo curioso es que recordando donde la había visto me vino a la memoria que era una de las abogadas del bufete donde me llevaban mi separación.</p>
<p>Después de saludarla me recordó que se llamaba Támara, y charlando sobre temas banales, la pedí sin titubear que si me podía ayudar en el probador con mis cosas, ella iba vestida con una faldita cortita y una camiseta de tirantas y yo llevaba una blusa y unos vaqueros.</p>
<p>Ya en el probador la pedi que mientras yo me desabrochaba la blusa ella me fuera quitando los pantalones, la escena iba subiendo de tono por el morbo y porque enseguida me quede con mis tetas al aire al no llevar suje y solo con el tanga, la pedí que me ayudara con las camisetas y la falda que había elegido y mientras me iba poniendo la ropa que yo también intentaba ayudar con mi mano derecha fui observándola por los espejos como me miraba las tetas y los pezones que rozaba de vez en cuando pero sin atreverse a mas.</p>
<p>Estuvimos con mi ropa algo mas de veinte minutos poniéndome y probándome todo, ella solamente había escogido un pantalón corto y la anime cuando termino conmigo a que se lo probara y cuando se quito su mini no tuve mas remedio que decirla que tenia un cuerpo precioso y que el tanga que llevaba la sentaba de maravilla, ella que no había dicho nada antes también me dijo algunos cumplidos sobre mi cuerpo y de mis tetas cosa que no creí que se atreviera.</p>
<p>Los pantalones la sentaban de maravilla realzando su culito respingón, y como vi que teníamos ya cierta confianza la dije que se quitara el suje ya que estaría mucho más insinuante, sin replicarme se quito la camiseta y luego el suje apareciendo unos pechos grandes, se iba a poner la camiseta cuando la pare diciéndola que se esperase un ratito que quería admirarla esas tetas y pezones tan maravillosos, se quedo cortada pero me dejo mirándolas, tenia unas ganas enormes de tocárselas y chupárselas y echando valor la dije</p>
<p>&#8220;creo que son más grandes que las de mi amiga, déjame comprobarlo&#8221;</p>
<p>y las toque suavemente como quien esta comprobando su tamaño pero salió mi vena de ama y la pellizque un pezón para enrizarlo mientras la decía: <span id="more-361"></span></p>
<p>&#8220;que pezones más hermosísimos y como se ponen al excitarlos lo que habrán disfrutado estos diablos <a href="http://www.conejitax.es" target="_blank">webcam porno</a>&#8220;,</p>
<p>se quedo totalmente sin habla mientras yo soltaba el pezón y ella poniéndose la camiseta y guardándose el suje en su bolso, me contesto</p>
<p>&#8220;gracias por tus piropos pero los pobres no tienen toda la marcha que deberían&#8221;</p>
<p>Me dio pie a que la preguntara sobre sus relaciones y como me contesto que ahora no salía con nadie, la conteste</p>
<p>&#8220;Eso hay que solucionarlo ya, no puedes dejar este cuerpo tan maravilloso que se aburra a tus años, te tendré que ayudar, mírate en el espejo como ahora estas mucho más sugerente y provocativa sin suje, seguro que tendrás muchisimos más mirones y ligues claro&#8221;</p>
<p>No me contesto nada y después de vestirse y pagar nuestras compras me la lleve a los bañadores donde elegí varios para probármelos</p>
<p>En el probador y estando ya desnuda mientras me los probaba la dije</p>
<p>&#8220;Este que he elegido es para ti quiero regalártelo por el tiempo que me has dedicado&#8221;</p>
<p>A pesar que no quería aceptar el regalo, mi poder de convicción es total y accedió así mientras se había ya probado la parte de arriba y estaba en tetas la ordene</p>
<p>&#8220;ponte la braguita pero sin tu tanga&#8221; ya me llamo la atención como sin decir nada obedecía</p>
<p>En cuanto se la puso me coloque detrás suya y estando ella de frente al espejo me acerque a su cuello y mientras mi mano empezó a acariciar sus tetas la susurraba</p>
<p>&#8220;Estas preciosa y tengo que amarte y comerte esa rajita depiladita tan preciosa&#8221; al mismo tiempo me apretaba a ella que sentía mis tetas en su espalda y notaba como la situación la estaba poniendo cachonda que continúe ordenándola una vez que metí mi mano en su bikini y comprobé que su rajita estaba mojadisima</p>
<p>&#8220;metete la mano en el bikini y acaríciate no ves que tu rajita te lo esta pidiendo&#8221;</p>
<p>Entonces me di cuenta que había encontrado una esclava sumisa, ya que sin rechistar su mano estaba acariciándose por dentro, entonces la dije</p>
<p>&#8220;bájate las braguitas&#8221; y mientras lo hacia termine de pedirla &#8220;siéntate en el taburete y sigue acariciándote hasta que yo te diga&#8221;</p>
<p>Mientras se estuvo acariciando yo la ofrecí una visión de mi rajita abriendo los labios para que se excitara mas, llego a un orgasmo que creía nos iban a descubrir, cuando termino me acerque a ella y la dije:<br />
&#8220;Chúpame y cómeme toda y no pares hasta que me veas gemir&#8221;</p>
<p>Me comió, me chupo y me estuvo tocando el clítoris hasta que alcance un orgasmo que delataba mis gemidos.</p>
<p>Nos abrazamos las dos y después de vestirnos y pagar la pedí que se quedara conmigo y Maribel que se lo pasaría de maravilla, no puso pegas aunque tenia un compromiso de cena mucho más tarde</p>
<p>Cuando aparecimos en la cafetería ya estaba Maribel así que nos sentamos en su mesa y yo me apañe en sentarme enfrente de Tami que fue como me dijo luego que la gustaba que la llamasen, después de las presentaciones y de comentar a Maribel como nos habíamos encontrado, y lo &#8220;que me había ayudado en los probadores&#8221; seguimos hablando de cosas superfluas y de las compras enseñando a Maribel el bikini que la había regalado, y como yo no estaba dispuesta a dejarla así, y como estabamos en un rincón discreto, puse mi pie descalzo a los muslos de Tami con la intención de ir hacia su tanga y según iba subiendo por debajo de su faldita ella se iba abriendo las piernas, mientras seguíamos todas hablando yo ya estaba frotando mis dedos en su rajita por encima de su tanga la estaba a gustando porque notaba como ella buscaba una posición más cómoda para que los sintiese mejor, con un gesto que la hice con la cabeza la mande a los servicios para que se quitase el tanga.</p>
<p>Se levanto y dijo que se iba a los lavabos, en el rato que estuvimos solas conté a Maribel el hallazgo de Tami y que podía ser una sumisa ideal y estaba dispuesta a seguir luego en mi casa y que dijera que si y si hiciera falta la animara.</p>
<p>Justo antes de que volviera Tami la dije:</p>
<p>&#8220;Estate atenta a lo que voy hacerla por debajo y te diré si tienes que intervenir&#8221;</p>
<p>Tami se sentó y se reclino mas que antes y me fue muy fácil llegar con mi pie a su rajita aunque de forma premeditada la subí la faldita y aunque ella tuvo intención de bajar una mano para bajarse la falda vio como la hice gestos de que no lo hiciera y entonces la dije</p>
<p>&#8220;Me encanta como eres y como nos vamos entendiendo&#8221;</p>
<p>Seguí frotando mis dedos en su rajita incluso intentando meterlos dentro donde ya notaba estaba mojada viendo que me iba ser difícil conseguir llevarla mas halla de lo que la hacia mire fijamente a Maribel para que participara y ella haciéndose que se daba cuenta dijo</p>
<p>&#8220;Bueno veo que por aquí, lo estáis pasando de maravilla sin decirme nada&#8221; y su mano levanto lo poco que tapaba la falda a Tami y vio el espectáculo de mi pie intentando penetrarla con mis dedos, y diciendo únicamente &#8220;Si lo tiene depiladito&#8221; dirigió su mano a la rajita de Tami y empezó a acariciarla mientras yo me limitaba a restregar mis dedos por los labios para que así pudiera tocar el clítoris y llevarla a un orgasmo que no tardo Tami en alcanzar</p>
<p>Después de ese rato placentero las convencí en que fuéramos a mi casa que estaba relativamente cerca y tendríamos tiempo hasta sus respectivos compromisos, y en eso quedamos.</p>
<p>Ya nos íbamos de la cafetería cuando las dije:</p>
<p>&#8220;Antes de irnos vamos a pasar un momento por la planta de bañadores porque quiero regalar a Maribel un bikini justo igual al de Tami pero en el otro tono que hemos visto&#8221;</p>
<p>Ellas dijeron que si, bueno Maribel refunfuño sobre que la regalase nada, yo entonces las matice</p>
<p>&#8220;Pero tenéis que probaros los dos y Maribel me tiene que mandar una foto con el móvil pero solo con la braguita&#8221;</p>
<p>Estaba claro que son muy obedientes y sumisas porque dijeron que encantadas, así fue como luego y mientras estaban las dos en el probador me mandaron dos fotos al móvil una las dos solo con las braguitas y en tetas con el mensaje &#8220;para que compares las tetas y elijas&#8221; y el otro con las dos desnudas y de la mano con el mensaje &#8220;aquí nos tienes a que esperas&#8221;.</p>
<p>Cuando salieron las di dos besos a cada una diciéndolas<br />
&#8220;Me han encantado y excitado vuestras fotos sois maravillosas y vamonos cuanto antes a mi casa para no perder tiempo&#8221;</p>
<p>Cogimos un taxi y enseguida estabamos en mi casa, la dije a Maribel que fuera preparando unas copas mientras a Tami la pedí que viniera conmigo.</p>
<p>Una vez en mi dormitorio saque un pañuelo y la dije</p>
<p>&#8220;Tápate los ojos&#8221; y a continuación y ya con los ojos tapados continúe &#8220;Desnúdate y no digas nada a no ser que te pregunte yo&#8221;, mientras tanto me quite la venda de la mano y empece a hacer fotos de ella, una vez desnuda la cogí de la mano y me la lleve al cuarto de baño donde la ate una muñeca a una cinta que pase por el toallero de las toallas de baño y ate el otro extremo a la otra muñeca, la tenia totalmente desnuda con los brazos levantados y atada, en fin preparada para todo y estaba claro que ella también.</p>
<p>Me fui al salón y la dije a Maribel</p>
<p>&#8220;Allí la tienes esperando que la sodomizes y hagas lo que quieras, sabes que quiero ver ese culito rojito enseguida&#8221;</p>
<p>Nos fuimos al cuarto de baño donde yo ya había dejado mis juguetes para que los utilizase Maribel y dijo entonces para que lo oyera Tami</p>
<p>&#8220;Me encanta el regalo que me haces Mary, una esclava desnuda atada y deseando ser sometida&#8221; y dirigiéndose a Tami la dijo</p>
<p>&#8220;Vas a ser mi esclava y hacer sin rechistar todo, todo lo que te ordene ¿verdad?&#8221; Tami contesto:</p>
<p>&#8220;si haré todo&#8221; entonces Maribel dándola unos azotes en el culito la respondió</p>
<p>&#8220;Mala respuesta, tienes que decir si mi dueña lo que tu mandes&#8221;</p>
<p>Tami contesto exactamente lo que se la había ordenado mientras su culito se estaba ya empezando a ponerse rojito.</p>
<p>Maribel cogió entonces unas anillas y se las puso en los pezones Tami solo dio un respingo intentando saber que la estaban haciendo en las tetas, yo que hasta entonces solo estaba mirando, bueno y haciendo algunas fotos la acaricie los pezones y susurrándola la dije:</p>
<p>&#8220;Ya te dije que tus tetas y tus pezones son muy excitantes y hay que darlas un poco de marcha&#8221; y pellizcándola suavemente las tetas la dije a Maribel</p>
<p>&#8220;sigue con tu esclava que necesita ser más sumisa&#8221;</p>
<p>La di a Maribel uno de mis vibradores para que lo utilizara con Tami y mientras empezó a pasárselo por su cuerpo haciéndola que se excitase y se retorciese de placer juntando las piernas y muslos, yo me dedique a ir desnudando a Maribel quedándonos ya las tres desnudas.</p>
<p>Mi excitación iba en aumento viendo como Maribel iba deslizando el vibrador por las tetas de Tami y como ella iba suspirando de placer sin atreverse a decir nada como la habian ordenado, luego Maribel se dispuso a excitarla aun mas yendo hacia su pubis y empezando a pasar el vibrador por su rajita depilada que enseñaba unos labios deseosos de acariciar.</p>
<p>Maribel la ordeno que se abriese de piernas para asi poder dedicarse a esa zona, Tami obedeció y se abrió justo para que Maribel con una mano la separara los labios y con la otra poder acariciar con el vibrador el puntito maravilloso que apareció a nuestra vista, Tami estaba ya loca de placer y excitación cuando Maribel se dispuso a meterla el vibrador dentro.</p>
<p>La visión era morbosa, Tami tenia el vibrador dentro de su rajita mientras yo estaba detrás de Maribel tocándola las tetas, mientras que sentía mi desnudez y mis tetas apretándola en su espalda, proseguí bajando mis manos a su rajita, me entretuve acariciándola su puntito y comprobé dejando un dedo que se introdujese en su rajita, que estaba totalmente empapada, así que la cogí de la mano que tenia el vibrador y sacándolo de la rajita de Tami se la metí en la suya, Maribel debía estar cerca de un orgasmo que no deje que alcanzara, ya que la saque el vibrador y dirigiéndome a Tami la dije</p>
<p>&#8220;abre la boca y saborea los jugos de tu ama junto con los tuyos y así iras comprendiendo a quien perteneces&#8221;</p>
<p>Tami se atrevió a contestar dentro de su estado de excitación</p>
<p>&#8220;si por favor dámelos&#8221; justo antes de meterla el vibrador en su boca, entonces Maribel aprovechándose de su situación de ama la dijo mientras de nuevo la azotaba el culo</p>
<p>&#8220;No te he dicho que hables, las sumisas solo obedecen&#8221; así mientras chupaba el vibrador su culo estaba de nuevo rojizo, la di a Maribel el vibrador para poder hacer unas fotos de ellas con Tami en posiciones bastantes provocativas y obscenas con su boca chupando el vibrador que era imagen fiel de un pene.</p>
<p>Tenia ya tantas ganas de que me comieran que decidí no seguir con Tami atada y dije a Maribel</p>
<p>&#8220;Desata a tu esclava y tráemela a la cama quiero que me chupe completa, me acaricie con sus manos y me pase tus tetas tan hermosas por mi cuerpo y termine comiéndome toda&#8221;</p>
<p>Me tumbe en la cama mientras Maribel me traía de la mano a Tami aun con los ojos vendados, estaba deseando sentir su cuerpo con el mío, y la sensación fue maravillosa, con sus manos se dedico a acariciarme desde los pies hasta el cuello, no pudiendo yo aguantar mucho tiempo sin besarla, me estaba llevando a un estado de excitación que la iba a pedir que me comiera ya, cuando me dio la vuelta y empezó a pasar sus tetas por mi espalda y por mi culo donde note como las manos de Maribel separaban mis nalgas para que ella cogiendo sus tetas me las dirigía bajándolas por el ano hasta intentar llegar a mi rajita, yo reincorpore el culo y en vista que no podía hacer lo que yo estaba deseando me di la vuelta y abriéndome mis labios la ofrecí mi rajita abierta para que restregase sus tetas y pezones, el placer era indescriptible.</p>
<p>Instintivamente mis manos fueron a su cabeza y la quite el pañuelo para que viese todo lo que pasaba, viéndome como mi cara la pedía que me llevase a un orgasmo empezó a chuparme y acariciarme el clítoris mientras Maribel la introdujo el vibrador en su rajita consiguiendo que su boca me transmitiese en mi rajita los movimientos de embestidas que la hacia Maribel, me llevo no a uno sino a varios orgasmos mientras yo gemía de placer Maribel totalmente excitada la estaba chupando el culo y creo que el ano mientras seguía con los movimientos del vibrador.</p>
<p>Maribel que quería llegar a su orgasmo tumbo a Tami en la cama y empezó a introducirla los dedos y viendo que no tardaría Tami en llegar al orgasmo decidió cambiar de postura de forma que se pudiesen comer las dos, estaban haciendo un 69 totalmente alocado y ansioso, que de nuevo me pusieron a mil y me fui hacia ellas y cogiendo el vibrador se lo metí a Tami en el culo mientras ella dejando un momento de comerse la rajita de Maribel me dijo</p>
<p>&#8220;Sigue por ahí me encanta y no lo habéis aprovechado aun&#8221;</p>
<p>Así mientras con una mano movía el vibrador en su culo con la otra la tocaba y apretaba sus tetas maravillosas hasta que los movimientos de ellas me transmitían que habían llegado a sus orgasmos.</p>
<p>Me tumbe al lado de ellas y cogiendo la mano que tenia sobre mi muslo la dirigí a mi rajita y indicándola que me tocase y me masturbara ya que estaba de nuevo excitadisima, la mano resulto que era de Tami quien como una experta me condujo a unas acaricias maravillosas llevándome a un orgasmo que realmente mi cuerpo necesitaba, Maribel se percato que aun tenia el vibrador en el culo y continuo moviéndolo dentro y metiendo sus dedos dentro de la rajita de Tami y mientras ella me masturbaba consiguió que Tami gritara de placer y soltase</p>
<p>&#8220;Os quiero, me encanta lo que me hacéis, soy vuestra esclava&#8221;.</p>
<p>Realmente no hay palabras para describir todo lo que, por lo menos a mí, me hicieron gozar y excitar continuamente.</p>
<p>Nos quedamos charlando un rato las tres y comentando lo bien que lo habíamos pasado y mientras nos intercambiábamos los números de teléfonos, Tami me dijo</p>
<p>&#8220;Eres una perversa mira que convencerme que tenias una mano dislocada y necesitabas ayuda en los probadores, seguro que has pillado mas de una incauta y te has aprovechado de ellas&#8221; yo la conteste</p>
<p>&#8220;Pues si que lo hago por eso, pero también hay que analizar a las incautas como dices, pero si más o menos encajan en el perfil de sumisa o al menos de lesbis, que yo creo que tienen, terminan accediendo a ayudarme y luego si vamos a mas, como hoy contigo, solo me ha pasado una vez, pero en los probadores si han picado algunas mas, en fin que da resultado&#8221;</p>
<p>Nos despedimos y todavía hoy estoy esperando que Tami me llame otra vez, ah su móvil lo debe haber perdido, no contesta nunca, pero mientras se ponga en contacto conmigo me quedan unas fotos maravillosas que me refrescan lo que sucedió ese día, y todavía cada vez que las miro, me excitan a un grado tal que hacen que acabe acabar masturbándome por Tami y Maribel y sus travesuras.</p>
<p>Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Un amor caido del cielo</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Jul 2010 10:39:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Fernanda había salido de la pista hacia 40 minutos y desde el aire solo se veía un bosque con inmensos pinos que parecían acercarse, era verano y se le ocurrió imaginar ese paisaje en invierno, pensaba en eso cuando un sonido de alarma la desconcentro, el tablero gritaba indicándole una falla muy grave en el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Fernanda había salido de la pista hacia 40 minutos y desde el aire solo se veía un bosque con inmensos pinos que parecían acercarse, era verano y se le ocurrió imaginar ese paisaje en invierno, pensaba en eso cuando un sonido de alarma la desconcentro, el tablero gritaba indicándole una falla muy grave en el motor y perdía altura, intentó comunicarse a la torre pero no tenia señal, su única opción era tratar de aterrizar y eso hiso! De pronto todo se volvió oscuro!</p>
<p>CAPITULO I</p>
<p>Verónica otra vez se sentía sola y como siempre cuando esto ocurría tomaba su jeep y se dirigía hacia el rio, nadar siempre le hacía bien. Mientras manejaba decidió meditar.( Porque aun cuando el rio se encontraba en su propiedad; le llevaba 40 minutos llegar en su camioneta, tenía que pasar por la granja y luego por los viñedos que ocupaban al rededor 20 hectáreas de su terreno y 5 km más de bosque para poder llegar) Pensaba si algún dia se volvería a enamorar y más aun si seria correspondida, continuaba cuestionándose como alguien (para ser exactos: Katia, quien era la ex pareja de Veronica) le había roto el corazón de esa manera tan cruel y despiadada, y comenzó a recordar aquella noche tan trágica y triste: Le habían informado que se encontraba como una de las mejores productoras de vino y que si lo permitía la competencia de degustación de vinos se realizaría en su hacienda, lo cual elevaría increíblemente la fama de sus viñedos, era perfecto estaba tan feliz que sin más demoras salió de su oficina, le explico a su secretaria que se iba a casa y salió del edificio, estaba tan feliz y en el transcurso a casa solo pensaba que le diría a Katia, (seguro se pondrá feliz, pensaba mientras salía). Cuando entro en el edifico colín la portera la recibió de forma extraña, su rostro simulaba una mescla de sorpresa y tristeza, se le noto más aun cuando le pregunto porque había vuelto tan temprano y ella le respondió con una enorme sonrisa: -hay buenas noticias que le quiero compartir a Katia, pero aun no llega verdad?<span id="more-313"></span></p>
<p>C-no sabría decirle señorita, estuve hablando con la recepcionista casi toda la mañana (su respuesta demostraba un nerviosismo intenso lo cual la preocupo y le pregunto si le ocurría algo)</p>
<p>F-te sientes bien? colín? te noto nerviosa.</p>
<p>C-no, no se preocupe señorita solo que las escaleras están acabando con mi espalda.</p>
<p>F-no te esfuerces tanto, además creo que necesitas relajarte, quizá una escapadita a un lindo spa te ayude jajaja.</p>
<p>C-jajaja seguiré su consejo</p>
<p>Subía las escaleras con una enorme sonrisa en la cara, era una mujer feliz y con un enorme sentido del humor a la que le encantaba vivir al máximo. Cuando llego a su piso, busco las llaves de su apartamento en su bolso y abrió la puerta, cuando entro; noto que el portafolios de Katia yacía en el pequeño escritorio junto a la ventana en la sala de estar, así que se pensó; (seguramente está tomando un largo baño en la tina con agua calientita como a ella la gusta) así que se dirigió hacia la recamara en forma sigilosa para sorprender a su amada. y cuando abrió la puerta;</p>
<p>La imagen de aquella mañana le taladro el corazón en sus recuerdos. Le dolía hasta en los huesos de su cráneo al intentar reprimir las lágrimas que hacían todo lo posible por caer libres sobre sus mejillas. Decidió que ya no lloraría mas, había decidido salir adelante, aun cuando la herida todavía no cicatrizaba, y allí estaba, camino a nadar, cuando llego, opto por escalar la roca más grande para desvestirse allí y tomar el sol un rato, sabía que nadie rondaba por allí, así que se desnudo por completo y se recostó en la roca, estaba tan cómoda que no tardo en quedarse completamente dormida.</p>
<p>Habían pasado alrededor de dos horas, cuando despertó, Fernanda yacía tirada en el pasto completamente sola, le dolía el cuerpo, en especial la cabeza y el brazo, estuvo recostada unos minutos mientras recuperaba un poco de su fuerza, cuando se levanto, vio su avioneta completamente destruida, aun salía humo del motor, su maleta yacía tirada aproximadamente 20 metros de donde estaba ella y el avión, se acerco al aeroplano para intentar comunicarse con la base, pero aun no tenia señal, busco el celular y tampoco tenía cobertura , mientras intentaba buscar señal, observo de reojo su rostro en el espejo y noto que tenía sangre en la sien, su brazo tenía una enorme cortada de aproximadamente 10 centímetros, busco el maletín de primeros auxilios y su bolso, coloco una venda en su brazo, necesitaba lavarse antes de curar, y gastarse el poco material de curación que poseía, así que comenzó a caminar, vario kilómetros y minutos (alrededor de una hora y media) después, visualizo un arrollo, pero estaba por debajo de ella y era imposible bajar así que decidió que lo seguiría, para así encontrar partes más bajas donde lavarse la herida, 20 minutos después de tanto caminar, vio una parte del rio ideal para lavarse, en forma de una enorme piscina, se quito la ropa dejándose solo la ropa interior, y se metió en el agua.</p>
<p>Comenzó a lavar su herida para que luego curara la misma con los productos que traía en el maletín de emergencia, el agua estaba tan clara, fresca y reconfortante que decidió darse un enorme chapuzón, para luego desaparecer en su profundidad.</p>
<p>Cuando veronica despertó, decidió que se metería al agua de inmediato, tenía la facilidad de saltar desde la roca, pero bajar le ayudaría a que su cuerpo se acoplara a la temperatura fresca del bosque, bajo y rodeo la enorme piedra.</p>
<p>Fernanda salió del agua, tomo aire y se sumergió otra vez, hacía tiempo que no se sumergía, y se daba un delicioso chapuzón, a pesar de que en su casa tenía una enorme piscina; siempre estaba tan ocupada de aeropuerto en aeropuerto y luego terminaba tan cansada que solo tenía ganas de dormir en cuanto llegara a casa.</p>
<p>En cuando se acerco a la orilla, verónica se sumergió en el agua, ambas estaban tan cómodas en el agua, sintiéndose seguras, en aquella reconfortante soledad. Ambas salieron del agua al mismo tiempo, quedando una frente a la otra, cosa que las sorprendió de sobre manera, lo cual desencadeno un salto alarmante en ambas mujeres, una estaba completamente desnuda y la otra con ropa interior, su primer reacción fue;</p>
<p>- quien diablos eres tú? y que haces en mi propiedad?- pregunto Verónica, al tiempo que trataba de cubrir su desnudez.</p>
<p>- Ho perdón, es que&#8230; yo…yo he tenido un accidente, y he caminado buscando ayuda y&#8230;</p>
<p>- Por dios estas sangrando! estas bien? vamos afuera para que te sientes- la interrumpió verónica mientras observaba como sangraba su brazo.</p>
<p>-no, no es nada solo necesitaba lavarme para curarme, tengo un maletín de primeros auxilios justo ahí, lo ves? y&#8230; creo que sería mejor que te pusieras algo enzima, antes de intentar ayudarme no?- respondió Fernanda con una sonrisa que hiso sonrojar a veronica, era increíble como en esta situación tuviera el valor de hacer bromas.</p>
<p>- ha! si claro, podrías no sé, vo…voltear a ver a otro lado? por favor mientras salgo y me visto? además tampoco estas muy presentable que digamos he!- respondió con la misma sonrisa, pero a diferencia de Fernanda, ella se encontraba sonrojada aun, la chica la ponía inexplicablemente nerviosa.</p>
<p>- si claro, tienes razón- le sorprendió que a diferencia de ella, esta joven y preciosa mujer no mostrara algún indicio de sentirse apenada o nerviosa, lo cual la desilusionó un poco, porque esta mujer, en tan solo unos segundos la había impresionado, su mirada le hacía cautivado, tenía unos ojos tan bellos; azules como una turquesa tallada, con un aire de serenidad y bondad, que invitaban a perderse en tan hermosa sensación, un cuerpo perfectamente esculpido hasta donde había podido ver, unos hermosos senos que se dibujaban bajo el sostén negro que vestía. Se dieron vuelta al mismo tiempo y se alejaron una de la otra hacia la orilla contraria para vestirse.</p>
<p>Fernanda se vistió más rápido que Verónica y volvió a verla para ver si había terminado de vestirse, (esperando que aun no) para su sorpresa ya estaba completamente vestida y se dirigía hacia ella para curarle la herida, le sonrió a la vez que le indicaba que se sentara en un roca cerca de ella, luego de que Fernanda obedeció, verónica se sentó en otra roca frente a ella, con una sonrisa se presento;</p>
<p>-hola! mi nombre es Verónica, perdón por la reacción de hace rato pero siempre he venido aquí y nunca antes me había encontrado con nadie por aquí.</p>
<p>- por eso te bañas completamente desnuda supongo (Verónica sonrojada asintió) mi nombre es Fernanda, también me disculpo por aturdir tu dia (ambas rieron, mientras estrechaban sus manos).</p>
<p>- y dime como te ocurrió esto y que haces aquí? (pregunto verónica, mientras sujetaba el brazo de Fernanda y señalaba con la vista, la enorme herida).</p>
<p>- pues tuve un accidente aéreo y la erice paso trayendo mi brazo, me alegra que apenas me haya rosado porque si hubiese estado mas cerca de ella, creo me corta el brazo y me hubiese muerto desangrada, creo que hoy es mi dia de suerte (después de decir esto se sonrojo al asimilar lo que acababa de decir; estaba coqueteando con una extraña, sin saber siquiera si era gay o no).</p>
<p>Ambas cesaron de hablar y verónica inicio con la curación. Después de terminar, Fernanda agradeció a verónica;</p>
<p>-muchas gracias acabas de salvarle la vida a mi brazo. Por cierto eres doctora, enfermera o algo parecido?</p>
<p>- no, soy médico pediatra. y tú a que te dedicas?</p>
<p>-me dedico a la producción de vinos y me dedico a las relaciones publicas.</p>
<p>-Ho! eso suena muy interesante, entonces estas de vacaciones?</p>
<p>- sí, eso creo.</p>
<p>Mandy ayudo a levantarse a verónica de la piedra y comenzaron a caminar.</p>
<p>-puedo pedirte otro enorme favor?</p>
<p>-claro dime, sería el primero.</p>
<p>-necesito hablar por teléfono pero el mío se descompuso&#8217; será que puedes prestarme el tuyo?</p>
<p>-claro vamos a mi casa y te lo presto.</p>
<p>-muchas gracias.</p>
<p>Ambas caminaron hacia el auto y mientras lo hacían, mandy pregunto a verónica si era la única en el avión que se estrello, esta le explico que no era del todo un avión sino una avioneta.</p>
<p>cuando llegaron mandy le hiso pasar y le prestó el teléfono, pregunto si quería que se saliera pero verónica dijo que no era necesario así que allí se quedo, cuando verónica abrió su agenda se cayó una fotografía mandy la recogió y pudo observar que en ella se encontraba verónica y otra chica muy atractiva según alcanzo a ver justo antes de que verónica la arrebatara de sus manos, cuando le vio el rostro noto, que verónica estaba sonrojada y nerviosa, mandy no atino a decir nada más que a sonreír. después de que terminara de hablar, le dijo a mandy que según le habían dicho; que su casa se encontraba muy alejada de la ciudad y solo podrían llegar en helicóptero, pero mandy le dijo que no había lugar para que aterrizara y que solo había un área muy pequeña y muy cercana a los viñedos lo cual ocasionaría que la cosecha se maltratare, así que verónica les dijo a sus familiares que solo podían llegar en automóvil, lo cual les tomaría alrededor de 3 días y medio pero que no tenían otra opción, además de que mandy le había dicho que por su estancia no se preocupara.</p>
