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	<title>Relatos Porno &#187; Hetero</title>
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	<description>Relatos porno y relatos de sexo</description>
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		<title>Saliendo del colegio</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Jun 2010 08:05:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuando me sucedió esto tenia alrededor de los 16 años, en ese entonces yo no era de los clásicos jóvenes a los que les gusta estar de fiesta en fiesta o matarse estudiando, si no que yo me consideraba todo un estudiante promedio. Me encontraba en las fechas muy importantes para la mayoría del planeta, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando me sucedió esto tenia alrededor de los 16 años, en ese entonces yo no era de los clásicos jóvenes a los que les gusta estar de fiesta en fiesta o matarse estudiando, si no que yo me consideraba todo un estudiante promedio.</p>
<p>Me encontraba en las fechas muy importantes para la mayoría del planeta, Navidad y Año Nuevo, ya saben en donde no falta la excusa para sobre pasar el límite de alcohol en nuestro cuerpo o pretender hacer actos dignos de orgías de las que no había quien no hablara en ellas en los últimos días antes de salir de vacaciones.</p>
<p>En ese entonces solo me interesaba una cosa, más bien una persona, Gabriela. Ella era la clásica chava a la que le encantaba andar coqueteando con todos los de la escuela, tenía una reputación no muy buena ya que era de una de las que siempre estaba presente en las conversaciones que se hacían a cerca de tal fiesta o tal culeada que se había dado con Mengano o Perengano. <span id="more-290"></span>Gabriela era una joven un año menor que yo pero que sabía de sexo como una mujer <a href="http://www.bragax.com" target="_blank">webcam xxx</a>, en el vulgo llamada de cascos caídos, y en verdad se daba el gusto ya que tenia con que provocar y tener entre sus largas, hermosas, suaves y bien formadas piernas a cualquiera que ella deseara; su cintura creo que a pesar de aún no tener la suficiente edad para poder presumirla, no media más de 6 centímetros, los cuales daban lugar a unos senos muy bien formados con los cuales cualquier recién nacido se alimentaría de lo lindo ya que además de ser redondos, suaves y bien firmes, casi inmovibles de su lugar aún con el efecto normal de la gravedad, no se le movían a menos que ella lo provocara con sus muy finas manos que al parecer tenían tanta experiencia manteniendo miembros erectos entre ellas como su coño que era una magnifica atracción a la vista de todos aun era apreciado por las mismas compañeras de clase.</p>
<p>Mi mejor amiga, Yadira, sabía muy bien como manejaba a los hombres esta Gabriela y yo en complicidad con Yadira planeamos la forma en que pudiera saborear ese coño que cada que lo veía semidesnudo, en clase de Educación Física, mi pene empezaba acrecer poco a poco hasta que ya no podía disimular mi erección y tenía que salir corriendo de la clase hasta que se bajara ese volcán que me crecía cada que me imaginaba teniendo un sexo inimaginable con mi tan deseada Gabriela.</p>
<p>Así es que Yadira comenzó a divulgar el rumor de había estado fantástico en tal fiesta, y que la había hecho gozar como nunca nadie lo había hecho, una vez enterada Gabriela de tan ingenioso rumor, comenzó a dirigirme la palabra cada que nos veíamos o cruzábamos en el camino, en esos momentos yo pensaba que en verdad iba a poder tener lo que tanto había deseado desde hace tiempo, una ocasión a la salida de la escuela iba como de costumbre platicando con mi amiga Yadira cuando escucho una voz muy tierna que decía mi nombre y cual fue mi sorpresa al ver que era esta Gabriela que me pedía un minuto para hablar supuestamente de algo importante, así que como buena pareja le pedí permiso a Yadira y le di un beso sin nada de malicia en la boca a la vez que le recordaba que me tenía que esperar a la salida para irnos juntos.</p>
<p>En ese momento me sentía tan excitado que lo único que quería era disfrutar ese momento lo más que pudiera, así que le pregunte que deseaba alo cual ella respondió que lo que ella quería no lo podría obtener en ese lugar así que me esperaba en su casa a las 6:30 para poder decirme que es lo que necesitaba. En ese momento me dio un beso muy tierno en la boca y yo sin poder hacer nada le dije que sin falta estaría ahí.</p>
<p>Después de lo sucedido salí corriendo a decirle a Yadira lo que había sucedido y que necesitaba su ayuda ya que a pesar de haber tenido la experiencia de dos o tres culeadas con anteriores amigas, no me sentía lo suficientemente preparado para poder satisfacer a mi mayor anhelo en la vida ene se momento. Llegando a la casa de Yadira me invito directo a su cuarto, al cual pasamos después de saludar a su madre y su hermano menor que ella con la excusa de que realizaremos un trabajo para obtener una calificación extra en matemáticas, la cual era la materia más complicada de entender para ambos.</p>
<p>Ya instalados en su habitación, cerrada por dentro, ella comenzó a besarme de una forma tal que en un segundo ya tenía mi miembro tan erecto como un bat de baseball, ella al darse cuenta de eso comenzó a frotar por encima de la ropa mi pene y su vagina que también ya se le comenzaba a notar algo de humedad sobre la tela del pantalón que lleva esa vez, yo desesperado comencé a quitarle la camiseta a la vez que ella me decía que llevara las cosas con calma y en ese momento me deje llevar por los dulces movimientos de ella hasta tal grado que ya tenía en demasía las ganas de dejar salir toda la leche que traía en ese momento, en el cual ella ya estaba frente a mi lista para recibir toda mi descarga en su muy fina boca. Después de esto nos quedamos conversando del momento que acabamos de pasar, a lo cual ella dijo: &#8211;El rumor que se divulgo en verdad fue verdad—a lo cual yo agradecí y le di las gracias por su ayuda y comprensión, despidiéndome de ella y su familia salí desesperado dirigiéndome a casa de Gabriela.</p>
<p>Llegando a la calle donde vivía Gabriela pude vislumbra que ella también iba llegando del otro lado de la calla así que nos topamos antes de tocar la puerta y me dijo: &#8211;Que bueno que te dejo venir tu novia – a lo cual yo asentí con una muy disimulada risa.</p>
<p>Al entrar dejo sus cosas en una mesita que estaba junto a la puerta acertando mi pensamiento al decir que no había nadie, en ese momento yo me imagine lo mejor que me hubiera pasad en mi corta vida. Me dijo, al mismo tiempo en que se daba vuelta para quedar de frente, ahora si veremos si es verdad, a lo cual yo me quede con la dudad y le pregunte que para que me había citado a lo que ella contesto que nos obvio dejando juntar sus labios con los míos mientras jugueteaban nuestras lenguas muy bien ensalivándonos de tal forma como si estuviéramos comiendo un helado como niños de seis años, entonces decidí tomar la iniciativa prolongando mis acaricias hacia su culito a lo cual ella solo dejo salir un ligero gemido el cual yo tome como un signo de satisfacción.</p>
<p>Así como dos recién casados nos fuimos desnudando dejando gran parte de ropa camino a su habitación, la cual no recuerdo con detalles pero no importa, una vez entrados, la deje caer sobre la cama y la observe por unos segundas, estaba tirada con una mano sobaba su muy bien rasurado coñito mientras que con la otra se alisaba el cabello seduciéndome para que no perdiera más el tiempo e hiciera, lo que supuestamente, mejor realizaba en la escuela, entonces me deje llevar por el momento y comencé a frotar sus senos, que ya he detallado, al a vez que ella seguía dedeando se hoyo ahora impulsada con una de mis manos hacíamos un trabajo simultaneo en su vagina y su culo que ya se sentía lo suficiente apto para poder introducir mi miembro bien parado el cual ella quería tomar entre sus manos mientras seguía estimulando su clítoris para lograr que llegara al orgasmo antes que yo y así no quedaría mal ante la mujer más vivida de la escuela. Hubo un momento en que ella se quedo totalmente quieta sin hacer ni decir mientras yo seguía lamiendo su vaginita de extremo a extremo en todo tipo de direcciones mientras con una mano seguía metiendo y sacando mis dedos de su culo que para este entonces estaba tan rico y húmedo como su coñito y estiraba la otra para saber que aun sentía como yo deseaba que sintiera, en ese momento sentí como me tomaba de la mano con tanta fuerza al momento en que dejaba escapar un muy placentero grito de gusto, y si efectivamente había logrado que llegara a tal orgasmo como para haberme llenado mi boca de sus mis delicioso sabor a sexo que tanto anhelaba.</p>
<p>Pocos segundos después ella entre gemidos y falta de aire me dijo que era su turno y accedí dejando caer sobre la cama cuando ella había tomado mi pene entre sus muy delicadas manos a la vez en que acercaba sus firmes senos cerca del mismo en una maniobra digna de toda una profesional comenzó a masturbar entres esas delicias de senos que tanto había deseado probar y después batir con toda mi leche en un sube y baja de pechos que bordeaban mi pene sentí la necesidad de seguir y penetrar todo eso dentro del ser lujurioso y agradecido cuerpo que ella tenia en ese momento asía que la levante y la puse de espaldas a mi de tal forma que podía ver su culito y su coñito rosado y aun húmedo de esa venida tan maravillosa que la había hecho hacer, y poco a poco comencé a frotar la cabeza de mi pene en su muy apretado pero flexible culo hasta que se la deje ir de un solo empuje en el cual ella dio un pequeño grito de dolor placentero el cual yo calle al tapar la boca con una mano y comenzar a meter mis dedos en su vagina que parecía que estaba apunto de seguir chorreando ese jugo que con tanto gusto había bebido en ese momento lo único que s eme ocurrió fue safarme y tirarme de nuevo a la cama para que ella me montara a su gusto, movimiento que ella entendió a la perfección y de un solo sentón se dejo caer al cual yo respondí con un muy ligero: &#8220;Cielos&#8221;.</p>
<p>En el momento en que ella subía y bajaba le dije que ya no aguantaba más, que tenia que sacar todo lo que tenía para ella, así que deje que ella decidiera la forma de recibir mi marca y lo que hizo fue poner su coño frente a mi boca mientras ella comenzaba darme un sexo oral digno de todo buen sexo en el momento en que yo escupía todo lo que me había dejado esta Yadira, Gabriela no dejo ni un hueco entre su boca y mi miembro por el cual se escurriera algo así que me pude dar cuenta que había degustado hasta la última gota de mi ser.</p>
<p>Después de ese maravilloso sexo me dijo que no tardaban en llegar sus padres que teníamos que bajar a la sala para que nos enteraran ni sospecharan nada así que accedí y baje yo primero en lo que ella se limpiaba todos los jugos que le habían escurrido por sus piernas.</p>
<p>Una vez en la sala no comentamos nada y solo nos dedicamos a comentar sobre los profesores y compañeros. Llegando la hora de cenar me despedía de la familia y salí corriendo a casa en donde lo único que quería era llegar a dormir y descansar de un día tan ajetreado.</p>
<p>Desde la tarde en que tuve el mejor sexo de mi vida no volvía a dirigir una palabra con Gabriela y Yadira se convirtió en mi novia durante casi tres años en los cuales nos satisfacíamos y vivíamos las mejores tardes de sexo que jamás me haya imaginado con alguna pareja.</p>
<p>Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Me comistes y me gusto</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Jun 2010 09:00:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Te miré fijamente a los ojos y te pedí con un dulce susurro: &#8220;Ven mi vida, abrázame, besa mi boca, acaricia mi piel&#8230;mi cuerpo es todo tuyo&#8221;. Tú hiciste lo que sensualmente te susurré y después de desnudarme lentamente, me tumbaste en la cama boca arriba y con esa voz tan varonil que me enloquece, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Te miré fijamente a los ojos y te pedí con un dulce susurro: &#8220;Ven mi vida, abrázame, besa mi boca, acaricia mi piel&#8230;mi cuerpo es todo tuyo&#8221;.</p>
<p>Tú hiciste lo que sensualmente te susurré y después de desnudarme lentamente, me tumbaste en la cama boca arriba y con esa voz tan varonil que me enloquece, me dijiste:</p>
<p>¡Mi niña, te voy a comer entera!.</p>
<p>Mientras veía como te desnudabas, yo tocaba mis tetas, las sobaba sin parar&#8230;con los dedos índice y pulgar de ambas manos pellizcaba suavemente mis pezones; erectos, muy duros, deseando una lengua caliente y voraz que los chupara: la tuya. Me dijiste con voz apasionada:</p>
<p>¡Me encanta chuparte y acariciarte toda; pasar mis dedos por todo tu cuerpo&#8230;por todos los rincones de tu cuerpo, hasta llegar al último pliegue de tu piel!.<span id="more-278"></span></p>
<p>Cuando te desnudaste por completo te tumbaste a mi lado, de costado y fuiste bajando hasta llegar a los pies&#8230;me cojiste uno (el izquierdo) y me pasaste la lengua por los dedos -primero todos juntos- y luego metiste en tu boca mis cinco deditos de las pies uno a uno.</p>
