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	<title>Relatos Porno &#187; Erotismo</title>
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	<description>Relatos porno y relatos de sexo</description>
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		<title>Valeria deseada por un hombre maduro</title>
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		<pubDate>Mon, 31 May 2010 09:00:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Relato porno del 31 de mayo del 2010. Con apenas 18 años, Valeria es una mujercita muy atractiva, morena, delgada, con una cintura preciosa, unos pompis resaltantes, unos senos pequeños, firmes, carnosos, y unos pezones rosados apetecibles. Pero, lo más hermoso de ella es su dulce carita ovalada, y esos ojos marrones muy dulces, centelleantes, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Relato porno del 31 de mayo del 2010. Con apenas 18 años, Valeria es una mujercita muy atractiva, morena, delgada, con una cintura preciosa, unos pompis resaltantes, unos senos pequeños, firmes, carnosos, y unos pezones rosados apetecibles. Pero, lo más hermoso de ella es su dulce carita ovalada, y esos ojos marrones muy dulces, centelleantes, con un toque de picardía muy peculiar.</p>
<p>Ella es casi una niña, pero ya siente con mucha fuerza deseos de ser una mujer. Le gusta vestirse de manera muy provocativa, para mostrar sus encantos. Casi siempre usa unos TOP muy cortitos que dejan ver su delicioso ombligo, los acompaña con una faldita corta que permite mostrar unas piernas espectaculares que la hacen ver súper sexy.</p>
<p>Vestida así, con faldita beige y TOP negro cubierto con un chalequito beige también, Valeria está celebrando su cumpleaños, en su casa, organizado por su madre, rodeada de sus mejores amigos y amigas, jovencitos como ella. Pero, hay un invitado especial que le llama la atención. Es un amigo de su madre, un hombre algo mayor, a quien encuentra interesante. Alto y fornido, con una mirada penetrante y misteriosa que no deja de observarla. Ella siente sus miradas sobre su cuerpo, sus senos, su ombligo descubierto, sus piernas, sus pompis y se siente deseada por ese hombre.<span id="more-245"></span></p>
<p>Valeria baila de manera desenfrenada la música de reguetón con sus amigos, mientras toman de una bebida muy sabrosa preparada por el hombre amigo de su madre. Es una mezcla de ron con un concentrado de frutas y algo muy dulce <a href="http://www.bragax.com/dos-cojines-xxx-de-chocolate-muy-chupones" target="_blank">xxx</a>. Esta bebida sabe tan bien que la toma con mucho gusto, mientras siente que un calorcito muy especial recorre su cuerpo, llega hasta su cabeza y sus ganas de bailar y disfrutar se hacen muy fogosas. Busca a uno de sus amigos para bailar un reguetón que le gusta mucho y cuando lo hace se mueve de una manera muy sensual, pega sus pompis de él y mueve sus nalgas divinamente. Su amigo se pega mucho a sus pompis y la frota con su bulto. Ella puede sentir entonces que su bulto crece mucho y siente un escalofrío por toda su conchita.</p>
<p>De pronto, una amiga se lleva a su amigo y el hombre mayor aprovecha para sacarla a bailar. Valeria no puede negarse y baila con él una salsa. El hombre la estrecha muy bien contra su cuerpo y la conduce de una manera muy suave. Valeria siente el cuerpo del hombre pegado al suyo y le gusta, entonces ella se le pega un poquito más para provocarlo mientras se mueve al ritmo de esa salsa tan rica. Puede sentir entonces que su bulto crece rápidamente y lo presiona contra su conchita. Esto le encanta a Valeria y cuando siente el calor de ese bulto sobre su conchita, ésta brota cierta agüita.</p>
<p>El hombre acerca su boca a los oídos de Valeria y le dice que es muy linda y que baila divino. Ella le responde y le dice que él también baila muy bien. Ponen otra salsa más lenta, y como ella se siente muy bien en sus brazos continua bailando. Lo deleitoso de la bebida y estar sintiendo ese bulto del hombre frotando su conchita, la hacen entregarse más al fornido cuerpo de este hombre que la inquieta. Valeria pasa sus brazos por el cuello del hombre y se pega totalmente a él, quiere que él sienta además de su conchita, sus pezones rosaditos que ahora están poniéndose duritos. El hombre reacciona y con sus brazos puestos en la espalda de Valeria, desliza sus manos por debajo del TOP y acaricia su piel mientras la estrecha y presiona más contra su bulto. Valeria siente que brota más agüita de su conchita y cree que esto es demasiado porque está deseando que el hombre la penetre con ese miembro cada vez más abultado.</p>
<p>En eso termina la salsa y Valeria huye del hombre, no sabe que le pasa con él. Le hace sentir unos deseos incontrolables. Ella se siente muy deseada por él y eso le gusta tanto que quisiera que él la penetrara con esa verga tan grande que le frotó mientras bailaban.</p>
<p>La fiesta continúa y Valeria se entrega más a sus amigas y amigos, conversando, bailando desenfrenadamente, mientras sigue tomando de esa bebida tan buena, que la hace sentir súper bien. Ella sigue sintiendo su misteriosa mirada observándola, deseándola, y no puede evitar cruzar miradas con el hombre y cuando lo hacen ella le coquetea lanzándole una sonrisa llena de picardía.</p>
<p>Pasan las horas y se hace tarde, poco a poco, se van retirando los amigos y amigas de Valeria. Ya quedan pocos invitados, sus familiares y el hombre amigo de su madre. El hombre conversa con la madre de Valeria y sus hermanas, pero no para de mirarla, de desnudarla con sus ojos sedientos de ella. Y esa forma de mirarla la inquieta, la turba, le hace sentir, pensar en cosas insospechadas que quisiera que ocurrieran con ese hombre tan interesante.</p>
<p>Al fin llega el momento de la torta, se canta el cumpleaños y se reparte. Una deliciosa torta de chocolate que hace que Valeria se chupe hasta los dedos comiéndola, mientras el hombre la mira y ella aprovecha para lanzarle una mirada muy sugestiva con los dedos en su boca. Se despiden los amigos y amigas de Valeria y se van todos. Sus hermanas se retiran a acostarse y ahora quedan su madre, el hombre y Valeria en la sala.</p>
<p>Suena una música de vallenato y el hombre invita a Valeria a bailar, ella no se puede negar, mejor dicho no quiere, y se deja llevar por el baile de ese cadencioso ritmo, el hombre se mueve muy bien y ella se pega toda a su cuerpo buscando su calor varonil. Una vez más siente su bulto creciendo y buscando su conchita. Valeria aprovecha que su madre se retira por un momento y deja que su bulto ya grande haga contacto con su conchita. Con los movimientos del baile, el frotamiento de su miembro con la conchita ardiente de Valeria es cada vez más fuerte. Ella siente ahora deseos más fuertes que la vez pasada de ser penetrada por la verga de este hombre. Él acerca su boca a los oídos de Valeria y le dice: -Mami, ¡te deseo mucho, quisiera besarte toda! Esto la deja atónita y Valeria lo mira lujuriosamente a los ojos, pero no logra decirle nada.</p>
<p>Termina la música de vallenato y los dos se separan sintiendo un gran fuego por dentro. Regresa la madre de Valeria y le dice que el hombre se va a quedar durmiendo en la casa porque ya es muy tarde. Valeria no se opone, al contrario, por su mente pasan muchas cosas, muchos deseos que agitan su imaginación. El hombre va a dormir en un mueble grande que está cerca de la puerta al cuarto de Valeria. Su madre se retira a su habitación, diciéndole a Valeria que le facilite cobijas y almohadas al hombre. Ella cumple con esto y se va a su cuarto dejando al hombre casi instalado.</p>
<p>Valeria en su cuarto, se desnuda y se pone un babydoll transparente muy provocativo, pues sus senos quedan casi afuera y a través de su transparencia se ve claramente el hilo rosado que tiene puesto. Se acuesta, pero no puede dejar de pensar en el hombre. Los efectos de la bebida y el baile la tienen agitada, su cuerpo le pide a gritos ser besada, acariciada, por todas partes por ese hombre misterioso. Y las últimas palabras que le dijo el hombre le suenan todavía en su mente, la tientan irremediablemente. No aguanta más y sale del cuarto, con su batita blanca transparente. Se encuentra con el hombre frente a frente y él se queda viendo su hermosa figura casi desnuda a través de la bata. Ella le dice que tiene frío y se sienta en el mueble, tratando de cubrirse, pero al sentarse el hombre puede ver sus lindos senos claramente, y su bulto crece inconteniblemente. Ella lo nota y siente que su conchita empieza a brotar más agüita mojando su hilo. El hombre se sienta a su lado, desliza sus manos por la bata y toca sus senos, los acaricia dulcemente y Valeria no se opone, más bien desea que continúe haciéndolo, eso y mucho más.</p>
<p>El hombre se acerca a sus labios y la besa, es tan rico que ella se entrega apasionadamente. Ya no puede resistirse al deseo. Ella lo toma por los brazos y lo conduce a su cuarto. El hombre quita su bata dejando ver la hermosura de su cuerpo en todo su esplendor, queda por un momento extasiado ante tanta belleza de ese cuerpito desnudo y tierno. Ella se echa en la cama y abre sus piernas invitándolo a poseerla. Su conchita aguadita y su hilo rosado húmedo dejan entrever unos labios vaginales bellos, preparándose a ser penetrada por esa verga tan rica que este hombre tiene. El hombre no quiere penetrarla tan rápido, la acaricia y besa por todas partes: por su cuello, su abdomen, su ombligo lo besa, toma sus senos, los chupa delicadamente, extrae su néctar, Valeria desfallece, se estremece de pura pasión, disfruta de un placer indescriptible, que nunca antes sintió. El hombre ya desnudo, le muestra su verga, Valeria lo ve hermoso, erecto, grueso, largo, divino. Él lo acerca a su cara, lo pasa por sus mejillas, por su nariz, tiene un olor fascinante, lo acerca a su boquita, ella lo atrapa con sus labios y lo mama, él lo introduce más en su boca y ella siente que la ahoga, pero de puro placer.</p>