<p>cuando verónica colgó, mandy le mostro la que sería su habitación por aquellos 3 días y medio que se convertirían en 4 y medio, cuando bajaron; Gabriel, la nana y ama de llaves de mandy ya tenía hecha la comida y la mesa puesta así que las hiso pasar a cenar, verónica estaba tan hambrienta que el enorme plato de lasaña se le hiso tan delicioso que prácticamente lo devoro en segundos, después de terminar se dio cuenta que había comido extremadamente rápido y se disculpo por ello ante sus anfitrionas las cuales le aceptaron las disculpas con una sonrisa y ofreciéndole mas, sabían que llevaba mucho tiempo sin comer, cuando terminaron se levantaron y se dirigieron a la sala de estar, mandy y su nana acostumbraban a platicar en la sala de estar cuando terminaban de cenar, y allí estaban las tres platicando de vinos, poco después la nana decidió retirarse a su habitación, verónica y mandy continuaron su conversación, ambas estaba sorprendidas de la familiaridad con la que ambas hablan y la facilidad para hacerse sonreír entre ambas, comenzaban a sentir tención, una tención no desagradable sino esa que generalmente solo se siente cuando te encuentras frente a alguien que te gusta, así que ambas dijeron casi al unisonó: &#8220;creo..&#8221; sonrieron ante tal coincidencia y mandy otorgo la palabra a verónica asiendo un gesto de caballerosidad con la mano:</p>
<p>&#8212;- pues creo que será mejor que suba a descansar un poco, gracias la cena estuvo deliciosa, y gracias por tu hospitalidad.</p>
<p>&#8212;&#8211;De nada además a mi nana y a mí, no nos hace daño tener un poco de compañía… que descanses&#8212;- concluyo mientras se embobaba con la sonrisa de agradecimiento que tenia verónica.</p>
<p>Ambas se desearon una linda noche y se dirigieron a sus respectivas habitaciones…</p>
<p>Es la primera parte de esta historia de amor, cabe informarles que este es mi primer relato, y solo publicare las demás partes si ustedes así lo desean… espero comentarios. Saludos fer =)</p>
<p>Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Dos amigas y una habitacion</title>
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		<pubDate>Sun, 04 Jul 2010 09:16:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Todo empezó con una carta de amor que le mandé a mi mujer, la carta decía: Estimada señorita.- Son de tal magnitud mis deseos de for- malizar mis relaciones con usted que gozo en comu- nicarla a todas horas del día, que darle mi po- bre corazón perturbado ante una joven tan be- lla por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Todo empezó con una carta de amor que le mandé a mi mujer, la carta decía:</p>
<p>Estimada señorita.-</p>
<p>Son de tal magnitud mis deseos de for-</p>
<p>malizar mis relaciones con usted que gozo en comu-</p>
<p>nicarla a todas horas del día, que darle mi po-</p>
<p>bre corazón perturbado ante una joven tan be-</p>
<p>lla por dar gusto a mis grandes y poderosos co-</p>
<p>nocimientos que se ven atravesados por agui-</p>
<p>jones. He sido informado de que usted es tan pu-</p>
<p>ra así como amable, modesta, simpática y boni-</p>
<p>ta que espero no nos oponga resistencia a mi na-</p>
<p>tural carisma, mi gallardía presencia y mi gar-</p>
<p>bo que es capaz de destrozar el más fuerte co-</p>
<p>razón que sienta tan solo mi leve y mínimo cari-</p>
<p>ño. Esperando a unirnos sentimentalmente y pre-</p>
<p>ferentemente sin más demora permíteme acompa-</p>
<p>ñarla a la hora y sitio que usted tenga por gusto.</p>
<p>a mi mujer le pareció una maravilla, pero le dije: lee sólo los renglones impares, cuando la leyó no se podía creer que una carta tan romántica pudiera ser tan pornográfica, bueno tanta gracia le hizo que se la llevó a su trabajo, diciendo que era un regalo mío, entonces al dejársela, en el cuarto de baño, a la putita de la empresa, ella se relamió los labios y le dijo: &#8220;tú crees que para este mensaje nos hará falta a ti y a mi un hombre&#8221;, y mi mujer como es tan lanzada le contesto que a ella no le hacía falta ninguna polla para darle gusto a su conejo teniendo un buen vibrador, unos buenos dedos o una lengua juguetona, la rubia putita además le iban las tías porque pasándose la lengua por los labios le dijo: ¿estos largos dedos y esta gruesa lengua te sirven?, mi mujer le contestó: si los sabes utilizar, me lo puedes demostrar después de comer en mi despacho. Y después de comer mi mujer estaba abierta de patas y la compañera metiéndole el dedo en el coño y masajeando con la lengua el abultado clítoris, los fluidos de mi mujer de los incontables orgasmos se perdían entre los labios de la chupona, después cambiaron los papeles y mi mujer fue la encargada de tragarse las corridas de la rubia. Ambas quedaron satisfechas, pero se hicieron tan amigas que decidieron irse a la discoteca esa misma noche y pasar la noche en casa de ella.<span id="more-309"></span></p>
<p>La noche llegó y mi mujer se despidió de mi, diciéndome que esta noche seguro que follaría con una tía con un consolador atado a la cintura, yo me intenté unir a la fiesta, pero no me dio ni la dirección y me dijo este es asunto mío, si pasa la prueba la invitaré un fin de semana a casa <a href="http://www.bragax.com" target="_blank">xxx</a>.</p>
<p>Cuando escuche el pitido del coche en la puerta mi mujer se despidió de mi y yo la acompañé hasta el mismo coche abriéndole la puerta, al ver a la compañera de fiesta me di cuenta lo que me quiso decir, era una rubia de mirada verde penetrante, con unos labios rojos y gruesos y un cuerpo de bandera; al presentarnos le dijo: ¿porqué no me unía a la fiesta?, y yo le contesté que antes tenía que pasar la prueba con mi esposa, ellas se miraron y se fueron dirección al puerto.</p>
<p>En la discoteca todo eran toqueteos y frotamientos, cuando fueron al baño las dos se metieron en un mismo cuarto y se hicieron una paja mutuamente ya que estaban calientes como unas ascuas, estaban jugando al juego de la calentura, la cuestión era subir la temperatura de la otra persona hasta lograr que se corriera sin tener que meterse un par de dedos, las dos estaban empapadas de sudor, y sus cuerpos empezaban a perder el aroma para empezar a dar el olor salado característico del sudor, era el momento de irse, y no tardaron en entrar en el coche y empezar de nuevo el toqueteo y las caricias íntimas, mi mujer le paró los pies y le dijo que se podía seguir en su casa. Pasados quince minutos estaban entrando en la casa de la rubia, era una casa espaciosa y hasta ahora no se le ocurrió a mi mujer preguntar que si vivía sola, ella se rió y le contestó entrando en el dormitorio, sola no con estos amigos y tenía sobre la cama dos muñecos hinchables y algunos consoladores, mi mujer cerró la puerta de entrada y se quitó la ropa que llevaba quedándose desnuda, la otra al verla hizo lo mismo, apartaron todo lo que había en la cama y comenzaron a recorrerse los cuerpos con las lenguas limpiando de sudor los cuellos, los pechos, las piernas y los coños, la primera corrida se realizó en un caliente 69, una vez limpios los coños de flujo de la corrida se dieron la lengua, degustando cada una el sabor salado de su corrida, una vez más calmadas decidieron bañarse, una bañó a la otra parándose en cada rincón del otro cuerpo femenino, intentando buscar un nuevo orgasmo ayudándose del incoloro y caliente líquido que salía por la ducha y los múltiples toqueteos en los lugares más eróticos, el jabón líquido parecido al color de la corrida era esparcido por todo el cuerpo y después untado para que la espuma escondiera el cuerpo que se tornaba blanco.</p>
<p>Una vez de nuevo en el dormitorio, pero ya limpias y aseadas, mi mujer sacó del bolso un bote de nata montada, tendió a la rubia en la cama, le abrió la boca y le echó un poco de nata en la boca, después con la lengua le ayudó a comer la nata blanca, después pasó a los pechos que los pintó de blanco, después le introdujo la boquilla del bote en el coño y presionó hasta que el negro monte de Venus se volvió blanco, entonces soltó el bote y se puso encima de ella intentando cubrirla con su cuerpo, así sus pechos y su coño tomó también el color blanco, en esa postura la rubia giró colocando a mi mujer debajo, se giró buscando su coño y colocando el suyo en la boca que chupó la nata con el sabor agridulce del fluido, una vez completamente limpios los cuerpos lo próximo que se pintó de blanco fue un negro consolador que se introdujo en el coño de mi mujer, la nata salía por la comisura de los labios vaginales y era limpiado por la lengua de la rubia que no paraba de menear el consolador dentro del interior de mi esposa, hasta que un grito ahogado y un río de flujo llenaba la boca de la rubia y resbalaba por los muslos, mi mujer cogió el consolador negro y mediante unas correas se lo ató a la cintura, entonces cogió la rubia el bote de nata y pintó de blanco el consolador que tenía puesto mi mujer y le pasó la polla de goma entre sus pechos, siguió bajando dejando un rastro de nata por la barriga de la rubia hasta que llegó al coño y se lo fue introduciendo apretando con la cadera y chupando la nata de los pechos empezó a follarla lentamente, subió la cabeza hasta que su boca encontró su lengua que le introdujo tan profundamente como se introducía la polla en su otra boca, la rubia metiendo un dedo en el culo de mi mujer le ayudaba a introducir la polla en lo más profundo de su cueva, por fin se corrió llenando de flujo la polla que luego mamó como si fuese de verdad.</p>
<p>La rubia cogió otra polla con correas y le dijo a mi mujer: esta vez follaremos haciendo un 69 pero lo que recibirán nuestros coños serán las pollas atadas a nuestras cabezas, minutos más tarde estaban con los consoladores colocados en la cara, la rubia tiró a mi mujer sobre la cama y puso su polla en la entrada del coño de mi mujer, al mismo tiempo sentía como abría los labios de su coño la polla que mi mujer empujaba con la boca, para mayor goce introducían uno o dos dedos en los agujeros posteriores, con una velocidad endiablada de entrada y salida de pollas y dedos no tardaron en correrse, se quitaron las pollas de la cara y se fundieron en un 69 para limpiar el resto de corrida, una vez los coños limpios se tendieron una al lado de la otra había sido una caliente y cachonda tarde, las dos estaban agotadas, pero querían más, se tendieron las dos juntas, cara a cara, las lenguas mezclaban las salivas de ambas, los cuerpos se pegaron, los pezones se frotaban con los pezones y los sexos se unieron intentando entrar uno en el otro, los brazos rodeaban las cinturas y apretaban contra si, intentando fundir los dos cuerpos en uno solo, la corrida fue larga, multiorgásmica y abundante, el flujo corría de los sexos a los muslos cayendo sobre las sábanas de la cama, ambas se quedaron abrazadas, como queriendo hacer interminable aquel momento, cuando reaccionaron a ambas le brillaban los ojos de emoción, mi mujer dijo: ahora entiendo lo que buscan y sienten las lesbianas, la rubia le contestó: es la primera vez que siento tanto placer.</p>
<p>Minutos más tarde mi mujer se levantó y se dirigió hacia la ducha seguida de la rubia, las dos se metieron y se ducharon juntas, la rubia dijo que si volvían a repetirlo alguna vez que me llevara a mi, para aportar otra polla y tapar otro agujero más.</p>
<p>Todo esto me lo contaron antes de desnudarme entre las dos y hacerme una demostración de lo último que me dijeron, las dos mujeres se movían de forma acompasada, aquello me puso a mil y empecé a hacerme una paja encima de ellas, al ver frotarme la polla ambas se calentaron más y no tardaron en correrse, yo me corrí encima de ellas con una lechada abundante, ellas limpiaron su cuerpo de mi corrida mientras yo limpiaba los coños de flujo, de pronto sentí como una boca se apoderaba de mi polla, era mi mujer, mientras yo seguía chupando el coño de la rubia, ayudado por dos dedos que buscaban una nueva corrida, la rubia empezó a gritar: ¡dame tu polla quiero sentirla dentro de mi!, así que mi mujer se apartó y me ayudó a perforar el coño de la rubia que tendida sobre la cama daba una buena posición que aprovechó mi mujer para ponerle el coño sobre la boca que la rubia acogió con gran agrado, mi boca buscó la boca de mi mujer y en esa posición nos corrimos los tres, la rubia cogió un consolador y se lo metió en el coño, mi mujer se ató otro a la cintura se perdió en la cocina y volvió con una tarrina de tulipán, cogió un puñado de mantequilla y se la untó en el culo a la rubia y con lo que le quedó en la mano comenzó a frotar la polla, como haciéndose una paja, la rubia la miraba y le dijo: métemelo ya, destrózame el culo, mi mujer se colocó detrás de ella y comenzó a apretar metiendo la polla por el culo, ella apartó el consolador, retrocedió hasta hacer sentar a mi mujer en la cama y alargando los brazos hacia a mi me invitó a alojar mi polla donde antes estuvo la otra, yo me acerqué y le empecé a frotar el clítoris con la punta de mi polla, ella se moría de gusto, no se si por la polla que tenía en el culo o por el frotamiento de mi polla en su clítoris.</p>
<p>De pronto se la metí de un solo golpe y la rubia me metió la lengua hasta la garganta, el respirar se le hacía difícil por los embiste que recibía por parte de mi mujer y por la mía propia, sentí un calor que me mojaba los cojones y comprendí que se había corrido de tal forma que parte de su corrida se había escapado de su coño, mientras mi mujer se quitaba el consolador que tenía atado y la rubia se reponía de su última corrida, fui hacia mi mujer y le introduje mi polla en su caliente coño y le susurré al oído: esto es para que veas que no me olvido de ti, y comencé un movimiento de vaivén que puso frenética a mi mujer y no tardó en correrse acompañándola yo con mi corrida.</p>
<p>Para terminar las conduje hacia la ducha y las duché a fondo, o sea, enjabonándolas y metiéndole poco a poco un puño a cada una en el coño, que ayudado por el jabón no me costó trabajo ninguno, empecé a remover los puños y las dos se derretían de gusto, no tardaron en correrse en mis manos, yo las limpie de resto de corrida y mientras limpiaba mis manos ellas se agacharon y me hicieron una mamada a dos bocas y cuatro manos que fue la gota que colmó mi vaso, mi corrida les llenó las bocas, los pechos y parte de los cuerpos, que ella se refregaron y se relamieron como dos gatitas. Por último quedamos para otra cita con la caliente rubia calientapollas y ahora también calientacoños.</p>
<p>Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Me he convertido en una autentica puta</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Jun 2010 13:45:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hola amigos, como amanecen, espero que con la boda del príncipe todo bien. Nuestra presidenta se encuentra en primera fila para ver el matrimonio. Bueno a lo que vamos: La verdad que vivir tantos años en el oscurantismo del matrimonio y la monotonía me habían sacado de circulación y me portaba como una monja aunque [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hola amigos, como amanecen, espero que con la boda  del  príncipe todo bien. Nuestra presidenta se encuentra en primera fila para  ver el  matrimonio.</p>
<p>Bueno a lo que vamos:</p>
<p>La verdad que vivir tantos años en el oscurantismo  del  matrimonio y la monotonía me habían sacado de circulación y me portaba  como una  monja aunque ocasionalmente tenía ganas de engañar a mi marido no me  atrevía o  tal vez tenía la auto estima un poco baja, así que mi vida sin  sobresaltos  seguía pasando.</p>
<p>Desde que me atrevía salir con otro hombre mi vida  cambio  totalmente he hecho cosas que nunca pense que haría, he estado en una  orgía,  viendo como mi amante se cogía a una mujer y mientras el marido de una  de las  participantes me propino una cogida tal que me tuve que venir varias  veces, he  hecho tríos con hombres y mujeres, el del muchacho fue sensacional,  aunque se  los contaré en otra ocasión, pero fue genial, ese pobre chico me propino  tal  cantidad de verga que casi muero, el de la chica no fue bueno, ella olia  mal y  no era muy linda y poco tosca, las cosas no salieron bien ese día y en  verdad me  sentí muy mal por eso ni intentarlo de nuevo.<span id="more-262"></span></p>
<p>Ayer estaba muy excitada y tenía ganas enormes de que  me  cogieran <a href="http://www.bragax.com" target="_blank">video xxx</a>, mi jefe propuso a la salida y así quedamos, pasé la tarde  leyendo  cuentos de todos relatos, así que estaba que estallaba, toda mojada,  tenía una  falda celeste muy linda y cerca de la hora de salida fui al baño y me  quite las  bragas, para que el pudiera tocarme libremente.</p>
<p>Me pidió que lo acompañara un momentito a un centro  comercial  cerca de nuestra oficina que se reuniría por breve tiempo con el Gerente   General, pero que no demoraría. Me dejo en el estacionamiento y mientras   esperaba comencé a tocarme, subí las piernas y cerré los ojos y comencé a   propinarme un estupendo masaje en el clítoris, pero en verdad les digo  que así  no aguanto mucho me vengo muy rápido así que lo hice con mucha lentitud,  para  esperar que mi amante me sacara la leche y poder disfrutar más tiempo.</p>
<p>Cerré los ojos y allí estuve tendida dentro de mi  carro con  las piernas abiertas y el dedo adentro, sale, entra, sale entra, ya  estaba  sudando cuando sonó el cel. Era el cabrón de mi jefe, para decirme que  me fuera  que el iba a demorar mucho más de lo pensado. Lo odie en ese momento,  estúpido,  dejarme así con la leche en la punta de la vagina, a punto de estallar,  me sentí  ofendida y rabiosa, coño que mala suerte y que bobo, no puede decirle al  gerente  no puedo quedarme………que rabia…..bueno cuando cerré el tel, note que el  carro de  junto se movía, no me había fijado, era una 4&#215;4 grande, verde y desde  adentro  del puesto del conductor había una mujer, joven, muy linda, que me  miraba  atónita, ya que yo tenía mi dedo dentro de mi vagina cuando cerré el  celular,  así que ella podía ver perfectamente lo que hacía. Para ella era como  una  película, que veía, se le notaba muy interesada. Me excitó mucho la idea  que me  estuviera viendo, no sabía desde cuando ella estaba allí fisgoneando,  pero se  veía muy interesada. Me sorprendió que no quito la mirada al verse  descubierta  por mí, seguía mirando como si nada y yo seguía tocándome como si nada,  así paso  un rato hasta que ambas cruzamos miradas, yo desde el puesto del  pasajero de mi  carro y las piernas abiertas y mis manos en mi coño y ella desde la  altura de su  carro, por la ventana del conductor.</p>
<p>Fue un contacto visual directo, yo con una cara de  lujuria  enorme y ella con cara de asombro y excitación, nos quedamos  paralizadas, como  que el tiempo se detuvo por algunos segundos, hasta que ella sonrió  levemente,  como una sonrisa de complicidad y aprobación, yo reí más abiertamente y  le quiñe  un ojo en abierta provocación y en contestación, ella paso la lengua por  sus  labios, seguidamente me saqué los dedos de mi vagina, y que ya estaban  llenos de  jugos vaginales y los metí en mi boca sin quitarnos las miradas a los  ojos, ella  subió sus dedos y se los metió a su boca…pensé pero por que?????al  instante caí  en cuenta……..ella también se estaba masturbando….ella me miraba y se  masturbaba,  seguidamente abrió la puerta de su carro, la que da justamente a la  altura de mi  cara sentada en el mio y movió sus piernas como en dirección de quien se  va a  bajar, pero se quedo sentada en su carro, que hermosura se vio, entre  abrió las  piernas y logré ver entre su entre pierna, una mota bien rasurada, pero  no se  veía más ya que tenia las bragas puestas, echada a un lado para poder  tocarse  mejor ………ambas sonreímos………..jejejejej..nos estábamos masturbando juntas  cada  una en su carro y ahora nos podíamos ver….jejejejejejejej</p>
<p>Baje el vidrio y ambas volvimos a reír……..que  coincidencia………..dije y rompí el hielo….nuevamente soltamos carcajadas y  le dije  un cabrón que me dejó arrecha ella dijo partida de imbéciles, yo vengo a  dejar a  mi marido que sale al interior, pero también es un imbécil, se va por  dos  semanas y me deja caliente y arrecha y como viene tarde no tiene tiempo  de  cumplir sus compromisos, ambas reímos.</p>
<p>Ella me invitó un trago, aunque realmente no tomo, no  me  gusta, acepte, fuimos a un lugar discreto y bonito en donde van mujeres  trabajadoras y amigos a pasar después del trabajo, allí nos presentamos,  ella es  Maribel, resulto que conocía a personas en común, y que teníamos edades  similares, yo tengo 49 y ella 45. Ella se veía muy bien, una mujer  madura y era  locuaz e interesante su conversación, yo no tengo muchas amigas y  disfrute del  rato que pasamos hablando de nuestros maridos y riéndonos.</p>
<p>Finalmente luego de las 3 piñas coladas, llego el  tema de la  fidelidad y ambas fuimos sincerando, ella tiene una vida tórrida, su  marido  tiene una amante y ella rompió a llorar, desde hace 4 años tiene una  mujer en  una ciudad a 6 horas de la nuestra, así que inventa clientes, trabajos y  cuanta  cosa y se vá para allá. Ella lo sabe, pero no dice nada, hoy lo llevaba a  la  terminal de buses para que fuera a ver a su amante a David, eso le dolía  me  causo mucha pena por ella.</p>
<p>Ese gesto me inspiró confianza y le explique que  entre tanta  soledad y desesperación que yo misma había vivido en mi matrimonio me  había  hecho amante de mi jefe desde hacía dos años y la pasábamos super, que  se me  había quitado el sentimiento de culpabilidad y de moral y lo disfrutaba.</p>
<p>Ella me comentó que un par de veces con anterioridad  había  sido ella infiel, tal vez, más que por amor, por venganza al boludo del  marido y  yo entendía bien ese sentimiento, pero ninguna de esas relaciones duró  mucho y  no la hicieron feliz, así que concluimos que ninguna de las dos era  santa y  brindamos entre carcajadas por lo puta que habías sido.</p>
<p>Chocamos nuestras copas y nos abrazamos…sentí sus  labios  sobre mis mejillas muy cerca de mis comisuras e instintivamente saqué un  poco mi  lengua de tal forma que roce parte de sus labios con mi lengua……..como  estabamos  en un lugar apartado, realmente en unos ranchitos muy discretos, ella  correspondió rápidamente a aquella insinuación de beso de movió su  cabeza de tal  forma que ahora nuestras bocas estaban una frente a la otra unida en un  beso de  labios hasta que sentí su lengua escudriñar dentro de mi boca y yo  correspondí  generosamente con mi lengua dentro de garganta, así pasamos un rato,  hasta que  súbitamente nos separamos.</p>
<p>Nos avergonzó un poco y ella dijo rompiendo el hilo  deben ser  las piñas coladas, tal vez sea mejor que nos vayamos….yo coincidí con  ella….pedimos la cuenta…..la chica entro y dejo la factura sobre la  mesa, ambas  miramos la cuenta y abrimos la cartera, yo le dije te invito, ella  insistió en  que no y al final quedamos que ½ y ½ para complacer a ambas………nos  paramos al  mismo tiempo y nuestros cuerpos quedaron pegados el uno al otro, yo por  la parte  de atrás tenia mis senos pegados a su espalda y mi coño contra el culo  de ella,  en ese momento giro su cabeza hacia atrás y nuevamente nuestras bocas  quedaron  una frente a la otra, esta vez ella tomo la iniciativa y la acercó a mi  boca y  yo correspondí al beso, se giro y quedamos abrazadas la una frente a la  otra  besándonos, sentí su mano recorrer mi cintura y posarse sobre mi culo,  estaba  excitada, yo nos sabía que hacer, así que le toqué sus senos, ella  vestía una  blusa de seda y muy clara, manga largas y con un lindo brasiere de  encajes, por  lo que sus pezones duros se veínq claramente sobre la ropa, al tocarlos  ella  suspiro.</p>
<p>Me separé de ella y le dije estas son pendejadas, no  me vas  hacer lo mismo que me hizo ese cabrón en la tarde de calentarme y  dejarme así…la  tome de la mano y la lleve hasta su carro, ella abrió la puerta y yo me  senté a  su lado, no sabía a donde ir, así que enfilo a un hotel de 4 estrellas  en la  ciudad, bajamos, pagamos y subimos.</p>
<p>No me gustan las mujeres y a ella tampoco, pero  estabamos tan  calientes que no nos quedo otra alternativa, yo estaba aun sin bragas,  así que  deje caer mi falda y salio a relucir mi vagina depilada en donde el  clítoris se  asomaba como mirándonos.</p>
<p>Ella se abalanzó sobre mi me empujó en la cama y caí  sobre  ella, semi acostada con mis pies sobre el suelo y con el resto del  cuerpo  acostado sobre la cama, me abrió las piernas y sentí su rica lengua  pasar sobre  mi clítoris, salté de placer, me introdujo su lengua y yo gemía..ummmmmm</p>
<p>Comenzó a tocarme y me metía su dedo, mientras pasaba  su  lengua……….coño, que rico,,,,,así se detuvo y subió por mis piernas y  comenzó a  quitarme la blusa, y mi brasier……..salieron mis estupendas tetas,  grandes, bien  formadas y ella las miró…..rápidamente se incorporó y de un santiamén se  quitó  la falda y la blusa, quedó en panties y brasier, se veía genial, un hilo  dental  azul oscuro con el juego del brasier, se le dejaban ver sus enormes  pechos bien  formados, se terminó de desnudar y enseño su triangulo, una raja grande  con  enormes labios estaban totalmente hinchados y el clítoris que casi se le  salí de  la vagina, con un pequeño triangulo de pelo sobre ella, bien formado……..</p>
<p>Nos tiramos a la cama y nos revolcamos, nos besamos,  nos  tocábamos, como unas locas, metíamos nuestras lenguas por todos lados,  mis dedos  y los suyos recorrían toda nuestra anatomía, así como tenía los dedos en  el  culo, los tenía sobre el clítoris o dentro de la vagina, sino su lengua  me  volvía loca……</p>
<p>No recuerdo cuanto tiempo estuvimos así, lo que sí sé  es que  quedé extenuada, agotada….</p>
<p>Abrí los ojos……que horror eran las 11:30 de la noche,  mi hija  me había llamado como tres veces al celular, mi carro estaba en la gran  estación……….auxiliooooooo</p>
<p>Ella se veía hermosa sobre la cama, pero ahora quería  irme a  casa urgentemente, la desperté e inventamos un cuento de mi carro dañado  ella me  fue a llevar a casa y cuando llegamos él estaba fuera esperando, en el  camino  nos acicalamos, yo le presenté a mi marido a mi nueva amiga y le  explicamos la  situación. El se tranquilizó al ver que se trataba de una mujer y me  acepto la  excusa.</p>
<p>Espero que hoy me llame mi amiga y mientras escribo  la  historia muero por que llame……….</p>
<p>Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Caricias enter mujeres lesbianas</title>
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		<pubDate>Sun, 20 Jun 2010 21:20:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Me llamo Noemí y tengo veintitrés años aunque la aventura que quiero dar a conocer me aconteció cuando apenas había cumplido los dieciocho. Por aquel entonces acababa de empezar la carrera de Bellas Artes lo cual compaginaba como mejor podía con mi trabajo en aquella tienda de ropa femenina. Llevaba en aquel trabajo unos seis [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Me llamo Noemí y tengo veintitrés años aunque la aventura que quiero dar a conocer me aconteció cuando apenas había cumplido los dieciocho. Por aquel entonces acababa de empezar la carrera de Bellas Artes lo cual compaginaba como mejor podía con mi trabajo en aquella tienda de ropa femenina. Llevaba en aquel trabajo unos seis meses y aquel dinero que me sacaba me ayudaba en los gastos de la facultad y para comprarme ropa y mis cosillas. La verdad es que resultaba un trabajo divertido, todo el día peleándome con mujeres de buen nivel social y seguramente cansadas de sus quehaceres diarios y de sus maridos. Mari Luz, la jefa, me tenía aprecio y nos llevábamos bien pues las ventas marchaban a la perfección y además nunca le había dado el más mínimo motivo de queja.</p>
<p>Bueno, pues la historia que deseo contarles tuvo lugar un sábado y la recuerdo como si fuera ahora mismo sin poder evitar sentir un leve cosquilleo entre las piernas recordando todo aquello. Una hora antes del cierre de la tienda vi entrar una mujer de unos treinta y cinco años según le eché a bote pronto. Me gustaba aquello de imaginar la edad de las clientas así que con aquella no iba a ser una excepción. Siempre me hacía un pequeño retrato robot de las clientas que entraban en la tienda imaginando sus vidas, sus alegrías y sus desconsuelos, sus historias de mujeres enamoradas o tal vez despechadas por sus parejas pocos días antes.<span id="more-254"></span></p>
<p>Era la primera vez que veía a aquella mujer por la tienda <a href="http://www.bragax.com" target="_blank">video xxx</a> así que dejé que fuera fisgoneando y mirando ropa pues, desde el primer día que entré a trabajar, Mari Luz me dijo que había que dejar a las clientas mirar tranquilamente unos minutos los vestidos y las prendas antes de pasar al ataque. Así lo hice en aquella ocasión mientras repasaba su figura desde el mostrador donde estaba etiquetando un nuevo pedido que había llegado aquel día y que aún no había tenido tiempo de revisar.</p>
<p>De bonitos cabellos cortos teñidos de color borgoña y con ligeras mechas rubias y de unos treinta y cinco años de edad como dije, se la veía una mujer elegante bajo aquel conjunto otoñal de camiseta de tirantes y pantalón gris de lino complementado con una fina y transparente blusilla por encima, un bolso al hombro y sandalias de altísimo tacón todo ello en color fucsia. Estuvo curioseando por la tienda unos diez minutos sin que yo le dijera nada hasta que finalmente acabé con el último vestido del albarán que estaba revisando y entonces fue cuando me dirigí hacia ella.</p>
<p>Me dijo con su gracioso acento andaluz que necesitaba comprar varias cosas y que no sabía por donde empezar. Así estuvimos un buen rato mirando diversos vestidos y algunas faldas y blusas. La verdad es que con su tipo todo le quedaba fenomenal pues, pese a no ser muy alta, mantenía una buena figura con aquel pecho de talla mediana y aquel pompis redondo y levantadito que a buen seguro debía provocar más de un suspiro de admiración.</p>
<p>Ya era casi la hora de cerrar cuando acabó de probarse todo aquel arsenal de prendas. Al fin se decidió por dos carísimas blusas de seda y un bonito vestido en tonos malva que según dijo iba a necesitar para una boda que tenía cercana. Lo cierto es que aquella mujer resultaba agradable y dicharachera con su sonrisa contagiosa y su alegre acento sevillano. Pagó todo aquello con tarjeta American Express y antes de marchar le comentó a Mari Luz que seguramente volvería pronto pues necesitaba algunas cosas más.</p>