<p>Subiste besándome la pierna y al arribar a la cadera me la separaste&#8230;me besaste y lamiste los muslos por dentro y los mordiste suavemente; me pasaste la lengua por las ingles y seguiste subiendo dándome pequeños besitos por la tripita hasta que metiste tu lengua en mi ombligo.</p>
<p>Yo sólo gemía y suspiraba con <a href="http://www.bragax.com" target="_blank">videos xxx</a>.</p>
<p>Te pusiste encima de mí pasando una pierna a cada lado de mis caderas y continuaste subiendo besándome hasta llegar a mis pechos&#8230;</p>
<p>Sujetaste mis brazos para que no pudiera moverme y a continuación bajaste tus labios para lamer y besar mis suaves tetitas.</p>
<p>Abriste tu boca del todo para meterte un pezón dentro y me mordiste fuerte hasta hacerme gritar:</p>
<p>¡Ayyyyyyyy!.</p>
<p>Noté como tu polla se metió entre mis piernas y me rozó los muslos. Yo las cerré para apretártela entre ellos y te la acaricié, mientras tú no dejabas de lamerme los pezones y de chupármelos&#8230;</p>
<p>Al tener tu polla así cogida, te hice una paja muy sensual. Oí tus placenteros gemidos.</p>
<p>Me moví un poco y bajé mi cuerpo para que, tu cada vez más duro pene rozara mi rajita, cerré las piernas más fuerte y así me acariciaste entre los muslos y el chocho&#8230;</p>
<p>¡Mmmm. que gran placer!.</p>
<p>Me mordiste con fuerza el cuello y me hiciste un chupón; me miraste a los ojos y me dijiste:</p>
<p>¡Dame un beso&#8230;dame tu lengua!.</p>
<p>Tu lengua buscó la mía desesperadamente y al encontrarla me besaste con fuerza; tu caliente lengua entró entera dentro de mi boca y saboreó y paladeó nuestros sabores.</p>
<p>Nos dimos un beso largo y húmedo. Yo, con un hilo de voz te pedí:</p>
<p>¡Chúpame el coñito!.</p>
<p>Los dos, al mismo tiempo dimos un alarido de gusto. Me dijiste:</p>
<p>¡Quiero metértela toda y luego sacártela para comerte el chocho!.</p>
<p>Al oírte tuve un orgasmo fortísimo; colocaste la punta de tu enorme falo en la entrada de mi cueva y dando un empujoncito suave, me entró la punta&#8230;muy caliente y dura.</p>
<p>Con otro empujón más fuerte me la fuiste metiendo poco a poco hasta que por fin me la hincaste entera dentro de mi.</p>
<p>Empecé a correrme como una cascada&#8230;</p>
<p>Yo no podía moverme pues seguía sujeta por los brazos, pero con un ágil y rápido movimiento me diste la vuelta y ahora yo estaba encima tuya. Me pediste:</p>
<p>¡Sacátela y sube hasta poner el coñito sobre mi boca!.</p>
<p>Me lamiste toda la rajita, pasaste la lengua entera por el coñito y separando los labios mayores con tus dedos, metiste la punta de la lengua dentro de mí lamiéndome de arriba a abajo hasta llegar a mis labios menores.</p>
<p>Tu lengua me lamió todo el chocho.</p>
<p>Estaba disfrutando como nunca y con un grito entrecortado te pedí:</p>
<p>¡Cariño, méteme un dedo también en el culo!.</p>
<p>Pasaste tu dedo corazón por la rajita del culo hasta llegar a mi ano. Al llegar ahí me lo acariciaste y luego me lo diste para que lo chupara y lo mojara en saliva; yo te obedecí y lo ensalivé mucho. Me dijiste con voz triunfal:</p>
<p>¡Voy a metértelo en el culo hasta dentro!.</p>
<p>Yo suspiré muy fuerte al sentir tu dedo por el ojete y me estremecí como loca al notar como me lo apretabas e ibas introduciendo la yema de tu dedo.</p>
<p>Mi culito estaba deseando que lo metieras y poco a poco se fue abriendo hasta que te llegó al nudillo. Al mismo tiempo lamías en círculos el clítoris&#8230;</p>
<p>En ese momento yo sólo jadeada y me moría de placer.</p>
<p>Casi sin darme cuenta volví a correrme y con voz dulce te rogué:</p>
<p>¡Penétrame otra vez, por favor!.</p>
<p>Tú me sonreiste y después de besarme muy suavemente me cojiste por la cintura y de un envite me la metiste entera&#8230;hasta el fondo.</p>
<p>Juntos dimos un grito y tú me dijiste a continuación:</p>
<p>¡Hoy eres más mía que nunca: mi polla está en tu chocho, mi dedo en tu culo y mi lengua en tu boca&#8230; que rico te estoy follando por todos lados!.</p>
<p>Con un giro volviste a cambiar de postura y otra vez estabas encima de mí&#8230;yo totalmente abierta de piernas. Sentía como tu dedo se movía dentro de mi culito, como tu pene me acariciaba toda la vagina y como tu lengua entraba entera dentro de mi boca hasta la garganta.</p>
<p>Noté como tu pene palpitaba dentro de mi coñito y supe que ibas a explotar de un momento a otro. Me susurraste:</p>
<p>¡Mi cielo, no puedo mas. Necesito eyacular&#8230;Recíbeme!.</p>
<p>A lo dos al segundos, sentí en mi interior una oleada de semen&#8230;</p>
<p>Tu leche salió a borbotones; caliente, muy espesa, quemándome por dentro, pero no me importó porque tu semen es mi mejor vitamina y me da la vida&#8230;</p>
<p>Me inundaste de tu leche deliciosa, te vaciaste dentro de mí y me dijiste:</p>
<p>¡Que rica nuestra mezcla&#8230;leche y miel, un cocktel delicioso, el más sabroso!.</p>
<p>Al oirte decir esto, te sonreí; te pedí que salieras de dentro de mí y que te pusieras de pie.</p>
<p>Después de tí yo también me levanté de la cama y al hacerlo me cayeron todos nuestros jugos por los muslos, me froté con una mano y me chupé los dedos&#8230;</p>
<p>Tú no dejabas de mirarme y en voz bajita casi me suplicaste:</p>
<p>¡Hazme una felación!.</p>
<p>Me arrodillé ante tí y te chupé la polla con deseo, pero muy suave y lentamente.</p>
<p>Te limpié con mi lengua lamiendo tu pene&#8230;sin dejar de mirarte.</p>
<p>Al despedirnos me abrazaste con fuerza y volviste a besar dulcemente mis labios y mirándome fijamente a los ojos me susurraste:</p>
<p>¡Es divino estar contigo. Eres mi diosa y te adoro!.</p>
<p>¡Gracias por esta tarde tan maravillosa!.</p>
<p>Yo te devolví ese maravilloso beso y con una sonrisa te dije: &#8220;Y tú el mejor amante que tengo&#8221;.</p>
<p>Dedicado a tí, mi tesoro.</p>
<p>Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>La inspeccion fiscal</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Jun 2010 16:26:17 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[A las 10:25 Jenny entró en el edificio de Hacienda. Preguntó a la chica que estaba en recepción, la cual respondió mecánicamente: &#8220;¿Inspección fiscal? Octava planta&#8221;. Se encaminó al ascensor y, mientras subía, trató de controlar sus nervios. Jenny tenía 23 años, aunque aparentaba algunos más. Había nacido en Ecuador y residía en España desde [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A las 10:25 Jenny entró en el edificio de Hacienda. Preguntó a la chica que estaba en recepción, la cual respondió mecánicamente: &#8220;¿Inspección fiscal? Octava planta&#8221;. Se encaminó al ascensor y, mientras subía, trató de controlar sus nervios. Jenny tenía 23 años, aunque aparentaba algunos más. Había nacido en Ecuador y residía en España desde hacía algo más de un año. Tenía la piel muy blanca y el pelo negro ensortijado. Ni alta ni baja (rondaba el metro setenta), sus formas eran contundentes, típicas de las mujeres latinas del otro lado del Atlántico: pechos rotundos y generosos, caderas amplias, trasero redondo. En una palabra, curvas. Su rostro mostraba siempre una expresión enérgica, típica de aquellas personas acostumbradas a luchar cada día. Vestía unos tejanos ajustados, una camiseta de colores vivos, algo escotada, y zapatos de verano. En su bolso llevaba la carta que había recibido la semana anterior, en la que el Técnico de Hacienda Francisco G. la emplazaba a presentarse allí, aquel lunes del mes de junio, a las 10:30 de la mañana.<span id="more-276"></span></p>
<p>Respiró hondo al llegar a la puerta que ponía el nombre del tipo que la había citado. Una sensación <a href="http://www.bragax.com" target="_blank">xxx</a> de desasosiego estaba instalada en su estómago. Para ella todo el aparato estatal (burocracia, policía, gobierno, etc.) eran enemigos potenciales. Tenía sus papeles en regla y un contrato de trabajo válido, pero a fin de cuentas no era más que una de tantas inmigrantes, siempre expuesta a ser expulsada en cualquier momento. La puerta estaba entreabierta, pero ella tocó con los nudillos y fue respondida por un escueto &#8220;entre, por favor&#8221;. Forzando un ademán decidido, Jenny se introdujo en aquel pequeño pero acogedor despacho.</p>
<p>Tuvo que reprimir una exclamación de sorpresa cuando vio al tipo en cuestión. Esperaba encontrarse con un hombre mayor, tal vez calvo, gordo, trajeado y de vuelta de todo. En lugar de eso vio a un chico que parecía no haber cumplido aún los 30, delgado, moreno, bien peinado, y vestido con una camisa color salmón, pantalones chinos claros y zapatos náuticos. Estaba de pie, buscando algo en el cajón metálico de un archivo y a su espalda había un amplio ventanal. Ella dijo rápidamente:</p>
<p>Buenos días. Soy Jennifer H. Creo que estabamos citados a esta hora.</p>
<p>Si, por supuesto. Haga el favor de sentarse -respondió él, señalando con su mano las dos sillas libres, situadas una junto a la otra, que había en aquel despacho.</p>
<p>Ella se sentó al otro lado de aquella mesa, en la que no había fotografías ni nada por el estilo. Solo había papeles, carpetas, un teléfono, un calendario y varios bolígrafos y plumas. En una mesa auxiliar, a la derecha, había un ordenador encendido, con su correspondiente impresora. Cuando él la miró detenidamente, ella sintió la profundidad de aquellos ojos marrones y bonitos. Jenny supuso que tendría que esperar un rato, ya que aquellos tipos siempre estaban muy ocupados y gustaban hacer esperar a la gente. Pero no fue así, ya que fue directamente al grano. Se sentó en su sillón, al otro lado de la mesa, y comenzó diciendo:</p>
<p>Hemos apreciado varias irregularidades en su declaración de la renta, la correspondiente a 2003 -dijo en un tono de lo más cordial.</p>
<p>Ella se limitó a asentir con la cabeza, pero no dijo nada. Aquel tipo debía ser un experto en la materia, así que si él decía que las cosas eran así no valía la pena llevarle la contraria. La verdad es que ella no tenía ni tiempo ni ganas para ocuparse de esos asuntos, demasiado absorbida por su trabajo y por estirar al máximo lo que ganaba. Tenía que vivir, pagar el alquiler y enviar dinero a su país, donde había dejado a su hijo al cuidado de su madre. Esperaba poder traérselo pronto, pero no lo haría hasta que ella no estuviese suficientemente asentada en aquel país. Su declaración de la renta la había hecho una compañera de trabajo, que por lo visto no sabía demasiado del tema. Interrumpió sus pensamientos cuando escuchó:</p>
<p>Hay unos cuantos errores de bulto y deducciones que usted ha puesto y que no sé entiende a que vienen. Merece un tirón de orejas por esto.</p>
<p>¿Por qué me quiere usted jalar por las orejas? -preguntó Jenny sin perder la compostura, con aquel dulce acento típico del otro lado del charco.</p>
<p>Pudo apreciar que el tipo que estaba sentado al otro lado de la mesa sonrió divertido por aquel comentario. Pero ella no estaba para bromas. La corrección del trato de aquel tipo había hecho que se relajase algo, pero seguía en guardia, deseando que aquello acabase cuanto antes. Por eso dijo:</p>
<p>Vamos, que debo pagar más dinero ¿no es así?</p>
<p>Me temo que sí -respondió él, clavando su mirada en los ojos de ella-. Esta es la cantidad exacta que debe usted abonar a la Agencia Tributaria -añadió, entregándole un papel con cifras y conceptos.</p>
<p>Jenny sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo cuando vio aquella cifra. Era una cantidad respetable y, evidentemente, no disponía de ese dinero, ni podría tenerlo antes de varios meses. Y eso a costa de reducir lo que enviaba a su hijo y de hacer grandes equilibrios. No podía contar con su novio, el cual trabajaba poco, ganaba poco y gastaba mucho. Notó como sus manos sudaban ligeramente y preguntó:</p>
<p>¿Para cuando debo pagar esto?</p>
<p>Tiene un plazo de 20 días, contados desde hoy -respondió aquel tipo, con un tono amistoso.</p>
<p>No puede ser. No tengo ese dinero -dijo ella, secamente.</p>
<p>Lo siento señorita, pero las cosas son así. No se lo tome como algo personal, pero mi deber es impedir que se infrinjan las leyes tributarias -replicó él, recostándose en su sillón.</p>
<p>¡Para usted es muy fácil decir eso! -gritó ella, arrojando sobre la mesa el papel-. Yo no tengo dinero, tengo un hijo en mi país y gano poco ¿sabe?</p>
<p>No puedo hacer nada al respecto. Si no paga en el plazo estipulado, se remitirá el expediente a la justicia y se procederá a la vía de apremio.</p>
<p>Cuando escuchó la palabra &#8220;justicia&#8221; a ella se le puso la carne de gallina. Tenía que hacer algo, cualquier cosa, para impedir aquello. Observó un instante a aquel tipo que se lo estaba haciendo pasar tan mal. Se dio cuenta de que él miraba alternativamente a sus ojos y a sus pechos. No sabía si era por el aire acondicionado que había allí o por la tensión nerviosa del momento, pero lo cierto es que sus pezones estaban duros como piedras, marcándose provocativamente en su camiseta. Se sintió un poco avergonzada por ello, pero estaba segura de que aquel detalle no había pasado inadvertido a su interlocutor. Decidió ser más audaz, apoyó sus antebrazos en la mesa, inclinó su cuerpo hacia delante, de modo que su canalillo quedase bien a la vista y dijo:</p>