<p>Valeria disfruta mamando la verga del hombre en su boca, la siente cada vez más gruesa y dura, y ahora desea intensamente tenerla dentro de su conchita. El hombre parece leer su mente y va deslizando sus labios por su abdomen, llega a su ombligo y lo besa, le mete su lengua y juega con su lindo orificio. Esto la excita mucho, su conchita está súper mojada, se abre sola, quiere sentir esa verga dura y erecta penetrándola hasta lo más profundo de su vagina. El hombre sigue bajando, aparta suavemente ese hilo rosado que apenas cubre su monte de Venus, besa su conchita dulcemente varias veces, desliza su lengua por sus preciosos labios vaginales, introduce su lengua en su divino orificio y frota con ella su clítoris. Valeria está enloquecida de placer, su clítoris se pone erecto, durito. El hombre muerde su clítoris con sus labios y lo succiona, saca su sabroso jugo y se embriaga con él. Valeria no aguanta más y le pide al hombre que se lo meta.</p>
<p>El hombre la tortura un poco más jugando con su clítoris, su lengua la quema mientras lo roza y entra en su vagina una y otra vez, saboreando sus jugos. Entonces, él la hace incorporarse, la hace girar hasta mostrarle su linda, curvilínea espalda, toca sus carnosas y sensuales nalgas, las acaricia, las besa. Esto es demasiado para Valeria, su excitación llega al límite, le pide desesperadamente al hombre que la penetre y la haga suya. El hombre la pone en una postura muy especial sobre la cama: apoyada sobre sus rodillas y brazos, con su rico trasero apuntando hacia él, su vagina se ve hermosa así, abierta esperando que el duro y erecto pene entre a sus profundidades.</p>
<p>El hombre acerca su larga y gruesa verga al húmedo orificio, Valeria siente su cabeza entrando suavemente, su vagina se expande y la deja entrar totalmente, le duele un poco pero le da tanta dicha que no le importa. Valeria mueve su culo al ritmo de las embestidas que le da el hombre con su salvaje verga, ésta entra y sale una y otra vez quemándola, volviéndola loca, la hace gemir de puro placer. En esa posición, como en cuatro, y el hombre embistiéndola en su dulce, tierna vagina, duro por detrás, Valeria parece una bella perrita siendo follada por un poderoso, salvaje can. Sus embestidas se hacen cada vez más fuertes, el hombre la agarra por los hombros y le empuja esa verga con tremendo vigor, Valeria la siente llegar hasta lo más hondo de su ser, ahora ella gime y gime una y otra vez, su éxtasis es descomunal, un orgasmo viene inevitablemente y ella grita sin poderse contener: ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh! El hombre sigue embistiéndola implacablemente, y Valeria responde batiendo su culo siguiendo ese ritmo celestial, viene otro orgasmo fortísimo y ella aprieta con su vagina la verga del hombre, la succiona, el hombre no resiste más, gime y grita también, mientras su pene explota y descarga muchísima leche dentro de su ardiente cueva vaginal.</p>
<p>El orgasmo de Valeria es ahora múltiple, mientras siente esa rica leche corriendo dentro de ella, tanto ella como el hombre gritan dejándose llevar por el inmenso placer: ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh! ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhh! Valeria se siente totalmente poseída por este hombre tan salvaje y él se siente en el cielo después de hacer suya a esta criatura tan tierna, tan deliciosa, pero al mismo tiempo, tan ardiente y sensual.<br />
Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Tirada en la autopista</title>
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		<pubDate>Sun, 16 May 2010 20:32:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Relato porno del 16 de mayo del 2010. Nunca me atreví a contar este episodio de mi vida y tampoco sé muy bien por qué lo hago ahora. Lo cierto es que siento vergüenza cada vez que lo pienso y necesito desahogarme. Por otra parte, también creo que, después de dos años, la mejor manera [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Relato porno del 16 de mayo del 2010. Nunca me atreví a contar este episodio de mi vida y tampoco sé muy bien por qué lo hago ahora. Lo cierto es que siento vergüenza cada vez que lo pienso y necesito desahogarme. Por otra parte, también creo que, después de dos años, la mejor manera de superarlo es afrontarlo y, para empezar, como no me atrevo a contárselo a nadie <a href="http://www.bragax.com" target="_blank">xxx</a> que conozca y mucho menos a mis padres, a falta de dinero para pagar la consulta de un psicólogo, me he decidido a explicarlo aquí.</p>
<p>Todo sucedió una noche del verano de 2006. A pesar de haber cumplido ya 20 años, todavía estaba muy controlada por mis padres, especialmente por mi padre, que es uno de esos tipos chapados a la antigua. Yo veraneaba en Calafell, pero había salido con unas amigas de la facultad. Habíamos quedado en Salou, pero no se lo había dicho a mis padres. Era tarde, muy tarde, pero me estaba divirtiendo mucho, así que, aunque era consciente de que iba a tener que aguantar la charla de mi padre y de que seguramente iba a estar castigada lo que quedaba de verano, decidí disfrutar del momento y afrontar las consecuencias cuando llegara a casa.</p>
<p>Me despedí de mis amigas en el parking de la disco. En cuanto desaparecieron, busqué el móvil en mi bolso, convencida de que mi padre ya habría llamado. No me equivoqué. El tono de su voz en el buzón de voz sonaba amenazador, y eso me puso muy nerviosa. Cuando hube acabado de escuchar el mensaje traté de llamar para, por lo menos, avisar de que iba para casa y que estaba bien, pero tras marcar el número y descolgar para realizar la llamada el móvil se quedó sin batería.</p>
<p>Tenía 50 kilómetros por delante y más de media hora de camino, así que decidí coger la autopista para llegar a casa lo antes posible. Con el carné recién sacado y el coche de mi padre, apenas me dejaban cogerlo por dentro de Calafell, así que no era cuestión de demorarse todavía más.<span id="more-228"></span></p>
<p>Pasado Torredembarra, si no recuerdo mal, me llevé un tremendo sobresalto. Uno de los neumáticos reventó. Por suerte, o no, esto sucedió a escasos metros de un área de descanso y, por no parar en el arcén acerqué el coche hasta allí.</p>
<p>Me bajé del coche y durante un par de minutos, a plena oscuridad, me quedé mirando la rueda. No tenía ni la menor idea de cómo cambiarla. Por una parte, aquello se podría convertir en la excusa perfecta para justificar mi retraso, pero por otra, si no tenía más remedio que pedir ayuda a mi padre, éste se iba a enterar de donde había ido con el coche. Parece que no me quedaban muchas más opciones. De todos modos, aquello no iba a ser tan fácil, encendí el móvil con la esperanza de que me dejara hacer una llamada, una sola, por el tiempo suficiente para explicarle a mi padre dónde estaba y qué había pasado. Pero la batería de mi móvil no estaba por la labor.</p>
<p>Llena de desesperación me puse a llorar desconsoladamente. No sé cuánto tiempo estuve así, con la cabeza apoyada sobre el volante y llorando a lágrima viva. No había mucho tráfico en la autopista, el momento para el pinchazo no podía haber sido más inoportuno. Escuché pasar un camión y pensé que quedarme dentro del coche no iba a solucionar mis problemas y, que lo mejor sería salir a la autopista a buscar ayuda.</p>
<p>Cuando me disponía a salir del coche apareció una luz de esperanza con la forma de los faros de un tráiler. El ruido de su motor me pareció música celestial. A pesar de los tacones, corrí hacia él agitando los brazos. El camión se detuvo frente a mí y me deslumbró con las largas. Algo no marchaba bien, pero no quise escuchar a mi intuición femenina. Necesitaba ayuda, como fuera. Me planté delante del camión con la cara empapada por las lágrimas y los brazos alrededor de mi cuerpo, como abrazándome a mí misma, temblando, pero dispuesta a no dejar que se marchara.</p>
<p>El camión se detuvo detrás de mi coche. Se bajaron dos tipos. El conductor un tipo bajito y gordo, calculo que de la edad de mi padre, con barba y con aspecto desaliñado, sucio, mejor dicho. El acompañante era un tipo bastante raro, joven y alto, algo fofo también, con el cabello moreno pero de piel muy blanca, con la mirada ausente tras unas gafas de montura fina.</p>
<p>Se acercaron y cuando los tuve cerca pude percibir una asquerosa mezcla de olores a sudor y alcohol.</p>
<p>¿Qué te ocurre princesa? – preguntó el conductor echándome encima su aliento y echando una mano sobre mi hombro.</p>
<p>Di un paso atrás al tiempo que, con un movimiento retiré mi hombro. Con la voz entrecortada le expliqué mi problema. No reparé en qué situación me encontraba, mi atención se centraba únicamente en solucionar lo de la rueda y proseguir mi camino.</p>
<p>Vaya, vaya. Así que tenemos a una bella dama en apuros – dijo con un cierto tono de sorna.</p>
<p>Quise mostrar algo de simpatía mostrando una sonrisa, pero en aquellas circunstancias apenas pude esbozar una mueca que claramente demostraba mi desprecio por aquellos tipos. De entre todos los caballeros andantes que podrían haber llegado en mi auxilio, me había tenido que tocar aquella chusma.</p>
