Relato del 16 de mayo del 2010. Paula y yo seguimos yendo a la discoteca de siempre. Normalmente íbamos acompañadas de Javi, que estaba salido en esos momentos con mi amiga. Pero cuando Paula se enteró de que le había sido infiel, se encerró en su casa y no quiso salir durante días webcam xxx.
Por eso, ese sábado me disponía a ir yo sola de marcha. Llegué a lugar un poco tarde, como a las 4 de la mañana, y en cuanto llegué me di cuenta de que se había reunido una despedida de soltera de una chica, que parecía tener unos 22 años, muy jovencita. Eran un grupo de unas 15 chicas, y se notaba que llevaban unas copas de mas, pues no paraban de reír y repasar a todos los chicos que pasaban a su alrededor. Entonces, una de ellas, no sé de donde, sacó un pene de plástico, y se lo dio a la futura novia. Ante eso, todas empezaron a reír todavía más escandalosamente, lo que hizo que mucha gente se les quedara mirando. Y así empezaron un juego que consistía en irse pasando la polla de una a la otra e ir chupándola. Yo noté como mi tanga se iba humedeciendo, pues pensar en tener una polla en la boca como la que tenían ellas, pero de carne y hueso, era lo que mas me apetecía esa noche.
La discoteca se fue vaciando poco a poco, y tras irse el grupo de chicas, yo me quedé sola con alguna que otra pareja que aprovechaba la oscuridad de las esquinas para meterse mano. Y yo me sentía tan sola y tan vacía sin una polla en el interior de mi coño…
Terminé sentada en una tarima, con demasiados cubatas en el cuerpo, y con un dolor de cabeza impresionante. Entonces fue cuando se me acercó uno de los camareros que estaba recogiendo:
Oye, ¿te encuentras bien? Es que estamos cerrando ya… y si no te importa…
Si, no te preocupes, ahora mismo me voy, aunque creo que no estoy en condiciones para conducir.
La verdad es que el chico no estaba mal, y se notaba que él también pensaba lo mismo de mí, pues estaba observando mi tanga, que se veía debajo de mi falda corta. Con la resaca que tenía no me había dado cuenta de que llevaba prácticamente la falda subida hasta la cintura. Y descaradamente me dijo: Leer todo
Relato porno 2 de marzo del 2010, los mejores relatos porno. Debo decir que soy una mujer de 23 años y en el medio donde trabajo no se conocen hombres interesantes, mas bien en su mayoría son hombres demasiado mayores y los mas jóvenes son obreros, así que cuando conocí el maravilloso mundo del Internet, me interese por el chat, así fue como me di a la tarea de conocer a jóvenes que vivieran en mi ciudad.
Fue así como una noche en el chat conocí a un joven con en el que tuve la típica conversación, ¿dónde vives? ¿Qué edad tienes?, y él me pidió mi numero de teléfono y me llamó recién habíamos terminado de chatear, debo decir que su voz me impactó y la descripción que hizo de su físico también despertaron en mi cierto interés. Lo que me condujo a citarme con él a la mañana siguiente, cuando me saludó me impactó su sonrisa, luego fuimos a desayunar y tuvimos una conversación muy amena, cargada de frases de doble sentido y luego él me acompañó al lugar donde yo debía tomar el transporte para dirigirme a mi trabajo al otro lado de la ciudad. Les debo confesar que en lo único en que pensé ese día y esa noche fue en él y en lo mucho que deseaba sentir sus besos, ya que con él, experimenté una química especial, que nunca había sentido con otro hombre. Leer todo
11
La bella y el feo
Relato porno 11 de febrero del 2010, los mejores relatos porno. Era un día de mayo como cualquiera. Calores infernales y calles ardiendo a rayo de sol. Esta historia tiene dos protagonistas: ella, casada, madura en flor, sus treinta recién cumplidos le hacían diario la exigencia de vivir la vida a tope, al máximo. Él, un hombre sin mayor atractivo; de hecho, tenía de nacimiento una pierna más corta que la otra; un rostro ajado a base de intemperie y mala vida. Era bajito, muy bajito, no llegaba al metro y medio. Se le conocía en su barrio como alguien de pocas pulgas, de mal genio y amargado. Nunca le habían conocido ni familia, ni amigos, mucho menos alguna mujer. Era más bien mugroso, barba mal cortada, ya algo canosa a pesar de su juventud. Tenía apenas unos 22 ó 23 años. Trabajaba de mandadero en un despacho de abogados, en el segundo piso del mismo edificio donde ella trabajaba, finamente vestida todos los días, impecable, hermosa, atractiva a los ojos de los hombres que subían y bajaban del mismo edificio de oficinas. Ella estaba en el último piso, el 8º. Leer todo