<p>Seguro que hay algún modo de arreglar esto. Es decir, que mi expediente se quede en algún cajón y se demore unos meses el procedimiento ¿no?</p>
<p>¿A qué se refiere usted?</p>
<p>A que haré lo que usted quiera, y me refiero a todo lo que usted quiera -la palabra &#8220;todo&#8221; la remarcó claramente.</p>
<p>Escrutó la cara de él, pero para su disgusto no hubo ninguna reacción. Aquella cara de chico joven -aunque por su cargo no podía ser tan joven como aparentaba- no movió ni un músculo. Jenny esperaba algún efecto por su osado comentario, tal vez un gesto de disgusto, tal vez una sonrisa, quizás un ademan de excitación. Pero nada de eso se produjo. Ella estaba a punto de perder los nervios. Era una chica romántica y fiel. Quería a su novio, pese a que a menudo sospechaba que se había equivocado al elegir, pero nunca pensó en serle infiel. Así que su voz se crispó ligeramente.</p>
<p>¿Cuál es el problema? ¿No te gusto? ¿O tal vez estás casado?</p>
<p>No, no es ninguna de esas dos cosas -fue la suave y escueta respuesta que obtuvo a sus preguntas.</p>
<p>La serenidad de aquel hombre la estaba empezando a desesperar. Sus manos seguían sudando, pero trataba de parecer serena, mientras intentaba descubrir algún signo de debilidad del que ahora era su oponente.</p>
<p>Te aseguro que no te arrepentirás, las latinas somos muy buenas amantes -añadió, con voz melosa.</p>
<p>¿Tan desesperada es tu situación? -quiso saber él, en un tono neutro.</p>
<p>Al llegar a ese punto los dos habían empezado a tutearse, sin darse cuenta, y sus miradas se sostenían en los ojos del otro.</p>
<p>Lo es, de verdad, de no serlo no me habría rebajado a esos extremos. Discúlpame, por favor.</p>
<p>Por primera vez desde que estaba en ese despacho, Jenny notó como aquellos ojos profundos que la miraban se volvían algo más suaves. Entonces escuchó lo que quería oír:</p>
<p>Está bien, espero no tener que arrepentirme de ello, pero no empezaré a tramitar el expediente hasta dentro de tres meses. Por lo tanto tienes tres meses y veinte días para ponerte el día, ¿de acuerdo? -dijo él, anotando en una hoja las fechas exactas.</p>
<p>El gesto de Jenny se relajó, ya lo había conseguido. En su boca se dibujó una sonrisa de oreja a oreja, que se reflejó en el rostro de aquel hombre que acababa de hacerle aquel favor tan grande.</p>
<p>Me gustaría agradecerte lo que acabas de hacer por mí. ¿Estás libre para comer? -dijo ella, casi sin pensar.</p>
<p>Sí, claro. Salgo de aquí a la una y media.</p>
<p>Esta es mi dirección -añadió ella, mientras anotaba en un papel-. Te espero a eso de las dos. Por cierto ¿te gusta el picante?</p>
<p>Me encanta, es uno de los pocos vicios que me quedan -respondió él, en tono divertido.</p>
<p>Entonces te encantará algún plato típico de mi país.</p>
<p>Se levantó de aquella silla, en la que había estado sentada casi media hora, y se despidió:</p>
<p>Muchísimas gracias por todo. Te estoy muy agradecida de verdad.</p>
<p>No me des las gracias. Y por favor, acuérdate de la fecha del pago, no quisiera que volviésemos a tener que pasar por esto, ¿de acuerdo?</p>
<p>No se me olvidará -dijo ella, mientras se estrechaban la mano, a modo de despedida.</p>
<p>Cuando salió a la calle, respiró profundamente. Tenía unos meses para reunir el dinero necesario y lo haría, aunque tuviese que buscar otro trabajo adicional. Pero una duda rondaba por su cabeza: ¿por qué demonios le había invitado a comer? No hubiera sido necesario, ya había logrado lo que quería antes de la invitación. De camino a casa, en el autobús, recordó la excitación y los estímulos que había tenido mientras hablaba con él. En aquel momento lo había achacado a los nervios, pero ahora ya no estaba segura. Además había sido una imprudencia invitarle a su casa, su novio podía aparecer por allí en cualquier momento y era un tipo extremadamente celoso. Pero ya no había vuelta atrás: por nada del mundo anularía aquella cita, ya que el tipo podría sentirse ofendido y a lo peor decidía dar curso inmediato de nuevo a su expediente. En fin, pensó Jenny, ser impulsiva también tiene sus desventajas.</p>
<p>Llegó a casa a eso de las once y media. Una rápida ojeada en su nevera le permitió decidir el menú que iba a preparar: arroz con vegetales de primero y carne con legumbres de segundo, ambos platos condimentados con salsa Tabasco. También había una botella de vino tinto. Se puso manos a la obra y a la una y media ya estaba todo listo. Después entró en la ducha. Se peinó con cuidado y se vistió con otra camiseta, color malva sin dibujos, y con unos pantalones negros. Tras mirarse la espejo descartó la idea de maquillarse, ya que le pareció que estaba guapa y no quería exagerar.</p>
<p>Encendió un cigarrillo y se asomó a la ventana, mientras fumaba. Cada vez estaba más arrepentida de aquella absurda idea. Por un lado, tal vez había dado la impresión de ser una puta, que invitaba a su casa a un desconocido, sin más. Por otro lado, ella se conocía. Pese a ser fiel y romántica, también era ardiente y fogosa. Sobre todo si el tío le gustaba y, estaba claro que él era suficientemente atractivo. Aunque a lo mejor todo quedaba en nada. Sí, seguramente él no vendría. Aceptó la invitación para quedar bien, pero no aparecería a comer con una chica extranjera, de economía nada boyante y a la que acababa de echar un rapapolvos esa misma mañana. En ese momento un coche rojo, deportivo, aparcó en la acera de enfrente. Le reconoció al instante, con su camisa salmón. Cuando sonó el timbre del portero automático, ella abrió sin preguntar.</p>
<p>Dos minutos después ya estaban los dos juntos en el piso. Jenny trató de mostrarse educada pero distante, deseando que el tiempo pasase rápido. Pero por más que lo intentó, no pudo. ¿Por qué demonios aquel tipo era tan encantador y tan guapo? Ella era cálida por naturaleza y no sabía mostrarse fría, al menos no con alguien como él. Comieron con buen apetito, especialmente él, mientras charlaban de temas variados. Cuando llegaron a los postres, Jenny ya no se hacía ilusiones de que aquello fuese a acabar con una simple comida. Una de sus amigas decía siempre que el morbo de la infidelidad no tenía comparación con nada. Ella no lo había probado nunca, pero dado que era una chica de sensaciones, el hormigueo que sentía por todo el cuerpo indicaba bien a las claras que allí iba a pasar algo.</p>
<p>Y, evidentemente, pasó. El primer beso entre ellos surgió sin que ninguno de los dos tomase la iniciativa, cuando estaban tomando café en el sofá del salón. Fue algo natural, sin forzar. Pero después de ese beso pareció como si un dique se hubiese roto. Toda la pasión contenida desde la mañana se desbordó en ese momento. Jenny descubrió que aquel funcionario de apariencia fría tenía su lado fogoso. ¡Y vaya si lo tenía! El masaje que dio a sus tetas, por encima de la camiseta, fue delicioso. Tanto que ella decidió agradecérselo desnudándose sensualmente ante él. Sus prendas fueron cayendo una a una, hasta quedar totalmente desnuda, mostrando orgullosa toda su feminidad, con sus pechos de la talla 95, su cintura estrecha y apretada, sus caderas apetecibles y generosas, su sexo cubierto de un vello rizado, pero muy recortado, y unas piernas largas y bien torneadas.</p>
<p>Se acercó despacio a donde él estaba sentado, para darle tiempo de gozar del suave balanceo de sus pechos, que subían y bajaban rítmicamente al ritmo de su respiración. Totalmente desinhibida, se plantó frente a él, con las piernas bien abiertas y un ligero balanceo de caderas. Ya no se trataba de convencer a alguien de la agencia tributaria para que hiciese la vista gorda ante sus irregularidades fiscales, sino que se trataba de deseo puro y duro. Un deseo que ardía dentro de ella y que la empujaba a seguir adelante, por más que no fuese necesario. El técnico de hacienda aceptó su invitación, posando sus manos sobre sus firmes y duras nalgas, atrayendo aquel sexo mojado hacia su boca. Se perdió en aquella caliente entrepierna, lamiendo con una habilidad que provocó espasmos por todo el cuerpo de ella.</p>
<p>Jenny miró al techo, entornó los ojos y posó sus manos sobre la nuca de él, apretando aquella boca contra su vagina, al tiempo que sus caderas empezaron a rotar con suavidad. Al minuto tuvo un orgasmo, ¡pero qué orgasmo! El placer ascendió por su espina dorsal con una intensidad que ella no recordaba. Quedó con las piernas temblando y con su sexo destilando abundantes jugos, que iban a parar a la boca de su nuevo amigo. La recostó con suavidad, casi con ternura, en el sofá, dejando que recuperase el ritmo de su respiración, aprovechando esa pausa en el asalto para desnudarse sin prisa. Cuando el corazón de Jenny hubo ralentizado un poco el ritmo de sus latidos, se lanzó sobre la polla del tío, dispuesta a devolverle el favor. Ella era una chica agradecida y tenía varias cosas que agradecerle: un buen trato fiscal y un orgasmo maravilloso.</p>
<p>Se la chupó con maestría, ni muy deprisa ni muy despacio, haciendo que él disfrutase de cada momento. Cuando estuvo dura como el hierro, ella se incorporó del sofá y se dispuso a sentarse sobre ella. Separando bien las piernas, condujo aquel duro miembro masculino hasta la entrada de su sexo y empezó a introducírselo despacio. Se la metió centímetro a centímetro, disfrutando de aquel lento proceso que provocaba que todas las terminaciones nerviosas de su intimidad emitiesen pequeños calambres dentro de ella. Cuando la tuvo clavada del todo, pasó sus manos por detrás del cuello de él y empezó a moverse arriba y abajo, con una estudiada lentitud. Alargó la lengua y encontró otra lengua juguetona, que vibraba contra la suya. Esa sensación, unida a la deliciosa fricción que sentía en su interior, provocó que sus gemidos aumentasen de intensidad. Sus magníficas nalgas ejecutaban un movimiento perfecto, temblando ligeramente en cada acometida como si fueran dos deliciosos flanes.</p>
<p>Cuando las manos de él se colocaron sobre sus suaves senos, sintió que las sensaciones se disparaban dentro de ella. Cabalgó con más rapidez notando como el placer crecía dentro de ella. Algo explotó dentro de ella, mientras gritaba sin ningún pudor y reclinaba la cabeza hacia atrás, con las manos apoyadas en la rodillas de él. Su amigo no tardó en seguir su ejemplo, ya que la deliciosa presión de la vagina de Jenny sobre su miembro obró milagros. Por si acaso la sacó unos segundos antes, tumbó a la chica en el sofá y eyaculó copiosamente sobre aquellas apetecibles y blancas tetas. A Jenny le encantó aquella cálida sensación y, con los ojos cerrados, extendió aquella cremita por sus grandes pezones. Un tierno beso en los labios fue la culminación de aquel placentero asalto.</p>
<p>Media hora después estaban despidiéndose en la puerta. Se habían intercambiado los teléfonos y a ninguno de los dos les cabía duda de que no sería la última vez que iban a verse. En los tres días siguientes Jenny rompió con su novio y encontró un trabajo de camarera, que serviría para aumentar sus ingresos. Al cuarto día, viernes, recibió una llamada del tipo de hacienda. Al principio tuvo miedo: tal vez los superiores de su amigo se habían enterado de aquel asunto. Sin embargo todo se redujo a una cita en una cafetería del centro de la ciudad. Jenny acudió, con una alegría que apenas sí podía disimular. Él estaba esperándola ya, pese a que ella llegó cinco minutos antes de la hora. Se saludaron con un beso en los labios.</p>
<p>Quería hacerte un regalo -dijo él rapidamente.</p>
<p>¿De qué se trata? -quiso saber ella, con una radiante sonrisa en los labios, que dejaba ver unos dientes blancos y perfectamente alineados.</p>
<p>Sin mediar palabra él le dio un trocito de papel rectangular. Era un talón bancario. La cantidad que figuraba en él era exactamente la misma que Jenny debía entregar a la agencia tributaria.</p>
<p>¿Por qué haces esto? -quiso saber ella.</p>
<p>¿Quieres saber la verdad?</p>
<p>Dímela, por favor -suplicó ella.</p>
<p>Porque me gustas y me apetece hacer el amor contigo, pero sin que te sientas obligada a ello. Con ese cheque te libras de problemas, así que si no quieres volver a verme estás en tu derecho.</p>
<p>Jenny lo escrutó durante unos largos segundos. Aquel tipo sabía que ella no se iría con el cheque, sin más. Desde luego conocía bien a las personas. Miró pausadamente su reloj de pulsera y dijo:</p>
<p>Son casi las nueve. ¿Me invitas a cenar a tu casa?</p>
<p>Por supuesto, será un placer -contestó él con una media sonrisa.</p>
<p>Cuando se encaminaban al apartamento de él, sentada en el cómodo y suave asiento de cuero del deportivo, Jenny se felicitó por su suerte. Aquel tipo era una especie de ángel de la guarda, ya que había resuelto sus problemas sin pedir nada a cambio. Aunque ella le iba a dar todo, por la sencilla razón de que después de aquello no podría ni querría regatearle nada. Estaba contentísima, casi eufórica, con un fin de semana excitante por delante.</p>