<p>A ver, dónde está esa rueda.</p>
<p>Cuando me giré para mostrarles la rueda, el conductor me dio un sonoro manotazo en el culo que provocó sus risotadas. Me volví con mirada desafiante, pero no tardé mucho en perder esa actitud altiva. El conductor dio un paso adelante acercándose a mí con semblante muy serio. Presa del pánico di un paso atrás y él volvió a acercarse y yo di otro paso atrás de modo que di con mi espalda en el coche. Él se acercó nuevamente arrimándose mucho.</p>
<p>Verás, guapa, – susurró junto a mi cara echándome todo el aliento – creo que podemos ayudarte, pero antes, estaría bien que nos lo agradecieras.</p>
<p>No era difícil adivinar lo que querían. Una niña mona, sola e indefensa, vamos, que la ocasión la pintan calva. Sentí miedo. Permanecí unos instantes callada, pensativa, sopesando mis alternativas. Creí que no tenía más remedio que negociar. Si les ofrecía algo a cambio, por lo menos, solucionaría lo de la rueda. Si no lo hacía, no solo me quedaría allí tirada sino que ¡Dios sabe de qué serían capaces aquellos tipos! Esa imagen pasó fugazmente por mi cabeza, pero lo suficiente para sentir mucho más miedo.</p>
<p>Está bien ¿qué queréis? – pregunté no muy segura de haber escogido la opción correcta.</p>
<p>Se miraron sorprendidos, creo que no esperaban que se lo fuera a poner tan fácil. El conductor soltó una sonora carcajada que fue seguida inmediatamente por el otro mientras chocaban sus manos celebrando su triunfo.</p>
<p>¿Cómo te llamas? – preguntó el conductor al tiempo que las risas se apagaban.</p>
<p>Bea – contesté yo con la voz temblorosa y entrecortada .</p>
<p>Verás, Bea, mi amigo Toni – prosiguió señalando su compañero – quiere que se la chupes.</p>
<p>De nuevo estallaron las carcajadas. Miré al tal Toni al tiempo que éste asentía con la cabeza. Hubiera dado cualquier cosa por borrarle aquella sonrisa asquerosa de su cara. Me quedé callada hasta que acabaron de reírse.</p>
<p>Venga, no podéis pedirme eso – protesté finalmente.</p>
<p>Ya, pero es que mi amigo Toni, si no se la chupas no te va a cambiar la rueda. Tú misma.</p>
<p>Llena de una rabia casi incontenible agaché la cabeza y apreté los dientes. Se me saltaron las lágrimas. Ellos me miraban, esperando mi respuesta, pero ésta no llegó.</p>
<p>Venga Manolo, vámonos. Esta tía es solo una pija calientapollas – dijo finalmente el propio Toni.</p>
<p>De pronto, aquellos tíos se alejaron de mí y se dirigían hacia el camión dispuestos a marcharse.</p>
<p>¡Esperad! – grité desesperada viendo como se esfumaba la opción de poder cambiar la rueda.</p>
<p>¿Te lo has pensado mejor? – preguntó el tal Manolo desde la penumbra justo antes de subirse de nuevo al camión.</p>
<p>De nuevo me quedé en silencio, no quería darles lo que me pedían.</p>
<p>Venga, piénsalo bien, en el fondo será un mal trago que durará unos minutos y luego podrás irte.</p>
<p>El doble sentido de la expresión &#8220;un mal trago&#8221; provocó de nuevo la risa idiota entre ellos.</p>
<p>Está bien – accedí bastante confundida – pero primero me cambiáis la rueda y luego cumplo yo con mi parte.</p>
<p>De eso nada – protestó Manolo.</p>
<p>Verás – traté de argumentar pensando todo lo rápido que podía – yo no tengo ninguna garantía de que vosotros vayáis a cumplir, sin embargo si yo no cumplo, siempre podéis pincharme de nuevo la rueda.</p>
<p>No era muy acertado darles ideas, pero, desde luego, esa sería mi única garantía.</p>
<p>Está bien – dijo esbozando una sonrisa que no me dio muy buena espina – el trato es el siguiente, nosotros te cambiamos la rueda y tú haces todo lo que te pidamos.</p>
<p>¡Ni hablar! Eso no es lo que me habías dicho. Me habías dicho sólo…</p>
<p>No – me interrumpió – te he dicho que Toni quiere que se la chupes, pero no te he dicho lo que yo quiero. De todos modos, si no aceptas, pues nada. Nos vamos y ya está.</p>
<p>Se dieron la vuelta y caminaron hacia el camión. Miré el reloj, eran las 4:30h de la madrugada, miré hacia la autopista, no circulaba nadie y los pocos vehículos que había visto, habían pasado de largo; excepto aquel maldito camión.</p>
<p>¡Un momento! – grité cuando se disponían a subir al camión.</p>
<p>Manolo y Toni me miraban expectantes.</p>
<p>No podéis iros así.</p>
<p>Claro que podemos – contestó Manolo – a menos que…</p>
<p>Si me cambiáis la rueda – interrumpí – os doy todo el dinero que llevo encima.</p>
<p>Ya te hemos dicho cual es el precio, no queremos tu dinero. Esto son lentejas, si quieres las tomas y si no las dejas.</p>
<p>Dudé, unos instantes para finalmente asentir con un tímido movimiento de cabeza.</p>
<p>Mientras cambiaban la rueda yo me quedé de pie mirando como lo hacían, tratando de pensar en una solución. Unos minutos más tarde ya habían montado la rueda y estaban bajando el coche. Empecé a notar un nudo en el estómago, consciente del poco tiempo que me quedaba.</p>
<p>Bueno, esto ya está – dijo Manolo sacudiéndose las manos.</p>
<p>Me podríais guardar la rueda y las herramientas, por lo menos – protesté tratando, inútilmente, de retrasar mi parte todo lo posible.</p>
<p>En un momento hubieron guardado la rueda pinchada, el gato y la llave y llegaba mi turno. El nudo en el estómago se me hizo más grande y un sudor frío me corría por la espalda. Estaba muy nerviosa y asustada.</p>
<p>Manolo se acercó a mí y me agarró de la muñeca arrastrándome hacia la parte delantera del coche. Toni nos siguió. Se plantaron delante de mí.</p>
<p>Que vestido más bonito – observó Manolo &#8211; ¿Por qué no te lo quitas para calentar un poquito el ambiente?</p>
<p>Irónicamente, el comentario de Juan me hizo pensar en lo mucho que me gustaba aquel vestido de hilo, pues se arrapaba a mi cuerpo y realzaba sugerentemente mi figura. Agité la cabeza suplicando que no continuaran con aquello.</p>
<p>¡Que nos enseñes el coño, he dicho – gritó Manolo arrimándose a mí – o te juro que te rajamos las cuatro ruedas!</p>
<p>No, por favor – supliqué con voz llorosa al tiempo que me llevé la mano a uno de los tirantes del vestido deslizándolo por mi hombro.</p>
<p>Temblorosa, busqué en mi espalda la cremallera y lentamente la bajé al tiempo que Manolo se relajaba y se alejaba un paso de mí. Acabé de deslizar los tirantes por mis hombros. Lenta y tímidamente dejé caer el vestido por mi torso, resistiéndome a mostrar mis pechos. No llevaba sujetador, pues con ese vestido se marcaba demasiado y aunque mis pechos no eran pequeños, sí que se mantenían bien firmes y erguidos, por lo que me lo podía permitir. La única pega es que a menudo se me marcaban los pezones, pero eso a mí no me importaba mucho.</p>
<p>Vamos, Bea, no seas tímida – se impacientó Manolo.</p>
<p>Muy asustada dejé finalmente caer el vestido por debajo de mis pechos, sujetándolo con las manos para evitar que cayera del todo. La expresión de Manolo mostraba su satisfacción. Toni continuaba con la misma expresión impávida que había mantenido todo el tiempo. Os aseguro que era mucho más inquietante que los gritos de Manolo.</p>
<p>Venga, nena, sigue – Manolo marcaba el ritmo.</p>
<p>Me bajé el vestido hasta los muslos y, por fin, dejé que se deslizara por mis piernas hasta el suelo. Precisamente porque el vestido se marcaba llevaba un tanga blanco, liso, fino y pequeño que por poco no hizo saltar sus ojos de las órbitas. Con un gesto, Manolo, me indicó que me despojara del tanga también. Tardé unos segundos.</p>
<p>¿A qué esperas? – gritó de nuevo Manolo.</p>
<p>Sobresaltada, obedecí de inmediato bajándome el tanga hasta las rodillas para dejarlo caer sobre el vestido después. Me agaché para recoger mi ropa del suelo y dejarla a buen recaudo, pero tal y como me incorporé de nuevo Manolo estaba delante de mí con la mano extendida para que le diera la ropa.</p>
<p>Tranquila, ya nos encargamos nosotros de eso.</p>
<p>Le entregué el vestido y el tanga preocupada por lo que fuera a hacer. Él se la entregó inmediatamente a Toni quien, con las manos mugrientas por haber estado cambiando la rueda, siguiendo las instrucciones de Manolo, se apresuró a dejarlo en el camión.</p>
<p>Siéntate sobre el capó – me ordenó mientras Toni guardaba el vestido en el camión – apoya las manos sobre el capó y separa las piernas, quiero verte bien.</p>
<p>Obedecí sin rechistar.</p>
<p>¿Te has fijado cómo huele ese coñito? – se dirigió a Toni al tiempo que este llegaba de nuevo.</p>
<p>¡Ya te digo! – habló por segunda vez Toni – es una guarrilla.</p>
<p>Estallaron en una sonora carcajada.</p>
<p>Manolo se arrimó y con una de sus sucias manos me agarró un pecho, cerré los ojos tratando de soportarlo</p>
<p>Tranquila – me susurró tratando de relajarme – si te portas bien todo irá bien.</p>
<p>Intentó besarme, pero yo cerraba los labios con fuerza, así que viendo que no le correspondía me lamió la cara y deslizó la mano que tenía en mi pecho alcanzando el interior de mi muslo para subirla a continuación hasta llegar a mi pubis, lo acarició suavemente por unos instantes. Extendió un dedo y lo deslizó por mi rajita hasta encontrar mi vagina.</p>
<p>Sé buena y abre la boquita – me susurró al oído.</p>
<p>Sentí un escalofrío por mi espalda. Con la vana esperanza de evitar que me introdujera el dedo le obedecí. Me metió la lengua hasta la campanilla y cuando, de alguna manera yo lo había aceptado me metió un dedo y luego otro y comenzó a masturbarme.</p>
<p>Para mi desgracia, pasados unos momentos, perdí el control de mi cuerpo y, a pesar de que aquello era repugnante, empecé a lubricar. Recé porque no lo notara, pero no tardó en ser demasiado evidente para disimularlo.</p>