<p>Así fueron pasando los días siguientes entre ventas y albaranes cuando, cuatro días más tarde, volví a ver entrar en la tienda a aquella hermosa mujer esta vez acompañada por un joven muchacho de cabellos rubísimos y de unos doce años el cual imaginé que sería su hijo. Aquella mañana me había quedado sola en la tienda pues Mari Luz había tenido que ir al juzgado a arreglar unos papeles de su divorcio así que, con la mejor de mis sonrisas, me dispuse a atender de la mejor manera posible a aquella clienta que tan buena compra había hecho unos días antes.</p>
<p>Tras comentarme que necesitaba mirarse unos pantalones y un bolso le dijo al muchacho acuclillándose frente a él que fuera con su padre al coche pues mamá tenía que comprarse ropa y que allí se iba a aburrir.</p>
<p>Así que está casada. Seguro que el marido tiene que estar como un queso –pensé para mí misma mientras veía salir a aquel mozalbete de la tienda a la carrera.</p>
<p>Una vez solas me fijé más en ella y en el ceñido vestido que llevaba puesto. Era de color amarillo pálido y resaltaba a la perfección su piel oscura y su cuerpo de curvas pronunciadas. Llevaba en una mano una bolsa y con su alegre parlotear me dijo que el vestido que se había llevado para la boda le iba un poco justo y que necesitaba algún que otro retoque. Sonriéndole sin dejar de mirarle a los ojos le dije que fuéramos al probador para verle el vestido puesto y tomar nota de los arreglos que necesitaba. Cerré la puerta del probador una vez entró y le dije amablemente que enseguida volvía con ella pues en esos momentos había entrado otra clienta a la tienda.</p>
<p>No tardé en volver con ella pues la señora mayor a la que atendía no encontró ningún bolso que fuera de su gusto. Volviendo al probador le pregunté en voz alta tras la puerta si ya tenía el vestido puesto contestándome ella que ya casi estaba. Segundos más tarde abrió la puerta del probador diciéndome que le apretaba algo de la cintura y que si se podía hacer algo con eso. De forma muy profesional le dije que no había mucho problema, que sólo habría que ensanchar mínimamente la tela y que con ese simple arreglo le iba a quedar de fábula.</p>
<p>Pues me quitas un peso de encima porque creía que no iba a tener solución y que iba a tener que cambiarlo.</p>
<p>No mujer, nada de eso. No será necesario; sólo déjemelo y en dos días lo tiene.</p>
<p>¿Dos días? –me preguntó con cara de fastidio. ¿No podrías tenérmelo antes? –dijo ahora cambiando en un momento su cara a un gesto casi de súplica.</p>
<p>Bueno, si lo necesita con urgencia se lo puedo tener para mañana por la tarde –respondí al instante tratando de tranquilizarla.</p>
<p>Perfecto, si me lo tienes para mañana por la tarde perfecto. Por cierto, ¿cómo te llamas? Eres muy buena dependienta aunque se te ve algo joven –dijo como tratando de crear una mayor intimidad entre nosotras.</p>
<p>Le dije mi nombre mientras tomaba nota del arreglo que había que hacerle. Mientras tanto ella me dijo que se llamaba Mamen y que vendría mucho más a menudo a visitarnos pues teníamos una ropa que le gustaba mucho. Me levanté quedando junto a ella y entonces fue cuando me preguntó si tenía pareja diciéndole yo que no, que aún era muy joven para eso.</p>
<p>¿Y qué edad tienes? –me preguntó acercándose aún más a mí.</p>
<p>Dieciocho, señora –contesté con rapidez a su pregunta.</p>
<p>Dieciocho años… -repitió ella con voz susurrante y como si estuviera pensando en otra cosa.</p>
<p>Fue cuando sentí su presencia casi encima de mí y su mirada felina como si quisiera devorarme con ella.</p>
<p>Dieciocho años… -volvió a repetir entre susurros notando yo la cercanía de aquel bello cuerpo junto al mío. Con dieciocho años ya no eres ninguna jovencita… -exclamó sin poder reprimirse.</p>
<p>Fue en ese momento cuando noté el leve roce del dorso de su mano de largas y bien cuidadas uñas por encima de mi rostro acariciándomelo de manera suave y delicada. Podía sentir su respiración ligeramente galopante mientras acariciaba mi mejilla con enorme ternura y cariño. Me quedé como paralizada sin saber cómo responder ante la inesperada caricia que aquella bella mujer me daba.</p>
<p>¿Realmente estaba tratando de provocarme y seducirme aquella mujer de bonitos ojos color avellana y ligeramente rasgados y a la que estaban esperando en la calle su marido y su hijo? –pensé sin saber dónde meterme y rezando porque Mari Luz o alguna otra clienta no se presentara en la tienda en una de esas casualidades que tiene la vida.</p>
<p>Sin esperar más acercó su cara a la mía haciéndome sentir la fragancia fresca de aquel perfume que llevaba. Noté cómo sus húmedos labios se posaban sobre los míos sin que tuviera fuerza alguna para negarme. Sus labios expertos parecían querer quemarme los míos haciéndomelos sentir cálidos y ardiendo. Nunca hasta entonces ninguna mujer me había besado y, a fuer de ser sincera, debo decir que aquello no me desagradó lo más mínimo dejándome hacer por ella sin responder a su caricia.</p>
<p>Empinándose sobre sus pies retiró mis largos cabellos castaños a un lado y acercó su boca a mi oreja la cual empezó a chupar y a lamer con sus labios y su lengua haciéndome estremecer aquel simple roce. Pronto los chupetones y lametones se convirtieron en pequeños mordiscos que tuvieron la virtud de hacerme lanzar un profundo suspiro demostrándole así lo mucho que aquello me gustaba.</p>
<p>Con los ojos cerrados disfrutando de lo que Mamen me hacía, noté cómo se separaba de mí y al entreabrir los ojos la vi quitarse el vestido y ponerse el suyo para después recoger sus cosas mientras decía con sonrisa maliciosa:</p>
<p>Me gustas… me gustas muchachita, pero ahora tengo que marcharme que mi marido y mi hijo me están esperando. ¿Tendrás el vestido para mañana, verdad? –la escuché decirme al tiempo que la veía escapar de la tienda corriendo camino de la calle.</p>
<p>Ni tiempo me dio a responderle quedándome allí parada y sin saber muy bien lo que había pasado. Aquella noche apenas dormí pensando en Mamen y en lo que había ocurrido en la tienda. Recordé la sensación agradable del roce de sus labios sobre los míos y cómo luego se había apoderado de mi pequeña orejilla maltratándola con suavidad y delicadeza. Sin poder evitarlo tuve la necesidad de masturbarme de modo furioso evitando, sin embargo, gritar para que mis padres no me oyeran desde su habitación.</p>
<p>A la mañana siguiente estuve nerviosa y sin centrarme en nada de lo que hacía, tanto que hasta la misma Mari Luz se dio cuenta de que algo me pasaba.</p>
<p>Hija, ¿qué te pasa esta mañana? No estás como siempre, a ti algo te preocupa –me dijo mostrándose un tanto preocupada por mi actitud de aquel día.</p>
<p>No me pasa nada Mari Luz, de verdad –le contesté con una sonrisa forzada y viendo como pese a mis palabras no se quedaba muy convencida.</p>
<p>Por mi cabeza no hacían más que pasar y repasar las imágenes de aquella mujer junto a mí acariciándome y besándome de manera lasciva. Ya casi al mediodía sonó el teléfono diciéndome Mari Luz desde el almacén que contestara a ver quién era. Una voz sensual y femenina preguntó por mí al otro lado del aparato contestando yo que era yo misma. Sabía perfectamente que era ella y de nuevo aquella sensación tan envolvente volvió a apoderarse de todo mi cuerpo.</p>
<p>Sabía que eras tú –me dijo con voz susurrante. Tenía tantas ganas de hablar contigo. Me gusta tu voz a través del teléfono, resulta terriblemente cálida y agradable –aseguró quedándonos ambas mudas unos segundos al aparato sin decir una sola palabra.</p>
<p>Sólo quería pedirte que tengas el vestido preparado y que te espero esta tarde en la calle a la hora de salir. Esta noche mi marido y mi hijo no están en casa y tengo ganas de verte, cariño. No me falles –la oí colgando al momento sin dejarme una vez más darle respuesta.</p>
<p>Nada más colgar yo supe lo que aquella llamada significaba. Aquella mujer deseaba estar a solas conmigo y yo no iba a tener fuerzas para decir que no. Deseaba tanto volver a sentir aquellos labios trémulos y tan femeninos besándome de manera apenas perceptible, que no pude evitar notar un escalofrío recorriéndome todo el cuerpo. Mari Luz desde la puerta del almacén me preguntó quién había llamado diciéndole yo que era la clienta que había dejado el día antes el vestido para arreglar.</p>
<p>Si durante toda la mañana había estado nerviosa perdida, podéis imaginaros como estaba ahora tras haber recibido la invitación de aquella hermosa treintañera a conocernos de un modo mucho más íntimo y lujurioso. Toda la tarde estuve como volando en un sueño, sin parar de jugar con el bolígrafo entre mis dedos y sin prestar ninguna atención a lo que hacía.</p>
<p>Noe, mañana espero que estés más por la labor de lo que has estado hoy. No sé qué demonios te ha pasado durante todo el día pero quiero que prestes más atención a las cosas –me dijo Mari Luz mientras cerraba la puerta de la tienda y se despedía de mí hasta el día siguiente.</p>
<p>Despidiéndome de ella entre disculpas que no debieron sonar demasiado convincentes, me quedé allí en medio de la acera escuchando a los pocos segundos el claxon insistente de aquel coche aparcado al borde de la acera. Volviéndome hacia aquel ruido me encontré con que allí estaba esperándome Mamen con la ventanilla bajada y haciéndome gestos para que me acercara. A partir de ese momento perdí el mundo de vista fijando mi atención en aquella bella mujer que tan sorbido me tenía el seso.</p>
<p>Allí dentro de aquel flamante Honda Civic en color rojo metalizado me esperaba aquella mujer hecha pecado y a la que estaba segura no iba a poderle negar nada que me pidiera. Con su sonrisa traviesa y sus brillantes ojos clavados sobre mi rostro, nuevamente volví a sentir aquella extraña sensación recorriéndome todo el cuerpo al verla acercarse y empezar a sentir aquellos labios fundirse con los míos. Mamen, muy segura de sí misma y mucho más experta que yo, apoyó con suavidad sus dedos detrás de mi nuca para después enredarlos entre mis cabellos mientras me besaba de un modo delicioso y diferente. Con algo de urgencia noté su lengua presionar sobre mis labios hasta que consiguió que los abriera ligeramente dejando paso libre a su apéndice dentro de mi boca.</p>
<p>Noté su lengua ardiente abriéndose paso a empellones en el interior de mi boca y cómo se enzarzaba con la mía mezclando nuestras salivas en un beso mucho más sensual y apasionado. Sin esperar más dejó caer su mano con delicadeza sobre mi muslo cubierto por la tela de la falda que llevaba aquel día para, al momento apretarlo con fuerza entre sus dedos haciéndome emitir un ligero suspiro de satisfacción. Aquella mujer transpiraba pasión y sexo por todos y cada uno de los poros de su piel y yo creí marearme durante un breve lapso de tiempo recibiendo aquel intenso y prohibido beso entre mujeres. Cerrando los ojos me olvidé de todo, de donde estábamos, allí dentro de aquel coche y pudiendo ser vistas por cualquiera que pasara por la calle. Apoyando mis manos en sus brazos respondí a aquella caricia besándola ahora yo de manera furiosa y desenfrenada, deseándola de un modo salvaje y totalmente desconocido para mí.</p>
<p>Separándose de mí la vi sonreírme de nuevo con aquella mirada felina que tanto me atraía y antes de poner el coche en marcha la escuché decirme apenas musitando:</p>
<p>Tranquila mi niña, tranquila… todavía tenemos que esperar un poquito más. Veo que aprendes rápido, eso me gusta. Nena, no sabes las ganas que tenía de verte… llevaba todo el día esperando tenerte a mi lado. No te preocupes por el vestido que mañana a primera hora pasaré a recogerlo. Creo que voy a tener una muy buena razón para venir a menudo a tu tienda –dijo mientras encendía el motor del coche encontrándonos en pocos segundos inmersas en la locura del tráfico de la ciudad.</p>
<p>Mientras no hacíamos más que pasar semáforo tras semáforo a velocidad de vértigo, fijé mi atención en el atuendo que mi nueva amante llevaba aquella noche. Vestía de forma mucho más juvenil e informal que las dos veces anteriores que nos habíamos visto, con aquella corta camiseta marrón oscuro que le dejaba la tripilla al aire y en la que descubrí un pequeño piercing presidiendo la redondez del ombligo. Aquella imagen me sorprendió gratamente pues debo reconocer que no hubiera imaginado algo así en una mujer como aquella. Adornaba sus orejas con unos pequeños pendientes con la clave de sol que me encantaron nada más verlos y cubría sus poderosas piernas con unos tejanos ceñidos de un color blanco inmaculado. Unas zapatillas Converse en tono marrón a juego con la camiseta eran el complemento perfecto a aquel conjunto tan juvenil y divertido.</p>
<p>Pasamos calles y más calles sin dejar de hablar de diferentes cosas y sintiéndome yo cada vez más envuelta por la mirada penetrante de Mamen la cual de tanto en tanto abandonaba levemente la mirada del asfalto centrando toda su atención en mí. Incluso en dos ocasiones apoyó su mano de manera fugaz en la mía abandonándola al instante para volver a tomar el volante con fuerza. Estos roces de sus largos y finos dedos sobre mi mano me hicieron poner en alerta en espera de un mayor avance por su parte.</p>
<p>Salimos de la ciudad camino de la carretera de la costa y cada vez su coche tomaba una mayor velocidad bajo los pies de mi nueva compañera. Al fin la vi desviarse por una carretera al inicio de la cual un cartel indicaba la proximidad de una zona residencial bien conocida. Casas y apartamentos de lujo, con grandes jardines y piscinas resultaron para mí todo un paraíso quedándome completamente prendada con aquellas bonitas vistas al mar. La casa de Mamen era un edificio de dos plantas con una amplia terraza que daba directamente a un acantilado por encima del mar. El salón era de estilo colonial distinguiéndose claramente por el inconfundible sello artesanal que lo caracterizaba. Los muebles daban a la estancia un toque original, respetando al mismo tiempo la infraestructura de la casa con su belleza tranquila y sus líneas sosegadas. En toda la habitación destacaba como color por excelencia el blanco mezclado a la perfección con la gama cromática del beige y los marrones del mobiliario macizo y del sofá de tres plazas que descansaba junto al enorme ventanal. Las cortinas en suaves tonalidades lilas suponían el contrapunto ideal a todo aquel ambiente tan amable y acogedor y en el que se respiraba una fascinante tranquilidad.</p>
<p>Elementos modernos encontraban su sitio de la mano del acero y de la forja, haciéndose notar en forma de pequeños detalles tales como remates en las sillas y en la mesa que presidía uno de los rincones del comedor. Sobre la mesa un jarrón de mimbre con tallos de bambú transmitía un mensaje de fresca naturalidad. Por otro lado aquel elemento decorativo y moderno quedaba igualmente presente a través de los sutiles adornos mates de la gran lámpara de pie que iluminaba toda la estancia.</p>
<p>Una alfombra de tupidos flecos y de grandes dimensiones cubría todo el suelo ofreciendo al salón una dimensión mucho más completa. En las paredes colgaban diversos cuadros de estilo abstracto y también imágenes en sepia de lugares bien conocidos de diversas ciudades europeas como Roma, Lisboa, Praga o Londres. Por último el ventilador de aspas de madera y rafia colgado del techo fue llenando todo el salón de un delicioso frescor en el mismo momento en que Mamen lo puso en marcha por medio del mando a distancia que descansaba sobre la repisa repleta de libros de la chimenea.</p>
<p>Mamen, todo esto es precioso –comenté sin dejar de admirar cada uno de los rincones y elementos que formaban todo aquel conjunto.</p>
<p>¿Te gusta, cariño? A través de muchos años hemos ido montando esta casa a gusto de mi marido y mío. Pero no te quedes en pie y siéntate cómoda que yo vuelvo enseguida –dijo no sin antes encender el equipo de música a través del cual se empezó a escuchar un suave y delicado tema instrumental.</p>
<p>Allí me quedé unos minutos sentada en aquel sofá marrón de fría piel y disfrutando de la tranquilidad de aquella casa y de aquella noche que tantas emociones fuertes prometía. Sacando mi móvil del bolso llamé a mis padres diciendo que no me esperasen aquella noche a dormir pues había quedado con mi amiga Maribel para pasar la noche y que me iba a quedar a dormir en su casa. Una vez hube colgado llamé a continuación a Maribel, mi mejor amiga, para decirle que me escudara en mi mentira y que ya le contaría todo cuando la viera. Maribel, como siempre en estos casos, rió divertida diciéndome que sería una tumba y que estaba ansiosa porque le contara todo con pelos y señales y por saber quién era mi nuevo acompañante.</p>
<p>Si ella supiera –pensé escuchándola hablar entre alegre y divertida al otro lado del teléfono.</p>
<p>Guardando el móvil en el bolso escuché ligeros ruidos procedentes de la planta superior al tiempo que trataba de acomodarme a aquella casa de ensueño y decorada de modo tan exquisito. Al fin apareció Mamen vestida con un elegante y corto camisón en color morado el cual dejaba al aire la totalidad de sus espléndidas piernas.</p>
<p>Perdona que no te haya invitado a tomar nada. ¡Qué despiste el mío! –exclamó caminando sobre sus piececillos descalzos hacia el mueble bar hecho de madera de nogal y lleno de copas y de bebidas de todo tipo. Dime, ¿qué te apetece tomar? ¿un whisky, cognac, ginebra?</p>
<p>Sin dejar de contemplar un solo segundo su bello cuerpo de espaldas a mí contesté que un gin tonic estaría bien para mí. En segundos se volvió sonriéndome de aquel modo tan malvado y llevando entre sus dedos una copa de cognac para ella y un vaso de tubo con mi gin tonic. Enseguida la tuve sentada a mi lado entregándome mi bebida y ofreciéndome al momento su copa para que ambas brindáramos por el amor. Se había quitado los pendientes viéndose ahora sus pequeñas orejillas desnudas bajo sus oscuros cabellos. Sin dejar de mirarnos a los ojos ambas dimos un largo trago a nuestras bebidas pudiéndose escuchar al fondo el sonido cálido del equipo de música. Deseaba tanto que me besara nuevamente que no sabía qué hacer ni cómo comportarme, sintiéndome en esos momentos un tanto torpe y estúpida jugando una y otra vez con mi vaso de tubo cogido entre los dedos.</p>
<p>Al parecer mi actitud nerviosa no debió de pasar desapercibida para ella pues acercándose a mí y sin decir palabra agarró mi vaso y quitándomelo lo dejó reposar sobre la mesa de cristal que tenía junto a ella. Lo cierto es que me sentía un tanto aturdida junto a ella aunque al mismo tiempo su compañía me hacía sentir de maravilla y segura de mí misma teniéndola allí a mi lado.</p>
<p>Aquí estaremos mucho más cómodas pues fuera hace un poco de frío –dijo susurrando y acercándose cada vez más y más a mí.</p>
<p>Una vez más noté el roce del dorso de su mano apoyado sobre mi mejilla igual que aquella mañana en que nos encontramos a solas en la tienda. Y otra vez me quedé totalmente paralizada ante aquella simple caricia pero que tanto conseguía turbarme. Con sus dedos apartó a un lado, con elegancia inaudita, los pocos cabellos que caían sobre mi rostro. El silencio podía cortarse con un cuchillo en espera de aquellos acontecimientos que, sin duda alguna, iban a producirse a no tardar. Sus ojos revoloteaban por encima de los míos como intentando hipnotizarme con su mirada rasgada y llena de misterio.</p>
<p>Nuestros rostros se encontraban tan cercanos el uno al otro que podía notar la catarata de cosquillas que me producía su respiración golpeando una y otra vez sobre mi cuello. Tomándome de las manos me susurró al oído si me habían gustado sus besos, respondiéndole yo que sí asintiendo al mismo tiempo con un leve movimiento de cabeza. En ese momento Mamen ya no aguantó más el deseo que la envolvía y, posando sus labios sobre los míos, volvió a besarme de aquel modo tan dulce que sólo ella sabía emplear. Un beso tímido que lentamente se fue transformando en uno mucho más apasionado cuando su lengua empezó a juguetear entre mis dientes y luego en el interior de mi boca. Mi lengua cambió su fisonomía a la de un pequeño pene y mi bella compañera no hacía más que chuparla y devorarla mientras la espuma de su saliva era la ambrosía perfecta que embriagaba todos mis sentidos por entero.</p>
<p>Eres tan bonita… y tan terriblemente adorable –la escuché decirme una vez nos separamos unos breves instantes la una de la otra.</p>
<p>Me haces sentir tan bien y tan segura estando a tu lado –confesé con voz trémula y viendo cómo sonreía tímidamente al oír aquellas palabras tan llenas de sentimiento.</p>
<p>Ella miró mi cuerpo de arriba abajo y su descarada mirada no pudo dejar de sobrecogerme unos segundos. Mi experta compañera dejó escapar una leve sonrisa la cual tuvo la virtud de lograr tranquilizarme mínimamente. Agarrándome el cuello entre sus dedos Mamen volvió a besarme haciéndome sentir sus labios húmedos sobre los míos mientras me dejaba acurrucar entre sus femeninos brazos. Me abrazó muy tiernamente y luego besó mi hombro con extrema dulzura lo cual provocó en mí un ligero temblor de emoción al sentir tan maravillosa caricia sobre mi piel. La tenía tan encima de mí que apenas podía percibir su gesto dominante y lujurioso junto a mi cara. Abrazadas, nuestros cuerpos de bellas formas se unían empezando a notar los primeros sudores de nuestra pasión creciente. Su entusiasmo y ardor me hacían encender entre los más oscuros abismos del placer.</p>
<p>Sus curvas eran bellas y hermosas y sin esperar más nos acariciamos pasándome ella la mano por la espalda mientras mis manos masajeaban sus nalgas por encima de la fina tela de su camisón. Su piel era tan brillante y tersa como la seda y el aroma tan cercano de su perfume me hacía perder la razón cada vez que lo percibía. Luchamos allí estiradas sobre el sofá hasta que, no sé cómo, Mamen consiguió acabar sentada sobre mí teniéndome de ese modo completamente a su merced. No pude moverme ni escapar pues ella era mucho más fuerte que yo y, por otro lado, tampoco me veía con fuerzas para hacerlo no queriendo otra cosa que no fuera entregarme a sus más perversos deseos.</p>
<p>Hechizándome con sus ojos recorrió mi cara con sus dedos al tiempo que me decía lo bonita que era. Sonreí de forma vergonzosa como cuando mamá me reprendía por cualquier cosa siendo yo mucho más pequeña. Llevó sus manos a mis pechos que se encontraban duros y excitados bajo la blusa que los ocultaba.</p>
<p>¡Qué duros los tienes, cariño! –no pudo menos que exclamar mientras se humedecía el labio inferior pasando la lengua por encima del mismo.</p>
<p>Los estuvo sobando unos minutos hasta que no pude más y noté cómo empezaba a mojarme entre mis piernas. Cerré los ojos cayendo mi cabeza sobre el almohadón que descansaba a mi lado. Le entregué mi lengua y ella, ni corta ni perezosa, empezó a mordisquearla jugando sin descanso hasta que acabó introduciendo su lengua dentro de mi boca al tiempo que su mano llegaba a mi entrepierna y, metiéndose entre la tela de mi braguilla, sus dedos iniciaron un lento maltrato sobre mi cálido tesoro. Lancé un fuerte suspiro al sentirme atacada de aquel modo tan maravilloso e inesperado. Mamen sonrió con malicia al notarme tan empapada y dispuesta completamente a sus caricias.</p>
<p>Al ir con falda no le resultó nada difícil dar con los rincones más escondidos de mi cuerpo. Haciéndome volver la cabeza a un lado, mi cuello y mi orejilla quedaron a su disposición y entonces noté un fuerte lametón sobre mi oreja que me hizo estremecer por entero gracias a aquella caricia tan obscena pero tan sumamente encantadora al mismo tiempo. El aliento de Mamen parecía quemar la fina piel de mi cuello cada vez que respiraba haciéndome sentir el enorme deseo que la invadía.</p>
<p>Sus manos traviesas recorrían mi cuerpo arriba y abajo deleitándose con mis muslos para luego subir por mis costados hasta acabar apoderándose de mis pechitos los cuales recibieron su caricia haciéndose sentir bajo la tela de la blusa. Ella lo apretó con delicadeza y enseguida empezó a quitarme la ropa mientras continuaba besándome y sobándome. Ya no sentía nada de todo aquello que me rodeaba, notando tan solo el roce continuo de aquellas deliciosas manos que tanto me gustaban.</p>
<p>La blusa desapareció a la velocidad del rayo y el mismo camino siguió la falda quedándome así sólo cubierta con el sujetador y la minúscula braguita. Mi respiración se aceleró de modo irrefrenable imaginando lo que estaba a punto de acontecer, la llegada de aquella caricia tan deseada sobre mi joven y casi virginal coñito.</p>
<p>Estás completamente empapada, cariño –la escuché decir mientras la miraba con mis ojos entornados y sin saber exactamente cuál iba a ser su próximo movimiento.</p>
<p>Su mano se apoderó de mi desnuda tripilla haciéndome aquel simple roce gemir débilmente. Abandonada a mi suerte, sentía aquella caricia aparentemente tan inocente pero que tanto me ponía, rozar mi vientre lentamente con la palma de su mano una y otra vez, una y otra vez.</p>
<p>De mi tripilla pasó a mis pies desnudos contemplándolos como si de un par de tesoros se tratara. Levantando uno de ellos empezó a chuparlo, primero el dedo gordo y luego el resto de dedos mientras yo no paraba de pedirle que continuase con todo aquello diciéndole lo mucho que me gustaba. Así noté sus labios seguir y seguir chupando ahora un dedo y ahora otro en una sucesión de caricias sin fin que me hicieron enloquecer sintiendo cómo un suave cosquilleo me corría por la pierna. De un pie pasó al otro jugando igualmente y subiendo y bajando por el empeine hasta acabar de nuevo en los dedos limpios y pequeños, muy pequeñitos y femeninos. Poco a poco fue subiendo por la pantorrilla hacia mi rodilla, pasando de largo hasta mi muslo el cual manoseó con fuerza entre sus dedos notándolo bien rotundo.</p>
<p>Mamen empezó a obsequiarles con pequeños besitos pasando de un muslo al otro y, sin dejarlos descansar, se introdujo entre mis glúteos besándolos una y otra vez y sin dejar de darles suaves lametazos con los que me los llenaba de saliva. Yo durante todo este tratamiento no hacía más que gemir y jadear perdida totalmente la razón y sin dejar de agarrarme al almohadón para así poder calmar mínimamente el deseo que me consumía por dentro.</p>
<p>De pronto y sin esperármelo, mi avezada amante se deshizo del camisón y puso sus pechos sobre mi cara. Eran redonditos y bien formados y se veían durísimos y necesitados de mis caricias. Yo, un tanto tímida y aturdida, empecé a pasarles la lengua y a morderlos haciéndola gemir lo cual logró excitarme aún más. Bajó de nuevo entre mis piernas y siguió mordiéndome y besándome por todos lados hasta que lentamente fue acercándose a mi entrepierna. Así vi cómo acercaba su boca al interior de mis muslos al tiempo que masajeaba con lentitud mi tripilla. Dejando caer muy lentamente mi braga con su boca a través de mis muslos, el roce de sus labios y de su lengua sobre mi ingle me hizo suspirar profundamente y entonces, haciéndome separar las piernas, Mamen se hundió entre ellas metiendo al momento la punta de su lengua en el interior de mi vagina. Dando un fuerte respingo por lo delicado de aquella caricia empecé a agitarme de forma convulsa entre sus manos notando la llegada de un orgasmo incontrolable y que me hizo gritar y sollozar disfrutando de aquel placer tan dulce y único. Había estado tanto rato deseándolo y aguantando la tensión que no pude menos que llorar comenzando a caerme pequeñas lágrimas a través de mis mejillas.</p>
<p>Sin embargo, esto no pareció ser suficiente para mi hermosa treintañera pues, sin darme respiro, se puso a morder, lamer y chupar mi pequeño botoncito haciéndome gritar aún más hasta que un nuevo orgasmo me visitó notándolo mucho más salvaje y duradero. Con los ojos cerrados y el rostro fuertemente congestionado no hacía otra cosa que retorcerme y arañar la almohada y la piel del sofá mientras le entregaba a Mamen la totalidad de mis jugos los cuales bebió y sorbió con gran placer pasándome la lengua arriba y abajo consiguiendo hacer de ese modo mucho más intenso mi placer.</p>
<p>Caí sobre el sofá sudorosa y sin dejar de boquear en busca del aire que me faltaba y entonces vi a Mamen colocarse sobre mí en posición inversa y entregándome de esa manera su sexo para que lo saboreara. Un 69 que me encantó al ver frente a mi cara su almejita húmeda y con el vello bien recortadito que cubría su monte de Venus. Inmediatamente recogí el testigo que me daba y agarrándola de la cintura empecé a hacer lo mismo que ella me hacía a mí.</p>
<p>Empezó a gemir al momento gracias a mis lametones sobre su rajita la cual no tardó en dejar escapar los ardientes efluvios del amor saboreándolos ahora yo como antes había hecho ella conmigo. Lamí y lamí su clítoris el cual succioné entre mis labios hasta lograr endurecerlo al máximo. Mamen chillaba y berreaba como nunca había visto hacer antes a nadie. La capacidad de entrega de aquella mujer resultaba verdaderamente asombrosa. Al parecer debía llevar días deseándome y al lograr tenerme entre sus brazos toda su pasión escondida había explotado como un torrente desbocado haciéndola disfrutar de aquel modo tan auténtico y salvaje.</p>
<p>Mamen movía sus caderas arriba y abajo, adelante y atrás y en círculos logrando de ese modo que la penetración de mi lengua fuera mucho más profunda. Ambas estábamos totalmente entregadas a los placeres de Lesbos disfrutando de nuestros cuerpos y sin reparar en ninguna otra cosa. Estoy completamente segura que si alguien hubiera entrado en ese salón en esos momentos, ninguna de las dos hubiéramos abandonado nuestras tan dulces tareas.</p>
<p>Sin darnos un momento de respiro ella introducía la punta de su lengua y sus dedillos en mi coñito al mismo tiempo que yo le respondía con la misma moneda jadeando y gruñendo las dos una y otra vez. Pronto noté aquel terremoto producirse en ella en el momento en que empezó a correrse dándome sus jugos de un modo que parecía estarse completamente meando de gusto. Seguí comiéndome su sexo haciéndola reventar de placer y caer sobre mí cansada y exhausta por el orgasmo obtenido.</p>