<p>A su lado, conduciendo el coche, la mano de Francisco acarició con suavidad la empuñadura de cuero de la palanca de cambios. Su expresión era de serenidad, pero en su interior saboreaba las mieles del éxito. No era para menos. En el plazo de un año era la cuarta mujer que caía en sus redes. Primero fue Marta, propietaria de una importante tienda de ropa femenina, a la que había pillado con facturas falsas, en cantidad suficiente para empapelar la fachada de El Escorial. Era una mujer madura, que rozaba la cuarentena, separada y con una experiencia fuera de dudas en temas de sexo. Hacía unas mamadas deliciosas y aportaba ese punto de morbosa veteranía. Después vino Rocio, una fascinante abogada de 35 años, casada, que sorprendentemente trató de evadir al fisco una cantidad nada despreciable. El principal ingrediente de ella consistía en que, al estar casada, se creaba a su alrededor un ambiente de emocionante infidelidad. La tercera fue Sara, una chica de 27 años, de aspecto roquero y atrevido, que tenía uno de los pubs de moda de aquella ciudad, pero que no pudo hacer nada ante el cúmulo de pruebas que él tenía referentes al impago del impuesto de sociedades en los últimos dos años. Era la más fogosa de las tres y después de estar con ella daba la impresión de que un maremoto había pasado por la cama.</p>
<p>Estas tres mujeres le habían salido gratis, ya que no había iniciado ningún expediente sancionador contra ellas. El caso de Jenny, que pasaba a ser la benjamina del grupo, fue algo distinto. Aquí le tocó pagar algo, pero estaba seguro de que valía la pena y, además, su situación económica desahogada se lo permitía. Con ella tal vez tendría suficiente variedad de mujeres con las que saciar su fuerte apetito por el sexo opuesto, al tiempo que podría disfrutar de los pequeños detalles, de forma y de fondo, con los que cada una podía sorprenderle. No tenía claro si era por agradecimiento, por el temor a hacienda o por su capacidad de seducción con las mujeres, pero lo cierto es que ninguna de ellas le había regateado nada en el plano sexual durante los últimos meses. Y no fingían, eso era seguro.</p>
<p>Con ninguna de las cuatro había empleado el chantaje. Se había dado cuenta de que bastaba con mostrar una imagen de funcionario serio e incorruptible, que se limitaba a enunciar las consecuencias derivadas de la infracción fiscal correspondiente. El resto venía rodado. Ellas se asustaban o se enfadaban, y él empezaba a mostrarse condescendiente a pequeñas dosis. El resultado era siempre el mismo: acababan acostándose con él, eternamente agradecidas por el favor que les había hecho y disfrutando de lo lindo. Por supuesto, ninguna de ellas sospechaba que había otras mujeres en su misma situación.</p>
<p>A fin de cuentas, pensó, la semana tiene suficientes días como para poder disfrutar de las cuatro. De momento hoy tocaba Jenny. Sería emocionante, lo mismo que lo había sido con las tres anteriores, descubrir las virtudes de la chica, su carácter, su fogosidad, su grado de atrevimiento, aunque a partir del lunes buscaría variedad en las otras tres. La sonrisa que se dibujaba en el rostro de la chica ecuatoriana le indicaba que con ella iba a tener sexo fijo durante una buena temporada. Y, desde luego, la chica no apuntaba malas maneras.</p>
<p>Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Follando con dos compañeras en el trabajo</title>
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		<pubDate>Wed, 19 May 2010 21:35:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Relato porno del 19 de mayo del 2010. Todo el fin de semana me lo pase viendo una y otra vez el video grabado por Susana, perdí la cuenta de la veces que me corrí viendo el espectáculo sexual <a href="http://www.bragax.com/el-jefe-de-vacaciones-esquiando-y-ellos-follando-en-la-oficina" target="_blank">xxx</a> de mis dos compañeras de trabajo. Ya el domingo por la tarde estaba sin fuerzas, exhausto de tanto hacerme pajas a la salud de Debla y Susana, por lo que decidí ducharme y acostarme para estar despejado el lunes en el trabajo.</p>
<p>Llego el lunes, me levante, desayune y cogí el coche para ir al trabajo, por el camino me venían a la cabeza las imágenes del video como si fueran diapositivas que pasaban una y otra vez por mi cabeza -Susana comiéndole el coño a Debla, Debla penetrando por el culo a Susana con aquella polla plástico- , estaba empezando a ponerme de nuevo cachondo y el día solo acababa de empezar.</p>
<p>Una media hora después de salir de casa llegué al trabajo, todo estaba como siempre, me senté en mi sitio a esperar la llegada de mis dos musas. La primera en llegar fue Susana que estaba como siempre arrebatadora con cualquier cosa que se pusiera, entró con su contoneo habitual y me dedico una de sus maravillosas sonrisas de camino hacia su mesa. Al rato llegó Debla también muy guapa, y se dirigió hacia su despacho no sin antes buscar con la mirada a Susana. Estaba claro que se había establecido un vínculo entre ambas mujeres después de lo sucedido entre ellas.<span id="more-235"></span></p>
<p>El día transcurría con normalidad e incluso con aburrimiento, yo me dedicaba a observar a ambas mujeres, sobre todo cuando coincidían juntas, notaba una cierta complicidad entre ellas. Se hablaban de forma muy cariñosa y se miraban de forma especial. Daba gusto verlas a las dos juntas y hacía que el día pasara más rápido.</p>
<p>El martes siguió con la misma tónica del lunes, pero el miércoles note algo extraño entre ambas, estaban distantes, se evitaban la una a la otra. En especial note a Debla como muy seria y preocupada por algo. El resto de miércoles me lo pase intrigado hasta que un poco antes de salir del trabajo recibí un e-mail de Susana que decía lo siguiente:</p>
<p>Hola , ¿como esta mi admirador favorito?.</p>
<p>¿Cómo has pasado el fin de semana?. Seguro que te has matado a pajas viendo el video, tengo que confesarte que yo también me he tirado todo el fin de semana con el dedo metido en mi coñito y que me he corrido como nunca.</p>
<p>Te escribo para decirte lo que tengo pensado hacer con Debla mañana. He estado hablando hoy con ella y le dicho que tenía toda nuestra escenita grabada en video y que si no hace lo yo le voy a mandar, su novio recibirá una copia para que sepa lo que le gusta comer coños a su futura mujercita. Para demostrarle que no miento también de le dado una copia del video a ella.</p>
<p>Le he ordenado que mañana tiene que venir al trabajo sin bragas y sin sujetador. Llevará una blusa escotada y ceñida, una mini falda sin medias y unos zapatos de tacón alto.</p>
<p>Pero dentro de su precioso conejito deberá llevar unas bolas chinas que tendrá que comprar esta tarde. Durante el día de mañana deberá andar de esta guisa por el trabajo y hacer lo que yo le ordene hasta que llegué la hora de salir, a partir de la cual le esperarán más sorpresas.</p>
<p>Mañana cuando todo el mundo se vaya del trabajo dirígete al despacho de Debla y prepárate para disfrutar.</p>
<p>Un Beso.</p>
<p>Susana.</p>
<p>Cuando termine de leer el mensaje estaba perplejo, había creado un monstruo, Susana no solo estaba empezando a disfrutar con los jueguecitos sino que empezaba a planearlos ella misma.</p>
<p>Toda esa tarde estuve inquieto y esa noche no pude pegar ojo. Por fin amaneció el jueves y me fui derechito al trabajo, al cual llegué el primero.</p>
<p>Hay estaba yo, emocionado e intranquilo ante el día que me esperaba, cuando llegó Susana que vestía un traje al estilo de la ejecutivas agresivas -Chaqueta negra con blusa roja debajo, dejando a la vista un generoso escote, una falda negra por encima de la rodilla, medias negras de rejilla y unos tacones altos- estaba realmente guapa con su pelo negro recogido y con sus labios pintados de rojo.</p>
<p>La gente empezaba a llegar y Debla aún no había aparecido, sería capaz de presentarse en el trabajo vestida como le había dicho Susana, la duda se develó al rato cuando Debla hizo su entrada en la oficina. Todo el mundo se quedo mirándola cuando entró, llevaba una blusa blanca bien ceñida sin sujetador debajo ya que sus pezones se veían perfectamente a la distancia, una mini falda negra que dejaba ver sus torneadas y suaves piernas y unos zapatos negros de tacón alto. Estaba para comérsela, un poco avergonzada y colorada entró a su despacho con la vista baja, no quería mirar a nadie.</p>
<p>Al poco rato Susana entró al despacho de Debla, saliendo poco después ambas para dar una vuelta por la oficina. Todas las miradas estaban clavadas en Debla, los hombres la devoraban con la mirada por allí por donde pasaba y las mujeres la miraban con odio y envidia al mismo tiempo. Susana la estaba exhibiendo por toda la oficina, para que vieran bien como iba vestida como una guarra.</p>
<p>Cuando llegaron a mi mesa Susana me saludo muy cariñosa y me dijo que si había visto lo guapa que estaba Debla hoy. Yo en ese momento me fije aún más en ella lo cual hizo que se pusiera más colorada, empezando sus pezones a ponerse más grandes por momentos. Era un verdadero escándalo, a estas alturas sus tetas se percibían perfectamente bajo su blusa blanca, coronadas por sus dos hinchadísimos pezones.</p>
<p>Para más morbo todavía, Susana dejo caer unos papeles de sus manos, los cuales quedaron justo a un lado de mi mesa, acto seguido le dijo a Debla que los recogiera. Esta la miró un poco enojada pero con resignación se agacho a coger dichos papeles pero sin flexionar las rodillas, esto propició que su corta falda se subiera hacia arriba quedando su coñito totalmente a la vista.</p>
<p>Yo por mi parte estaba flipando en colores, tenía a menos de un metro a Debla agachada cogiendo unos papeles a la misma vez que dejaba su coñito expuesto a las miradas indiscretas.</p>
<p>Fijándome mejor observe que el coño de Debla estaba un poco entreabierto y colgaba de él un pequeño hilo de color negro, había acatado las ordenes a rajatabla y se había insertado unas bolas chinas en su vagina, las cuales ya tenían que estar haciendo su trabajo ya que de su coño resbalaba hacia la parte interior se sus muslos un líquido viscoso que solo podía significar una cosa.</p>
<p>El instante que Debla estuvo recogiendo los papeles me pareció una eternidad, dejándome con la polla bien dura y con un buen dolor de huevos. Cuando Debla recogió los papeles Susana se despidió de mí guiñándome un ojo y ambas siguieron con su paseo por la oficina.</p>
<p>El resto del día se desarrolló de la misma manera, Susana al lado de Debla mostrándola por la oficina y dándole todo tipo de ordenes humillantes; y con Debla colorada como un tomate pero también creo que bastante excitada, por lo que esas bolas chinas estaban haciendo en su entrepierna.</p>
<p>Al final llegó la hora de salir del trabajo, la gente fue abandonado la oficina hasta que solo quedamos Susana, Debla y yo. Debla se encontraba en su despacho y Susana me llamó para que fuéramos con ella. Cuando Debla me vio entrar junto a Susana me miró con una cara mezcla de sorpresa e ira. No podía creerse que yo iba a ser la sorpresa final.</p>
<p>En el despacho había un sofá en el que me senté, Susana por su parte le ordenó a Debla que se echará al suelo y fuera gateando hasta mí y se empezará a comer la polla. Debla con lagrimas resbalando por sus mejillas hizo exactamente lo que se le ordeno y en un momento la tenía a mi lado intentando sacarme la polla del boxer.</p>
<p>Yo estaba excitadísimo por lo que mi polla ya tenía un tamaño considerable, lo que aprovecho Debla para empezar a chupármela, lo hacía de manera torpe, le faltaban un poco de ganas por lo que Susana con voz autoritaria de dijo que si no ponía mas ganas no iba a recibir su premio.</p>
<p>Debla al oír esto empezó a poner más empeño en la felación, lo que aprovecho Susana para colocarse detrás de Debla, que se encontraba por su posición con la falda subida y con el culo en pompa, y empezar a hurgar en su rajita a la misma vez que empezaba a tirar del hilo que salía de su coño.</p>
<p>Debido al trabajito que le estaba realizando Susana, Debla empezó a calentarse, lo que ayudo a que empezará a chupar mi polla de forma diferente. Susana seguía tirando del hilo y ya habían salido un par de bolas del coño de Debla, quien ya estaba desatada y se tragaba mi polla sin ninguna contemplación. Ahora se notaba que le encantaba lo que estaba haciendo, se sacaba mi polla de la boca y se golpeaba con ella en la cara para sentir su dureza, le daba un par de lengüetazos y la volvía a engullir con mucha gula.</p>
<p>Debla estaba perdiendo el control y se debía a que prácticamente Susana ya había sacado casi todas la bolas chinas de su interior provocándole un placer inmenso. Con la salida de la última bola Debla tuvo que soltar mi polla para poder gritar de placer con el orgasmo que estaba teniendo.</p>
<p>Yo tenía la polla a reventar y necesitaba meterla en caliente, por lo que Susana leyéndome el pensamiento le ordeno a Debla que se tumbará en el sillón que se la iban a follar como la puta que era.</p>
<p>Debla con las piernas temblando aún se levantó, se quito la blusa y la mini quedando solo con los zapatos de tacón. Acto seguido se tumbo en el sofá con las piernas bien abiertas. Yo me despoje de toda mi ropa y meneándome ligeramente la polla la apunte a la entrada de su precioso coñito. Antes de clavársela empecé a hacer pequeños círculos con mi polla por la zona se sus labios y clítoris. Ella me miraba a los ojos pidiéndome que se la metiera de una vez, que no la hiciera esperar más.</p>