<p>Satisfecho por haber conseguido que mi cuerpo reaccionara, me agarró de las muñecas y me arrastró a la parte trasera del coche y abrió la puerta.</p>
<p>Entra.</p>
<p>Permanecí de pie temblando y resistiéndome a entrar.</p>
<p>¡Que entres te he dicho! – gritó.</p>
<p>Consiguió aterrorizarme una vez más, así que obedecí.</p>
<p>¡Estírate y ábrete de piernas, zorra!</p>
<p>La otra puerta se abrió y Toni me agarró tirándome sobre el asiento al tiempo que Manolo se bajaba los pantalones. Mi instinto me llevó a resistirme, pero eran mucho más fuertes. A pesar de mis forcejeos Manolo no tardó en situarse entre mis piernas.</p>
<p>¡Estate quieta, puta! Este es el trato que has hecho, si no cumples te quedarás sin ruedas y sin ropa, tú misma.</p>
<p>Me calmé al instante. Sin oposición ninguna me penetró, sentí como entraba poco a poco para empezar a moverse lentamente. Me estaba follando.</p>
<p>Por el otro lado Toni, al comprobar que me había calmado me soltó y se quitó la ropa. Me impresionó. Su piel era muy pálida y no tenía ni un solo pelo, ni siquiera en el pubis. Su pene, sudoroso, era blanco como la nata y, pese a no estar erecto, era bastante grande.</p>
<p>Me la restregó por la cara.</p>
<p>Vamos, guarra, chúpamela.</p>
<p>En un estúpido pensamiento recordé que mi madre siempre decía que tenía muy buena boca. No se podía imaginar cuánto. Antes solo se la había chupado a un chico, un novio que había tenido, le encantaba el sexo oral y, con él, había aprendido a hacerlo. ¡Qué diferentes son estas cosas cuando se hacen con gusto! Con mucho asco me acerqué la punta a mis labios y dubitativamente me la introduje en la boca y empecé a chupársela.</p>
<p>Veo que no es la primera polla que te comes ¿eh, zorra? – soltó Toni.</p>
<p>Deseé que aquello acabara lo antes posible y pensé que lo mejor que podía hacer era colaborar. Se la chupé con ímpetu, como si realmente me gustara, jugando con mi lengua sobre su glande, sobre sus testículos, por todo su pene, succionando con fuerza, ayudándome con las manos, acariciándole. Aunque fue engordando un poco más, no acababa de ponerse dura.</p>
<p>Mientras tanto, comencé a moverme para colaborar con Manolo. Rítmicamente movía mis caderas al tiempo que contraía los músculos vaginales a sabiendas que eso le iba a volver loco y no me equivoqué.</p>
<p>Puse todas mis ganas y todo mi arte en la felación que le estaba haciendo a Toni tratando de acabar con aquello lo antes posible. Poco a poco fui acelerando la cadencia de mis movimientos, chupándosela cada vez más rápidamente y con mayor vigor, presionando mis labios cada vez más y succionando cada vez más fuerte. Su agitada respiración se tornó en jadeos y, por suerte (dicho así resulta irónico), no tardé en obtener mi recompensa. Por fin se le puso dura e instantes más tardes sentí los espasmos de su polla en mi boca. Al momento la tenía llena de semen. Sin embargo, pareció no tener suficiente y, cuando paré de chupársela él se empezó a mover metiéndomela hasta la garganta.</p>
<p>¡No pares ahora, zorra! – Gritó forzándome a seguir chupándosela.</p>
<p>Me quedaba sin aire y quise escupir todo el semen, pero de pronto me vino la imagen de la tapicería del coche de mi padre manchada y traté de aguantar como pudiera. Tampoco quería tragármelo, nunca antes lo había hecho y me daba muchísimo asco.</p>
<p>Para mi desgracia volvió a eyacular y, esta vez su corrida fue mucho más abundante, apenas podía contener aquel chorro de semen en la boca y menos con su polla en la garganta. Empezó a faltarme el aire, cuando por fin la sacó de mi boca quise recuperar el aliento tan rápidamente que me atraganté y me dio la tos y pasó lo peor que podía pasar. Tragué bastante semen y el resto lo eché sobre la tapicería.</p>
<p>Y sin tiempo para reaccionar sentí que Manolo se corría, jadeaba como un loco y su polla explotó en un chorro de semen que inundó mi vagina. Hubiera fingido un orgasmo, para acelerar el suyo, pero el final de la mamada a Toni no me había permitido centrarme. Además, no hizo falta fingir, porque Manolo siguió moviéndose e, inesperadamente, me vino un orgasmo de dimensiones bíblicas. Chillé descontroladamente para disfrute de Manolo que se debía sentir muy hombre. Siguió moviéndose y el orgasmo se prolongó para mi martirio.</p>
<p>Un par de minutos más tarde ellos ya estaban vestidos y subidos al camión. Yo continuaba estirada en el asiento de atrás de mi coche, exhausta y llorosa. Al pasar por mi lado me tiraron el vestido por la ventanilla del camión, pero no el tanga, que se lo debieron quedar como trofeo.</p>
<p>Llegué a casa con el vestido manchado y mis padres se tragaron la excusa, aunque tuve que aguantar la charla, igualmente, por no llevar la batería del móvil cargada. Aspirando el coche mi padre descubrió la mancha en la tapicería, pero no creo que supiera de qué era, aunque yo, cada vez que la miro, no puedo apartar de mi cabeza lo que ocurrió aquella noche.<br />
Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Una sorpresa a media noche</title>
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		<pubDate>Thu, 13 May 2010 18:36:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Relato porno del 13 de mayo del 2010. Son más de las 12 de la noche y no puedo dormir. Hace calor. Se escucha el murmullo de la gente que pasea por la calle a lo lejos, cortando el silencio inmóvil de la habitación. La cama es inmensa y me pierdo en ella intentando buscarte. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Relato porno del 13 de mayo del 2010. Son más de las 12 de la noche y no puedo dormir. Hace calor. Se escucha el murmullo de la gente que pasea por la calle a lo lejos, cortando el silencio inmóvil de la habitación.</p>
<p>La cama es inmensa y me pierdo en ella intentando buscarte. Me enredo desnuda entre las sábanas inspirando tu olor… apoyando mi cabeza sobre la almohada que lleva el perfume de tu pelo, de tu boca <a href="http://www.bragax.com" target="_blank">xxx</a> …</p>
<p>Es inútil porque no estás. Esta noche no estás conmigo… y aunque intento llamarte a gritos se que hoy no puedes venir. Te extraño y extraño tu cuerpo pegado al mío, tu calor, tu piel…</p>
<p>Ay amor, suspiro. Si pudieras navegar por mi mente y descubrir lo que mis pensamientos deliran, lo que deseo hacer con vos en este momento…</p>
<p>El cansancio hace mella en mí, y de a poco voy logrando relajarme y entrar en el profundo mundo de los sueños…</p>
<p>Me muevo en la cama con una extraña sensación…ummm, más que extraña placentera…</p>
<p>Me has despojado de las sábanas… y siento, muy despacito y suave, tu mano acariciando mis empeines, va subiendo por las piernas, se detiene en mis rodillas, y vuelve a bajar por la pantorrilla. Y vuelve a subir, despacio, lentamente… ahora sigue más arriba… por mis muslos, pasa por mi cadera… por el lateral de mi cuerpo… por mi brazo… baja hasta mi mano, y vuelve a subir rozando mis axilas, bajando hasta mis pechos… pasa por uno… ahora por el otro… y sube hasta mi cuello.</p>
<p>Ahora siento como tu mano me acaricia la cara, mis mejillas, mis ojos, mi frente y mi pelo… todo el largo de mi cabellera, rozándome los hombros, la espalda… baja hasta mi cintura, mis caderas, mis nalgas… y vuelve a subir…<span id="more-220"></span></p>
<p>Se me eriza la piel cuando siento tu aliento chocando contra mi cuello, siii, ahí, justo debajo de mi orejita… Y siento que te acercas más, y más… hasta que el contacto de tus labios con mi piel es inevitable, y tus besos me sumergen en un estremecimiento total.</p>
<p>Tus labios se abren humedeciéndome el cuello, luego la orejita… mis mejillas, mis párpados… y vuelven a mi cuello, bajan por el tórax hasta el ombligo… juegan con él… y vuelves a subir hasta posar tus labios en mis pechos. Empiezas con besos suaves, delicados… lamiéndolos, haciendo círculos con tu lengua alrededor de mis pezones, que ya están duros… para ir aplicando más fuerza y empezar a chuparlos, a succionarlos… a estrujarlos y estirarlos con tus manos… y volver a lamerlos, sin prisa pero sin pausa.</p>
<p>Y pienso en lo caliente que me estás poniendo… Y me concentro en el placer que me estás dando… así, tumbada boca arriba… con los ojos cerrados y mis manos acariciando tu pelo suave, suave, suave…</p>
<p>Te vuelves hacia mí, y me besas apasionadamente hasta que se unen nuestras lenguas, se enredan, se acarician, se chupan y se desean…</p>
<p>Tu mano se abre camino entre mis piernas… y por fin me tocas. Me tocas el chochito recién depiladito…</p>
<p>Escucho tus suspiros en mi boca al sentir lo mojadito que lo tengo… siiiii, mi amor, estoy toda mojadita para vos…</p>
<p>Me acaricias, y traes tu dedo hasta tu boca, para chupártelo todo impregnadito en mi… y me besas otra vez…</p>
<p>Y entonces vuelves a bajar tu boca… pero sigues más allá de mis pechos, y te detienes delante de este chochito que querés saborear… Y yo estoy deseosa de que lo hagas… quiero sentir tu lengua recorriéndome entera… y la siento.</p>
<p>Comienzas a lamer y a chupar cada rinconcito en busca de todo el néctar que desprende mi cuerpo… te lo quieres beber todo y yo quiero que te lo bebas.</p>
<p>Y me miras… y me matas… y me fascinas… y me enloqueces.</p>
<p>Y tu lengua acaricia mi clítoris, ese botoncito del placer que sólo quiere que lo beses, que lo chupes, que lo muerdas… Y ahora reemplazas tu lengua por tu mano, y haces círculos en ese botoncito rojo e hinchado. Tu lengua comienza a deslizarse entre mi chochito y mi culito… una y otra vez… una y otra vez… metiéndose dentro de mi chochito que te desea… que te siente… que se enloquece…</p>