<p>Ha sido fantástico, muchachita… realmente fantástico –aseguró con voz entrecortada y fatigada por el enorme placer que le había procurado con mi lengua y mis dedos.</p>
<p>Descabalgó de encima de mí fijando su vista en la mía con un tremendo gesto de felicidad que delataba el intenso desahogo que había sentido. Toda su cara era un espejo de lujuria y lascivia, su cuello pálido y largo se levantaba sobre la perfecta curva de sus hombros. Sus senos resultaban generosos y turgentes y sus rosados y apetitosos pezones invitaban al pecado apuntando al frente excitados y erectos. Su vientre era terso y plano seguramente debido al mucho ejercicio practicado para poder lograr semejantes abdominales a su edad. En fin, que todo el cuerpo de aquella mujer llamaba al vicio y a la perdición.</p>
<p>Mamen al observar mi gesto de profundo estupor sonrió, al tiempo que se arrodillaba dejándome contemplar la imagen de su espalda desnuda y la apertura de su trasero que escondía la hermosura de sus partes más entrañables. Tomé asiento a su lado y ya perdidos los últimos vestigios de mi juvenil vergüenza, aproveché su indefensión para acariciarle el cuello y besarla en los labios. Mi amiga entreabrió complacida su boca y me dejó saborear su lengua que noté mojada, punzante y necesitada de mis besos.</p>
<p>Separándonos la vi cogerse sus pechos con ambas manos y decirme con voz trémula:</p>
<p>Vamos Noe, acaríciamelos… son todo tuyos, tócamelos mi amor…</p>
<p>Relevando sus manos con las mías empecé a tocárselos de un modo algo brusco y desconsiderado sin poder ocultar mi inexperiencia en ese tipo de caricias.</p>
<p>¿Nunca has estado con una mujer? –la escuché preguntarme con un leve brillo de conmiseración en la mirada.</p>
<p>La verdad es que no… esta es mi primera vez con otra mujer –respondí con voz temblorosa pero sin dejar de sobar aquellos senos de buen tamaño y firmeza.</p>
<p>¡Oh cariño, eres tan dulce y deliciosa! Desde el primer momento supe que no me equivocaba contigo. Pero deja que te ayude a hacerlo –exclamó retorciéndose ligeramente los pezones con sus propios dedos.</p>
<p>Recogí sus enseñanzas tomándolas al pie de la letra y sin parar de dibujar círculos y, nada más pellizcar su rosado pezón, sentí cómo sollozaba débilmente poniendo los ojos en blanco completamente abandonada a mí. Mi mirada cayó sobre aquel par de senos abultados y desvalidos. Los pezones habían crecido y apuntaban hacia el techo deseosos de una boca que los envolviera. Bajándome sobre ella nos besamos para luego dirigirme hacia sus pechos cuando ella me invitó a chuparlos. Teniendo un pecho bien agarrado se lo fui chupando y lamiendo escuchándola gemir satisfecha con lo que le hacía. Haciendo mi caricia mucho más traviesa, mordisqueé levemente el pezoncillo obligando a Mamen a lanzar un fuerte grito de sorpresa para enseguida retorcerse sobre el sofá como una culebra.</p>
<p>¡Eres una chica mala! ¡Veo que aprendes rápido! –dijo con la voz entrecortada antes de llevarme con sus manos hacia el otro pecho en el que repetí el mismo tratamiento anterior.</p>
<p>Tengo una buena maestra –le sonreí ahora yo mirándola a los ojos y sin parar de llenarle los pechos con mi saliva.</p>
<p>¿Te gustan mis pechos? –preguntó entre susurros.</p>
<p>Me encantan… tienes unos pechos preciosos. Duritos y bien grandes –aseguré mientras nos dábamos unos segundos de alivio y descanso.</p>
<p>Cambiando de postura la vi sentarse frente a mí para, al momento, abrir bien sus piernas.</p>
<p>Vamos, mi amor. Ven aquí y chúpamelo como antes… me ha gustado mucho.</p>
<p>Colocándome entre sus piernas observé el triangulillo de su vello púbico perlado del rocío de los jugos de su vulva la cual se hallaba totalmente húmeda y empapada.</p>
<p>Cómemelo, por favor. Venga cómemelo, tengo tantas ganas –dijo indicándome su coñito con los dedos.</p>
<p>Yo jugueteé con los pliegues que ocultaban su hermoso tesoro y me emborraché con los efluvios que escapaban de su ardiente sexo. Mamen, mi querida Mamen, no hacía más que jadear y emitir frases ininteligibles mientras se estremecía arriba y abajo recibiendo una y otra vez mis diabólicas caricias. Viéndola así de entregada la descubrí realmente deseable y apetitosa. Sus manos revolvieron mi pelo apoyándolas en mi cabeza como dándome la seguridad que me faltaba para continuar y seguir adelante. Mi lengua abrazaba la abertura de su rajita y pronto sus gemidos se transformaron en gritos ahogados y sus temblores en violentos golpes de sus caderas y de su pelvis como suplicando acabar con todo aquello lo antes posible. Pero yo sabía que no era así, sabía que Mamen disfrutaba de todo aquello y que precisamente aquellas últimas caricias eran las que más le gustaban. No dejaba de jadear y jadear deseando más y más.</p>
<p>Acaricié el corazón de aquel monte donde se escondía su prenda más valiosa. Ella se quedó inmóvil como aguardando la llegada de aquel estímulo sin posibilidad alguna de poder eludirlo. Su rincón más escondido era carnoso y sonrosado, tanto que creí perder la razón con su sola imagen devorándolo con mi mirada viéndolo tan húmedo y delicado.</p>
<p>Empecé a introducir con facilidad mi lengua en el coñito de mi compañera y así mi saliva se juntó con los jugos que Mamen destilaba entre pequeños grititos y movimientos espasmódicos. Ella apretó mi cabeza contra su vulva con fuerza como deseando que mi caricia se hiciera mucho más profunda y ciertamente no la decepcioné jugando con su clítoris y sus pliegues sin darle descanso alguno. Sus piernas se separaban al máximo al tiempo que ella levantaba su pubis para favorecer aún más mi trabajo.</p>
<p>Su gesto aparecía descompuesto y se tensaba cada vez que la atacaba rozando los pliegues húmedos y el botoncito endurecido en que se había convertido su clítoris. Sin embargo su mirada parecía animarme a continuar indicándome que aún no había alcanzado el límite de sus fuerzas. De ese modo metí toda mi lengua y seguí sorbiendo y lamiendo pues no podía defraudar a aquella hermosa hembra que tan loca me tenía.</p>
<p>¡Así cabrona así, qué bien lo haces! –dijo mientras se erguía y al momento se desplomaba sobre el sofá gritando como una desesperada.</p>
<p>El mundo pareció pararse unos segundos sin notar nada más que el roce de mi lengua sobre su húmeda almejita que no dejaba de producir líquidos que yo bebía como podía. Al mismo tiempo acompañé la caricia de mi lengua con uno de mis dedos el cual metí en el interior de su sexo acompañándolo al momento de otro más y luego de un tercero.</p>
<p>¡Dios, qué bueno es esto! ¡Estoy a punto de correrme… para, para! –me pidió casi llorando. Es tan bueno, sigue cariño, sigue… me dijo sin parar de moverse adelante y atrás como si quisiera follarse ella misma con mi lengua y mis dedos.</p>
<p>Y entonces subí por su rajita hasta alcanzar el clítoris el cual se veía solitario y sin nadie que lo defendiese, esperando la llegada de su amante para que lo hiciera vibrar y sentir las miles de caricias de mi lengua y mis labios. Primero lo acaricié de forma tierna, sin que apenas lo notara pero luego ya pasaron a ser mis labios los que lo envolvieron succionándolo una y otra vez hasta hacerla correr entre gritos y aullidos que llenaron el amplio salón mientras Mamen daba la sensación de enloquecer gracias a mis muchas atenciones.</p>
<p>De forma increíble se retorcía con lo que le hacía, encadenando un segundo orgasmo al primero que tuvo pero este segundo resultó aún mucho más escandaloso y satisfactorio, un orgasmo largo y placentero con el que cayó en un estado de relajación y cansancio agradeciéndome con sus ojos bañados en lágrimas todo el placer que le había ofrecido. Con mis dedos enlacé los pelillos que cubrían su monte de Venus y luego inicié un juego con su ombliguillo haciéndola temblar y sin poder hacer otra cosa más que morderse el labio inferior para poder soportar aquel estado de ansiedad que la envolvía. Al fin suspiró y se arrodilló delante de mí dándome otro largo beso para corresponderme de esa manera lo mucho que la había hecho gozar.</p>
<p>Cariño, pocas veces he sentido así como tú me has hecho sentir. Realmente para ser tan joven sabes como hacer gozar a una mujer –me aseguró al tiempo que jugaba con mis cabellos apartándolos de mi cara y llevándolos a un lado para así poder contemplarme a su antojo.</p>
<p>¿Te ha gustado? –le pregunté sonriendo y con aquella falsa modestia que en esos momentos estaba tan lejos de poder sentir.</p>
<p>Ha sido fabuloso, mi amor. Pocos orgasmos he disfrutado como los tuyos y puedo asegurarte que han sido muchos los que me han hecho gozar –dijo llevándome hacia ella para poder abrazarnos de manera suave y delicada. Y ahora prepárate que tengo un amiguito que te va a encantar –me dijo levantándose y volviendo a recuperar aquella mirada felina que tanto sabía seducirme.</p>
<p>¿Qué es? –pregunté un tanto curiosa y divertida.</p>
<p>Es un amiguito que me hace compañía de vez en cuando –respondió sacando de entre las almohadas un arnés que había escondido minutos antes sin que yo me diera cuenta.</p>
<p>Sin tardar se lo puso apretándolo bien a su cintura para enseguida apuntarme con él como si de un elemento del género masculino se tratara.</p>
<p>Vamos Noe, ponte de espaldas que voy a hacerte gozar como pocas veces lo hayas hecho –pronunció aquellas palabras recuperando la seguridad que tan bien conocía en ella.</p>
<p>Está bien pero ten cuidado con eso que es muy grande y grueso –dije sin apartar mi mirada de aquel grueso consolador de brillante tono negruzco.</p>
<p>Tranquila mi niña que te volverás loca con él. Puedo garantizarte que nunca me ha fallado hasta ahora…</p>
<p>Mamen se tumbó a mi lado y empezó a jugar con mi espalda dándome pequeños besitos y recorriéndola con su lengua arriba y abajo. Gemí de puro placer gracias a aquella sensación que me corría desde la nuca hasta el lugar donde acaba la espalda y se inicia el bello espectáculo de mi trasero. Una corriente eléctrica que me hizo caer rendida abrazada a la almohada la cual mordí con desesperación para poder ahogar el largo gemido que buscaba escapar de entre mis labios. Ella se incorporó y con sus manos me ayudó a abrir las montañas de mi culito. Quise facilitar su lento avance y doblé mis rodillas para elevar el trasero hacia mi compañera. Situándose detrás de mí se introdujo en busca de mi pequeño agujerito comenzando a subir y bajar a través de la raja que formaban mis dos protuberantes manzanas. A cada paso que daba rozando mi oscuro agujero un grito placentero salía de mi garganta. Durante un tiempo que para mí se hizo eterno, mi hermosa compañera me estuvo humedeciendo el culito con su saliva pasando su lengua una y otra vez.</p>
<p>Con uno de sus dedos frotaba el estrecho ojete haciendo círculos alrededor del mismo con la yema del dedo. Mi corazón se aceleró y mi respiración se ahogó notando aquella caricia que tan pocas veces había sentido y que debo reconocer tanto placer me estaba procurando.</p>
<p>Fóllame, por favor… fóllame, lo necesito tanto –exclamé sin parar de remover mis caderas para así animarla a que lo hiciera.</p>
<p>Con gesto serio se colocó detrás de mí teniéndome apoyada y vencida sobre el brazo del sofá. De ese modo mi culito quedaba bien ofrecido a todos sus deseos. Desde mi posición podía ver aquel falso pene que imitaba a la perfección el grosor y las rugosidades de uno de verdad. Cogiéndolo entre sus dedos noté cómo Mamen lo apoyaba sobre mi estrecho agujero sin meterlo todavía, tan solo haciéndomelo sentir sobre las inmediaciones de mi culito.</p>
<p>Yo, entre sollozos lastimeros, no hacía otra cosa que rogarle que me lo metiera, que no aguantaba más aquella espera. Sonriendo por su triunfo, Mamen apuntó el largo consolador y lo fue clavando de manera suave y profunda al mismo tiempo, gimiendo yo de satisfacción y sintiéndome a la vez quemar por dentro cuando dando dos fuertes golpes lo introdujo quedando totalmente dentro de mí.</p>
<p>Lancé un fuerte quejido creyendo romperme por dentro, tan salvaje sentí la penetración de mi compañera horadando mi casi virginal agujerito. Sólo dos veces habían tratado de profanarlo así que podéis imaginar mi falta de experiencia. Pronto ella empezó a moverse marcando el ritmo de la follada, sodomizándome cada vez a mayor velocidad entre mis berridos y aullidos de dolor y de placer al tiempo. Llevando su mano a mi sexo logró de ese modo tranquilizar mínimamente mi creciente agitación por la presión que aquel largo cilindro ejercía en el interior de mi pobre ojete.</p>
<p>¿Te gusta, cariño? –me preguntó de forma entrecortada antes de volver a empujar para clavarse hasta lo más hondo de mi ser.</p>
<p>Me gusta… me gusta. Me duele pero me gusta al mismo tiempo –tuve que reconocer sin dejar de acompañar sus movimientos con golpes de mis caderas para así follarme yo misma contra ese falso apéndice.</p>
<p>Ambas sudábamos a mares, lo noté al hacerme mi amante apoyar en su pecho apretando sus erectos pezones contra mi espalda una y otra vez mientras se apoderaba de mi cuello chupándolo con auténtica furia. Tuve que morderme los labios para reprimir mi placer, el cual sentía aparecer desbocado entre mis piernas cada vez que Mamen me acariciaba con sus dedillos. A los pocos segundos y casi como si de un milagro se tratara fue mi propio culito el que empezó a devorar el consolador de mi amiga, dilatándose y tragándolo sin dificultad alguna. El orgasmo se me presentó sin avisar y así mi cuerpo tembló agradecido ante aquel rápido mete y saca que me abría mis paredes traseras cada vez más y más.</p>
<p>Me corro… me corro sí –confirmé meneando las caderas y con la cabeza apoyada sobre el brazo del sofá mientras Mamen me tenía bien cogida por las caderas.</p>
<p>Así, mi amor… así, disfrútalo. Me ha gustado tanto follarte como si de un hombre se tratase –me dijo al oído llevándome nuevamente contra ella notando su respiración desbocada antes de abandonar mi cuerpo sacando su horrible instrumento de mis entrañas sonando del mismo modo que hace un tapón al abandonar el cuello de una botella.</p>
<p>Aquella noche dormimos abrazadas sobre su cama para, ya por la mañana, acompañarme ella hasta la esquina de mi tienda donde trabajé todo el día la mar de alegre y divertida lo cual fue recompensado por mi jefa con una comprensiva sonrisa.</p>
<p>Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Un corazon de fresa</title>
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		<pubDate>Wed, 12 May 2010 18:13:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Relato del 12 de mayo del 2010. Primer acto: El reto. Ni yo sabía cómo es que había caído en esta situación. Pero una cosa era evidente: Estaba atrapada. Todo había comenzado de la forma más inocente posible, cuando reté al Argentino, mi mejor amigo desde niña y todo un rompecorazones rubio y de ojos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Relato del 12 de mayo del 2010. Primer acto: El reto.</p>
<p>Ni yo sabía cómo es que había caído en esta situación.</p>
<p>Pero una cosa era evidente: Estaba atrapada.</p>
<p>Todo había comenzado de la forma más inocente posible, cuando reté al Argentino, mi mejor amigo desde niña y todo un rompecorazones rubio y de ojos azules, a ponerse uno de mis bikinis y salir corriendo a la calle.</p>
<p>¡Y no podía creerlo cuando lo vi correr junto a mi enseñando todo <a href="http://www.bragax.com/puta-asiatica-follada-en-el-hotel" target="_blank">xxx</a> ! Dios, ¡Nunca me había reído tanto en mi vida! Me dolió el estomago por horas.</p>
<p>Y claro, como esto de los retos había resultado tan divertido, el siguiente turno había sido para mi segundo mejor amigo, el Ruffo, un chico de aspecto metalero y pelo largo negro: Besar apasionadamente en la boca a la solterona sexagenaria de la casa de enfrente, la amargada señora Mendoza.</p>
<p>Aun recuerdo cómo me tiré al suelo muerta de la risa al ver como después del beso la señora no lo soltaba, y el pobre Ruffo tuvo casi que suplicar por su vida para escapar.</p>
<p>El siguiente en la lista había sido el Cerebrito, un chico flaquito y de lentes, al que le había tocado ponerse un vestido y salir cantando en una reunión familiar. Claro, siendo él tan bien portado y tímido, todos pensamos que no sería capaz de realizar el reto.</p>
<p>Error.</p>
<p>No solo se atrevió, sino hasta logró arrancarles una sonrisa a todos en la fiesta con las ganas que le puso.</p>
<p>Pero en fin, esta noche mi momento de la verdad había llegado, ya que por fin me tocaría a mí realizar un reto.</p>
<p>Aunque para ser honesta, de alguna forma esperaba que los chicos me pusieran algo fácil.</p>
<p>Esto porque, a pesar que yo participaba en todos sus desmadres, ellos siempre me trataban como su hermanita menor y me protegían mucho. Bueno, seguramente mi físico era lo que les daba esa idea de que yo necesitaba su protección, ya que era delgada y tenía una cara de niña muy tierna, y siempre me vestía de formas algo infantiles, como por ejemplo ahora, que estaba con una faldita rosa corta, blusita blanca y mi pelo café en una cola de caballo.</p>
<p>Realmente no me podía quejar de tanto &#8220;amor&#8221;, aunque a veces a mis amigos se les pasaba la mano. Como por ejemplo, cuando un chico me llevó flores a la escuela y ellos se encargaron de ahuyentarlo, por así decirlo.</p>
<p>Si, -Pensé con una sonrisa. -Para ellos siempre sería la traviesa y juguetona Fresita, aunque quizás en esta ocasión especial eso no estaría tan mal.</p>
<p>Pero en fin, volviendo al aquí y ahora&#8230;<span id="more-216"></span></p>
<p>Con nerviosismo me mordí los labios, sintiendo casi como si la recamara del Argentino se estuviera encogiendo a mi alrededor por toda la tensión contenida, a la vez que mis 3 amigos me miraban muy divertidos sin poder contener la risa.</p>
<p>&#8220;Fresita, el reto que tienes que cumplir es&#8230;&#8221; Me dijo el Argentino haciendo una pausa dramática, a la vez que el Ruffo y el Cerebrito se miraban con actitud de complicidad.</p>
<p>&#8220;Ay, ¡Ya dime de una buena vez!&#8221;</p>
<p>&#8220;&#8230;Robarte una de las tangas de Isabela, aprovechando que esta noche ella va a salir a bailar, como siempre cada viernes.&#8221;</p>
<p>&#8220;¿¡Qué?!&#8221; Respondí con total sorpresa, ya que yo estaba preparada para otro tipo de reto, como por ejemplo, besar a algún chico en la escuela o disfrazarme de algo, pero&#8230;</p>
<p>¿Robarle una tanga a Isabela, la hermana del Argentino?</p>
<p>Inmediatamente pasé a la negación y súplica chantajista. &#8220;N-no, ¡Por favor! Ese reto es muy fuerte, dame otro, ¿Va?&#8221;</p>
<p>Pero por la expresión del Argentino y los demás chicos, supe que estaban disfrutando plenamente esto. &#8220;Lo siento, Fresita, pero las reglas son las reglas.&#8221;</p>
<p>&#8220;Ay, pero&#8230;&#8221; Me mordí los labios con nervios, ya lo que más me preocupaba no era tanto el reto en sí, sino a la posible reacción de Isabela. ¿Qué sucedería si me descubriera?</p>
<p>No quería ni pensar en eso.</p>
<p>Carajo, si tan solo ella no fuera tan&#8230; perfecta.</p>
<p>Es que, sin duda, Isabela era algo especial. Para empezar, era la ultra-guapísima hermana mayor del Argentino, tenía 22 años, y estaba estudiando actuación desde niña.</p>
<p>Y lo primero que te llamaba la atención de ella, obviamente, era su espectacular belleza. Piel morena clara. Ojos café latinos. Sonrisa coqueta. Larga cabellera dorada y un perfecto cuerpo estilizado, lo que en conjunto le daba un aura de seducción a su alrededor francamente irresistible.</p>
<p>Pero si su físico te llamaba, su personalidad te atrapaba sin piedad.</p>
<p>Simplemente, Isabela era el centro del mundo en donde quiera que estuviera, ya que poseía una extraña mezcla de extroversión, sensualidad y simpatía que hacían imposible no mirarla, y más cuando aderezaba su encanto con cierta actitud dramática, propia de su profesión.</p>
<p>Con una sonrisa boba recordé aquellos días en que mis papas le pedían que hiciera de niñera conmigo mientras ellos salían a algún evento. Y nos la pasábamos súper, porque hacíamos la cena juntas, corríamos por toda la casa, jugábamos sin parar durante horas, y al final me quedaba dormida en sus brazos mientras ella me decía al oído: &#8220;Duérmete ya, niña traviesa.&#8221;</p>
<p>Aunque desgraciadamente, con sus compromisos escolares y sus nuevas amistades la fui viendo cada vez menos, hasta que al final solo quedaba una cordial simpatía entre las dos.</p>
<p>Pero yo no la olvidaba.</p>
<p>&#8220;Fresita, no te quejes, -Me interrumpió el Ruffo. -Según recuerdo, estabas muerta de la risa cuando me tocó ir a besar a la viejita de la casa de enfrente. ¿O no?&#8221;</p>
<p>&#8220;Ustedes ni digan nada, -Intervino el Argentino con aspavientos. -Sin dudas a mí me tocó el peor reto.&#8221;</p>
<p>Al recordar eso no pude evitar reírme con actitud traviesa, pero supe que tenía que hacer algo para cambiar la situación, por lo decidí usar todo mi encanto femenino y con una expresión de total ternura e inocencia les dije: &#8220;Ay, chicos, no sean malos, miren, denme otro reto. ¿Va? Y lo cumpliré cabalmente, lo prometo.&#8221;</p>
<p>Pero la expresión del Argentino no se movió ni un milímetro detrás de su largo cabello rubio, hasta que finalmente me dijo con voz acongojada: &#8220;¿Fresita?&#8221;</p>
<p>&#8220;¿Si?&#8221;</p>
<p>&#8220;Buen intento, manipuladora, pero NO. Tendrás que robarte esa tanga.&#8221;</p>
<p>&#8220;¡Ay no! -Me levanté de un salto. -¿Y cómo carajos voy a hacer eso?&#8221;</p>
<p>&#8220;Muy fácil. -El Argentino se incorporó ajustando su camisa negra. -Mira, en una hora mi hermana va a salir a una fiesta, y así podrás meterte a su recamara por el jardín para robarte esa tanga.&#8221;</p>
<p>&#8220;P-pero, ¡Su recamara esta en el segundo piso! -Puse una expresión de total indefensión. -Además, no estoy vestida para andar trepando por las paredes.&#8221;</p>
<p>Aunque por las lujuriosas miradas de mis amigos supe que no les desagradaba en absoluto la forma en que venía vestida esa noche. &#8220;¡Y ya dejen de mirarme así, sucios!&#8221;</p>
<p>&#8220;Pero Fresita, -El Cerebrito volteó apenado a un costado. -No creo que tengas problemas para trepar por las enredaderas a la recamara de Isabela, tu siempre has sido muy ágil.&#8221;</p>
<p>&#8220;Ay, pero…&#8221;</p>
<p>En ese momento oímos el distintivo sonido de los tacones de Isabela bajando por la escalera a toda velocidad. &#8220;Ya me voy, familia, ¡Regreso a las 3!&#8221;</p>
<p>&#8220;Está bien, hija.&#8221; Sonó la voz de su Papa desde abajo en la sala.</p>
<p>Mi corazón inmediatamente se puso a mil, y solo me tranquilicé cuando oí que un carro arrancaba desde la calle y se alejaba en la distancia. Pero la hora del reto había llegado, no había excusa posible, y tendría que enfrentar a mi destino, lo quiera o no.</p>
<p>&#8220;Bueno,-Les dije resignada. -Lo haré.&#8221;</p>
<p>Segundo acto: La travesura.</p>
<p>Sin mucho entusiasmo llegué al jardín con los chicos siguiéndome de cerca, hasta que estuvimos justo debajo de la ventana de Isabela.</p>
<p>&#8220;Ay, ¡Esta muy alto!&#8221; Me quejé poniendo una mueca.</p>
<p>&#8220;Fresita, llevas media hora quejándote. -Me reclamó el Argentino. -¿Vas o no a cumplir con el reto?&#8221;</p>
<p>&#8220;S-si, lo haré, pero&#8230;&#8221;</p>
<p>&#8220;Pero NADA, súbete en los hombros del Ruffo para que llegues a las enredaderas, luego te trepas por el balcón, abres la ventana y te metes.&#8221;</p>
<p>&#8220;Ay pero no me lo digas así de feo.&#8221; Respondí con tierna indignación mientras me subía ágilmente en los hombros del Ruffo, y un segundo después ya estaba trepando por las enredaderas hasta llegar al balcón, en donde con un salto angustioso logré caer.</p>
<p>¡Lo logre!</p>
<p>Con mucho sigilo abrí la puerta del balcón y me asomé al interior, y quedé completamente impactada al ver una bellísima recamara estilo clásico frente a mí, con suaves tonos beige y blanco en las paredes, y amueblada con una hermosísima cama de madera al centro, varios libreros al fondo, y un escritorio elegantísimo junto a la ventana, todo obviamente hecho con el más exquisito sentido del buen gusto.</p>
<p>&#8220;Wow. -Me dije fascinada mientras daba unos pasos hacia el interior, comparando mentalmente la perfección de este lugar con el desorden en mi propia recamara. -Está increíble este lugar. ¡Y la cama esta súper acolchonadita! Uff, ¡Y mira esos cuadros!&#8221;</p>
<p>Si, sin duda me podría quedar a vivir por siempre aquí.</p>
<p>Pero tenía una misión por cumplir, y mientras más rápido la cumpliera mejor, por lo que con prisa fui al closet de Isabela y comencé abrir sus cajones, esculcando torpemente el contenido de cada uno.</p>
<p>A ver, calcetines, pijamas, bras&#8230;</p>
<p>¡Tangas! ¡Las encontré!</p>
<p>De repente oí el inconfundible sonido de un carro estacionándose frente a la casa, y unos instantes después los familiares tacones de Isabela sonaron ruidosamente por la escalera mientras subía a toda velocidad hacia su recamara.</p>
<p>¡No puede ser! -Pensé aterrada volteando a ver a todas partes. -Ay Dios mío, ¿Qué hago? ¿Qué hago?</p>
<p>Instintivamente me metí al closet y cerré la puerta justo a tiempo, porque la puerta de la recamara se abrió un instante después e Isabela entró con mucha prisa.</p>
<p>Y yo estaba temblando de nervios, acurrucándome en el suelo contra la esquina mientras pensaba en como saldría de esta. Pero la única idea que se me ocurría era esperar ahí escondida hasta que Isabela se durmiera, y entonces escabullirme en silencio. Pero entonces recordé algo…</p>
<p>¡Se me olvidó tomar la tanga! -Pensé con una mueca de frustración. –Carajo, soy una idiota.</p>
<p>Aun así, la curiosidad por saber lo que había sucedido con Isabela me estaba matando, por lo que intenté asomarme por una pequeña rendija entre las puertas del closet para ver que estaba sucediendo afuera, y pude ver que ella estaba sentada en el borde de la cama, vestida de forma espectacular con un sensual vestidito negro apretado y su largo cabello suelto a su espalda, pero&#8230;</p>
<p>Mirando al piso con tristeza, llorando.</p>
<p>¿Qué? -Pensé extrañada, mordiéndome los labios. -¿Que habrá sucedido&#8230;?</p>
<p>&#8220;Maldito Ricardo.&#8221; Dijo Isabela en voz baja, tratando de contenerse aunque su mirada expresaba claramente lo que realmente sentía.</p>
<p>¿Ricardo? ¿Quién carajos es Ricardo? Isabela no tiene novio, ¿O sí?</p>
<p>De repente Isabela se levantó de la cama y caminó hacia el closet, aunque con agilidad felina logré esconderme nuevamente detrás de los vestidos mientras las puertas se abrían y entraba la luz por todas partes.</p>
<p>Y yo era un manojo de nervios, tratando de contener el ritmo de mi respiración mientras oía que Isabela revisaba sus cajones, hasta que finalmente&#8230;</p>
<p>Las puertas se cerraron, y un segundo después la luz de la habitación se apagó y se hizo el silencio.</p>
<p>Ufff, estuvo cerca. -Pensé con una mueca de angustia. -Ahora esperaré una hora o dos, y luego saldré de aquí.</p>
<p>Y así, en medio del más completo aburrimiento, el tiempo pasó.</p>
<p>Una hora y media después&#8230;</p>
<p>Casi me quedaba dormida, pero afortunadamente alcancé a oír que Isabela estaba &#8220;roncando&#8221; de la forma más encantadora posible, y supe que era hora de mi gran escape.</p>
<p>Con mucho cuidado abrí la puerta del closet y al asomarme pude ver que la tenue iluminación de la luna pintaba la habitación con un apacible tono azulado, todo en medio del más absoluto silencio.</p>
<p>Entonces me incorporé muy lentamente mientras inocentemente volteaba a ver a Isabela en la cama.</p>
<p>Y casi se me fue el aire por lo que vi.</p>
<p>Ahí estaba ella, completamente desnuda y acostada de lado, abrazando con ternura un oso de peluche mientras su deliciosa piel brillaba sensualmente con la luz de la ventana, a la vez que la sensual brisa nocturna le mecía muy suavemente el cabello.</p>
<p>Sin duda parecía una Diosa dormida, en este caso la del amor, y durante varios segundos me quedé fascinada admirándola en silencio, sin poder dejar de recorrer con la mirada cada rincón de su cuerpo una y otra vez, hasta que&#8230;</p>
<p>&#8230;Hasta que recordé el propósito de mi misión.</p>
<p>¿Y su tanga?</p>
<p>Con ansiedad me agaché entre la oscuridad y busqué por todos lados, hasta que finalmente la encontré tirada junto al escritorio, una diminuta tanguita rosa súper sexy, pero cuando la tuve entre mis manos la calentura en mi cuerpo subió de golpe, casi como si la perversa prenda tuviera algún tipo de poder sobre mí.</p>
<p>Y eso no era todo, ya que me estaban dando unas ganas tremendas de&#8230;</p>
<p>&#8230;Apretar la perversa prenda contra mi cara.</p>
<p>Cerré los ojos al sentir como los colores se me iban al rostro, aunque un segundo después meneé la cabeza en negación. Carajo, ¿Qué me pasa? Yo NO soy lesbiana, no debería pensar esto.</p>
<p>Pero no había tiempo que perder, así que rápidamente guardé la tanguita en una bolsa de mi faldita y me dirigí de puntillas hacia la puerta de la recamara, donde con mucho cuidado fui dándole vuelta a la cerradura, y ya casi lo lograba cuando de repente&#8230;</p>
<p>&#8220;¿La encontraste, Fresita?&#8221; Dijo Isabela con un tonito somnoliento, casi susurrando.</p>
<p>Me quedé paralizada.</p>
<p>Isabela me había descubierto, y el oír mi nombre en sus labios era como si me hubieran lanzado agua helada a la cara. Nunca como ahora quería que la tierra se abriera para tragarme, y durante casi 10 minutos me quedé como estatua ahí parada, incapaz de hacer nada, hasta que finalmente el pánico tomó el control y sin importarme nada abrí la puerta y salí corriendo hasta llegar al cuarto del Argentino, que al verme llegar se me fue encima junto con el resto de la banda mientras todos me llenaban de preguntas. &#8220;¡Fresita! ¿Dónde estabas? ¡Estábamos súper preocupados, no salías de ahí!&#8221;</p>