<p>Sin poder aguantar más se la empecé a meter sin ninguna dificultad ya que estaba muy mojada, era un coñito estrecho, se notaba que el novio no la tenía muy grande, ya que notaba como las paredes de su vagina se aferraban a mi polla como queriendo estrangularla.</p>
<p>Al poco rato ya metía la polla hasta la empuñadura en el encharcado coño de Debla, mis embestidas eran rítmicas y constantes, lo que estaba haciendo que ella no pudiera parar de gemir y se aferrará con sus piernas a mi cintura. Disfrutaba follándome a Debla, viendo su cara de placer y oyendo sus gritos desmesurados.</p>
<p>De repente giré para ver a Susana que se había acomodado en la silla frente a la mesa del despacho. Desde allí estaba contemplando todo el espectáculo, con su falda enrollada en la cintura, sus piernas bien abiertas encima de la mesa y con su mano flotándose su chochito por encima de las bragas.</p>
<p>El ver a Susana así, incrementaron mis embestidas en el coño de Debla que ya gritaba sin rubor que no parará de follarla. Gritaba una y otra vez que la follara más fuerte, por lo que se la saque y la puse a cuatro patas en el sofá, quedando a la vista un culo esplendido, sin perder tiempo se la metí de golpe hasta el fondo. En esta nueva posición, en la que ella estaba con su cara hundida en el sofá y con su culo en pompa podía penetrarla más fuerte y salvajemente.</p>
<p>El sonido de mi pelvis al chocar con su culo en cada una de mis embestidas resonaba por toda la habitación y Debla ya no atinaba a articular palabra, solo podía emitir fuertes gemidos que le hacían casi peder la respiración.</p>
<p>Al rato de estar follándomela a cuatro patas, sentía que necesitaba meterla en un agujero mas estrecho, por lo que le grité que la iba a encular para que sintiera de verdad una follada fuerte. Debla incluso en su situación de excitación intento moverse pidiéndome que no se la metiera por el culo, que ella nunca lo había probado y que le daba bastante miedo.</p>
<p>Esto hizo que aumentara mi excitación y mis ganas de sodomizarla, por lo que se la saque del coño al mismo tiempo que Susana se instalaba también en el sofá de forma que su coño quedo delante de la cara de Debla.</p>
<p>Susana agarró del pelo a Debla y llevo la boca de ésta hacia su coño, yo ya empezaba a presionar con mi polla en su ano, el cual empezó a ceder frente a la presión. Debla gritaba, pero sus gritos quedaban ahogados ya que tenía la boca ocupada lamiendo el coño de Susana.</p>
<p>Poco a poco iba introduciendo mi polla en su apretado ano, era una sensación maravillosa sentir como a su esfínter no le quedaba más remedio que ceder ante mi tiesa y gorda polla. Al cabo de unos minutos ya tenía toda mi polla dentro de su culo y debla con lágrimas en los ojos seguía lamiendo y chupando el coño de Susana sin parar.</p>
<p>Entonces fue el momento de empezar un suave mete-saca que en cuestión de minutos se convirtió en desenfrenadas embestidas que hacían que Debla estampará su cara contra el coño de Susana. Los tres estábamos disfrutando de lo lindo, pero con lo apretadito que tenía el culo Debla no iba a poder aguantar mucho tiempo más.</p>
<p>Por lo que empecé a prepararme para descargar toda mi leche dentro de su culo, lo cual sucedió en las siguientes embestidas que le di. Empecé a correrme sin poder parar llenándole por completo su culo con mi leche. Debla gritaba que la estaba matando de gusto y que podía sentir como la estaba llenando toda, lo que provoco que Susana no aguantará más y se corriera como una loca en la misma cara de Debla que recibía corridas por ambos lados.</p>
<p>Susana recuperando un poco el aliento y viendo que yo todavía estaba dentro del culo de Debla se deslizó por debajo de ésta quedando su cara justo debajo de su coño. En ese momento saque mi polla del culo de Debla y el esperma empezó a resbalar por el culo pasando por el coño y llegando a la boca de Susana que lo estaba esperando con una cara de viciosa que daba miedo.</p>
<p>Susana recibía todo el semen que salía del culo de Debla y ya tenía la boca llena, lo cual aprovechó para empezar a lamer el coño de Debla poniéndole el coño perdido de semen. Susana con restos de semen por la cara y los labios lamía y relamía el coño de debla haciendo que ésta de nuevo empezará a gemir como una gatita en celo.</p>
<p>Yo tirado en el suelo y ya sin fuerzas contemplaba lo guarra que era Susana y hasta donde era capaz de llegar, estaba devorando el coño de Debla, en el que ya había mezcla de fluidos vaginales y de semen, hasta que hizo que se corriera como burra soltando mas cantidad de fluidos aún. Al acabar los últimos espasmos de Debla, Susana se quedo en esa posición con una sonrisa en la cara, la cual tenía echa un cromo, y me dedicó una de sus miradas penetrantes.</p>
<p>Debla por su parte estaba como desvanecida encima de Susana, por lo que decidí recoger mi ropa, vestirme y abandonar la oficina no sin antes decirle a Susana que había sido la follada más increíble de toda mi vida y que era la mujer más maravillosa que había conocido nunca.</p>
<p>De camino a casa llevaba una sonrisa en la cara que iba a tardar en desaparecer muchos días. Me sentía el hombre mas afortunado del mundo, ya que había tenido la suerte de conocer a Susana, una mujer que me iba a deparar muchas más situaciones increíbles que os contaré en siguientes capítulos.<br />
Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Mi querida malagueña</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Feb 2010 17:07:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Relato porno 1 de febrero del 2010, los mejores relatos porno. Éste es mi cuarto relato. En él voy a contar una de las experiencias que he tenido con una chica que conocí este verano en San Juan de Alicante, y con la que inicié una &#8220;relación&#8221; (podemos llamarlo así), que duró hasta noviembre, aunque [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Relato porno 1 de febrero del 2010, los mejores relatos porno. Éste es mi cuarto relato. En él voy a contar una de las experiencias que he tenido con una chica que conocí este verano en San Juan de Alicante, y con la que inicié una &#8220;relación&#8221; (podemos llamarlo así), que duró hasta noviembre, aunque hoy por hoy todavía sigo teniendo contacto con ella…</p>
<p>Empiezo como en mis otros tres relatos anteriores, describiéndome un poco.</p>
<p>Soy un chico de Madrid, mido 1.84, moreno, tengo los ojos verdes, ni delgado ni gordo, antes tenia los típicos cuadraditos pero a raíz de la universidad, el coche (con lo cual ya no cojo el metro y ando menos) y las cervecitas con los amigos los he perdido, pero me mantengo en forma ya que salgo a correr todos los días y juego en un equipo de futbol formado por los amigos de toda la vida, así que se puede decir que estoy atlético. Tengo 25 años, y estoy terminando mis estudios de derecho en la Complutense, y a la vez estoy trabajando en el departamento jurídico de una gran empresa. Se puede decir que soy un chico guapo, no soy un tío de estos que liga según entra en las discotecas, pero es cierto que somos un grupo de amigos bastante guapos y ligamos todos, pero a mí más que por mi cara, suelo ligar por la labia que tengo. Esta mal que yo lo diga, pero es la verdad, en 5 minutos con una chica se si quiere algo, sólo hablar por entretenerse en la noche madrileña o si quiere casarse conmigo.<span id="more-46"></span></p>
<p>El relato que voy a contar es sobre una chica malagueña, llamada Silvia, tiene mi misma edad, 25 años, y es toda una belleza. Todo comenzó de la siguiente manera.</p>
<p>En el mes de julio de 2.009 empecé a trabajar en el departamento jurídico de una importante empresa española. Me contrataron de becario, pero la verdad que en ese mes hay bastante trabajo, y ante el agobio de los compañeros me dejaron un par de temas, que al principio creía sin importancia y luego me di cuenta que no, que tenían bastante repercusión en la empresa. El caso es que los resolví de manera correcta, y de ahí que aún siga trabajando, me hicieran contrato fijo, y, a día de hoy, no me puedo quejar, porque me tratan muy bien, con responsabilidades y haciendo lo que me gusta, y para lo que estoy estudiando.</p>
<p>El caso es que durante todo el mes de julio estuve trabajando, y me perdí el viaje con mis amigos que hacemos de toda la vida (los diez últimos días de julio, nos solemos ir a Ibiza), pero este año, que remedio, había que sacrificarse por una buena causa. Supongo que como a todo el mundo, lo gratificante del trabajo viene a fin de mes, cuando me pagaron mi sueldo, y días antes, mi jefa me dijo que quería contar conmigo en meses posteriores. Le conté que yo ya tenia programadas mis vacaciones de agosto y que aparte tenía que estudiar para las asignaturas que tenía pendientes para septiembre, por lo que me dio todo el mes de agosto de vacaciones, con la condición que estuviera quince días disfrutando, los otros quince estudiando y así poder trabajar en septiembre. Lógicamente acepté y el día 1 me fui a San Juan de Alicante, como todos los agostos. Este año, tenia más ganas que nunca de ver a mis amigos de allí, y de disfrutar de esos quince (en teoría, porque luego me suelo quedar 20) días, ya que había tenido un problema de salud familiar y quería despejarme y aprovechar ese relax que me proporciona aquello y que añoro durante 11 meses…</p>
<p>Así que llegué a mi apartamento, deshice la maleta, lo coloqué todo y como siempre me fui a la playa. Como ya eran más o menos las dos de la tarde, mi familia y yo nos dimos un bañito y fuimos a comer al restaurante de todos los años, ya que mi madre dice que si está de vacaciones, quiere disfrutar, por lo que siempre comemos y cenamos fuera de casa. Después de la comida, me tumbé en la hamaca, me quedé dormido, y luego sobre las 7 o así me fui ya a ver a mis amigos, a jugar un rato al voley, etc…</p>
<p>Después de esto, como era sábado, y el golf se llena mucho, quedamos en salir por Alicante. Yo cené con la familia y a las 12 estábamos esperando al tranvía, contándonos las últimas novedades desde que habíamos tenido contacto. (Con los amigos de verano, aunque durante el año nos mandamos mails, hablamos, y esas cosas, siempre hay cosas de las que hablar).</p>
<p>Fuimos directamente a un bar que se llama &#8220;La Antigua&#8221; que está en el barrio, la zona de marcha de Alicante, y ahí fuimos a comenzar la noche. Al llegar saludé al resto de amigos que no había visto todavía, y como no, empezamos a beber. Yo la verdad que iba con bastantes ganas, y como las copas valen 4 euros, que para mí eso es música para mis oídos acostumbrado a los precios de Madrid, y aparte, este año iba bien de pasta, ya que mi sueldo integro me lo pensaba gastar entero en esos veinte días de playa, por lo que podía beber y gastar sin pensar en quedarme a cero. La noche siguió su curso, bebiendo chupitos, copas, brindando por la nueva temporada y el verano que nos esperaba… y a eso de las 3, yo ya estaba bastante borracho, ya que somos un grupo que bebemos muchísimo alcohol pero lo sabemos llevar, ninguno se pone imbecil ni nada por el estilo, somos bastante graciosos. Mi gran amigo Manu y yo, nos dispusimos a ir a la barra cuando vimos a una belleza, una chica de 1,70 más o menos, castaña clara, con la coleta a un lado, y muy guapa. Como no, Manu se puso a hablar con ella para ligársela, pero la chica, giró la cabeza, me miró, y cogió su copa y se fue con sus amigas, a las cuales vimos y estaban increíbles (eran 4). Nosotros pedimos nuestras copas y nos fuimos a hablar con ellas, nos presentamos, y estuvimos toda la noche charlando, presentando al resto de amigos… yo empecé a hablar con la chica de la coleta, pero como era un culo inquieto e iba de aquí para allá, me puse a hablar con su prima de cosas triviales. La chica parece ser que se puso celosa y se puso a hablar con un tío al lado mío, así que me fui directo hacia ella, y aún estando hablando con el otro chico la dije: &#8220;mira, si me estás intentando poner celoso, es peor para ti, yo solo estoy hablando con tu prima porque tu no paras de ir de un lado para otro, pero si te estuvieras quieta, ya estaría contigo&#8221;. La chica me miró, miró al chico con el que estaba hablando, y la dije &#8220;si me das un beso te perdono&#8221; y ella ni corta ni perezosa me dio un pico. Yo miré al tío, que me estaba mirando con cara de querer matarme, pero unas veces se gana y otras se pierde, así que cogí a la chica y me fui con ella. Nos estuvimos liando, hablando, y por fin me dijo su nombre (otra vez, ya que la primera vez no me había ni enterado): Silvia.</p>
<p>Me dio su teléfono y la dije que la llamaría el lunes para venirse a dar una vuelta en el yate de Manu (en verdad es una lancha, pero él siempre dice que es un yate, en plan cachondeo).</p>