<p>&#8220;No pares, sigue… sigue…&#8221; Y mi cuerpo empieza a convulsionar violentamente.</p>
<p>Y sigues tocándome, y abro más mis piernas, que subes sobre tus hombros. Con una mano me acaricias locamente los pechos y con la otra haces círculos en mi clítoris. Entonces&#8230; siiiiiiiiiiiiiii&#8230; aparece ese fuego violento que empieza en mi clítoris, sube por mi vagina, llena mi útero y se esparce por todo mi cuerpo. Esa deliciosa corriente eléctrica que me estremece de placer.</p>
<p>No sé cuantos segundos o minutos pasan&#8230; Solamente percibo las maravillosas convulsiones que produces en mi cuerpo&#8230;</p>
<p>Después las convulsiones van siendo más lentas y el fuego se empieza a apagar.</p>
<p>Y vos con la boca ahí, bebiendote mis espasmos, mis gemidos, mis fluídos…</p>
<p>Lo sé, estás a cien y lo siento…</p>
<p>Me incorporo y te sientas junto al respaldo de la cama…</p>
<p>Ahora soy yo quien quiere saborearte entero… y me pongo entre tus piernas, firmes, rectas…</p>
<p>Te miro. Te beso… y voy bajando con la lengua desde tu boca hasta tu pecho, tu tórax, tu ombligo… estás todo depiladito, y aquí está, mi otro gran amor… que me tiene locamente enamorada: si, tu polla mi amor. La miro… es perfecta. Su tamaño, su color… Me enloquece, me apasiona…</p>
<p>Te miro… y acercando mi boca, comienzo a pasar mi lengua por ella… desde los huevos, hasta la punta…y te los acaricio con mi mano libre, humedecida en mi propia saliva… y los amaso suavemente, y me los meto en la boca… los succiono, lamiéndolos enteros…</p>
<p>Y subo hasta la punta otra vez. Tu polla me tiene loca…</p>
<p>Hago círculos con mi lengua alrededor del glande… ummmm, me encanta su olor… me estoy poniendo a mil, y la tengo delante de mí, taaaaan ricaaaa…</p>
<p>Me quitas el pelo de la cara… quieres verme, lo se, y se que te gusta mirarme mientras lo hago.</p>
<p>Y la vuelvo a lamer… de abajo hacia arriba, una y otra vez… y voy metiéndomela toooda en la boca, quiero sentirla latir dentro, en un subir y bajar de estremecimientos, suspiros y placer, incesantes…</p>
<p>Me estás volviendo loca… y se que estoy volviéndote loco a vos también…</p>
<p>Busco tu mirada acaramelada: quiero que disfrutes mi amor… quiero hacerte sentir lo que nunca sentiste… quiero llevarte a la cima de la gloria con cada movimiento, con cada beso, con cada caricia…</p>
<p>Y siento tus manos agarrándome los hombros… no me dejas continuar… te acercas a mi boca… y me besas como si se te fuera la vida en el beso… &#8220;Te amo&#8221;, es lo único que soy capaz de decir sumergida en este carrusel de lujuria y deseo…</p>
<p>Y así como estás, me siento sobre vos… buscando el calor de tu sexo en el mío… queriendo clavarme en vos y no separarme más…</p>
<p>&#8220;Ummmm, que caliente estás&#8221;, te escucho decir entre suspiros…</p>
<p>&#8220;Vos me ponés así mi amor, vos me calentás de esta manera descomunal…&#8221; te digo entrecortada por los gemidos que se desahogan al sentirte entrar en mi, más y más profundo…</p>
<p>Ayyyy amor, si sintieras lo que estoy sintiendo sabrías por qué disfruto tanto haciendo el amor con vos… sentir como entras y sales de mi, cuando cabalgo sobre tu cuerpo… sudorosos los dos, deseosos… entregados…</p>
<p>Me encanta estooooo!!! Subir y bajar sobre vos… sentir tu polla, que es mía y sólo mía, partiéndome al medio en un sinfín de sensaciones, que poco a poco van subiendo aún más la temperatura de mi cuerpo… mi chochito tocando contra vos en cada movimiento…</p>
<p>Te comes mis pechos… los abarcas con tu boca arrasadora y los besas, los muerdes…</p>
<p>Me sostengo del respaldo de la cama, ya no aguanto más…</p>
<p>Y lo sabes… Lo sabes y me lo pides porque vos estás como yo: &#8220;Córrete, córrete mi amooorrrr&#8221;</p>
<p>Y ni me hago desear ni puedo aguantar… y un volcán de explosiones y espasmos estalla en mi, arqueando mi cuerpo, al sentir cómo te deshaces dentro mío… inundando toooodo mi chochito con tu leche, caliente, caliente… mientras tu boca se ha prendido a mi cuello como una bestia devorando a su presa… potenciando aún más este orgasmo maravilloso que me hacés sentir…</p>
<p>&#8220;Te amo&#8221;, vuelvo a decirte mirándote a los ojos… esos ojos del color del amor más grande y del deseo más ardiente.</p>
<p>Pero no has sido un sueño mi amor…</p>
<p>Esta noche de tanto desearte y aclamarte, con mi corazón y mi cuerpo, has venido… Estás aquí.</p>
<p>Has venido, y como mi rey, mi ángel y mi demonio… has vuelto a ocupar tu lugar, amor mío, tu lugar a mi lado… cada noche.-<br />
Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Una mañana de frio</title>
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		<pubDate>Wed, 24 Feb 2010 22:37:59 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Relato porno 24 de febrero del 2010, los mejores relatos porno. Afuera el viento helado entume haciendo doler la piel y llegando a los huesos. Gente que se apresura por las calles con las manos retraídas y envueltas en guantes, bufandas meciéndose al ritmo de los pasos y autos con las ventanillas empañadas. En casa, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Relato porno 24 de febrero del 2010, los mejores relatos porno. Afuera el viento helado entume haciendo doler la piel y llegando a los huesos. Gente que se apresura por las calles con las manos retraídas y envueltas en guantes, bufandas meciéndose al ritmo de los pasos y autos con las ventanillas empañadas. En casa, en la habitación, en cama… nuestros cuerpos abrazados se encuentran protegidos del frío. Los suaves latidos de mi corazón armonizan con tu respiración regular y profunda. Mi espalda contra tu pecho y mis manos contra el mío, tus brazos me rodean y tu mentón descansa en mi hombro, sumidos en un sueño profundo y delicioso. Poco a poco voy cobrando consciencia, mi mente despierta antes que mis ojos, estos se abren lentamente, perezosos, pasean la mirada un instante para volver a cerrarse. Siento el frío de la estación en mi rostro y sonrío, la temperatura en el ambiente contrasta con la tibieza que me envuelve. Como si intuyeras que he despertado me presionas contra ti pegando aún más mi cuerpo al tuyo.</p>
<p>Me vuelvo hacía ti y apoyo mis manos en tu pecho deslizándolas cerca de tus hombros, rodeas mi cintura y tus manos comienzan a subir por mi espalda debajo de mi pijama. Tu mirada es tierna.<span id="more-163"></span></p>
<p>Cierro los ojos junto contigo, tus labios se deslizan sobre los míos en dulces y suaves besos. Acaricio el contorno de tu rostro sintiendo como me atraes un poco más hacía a ti y tus labios comienzan a abrirse separando los míos. Recorres mi espalda con caricias delicadas que extiendes hasta el costado de mi tórax rozando mi seno izquierdo con tus dedos. Me dejas succionar tu labio inferior como si de él manara la vida, mientras tu mano ha empezado a aventurarse sobre mi pecho. Vuelves a rodear mi cintura empujándome hasta hacerme descansar bocarriba, entonces tu peso va cubriendo mi cuerpo y te siento sobre mí con la más dulce rendición.</p>
<p>Desabotonas la camisa de mi pijama y la abres dejando mi pecho descubierto. Tus labios se acercan lentamente a mi pezón izquierdo y comienzan a chuparlo. Tu mano derecha sostiene mi seno mientras la otra me acaricia con la dedicación propia de un ritual. Gimo… tu boca se prende de mi y me succiona con fuerza moderada y constante, moviendo tu cabeza al ritmo de la succión. Mi boca se abre y los gemidos aumentan de intensidad, de cuando en cuando detienes la succión para lamer mi pezón endurecido. Yo acaricio tu cabello aferrando los mechones que se deslizan entre mis dedos. Subes nuevamente y me besas internando tu lengua en mi boca sin dejar de manosear mis senos; los acaricias, los aprietas, dejas que tus dedos jueguen con los pezones rozándolos suavemente y presionándolos con las yemas.</p>
<p>Mi lengua también busca la tuya, se tocan, se concentran en una danza sensual que alcanza los labios y lo profundo de nuestras bocas. Una de tus manos ha liberado mi pecho para sujetar mi cintura, la otra se aventura dentro del pantalón de mi pijama y se desliza sobre mi vientre en dirección a la pelvis. Tus dedos aumentan la presión cuando perciben la suavidad que buscaban. Acarician por encima los labios de mi conchita antes de internarse entre ellos y mojarse con el jugo que ha estado fluyendo de mí. Separas la piel con firmeza, pero dulcemente, rebuscas, acaricias… uno de tus dedos ha decidido ir más allá y se interna en la cuevita que palpita ansiosa. Mis gemidos se han tornado también en exclamaciones, me aferro a las sábanas, retorciéndolas invadida de placer. Antes de sacarme el pijama te detienes a sentir mis manos entre tus piernas. Sientes mis dedos jugando con tu saquito. Deslizo mi dedo por tu perineo variando la presión y repasando incontables veces. Tu verga se va tornando dura y a medida que crece y se para, la piel que la envuelve va liberando el capuchón que se asoma orgulloso y desafiante, su tono rosa está húmedo y yo extiendo esa humedad con mis dedos.</p>