<p>&#8220;E.es que, -Tartamudeé con nervios mientras trataba de calmarme. -Tuve que esconderme en el closet hasta que Isabela se durmió.&#8221;</p>
<p>&#8220;Oye, ¿Y averiguaste algo? -Dijo el Argentino con una mueca suspicaz. –Ella normalmente no regresa a la media hora de salir.&#8221;</p>
<p>&#8220;N-no, nada.&#8221;</p>
<p>&#8220;Por cierto, ¿Completaste el reto?&#8221;</p>
<p>Una ola de calor recorrió mi cuerpo, casi como si la tanguita en mi falda estuviera en llamas. Pero una cosa si la tenía muy clara: Era para mí. No la compartiría con NADIE.</p>
<p>&#8220;No, lo siento. -Me mordí los labios con un gesto de inocencia. -N-no pude, apenas la iba a tomar cuando ella entró al cuarto. &#8221;</p>
<p>Los chicos se rieron inmediatamente. &#8220;¡Fresita no pudo cumplir su reto! ¡Yu huuu!&#8221;</p>
<p>&#8220;Sí, bueno, no pude. -Me encogí de hombros. -Pagaré el castigo que me pongan.&#8221;</p>
<p>&#8220;Ustedes duérmanse, -Les dijo el Argentino a los demás. –Voy a acompañar a Fresita a su casa y regreso en unos minutos. &#8221;</p>
<p>&#8220;Está bien, mañana pensaremos en tu castigo.&#8221; Respondió el Ruffo muy divertido mientras se acostaba en una de las literas en el cuarto, y el Cerebrito hacía lo mismo en la de abajo.</p>
<p>&#8220;Duerman rico, Chicos.&#8221; Me despedí amistosa de ellos mientras el Argentino me escoltaba por el pasillo, pero en el camino pasamos frente a la puerta blanca de la recamara de Isabela y mi corazón volvió a latirme con fuerza.</p>
<p>Oh Dios, ¿Qué sucederá ahora?</p>
<p>Tercer acto: El desayuno más incomodo.</p>
<p>&#8220;¿Quieres mas cereal, Fresita?&#8221; Me dijo Don Maximiliano con un gesto paternal, mientras que en el otro extremo de la mesa El Argentino, Ruffo y el Cerebrito devoraban apuradamente plato tras plato.</p>
<p>&#8220;No, gracias Don Maxi, ya tengo suficiente.&#8221; Le respondí con una tierna sonrisa a ese regordete y bonachón Señor, el cual era el Padre del Argentino e Isabela.</p>
<p>&#8220;Debes comer, muchacha, que estas demasiado flaquita.&#8221; Insistió a la vez que me volvía a llenar el plato.</p>
<p>&#8220;Ay Don Maxi, es que… es mucho.&#8221;</p>
<p>&#8220;Nada, Fresita, -Puso una expresión simpática. –Que en esta casa queremos que estés fuerte y sana, para que cuando te cases con nuestro hijo nos des nietos fuertes como el.&#8221;</p>
<p>Inmediatamente El Argentino escupió el cereal con un gesto de sorpresa, y yo apenas si podía contener la risa. &#8220;¡Papá! –Le reclamó airadamente. -¡Ya deja de molestar a Fresita con eso!&#8221;</p>
<p>&#8220;Tu cállate, sinvergüenza.&#8221;</p>
<p>&#8220;Ay Don Maxi, -Intenté decir algo. -Para mí su hijo es como mi hermano, yo…&#8221;</p>
<p>&#8220;Nada, muchacha, -Me cerró el ojo con un gesto de complicidad. –Tu come, que yo me encargo de abrirle los ojos a este.&#8221;</p>
<p>&#8220;Ay señor.&#8221; Me reí nuevamente al ver que nada de lo que dijera lo haría cambiar de opinión, y así seguí desayunando alegremente durante unos minutos más, hasta que de repente…</p>
<p>El típico sonido de los zapatos de Isabela bajando por las escaleras hizo que mi corazón se acelerara a mil, y cuando la puerta se abrió y apareció ella en toda su gloria solo atiné a cubrirme la cara con muchísima pena, recordando lo que acababa de suceder en la noche.</p>
<p>Dios mío, ¿Que pensara de mí? Claro, ¡Que soy la peor de las pervertidas! Metiéndome en su recamara así. Oh Dios, qué vergüenza, trágame tierra por favor.</p>
<p>Pero a pesar de todo mi curiosidad era tremenda. Sin poder evitarlo me asomé entre mis dedos y no pude evitar abrir la boca al ver lo guapísima que se veía Isabela esa mañana, luciendo una diminuta mini falda blanca y una blusita negra ajustada, lo que marcaba deliciosamente sus espectaculares piernas y dorada piel, y que junto con su largo cabello suelto la hacía verse súper, súper sexy.</p>
<p>Y yo no le podía quitar la vista de encima, hasta que de repente…</p>
<p>Isabela volteó en mi dirección y me descubrió infraganti, y solo atiné a mirar torpemente a un lado.</p>
<p>&#8220;Buenos días, -Sonó su encantadora voz. –Papá, ¿Qué estas desayunando?&#8221;</p>
<p>&#8220;¡Hija! –Se le iluminó el rostro a Don Maxi, ya que Isabela era el sol de su vida. –Solo cereal, ¿Quieres un poco?&#8221;</p>
<p>Isabela le dio un amoroso beso en al frente a su papá y después tomó una manzana de la mesa. &#8220;No tengo mucha hambre. ¿Y Mamá?&#8221;</p>
<p>&#8220;Fue al mercado, pero oye hija, ¡Hoy vienes muy guapa! ¿Vas a salir?&#8221;</p>
<p>&#8220;No Papá, no voy a salir hoy, -Dijo Isabela con cierta picardía en la voz. -Quiero practicar un poco el guion para la obra.&#8221;</p>
<p>&#8220;Está bien, hija. Por cierto, ayer llegaste muy temprano de tu fiesta, ¿Pasó algo?&#8221;</p>
<p>Isabela dudó un segundo antes de responder.</p>
<p>&#8220;Nada Papá, no pasó nada. Solo me aburrí un poco y me regresé a la casa.&#8221;</p>
<p>&#8220;Bueno, -Se levantó Don Maxi de la mesa. –Ahora me llevaré a los muchachos a comprar unos artículos de jardinería.&#8221;</p>
<p>&#8220;¡Pero Papá, nosotros queríamos ir a jugar futbol!&#8221; Protestó El Argentino, ante la mirada atónita del Ruffo y el Cerebrito.</p>
<p>&#8220;Nada, ustedes vendrán conmigo, ya es hora de que sirvan para algo. Fresita, ¿Quieres ir con nosotros?&#8221;</p>
<p>&#8220;¿Papa? –Lo interrumpió Isabela, guiñándome el ojo con un gesto de complicidad. –Fresita no puede ir con ustedes porque ya me había prometido ayudarme a ensayar.&#8221;</p>
<p>&#8220;Y-yo, -Tartamudeé torpemente. –Sí, así es.&#8221;</p>
<p>&#8220;Bueno, no hay problema, me llevaré nada mas a los chicos. ¡Vámonos ya!&#8221;</p>
<p>Refunfuñando y sin mucho entusiasmo los chicos se levantaron de la mesa y salieron junto con Don Maxi hasta una vieja camioneta en el garaje, y unos segundos después desaparecieron por el camino. Pero yo seguía en mi lugar, incapaz de mirar a Isabela.</p>
<p>&#8220;Fresita, -Me dijo con seriedad. -Por favor ven conmigo a mi recamara, necesitamos hablar.&#8221;</p>
<p>Asentí con timidez y la fui siguiendo mansamente por las escaleras, con la actitud de un preso al que llevan al patíbulo, y cuando llegamos a su recamara y la puerta se cerró detrás de mi me sentí completamente atrapada, con ganas de tirarme por la ventana.</p>
<p>Aunque me tranquilicé un poco cuando Isabela se sentó en el borde de la cama cruzando sus espectaculares piernas, y su hermoso rostro no denotaba reproche alguno. &#8220;Mira Fresita, lo de ayer…&#8221;</p>
<p>&#8220;N-no, Isabela, -La interrumpí con ansiedad. –Discúlpame, mira, era una travesura de tu hermano, y yo tontamente le seguí la corriente, y…&#8221;</p>
<p>&#8220;Ya, ya, tranquila. –Me respondió con un simpático guiño. –No pasa nada, sé que mi hermano es un pervertido.&#8221;</p>
<p>&#8220;Te lo juro, yo nunca hubiera…&#8221; Seguí disculpándome.</p>
<p>&#8220;Pero aún así lo hiciste, -Isabela adoptó un tono de voz como si estuviera regañando a una niña chiquita. -Te portaste muy mal y mereces un castigo.&#8221;</p>
<p>Me detuve en seco. &#8220;¿Castigo?&#8221;</p>
<p>&#8220;Si. –Isabela levantó una ceja de forma inquisitiva. –Uno muy especial.&#8221;</p>
<p>Nerviosa apreté mis manos. &#8220;Ay Isabela, es que yo…&#8221;</p>
<p>&#8220;¿No decías que estabas súper apenada por todo eso?&#8221;</p>
<p>&#8220;S-sí, pero…&#8221;</p>
<p>&#8220;Bueno, pues tendrás que recibir el castigo.&#8221;</p>
<p>Suspiré con resignación. &#8220;¿Y cuál es el castigo?&#8221;</p>
<p>&#8220;Me tendrás que ayudar a ensayar mis guiones.&#8221;</p>
<p>Bueno, no esta tan mal, Pensé aliviada, ya que la idea de ayudar a Isabela con sus guiones sonaba genial. Es más, hasta parecía un premio, y no pude evitar sonreír de forma obvia.</p>
<p>Con total elegancia Isabela fue hacia su buró y sacó de ahí unas hojas engrapadas, las cuales me dio a revisar, y muy entretenida comencé a leer lo que parecía ser una novela de época, hasta que llegué a un párrafo muy peculiar:</p>
<p>Guión de: Corazón Salvaje</p>
<p>Escena: 87</p>
<p>Juan (Acorralando a Mónica contra una esquina): Yo solo sé que te amo, Mónica.</p>
<p>Mónica: J-Juan, debes irte, este amor no puede ser&#8230;</p>
<p>Juan (Desafiante): ¿No? ¿Y qué puedo hacer ante eso, si en cada uno de mis sueños estas tu?</p>
<p>Mónica (Cediendo): ¿Estarías&#8230; dispuesto a dejar todo por mí?</p>
<p>Juan (Se acerca para darle un beso): Para mí, tú eres todo.</p>
<p>Mónica (Cierra los ojos, se entrega): Te amo.</p>
<p>(Se besan apasionadamente)</p>
<p>&#8220;Oh. -Puse una cara de sorpresa al ver la intensidad de la escena, pero Isabela solo me sonreía enigmáticamente. -P-pues, se ve&#8230; interesante esto, ¿Cuando vas a actuar en esta obra?&#8221;</p>
<p>Isabela se mordió el labio antes de responder. &#8220;En unos meses, me dieron el papel de Mónica, pero debo confesar que aun no me aprendo al 100% los diálogos.&#8221;</p>
<p>&#8220;Bueno. -Seguí leyendo con nerviosismo. -Y, ¿Cómo va a ser esto del ensayo?&#8221;</p>
<p>&#8220;Muy fácil. Tú vas a actuar todo lo de Juan. ¿Estás lista?&#8221;</p>
<p>&#8220;P-pero, Isabela, yo no sé&#8230; ¡Yo nunca he actuado!&#8221;</p>
<p>&#8220;Lo harás bien, -De nuevo apareció su sensual sonrisa. -Ahora, quiero que leas con sentimiento.&#8221;</p>
<p>Inhalé profundamente y leí el texto en un solo tono lineal: &#8220;Yo solo sé que te amo Mónica.&#8221;</p>
<p>&#8220;No, no, ¡No es así! -Isabela se levantó de golpe y con cierta desesperación se puso justo enfrente a de mi, quizás demasiado cerca. -¡Se supone que tú tienes pasión por mí! Tienes que meterle &#8220;emoción&#8221;, como si yo fuera lo más importante en tu vida.&#8221;</p>
<p>Me reí ligeramente ante eso, ya que en el fondo yo sabía que quizás así era. Aunque no de una forma sexual, ¿No? Digo, no soy lesbiana ni nada de eso.</p>
<p>&#8220;Está bien, lo haré de nuevo.&#8221;</p>
<p>Isabela me dio la espalda y caminó hasta la esquina del cuarto, adoptando una actitud de sensual timidez mientras se preparaba para el momento en el que &#8220;Juan&#8221; la acorralaría al declararle su amor. &#8220;Va, comienza.&#8221;</p>
<p>Lentamente me le acerqué y le dije con mi voz más &#8220;apasionada&#8221; posible: &#8220;Yo solo sé que te amo, Mónica.&#8221;</p>
<p>Isabela me respondió con su voz dulcemente entrecortada, totalmente creíble, como si de verdad estuviera viviendo la escena: &#8220;J-Juan, debes irte, este amor no puede ser&#8230;&#8221;</p>
<p>&#8220;¿No? Y, -Me acerqué más, tratando de recordar el siguiente dialogo. -¿Y qué puedo hacer ante eso, si en cada uno de mis sueños estas tu?&#8221;</p>
<p>Isabela se dio la vuelta para encararme, aunque actuando con una ternura infinita: &#8220;¿Estarías&#8230; dispuesto a dejar todo por mi?&#8221;</p>
<p>En ese momento los nervios me ganaron, ya que el guión señalaba que me tenía que acercar a Isabela y darle un beso, pero no me atrevía ni a respirar. Pero ella notó mi inseguridad y con un gesto simpático me dijo: &#8220;Fresa, acércate.&#8221;</p>
<p>&#8220;P-pero&#8230;&#8221; Intenté replicar, aunque al ver que sus cejas de nuevo empezaban a mostrar desesperación entendí que no tenía opción. Haciendo uso de todo mi valor apreté a Isabela contra la pared, a lo que ella respondió con un tierno gemido, y lentamente cerré mis ojos mientras mis labios se iban acercando a los de ella: &#8220;Para mi tu eres todo.&#8221;</p>
<p>&#8220;Te amo.&#8221; Sonó su deliciosa voz en respuesta, y lentamente mis labios se fueron acercando a los de ella, y justo cuando estaba a punto de besarla (Y me estaba derritiendo por dentro) me dijo: &#8220;¿Fresita?&#8221;</p>
<p>&#8220;Eh, ¿Qué?&#8221; Abrí lentamente los ojos, solo para verla sonriendo con picardía. -La escena ya terminó.&#8221;</p>
<p>&#8220;Ah, sí, yo&#8230; -Me separé de ella con torpeza. -¿Quedó bien la escena?&#8221;</p>
<p>Pero en el fondo mis recriminaciones no paraban. ¡Soy una idiota! ¿Qué me pasa, carajo? Dios mío, ¡Casi la beso! No soy lesbiana, ¡No! ¿Qué va a pensar ella?</p>
<p>&#8220;Si, quedó bien, aunque necesitamos repetirla varias veces. ¿Estás lista, Fresita?&#8221;</p>
<p>&#8220;S-si, vamos. -Respondí echándome aire con las manos, adoptando mi posición de partida a la vez que Isabela volvía a su esquina. -Yo solo sé que te amo, Mónica&#8230;&#8221;</p>
<p>Tres horas después&#8230;</p>
<p>Habíamos ensayado tantas escenas que, sin duda, hasta yo podría actuar en la obra. Pero al parecer el guion solo incluía candentes escenas de amor, y después de miles de &#8220;casi besos&#8221;, &#8220;casi abrazos&#8221; y &#8220;casi caricias&#8221;, el ambiente en la habitación estaba a mil.</p>
<p>&#8230;Al menos para mí, porque Isabela actuaba como si para ella tanto contacto cercano fuera lo más natural del mundo, y poco a poco me fui convenciendo que quizás así era el mundo de la actuación. De eso se trataba, ¿No? De fingir, aparentar, manejar las emociones propias para ser alguien más.</p>
<p>Pero aun así, en las veces en que &#8220;casi&#8221; la besaba, mi corazón parecía explotar. Y su imagen entraba cada vez más en mi mente, casi como si la estuvieran grabando con fuego.</p>
<p>¿Y cómo oponer resistencia ante eso? La deliciosa capa de sudor en sus pechos y piernas la hacían ver aun más irresistible, si esto era posible. Su respiración agitada, la forma en que adoptaba una actitud tierna al leer sus diálogos, la manera en que sonreía y gemía suavemente cada vez que yo la tomaba de la cintura&#8230;</p>
<p>&#8230;La tentación de rozar mis labios con los suyos una y otra vez me estaba volviendo loca, aunque no lo quisiera admitir.</p>
<p>&#8220;Bueno, Fresita, -Dijo finalmente Isabela con un sutil bostezo mientras colocaba su guión en la cama. -Creo que esto es todo por hoy, muchas gracias por ayudarme.&#8221;</p>
<p>&#8220;De nada, -Le sonreí de vuelta. -Fue muy divertido esto de jugar a ser actriz.&#8221;</p>
<p>&#8220;Recuerda, todos los días, y durante una semana me ayudarás con esto. Todo esto por tu…&#8221;</p>
<p>&#8220;Lo sé, -Me sonrojé inmediatamente. –Mi travesura.&#8221;</p>
<p>&#8220;Exacto. -Me respondió con actitud maternal, y entonces me dio un tierno beso en la frente y me acompañó al pasillo. -A partir de mañana nos veremos siempre a las 6pm, ¿Ok?&#8221;</p>
<p>&#8220;Si, aquí estaré.&#8221; Respondí visiblemente emocionada, y apenas Isabela cerró la puerta me fui corriendo de vuelta a mi casa, aunque con mi cabeza vuelta un caos&#8230;</p>
<p>&#8230;Y mi corazón otro tanto.</p>
<p>Esa noche&#8230;</p>
<p>Con un ligero movimiento me quité de encima la colcha, acurrucándome de lado en mi cama mientras la suave brisa nocturna acariciaba mi cuerpo, sin nada encima más que mis infantiles calcetines color rosa.</p>
<p>Y todo eso mientras la perversa tanguita de Isabela descansaba tentadoramente en la palma de mi mano.</p>
<p>Con total fascinación la observé durante casi media hora, deslizando las puntas de mis dedos sobre la delicada superficie de algodón sin poder detenerme, fantaseando con la forma en que tan seductora prenda se ajustaría al cuerpo de su dueña.</p>
<p>Pero no me atrevía a hacer algo mas, por mucho que la temperatura de mi cuerpo aumentaba con cada segundo que la tocaba.</p>
<p>No, no podía hacerlo. ¿O sí?</p>
<p>Oh Dios, no debería ni estar considerando esto&#8230;</p>
<p>Pero&#8230;</p>
<p>Bueno, sólo lo haré una vez, y nada más para saciar mi curiosidad. Además, yo estoy segura de mi sexualidad, ¿No? Esto es&#8230; sólo un experimento.</p>
<p>Sólo una vez, y nadie sabrá nada de esto.</p>
<p>Sólo una vez.</p>
<p>Lentamente fui acercando la tanguita a mi rostro a la vez que mi pulso se aceleraba, y cuando el perverso triangulito de tela tocó mis labios un latigazo de adrenalina impactó mi cuerpo, dejándome sin aliento.</p>
<p>&#8220;Oh Dios.&#8221; Cerré los ojos al sentir como mis pulmones se llenaban de la sexual esencia de Isabela, abriendo mis labios en la más exquisita agonía mientras mis dedos comenzaban su perversa labor entre mis piernas, retorciéndome descaradamente en la cama.</p>
<p>En ese momento supe que no me podría detener.</p>
<p>Y entre tiernos gemidos apreté aun más la delicada prenda contra mi cara a la vez que me entregaba a mis más bajos instintos, con un nombre en mi cabeza&#8230;</p>
<p>Isabela.</p>
<p>Cuarto acto: Quédate a dormir.</p>
<p>Esta había sido, sin duda, la mejor semana de mi vida.</p>
<p>Yo seguía mi rutina al pie de la letra y exactamente cada día a las 6pm me aparecía en la recamara de Isabela, en donde durante 3 o 4 horas las dos actuábamos miles de intensas escenas de amor, cada vez con más naturalidad y contacto físico, cosa que, al menos para mí, era lo mejor de todo.</p>
<p>Pero Isabela siempre mantenía esa sensación de que esto era solo un ensayo mas para ella, por mucho que en el fondo yo quisiera creer otra cosa. Bueno, aunque realmente&#8230; si había notado algo. A veces la veía de reojo mirándome las nalgas, y ella siempre volteaba la vista cuando yo me daba cuenta, cosa que me hacia sonreír de forma obvia.</p>
<p>Debido a eso yo había comenzado a enseñarle &#8220;sugestivamente&#8221; esa parte de mi anatomía en cada oportunidad posible, y ella siempre caía en mi trampa, lo cual me hacía pensar que ella también sentía algo por mí. Pero bueno, tampoco podía estar segura de eso, y evidentemente no podría ir a preguntarle así por así.</p>
<p>Por otra parte, sobra decir que jugar así con ella hacía que mis dudas respecto a mi sexualidad fueran en aumento. O sea, a mi no me atraían las mujeres, eso estaba claro. Pero&#8230;</p>
<p>Isabela era diferente.</p>
<p>Simplemente, yo no podía dejar de mirarla nunca. Y no me refiero a miradas inocentes, sino a las peores intenciones. Su cuerpo me volvía loca, su rostro, su sonrisa, su pelo, TODO.</p>
<p>¿Eso me hacía lesbiana?</p>
<p>Quién sabe. Lo único que tenía claro era que estando con ella yo era feliz. Pero desgraciadamente, hoy era el último día de mi &#8220;castigo&#8221;, aunque en el fondo yo albergaba la esperanza de que Isabela quisiera continuar con los &#8220;ensayos&#8221;, ya que a mi parecer yo había resultado ser una excelente &#8220;actriz&#8221; de práctica y sin duda sería divertido para las dos.</p>
<p>Pero aun así el temor estaba ahí, esperando. ¿Y si decía que no?</p>
<p>En ese momento vi por la ventana que los primeros rayos de la tarde comenzaban a caer, e instintivamente le di una checada a mi reloj. &#8220;Ups, ya casi son las 6.&#8221;</p>
<p>Con mucha coquetería fui a darme una última revisada frente al espejo, deslizando mis dedos por los costados de mis shorcitos amarillos a la vez que me aseguraba que mi blusita negra estuviera bien ajustada, sonriendo a la vez que le daba los toques finales a mi cabello, que este día me lo había arreglado con un par de coquetas trencitas.</p>
<p>Entonces me puse de perfil frente al espejo y me fije en cómo se veían mis nalgas con los shorcitos, recordando las miradas furtivas que Isabela le daba a esa parte de mi cuerpo cuando creía que no la estaba mirando, y no pude evitar sonreír satisfecha al ver que este día me veía ultra guapísima, casi a la altura de Isabela.</p>
<p>Entonces bajé a toda velocidad las escaleras de mi casa y salí corriendo por el jardín hasta llegar a la casa de Isabela, en donde sin detenerme subí hasta su recamara y entré de golpe.</p>
<p>&#8220;¡Hola! -Dije muy emocionada, pero la recamara estaba vacía. -¿Isabela, estas aquí?&#8221;</p>
<p>Pero no obtuve respuesta, hasta que de repente vi una nota en la cama.</p>
<p>&#8220;Querida Fresita, tuve que atender un compromiso, pero regresaré a las 9. ¿Me esperas?&#8221;</p>
<p>Me mordí los labios con cierta decepción, y sin saber que más hacer me acurruqué en su cama y me aferré al osito de peluche que ella siempre abrazaba, saboreando el delicioso olor de su perfume mientras fantaseaba con el tipo de escenas que practicaríamos esa noche.</p>
<p>Hasta que después de algunos minutos me fui quedando dormida.</p>
<p>Y las horas pasaron.</p>
<p>De repente abrí los ojos y me sorprendí al ver que ya era de noche. Y cuando chequé mi reloj no me la creía: 11:35 pm.</p>
<p>Justo en ese momento oí que un carro se estacionaba frente a la casa, y con toda la curiosidad del mundo me asomé por la ventana. &#8220;¿Un Porshe? Wow.&#8221;</p>
<p>De repente la puerta del lado del pasajero de abrió e Isabela salió del carro, vestida muy sensual con un vestido ajustado blanco y su pelo suelto, aunque visiblemente molesta, y casi inmediatamente del otro lado salió un tipo joven y muy atractivo, vestido elegantemente de negro, que rápidamente fue tras de ella con actitud de suplica.</p>
<p>&#8220;¡Isabela! P-por favor, yo&#8230;&#8221; El fulano la sujetó del brazo.</p>
<p>&#8220;¡Déjame, Ricardo!&#8221; Isabela se soltó con un movimiento agitado y siguió avanzando hacia la casa.</p>
<p>Me quedé en shock. ¿Así que este es el famoso Ricardo?</p>
<p>Lo siguiente que oí fue un portazo en la entrada principal y los tacones de Isabela subiendo a toda velocidad por las escaleras.</p>
<p>&#8220;¡Carajo! -Me dije muy nerviosa. -¿Ahora qué hago? Va a pensar que ando de metiche.</p>
<p>Pero cuando la puerta se abrió Isabela se me quedó viendo con visible felicidad, y un instante después su espectacular sonrisa me derritió.</p>
<p>&#8220;H-hola, y-yo&#8230;&#8221; La saludé torpemente mientras ella caminaba hacia mí, pero sin darme tiempo a nada colocó sus manos en mis mejillas y me dio un tierno beso junto a los labios, cosa que me hizo abrir los ojos de par en par.</p>
<p>&#8220;¡Pobrecita! -Puso una expresión muy tierna. -Fresita, perdóname, surgió una complicación y no pude llegar a tiempo.&#8221;</p>
<p>&#8220;N-no te preocupes. -Le sonreí sonrojada a más no poder. -Aunque estaba muy preocupada, eh.&#8221;</p>
<p>&#8220;¿Ah sí?&#8221; Levantó una ceja.</p>
<p>&#8220;Si, pues, –Puse una expresión simpática. -Tenemos mucho que ensayar.&#8221;</p>
<p>Nos reímos ante eso y entonces Isabela me dijo con total seguridad, casi ordenándolo: &#8220;Bueno, pero hoy te quedarás a dormir conmigo para eso. ¿Ok?&#8221;</p>
<p>&#8220;C-claro.&#8221; Respondí en un segundo.</p>
<p>&#8220;Uff, pero antes me daré un regaderazo, ¿Va?&#8221; Dijo Isabela mientras colocaba su pequeña bolsa blanca en el escritorio y se metía al baño, aunque dejando la puerta abierta. -Ponte cómoda y en unos minutos estoy contigo.&#8221;</p>
<p>&#8220;Está bien.&#8221; Le respondí mientras de un salto me volvía a acostar en su cama, aunque no pude evitar reírme cuando Isabela comenzó a cantar dulcemente bajo la regadera, aunque eso si&#8230;</p>
<p>&#8230;Perfectamente entonada.</p>
<p>A diferencia de mi, que cuando cantaba parecía que estaban torturando a una gata.</p>
<p>Finalmente, luego de 6 revistas mal ojeadas, oí que Isabela cerraba la llave del agua, y por instinto voyerista dirigí mi mirada hacia la puerta del baño, de donde ella salió cubierta únicamente por una pequeña toalla blanca en dirección al closet, en donde rápidamente se puso a abrir mil cajones.</p>
<p>Y la visión frente a mi era&#8230; indescriptible.</p>
<p>El agua escurría lentamente por la piel y cabello de Isabela casi de forma indecente, a la vez que su espalda y piernas se tensaban sensualmente mientras ella cambiaba de postura al examinar la posible ropa para esta noche&#8230;</p>
<p>Y casi me caigo de la cama cuando su toalla cayó al piso, dejando su PERFECTO cuerpo totalmente a la vista mientras ella seguía buscando algo, hasta que finalmente y sin ningún pudor Isabela tomó una coqueta tanguita negra entre sus manos y la fue subiendo por sus piernas hasta que quedó deliciosamente en su lugar.</p>
<p>Pero el espectáculo no había terminado, y entonces Isabela agarró una playerita blanca y arqueándose con mucha sensualidad se la puso, aunque la perversa prenda apenas le llegaba al ombligo y se apretaba obsesivamente alrededor de sus firmes y bien formados pechos.</p>
<p>Mi cara de sorpresa decía todo.</p>
<p>&#8220;Ya estoy lista. -Me dijo con una coqueta sonrisa mientras recogía la toalla para terminar de secarse el cabello, pero al verme sentada con la misma ropa que traía se detuvo de golpe. -¿En serio piensas dormir así?&#8221;</p>
<p>&#8220;¿Cómo?&#8221;</p>
<p>&#8220;Quítate los shorts. –Me ordenó. -¿Quieres otra playerita para dormir?&#8221;</p>
<p>&#8220;Y-yo&#8230;&#8221;</p>
<p>&#8220;Anda, penosa.&#8221;</p>
<p>Asentí con timidez y muerta de pena me fui quitando los shorts, quedándome sólo con un par de cursis panties blancas de corazoncitos, a la vez que Isabela tomaba otra playerita de su closet y la ponía en la cama junto a mí. Entonces agarré los costados de mi blusita y con muchos nervios me la quité, para entonces tomar la playera que me había dado y ponérmela lo más rápido posible, aunque en el proceso quedé súper despeinada.</p>
<p>Isabela inmediatamente se me acercó y cariñosamente empezó a peinarme. &#8220;Te ves súper simpática así, con los pelos parados. Casi parece que alguien se hubiera sentado en tu cara.&#8221;</p>
<p>Wow. ¿Oí bien? No dijo eso, ¿O sí? ¿Lo dijo? ¿Sentarse en&#8230; la cara?</p>
<p>Pero Isabela solo sonreía como siempre, sin dar indicación de nada en especial, y cuando terminó de peinarme fue a su buró y sacó unas hojas engrapadas de ahí, dándome un juego de ellas:</p>
<p>Guión de: Corazón Salvaje</p>
<p>Escena: 175</p>
<p>Juan (Sujetando a Mónica con fuerza): ¡Mónica!</p>
<p>Mónica (Resistiéndose): N-no, Juan, ¡Déjame ir!</p>
<p>Juan (Desafiante): ¡Nunca! Eres mía, y de nadie más.</p>
<p>Mónica (Cediendo):J-Juan, no, mi corazón es de otro.</p>
<p>Juan (La somete contra la cama y le dice): Mientes, y con un beso te arrancaré la verdad.</p>
<p>Mónica (Respirando agitada): No, no&#8230;</p>
<p>(Se besan apasionadamente, Mónica se entrega)</p>
<p>&#8220;Uff. –Suspiré de forma obvia. –Esto, digo, está muy intensa la escena, ¿No?&#8221;</p>
<p>&#8220;Claro, es la más importante de la novela.&#8221;</p>
<p>&#8220;Bueno, -Seguí leyendo. –Estoy lista.&#8221;</p>
<p>De un coqueto salto Isabela se subió a la cama y con un gesto coqueto se estiró para apagar la luz, dejándonos casi a oscuras en la habitación, y entonces se acomodó boca arriba contra las almohadas a la vez que su perversa playerita se le subía tentadoramente. Y lo que dijo a continuación me puso muy, muy nerviosa…</p>
<p>&#8220;Fresita, ven, súbete en mi.&#8221;</p>
<p>&#8220;¿Qué?&#8221; Se me cayeron las hojas.</p>
<p>&#8220;No seas tonta, -Se rió sensualmente. -¡Se supone que en la escena me tienes que someter! Ven, y agárrame de las muñecas.&#8221;</p>
<p>Con actitud dubitativa me arrodillé junto a ella y le agarré las muñecas débilmente, aunque por su expresión desesperada supe que el regaño era inminente. &#8220;No, Fresita, así no. ¿Así sujetaría Juan a su amada? ¡Tienes que hacerlo bien!&#8221;</p>
<p>&#8220;P-pero…&#8221;</p>
<p>&#8220;Hazlo ya.&#8221;</p>
<p>Me mordí los labios mientras me sentaba en su vientre sin soltarle las muñecas, pero al verme en posición Isabela se acomodó de tal forma que quedé apretándome aun mas contra su cuerpo.</p>
<p>&#8220;¿Así?&#8221; Le pregunté sin mirarla a los ojos.</p>
<p>Isabela sólo asintió sensualmente mientras me daba un simpático empujoncito con su pierna.</p>
<p>&#8220;¿Empiezo ya a decir mis diálogos?&#8221;</p>
<p>&#8220;Si, pero agárrame mas fuerte.&#8221;</p>
<p>Sin lograr contener mis nervios la sujeté de las muñecas con más firmeza contra las almohadas, tratando de recordar lo que decían mis hojas. Pero al tenerla tan cerca y sentir su sensual respiración sobre mi rostro me estaba poniendo muy inquieta, así como ver esos labios húmedos que se abrían tentadoramente, casi suplicando ser besados.</p>
<p>&#8220;¿Lista?&#8221; Isabela me regresó a la realidad.</p>
<p>&#8220;Si.&#8221; Asentí con una expresión traviesa y acto seguido la sacudí ligeramente contra la cama mientras le decía apasionadamente: &#8220;¡Mónica!&#8221;</p>
<p>Inmediatamente Isabela entró en &#8220;personaje&#8221;, y con tierna angustia forcejeó contra mí. &#8220;N-no, Juan, ¡Déjame ir!&#8221;</p>
<p>&#8220;¡Nunca! –Le respondí con intensidad, pero Isabela se retorcía intensamente debajo de mi y cada vez me era más difícil controlarla. -¡Eres mía, y de nadie más!&#8221;</p>
<p>&#8220;J-Juan, no, mi corazón es de otro.&#8221; Respondió Isabela con angustia, y acto seguido me empujó hacia atrás y casi me caigo de la cama.</p>
<p>&#8220;Ay, -Me quejé suavemente. -Isabela, ¡Casi me tiras!&#8221;</p>
<p>Ella solo se rió muy divertida. &#8220;Ah pues claro, ¿O pensabas que Juan sometería a Mónica tan fácilmente?&#8221;</p>
<p>&#8220;¿Ah sí?&#8221; La miré retadoramente, preparándome para la acción. Aunque Isabela tenía un cuerpo atlético y definido, yo tenía la experiencia de haber &#8220;luchado&#8221; contra mis amigos durante años, y estaba segura de darle una lección que jamás olvidaría.</p>
<p>Sin duda, sonreí maliciosamente, se arrepentirá de haberme empujado.</p>
<p>Haciendo uso de una agilidad felina me subí de nuevo sobre Isabela, y antes de ella pudiera resistirse la aprisioné contra la cama, a pesar de que ella inmediatamente trató de zafarse y empujarme de nuevo. Pero esta era una batalla que yo estaba decidida a ganar, y en medio de gemidos y empujones rodamos por la cama una y otra vez, aunque yo siempre lograba colocarme en su espalda y someterla, hasta que después de casi 10 minutos de intensa lucha&#8230;</p>
<p>La vencí.</p>
<p>Y de nuevo quedé sentada sobre su vientre mientras mis manos agarraban fuertemente sus muñecas contra la cama, respirando agitadamente a la vez que Isabela se quejaba tiernamente debajo de mí, pero aceptando su derrota.</p>
<p>&#8220;Ay Fresita, -Se quejó casi sin aliento, pero sonriéndome. -No pensé que&#8230; fueras tan buena peleando.&#8221;</p>
<p>Pero la obra tenía que seguir, por lo que le dije mis diálogos.</p>
<p>&#8220;Mónica, ¡Mientes! -Me sorprendí yo misma por la intensidad de mi &#8220;actuación&#8221;, y más cuando temerariamente me acerqué a sus labios. -Y con un beso te arrancaré la verdad.&#8221;</p>