<p>El caso es que se fueron, y nosotros, al irnos de &#8220;La antigua&#8221; a eso de las cinco, nos las volvimos a encontrar por ahí, hablamos de nuevo, y Manu y yo las acompañamos al piso que tenían alquilado porque no sabían donde estaba exactamente. Nos invitaron a subir, pero a pesar de parecer que estaba en bandeja para acabar la noche con ella, no quise, me porté como un caballero, y hablamos un rato y nos fuimos a casa. La escribí un sms la mañana del domingo, y mientras que estaba comiendo en el restaurante de la playa, recibí una contestación: &#8220;Lo siento, pero creo que te has equivocado&#8221;. Me sentó tan mal!! No me lo creía, que tía más cabrona, me había dado mal su numero, así que recordé que me dijo que tenia Tuenti (parecido a Facebook pero a menor escala) y desde mi móvil (tengo Blackberry) me metí en Internet y la busqué, restringiendo la búsqueda al máximo que pude con los datos que tenía de ella, y después de un rato, la encontré. La mandé un privado diciendo que me parecía fatal que me hubiera dado mal el móvil con lo bien que me había portado con ella, que en verdad me daba igual, que ella sabría.</p>
<p>El caso es que el verano siguió, como siempre, y a los 5 o 6 días de estar en la playa vi un privado de Silvia, en el que me pedía perdón, que no sabe como me dio el móvil mal, que la verdad que me porté genial con ella, que me quería ver más y tal, pero que ya estaba en Málaga. Sinceramente me dio un poco igual, las chicas soléis hacer eso, dar mal el móvil, me parece bien ya que yo también alguna vez lo he hecho, estas con una tía que para una noche bien, pero no quieres saber nada más de ella y suelo dar otro móvil. El caso es que me pidió perdón mil veces (a día de hoy no me creo que lo hiciera sin querer, aunque ella dice que sí). Yo ya la daba como una chica muy maja, muy guapa pero nada más, típico lío de verano y punto. El caso es que al volverme de la playa, me fui directo a la otra casa que tengo de veraneo en la montaña, donde me encanta estar para desconectar, se vive muy tranquilo, y tengo todo lo necesario para terminar el verano de la mejor manera que existe (piscina, pista de tenis…) así que en esos días de relax, en los que preparaba mis exámenes de septiembre, y entre baño y baño, nos dimos los teléfonos a través de Tuenti y comenzamos a hablar. Parecía como si nos conociésemos de toda la vida, hablando de mil temas, de nuestros ex, de nuestros rollos, de sexo, de nuestras vidas tan diferentes, ella en Málaga, yo el estilo de vida que llevo en Madrid….</p>
<p>El caso es que llegó septiembre, y hablábamos todos los días, que si privados a través de Tuenti, sms… lo típico. Comencé el trabajo y los exámenes, y hablé con Silvia en que porqué no nos veíamos. Ella me dijo que vivía sola en Málaga, que me podía bajar y estar un finde con ella. Así que no me lo pensé, y el segundo finde de septiembre, como llevaba bien los exámenes, me decidí a bajar. Pero en lugar de llamarla, decidí llamar a una amiga suya, Sonia, y contarle mi idea. Me dijo que por favor que lo hiciera, que Silvia no paraba de hablar de mí, y que sería una sorpresa increíble. Yo la verdad que me lo pensé bastante, ya que me daba un poco de palo, ya que en verdad, por mucho que hablara, no la conocía, y joder, bajar así a Málaga… y si ella tenia otros rollitos?? Qué hacía yo un finde en Málaga solo?? Pero aun así decidí arriesgarme, y cogí el primer ave que había el sábado, a las 9.30 horas de la mañana, y hablé con Sonia para decirla que sobre la 1 llegaría, que si hacia el favor de recogerme para darla la sorpresa. El caso es que así lo hicimos, me recogió y me llevó a una playa en la que habían quedado todo el grupito que estuvo en alicante (las 4) más otra amiga a pasar un día de playa. En el coche con Sonia iba bastante cortado, hablando con ella y eso pero un pelín nervioso. Llegamos a la playa, y nos fuimos al típico chiringuito a tomar algo. A los 15 o 20 minutos apareció Silvia con su prima, y ella, tan despistada como es, vio a Sonia y al chico que estaba a su lado (yo) pensando que seria un primo o algo así, y cuando estaba a 5 metros mío, se puso a chillar, y a decir &#8220;no me lo creo!!&#8221; todo el chiringuito mirándola, y vino corriendo, me dio un abrazo, un beso en la boca y se quedó mirándome como si fuera un fantasma. No se lo creía. Ya le contamos todo, que había hablado con su amiga para darla una sorpresa, que había cogido el ave, etc… la verdad que la pobre estaba flipando, y ya nos fuimos a la playa, y estuvimos bañándonos juntos, en la hamaca tumbados… hablando de mil cosas. Me di cuenta que tenia unas tetas bastante grandes y bien puestas, por lo que me imaginé que serian operadas, porque no estaba seguro, ya que nunca me había liado con ninguna tía con las tetas operadas. Ya por la tarde nos fuimos cada uno a su casa (yo a la suya obviamente) y quedamos en cenar por ahí y salir de marcha. A mí me daba un poco de vergüenza, ya que iba a salir con gente que no conocía de nada, pero bueno, ya que había hecho la locura… y pensé en que un poco de alcohol no me vendría nada mal.</p>
<p>Así que llegamos a su casa, me la enseñó (muy bonita por cierto) y nos fuimos al sofá a hablar. Como no comenzamos a liarnos, a tumbarnos, y poco a poco nos fuimos calentando. Empecé a acariciarla la cara con una mano mientras nos besábamos, agarrándola el pelo, acariciándola el brazo… todo muy mimoso, muy despacio, a cámara lenta. Después la desabroché la parte de arriba del bikini, y vi por primera vez esas dos enormes tetas. Tenia yo razón, eran operadas, con los pezones apuntando arriba y muy, muy duras. Yo como he dicho antes hasta ese momento no había tocado ningunas operadas, pero la verdad que me gustó, y estaba bastante caliente. Ella me quitó mi bañador, y empezó a jugar con mi polla, ya completamente dura y con ganas de fiesta, de manera muy sutil, muy despacito, acariciándola con los dedos. Empecé a comerle las tetas, mordiéndola los pezones, abarcando con mis manos todo lo que podía, y volví a subir a su cara para besarla. En ese momento ella cambió de postura y se puso encima mío, comenzó a besarme el pecho, bajando poco a poco, sin dejar de mirarme con esos ojos marrones de andaluza, hasta que llegó a mi polla. Empezó a pajearme, como he dicho mirándome a la cara, de forma muy suave, arriba y abajo, resbalando la mano, muy despacito. Entonces sacó la lengua, y se dirigió a mi poya, que dio un pequeño lametón en el capullo. Yo estaba a mil, tener a esa preciosidad, con esas tetas que desde mi posición veía, y con la lengua fuera, a escasos centímetros de mi piel, con esos ojos mirándome, era una maravilla. Me volvió a dar otro lametón, la ponía ver mis suspiros, mi cara de placer, de desear que se la metiera entera en la boca, y no tardó en hacerlo. Bajó y se metió la punta en la boca, y comenzó a jugar con su lengua. Después bajó por toda la polla con su lengua fuera, lamiéndomela entera, para volver a subir, así 3 veces, enredando su lengua. Cuando la cogió con toda su mano, y mientras me besaba la punta, se la metió en la boca, y empezó a tragársela. Llego hasta la mitad, y subiendo, muy despacito, apretando con sus labios, la sacó entera. Jugó con su lengua a pasarla por mi capullo. Yo solo la miraba, estaba deseoso de que se la metiera de una vez, y parece que me leyó el pensamiento, porque, de nuevo, empezó a bajar, lentamente, hasta un poco más de la mitad, para volver a salir, todo a cámara lenta, despacito, pero ya sin sacarla de la boca, empezó a hacerme una mamada, a comerme la polla de manera muy suave. Me encantó. Poco a poco se iba metiendo más, no llego a tragársela del todo, pero casi casi. Aumentó el ritmo de la mamada, cada vez con mas intensidad, sin separar su mirada de la mía. Ya no aguantaba más, así que la cogí, y la subí de nuevo a mi altura. Lógicamente mi polla rozaba su coñito, así que la quité el bikini, se había acabado momentáneamente los buenos modales, la lentitud, yo tenía ganas de más, así que la toqué el coño por primera vez, y lo tenía todo depilado, entero muy suave. Estaba empapada. Después de jugar un rato por su rajita, por su clítoris, pasando la yema de los dedos, hundí uno de mis dedos en su agujerito, que entró sin problemas, a pesar de ser muy muy estrecho. Silvia a su vez había vuelto a su anterior faena y me pajeaba, de manera, al igual que antes, muy sutil, muy delicada, resbalando sus dedos por mi polla. Al estar ella encima de mí, la saqué el dedo, y ya situándola, la puse para penetrarla, no aguantaba mas, tenia muchas ganas, y ella también, así que nos situamos y se la fui metiendo muy, muy despacio, porque tiene un coño estrechísimo. La verdad que resbalaba, pero costó que entrara, a mi me dolía un poco, y a ella, visto lo visto, también, pero empujando poco a poco conseguí ensartarla del todo. Nos quedamos los dos parados, mirándonos, disfrutando el momento. Yo notaba como me apretaba la polla, la tenía a mil, y Silvia tenía una cara de gustosa increíble. La incliné sobre mí y empecé a entrar y salir muy despacio, con mimo, moviendo el culo. Ella solo jadeaba débilmente, y mientras, nuestras lenguas se iban entrelazando. Poco a poco subí el ritmo, ahora entraba y salía perfectamente, y ya empezó a jadear un poco más. Esa postura era perfecta para comerme sus magnificas tetas, y morderla los pezones, así que eso hacia. Al rato decidimos cambiar de postura y me puse yo encima, la clásica del misionero, y aumenté bastante más las embestidas. Ella abrió más sus piernas, poniendo una en el suelo y la otra en el respaldo del sofá, por lo que ahora entraba toda, y estuve empujando todo lo fuerte y rápido que podía. Silvia empezó a gemir bastante alto, cosa que me puso a mil. Se la saqué, la puse a lo perrito y se la clavé de una vez, fuerte, seco. Dio un respingo y empecé a moverme de manera frenética. Ahora ya si que había encontrado mi comodidad, por lo que la penetré con todas mis ganas, a la máxima velocidad que podía. Nunca había estado con una chica que gritara tanto, porque lo de Silvia no eran jadeos, eran auténticos chillidos, me dijo que la quedaba poco, así que gasté mil ultimas fuerzas en hacer que disfrutase al máximo posible, aumentando aún más si cabe mis embestidas, con un movimiento regular, hasta que estalló. Noté como me empapaba mi polla, y emitió unos gritos y unos jadeos increíbles. Yo como no me había corrido quería seguir, pero ella, con su mano echándola hacia atrás, me separó de ella, y se desplomó literalmente en el sofá. Se quedó respirando hondo un rato, con su respiración entrecortada, hasta que se giró, me besó y me dijo que como era posible que aguantara tanto sin correrme, y ahí es cuando me di cuenta que llevábamos 50 minutos sin parar. Esto no lo digo para hacerme el guay, porque como a todos los hombres, me ha pasado correrme en 5 minutos, pero no se que pasa con esta chica, que no me corro, disfruto un montón pero tardo muchísimo en correrme, e incluso varias veces, como esta primera, a pesar de estar cachondísimo, no poder acabar.</p>
<p>Al mirar el reloj vimos que era tardísimo, habíamos quedado en apenas 40 minutos con sus amigas, y las mujeres ya se sabe, tardan en arreglarse bastante. Yo tampoco puedo hablar mucho, ya que no soy de los que en 5 minutos esté (hombre depende para qué) pero bueno. Me dijo que como era posible que no terminara, y le dije la verdad, que estaba a mil pero que no lo entendía, que ya acabaría después. Me dijo que la había encantado, me dio un beso y nos duchamos. Como había prisa ella se salió antes y se empezó a arreglar. Yo me quedé un rato en la ducha, con agua más bien fría, ya que tenía un calor increíble (imaginaros en Málaga, en septiembre, en un piso, habiendo follado casi una hora y sin correrme…) así que después de una ducha fresquita, me vestí, vaqueros y polo (no quería camisa a ver si iba a parecer demasiado pijo) y estuve viendo como se ponía Silvia de pibón. Me puse cachondo sólo el verla. Se puso un tanga, un vestido oscuro, con escote, que poco más y se le salían sus tetas operadas, sin sujetador, porque como ella me dijo, ya no tiene que usarlo cuando sale porque no es necesario. Unos zapatos de tacón bastante bonitos la verdad, y el pelo recogido en un &#8220;coco&#8221;, como dice ella (un moño).</p>
<p>Nos fuimos en su coche y fuimos hablando un poco del día, de la sorpresa, de la playa, y del polvo que habíamos echado. No es por tirarme flores (aparte es lo lógico), pero me dijo que había disfrutado muchísimo, que había estado debuti, súper bonito, lento, romántico… pero que luego veríamos como seria el siguiente, que si uno había sido así, el otro tenia que ser diferente. A mí no me gusta hablar de cómo serán los siguientes, me gusta que sean espontáneos, pero no me importó. </p>