<p>Te sacas el pijama y te deshaces del mío. Vuelves a apoderarte de mis senos y mi boca. Te apuestas entre mis piernas presionando contra mi pelvis tu verga, la tomo entre mis manos y la froto con dulzura guiando el capuchón hasta el capullito, donde lo froto mezclando su humedad con la mía… con un movimiento lo hundes suavemente y soltamos un grito al unísono, me la empujas más adentro contemplando el placer en mi expresión. Un grito ahogado escapa de mis labios y tras él un dulce coro de gemidos marcados por el movimiento de tu cadera. Tu respiración está agitada, resoplas, me besas alternativamente en la boca, el cuello y en los senos, me incorporo sobre mis codos y veo tu preciosa verga sumergiéndose y saliendo de mi conchita que la acoge con ansiedad. La siento grande y palpitante dentro de mi, siento como me llena, como me abre, siento como duele su movimiento y al mismo tiempo resulta delicioso. Te abrazas a mi cintura y todo se torna más intenso, me recuesto nuevamente presa de descargas que me recorren todo el cuerpo; me sin voluntad, mi cuerpo actúa por sí mismo y se entrega al tuyo sin restricciones. Siento cómo te hundes en mí. Siento a mi macho cogiéndome, haciéndome suya…</p>
<p>Tus embestidas son cada vez más fuertes, más profundas. Mis gemidos y tus exclamaciones se mezclan, tu cuerpo empapado en sudor se funde con el mío en un abrazo calido y vibrante. Guiada por las sensaciones y presa del placer que me provocas levanto nuevamente la cadera envolviéndote con mis piernas, tú te mueves como un animal salvaje y aprovechas mi postura para meterme más tu verga, hasta el fondo, tan profundo que siento su base y tu saquito apretándose contra los labios de mi conchita caliente y humedecida. Aceleras tus movimientos arrastrándome a un estado de éxtasis. Tu verga está tan a dentro de mí, la siento frotándome por dentro, moviéndose, reclamándome como tuya.</p>
<p>Tu respiración se hace más rápida y tus movimientos delatan ansiedad por lo que comienzas a sentir. Te abrazas mas fuerte a mí y me penetras con mayor intensidad, mi conchita estalla desde su interior&#8230; derramando una sensación divina que se expande por todo mi cuerpo, escucho nuestros gemidos y siento como haces un intento por llegar más profundo justo antes de regar mi interior.</p>
<p>Te abrazo y cuidando no separarnos nos acostamos de lado. Nuestras piernas aún entrelazadas y nuestros pechos agitados. Tiemblas, acaricio tu cabello con ternura y te beso. Me refugio en tu pecho tratando de recuperarme, permanezco agitada un rato antes de que mi respiración por fin se normalice. Nuestros cuerpos flotan en un éxtasis persistente, que nos envuelve hasta quedarnos dormidos, abrazados, unidos y con mi conchita abrazando tu hermosa verga que duerme plácida en el lugar que fue creado para ella.<br />
Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Relato porno frente al pc</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Feb 2010 09:02:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Relato porno 22 de febrero del 2010, los mejores relatos porno. Sonó el teléfono. Se deslizó con la silla rodando esta por el suelo de tarima de la acogedora oficina, hasta llegar a su mesa. Descolgó. Una voz sonó al otro lado del auricular. Sonrió y colgó sin mediar palabra. Se deslizó nuevamente con la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Relato porno 22 de febrero del 2010, los mejores relatos <a href="http://www.conejitax.es" target="_blank">porno</a>. Sonó el teléfono. Se deslizó con la silla rodando esta por  el suelo de tarima de la acogedora oficina, hasta llegar a su mesa. Descolgó. Una voz sonó al otro lado del auricular. Sonrió y colgó sin mediar palabra. Se deslizó nuevamente con la silla y se fue de nuevo al ordenador. Un rectángulo naranja parpadeaba, emitiendo un breve sonido. Pinchó con el ratón y se abrió la pantalla. Leyó. Una sonrisa iluminó su rostro pícaro. Escribió algo y lo envió. Espero una respuesta por parte de su interlocutor, pero como esta no se daba, se centró en su tarea, olvidándose de lo leído.</p>
<p>Pasado un tiempo, una puerta se abrió a su espalda con cuidado de no sobresaltar al hombre que trabajaba en el interior de la sala. Entró. La música sonaba en el tono justo de oírse y no desconcentrar. Se descalzó, caminó de puntillas, dirigiéndose hacía él, con paso lento y sigiloso. Al llegar a su altura lo observó, y un sentimiento profundo iluminó su alma. Lo miró con ternura y exhaló un suspiro. Levantó sus brazos, en un movimiento ligero los pasó por encima de la cabeza del hombre y tapó los ojos de este con un pañuelo que llevaba entre sus manos. El hombre sobresaltado, hizo intención de sujetarla con sus manos, pero al instante se detuvo  y se dejó hacer. Entonces ella ató el pañuelo a la nuca, y lo besó en repetidas ocasiones en el cuello, bajando la pendiente hasta sus hombros. Buscó las manos de él, que estaban quietas sobre el teclado, se las acarició, le tomó una por una, y colocó los brazos por detrás de su silla de trabajo. <span id="more-150"></span>Sacó un pañuelo de su <a href="http://www.camporno.tv" target="_blank">escote </a>y se las anudó Giró la silla, poniéndolo frente a ella, acercó sus labios a los de él, con la punta de su lengua dibujó la forma, y los besó despacio, embriagándose. Besó y lamió el cuello, percibió un ligero aroma a colonia y aspiró el olor. Besuqueo nuevamente el cuello, la nuca, los hombros, la nuez, acarició con la punta de sus dedos por detrás de sus hombros, sus brazos, subiendo y bajando, clavando levemente las uñas, despertando los sentidos, las sensaciones. Pasó las manos por el torso, acariciando sus tetillas, notando la erección de sus pezones, los acarició en circular con el pulgar, suavemente, casi rozando. El hombre la buscó la boca jugó con su lengua dentro de la de ella. Resbaló por su barbilla, con la lengua entre los labios, bajando por el cuello, el escote, los senos, las areolas que se contraían a pesar del tejido que las cubría. El hizo ademán de soltarse de la cinta que las sujetaban, y sentirse libre de movimientos, ella se lo quedó mirando, negó con la cabeza y le susurró al oído: -te recuerdo que estás atado, y hoy eres mío.</p>
<p>Aprovecho y mordisqueó la oreja y el lóbulo. Bajó su cabeza hasta el sexo de él, y hundió su cara, notando la dureza apretando hacia abajo con su rostro, él se estremeció. Frotó con la palma abierta de una de sus manos, le abrió las piernas y masajeó la zona notando la erección. Acarició la cara interna  de los muslos, bajando hasta las perneras y metiendo la mano al final de estas hasta rozar la piel, dibujó con caricias.</p>
<p>Le quitó los zapatos y calcetines masajeó los pies, los tobillos, y fue introduciendo los dedos en su boca, los labios húmedos transmitían sensaciones a veces difícil de controlar por el hombre. Volvió acariciar el sexo con sus manos, cada vez era más duro y tenso. La respiración de él subía de tono. Bajó la cremallera y desabrochó el botón del pantalón. Lo abrió y bajo este ligeramente, acercó su cara y percibió el olor del deseo, el placer. Se embriagó, y recorrió con su lengua el pubis, el falo erecto, los testículos duros, metió estos en su boca, cogió el pene con sus manos, y cerró los dedos en torno a él, y subía y bajaba. El hombre se movía en la silla jadeante, placentero. Le quitó los pantalones y el slip a la vez. Desabrochó lentamente la camisa mientras lo besaba y mordía los labios, se la echó hacia atrás todo lo que pudo para dejar al descubierto el torso .Le quitó la venda de los ojos y se miraron, la mirada de ambos despedía deseo, miraban, se comían, labios sedientos, jugosos, lenguas lascivas, juguetonas. Se levantó la falda que llevaba puesta y se sentó encima de él, uniendo  el hambre de sus sexos. Fue al encuentro de los pechos de ella, chupó y mordisqueó con cuidado los pezones, se quitó la camiseta que llevaba puesta y se acarició sus propios pechos, el hombre lamía el escote, las mamas, las manos, los dedos de ella, creando una sensación de placer que la quemaba por dentro de sus areolas, endureciendo aún más sus pezones, y humedeciendo aún más su vagina, llenándose de necesidad. Se levantó y despojó de su braga. Se colocó de espaldas para que el hombre pudiera recorrer esta con su lengua, sus labios, besar su espina dorsal. Notaba el miembro del hombre duro entre sus nalgas, la excitaba sentirlo. Se acariciaba los pechos, los muslos, la cara interna de estos, rozaba su sexo, se detuvo en el clítoris, hinchado, placentero, deslizó sus dedos por la húmeda vagina y percibió el hambre de esta, el quemazón que la invadía en aquella cavidad, y deseó dejar de cumplir penitencia. Se levantó y arrodilló frente al hombre, se metió el miembro de este en la boca, lo chupó con fuerza, subiendo y bajando, se lo sacó y lamió a lo largo, jugando con la punta de su lengua en el rosado prepucio, el miembro estaba cada vez más duro, más tenso, a punto, el hombre jadeaba de placer, movía como podía violentamente su pelvis. A veces dando sacudidas profundas que llevaban al pene a chocar contra lo más profundo de la garganta de ella.</p>