<p>&#8220;No, no&#8230;&#8221; Se quejó tiernamente y cerró los ojos, aunque abriendo tentadoramente la boca.</p>
<p>No pude contenerme más y me fui acercando a ella aun mas a su boca hasta que finalmente mis labios rozaron los suyos, pero&#8230;</p>
<p>¡Pero de nuevo mis malditos nervios! Todo mi cuerpo estaba temblando ligeramente por la emoción, pero yo no encontraba el valor para atreverme a besarla por fin, y durante varios minutos nos quedamos así, respirando una contra la otra, sin movernos ni un milímetro, hasta que…</p>
<p>&#8220;¿Fresita?&#8221; Dijo Isabela muy suavemente, casi como un suspiro.</p>
<p>&#8220;¿Si?&#8221;</p>
<p>&#8220;Bésame, carajo.&#8221;</p>
<p>Con desesperación mi boca encontró la suya y me aferré a esos deliciosos labios húmedos, besándolos una y otra vez mientras Isabela gemía con ternura y deslizaba su traviesa lengua dentro de mi boca, luchando sexualmente contra mi lengua en medio de la más sensual batalla posible.</p>
<p>De repente Isabela se soltó y casi me derrito cuando me apretó fuertemente contra ella, mis pechos firmemente contra los suyos mientras nuestras manos comenzaban a deslizarse con total urgencia por nuestros cuerpos y piernas, apretando, sobando y arañando todo lo que estuviera a su alcance.</p>
<p>Y nuestras bocas no se separaban ni un segundo, y era tal la intensidad con la que nos besábamos que hasta respirar era difícil, ya que apenas trataba de tomar aire sus ardientes labios me volvían a encontrar. Casi sin poder evitarlo comencé a respirar directamente de su boca, acelerándome aun mas cuando las dos comenzamos a rodar juguetonamente por toda la cama mientras nos quitábamos la ropa con impaciencia.</p>
<p>Yo estaba en éxtasis.</p>
<p>Mi hambre por Isabela parecía crecer cada vez mas hasta volverse insoportable. Todos mis sentidos estaban desbordados por esa lengua escurridiza retorciéndose en mi interior, el sabor de su ardiente sudor, el acogedor calor de su cuerpo contra el mío&#8230;</p>
<p>Aunque en mi mente una idea perversa daba vueltas sin parar, un pensamiento que me había obsesionado desde hacía una semana: ¿A que sabrá Isabela?</p>
<p>Pero a pesar de la calentura no me atrevía a decirle nada, porque quizás ella pensaría que soy una pervertida, o algo peor. Quizás lo mejor sea solo besarnos&#8230;</p>
<p>De repente, y casi como si me hubiera leído la mente, Isabela se separó de mis labios y con voz muy tierna me dijo&#8230;</p>
<p>&#8220;¿Fresita?&#8221;</p>
<p>&#8220;Sip.&#8221; Le respondí con un débil gemido.</p>
<p>&#8220;Q-quiero&#8230; pedirte algo.&#8221;</p>
<p>&#8220;¿Si?&#8221;</p>
<p>Con un gesto simpático Isabela se cubrió la cara con las manos. &#8220;¿Me dejarías sentarme en tu cara?</p>
<p>Dios mío. El corazón casi se me sale del pecho al oírla decir eso, y sin poder evitarlo me ruboricé muchísimo. &#8220;Oh.&#8221;</p>
<p>Isabela se rió muy divertida al verme así, y entonces tomó mi rostro entre sus manos y cariñosamente me dijo: &#8220;¿Fresita?&#8221;</p>
<p>Mis ojos se clavaron en los suyos.</p>
<p>&#8220;Voy a sentarme en tu cara.&#8221;</p>
<p>Solo atiné a asentir con timidez mientras lentamente me acostaba boca arriba contra las almohadas, a la vez que Isabela se acomodaba ágilmente sobre mi hasta quedar con sus rodillas junto a mi cabeza y sus manos agarrándose de la cabecera de la cama, aunque sin hacer nada más durante algunos segundos.</p>
<p>Y la visión del cuerpo de Isabela era espectacular, arqueada de forma felina mientras su piel brillaba sensualmente con la luz que entraba por la ventana. Aunque mis ojos estaban fijos en un lugar muy especial entre sus piernas.</p>
<p>Un lugar que me obsesionaba.</p>
<p>Me mordí los labios y apreté con anticipación las sabanas, casi saboreando el delicado coñito que se mostraba tentadoramente frente a mí, un delicioso triangulito de vello negro muy cortito, deliciosamente húmedo.</p>
<p>&#8220;¿Lista&#8221; Sonó la juguetona voz de Isabela.</p>
<p>&#8220;Sip.&#8221;</p>
<p>Con un movimiento sensual Isabela comenzó a bajar su cuerpo hasta que finalmente su coño se apretó contra mis labios, e inmediatamente cerró sus piernas contra mi cabeza de tal forma que quedé completamente atrapada.</p>
<p>Eso fue tremendamente excitante, y literalmente pude sentir como la adrenalina fluía por mi cuerpo mientras yo abría la boca de par en par y comenzaba a besar y lengüetear con desesperación cada pliegue de su intimidad, hundiendo mi lengua hasta el fondo mientras apretaba sus firmes nalgas contra mi cara, temblando de excitación.</p>
<p>&#8220;Ahhh, ¡Fresita!&#8221; Gimió Isabela con sexual angustia, estremeciéndose con cada acometida de mi lengua.</p>
<p>Y yo me aferraba a su sexo como si mi vida dependiera de eso, saboreando el exquisito néctar que fluía entre sus piernas y comenzaba a cubrir mi rostro, respirando agitadamente el sexual aroma que me aceleraba al límite.</p>
<p>Pero aun quería mas, ya que deseaba ver el rostro de Isabela y sus reacciones a todo lo que le estaba haciendo, así que muy lentamente volteé hacia arriba y lo que vi me arrancó un tierno gemido. Sus hermosos ojos estaba clavados en los míos, y en su rostro se reflejaba una expresión de tierna angustia, y con cada movimiento de mi boca Isabela se ponía visiblemente tensa, haciéndola lucir aun más sexy, si eso era posible.</p>
<p>Simplemente era demasiado placer, y durante lo que pareció una eternidad me la estuve comiendo con total abandono, mirándola siempre a los ojos, hasta que finalmente&#8230;</p>
<p>Un poderoso orgasmo impactó violentamente a Isabela, arrancándole el aire mientras ella gemía y arañaba la cabecera en sexual agonía, y entonces llegó otro orgasmo, y otro más&#8230;</p>
<p>Y yo solo abría la boca mientras me retorcía de placer entre sus piernas, bebiendo su exquisita humedad sin importarme nada Isabela se ponía cada vez más tensa, hasta que después de varios agónicos segundos se dejó caer junto a mí, completamente exhausta y sudando muchísimo.</p>
<p>&#8220;Oh Dios, Fresa, t-tu boca..&#8221; Dijo muy débilmente, y yo sólo sonreía orgullosa y deslizaba sensualmente mis manos por mi cuerpo, sin creer aun lo que acababa de suceder. &#8220;Wow.&#8221;</p>
<p>Me acababa de comer a Isabela.</p>
<p>Pero inmediatamente ella me recordó que todo había sido muy, muy real, porque muy lentamente se arrodilló junto a mí y me besó tiernamente los pechos, lo que me dio unas deliciosas cosquillas que me hicieron reír de vuelta.</p>
<p>&#8220;Me encantas. -Me dijo con una sonrisa seductora, usando las sabanas para limpiarme un poco la cara. -¿No te habías dado cuenta?&#8221;</p>
<p>Meneé la cabeza con un gesto infantil. &#8220;Ay pero, ¡Si hasta pensé que todo esto de los ensayos era súper normal para ti!&#8221;</p>
<p>&#8220;O sea, -Levantó una ceja con simpática incredulidad. -¿Tú crees que ando ensayando besos con todas mis amigas?&#8221;</p>
<p>&#8220;Nop. -Le respondí tapándome la cara con vergüenza. -Aunque, así como lo dices, pues creo que soy muy tonta por no darme cuenta.&#8221;</p>
<p>&#8220;Nada mas un poquito, Fresa traviesa.&#8221;</p>
<p>&#8220;¿Ah sí?&#8221; La miré con un gesto desafiante, y sin darle tiempo a nada me lancé sobre ella de forma juguetona, besándola por todas partes mientras Isabela se reía y forcejeaba contra mí, aunque esta era una batalla que yo no quería ganar, por lo que en unos segundos ella logró sujetarme boca abajo contra la cama mientras me decía al oído: &#8220;¿Sabes lo que te voy a hacer ahora por esto?&#8221;</p>
<p>&#8220;¿Qué?&#8221; Le respondí con una risita.</p>
<p>Isabela me dio un tierno besito en el cuello. Luego otro en los hombros. Entonces con la punta de su lengua fue bajando por mi espalda hasta llegar a mis nalgas, las cuales mordió amorosamente, y entonces&#8230;</p>
<p>Agarró una almohada y la colocó debajo de mi vientre, dejándome con el culo levantado.</p>
<p>&#8220;¿Q-que haces?&#8221; Le pregunté con mucha pena.</p>
<p>&#8220;Me encantan tus nalguitas. -Isabela se rio juguetonamente mientras me las apretaba y sobaba sin parar. -Paraditas, redonditas, firmes. Uff.&#8221;</p>
<p>&#8220;Y-ya me había dando cuenta.&#8221; Le respondí con timidez mientras ella seguía fascinada con esa parte de mi anatomía, hasta que de repente su rostro se hundió sexualmente entre mis nalgas y su traviesa lengua llegó a mi delicado agujerito trasero, el cual comenzó a lengüetear rápidamente en círculos.</p>
<p>&#8220;I-Isabela, oh Dios.&#8221; Gemí con total excitación y sorpresa, arañando las sabanas mientras instintivamente arqueaba y levantaba las nalgas un poco más, hasta que después de casi 10 minutos de perversa &#8220;preparación&#8221;&#8230;</p>
<p>&#8220;Prepárate Fresa, esto te va a encantar.&#8221;</p>
<p>Pero no pude ni responder, porque de nuevo su boca se apretó contra mi culo y su lengua se metió hasta el fondo de mi ano, bombeándolo vigorosamente de atrás para adelante sin parar.</p>
<p>&#8220;¡AAAAAAhhhh!&#8221; Me retorcí sobre la cama en éxtasis, fascinada con lo que Isabela me estaba haciendo, ya que nunca hubiera pensado que algo ahí &#8220;atrás&#8221; se sentiría tan bien. Además, el solo hecho de pensar que esa viborita traviesa retorciéndose en mi culo era la lengua de Isabela le daba un morbo exquisito a la situación.</p>
<p>Pero la cosa no quedó ahí, y casi me desmayo cuando Isabela comenzó a frotar salvajemente los pliegues alrededor de mi clítoris con sus dedos, llevando mi cuerpo hasta el límite en medio de ruidosos gemidos.</p>
<p>No podría aguantar mucho tiempo así.</p>
<p>El placer quemaba y envolvía mi cuerpo de una forma irresistible, todo mientras los perversos dedos, lengua y boca de Isabela no me daban ni un respiro.</p>
<p>Y no pude mas.</p>
<p>De repente un violento orgasmo me hizo estremecerme salvajemente contra la cama, y luego otro mas y otro, y sin tiempo que perder lsabela se apretó fuertemente contra mi coño, devorando los jugos que mi cuerpo deliciosamente le daba durante lo que parecieron siglos, hasta que&#8230;</p>
<p>Respirando agitadamente me dejé caer sobre las almohadas, e Isabela simplemente se quedó recostada sobre mis nalgas mientras yo me recuperaba, las dos en total silencio.</p>
<p>Exhaustas. Sudadas. Empapadas. Calientes.</p>
<p>Hasta que finalmente ella se arrastró por la cama para quedar detrás de mí en posición de cucharita, cosa que me hizo reírme tiernamente cuando sus delicados brazos me apretaron por la cintura contra su cuerpo.</p>
<p>&#8220;¿Fresita? –Me dijo al oído, para entonces darme un suave beso en el cuello. –Te quiero mucho.&#8221;</p>
<p>&#8220;Yo mas.&#8221; Le respondí cariñosamente mientras me acurrucaba contra su cuerpo, sintiéndome totalmente segura mientras Isabela seguía dándome tiernos besos en el cuello y jugaba con un dedo en mi ombligo.</p>
<p>Pero había algo que me preocupaba&#8230;</p>
<p>&#8220;Isa, -Le pregunté con ansiedad. -¿Y ahora que sucederá?&#8221;</p>
<p>Ella me apretó aun mas contra su cuerpo y con voz suave me dijo al oído: &#8220;No sé. Pero no te preocupes por eso, ahora quiero verte dormida en mis brazos, como cuando te cuidaba hace años, ¿Recuerdas?&#8221;</p>
<p>&#8220;Sip.&#8221; Le respondí con una sonrisita amorosa, y el sentirme así de segura entre sus brazos fue el mejor calmante, ya que casi sin darme cuenta me fui quedando dormida, completamente feliz.</p>
<p>Y entre sueños solo oía su dulce voz, que me decía suavemente&#8230;<br />
Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Compartiendo el piso</title>
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		<pubDate>Sat, 08 May 2010 20:58:13 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Relato porno del 8 de mayo del 2009. &#8220;Se busca compañer@  para compartir piso de estudiantes, piso cerca de la facultad&#8221;</p>
<p> Creo que con esto llegará- pienso mientras coloco papel por la universidad con mi número de teléfono debajo.</p>
<p>Me llamo Eva y este es mi tercer año de universidad y después de dos años de la residencia, decidí que era mejor buscarme un piso ya que me era más barato que la residencia. Espero tener suerte con mi compañero y no tener que volver a hacer esta búsqueda hasta que acabe mi licenciatura de psicología.</p>
<p> Las llamadas se fueron sucediendo hasta que creí encontrar a mi nuevo compañero de piso y lo invité a que lo viera antes de decidirse a alquilar.</p>
<p>El timbre suena a las 5, justo a la hora a la que habíamos quedado y eso me gusta, sobretodo porque odio tener que esperar por los demás.</p>
<p>Abro la puerta y veo a un chico de 1,80 (diez centímetros más alto que yo), ojos y pelo negro y de complexión atlética:</p>
<p>-Tú debes de ser Marc-digo</p>
<p>-El mismo y tú Eva ¿no?</p>
<p>-Si, pasa para que puedas ver el piso.</p>
<p> Mientras le enseñaba el piso, hablamos y pensé que no e había equivocado al elegirlo. Marc me fue contando su vida, diciéndome que estaba estudiando arquitectura, que tenia 21 años como yo, que no era de Salamanca pero que su hermana también vivía aquí, ella también estaba compartiendo piso por la zona. Nos caímos bien desde el principio.<span id="more-202"></span></p>
<p> Pasaron los días y nos empezamos a conocer mejor. Entablamos una amistad y hasta me presentó a su hermana.</p>
<p>-Hola, me llamo Alejandra-dice con una gran sonrisa.</p>
<p>-Eva, encantada.</p>
<p>- ¿Ya? Y eso que aún no me conoces, ya tendrás tiempo de decírmelo muchas veces cuando lo hagas.</p>
<p>-Jajaja, eso ya lo veremos-le contesto sonriendo.</p>
<p>Alejandra, Alex para los amigos, se parecía mucho a su hermano físicamente. Ella también era morena y de ojos negros, de mi altura y muy guapa. Aunque se parecían, tenían personalidades bastante diferentes. Alex era mucho más divertida y atrevida que Marc, además de ser ese tipo de personas con las que puedes hablar durante horas de cualquier cosa que se te ocurra. Nos llevábamos tan bien que empezamos a quedar los tres cada vez más a menudo. Estábamos casi todo el tiempo juntos.</p>
<p>Un día hablando con Alex salió el tema de su hermano:</p>
<p> Alex: ¿Qué vas a hacer con mi hermano?</p>
<p>Eva: ¿Qué?-dije  sin pensar.</p>
<p>Alex: Venga ya Eva ¿Aún no te has enterado de que le gustas? Si lo único que le falta es escribirte una carta de amor.</p>
<p>Eva: ¿Una carta de amor? ¿En que mundo vives?</p>
<p>Alex: Bueno…ya me entiendes, no me cambies de tema.</p>
<p>Eva: No sé que decirte, no creo que sea adecuado que salga con alguien con quien comparto piso.</p>
<p>Alex: ¿Y soy yo la que vive en otro mundo? ¿No es correcto? ¿Vienes del siglo XVII y no me he enterado?</p>
<p>Eva: A ver, no sé porque pero no siento nada por él y eso que es una especie de hombre perfecto: guapo, inteligente, educado…</p>
<p>Alex: ¡Para! Si lo dices así parece que te estás aburriendo.</p>
<p>Eva: No es eso, es solo que no siento nada por él.</p>
<p>Alex: Eres una rompecorazones!- dice riéndose.</p>
<p>Eva: ¿Qué dices? Ni se te ocurra meterte conmigo.</p>
<p>Alex: Si los rechazas a todos.</p>
<p>Eva: ¿A todos? ¿Y tú que me dices? Que yo sepa no tienes novio ni rollo ni nada.</p>
<p>Alex: Eso es porque tengo muchas cosas en la cabeza- dice y por primera vez desde que la conozco me desvía la mirada en una conversación.</p>
<p>Eva: ¿Qué es lo que tienes en la cabeza?- Pregunto intrigada.</p>
<p>Alex: Nada, déjalo.</p>
<p>Decido dejar el tema a pesar de haberme quedado intrigada y hablamos de otras cosas.</p>
<p> Unos días después decidimos salir de fiesta por los pubs de la zona. Empezamos a hablar y a beber y cuando el alcohol empezó a hacernos efecto, la charla se hizo más animada.</p>
<p> Alex: Dios, hacía mucho que no bebía tanto, sois unas malas influencias para mí.</p>
<p>Eva: Jajaja ¿Nosotros? Pero si fue una idea tuya lo de beber tequila en vez de cervezas.</p>
<p>Alex: Pero eso lo dije solo en los cinco primeros chupitos, ¡quiero bailar!- dice con emoción- Eva, ven a bailar conmigo.</p>
<p>Eva: ¿Yo? ¿Y porque yo?</p>
<p>Alex: Porque es penoso bailar con mi hermano-dice a la vez que me agarra la mano y tira de mí.</p>
<p>Eva: Vale…pero no me pises- digo riéndome.</p>
<p>Alex: ¿Qué dices? Yo soy una gran bailarina…más a menos.</p>
<p> Empezamos a bailar, al principio, separadas pero me agarra y me acerca hasta ella hasta acabar pegadas .Bailamos y descubro que es cierto que baila muy bien, nunca me había sentido tan cómoda bailando con nadie.</p>
<p> Alex: ¿Qué? ¿Bailo bien?- me susurra esto al lado de mi oreja y esto me produce un estremecimiento que recorre todo mi cuerpo.</p>
<p>Eva: Si- le contesto con el poco aire que me queda en los pulmones.</p>
<p>Marc: ¿Me la prestas un momento?- le dice a Alex.</p>
<p>Alex: Claro, pero no me la acapares- aunque dice esto me da la sensación de que no le hace mucha gracia la idea pero igual son imaginaciones mías.</p>
<p>Al bailar con Marc no puedo evitar pensar en que prefería estar bailando con Alejandra y no es que Marc baile mal, todo lo contrario, sino que no me siento igual de bien…¡Dios! ¿Qué me está pasando?</p>
<p>Miro hacia donde está ella y la veo sentada mirándome y yo le sostengo la mirada, siento como si no pudiera apartar los ojos de ella y nos quedamos así durante todo el tiempo que estoy bailando con Marc hasta que la veo levantarse acercarse a nosotros.</p>
<p> Alex: Creo que ya me la has robado suficiente tiempo.</p>
<p>Marc: ¡No te quejes! Solo han sido un par de canciones, pero bueno, iré a por otra ronda.</p>
<p> En cuanto se aleja, soy yo esta vez la que la agarra y la acerco a mí, no tengo ni idea de lo que me está pasando pero siento que ardo.</p>
<p> Alex: ¿Quién de los dos baila mejor?</p>
<p>Eva: ¿Para qué quieres saberlo?</p>
<p>Alex: Es solo para saber si debo mejorar- mientras me dice esto, noto su nariz contra mi oreja y ese simple contacto me provoca que cierre los ojos y disfrute del momento.</p>
<p>Eva: Está bien, tú.</p>
<p>Alex: ¿A que no era tan difícil responder?</p>
<p>Cuando acaba la canción nos volvimos a sentar para tomar las copas.</p>
<p>Horas más tarde, no vamos y al acostarme no puedo dejar de pensar en Alex, en su tacto, en su sonrisa, en su forma de bailar…y no puedo seguir negando lo evidente, siento algo por ella y dándole vueltas a eso, finalmente, me duermo.</p>
<p>Me despierto a mediodía y me voy a la cocina a hacerme un café para despertarme.</p>
<p>Marc: Buenos días.</p>
<p>Eva: Shhh, a estas horas de la mañana aún no soy persona así que no me hables como si lo fuera.</p>
<p>Marc: Jajaja, está bien, ente misterioso, solo quería proponerte algo.</p>
<p>Eva: ¿Lo que?</p>
<p>Marc: ¿Qué te parece si vamos esta noche al cine?</p>
<p>Eva: Vale ¿Aviso yo a Alex o lo haces tú?</p>
<p>Marc: Me refería a nosotros dos.</p>
<p>Eva: Ahhh, vale- digo intentando no parecer desilusionada.</p>
<p>Llegamos por la noche al cine y al poco de entrar, siento la vibración del móvil y lo saco para mirar quien me mando el mensaje.</p>
<p>Era Alex:</p>
<p>-Estoy por vuestra zona ¿Queréis quedar para tomar algo?</p>
<p>Eva:</p>
<p>-No podemos, estamos en el cine viendo una película.</p>
<p>Alex:</p>
<p>-¿Y no avisáis? ¡Cabrones!</p>
<p>Eva:</p>
<p>-Lo iba a hacer pero Marc me dijo de ir nosotros dos solos.</p>
<p>Alex:</p>
<p>-¿Estáis en una cita? Pensaba que no te interesaba mi hermano en ese sentido.</p>
<p>Eva:</p>
<p>-¡No es una cita!</p>
<p>Alex:</p>
<p>-¿Y él lo sabe? Y no me has respondido a la otra parte del mensaje ¿Te interesa o no?</p>
<p>Eva:</p>
<p>-Supongo que el lo sabrá y no, no me interesa, tengo otras cosas en la cabeza.</p>
<p>Alex:</p>
<p>-¿Qué cosas?</p>
<p>Eva:</p>
<p>-Te voy a dejar con la intriga como hiciste tú conmigo <img src='http://www.relatos.conejitax.es/wp-includes/images/smilies/icon_wink.gif' alt=';)' class='wp-smiley' /> </p>
<p>Alex:</p>
<p>-Nooo, que mala eres, pues un día de estos me vas a tener que aclarar <img src='http://www.relatos.conejitax.es/wp-includes/images/smilies/icon_wink.gif' alt=';)' class='wp-smiley' /> </p>
<p>Eva:</p>
<p>-Tal vez si o tal vez no, mañana si quieres quedamos.</p>
<p>Alex:</p>
<p>-OK y no hagáis manitas.</p>
<p>Con tanto mensaje casi no me enteré de que iba la película.</p>
<p>Al llegar a casa me voy a la habitación, sé que debería hablar con Marc por si piensa cosas que no son ¿Será lo mismo que me pasa a mi con Alex?</p>
<p>Igual es que veo cosas que no hay solo porque quiero verlas, ¡Dios!&#8230; seguro que es eso, si hasta pensé que estaba un poco celosa por lo de ir al cine con Marc.</p>
<p>Tengo que dejar de pensar en ella de esta manera.</p>
<p>Al día siguiente Marc no va a estar porque se va de viaje con lo que quedamos solo Alejandra y yo.</p>
<p>Después de mucho decidir acabamos en mi casa para ver una película. Veo que coge una botella de vino y dos copas y las lleva a la sala.</p>
<p>Eva: ¿Vino? Pero si hoy es domingo.</p>
<p>Alex: Ya pero mañana es festivo y no tenemos clases, así que es como un segundo sábado.</p>
<p>Eva: Me encantan los segundos sábados.</p>
<p>Alex: ¿Y a quien no? ¿Y que tal el primer sábado?</p>
<p>Eva: ¿Ayer?</p>
<p>Alex: Si, ¿hicisteis manitas?</p>
<p>Eva: Ni manitas, ni besos, ni nada ¿No ves que soy una chica seria?- digo sonriendo.</p>
<p>Alex: Claro, claro. Anda, bebe un poco y vamos a ver la peli- dice respondiéndome a la sonrisa.</p>
<p>Me siento en el sofá a su lado pero estoy más pendiente de ella que de la peli. Mi intención de dejar de pensar en ella de esa manera al garete.</p>
<p>Alex: ¿Qué clase de peli acabamos de ver?</p>
<p>Eva: Ya te digo, no tenía ni gracia, ni sentido ni nada ¿Vemos otra?</p>
<p>Alex: ¿Te importa que me quede a dormir en el sofá cama? Es que no estoy en condiciones.</p>
<p>Eva: Normal, casi nos estamos acabando la segunda botella de vino. No hay problema, quédate, si quieres también está la habitación de tú hermano.</p>
<p>Alex: No te preocupes, duermo aquí ¿nos ponemos el pijama y la abrimos por si la siguiente peli es tan mala como la otra y nos quedamos dormidas viéndola?</p>
<p>Eva: Vale, vete abriendo el sofá cama mientras yo traigo un pijama para que me traigas.</p>
<p>Cuando ya estamos arregladas y en la cama hecha, nos pusimos a ver a la peli que era tan mala como la otra y acabamos haciendo bromas sobre a la clase e personas a las que se les había ocurrido la idea de que una cosa así podía tener gracia, al final paramos la peli y nos pusimos a hablar hasta que nos quedamos dormidas.</p>
<p>Me despierto un par de horas más tarde sintiendo algo sobre mi y al abrir los ojos descubro que es Alejandra que está abrazada a mi lo que me hace quedarme momentáneamente sin respiración hasta que poco a poco voy recuperando la calma, la miro y la veo dormida con la cara a pocos centímetros de la mía y siento unas ganas inmensas de besarla pero me contengo y le apartó un mechón de pelo que tiene sobre la cara. Al hacer eso suelta un gemido pequeño pero suficiente para poner todo mi cuerpo en alerta, no puedo apartar la mirada de su cara, conteniendo el aire cada vez que la noto moverse y así, mirándola, me quedo dormida. Al despertarme, la veo, mirándome y cuando me fijo me doy cuenta de que yo también la ha abrazado mientras dormía, hasta tenemos las piernas entrelazadas, la vuelvo a mirar pero ninguna de las dos intenta moverse solo nos miramos fijamente, siento como sus brazos me agarran más fuerte y yo instintivamente hago lo mismo, lo que deja nuestras caras muy cerca.</p>
<p>·Bip Bip</p>
<p>¡Mierda el teléfono! Y como si ese sonido hubiese tocado un resorte, nos separamos a toda prisa y yo voy a buscar el móvil sin poder pensar en otra cosa que no sea lo que hubiese pasado sino llega a sonar el móvil, siento una sensación de frustración, ganas de haber ignorado el móvil, ganas de haberla besado.</p>
<p>Pasan los días y ni ella ni yo hablamos de lo que pasó esa mañana aunque yo no pueda dejar de pensar en ello y a veces creo que a ella le pasa lo mismo. No paro de sorprenderla mirándome aunque cabe la posibilidad de que sea porque yo no paro de mirarla.</p>
<p>El cumpleaños de Marc se acercaba y decidimos prepararle una fiesta sorpresa aprovechando que el día anterior no pasará por casa y no se iba a enterar de nada.</p>
<p>Alex: Bueno, ya está todo más o menos preparado para mañana ¿Qué más nos falta?</p>
<p>Eva: La tarta, tú es que te olvidas de lo más importante, jajaja, vete cogiendo los ingredientes.</p>
<p>Nos ponemos a prepararla y con tanta broma casi no podemos parar de reír. Cuando por fin acabamos la meto en la nevera y al hacerlo noto que algo me cae encima. Miro a Alex y veo que está intentando poner cara de niña buena pero se le escapa la risa y de pronto me fijo en mi ropa y veo que estoy llena de harina.</p>
<p>Eva: ¡Cabrona! Te vas a enterar.</p>
<p>Alex: Eso ya lo veremos.</p>
<p>Empezamos a tirarnos harina hasta que ella me agarra un brazo para evitar que se la lance y yo hago lo mismo con el otro y de pronto nos quedamos pegadas mirándonos y no podría decir cual de las dos fue la que dio el primer paso pero de pronto nos encontramos en un beso salvaje, descontrolado, casi parecía que nos controlaba él a nosotras mas que al revés, se hacía cada vez más intenso, casi no podría decir cual de las dos era mi lengua. Yo la había agarrado por el cuello y ella a mí por la cintura. Alex me empujo hasta chocar con la encimera y de pronto su boca estaba en mi cuello y la mía mordiéndole la oreja. Cuando sus manos me tocaron por debajo de la camiseta me recorrió un escalofrío y no pude evitar gemir.</p>
<p>Eva: Vamos a la cama –susurré.</p>
<p>Nos fuimos moviendo pero sin separarnos, mientras, nos empezábamos a desnudar, no podíamos para de tocarnos, hasta tuvimos que hacer un descanso en el camino hacia mi habitación para besarnos contra la pared. Cuando llegamos a la habitación solo llevábamos la ropa interior y caí encima de ella y ese fue el instante en que la pude contemplar.</p>
<p>Eva: ¡Dios! Cuanto tiempo llevaba deseando esto -digo mirándola a los ojos.</p>
<p>Alex: Seguro que ni la mitad de tiempo que yo –y me vuelve a besar, dando la vuelta y quedando ella al mando.</p>
<p>Nuestros labios y manos no paraban de recorrer nuestros cuerpos hasta que por fin acabamos desnudas y sus manos se deslizaban por mi cuerpo, empezando por mis pechos, acariciándolos…para después hacer lo mismo con aquella lengua que me volvía loca. Al mismo tiempo, notaba como sus caderas rozaban las mías, encajando perfectamente, como dos piezas de un puzzle. Empezó el movimiento suave, nuestros cuerpos iban al mismo compás hasta que noto como sus manos se van adentrando en mi cuerpo a lo que yo correspondo con los mismos movimientos y nuestros gemidos empiezan a convertirse en gritos hasta que por fin llega la ansiada explosión que hace que mi mente explote en mil pedazos y todo pierda importancia menos ese momento. La miro y ella me está mirando, ya no hace falta nada, solo nos acercamos y nos besamos.</p>
<p>Me desperté y la vi dormida, tenía la sensación de alegría, la noche de ayer había sido la mejor de mi vida, al tenerla así me había dado cuenta de que estaba enamorada, no tenía ni idea de cómo había pasado pero junto a ella en la cama, lo único que me parecía raro era no haberme dado cuenta antes.</p>
<p>No pude evitar besarla y note que ella estaba sonriendo.</p>
<p>Eva: Buenos días.</p>
<p>Alex: Hola ¿Cómo te sientes?</p>
<p>Eva: Bien, aunque me podría sentir mejor –dije sonriendo mientras la volvía a besar -¡Mierda! –me aparté.</p>
<p>Alex: ¿Qué pasa?</p>
<p>Eva: ¿Qué hora es?</p>
<p>Alex: ¡La fiesta! Casi me olvidaba, la gente va a empezar a llegar pronto.</p>
<p>Nos levantamos a toda prisa y lo empezamos a arreglar todo, me hubiese gustado poder hablar de lo que había pasado pero tendríamos que dejarlo para más tarde.</p>
<p>Justo cuando acabamos de colocar las cosas, empezó a llegar la gente.</p>
<p>Alex: Me acaba de mandar un mensaje Marc, está aparcando el coche, sube ahora.</p>
<p>Eva: Vamos a escondernos.</p>
<p>Apagamos las luces y nos escondimos, yo estaba al lado de Alex y al tenerla tan cerca la besé y le susurré al oído –Más tarde.</p>
<p>En cuanto llegó Marc, empezamos la fiesta, cada vez que miraba a Alex la veía con los ojos clavados en mi y yo casi no podía apartar los ojos de ella.</p>
<p>Marc: ¿Dónde hay más cervezas?</p>
<p>Eva: En la cocina.</p>
<p>Marc: No las encuentro, ayúdame a encontrarlas.</p>
<p>Eva: Vale, pero solo porque hoy es tú cumpleaños jajaja.</p>
<p>Fuimos a la cocina y le digo donde están y al darme la vuelva, él se me acerca y me besa, del shock tardó unos segundos en reaccionar y apartarlo y cuando le voy a decir que yo no siento nada por él, miro hacia la puerta y veo a Alex con la cara petrificada.</p>
<p>Eva: ¡Alex! –digo dándome cuenta de que a podido malinterpretar la situación, ella se da la vuelta y sale hacia la puerta –¡Mierda! –salgo corriendo detrás de ella y llego al ascensor antes de que se cierre la puerta, entro y pulso el botón de bloqueo y me acerco a ella que está apoyada contra la otra esquina mirando al suelo.</p>
<p>Eva: Alex, mírame.</p>
<p>Alex: ¡No te acerques! –y noto que está llorando.</p>
<p>Eva: Te estás equivocando, no ha pasado nada entre Marc y yo –y la agarro a pesar de que intenta resistirse.</p>
<p>Alex: ¿Qué? ¿Me vas a negar que os estabais besando? –e intenta volver a separarse de mi.</p>
<p>Eva: Él me beso pero yo la aparté.</p>
<p>Alex: Si, claro.</p>
<p>Eva: ¿Acaso crees que lo de anoche no ha significado nada para mí?</p>
<p>Alex: Pues parece que no ha significado demasiado -dice evitando mi mirada y me doy cuenta de que debo sincerarme con ella.</p>
<p>Eva: Lo de anoche lo significó TODO para mi, nunca me había sentido así ¡Estoy enamorada de ti, idiota!</p>
<p>Alex: ¿Y que te hace pensar que yo lo estoy de ti? –ese comentario me partió el corazón.</p>
<p>Eva: Ahh…entonces no tenemos nada de que hablar –digo intentando mantener la compostura, desbloqueo el ascensor y vuelvo a mi piso sin ánimo ninguno de seguir de fiesta y allí me encuentro a Marc.</p>
<p>Marc: Lo siento, no debería haber hecho eso.</p>
<p>Eva: La culpa es mía, debería haberte dejado las cosas claras antes –digo con la poca energía que me queda.</p>
<p>Marc: ¿Estás enamorada de ella?</p>