<p>Fuimos a cenar a un sitio en el centro de Málaga, por donde están los bares y eso, no recuerdo muy bien el nombre, &#8220;La vidriera&#8221; o algo así puede ser, y nada, me presentó a algún amigo que fue y que yo no conocía y la verdad que debuti, cenando, riéndonos, contando historias… yo un poco perdido cuando hablaban de cosas suyas y un poco cortado, pero bueno, entre las cervecitas y eso, uno pierde la vergüenza. Después fuimos a un sitio, creo que &#8220;Botavara&#8221; o algo así, y nada, empezamos a beber y beber sin parar, la verdad que joder, me pillé un buen pedo, y estaba bastante cachondo de ver a Silvia con un vestido tan corto, esas tetas… ella tampoco es que se cortara en beber, ya que no para, a menor ritmo que yo, pero joer como bebe la jodía, así que en un momento de la noche, en la que ella estaba en la barra, me acerqué por detrás, me pegué todo lo que pude a ella y la dije que estaba buenísima, que quería hacerlo allí mismo. Se giró, y me dijo unas palabras que no se me olvidarán nunca &#8220;Luego, quiero que me la metas por detrás&#8221; yo, que ya sabia que la encantaba por detrás, la dije &#8220;no te entiendo, que me quieres decir?&#8221; a lo que me contestó &#8220;que quiero que me des por el culo!&#8221;. Eso me puso a mil, solo imaginármelo estaba que reventaba los pantalones. (tengo que aclarar que en verano, en las largas conversaciones que manteníamos, me dijo que ella disfrutaba más por el culo que por delante, que la encantaba, pero esa tarde, en el sofá, no me pareció apropiado darla por culo). Total que por ahí estaba yo, en el bar ese, borracho y súper cachondo. Comenzamos a hablar, entre todos los que estábamos, que a los chicos nos ponía que las chicas fueran sin bragas y tal, pero de forma discreta. El caso es que seguimos bailando y bebiendo, y Silvia me dijo que iba un momento al baño, y al volver, la veo venir decidida hacia mi, cuando de repente, me coge la mano y me pone una bola en ella, yo lo voy a mirar y me dice &#8220;no, no lo mires, imagina que es&#8221;. Sinceramente no me lo podía creer, pero por el color, era su tanga!! Se lo había quitado y la muy guarrilla (con cariño) iba sin nada debajo de ese cortísimo vestido!!! Eso si que me puso a mil, y la tía, para calentarme más aún si cabe, fue a la barra, y para pedir, como que levantó el culo y lo sacó hacia fuera. No se le veía nada, pero claro, yo sabía que no llevaba nada debajo, y un par de centímetros más hacia arriba, se le vería el culo, así que fui a la barra, me puse detrás de ella, y le metí la mano por delante, disimuladamente, y la llevé directamente a su depilado coño, el cual pude comprobar que estaba mojado. Me miró, me mordió el labio en el beso que me dio y me dijo: &#8220;no aguanto más&#8221;. Así que sin pedirse la copa, fuimos al resto de amigos, nos despedimos y nos fuimos (eran las 4 y pico de la mañana, y por lo que supimos al día siguiente, cerraron un poco después de irnos).</p>
<p>Nos fuimos al coche, super calientes, allí mismo nos empezamos a meter mano, pero con un poco de cordura me di cuenta que si lo hacíamos en el coche era muy incomodo y que teníamos una casa y una cama enorme para nosotros solos. Así que la dije que nos fuésemos a su casa. Cogimos el coche y directos. Sé que está mal conducir borrachos pero… mientras conducía la iba tocando las tetas, la metí mano… aunque paré porque me daba un poco de miedo que nos pasara algo.</p>
<p>Llegamos a su casa, fuimos directos al garaje, y ahí, nada más salir, la tumbé contra el capó, y empecé a besarla como un enfermo, a tocarle las tetas, a meterle mano… ella no se quedó corta y me empezó a desabrochar los pantalones, y una vez que lo hizo, me sacó la polla, y empezó a restregársela por su coño… yo no podía más, la dije que se la iba a meter y me dijo que no. Me miró, me sonrió, y se puso de rodillas, con las piernas abiertas, para que le viera el coño, y como no, mirándome a la cara, se metió mi polla en la boca y se puso a chupármela ahí mismo. Se la metía casi entera, a un ritmo frenético, como si le fuera la vida en ello. Yo quería penetrarla ya mismo, así que la levanté, la besé y nos fuimos directos al ascensor, en el cual no paramos de besarnos, pero nada más ya que vive en un bajo y tardamos 5 segundos en llegar. Así que sacó las llaves, abrió la puerta, y la empujé hacia dentro, pasando y cerrando la puerta, la dirigí así, en fila india, ella delante de mí, hacia su dormitorio, al cual al llegar la tiré sobre la cama, que quedó ella a cuatro patas, y sin mas miramientos, me bajé los pantalones y se la metí por su empapado coño. Se la metí de una vez, sin más, de un empujón, y con lo cerrado que lo tiene fui notando como habría camino. Ella dio un grito, un respingo, me miró y me dijo &#8220;venga dame!!&#8221; y es lo que hice, con su vestido subido, que estaba en la espalda, y la vista de su culo empecé un movimiento bestial, como si me fuera la vida en ello, lo mas rápido que podía, sacándola y metiéndola casi entera. Así hasta que, tras sus jadeos, comenzó a gritar, bastante alto, hasta que se corrió. Yo como seguía empujando, pasó lo de antes, ella se desplomó y yo detrás, quedando encima de su espalda. Me dijo que era magnifico, que como no me corría, y la dije que ahora lo haría, que había mucha noche. La quité el vestido, los zapatos, que los tiré por ahí, y me quité el polo, los vaqueros y los zapatos. La giré, nos besamos como dos locos, y ella dirigió su mano a mi polla, que empezó a pajear de nuevo, resbalándola por su mano, a la vez que yo la tocaba las tetas. Nos separamos, nos miramos con una cara de complicidad los dos tremenda, y la metí un dedo en su boca, que chupó, y al sacarlo, lo dirigí directamente a su culito, para jugar con él un poco. No entraba, pero poco a poco ejercí presión y me entró un poco. La puse a cuatro patas de nuevo, y, a la vez que jugaba con mi polla por su coño, sin meterla, sino restregándosela por su clítoris bajaba y escupía en su culo, y con los dedos iba jugando por su puerta de atrás.</p>
<p>Decidí metérsela por el coño un poco, y mientras bombeaba, de manera más lenta que antes, iba metiendo un dedo por su culo, el cual ya me entraba entero. Ella empezó a gemir y yo a aumentar la velocidad, tanto del dedo, que lo iba moviendo en círculos, como de mis embestidas. Decidí meter un segundo dedo, y aunque me costó, poco a poco fui haciendo hueco para los dos. Yo estaba muy cachondo, y cada vez me movía más rápido. Los dos dedos de su culo entraban con total facilidad, y Silvia, que debió darse cuenta, se giró y me dijo &#8220;a que esperas!! Métemela ya por detrás!!&#8221; yo, para jugar un poco más, la dije &#8220;no te entiendo&#8221; y me miró con cara de querer asesinarme, y me dijo &#8220;que me la metas ya por el culo!!&#8221; y eso hice, saqué mis dedos, volví a escupir en el culo, y le metí la polla lo más que pude, pero tampoco del todo porque no es plan. Me dijo que por favor despacio, que la podía hacer daño, y así lo hice, moviéndome muy lentamente, casi la polla ni se movía, no iba ni para dentro ni para fuera, pero poco a poco fue entrando, hasta que me quedaba solo un poco para meterla entera, y la dije &#8220;prepárate&#8221; y la empujé con todas mis fuerzas y entró entera, me dio un gustazo enorme, notar como mi polla se hizo hueco, notar como la fui abriendo poco a poco. Silvia dio un respingo, gritó, y empezó a moverse como una loca, lo cual yo empecé a moverme cada vez más rápido, y la di un azote, con la mano abierta, que sonó en toda la casa. Me miró y me dijo &#8220;azótame, pégame!&#8221; y eso hice, con una mano agarrada a su cintura y con la otra, de vez en cuando, azotándola. Me estaba encantando eso de metérsela por el culo, entraba a la perfección, veía como entraba y salía, y me encantaba. Empezó a gemir más alto, diciendo que se corría, así que aceleré el ritmo, yo todavía no notaba nada, me gustaba pero no notaba que me fuera a correr, así que, a pesar del alcohol que llevaba encima, aceleré lo más que pude, hasta que se corrió. No he escuchado gritar tanto a nadie en mi vida, vaya gritos que daba, se corrió de manera bestial, tirándose sobre la cama, y yo detrás de ella. Se quedó un rato sin hablar, sin moverse, y ya, al cabo de un momento, giró su cabeza, me miró, pero no dijo nada. Yo no había salido de su culo, y la tenia completamente dura y al 100%, así que seguí con el movimiento, tumbados, poco a poco. Lógicamente no entra ni sale igual que en la otra postura, pero conseguí que se volviera a encender, y que se volviera a poner a lo perrito. Ahora, con mi espalda sobre la suya, sudando los dos, y agarrando sus enormes tetas, empecé a bombear de nuevo. La verdad hasta yo mismo estaba ya sorprendido, aparte de soportar tanto sin correrme, de aguantar aquel esfuerzo físico con todo lo que había bebido. Poco a poco volví a aumentar el ritmo, y así estuvimos un rato hasta que volví a escuchar que gritaba, poco a poco, cada vez mas fuerte, por lo que, aumenté el ritmo y yo noté que me iba a correr. Como llevaba tanto, sin saber porqué, la agarré de la cintura con ambas manos y me dispuse a dar todo lo que me quedaba dentro, por lo que bombeé como un autentico loco, lo más que pude, y se corrió, dando de nuevo gritos, como nunca había oído, pero esta vez, la dije q no se desplomara, que aguantara en esa postura, que me quedaba poco, y que si quería que me corriera ahí o en otro sitio, a lo que me contestó &#8220;lléname el culo!!&#8221;. Eso, y verla agarrar las sabanas con esa fuerza, que parecía que las iba a romper, fue lo que hizo estallar, me corrí como un loco en su culo, soltando un montón de leche, y dándome unas sacudidas terribles. Al acabar, me caí en su espalda, lo que hizo que ella se derrumbara sobre la cama, y sin sacarla, la miré, la di un beso y la dije que me había encantado. Se la sacó, y dijo que iba al baño. La pude contemplar ir al baño con todo su cuerpo sudando, la cara empapada, y como le resbalaba del culo mi corrida, que le iba cayendo por las piernas, y aquí es cuando me di cuenta que si la veía tan bien, con la luz apagada, era raro, y me di cuenta que ya era de día. Bueno, que estaba amaneciendo y entraba, a través del ventanal, la suficiente luz como para apreciar sus curvas una vez más. Después de salir del baño, se tumbó a mi lado, nos besamos, y me dijo que no había estado con nadie que aguantara tanto, que se había corrido tres veces y que había sido increíble. (Yo sinceramente también estaba sorprendido), y nos quedamos dormidos.</p>
<p>Por la mañana, al despertarnos, nos dimos un beso de buenos días, y estábamos con un cuerpo un poco destrozado, ella por la resaca, y yo un poco por el esfuerzo de la noche anterior, pero nada mas, ya que no suelo tener resaca. Pusimos la tele, mas concretamente &#8220;el último superviviente&#8221; en Cuatro y nos abrazamos, nos besamos, etc… después de ir a mear al baño, empezamos a acariciarnos, miré el móvil, vi que eran las 12 y pico, y hasta las 3 no cogía el tren de vuelta a Madrid, por lo que iba bien de tiempo, y hablamos de la noche anterior, que lo habíamos pasado genial, y del polvo que habíamos echado, q había gritado como una loca, jeje, típicos momentos de cachondeo, y con las risas nos liamos, ella bajó la mano a mi polla, la estuvo tocando y poniéndomela dura. Cuando lo consiguió, me miró, y bajó lentamente hasta mi polla, y empezó a jugar con su lengua como el día anterior, igual, pasando su lengua por la punta, metiéndose solo la punta y jugando con su lengua, lamiéndola entera, y después, se la metió en la boca, y empezó a hacerme una mamada. Yo la puse de lado, y empecé a jugar con mis dedos por su coñito, que estaba mojado, pasándolos por el clítoris, el coño, y llegando hasta el culo. Estuve así un rato, metiendo los dedos por ambos agujeros. La verdad que me encanta ver como desaparecía el dedo por el coño, y el otro por el culo con la misma facilidad. Mientras Silvia seguía con la mamada, me estaba encantando, así que ya no pude más y como notaba que no iba a aguantar mucho, la puse de nuevo a lo perrito, y la penetré de una vez, fuerte, por el coño. Empecé a bombear desde el primer momento rápido, lo que provocó que gimiera bastante, y avisándome que la quedaba poco, y como más o menos a mi también, se la saqué, escupí en su culo y se la volví a meter por el agujero de atrás. Ahora más lento que ayer, me movía, hasta que conseguí que entrara entera y ya de nuevo a bombear rápido, fuerte, echando lo ultimo que quedaba dentro de mí, sabiendo que iba a ser el último polvo que íbamos a tener hasta nuestro siguiente encuentro. De nuevo volví a hacer que se corriera como una loca, y al terminar, se la saqué, la di la vuelta y la dije que quería acabar en esas preciosas tetas. Ella, todavía jadeando, se puso la almohada y un cojín detrás, quedando levantada, y, después de meneármela un poco, acabé en sus hermosas tetas, con una corrida bastante abundante. Algún chorro fue a parar a su cara, pero no la importó. Caí rendido a su lado, no había sido como el polvo de la noche anterior pero no había estado mal. Le restregué todo mi semen por sus tetas, y nos quedamos ahí, viendo la tele, medio atontados, hablando de tonterías. Sobre la 1 nos fuimos a duchar. Me encantó mirarla, verla las tetas, con la corrida ya seca y pegajosa, y ver, con ese andar tan andaluz que tiene, meneando el culo, irse a la ducha. Nos duchamos, como no con nuestros besos, tocamientos, risas y al salir recogí la pequeña maleta que había llevado, nos vestimos y nos dirigimos a la estación de Málaga María Zambrano. Ahí nos despedimos, la prometí que la volvería a ver (como así ha sido) y me monté en mi vagón, que por suerte había reservado en preferente (porque no había en turista) y me dieron de comer. Antes de llegar a Madrid, Silvia me llamó para decirme que al volver a su casa, encontró una nota que la habían pasado por debajo de la puerta en la que ponía &#8220;por favor, intente controlar los gritos que hace cuando está haciendo el acto sexual que hay vecinos que quieren dormir. Muchas gracias&#8221;. Cuando me lo contó no me lo creía!! La verdad que no me extrañaba en absoluto, pero bueno, fue la nota graciosa del viaje, que, en el tren, y haciendo balance, había salido redondo, porque desde el arriesgarme a ir a ver a una chica, que sólo conocía de una noche en Alicante, que por mucho que hubiera hablado con ella, sólo la había visto una vez, hasta el regreso, había salido todo a pedir de boca, no me puedo quejar.</p>