<p>Varias veces estuvo a punto de  descargar toda la ebullición acumulada, pero ella lo retenía y él hacía verdaderos esfuerzos por controlar las mieses seminales, para que estas no estallaran. Sentía dolor y entumecimiento en sus brazos, y ella lo desató. Agradeció el gesto, y este agradecido atrajo el cuerpo de la mujer y la abrazó, sintiendo su piel junto a la de él. Se besaron, la levantó de encima y la colocó de espaldas a él. Se incorporó y se puso detrás de ella, la abrazó por el cuello apretando su cuerpo contra el de ella, enredó los dedos en la melena de la mujer, jugó con los cabellos. La inclinó ligeramente la cabeza, jugó con sus labios y lengua por el cuello y la nuca, su otra mano acariciaba el pecho, el vientre, el ombligo. La respiración aumentaba por parte de ambos. Frotaba su miembro por detrás de ella, esta movía sus caderas apretando sus nalgas contra él. Alcanzó el pubis, acarició, bajo e introdujo los dedos entre los labios, la humedad era tal que resbalaban como jabón. La inclinó hacia delante apoyándola las manos en su mesa de trabajo. La recorrió con la lengua de atrás adelante, de adelante atrás, de arriba abajo, de abajo arriba, por todos lados y rincones. La penetró en esa posición, iniciando una danza salvaje de movimientos incontrolados, jadeaban sin compás. Ella fue parando el movimiento poco a poco, parándose, aún jadeante, el hombre hizo un gesto de dolor. Se dio la vuelta y empujó al hombre a la silla. Buscó el pañuelo y ató de nuevo sus manos. Introdujo el falo en su boca, duro, enorme, dolorido, cerró con fuerza los labios en torno a él, friccionó con deseo, cuando notó que el hombre estaba a punto se la introdujo en su hambrienta vagina por detrás. Sentada encima de él, apretó los músculos vaginales alrededor del pene e inició movimientos cada vez más intensos y salvajes. Era ella la que llevaba  el movimiento de la danza y marcaba el ritmo y la profundidad de la penetración. Esta iba siendo cada vez más intensa y profunda. La respiración de ambos más fuerte y jadeante, más subida de tono, escapando gemidos que rayaban el grito. Cada uno sintió la eclosión y el placer de su sexo, sus entrañas en diferente ritmo  y tiempo, pero saciaron con creces el fuego que les quemaba.</p>
<p>Empapados quedaron de sudor y fluidos. Jadeantes del placer conseguido. Exhaustos del tiempo transcurrido. Agotados de caricias y deseo. Les dolían las extremidades, en especial a él sus brazos, no los sentía. Cerró los ojos, y apoyó la frente en la espalda de su amada. Ella hizo un suave movimiento y se incorporó despacio, llevó sus manos detrás del respaldo y lo desató. Frente a él nuevamente hizo una V invertida con sus piernas sobre las de él sentadas, se inclinó y lo besó con los ojos cerrados, sensualmente, rozando sus labios con los de él, mojando con su cara interna los del él. Se relajaron largo rato, sin fuerzas para apenas moverse. No había prisa por irse, con un poco de suerte iniciarían de nuevo el juego de la seducción, volverían a despertar los sentidos, a mezclar los alientos, los fluidos, los sudores. Con los ojos cerrados, se sentían, se tenían el tiempo e detenía.</p>
<p>Así como estaban recordó algo y miró al frente. Alargó el brazo, con su mano cogió el ratón, lo movió y se iluminó la pantalla del pc, abrió la página. Leyó:</p>
<p>-Hoy tendrás a la luna entre tus brazos.</p>
<p>Debajo podía leerse:</p>
<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..¿???????????????&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;</p>
<p>Una sonrisa de satisfacción iluminó su rostro. Se las apaño para escribir y en su cara se dibujó una mirada maliciosa, y una sonrisa pícara. Se mordió el labio inferior. Se echo para atrás y lo miró a él, con un gesto simpático de niña mala. El se la quedó mirando&#8230;.intuyendo&#8230;&#8230; Ella se levantó y le giró en la silla. El hombre leyó:</p>
<p>&#8230;&#8230;..SUPÉRALO&#8230;&#8230;&#8230;..SI ESQUE PUEDES&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;</p>
<p>Sonrió y al hacerlo cerró sus ojos en un gesto momentáneo, la miró fijamente y meneó su cabeza como diciendo ¡eres indomable!<br />
Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Las braguitas</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Feb 2010 09:02:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Relato porno 16 de febrero del 2010, los mejores relatos porno. Fue un miércoles a última hora de la tarde. Dirigí mi coche a las afueras de la ciudad donde se encuentran las putas callejeras. Aquí, son casi todas drogadictas, por lo que no son demasiado aconsejables. Me gustaba pasar y mirarlas, soy un voyeur. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Relato porno 16 de febrero del 2010, los mejores relatos porno. Fue un miércoles a última hora de la tarde. Dirigí mi coche a las afueras de la ciudad donde se encuentran las putas callejeras. Aquí, son casi todas drogadictas, por lo que no son demasiado aconsejables. Me gustaba pasar y mirarlas, soy un voyeur. Pero ese día estaba mas caliente de lo normal. Parecía que hoy no había ninguna, a veces ocurre. Pero, al fin vi a una de ellas. ME parecía la más guapa, de las que allí se solían colocar. Era morena, media melena, delgadita, pero no con demasiada pinta drogadicta. Me quede mirándola, y al pasar me grito pidiéndome que diera la vuelta. Continúe hacia delante, pero en la siguiente rotonda decidí girar. Fui despacio y allí, me detuve, junto a ella. <span id="more-135"></span>Baje mi ventanilla:</p>
<p>•Hola guapo, un polvete</p>
<p>•¿Qué me ofreces? – respondí</p>
<p>•Por diez euros te hago una mamadita, y por 20 echamos un polvete. ¿Te apetece?</p>
<p>•Sube y lo hablamos.</p>
<p>Yo ya no pensaba con la cabeza solo con mi polla. Era ella la que había pedido a esa chica que entrase en mi coche, a mi cabeza le parecía arriesgado pero no era ella quien mandaba.</p>
<p>•¿Entonces te animas, guapetón? – insistía.</p>
<p>•Te doy diez euros por dejarme tocarte, y otros diez porque me regales tus braguitas</p>
<p>•Llevo tanga</p>
<p>•No me importa. Lo quiero para mí.</p>
<p>•Por diez más te doy el sujetador también</p>
<p>•Me quedo el tanga, gracias – le conteste</p>
<p>Conduje el coche hasta un lugar apartado, allí le baje los pantalones, y mis dedos juguetearon con su tanga, con los bordes de su tanga, con sus labios, con su coñito. Ella se dejaba hacer. No voy a decir que gozaba porque creo que ella no pensaba nada, de vez en cuando algún gemido como quien se acuerda donde está. Quería humedecer su coñito para llevarme su aroma en el recuerdo que iba a llevarme. Le hice chupar mis dedos para que saborease su sabor. Baje mi bragueta, saque mi polla, me puse el preservativo y le pedí que me la chupara. Ella encantada accedió. Lo hacía bien, le ponía ganas y mi polla lo agradecía. Ella seguía chupando mientras manos buscaban sus tetas. No eran demasiado grandes, no importaba, todas son maravillosas. Lo pasamos muy bien durante unos minutos, y acabamos pajeandonos el uno al otro. Lo que pensé que iba a ser una tontería, acabo como un gran momento.</p>
<p>A continuación, le pedí que bajara del coche y se quitase el tanga para mí. Ella se bajo, se quito los pantalones, se bajo el tanga, lo besó, y me lo entrego. Después, se puso de nuevo los pantalones, y me dijo:</p>
<p>•Llévame a casa, guapetón</p>
<p>La lleve donde la recogí, y me pidió que esperaba volver a verme pronto. Me aleje y volví a mirar mi recuerdo de aquel día, lo olí, y sonreí. Esa era la primera prenda de lo que esperaba se convierta en una gran colección. Espero seguir obteniendo más, ¿quieres regalarme las tuyas? Quedamos y te las quitas para mí. Un beso.<br />
Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>Me enamore de mi prima</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Feb 2010 09:04:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[porno incesto]]></category>
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		<category><![CDATA[sexo incesto]]></category>

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		<description><![CDATA[Relato porno 12 de febrero del 2010, los mejores relatos porno.  Antes de nada quiero decir que en este relato hay datos ficticios y otros reales, dejare a la imaginación de cada uno saber cuales son cada cual. Este es mi primer relato, y aunque asiduo lector, no se que tal me saldrá. De antemano [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Relato porno 12 de febrero del 2010, los mejores relatos porno. </p>
<div id="relato">
<p>Antes de nada quiero decir que en este relato hay datos ficticios y otros reales, dejare a la imaginación de cada uno saber cuales son cada cual.</p>
<p>Este es mi primer relato, y aunque asiduo lector, no se que tal me saldrá. De antemano GRACIAS por perder vuestro tiempo conmigo.</p>
<p>Para empezar el relato, os diré que soy un chico de una ciudad al NE de España. No me considero guapo, pero tampoco soy feo. Mido como 1.85, peso unos 93kg (no estoy gordito, pero tengo mi curva de la felicidad), tengo ojos verdes y pelo moreno. Estoy casado desde hace tres años, y tengo 30 en al actualidad.</p>
<p>Mi historia es la siguiente, yo siempre duermo desnudo, tanto en verano como en invierno y mi mujer solo usa braguita para dormir. Y para estar por casa solo usamos pijamas, bien de verano o de invierno, según sea la época. Lo cual quiere decir que mis &#8220;atributos&#8221; siempre van a su aire.</p>
<p>A principios de verano vino a visitarnos mi prima, es de otra ciudad, y al tener el piso más o menos montadito, no pidió si se podía quedar con nosotros, ya que hasta ahora siempre iba a casa de mis tíos. Como es de nuestra misma edad y nos llevamos genial, le dijimos que encantados.<span id="more-123"></span></p>
<p>La tarde que llego fui a buscarla, ya que mi mujer trabajaba y yo estaba de vacaciones, la acompañe hasta casa para que se acomodara y se diera una ducha si quería.</p>
<p>Deshizo su maleta y se metió a la ducha, y como a los diez minutos de oír correr el agua la oigo gritarme, LOLO LOLO NO TENGO TOALLA, llame a la puerta la entreabrí y le dije tengo que entrar, están el armario de debajo del lavabo. A lo que ella me contesto, &#8220;vale, pero no mires&#8221;. &#8220;OK, le conteste&#8221;. Entre en el baño, me acerque hasta el lavabo y ¡OH! Que casualidad desde el espejo del lavabo podía ver su hermoso culo tras la mampara de la ducha, se volvió para ver que estaba haciendo y pude ver una de sus tetitas gritándome ella, &#8220;LOLO, NO MIRES&#8221; pero riéndose como yo lo estaba haciendo. Le deje la toalla y me fui del baño. Aquella tarde solo fuimos a visitar a la familia de la ciudad y para casa.</p>