<p>Eva: Si –aunque ya no tenga sentido decirlo, no quiero seguir mintiendo –pero ahora eso da igual.</p>
<p>Marc: Ella te quiere, sino no hubiese reaccionado así.</p>
<p>Eva: Eso no es lo que ella dice.</p>
<p>Marc: Puede que lo que tenga es miedo, pero se dará cuenta de su estupidez.</p>
<p>Eva: Gracias por decir eso, eres un buen amigo.</p>
<p>Marc: Me gustaría que fueras feliz aunque no sea conmigo y así por lo menos sé que estás en buenas manos.</p>
<p>Le doy un abrazo y decido retirarme a mi habitación que es lo único que quiero hacer y me empiezo a quedarme dormida entre el olor de ella en mis sábanas.</p>
<p>Me despierto cuando noto que me agarran por detrás y me giro y es ella.</p>
<p>Alex: Lo siento –yo le tapo los labios con un dedo y me acerco y la beso, un beso tierno, pausado pero cargado de todo lo que sentía, ella al principio me corresponde pero después me aparta –Necesito decirte algo –yo me quedo callada y ella prosigue – lo que te dije antes fue porque estaba dolida y no supe como actuar, lo de ayer también lo fue todo para mi porque no he podido dejar de pensar en ti casi desde que nos conocimos, te quiero más que a nadie en el mundo y…</p>
<p>Eva: Shh…no hace falta que digas nada eso lo sé con solo verte aquí ahora –sonrío y ella me devuelve la sonrisa, nos volvimos a besar dándonos cuenta de que a partir de ahora todo va a ser diferente.<br />
Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Las primas</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Feb 2010 10:08:11 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Relato porno 19 de febrero del 2010, los mejores relatos porno. El verano comenzó bien desde los primeros días, todas las primas nos juntamos para pasar unas vacaciones lejos de la casa de nuestros respectivos padres. Trabajo nos había costado convencerlos de que nos encontraríamos perfectamente bien estando solas y lejos de casa pero afortunadamente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Relato porno 19 de febrero del 2010, los mejores relatos porno. El verano comenzó bien desde los primeros días, todas las <a href="http://www.camporno.tv" target="_blank">primas </a>nos juntamos para pasar unas vacaciones lejos de la casa de nuestros respectivos padres. Trabajo nos había costado convencerlos de que nos encontraríamos perfectamente bien estando solas y lejos de casa pero afortunadamente habíamos conseguido el permiso.</p>
<p>Éramos en realidad cuatro <a href="http://www.camxxx.bragax.com" target="_blank">jóvenes</a>, todas hijas de familia, la más joven con 18 y la mayor de 24. Pues bien, nos encontrábamos en el aeropuerto esperando a la última que faltaba y llegó justamente antes de la hora de la <a href="http://www.conejitax.es" target="_blank">cita</a>, nuestros padres nos acompañaban y nos daban los clásicos consejos: &#8220;no se separen, háganle caso a Sandra (que es la mayor), no tomen demasiado, aléjense de los chicos, etcétera.</p>
<p>Por fin después de las despedidas y muchos más consejos nos perdimos entre las salas y pasillos y abordamos el avión que nos llevaría hasta las hermosas playas de Cancún, en México. Serían varias horas de vuelo así que nos pusimos a platicar sobre cualquier cosa. Efectivamente varias horas después ya nos encontrábamos descendiendo de la aeronave en el aeropuerto de ese paradisíaco lugar del caribe. El <a href="http://www.queporno.es" target="_blank">calor</a> se dejó sentir desde el primer momento y lo primero que hicimos fue ir a rentar una camioneta en la que pudiéramos viajar todas cómodamente.<span id="more-143"></span></p>
<p>Después del papeleo y esas cosas inmediatamente nos dirigimos hasta nuestro hotel. Ocupamos dos habitaciones dobles, así podríamos estar más a gusto por si alguna o algunas decidían salir y otras no. En fin, nos duchamos, nos cambiamos y a eso de las cuatro de la tarde ya estábamos listas para salir a dar nuestro primer paseo.</p>
<p>Fuimos a comer a un bonito lugar en la zona turística y Leslie vio desde donde comíamos vio un bonji e inmediatamente preguntó si nos gustaría ir allí. Todas dijimos que no pero ella insistió y nos dijo que se aventaría si la acompañábamos. Con tal de verla sufrir de ese modo la acompañamos después de la comida y efectivamente, Leslie se aventó amarrada por los pies del dichoso bonji. Primero todas estábamos aterradas pero después del salto nos moríamos de la risa por las cosas que ella nos contó de su experiencia.</p>
<p>Bien pues esa noche todas salimos a una disco y nos la pasamos muy bien, bailamos con algunos chicos y aunque ellos quisieron invitarnos a &#8220;algún lugar más privado&#8221;, pues ninguna de nosotras acepto. Esa noche me tocó dormir con mi prima Romina, por supuesto ella en su cama y yo en la mía. Todavía después de llegar al hotel nos quedamos platicando las dos por más de una hora ya a oscuras.</p>
<p>La mañana siguiente desde temprano salimos a la playa, estuvimos ahí hasta el medio día. A las dos de la tarde me estaba duchando y Romina me avisó que iba a salir, terminé de ducharme y me sequé, salí desnuda y me recosté en la cama disfrutando del aire acondicionado de la habitación. Recostada en la cama como estaba comencé a acariciar mis senos muy lentamente, mis pezones estaban duros como una piedra, jugué con ellos y mi otra mano comenzó a acariciar mi estómago; muy levemente los dedos que me acariciaban iban logrando que mi piel se erizara y comencé a mover la mano más abajo. Caminé por mi vientre y pronto sentí la pequeña rayita de vello que me dejaba sobre la raja. Sentí más abajo el inicio de mis labios vaginales y uno de mis dedos se introdujo levemente acariciando la capucha bajo la cual se ocultaba mi clítoris. Mis senos subían y bajaban rápidamente a ritmo con mi agitada respiración y mi acelerado corazón. El dedo giró sobre mi clítoris qué ya comenzaba a reaccionar, pronto sentí un espasmo en mi vientre y entonces mis músculos se tensaron. Un delicioso orgasmo hizo que mi raja se hiciera completamente agua. Gemí levemente disfrutando de las deliciosas sensaciones y de pronto escuché que alguien se acercaba por el pasillo, metieron la llave en la cerradura y para ese momento yo ya estaba de vuelta en el baño.</p>
<p>¿Aun no terminas de bañarte, Tania?</p>
<p>¡Ya casi, me estoy secando!</p>
<p>Apúrate, vamos a ir al Hard Rock.</p>
<p>Ya voy.</p>
<p>Efectivamente al salir me encontré con mi prima recostada en su cama viendo la televisión, poco después ya vestida y arreglada Romina y yo nos reunimos con Leslie y Sandra. Pasamos una agradable tarde en el mencionado establecimiento y cuando comenzaba la noche salimos a caminar por la costera. Platicando y bromeando caminamos hasta nuestro hotel. Leslie y Romina nos comentaron que esa noche deseaban ir a una disco. Yo me encontraba cansada y no tenía muchas ganas de salir pero no quería cortarme. Afortunadamente Sandra dijo que se sentía cansada y que no tenía ganas de salir, cosa que aproveche diciendo que no podíamos dejarla sola y que mejor sería que le hiciera compañía.</p>
<p>¡No te preocupes! Puedo quedarme sola, no hay problema.</p>
<p>No, como crees&#8230; no te voy a dejar sola&#8230; ¿Por qué no se van ustedes?</p>
<p>¡Bueno, esta bien!&#8230; ¿Estás de acuerdo Leslie?</p>
<p>Sí, por mi no hay problema.</p>
<p>Así quedamos y al llegar al hotel yo me fui a un cuarto con Sandra mientras que Leslie y Romina se fueron a arreglar a la otra habitación. A las diez de la noche nuestras dos primas se despidieron y nosotras nos quedamos mirando la televisión.</p>
<p>No me di cuenta a que hora me quedé dormida. Cuando desperté únicamente vi oscuridad y no quise hacer ruido para no despertar a Sandra, me volví a quedar dormida y ya en la madrugada escuché que llegaban las otras dos chicas, oí como abrían la puerta de la otra habitación y entre risitas tontas entraban. Ya no pude volver a dormir, me quedé despierta pero sin moverme ni hacer ruido, mirando únicamente hacia la oscuridad del cuarto. Apenas divisaba la silueta de Sandra y alcanzaba a ver las sombras de los muebles en la habitación. Lentamente mi mirada se acostumbró a la densa oscuridad y pude ver un poco más.</p>
<p>Sandra estaba cubierta hasta el cuello con la sábana y recostada de lado, dando me la espalda, pasaron cerca de veinte minutos y ya mis ojos se comenzaban a cerrar cuando escuché cómo mi prima se movía. Abrí los ojos y pude ver como ella estaba ahora boca arriba, de pronto su brazo se estiró por debajo de la sábana e hizo esta a un lado. Sandra quedó completamente destapada, traía puesta una playera sin mangas de color blanco y debajo únicamente unas bragas. Volví a cerrar los ojos y otro sonido hizo que los volviera abrir, era una sonido apagado que no identifiqué en el momento. Mi prima se estaba acariciando los senos, sus manos se movía despacio sobre las dos masas pectorales produciendo el ruido que segundos antes me había obligado a abrir nuevamente mis ojos. Sentí de inmediato como una punzada aguijoneaba mi corazón y este se aceleraba hasta el tope. Sentí miedo, angustia, excitación y ansiedad. Todo a la vez. Estaba espiando en lo más sagrado de una persona, su privacidad. Esta idea, la de estar espiando a mi prima, me espantó y me excitó al mismo tiempo. Mi respiración se agitó enseguida y tuve que hacer grandes esfuerzos para contenerme ya que de lo contrario me delataría y ella se detendría en sus propósitos, dejándome de esta forma sin el placer de la observación oculta. Bueno, no oculta pero supuestamente yo no debería de estar mirándola, sino dormida. En fin, como pude me contuve y seguí observando sin ni siquiera moverme.</p>
<p>Las manos de Sandra seguían sobre sus pechos, todavía sobre la tela de la playera. Un muy leve gemido escapó de sus labios. Se volvió a mirarme, por unos segundos pensé que me había descubierto y cerré los ojos, pero era imposible que me viera detalladamente en esa oscuridad. Los volví a abrir. Mi prima cruzó sus brazos y sujetó los costados de la playera, luego jaló y la sacó por su cabeza. Sus senos se dibujaron perfectamente en las sombras de la noche. Siguió jugando con sus tetas ahora desnudas, sus dedos se recreaban con sus pezones y yo sentí que los míos se erectaban junto con los de ella. Luego de unos segundos así una de sus manos comenzó a descender lentamente por su pecho, su estómago y su vientre; claramente vi como sus dedos se metían debajo de las bragas. Se escuchó ese leve sonido de cuando los dedos rozan la mata de vello y luego unos segundos de silencio y más tarde la piel restregándose contra la piel. El que haya tenido la oportunidad de disfrutar de esto me comprenderá. Yo tenía todas las ganas de tocarme pero me era imposible pues cualquier movimiento me delataría.</p>
<p>El movimiento de la mano sobre la vulva fue aumentando minuto a minuto en intensidad y poco después se comenzó a escuchar ese ‘chop-chop’ que producen los jugos vaginales ya mamando del interior y restregándose entre las paredes de la vagina y los dedos. Vi claramente como la espina de mi prima se arqueaba levemente y un ahogado gemido me avisaba de su venida. El olor de su sexo me llegó hasta las fosas nasales. Y sin siquiera haberme tocado sentí como yo me comenzaba a venir, y fue imposible, sí, fue imposible que contuviera un muy leve gemido. Gemido que me delató. Sandra se giró hacia mí y sin más encendió la luz de la lámpara, sorprendiéndome con los ojos abiertos y mirándola. Rápidamente se puso en pie sin cubrirse y se paró frente a mi cama.</p>
<p>¿Nunca te han dicho que es malo espiar a la gente? – dijo en tono enfadado.</p>
<p>Yo sentí como la vergüenza me cubría el rostro y no atiné a decir nada, podía haber argüido mil excusas, pero nada se me vino a la mente en ese instante. Y esa misma duda fue lo que me impidió razonar a continuación: Sandra jaló las sábanas de mi cama y me despojó completamente de estás, se sentó a mi lado y reclinando su cara contra la mía depositó un beso en mis labios, su lengua entró profundamente en mi boca qué no respondía. Abrió bruscamente con sus manos la camisa de mi pijama, los botones volaron por todos lados. Mis pechos quedaron desnudos y Sandra sin más se prendió de uno. Sentí su lengua caliente lamiéndome, sus labios apretando y succionando mi pezón. Mil cosas se vinieron a mi mente y quise entonces rechazar a mi prima.</p>
<p>¡Noooo! – grité débilmente.</p>
<p>Sandra no me hizo caso y siguió lamiendo mi pezón. Me sentía ultrajada y asqueada sabiendo que ella era mi prima, nunca había pensado en una situación así. Moví mi cuerpo para tratar de zafarme pero me fue imposible, Sandra era más pesada que yo.</p>
<p>¡No lo hagas, Sandy!&#8230; ¡Por favor!</p>
<p>Mi prima no contestó, siguió chupando mi seno y además con una de sus manos comenzó a acariciar mi entrepierna. Sentí más miedo, más frustración al no poderme escapar, pero también al mismo tiempo había algo que comenzaba a hacer de esta situación algo morboso. Los labios de mi prima fueron recorriendo mi pecho y subiendo lentamente por mi cuello, me acarició con una mano la cabellera mientras que con la otra seguía sobando mi vulva. Yo tenía las piernas cerradas y no dejaba que ella avanzara demasiado, pero ella sabía donde tocar. Cuando sus labios se apoderaron de una de mis orejas sentí la piel de mi cuerpo se erizaba completamente.</p>
<p>¡No, Sandy, nooo-. Dije otra vez, pero esta vez más en gemido que en protesta.</p>
<p>Sentí como los senos de ella se apretaban contra los míos y su boca volvió a invadir la mía, esta vez mi lengua ya no se resistió y todos mis miedos, ascos y prejuicios se fueron quedando atrás. Sentí su saliva intercambiarse por la mía y la sorbí gustosa. La abracé y acaricié su cabellera azabache.</p>
<p>¡No temas preciosa! ¡Te voy a tratar como nadie lo ha hecho! – dijo mi prima en mi oído.</p>
<p>Me volvió a besar y luego muy lentamente fue descendiendo por mi cuerpo, me mamó de nuevo los senos, esta vez uno y luego el otro. Bajó por mi vientre plano y al llegar al pantalón de mi pijama lo bajó lentamente descubriendo mi vulva. Miró mis vellos rasurados apenas en una rayita muy tenue y me sonrió desde abajo. Luego su lengua comenzó a recorrer mis muslos mientras que sus labios succionaban el sabor de mi piel. La boca de mi prima no tardó en llegar a mi vulva y jugó con mucha calma con mis labios, me hizo sentir mil cosas que nunca antes había experimentado. Llegué a el orgasmo sin que nada hubiera entrado en mi conducto, únicamente con rozar mis portes con sus labios y lengua. Después de este orgasmo el ataque de mi prima fue más directo y se enfocó en mi clítoris. No fue un ataque directo al botoncito sino a su alrededor. Con expertos movimientos Sandra recorrió ese pequeño punto pero sin lastimar ni apretar. Eran movimientos suaves, armoniosos con la punta de su lengua al contorno de mi clítoris. Y Muy de vez en vez un leve roce. Gemí y halé aire en innumerables ocasiones antes de experimentar el más húmedo de los orgasmos que hubiera tenido en mi vida. Sentí como los jugos bajaban por mis nalgas y no dejaban de manar.</p>
<p>¿Qué me haces prima? ¡No lo soporto, es deliciosooo!</p>
<p>Sandra me dejaba unos segundos después de los orgasmos y yo se lo agradecía, pues además ambos habían sido los mejores orgasmos de mi vida, poderosos y extenuantes; pero antes de que ella reiniciara yo ya estaba deseosa de probar uno nuevo. Mi prima abrió mis labios con sus dedos y dejó que su lengua se introdujera lo más profundamente posible dentro de mi canal. Lamió una a una las paredes de mi concha, sorbiendo todos los jugos que yo expelía y me acerqué más y más a un nuevo orgasmo. Pero esta vez quería otorgar algo del goce que ella me regalaba.</p>
<p>¡Dame la tuya! – dije entre gemidos.</p>
<p>Sandra se detuvo unos instantes y se puso de pie en la cama, bajó sus bragas mostrándome apenas su escasa cabellera sobre la vulva.</p>
<p>¡Qué linda! – exclamé.</p>
<p>¿Te gusta mi amor? – preguntó mi prima con evidente excitación.</p>
<p>¡Sí!</p>
<p>Esta vez ella colocó las rodillas a un lado de mi cabeza y me pidió que bajara un poco más mi cuerpo, entonces vi su vulva más de cerca, sus labios rojizos y húmedos por su anterior masturbación. No sabía que hacer pero tenía que seguir mis instantes. El cuerpo de mi prima se posó entonces sobre el mío y su boca reinició con el trabajo interrumpido. Yo pasé mis manos por debajo de sus muslos y abrazando cada uno acaricié las nalgas hermosas de mi prima. Acerqué mi boca a su vulva y sentí ese tibio aroma que expelía esta. Pasé mi lengua muy tenuemente sobre la piel de su concha y por primera vez sentí el agridulce sabor de su jugo, de un jugo de mujer. Volví a lengüetear sus labios vaginales esta vez metiendo más la lengua entre ellos.</p>
<p>¡Así chiquita, lo haces muy rico! – dijo ella separándose de mi vulva.</p>
<p>Continué explorando ese delicioso manjar que se me ofrecía y descubriendo en cada momento un punto que la hacía estremecerse. Ella por su parte trabajaba como toda una conocedora en mi rajada y hacía que mi cuerpo se erizara y expulsara más jugos cada vez. Yo ahora le comía completamente la concha, abarcando con toda mi boca esos tiernos labios que me besaban y me regalaban ese néctar tan delicioso, tibio y agridulce. Tomando un poco la iniciativa clavé en el ano de mi prima uno de mis dedos y enseguida ella se levantó para gemir aprobadoramente.</p>
<p>Después de un intenso orgasmo simultaneo nos quedamos tendidas en cama, ella acariciando mi vulva y yo su trasero. Sandra se levantó para acomodarse a mi altura y nos besamos, intercambiando nuestros propios jugos, su vulva se restregaba con la mía y sus tetas con mis tetas. Al oído ella me preguntó si me gustaría ser penetrada. Definitivamente yo estaba aún caliente y enseguida dije que sí sin imaginar lo que a continuación vendría.</p>
<p>Sandra se levantó y fue hasta uno de los cajones en donde había guardado sus cosas, lo abrió y sacó algo que yo no pude ver. Luego vi que de levantaba una pierna y luego la otra y de pronto mi prima tenia pene. Sí, se puso un arnes tipo braga con una pene bien erecto al frente. Sandra caminó con esa cosa balanceándose y la imagen se me hizo un poco comica, llegó hasta mi lado y me hizo sentarme en la cama. Acercó ese palo de látex a mi rostro y me pidió que lo mamara. Abrí mi boca y dejé que la gruesa cabeza de ese palo artificial se metiera en mi boca. Lo chupe lentamente como lo habría hecho con un pene de verdad y sentí en mis labios y lengua cada una de las venas y curvas de la verga plástica. La situación comenzó a ponerme más caliente pues además de estar chupando ese palo acariciaba las redondas nalgas de mi prima y veía sus senos balancearse sobre mi cabeza. Después de mamarla varios minutos ella me tendió de espaldas en la cama. Mis piernas estaban caídas y ella las sujetó con sus manos y las puso sobre sus hombros. Acercó el palo a mis labios y sentí la presión de la cabeza. Lentamente me empezó a penetrar. Mis carnes se fueron abriendo y ella avanzó decidida hasta llegar a lo más profundo de mi ser. Me estremecí al sentir esa gruesa verga tocar mi matriz. Ella se quedó quieta y mirándome a los ojos.</p>
<p>¡Nunca pensé en hacerlo contigo! – dijo ella.</p>
<p>¡Ni yo!&#8230; ¿Crees que esta mal que lo hagamos?</p>
<p>¿Eso te importa?</p>
<p>Ya no contesté únicamente moví negativamente la cabeza y esa fue la señal para que ella retrocediera sus caderas, el ariete de látex comenzó a abandonar mis profundidades y ya cuando este había avanzado hasta la mitad ella reingresó en mí. Sus movimientos eran suaves, lentos y profundos. Mis ansias se regaron mucho antes de lo que había supuesto, el palo de mentira fue regado con las mieles de mi ser.</p>
<p>¡Siiii, no te dentengas&#8230;. mássss! – pedí.</p>
<p>Sandra siguió moviendo sus caderas dentro de mi sin pausas, me besaba los tobillos y jugueteaban sus manos con mis senos, el siguiente orgasmo tampoco tardó demasiado tiempo en presentarse y entre movimientos de mis caderas e impulsos de las suyas nuevamente festejé esos segundos de dicha.</p>
<p>Era tiempo de regalar lo aprendido a mi profesora y rápidamente me coloqué el juguete que ella había dejado.</p>
<p>¿Cómo lo quieres? – me preguntó.</p>
<p>¡Empínate!</p>
<p>Sandra se quedó empinada en la orilla de la cama, sus nalgas redondas se marcaban perfectamente y dejaba ver al centro su ano y su sexo bañado de jugos viscosos. Me acomodé detrás de esas ricas redondeses y apunté esa barra contra los labios vaginales. Comencé a empujar viendo como la punta iba perforando la hendidura. La cabezota entró completamente y de una sola embestida me fui hasta dentro de su vulva.</p>
<p>¡Haaaa, sí! – gimió ella.</p>
<p>Me sujeté de sus caderas y comencé a bombearla lentamente, justo como ella lo había hecho. La gran verga sintética comenzó a entrar y salir de esa deliciosa concha mojada produciendo deliciosos sonidos ‘¡Plash, plash, chop!’ y yo fascinada apreciaba como perforaba las carnes de mi prima mayor. Su explosión interna fue anunciada con gemidos entrecortados y palabras incoherentes que escapaban de los más profundo de su ser. Sus caderas se movían también circularmente haciendo más placentero el gocé de ambas pues mi vulva no dejaba de soltar sus mieles y estas escurrían por mis suaves y blancos muslos. Cómo ella me lo enseñó la dejé descansar unos segundos tras su orgasmo y después continué perforándole la concha.</p>
<p>La cogí de esa forma un rato más sin mayores cambios hasta que por fin llegó a su desahogo lúbrico.</p>
<p>Nos tendimos en la misma cama, sudorosas, llenas de jugos vaginales, con la respiración agitada; pero completamente saciadas y satisfechas. Así nos quedamos dormidas una al lado de la otra y no despertamos sino hasta que nuestras otras primas tocaron a la puerta, rápidamente nos medio arreglamos y abrimos, al entrar ellas comentaron que olía a sexo y no había modo de negarlo. Entonces graciosamente inventé que por la noche después de que se fueron nosotras habíamos salido a caminar y nos encontramos con unos chicos muy agradables, los invitamos a la habitación y terminamos haciendo el amor. Las dos se lo creyeron y envidiaron nuestra suerte pues ellas no pudieron encontrar nada en el antro al que fueron.</p>
<p>Sandra y yo no nos volvimos a separar más durante el resto de las vacaciones y fue muy duro regresar a nuestras vidas normales. Bueno, casi normales ya que esa relación aún dura. Solamente nos vemos muy de vez en cuando pero cuando lo hacemos no paramos de amarnos hasta quedar completamente saciadas de todo ese tiempo sin sexo.<br />
Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Sorpresa con mi vecina</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Feb 2010 09:04:57 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Relato porno 15 de febrero del 2010, los mejores relatos porno. Yo sabía perfectamente que mi marido siempre se había sentido atraído por mi vecina Teresa, una mujer aproximadamente de nuestra edad -45 años-, aunque nunca se había atrevido a confesármelo. No obstante, a raíz de nuestro encuentro con un matrimonio amigo, Julio y Carmen, cambiaron muchas cosas en nuestra relación y una de ellas fue un aumento de la mutua confianza. Nos lo contábamos todo, o casi todo, porque yo no le hablaba de los encuentros furtivos que mantenía con Carmen desde nuestro primer intercambio con ella y su marido. En resumen, que un buen día Paco me contó lo que yo ya sabía: que estaba deseando beneficiarse a Teresa.<span id="more-130"></span></p>
<div id="relato">
<p>Teresa vive puerta con puerta con nosotros. Es una mujer bastante atractiva, rubia teñida, más bien menuda pero con un tipo envidiable, al que acompaña una cara bastante agraciada. Está casada con Benito, dos o tres años mayor que ella, también de baja estatura y muy delgado.</p>
<p>Mi relación con Teresa siempre fue muy cordial, tanto que podría decirse que somos buenas amigas. De trato agradable, es muy locuaz y dicharachera. Nuestra confianza comenzó al poco de venirse a vivir a nuestro edificio, hará unos cuatro años, cuando nos encontramos un buen día tendiendo la colada en el patio interior, al coincidir nuestras ventanas frente por frente. Desde ese día, como si de un pacto tácito se tratase, lo hacemos siempre a la misma hora, y aprovechamos para charlar un rato.</p>
<p>Una mañana de sábado, sobre las once, me asomé a la ventana para tender la ropa. Acababa de salir de la ducha y solo llevaba puesto mi albornoz, sin nada debajo. Casi al instante se abrió la ventana de enfrente y salió Teresa, vestida con un pijama, que me había oído y se dispuso a hacer lo mismo aprovechando para mantener nuestra charla cotidiana.</p>
<p>-Buenos días, Isa. Que tal de noche de viernes ¿salisteis de farra?-</p>
<p>-Que va, hija, los años ya empiezan a pesar y cada vez apetece menos-</p>
<p>-Bueno, seguro que aprovechasteis bien la noche- me dijo con un guiño picaresco y una sonrisa</p>
<p>-Mujer, para eso aun tenemos fuerzas… y ganas- le contesté con una sonrisa -y tú que tal con Benito. ¿Tuvisteis también marcha?-</p>
<p>-Claro. Y de la buena. Ten en cuenta que el pobre se levanta todos los días a las 6 de la mañana y no regresa hasta tarde, así que durante la semana tengo que estar a dieta. Pero el viernes ya es otra cosa. Nos dimos una paliza tan grande que él todavía está roncando, y a mí me costó un triunfo despegarme de las sábanas-</p>
<p>-Caramba para Benito. Es pequeño pero parece que da la talla-</p>
<p>-Y no sabes de que forma. Es una fiera. Y además, no todo en él es pequeño- e hizo un ilustrativo gesto separando ambas manos</p>
<p>-Vaya, vaya. Sois toda una caja de sorpresas-</p>
<p>-Yo no, en todo caso, él. Ni te puedes imaginar el tamaño que se gasta-</p>
<p>-y tú que sabes de tamaños. Para hacerlo tienes que compararlo con otros-</p>
<p>-¿y quien te dice a ti que no lo he hecho ya?-</p>
<p>-¡No me digas!- exclamé sinceramente sorprendida. ¿de veras has probado otra…. polla?-</p>
<p>-Que quede entre nosotras, pero sí. Y más de una-</p>
<p>Ni en sueños me hubiera pasado aquello por la imaginación que Teresa, tan recatada como parecía, le estuviera poniendo los cuernos al bueno de Benito. Pero no tenía por que escandalizarme. En los últimos meses mi vida sexual había dado un vuelco espectacular, pasando de la monogamia más absoluta a un libertinaje total, tras aquella loca velada en compañía de nuestros amigos Julio y Carmen, en la que hicimos de todo entre todos, y los posteriores encuentros con ellos y los míos con Carmen.</p>
<p>De todos modos estaba intrigada y quería saber más. La conversación había empezado a calentarme, así que le espeté:</p>
<p>-Yo también tengo ciertas cosas que contarte al respecto, pero me parece que este no es el momento. Pueden oírnos y no me gustaría ser la comidilla del vecindario, pero por que no podemos contarnos mutuamente nuestras confidencias cualquier día de semana, cuando estemos solas, mientras nos tomamos un café-</p>
<p>-Cuando quieras, por mí no hay problema-</p>
<p>-¿Qué te parece el lunes?- le dije, recordando que Paco tenía previsto un viaje de trabajo y estaría ausente un par de días.</p>
<p>-Perfecto. El lunes pues-</p>
<p>En ese momento sucedió algo inesperado. Noté un roce detrás de mí. Era mi marido, que sin que percibiese su presencia se había arrodillado sigilosamente detrás de mí y pude notar como iba subiendo lentamente el albornoz hasta dejar mi culo ante su vista. Yo no podía hacer nada para evitarlo, -aunque en el fondo tampoco lo deseaba-, porque aun con lo comprometido de la situación, con la vecina a pocos metros de mi, tenía que disimular ante ella como si no pasara nada. Me hice una composición de lugar. El cabrón había estado oyendo nuestra conversación sin que nos percatásemos y estaba tratando de sacar provecho.</p>
<p>Traté de disimular su presencia –en la posición en que estaba, ella no podía advertirla, porque al estar arrodillado quedaba fuera de su vista- pero al notar como sus manos abrían mis nalgas y su lengua invadía mi culo, no pude evitar dar un fuerte respingo</p>
<p>-¿te pasa algo?- dijo Teresa</p>
<p>-Nada mujer. Estoy descalza y sin querer he tropezado con la pared al mover un pie- dije mintiendo descaradamente, pero con una voz tan susurrante que provocó en ella un gesto de incredulidad, aunque nada dijo.</p>
<p>Seguimos con nuestra conversación, aunque abordando temas menos escabrosos, o mas bien lo hizo ella, porque yo era incapaz de coordinar mis ideas. La lengua de paco lamía mi culo cada vez con mayor insistencia.</p>
<p>Y así transcurrieron unos momentos, justo hasta que Paco dejó de conformarse solamente con mi culo y sus traviesos dedos se abrieron paso entre los pliegues de mi mojado coñito, y no pude aguantar más. Con una disculpa incongruente –ni siquiera recuerdo cual- me despedí de Teresa, dejándola casi con la palabra en la boca, y cerré la ventana. Ya tendría tiempo de darle explicaciones, pero ahora lo que más urgía era continuar recibiendo placer.</p>
<p>Tras separarme de él le dije:</p>
<p>-vámonos ahora mismo a la cama, que te vas a enterar, hijo de puta-</p>
<p>Y a continuación me lo llevé casi a rastras hacia el dormitorio, asiéndolo por un brazo. El iba completamente desnudo e hice que se tendiese boca arriba en la cama.</p>
<p>Me senté sobre su rostro mirando hacia sus pies.</p>
<p>-Sigue comiendo, cabrón, que lo estabas haciendo muy bien-</p>
<p>Y continuó con el trabajo interrumpido.</p>
<p>Me agaché hasta que mi boca pudo apoderarse de su polla y me la tragué entera; cuando empezaba a coger ritmo de chupada me vino a la cabeza el comentario de Teresa sobre el tamaño de la verga de Benito, y de repente me imaginé que era la que me estaba comiendo.</p>
<p>Fue tal la avidez con que lo hice, que mi marido se descargó casi instantáneamente en mi boca, sin sospechar siquiera que mi entusiasmo iba destinado al vecino.</p>
<p>Después, como vi que era incapaz de enderezarla de nuevo –el desgaste de la noche añadido al de la mañana habían provocado en él una provisional impotencia-, le obligué a complacerme con su lengua y dedos, lo cual no dejó de ser muy satisfactorio.</p>