<p>Esta es la primera historia que me pasó con esta malagueña guapa y sobretodo simpática, en la que hemos tenido más encuentros, de nuevo en su casa de Málaga y en Madrid, en el que ya, al irnos conociendo más, nuestros gustos sexuales, hemos disfrutado muchísimo. Espero poder relatarlos próximamente. La cosa quedó, allá por finales de noviembre del 2.009, que no podíamos estar juntos, ya que ella lleva un estilo de vida en Málaga, yo una vida diferente en Madrid, y es difícil las relaciones a distancia. Pero nos seguimos llevando bien, ella pasó la nochevieja aquí en la capital, la vi, charlamos, y para este mes de febrero, estamos a la espera de poder vernos de nuevo. Es una chica que me encanta, lástima que la distancia sea un impedimento por la vida que llevamos, pero como la he dicho a ella, nunca se sabe… despacito veremos que pasa, porque Silvia merece mucho la pena.<br />
Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Juana se confiesa</title>
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		<pubDate>Tue, 26 Jan 2010 21:31:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Relato porno 26 de enero del 2010, los mejores relatos porno. Ayer, en casa de mi madre converso con su ayudante en la cocina, ella es Juana 34 años, una mujer casada con dos hijos de una niña de 11 y el niño de 9 años, su marido Norberto de 43 años, no es muy aficionado a estar en casa y alejado de la cama, por lo tanto también del rito sexual por los comentarios que me ha realizado Juana en varias ocasiones, <a href="http://webcam.conejitax.es">webcams porno</a>.</p>
<p>Bueno ayer la veía muy preocupada y de vez en vez hipaba como lloriqueando, la miro y le digo: oye Juana, ya que hay confianza entre nosotros, otra vez tu marido ¿te dio una paliza que estas de llorisqueo?&#8230;<a href="http://www.conejitax.es">webcam porno</a></p>
<p>Ella me mira y sus ojos se llenan de lagrimas… no me dice, algo peor…, yo…, yo me porte mal, a alguien tengo que contárselo o me voy a morir de un ataque por lo que hice…<span id="more-18"></span></p>
<p>A ver cuenta le animé…</p>
<p>No me dijo… tú lo puedes usar en contra mía… </p>
<p>Oye los secretos que hasta ahora me has contado los he guardados, ¿verdad?&#8230;</p>
<p>Comenzó a contarme, sin mirarme, con la cabeza caída y lavando una olla como cinco veces, el sábado mí hermanastro me pidió un favor…, que cuidara su hijo Paulo que tiene 14 años, enfermo según mi hermano, este estaba en cama y se quejaba de dolores en el bajo vientre…, fui a casa a cuidarlo mientras mi hermano y su señora iban a trabajar en su negocio del mercado…, llevándose a los otros dos hijos de 12 y 10 años.</p>
<p>Cuando se fueron me acerqué a Paulo y le dije si deseaba algún remedio o masaje para su dolor…, este me miró y me dice… casi llorando…, es que el mal lo tengo aquí mostrándome su cabeza, soy tan ignorante que cuando una chica se me acerca me pongo nervioso, no sé que hacer con ella y las mujeres se ríen de mí, a mi se me recoge el estómago, se me para mi pene y con lo excitado al sentirlas a mi lado quedo con fuertes dolores de vientre que no se me pasan hasta dos días después… y llora ocultándose con las ropas de cama. Anoche me pasó otra vez.</p>
<p>Me conmovió y me acerque acariciándolo y lo abracé, ese fue mi error…</p>
<p>Al sentirse abrazado entre sollozos me solicita enséñame tía enséñame, que tengo que hacer yo…, le explico que debe abrazarlas, acariciarlas,… &#8220;eso hago tía, pero ellas quieren mas&#8221;…, entonces debes apretar suavemente sus senos, pellizcar o sobar sus pezones…, acariciarlas en su vientre y entrepiernas, tratar de llegar hasta su sexo suavemente con delicadeza. &#8220;¿Como es eso? no entiendo, dice&#8221;…, y tuve que explicárselo con demostraciones, a ver yo soy la niña y tu las cargas, le digo…., fui guiando sus manos, primero cuando las puso sobre mis senos, luego sobre mi cuerpo, al hacerlo con mi medio sobrino me excitaba, ya llevaba dos meses sin ser manoseada por unas manos masculinas…, ahora tu solo le dije recostándome y el mocoso de Paulo aprendió rápido. En cuanto me recosté, se inclinó sobre mí y me empezó a besar y desabrochándome la camisa que llevaba me acariciaba los pechos, fregándolos apretándome los pezones, que a estas alturas me dolían de los tiesos y tirantes que estaban los pechos, su boca dejó de besar mi boca y bajó a mis pechos, se metió mi pezón izquierdo en la boca, dándole pequeños toques con la punta de la lengua, rodeándolo con la misma y empapándolo en su saliva.</p>
<p>Después no podía pararles sus manos me tocaba por todas partes…, mi blusa estaba semi abotonada, mi pelo desordenado, sus labios buscaban mis pezones y cuando los encontraron sus labios se pegaron succionando, acariciándolos y mi enajenación comenzaba a estremecerse casi llegando al éxtasis, Dios como mamaba ese bebé, sus manos recorrían la parte baja de mi espalda, pronto las sentí entre mis piernas, buscaban mi sexo. No deseaba que mi medio sobrino me tocara, pero mi mente me impedía negarle el placer de que él recorriera a una mujer y mi enajenada mente me ordenaba déjalo, déjalo… cada vez estaba mas excitada.</p>
<p>Sus manos estaban acariciando, mis caderas y llegaron hasta mi sexo, a continuación moviéndolas, sintiéndolas, saboreándose este medio macho, me recorría mi sexo…, cerré mis ojos, no deseaba entregarme, pero mi cuerpo y mente decían otra cosa… abrió Paulo aun más su boca, que tenía en mis senos, me lastimo un poco con los dientes mis pezones… reaccione involuntariamente, lo entendió y cubrió sus dientes con sus labios, los saboreo fácilmente por lo menos, tres minutos…, siguió bajando por mi vientre hasta llegar a mi entrepiernas y tratándola de abrirlas quería llegar a mi vagina. Me juntaba de piernas tratando de impedírselo…, pero mi mente estaba perturbada y escuchaba que me decía déjalo, déjalo…, aprovecha de eliminar tus ansias de sexo.</p>
<p>Logró llegar a esta y tirando de mi prenda interior casi rompiéndomelas las bajó, sus labios comenzaron a succionarme mis labios sexuales y mi clítoris cual rama indócil salió al encuentro de ellos, me mojé entera ante las caricias que estaba recibiendo y en un desesperado esfuerzo logre coger su cabeza y tirarla hacia arriba, Paulo en su desesperación me apretó contra el colchón con su cuerpo y apretándome contra su cuerpo, su miembro viril joven, tieso y duro oprimió mi vagina y su cabeza abultada y excitada se introdujo sin mayor esfuerzo entre los labios de la entrada de mi caverna sexual y bruscamente trató de introducirse en ella. Traté de sacármelo de encima, pero él me convenció dándome una serie de besos que me ponían a un grado de excitación cada vez más elevado, no me resistí más y me dejé llevar por mis deseos.</p>
<p>No demoró en quitarme la ropa, aprovechando para ir manoseándome todo lo que quería, era imposible resistirme a sus caricias, las estaba disfrutando al máximo.</p>
<p>Luego de los primeros minutos logró colocar toda su verga en lo más profundo de mi ser, me dolía fuertemente y empecé a gritar y a gemir del dolor y placer, un nuevo empujón y lo acomodó por completo en mi útero, produciéndome un dolor intenso pero al mismo tiempo un gran placer, un nuevo empujón volví a gritar pero esta vez de placer, el volvió a embestirme con fuerza y su pene quedo mojada por mi jugos vaginales, yo gemía y me retorcía de gusto. Mis gemidos se escuchaban por todo el cuarto y estoy segura que por toda la casa, es que con ese buen tamaño y meses sin usarme mis entrañas cualquiera se pone así, comencé a arañarle la espalda y a besarlo con todo, hasta con lengua, nos besamos y nos acomodamos apretándonos más. Miré para abajo por un momento y vi como entraba y salía su pene en mi vagina, salía y de nuevo empujaba y se abría paso entre mis labios vaginales y volvía a salir y luego a entrar, que rico era todo eso. </p>
<p>Se sentía el calor de su pene entrando en mi vagina, era increíble que la ama de casa perfecta ya estuviera teniendo sexo con un mini macho, y peor aún que fuera este su sobrino con quien estaba teniendo relaciones. Pero sentía muy rico para parar y dejé que me la siguiera metiendo, sentía todo el calor de su pene dentro de mi cuerpo.</p>
<p>Por fin tomó ritmo y empezó entrar toda entera. Que bien se sentía, estaba transpirando y jadeando del placer y jamás se me había ocurrido que un pequeño me lo pudiera meter tan rico. Era excelente y no estaba dispuesta a parar por nada. La cama se movía por el coito que estaba ocurriendo en ella y empezaba a sonar con más fuerza.</p>
<p>Su cara desfigurada por el esfuerzo que hacía por seguir el ritmo de la penetración fuerte y rápida que me estaba haciendo, yo deseaba que explotara dentro de mi de tanto placer y por momentos no sabía como iba responder a ese placer que me estaba dando. Nuestros cuerpos empezaron a temblar, siguió dándome con todas sus fuerzas, mi cuerpo se retorcía de placer, notaba como mi orgasmo llegaba en toda su intensidad entonces él resoplando bajo su ritmo introduciendo lentamente ese enorme miembro en mi sexo, poco a poco, hasta que sus huevos golpearon contra mis labios sexuales, nos quedamos así quietos, me sentía empalada hasta lo más hondo de mi ser, volvió a cogerme los pechos apretándolos con sus fuertes manos, con un movimiento de cadera me restregué contra él, de pronto mi cuerpo se tenso y de mi garganta salió un gran grito de placer y tuve un magnifico orgasmo entre los espasmos mientras mi cuerpo se convulsiona disfrutando de mi orgasmo, lentamente me fui relajando tras terminar mi orgasmo aunque seguía jadeando por la intensidad del mismo y justo en el momento sentí humedecerse mi vagina con su semen dejé que se vinieran sus líquidos algo que estaba aguardando desde hace rato, no me importó mucho estar recibiendo en mi vagina, de ese pene grueso que me estaba haciendo delirar, sus espesos chorros de semen y al cual también yo había entregado todas mis esencias del maravilloso coito con que había saciado mis instintos. </p>
<p>La miré y le dije, hay mas ¿verdad?&#8230;cuéntame todo… me miro y continuo. </p>
<p>Paulo se quedó dormido y despertó pasado el medio día, me acerque a él a preguntarle si estaba bien y si desea comer algo, me respondió que estaba bien y si quería comer algo, quería mi cuerpo nuevamente y atrapándome con sus manos me recostó en la cama, comenzó a besarme mis senos sacando mi camisa, mi falda quedó de cinturón en mi cuerpo y nuevamente volaron mis calzones… me acomodó en la cama se ubicó entre mis piernas y comenzó a lamerme mi sexo, con sus manos acariciaba y apretaba mis preciosas mamas, palpaba con su boca mis labios vaginales, &#8220;eres una diosa &#8220;, me decía diosa que ya estaba completamente empapada con sus flujos. Me fue separando cuidadosamente mis muslos y comenzó a palparme y a acariciarme el clítoris. Solté un suspiro y cerré mis ojos. Aprovechó de ubicar su pene en la entrada de mi vagina tratando de clavarme, pero no tenía experiencia y tuve que ayudarlo guiando su pene con mis manos.</p>
<p>Pronto sentí su miembro apoderándose de mis entrañas sexuales, dilatándolas y entregándome su calor. Gemía y sollozaba de placer, pedía que fuera lo que me hiciera lo hiciera más rápido, pero no me hizo caso y seguían las fuertes y lentas embestidas. Mi cara de excitación y mis gemidos hicieron efecto en Paulo y por fin empezó a metérmela con rapidez, pero con la misma fuerza. En ese momento mis gemidos se incrementaron aún más y mi cara era de completo placer. Su miembro entraba y salía de mi sexo a un ritmo continuo, y mis pechos bailaban ante Paulo hipnotizándole. Siguió con ese ritmo desenfrenado unos cuantos minutos más, hasta que mis gemidos se convirtieron en gritos y le apretaba cada vez más con mis fuertes piernas, clavándole mis dedos en su espalda. Era lo que precedía a mi impresionante orgasmo con el que inundé mis entrañas sexuales de flujos. Esto facilito los movimientos de mi macho que me cabalgaba en pleno éxtasis, vaciando sus espermios y leche en el interior de mi útero hasta mojarme todos los rincones de mi cuevita….</p>
<p>Luego rápidamente me levanté y obligué al súper macho de Paulo hacer lo mismo, pues pronto llegaría su familia y deberían encontrarnos en la mesa almorzando.</p>
<p>A la llegada de mi medio hermano estábamos como buenos comensales sentados en la mesa almorzando y como si nada hubiese pasado en esa casa, finalizado el almuerzo me retiré y me fueron a dejar en el automóvil a mi casa.</p>
<p>Te parece poco ¿lo que te he contado?, ¿qué voy hacer ahora de mi vida?&#8230;</p>
<p>Bueno le dije, te recomiendo una buena conversación con Paulo, ya que arrepentidas no estas, si fue un súper macho en la cama, que ahora sea un macho en callar.<br />
Fuente: todorelatos.com</p>
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