<p>Cuando tras terminar estábamos recuperándonos en el lecho, me dijo:</p>
<p>-Oí todo lo que te decía Teresa. Espero que obtengas más información sobre lo que está pasando, porque me gustaría hacer algo con ella-</p>
<p>Le prometí intentarlo.</p>
<p>Y llegó el lunes. Paco, tras hacer la maleta, salió de casa sobre las 10 de la mañana para viajar en avión a Barcelona, despidiéndose de mí hasta el miércoles con un beso, no sin antes insistir sobre el asunto de Teresa, que no se le había ido de la cabeza.</p>
<p>Poco después, acudía a mi cotidiana cita con mi vecina mientras tendíamos la colada, y allí estaba ella, puntual.</p>
<p>-Chica, el otro día te fuiste tan repentinamente que no tuvimos tiempo a despedirnos. ¿te pasaba algo?-</p>
<p>-Claro que me pasaba algo, pero ahora no te lo puedo contar. Mejor lo hago cuando tomemos ese café que tenemos pendiente-</p>
<p>-Pues si quieres nos lo tomamos ahora ya. Yo al menos no tengo mucho que hacer-</p>
<p>Estaba deseando tener ese rato de intimidad con ella, así que acepté. Le dije si podía venir a mi casa, porque yo ya tenía el café preparado.</p>
<p>-De acuerdo; no estoy muy presentable pero solo se trata de pasar de una puerta a la otra- me dijo.</p>
<p>A los dos minutos llamaba a mi puerta. Efectivamente, no estaba como para salir a la calle, ya que calzaba zapatillas y vestía un pijama de pantalón corto y una bata, indumentaria similar a la que yo llevaba.</p>
<p>El café ya estaba dispuesto en la mesita y la invité a sentarse. Nada más hacerlo, no se anduvo con rodeos:</p>
<p>-Bueno, cuéntame tu secreto del otro día, que me tienes sobre ascuas-</p>
<p>-Vale, pero después me tienes tú que responder a unas cuantas preguntas. Confidencia por confidencia-</p>
<p>Asintió, aunque no muy convencida, y pasé a contarle todo lo acontecido el sábado con el ataque a traición de Paco mientras hablaba con ella a través de la ventana. No dudé en entrar en los detalles más escabrosos, porque suponía que eso la iba a hacer reaccionar. Y efectivamente, según le iba comentando lo ocurrido un rubor tiñó sus mejillas, y a veces no podía evitar relamerse los labios. Esa actitud por su parte, que además llevaba aparejada una pronunciada hinchazón de sus pezones, me contagió, y empecé a sentir un calor en la entrepierna, síntoma de que me estaba excitando, no sé si por recordar lo sucedido o porque su presencia me perturbaba. Cuando terminé de contarle, Teresa estaba encendida como una hoguera. Y entonces llegó mi hora.</p>
<p>-Bueno, pues cuéntame esas aventuras que te traes, golfilla-</p>
<p>-Bueno, pero esto tiene que quedar entre nosotras. ¿Me lo prometes?-</p>
<p>-Sí, pero cuéntamelo ya, que me muero de curiosidad-</p>
<p>-Es que me da un poco de apuro, porque tú al fin y al cabo me has contado algo que te ha pasado con tu marido, pero lo mío es distinto: le he puesto los cuernos a Benito-</p>
<p>-No eres la única. Yo tampoco estoy libre de pecado, también tengo mis &#8220;cosillas&#8221;, y más de las que supones- y le conté todos los detalles de los intercambios que Paco y yo manteníamos con Julio y Carmen, y los encuentros furtivos con ésta, a espaldas de nuestros maridos.</p>
<p>Cuando terminé, su cara era un poema, con una expresión en la que se entremezclaban la excitación y la sorpresa.</p>
<p>-espero que ahora me cuentes tú-</p>
<p>Tras asentir con un gesto, comenzó:</p>
<p>-Pues verás: hace algunas semanas, me encontré casualmente en el supermercado con Manolo, un compañero de trabajo de Benito. Hacía tiempo que no nos veíamos, y le pregunté por su familia –conozco a su mujer por haber coincidido en cenas de trabajo-. Nos liamos a hablar, y terminamos tomando un café juntos.</p>
<p>Manolo es muy atractivo, alto fuerte y guapo, y a ello hay que añadir que está dotado de una labia y un desparpajo fuera de lo común, y tiene fama de mujeriego. Enseguida me di cuenta de que pretendía llevarme al huerto, pero debo reconocer que la idea no me desagradaba en absoluto.</p>
<p>Empezó haciéndome ligeras insinuaciones, y terminó diciendo que envidiaba la suerte que tenía Benito de tener como esposa a una muñequita como yo, que si él fuera mi marido no me dejaba ni a sol ni a sombra, etc.</p>
<p>Le contesté que eso precisamente era lo que ocurría. Mi marido iba del trabajo a casa y de casa al trabajo. Pero el me respondió que no siempre era así, porque cerca de la fábrica en que trabajan hay un puti club del que Benito era asiduo, y que no iba allí solamente a tomar copas, y de ello podían dar fe tanto el propio Manolo como otros compañeros de trabajo.</p>
<p>Eso me hizo pensar que ya que mi marido me ponía los cuernos, ¿Por qué tenía yo que permanecer fiel, y más teniendo ante mi a un bombón como Manolo, que me estaba diciendo claramente cómeme?</p>
<p>Cambié claramente de actitud, haciendo ver a mi acompañante que tenía via libre para seducirme, y él lo percibió tan claramente que en pocos minutos me encontraba a bordo de su coche, camino de un motel.</p>
<p>Tan pronto llegamos al pequeño parking correspondiente a la habitación que habíamos alquilado, ni siquiera me dejó bajar del coche. Puso su mano derecha en mi nuca y me arrastró hacia él, aproximando sus labios a los míos, que inconscientemente se entreabrieron para dar acceso a su lengua, que se enzarzó en un duelo con la mía. Estábamos a tope los dos. Mi calentura era tan grande que cuando su mano izquierda se posó en mi muslo, iniciando una subida por dentro de la falda en dirección a mi zona más íntima, abrí las piernas para facilitarle el trabajo-</p>
<p>El relato de Teresa me estaba poniendo tan cachonda que no dudé en posar una mano en sus desnudos muslos, al tiempo que me iba acercando tanto a ella que sentíamos el soplido de nuestras respiraciones, pero no quise pasar de ahí, al menos por el momento. Ella pareció no darse cuenta y continuó:</p>
<p>-Pronto su mano llegó a donde pretendía, sin que nuestras bocas se separaran ni un solo instante. Mi lengua recorría todo el interior de su boca y me tragaba su saliva como si fuera el néctar más exquisito, y mi mano tampoco permanecía inactiva, puesto que como si tuviera voluntad propia, se dirigió hacia su polla, que apretó por fuera del pantalón, haciendo que me llevase una pequeña decepción, puesto que al tacto se notaba claramente que su tamaño era muy inferior a la de mi Benito; pero ni con esas bajó mi calentura.</p>
<p>Su mano echó a un lado mi tanga y accedió a mi coñito, que al estar completamente depilado no le puso impedimento alguno para que sus dedos se introdujesen en el interior. Mi excitación era tan grande que solo tardé unos instantes en correrme.</p>
<p>Después, bajamos del coche y entramos en la habitación. Nada más hacerlo encendió las luces, me arrastró hacia la cama y me tumbó en ella boca arriba. Comenzó a besarme de nuevo, mientras desabrochaba lentamente los botones de mi blusa, para después sacar mis tetas del sujetador donde estaban aprisionadas, y comenzar a magrearlas y a pellizcarme los pezones.</p>
<p>Su boca abandonó la mía y se dirigió a mi cuello y mi oreja, que chupó, lamió y mordió con delicadeza, provocándome unas sensaciones increíblemente gratificantes.</p>
<p>Después descendió hacia mis tetas, que chupó con avidez, al tiempo que su mano se dirigió al borde de mi falda, que arrastró hasta la cintura. Tras eso, su cabeza descendió hasta la altura de mi coño y con sus manos bajó mi tanga hasta los tobillos, facilitando que me lo quitara con un simple movimiento de pies. Sus dedos separaron los labios de mi depilado coñito, y ante la vista de su interior, no pudo evitar comentar: -joder, es precioso-, para después introducir allí su lengua y comenzar a comerlo con maestría.</p>
<p>Mientras tanto, mis manos tampoco se estaban quietas. La entrepierna de Manolo había quedado a su altura y hacia allí se dirigieron para desabrochar con habilidad el cierre y la bragueta del pantalón, introducirse en su slip y sacar a la luz una enhiesta polla, muy dura, pero de un tamaño realmente decepcionante al lado de lo que yo estaba acostumbrada, como ya había podido apreciar previamente al tacto.</p>
<p>Pero no me importó. Me la llevé a la boca como si fuese el más sabroso de los caramelos y me puse a chuparla, mientras pensaba que aún no hacía una hora que me había encontrado con Manolo y ya estábamos haciendo un 69. Me sentí puta, pero eso en lugar de afectarme me agradaba.</p>
<p>Pronto nos corrimos casi al unísono. Primero le tocó el turno a él, que inundó mi boca con una descarga de leche de la que no dejé escapar ni una gota, y casi al instante me sobrevino un intenso orgasmo.</p>
<p>Después terminamos de desnudarnos. Pese al lamentable tamaño de su polla, yo tenía ganas de meterla en mi coño, porque aunque ya había disfrutado de dos orgasmos no estaba ni mucho menos saciada. Pero las perspectivas eran penosas: entre lo pequeña que era y lo arrugada que estaba, parecía haber desaparecido, enterrada entre los huevos.</p>
<p>Pese a ello no desfallecí. Acercando de nuevo mi boca, me puse a chupársela con entusiasmo, alternando con lamidas en los huevos, pero no parecía reaccionar. Hice que se diera la vuelta y se quedara a cuatro patas, y tras abrir sus nalgas, metí la lengua en el agujero de su culo en un apasionado beso negro, algo que cuando se lo hago a Benito provoca que su polla salte como un resorte. Pero fue inútil: al pasar mi mano por entre sus muslos para comprobar su estado de rigidez, comprobé decepcionada que apenas habia reaccionado.</p>
<p>Manolo captó mi desencanto y se ofreció a llamar a un amigo de toda confianza que gustosamente se ofrecería a saciar mis urgencias. Pese a las ganas de polla que tenía, me negué, porque ya me estaba arriesgando bastante con lo que estaba haciendo como para permitir que alguien más interviniese.</p>
<p>Pero Manolo, a quien lo que le faltaba de potencia sexual lo compensaba con imaginación, encontró la solución.</p>
<p>-Aquí de lo que se trata no es de ver, sino de follar, así que si lo llamo y apagamos las luces antes de que llegue, no habrá problema alguno porque no sabrá con quien ha estado-</p>
<p>Ese argumento, unido a la intensidad con que deseaba una polla en condiciones dentro de mi coño, me convenció plenamente y accedí. Llamó por el móvil:</p>
<p>-¿Jaime? Soy Manolo. Estoy en el motel &#8220;La Rosaleda&#8221;, habitación 134, y necesito que me eches una mano- y a continuación le explicó de lo que se trataba, y tras colgar, me dijo que llegaría en cinco minutos. Salió a abrir la puerta del garaje, único acceso a la habitación para los clientes, y después apagó la luz y descorrió ligeramente la persiana del ventanal hasta conseguir una penumbra adecuada, que permitiese moverse por la habitación pero sin distinguir las caras, y se tendió conmigo a esperar.</p>
<p>Al cabo del tiempo prometido, escuchamos unos suaves golpes en la puerta de la habitación. Manolo se levantó a abrir.</p>
<p>-Hola Jaime. Pasa y vete desnudando-</p>
<p>El recién llegado no dijo ni una palabra. Le distinguí en la penumbra, desnudándose. Cuando hubo terminado, decidí tomar la iniciativa. Salí de la cama, me arrodillé ante Jaime, y tomé su polla en mis manos. Estaba morcillona, pero enseguida comenzó a desperezarse.</p>
<p>Me la llevé a la boca y comencé a chuparla. Sin llegar a ser la de mi marido, era mucho mayor que la de Manolo y unos cuantos chupetones y lamidas de huevos la pusieron dura como el acero.</p>
<p>Yo necesitaba que me la metieran bien adentro, así que sin más dilación le obligué a tumbarse en la cama, me puse sobre él, mirándole de frente, y me la clavé de un solo golpe, sintiendo un extraordinario e instantáneo placer. Comencé a dar saltitos, sintiendo como aquella espléndida polla entraba y salía de mi resbaladizo coño. A mi izquierda, percibí en la penumbra que Manolo se había puesto de pie sobre la cama y su pollita estaba a la altura de mi boca en una clara invitación que no dudé en aceptar.</p>
<p>Me la metí en la boca teniendo cuidado de que no me quedase encajada entre mis dientes –evidentemente es broma pero no se aleja mucho de la realidad-. Los esfuerzos realizados para ponérsela a tono dieron finalmente sus frutos y la polla de Manolo se endureció, quizás producto de mi entusiasmo y del morbo que le producían los jadeos que exhalábamos Jaime y yo en nuestra follada.</p>
<p>En ese momento, a mi enfebrecida y calenturienta mente se le ocurrió una idea. Benito llevaba años intentando metérmela por el culo, pero sus reiterados intentos siempre habían fracasado, debido al descomunal tamaño de su instrumento. La insignificancia de los atributos de Manolo me daba pie, no solo a intentar que me acometiesen por primera vez por ese orificio, sino a experimentar una doble penetración, así que no dudé en pedirle que me la introdujese por atrás.</p>
<p>Éste accedió gustoso a mi petición, y se situó detrás de mí, poniéndose de rodillas. Uno de sus dedos buscó a tientas mi esfínter y se dedicó a masajearlo.</p>
<p>Supuse que lo había mojado en saliva, porque noté cierta humedad. Y placer, mucho placer, añadido al que me provocaba su amigo con la polla metida dentro de mí mientras aprovechaba para chuparme las tetas.</p>
<p>Pero lo mejor estaba por llegar, porque tras masajear durante un rato la zona y conseguir relajarla, el dedo de Manolo fue sustituido por su polla, que no era mucho más grande. No hizo más que empujar y lo introdujo de un solo golpe en mi virginal agujero sin provocarme prácticamente dolor, y no pasaron ni diez segundos cuando me sobrevino un intensísimo orgasmo en medio de fuertes gemidos, y se provocó una reacción en cadena: en primer lugar Jaime y un momento después Manolo, se vaciaron en mi interior.</p>
<p>Estaba tan agradecida por el placer recibido, que en cuando se sacaron de dentro de mí hice que se pusieran juntos, de pie, y arrodillada, lamí sus pollas hasta dejarlas completamente relucientes.</p>
<p>Después, Jaime se vistió y se marchó tras decirnos que cuando volviésemos a necesitar de su colaboración no dudásemos en llamarle, y poco después Manolo y yo abandonábamos la habitación, prometiendo volver a repetir en cuanto surgiese la oportunidad, algo que todavía no ha sucedido-</p>
<p>Aquel relato causó estragos en mí, dejándome completamente enfebrecida, presa de la más desenfrenada lujuria; estaba tan cerca de ella que sentía su respiración entrecortada, fiel reflejo de que su estado era muy parecido al mío.</p>
<p>Tuve la tentación de besarla en la boca, casi segura como estaba de que no me rechazaría, pero algo me hizo ser prudente y cambiar de táctica hasta confirmar mi teoría. Mi mano continuaba posada en uno de sus muslos, muy cerca del borde del pantaloncito del pijama, y ella no hacía nada por separarla.</p>
<p>-¿Teresa, te puedo pedir una cosa un poco íntima?-</p>
<p>-Lo que quieras. Hemos desnudado nuestras intimidades hasta tal punto, que poco puede haber ya que no sepamos la una de la otra-</p>
<p>-No, no se trata de que me cuentes nada; es otra cosa. Hace tiempo que mi marido me ha pedido que me depile el coño, pero de momento no me atreví porque tengo miedo a que no me guste como me queda. ¿Me permitirías ver el tuyo para comprobarlo?-</p>
<p>-Por supuesto que sí. Puedes contemplarlo todo el tiempo que quieras-</p>
<p>Y a renglón seguido se alzó un poco y bajó su pantaloncito de pijama, dejando al descubierto un hermoso coñito, completamente rasurado, y que entre sus labios reflejaba un brillo de humedad que delataba lo excitada que estaba su propietaria.</p>
<p>Sin decir nada, me levanté del sofá y me arrodillé ante Teresa, aproximando mi cara a su entrepierna con la disculpa de verlo con más detenimiento. Un penetrante y delicioso aroma a sexo me invadió.</p>
<p>-¿Puedo tocarte alrededor para comprobar su suavidad?-</p>
<p>-Por supuesto. Es todo tuyo- me invitó con voz susurrante.</p>
<p>Las yemas de mis dedos pasaron a acariciar los alrededores de su vagina con extrema suavidad, arrancando de Teresa un profundo gemido de excitación, que me dio a entender que la suerte estaba definitivamente echada.</p>
<p>Alcé la vista hacia su rostro y vi que tenía los ojos entrecerrados y mordía su labio inferior, y me decidí a atacar. Acerqué los dedos a su coñito y lo abrí con delicadeza. Chorreaba.</p>
<p>En ese instante abrió los ojos y mirándome, dijo en un susurro:</p>
<p>-Hazlo ya, por favor-</p>
<p>No hizo falta que lo repitiera. Mi boca se acercó a aquella cueva y mi lengua penetró en su interior, quedando pegada a las húmedas paredes como una ventosa, al tiempo que una de mis manos bajaba a mi coñito y comenzaba a acariciarlo. Después, mi lengua empezó a moverse por todos los recovecos, primero lentamente y después a mayor ritmo el sonido de su chapoteo estaba acompañado por la sucesión de gemidos que exhalaba Teresa, y que alternaba con todo tipo de frases soeces invitándome a devorarla. Cuando mi lengua tocó su botoncito y mis labios lo apretaron, le llegó el éxtasis, que se encadenó con el mío, ambos de gran intensidad.</p>
<p>Teresa quiso cambiar de posición conmigo para aplicarme el mismo tratamiento, pero le dije que no. Hice que se pusiera de pie, y le quité la escasa ropa que le quedaba, lo que después hizo ella conmigo. A continuación la tomé de una mano y la arrastré hasta el dormitorio.</p>
<p>Nos tendimos sobre la cama y comenzamos a comernos la boca con voracidad, mientras nos manoseábamos mutuamente por todo el cuerpo.</p>
<p>Aprecié la belleza y consistencia de sus tetas, de tamaño mediano y pezón negro, y no pude resistir la tentación de metérmelas en la boca, devorándolas a base de lamidas y chupeteos.</p>
<p>Poco a poco fuimos buscando la posición idónea para un 69. Mientras yo utilizaba mis dedos para penetrarla y jugar dentro de ella, sentí como su lengua se introducía en mi coño y me devoraba por dentro tal y como yo le había hecho antes, demostrando ser una aventajada aprendiz.</p>
<p>No tardamos en volver a corrernos violentamente, en una auténtica vorágine de frenesí sexual, pero no estábamos agotadas, ni mucho menos. Hice que se pusiera a cuatro patas y mi lengua pasó a lamer el agujerito de su culo, provocando una nueva retahíla de frases obscenas en las que las palabras guarra, puta y zorra dirigidas a mi persona tenían el mayor protagonismo, cosa que me enardecía aun más, animando a mi lengua a seguir con su trabajo empujando con la punta en su agujero hasta llegar casi a sodomizarla. Tardó bastante en correrse, pero finalmente lo hizo, y sin tomar casi respiro, se situó detrás de mí para dedicarme el mismo tratamiento que ella había disfrutado.</p>
<p>Terminamos exhaustas y bañadas en sudor, y pasamos a la ducha, donde nos enjabonamos mutuamente, aprovechando para darnos una nueva ración de caricias.</p>
<p>Comprendí que definitivamente, me gustaban más las mujeres que los hombres, aun sin despreciar a éstos.</p>
<p>Poco después nos despedíamos. Teresa, a sabiendas de que yo aquella noche dormiría sola, se ofreció para mediar ante su marido proponiéndole que hicieran un trío conmigo, algo de lo que estaba segura que no se negaría, pero decliné la tentadora invitación. No quería mantener ningún tipo de relación con hombres en ausencia de mi marido, pero lo que sí le pedí fue que aquella noche, aun siendo día de semana, lo provocase para tener sexo, y se &#8220;olvidase&#8221; de bajar las persianas de la habitación, con lo que yo podría ser espectadora privilegiada desde mi ventana, dándome una buena masturbada mientras admiraba la enorme polla de Benito.</p>
<p>Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>La siesta</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Feb 2010 09:00:05 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Relato porno 12 de febrero del 2010, los mejores relatos porno. La miro dormir, apenas se ha dado cuenta del cambio, del distinto peso del colchón o el peso ligero en la almohada. Ni siquiera que el olor es distinto. Parece dormida, muy dormida, pero sospecho que hay truco, porque su respiración es un poco [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Relato porno 12 de febrero del 2010, los mejores relatos <a href="http://www.queporno.es" target="_blank">porno</a>. La miro dormir, apenas se ha dado cuenta del cambio, del distinto peso del colchón o el peso ligero en la almohada. Ni siquiera que el olor es distinto. Parece dormida, muy dormida, pero sospecho que hay truco, porque su respiración es un poco agitada y las aletas de su nariz se separan con cierta violencia. Además tiene las mejillas enrojecidas, con un rubor sensual, oscuro, terrenal. La observo y pienso que <a href="http://www.webcam.conejitax.es" target="_blank">ella </a>también se siente observada, pero me pregunto si sabe quien es la que le mira.</p>
<p>Juego su juego, de manera que apoyo mi cabeza sobre el codo y la miro. Sé que ella lo sabe y noto que su respiración se ha agitado más. Me llena de esperanza pensar que también sabe que soy yo, que se ha agitado más porque sabe que soy yo. Comienzo el ejercicio de fomentar mi <a href="http://www.webcamxxx.bragax.com" target="_blank">excitación </a>viendo su desnudo, comiendo con los ojos su piel, oscura y en sombra, en la penumbra de la habitación a la caída de la tarde. <span id="more-119"></span>Las persianas apenas dejan pasar unos rayos del sol de poniente, que se han detenido sobre las sábanas revueltas, al lado de sus pies. Y miro los pies descalzos, desnudos, recorro sus pantorrillas, altas y finas, la piel de sus piernas, delicada y brillante por un suave barniz de sudor, su cuerpo, boca abajo, deja ver la rotundidad de sus muslos, el pliegue sereno de sus nalgas, carnales, generosas, más blancas que el resto de su piel, más apetecibles que ninguna otra parte de su cuerpo.</p>
<p>Está doblada sobre su cintura, tan breve, y debajo de su brazo sobresale uno de sus senos, un poco, apenas se aprecia el pezón, oscuro, casi azulado, enredado con su pelo revuelto y esparcido por la almohada, medio tapando la cara. En su juego se sabe mirada y cada vez le cuesta más disimular que duerme. Los párpados se mueven, y es evidente su nerviosismo, y bajo la nariz, tiene un huequito entre ambos picos del labio superior en el que descansa una breve gota de sudor, como en una hoja de rocío. No espero más me puede el impulso de besarla, y me acerco a su labio, robando, absorbiendo, chupando y mi cuerpo se ha acercado casi sin darme cuenta al suyo, de forma agitada, sin yo quererlo ni esperarlo. La beso, le abro la boca con mi lengua y chocan los dientes, y gimo sin querer, de deseo, de ansiedad y de miedo a su reacción. Ha abierto los ojos, como asustada, y con ello me confirma que sabía que era yo, pero sigue jugando su juego de ignorancia, de pudor y provocación absoluta, porque lejos de cortarme su azoramiento, me ha levantado un fuego terrible desde lo más profundo de mi vientre, que sube y me atrapa sin dejar que mi garganta pronuncie las dulces palabras con las que tenía pensado tranquilizarla.</p>
<p>No hay tranquilidad, no hay cuartel, sólo deseo, y cada movimiento que ella hace, cada uno de sus intentos por hablar o cambiar de postura son frenados por mi boca, que se mueve dentro de la suya, tragando sonidos, mordiendo labios, arrastrando su lengua dentro de mí, y no tengo piedad tampoco con su cuerpo. Me he puesto encima, sujeto sus brazos con los míos y sostengo sus piernas enredadas a las mías. Me parece que lucha que intenta zafarse, pero no estoy dispuesta, ni mucho menos a soltar a mi presa. No quiero, así que insisto en mi fuerza, en esta dulce contienda de cuerpos unidos, que se juntan y sueltan, que se aferran y amoldan el uno contra el otro, y abro sus piernas con unos de mis muslos, bajando la mano toco su pelvis, el monte de venus, hermoso y blando y finalmente llego a su vulva, que está tan húmeda que apenas la rozan mis dedos han quedado impregnados de abundante líquido. No hay más juego. Separo mi boca de la suya, roja de tanto mordisco violento, y le digo:</p>
<p>&#8220;-No finjas más, te gusta, también tú me deseas, míra mi mano, mojada de ti&#8221;.</p>
<p>Y me ha mirado, primero con rabia, y luego ha bajado lo ojos, y se ha perdido. Me acerco , despacio, a su oído y le digo:</p>
<p>&#8220;-Hoy serás mi puta, y harás todo lo que te diga, porque quieres hacerlo, porque lo deseas, porque te mueres de ganas. Así que chupa mi mano, y reconoce el sabor de tu coño.&#8221;</p>
<p>Parece, ha puesto cara de echarse a llorar, pero me ha sujetado fuerte, la cintura, y ha chupado mis dedos, cerrando los ojos, absorbiendo, separando y haciendo notar su lengua, y me mareo de deseo y de placer, me aflojo yo ahora, viendo su cara, entre apenada y viciosa. Y mi deseo se hace por momentos más tierno, le busco el cuello, y arrastro mis labios, la punta de mi lengua por el perfil de su garganta, y busco de nuevo su boca, pero mi beso ahora le acaricia, le saluda suavemente, mientras me agito sin querer, mi cintura se mueve buscando un ritmo, que acomodar al suyo. Y también ella se agita debajo de mí, siento su vientre bajo el mío.</p>
<p>Miro la habitación, hay un armario a los pies de la cama, un armario con luna, un espejo grande y viejo, un poco comido por los bordes que refleja lo que está pasando entre las sábanas.</p>
<p>-Vamos allí- le digo, mientras la arrastro a los pies de la cama y la siento en el borde, yo detrás. Veo ahora mi cara inflamada y roja, un poco salvaje, entre su pelo negro y suelto. Tiene una expresión infantil, como de niña enfadada que me hace perder el control. La beso en la cara, en el cuello, en la boca volviendo su cara hacia atrás y miro la imagen repetida en el espejo, que me devuelve, como una tromba, junto a nuestra imagen una nueva oleada de deseo. Miro de frente y nuestros ojos se encuentra en el espejo, está seria, apenas puede respirar, quiere sonreír y no puede, está hermosa, allí sentada, desnuda delante del espejo y de mí. Le digo: &#8220;Abre las piernas, abre tus piernas que vea abrirse tu cuerpo&#8221;.</p>
<p>Y se fue abriendo, despacio, y sonreía ahora sabiendo que cada segundo que pasaba iba aumentando mi deseo, ahora era ella la que mandaba sobre mí, la que se tomaba todo su tiempo para calentarme, la que se sabía dueña de la situación. Y finalmente muestra su coño, perfecto, de pilado, apenas una suave pelusa negra le recubre el monte de venus,.</p>
<p>Sube las piernas, y así se abrirá más, sube las piernas y dobla las rodillas, y míra como es este espectáculo de tu cuerpo abierto. Y después tócate, que yo sepa donde te gusta, cierra los ojos y apóyate en mí, que te vea tocarte, que sepa los lugares donde desencadenar tu placer.</p>
<p>Y en el espejo, un brillo blanco se desprende de su vulva y se derrama entre sus piernas cayendo y mojando la colcha.</p>
<p>Pero verla en el espejo, relajada sobre mí, tocando sus labios, introduciendo su dedo en los precisos lugares de su intimidad fija toda mi atención. Yo también participo, mis dedos vuelan buscando esos mismos lugares, investigando, deslizándose con el increíble jugo que está soltando todo sus sexo. Y me retiro, cae sobre la cama, ahogando gemidos y gritos, respirando fuerte, las piernas abiertas y el sexo ofrecido a mí. Me arrodillo y paso mi lengua por todos esos sitios mojados, recogiendo su suave sabor dulce. Paro y comienzo, paro cuando veo que su agitación es más grande, que sus pezones están erectos, que se los pellizca compulsivamente y que sus pies se estiran buscando, buscando el placer.</p>
<p>No te vas a correr todavía . Quiero que tu excitación suba, que sigas excitada mientras jugamos ahora, las dos juntas, una contra otra, mientras me tocas a mí.</p>
<p>Llora y gime pidiendo que e deje, que la mate de gusto, que le suelte al placer. Pero no cedo. Vuelvo a su cara, y me aprieto contra ella. Sus movimientos son tan violentos, busca tanto el orgasmo que su pelvis me hace daño cuando choca contra la mía.</p>
<p>Y es que no quiero que estalles como una bengala, quiero que sigas caliente después de tu orgasmo, quiero que quede deseo después del placer, por eso vamos a retrasar el momento tanto como podamos.</p>
<p>Me mira casi con odio, o un furor ciego que la lanza contra mi pecho, y me muerde la carne blanca de mis senos y me arruga el pezón con sus dientes, mordisqueando, me hace desfallecer. Es ahora ella la que toma la iniciativa y eso me hace perder el control, me dejo caer sobre la espalda, completamente abandonada a sus manos, a su talle , a su boca y a su fuego.</p>
<p>Y nos juntamos, sus dedos buscan mi sexo, tan húmedo y más caliente que el suyo, y cada uno de sus roces me hace sentir mil aguijones, quiero que penetre mi vagina con sus dedos, que pegue fuerte ahí dentro, se lo digo apenas ahogando un grito, y obedece con furia, y me dice que me matará de gusto, que me hará caer de placer, que me dejará extenuada.</p>
<p>Me muero, apenas puedo ser consciente de todo el placer que me agobia, que me estalla entre sus dedos, que me sube desde el centro de mi cuerpo hasta la garganta, y me anula . Estoy vibrando entera, de los pies a la cabeza, en un orgasmo intenso, largo, repetido, siento que floto y la veo volcada sobre mí. Se arrastra entonces sobre mí, y choca su coño contra el mío, en cada arremetida mi placer sube en intensidad, lo roza con fuerza, y despacio, noto todo sus sexo en contacto con el mío, oigo su voz, me dice cosas que apenas distingo porque son gruñidos bestiales, tacos, insultos, que me encienden.</p>
<p>Y cae exhausta, está ardiendo de ganas de correrse y no ha podido, y me ha visto a mí estallar una y mil veces; está frustrada y la calmo con mi voz, la amanso con besos, con caricias, pero su fuego es un incendio que lo devora todo y quiere que le haga sentir, que le toque su interior, que roce su clítoris, que lo restriegue fuerte y que la mate de gusto, me dice.</p>
<p>Y combino mis dedos en su clítoris y en su interior, y su cintura se curva sus piernas se estiran, y se contrae su cara en un gesto mientras lanza un gemido interminable.<br />
Fuente: todorelatos.com</p>
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