<p>Cuando llegamos a casa, ya estaba mi mujer, se quedaron saludándose y yo me fui a ponerme mi pijama de verano, que constaba de un pantalón corto de algodon y una camiseta sin mangas. Con lo que al andar, mi cosita iba de un lado a otro, mi mujer no le dio importancia porque es la costumbre, pero mi prima, esa con la que había crecido desde niño, se me quedo mirando ahí abajo.</p>
<p>Ella se fue a poner cómoda, y yo aproveche para SALUDAR a mi mujer como es debido. Ella en casa solo utiliza pijamas dependiendo de la época y de ropa interior la braguita. Así que le di un fuerte abrazo, a la vez que la besaba y le tocaba los exteriores de sus tetas, por debajo de sus brazos. Era lo habitual, pero nunca habíamos tenido a mi prima mirándonos. Cuando nos dimos cuenta, nos separamos, yo morcillon, y mi mujer avergonzada (es demasiado vergonzosa) ya que se le notaban sus pezones erectos.</p>
<p>Mi prima se había puesto un short de lycra, de esos que justo tapan el culo, y una camiseta de tirantes, por lo que según se movía, podía verle sus tetitas. Eran pequeñas, una 90 o 95, pero puntiagudas. Sus pezones apuntaban ligeramente hacia arriba, y apenas tenia aureola. Solo unos pezones rosaditos, perfectos.</p>
<p>Cenamos, estuvimos viendo la tele un rato a la vez que charlábamos y nos poniamos al día, y nos fuimos a dormir.</p>
<p>Nunca cerramos la puerta del dormitorio, pero esa noche mi mujer dijo que le daba vergüenza salir con las tetas al aire desde el vestidor hasta la cama, y que yo como iba desnudo, que diría mi prima. Así que cerré la puerta.</p>
<p>A mitad de noche entre el calor y el medio calenton de ver a mi prima, intente que mi mujer se animara pero no lo conseguí, así que me levante y me fui a la cocina a por un vaso de agua fresca. Justo cuando volvía, me cruce con mi prima que iba al baño, pero ni se dio cuenta de que estaba ahí, iba medio sonámbula. Pero yo si que me di cuenta de que al salir de su habitación y estar la mía abierta, la corriente de aire le había levantado sus pezones, con lo que a mi se me levanto otra cosa.</p>
<p>A la mañana siguiente, mi mujer se marcho a trabajar, y yo me quede en la cama más rato, aprovechando el fresco de la mañana. Al rato me entro sed, así que me levante a la cocina a beber agua. Fui directo a la nevera, y al salir de la cocina, veo sentada en el sofá del salón a mi prima, viendo las noticias.</p>
<p>&#8220;PRIMO, ¡¿HACES ASI?!&#8221; me grito.</p>
<p>Nada, siempre duermo así, y no esperaba verte aquí, le dije a la vez que me tapaba levemente.</p>
<p>Ella rió, y me dijo, &#8220;tapa, tapa ahora, que ya te la he visto toda&#8221; y me dio un golpe en la mano para quitarla. Al hacer eso, no se porque se empezó a levantar.</p>
<p>&#8220;Lola ¿te alegras de verme?, me dijo a la vez que empezó a tocármela&#8221;.</p>
<p>Le pregunte que que estaba haciendo, a lo que me respondió, que se había dado cuenta de que le estaba mirando las tetas la noche anterior, y que era tonto por no haberme fijado que no llevaba bragas, y se le notaban todo el conejo.</p>
<p>LOLO: no debo hacer esto, sabes que estoy casado y que quiero mucho a Inés.</p>
<p>ANA: tú no sabes que estoy enamorada de ti desde niños. Que tengo sueños mojados por ti.</p>
<p>LOLO: pero que podemos hacer. No estaras insinuándome que quieres que te folle.</p>
<p>ANA: no, lo que quiero es que me hagas el amor.</p>
<p>L: no puedo, yo no te amo, te quiero como prima.</p>
<p>A: pues haz lo que quieras, pero quiero tenerte en la cama.</p>
<p>Tras hablar largo rato del porque si y el porque no, accedí a follarla (que hombre se resiste a un polvo incestuoso).</p>
<p>Como estábamos en el sofá, me tumbe sobre el, y ella empezó a desnudarse. Cuando se quito la camiseta, al fin pude ver unas tetitas que desafiaban a la gravedad, ya que iban hacia arriba, eran como medio limón, y no pude resistir el empezar a lamer esos pezones inhiestos, que reclamaban el ser devorados.</p>
<p>Sin yo darme cuenta, ya que estaba como un bebe, amorrado a una teta, ella se había quitado el short, y note una humedad en mi colita. Era Ana, que había encajado mi miembro entre sus labios y subía y bajaba a lo largo de mi falo, dejándomelo empapado de sus jugos, era FANTASTICO.</p>
<p>La tumbe sobre el sofá con los pies en el suelo, y de rodillas ante ella, empezar a lamer aquel coñito chorreante, no os penséis que era un chocho de porno-star, sino un chocho de lo mas normal, con su pelo (el justo, eso si) donde tiene que estar.</p>
<p>Lamía desde el capuchón del clítoris hasta el ano, y ella se retorcía de placer en el sofá. Por increíble que parezca, el olor de su coño, junto con el de su ano, me estaba poniendo como un toro, lamí ese ano, hasta que se empezó a dilatar y metí un dedo, ella me dijo que no, pero era el precio a pagar por volver a mi mujer una cornuda. Mientras mi dedo jugaba en su ano, lo cual ya le empezó a gustar, seguí trabajándome su coño, y ella no pudo mas, empezó a retorcerse y convulsionar, diciéndome de todo por su boquita.</p>
<p>Yo se que mi aguante no es gran cosa, y mi primer objetivo estaba cumplido, así que una vez que recupero la cordura me acerque a ella y empecé a clavarla poco a poco. Lo hice despacio como a las mujeres les gusta, además, mi polla no es muy larga (16cm), pero si tiene un buen grosor, lo cual hacia que ella tuviera que ir adaptando su cueva a mi cola. Para mi fue muy placentero, ya que hacia tiempo que no entraba en un sitio tan estrecho, y disfrute de cada centímetro que metí. Cuando termine el acople, empezó un movimiento frenético de caderas, que me levanto del suelo, me tumbo en el sofá, y como una diosa me monto hasta que me hizo vaciarme dentro de ella.</p>
<p>Abrazados y exhaustos, nos quedamos en el sofá en la misma posición.</p>
<p>Cuando recuperamos el fuelle nos dirigimos a la ducha, donde entre caricias y besos, nos dimos un buen aclarado.</p>
<p>Salimos a comer por ahí, ninguno de los dos se atrevía a decir nada. Ni siquiera podíamos mirarnos a la cara, pero ambos deseábamos volver a casa para acabar lo que por la mañana empezamos.</p>
<p>Llegamos a casa, y nada mas cerrar la puerta, como dos jóvenes ansiosos, fuimos corriendo al dormitorio. Empezamos un maratón de besos, caricias, lametones y roces, que llevarían a cualquiera al paraíso. Mi prima me traía loco. Esa iba a ser nuestra despedida, ya que en la comida me dijo que no aguantaría en casa con mi mujer delante, así que tendría que pagar su precio. Yo le había hecho el amor, pero ella me tenía que dar su culo. así que empecé la tarea de lubricar, ante todo quería que no se sintiese violada, sino amada, así que la tumbe en l borde la cama, y empecé de nuevo a lamer como lo había echo por la mañana, y el resultado fue todavía mejor. Ana estaba muy caliente y enseguida su culo se dilato. Le indique que se pusiera de pie con las manos en la cama y seguí trabajando su culo. Le lamía desde el ano hasta sus labios. Mi prima, tiene un serio problema de flujo, porque hay que ver como goteaba. Sin que ella se diera apenas cuenta, cambie mis dedos por mi puntita, y hasta que no empecé a meter el tronco, ella no se entero. Me pidió que fuese despacio, y como buen caballero, así lo hice, y el resultado es, INCREIBLE, chicos. Creerme cuando os digo que es una maravilla. Ese receptáculo, es mucho mas moldeable que el coño, y entre mi lubricación, y la de sus caquitas, la sensación es maravillosa.</p>
<p>Una vez acoplados y ella bien adaptada, empecé a bombear ese culo de ensueño, por fin un sueño, hecho realidad. No penséis que me olvide ella, ya que apoyado sobre su espalda, empecé acariciar si clítoris. Ella empezó a jadear, y eso me enciende, así que enseguida me derrame en su culo. Aguante de pie como pude, hasta que la hice acabar a ella, gritándome que me quería.</p>
<p>Nos volvimos duchar juntos, a modo de despedida.</p>
<p>Ella hizo las maletas, y marcho. No quiso ni que la acompañase a su tren. Subio al AVE hacia Lérida. Y tres meses después, sigo sin saber nada ella.</p>
<p>GRACIAS POR VUESTRA AMABILIDAD Y PERDER VUESTRO TIEMPO EN LEER MI HISTORIA.</p>
<p>UN ABRAZO PARA ELLOS Y UN BESITO EN LA HUMEDAD PARA ELLAS.</p>
<p>Fuente: todorelatos.com</p>
</div>
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		<title>Historia de un fontanero</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Feb 2010 09:00:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Relato porno 3 de febrero del 2010, los mejores relatos porno. Las 8, no podía parar de mirar el reloj del coche, después de todo el día trabajando me encontraba en un atasco causado por la nieve. Era 17 de enero, la nieve había causado muchos estragos en la ciudad, ya que no era muy habitual [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Relato porno 3 de febrero del 2010, los mejores relatos porno. Las 8, no podía parar de mirar el reloj del coche, después de todo el día trabajando me encontraba en un atasco causado por la nieve.</p>
<p>Era 17 de enero, la nieve había causado muchos estragos en la ciudad, ya que no era muy habitual por esta zona. Muchas tuberías de agua se habían congelado y lo cual me había dado mucho trabajo <a href="http://www.conejitax.es" target="_blank">webcam porno</a>.</p>
<p>Después de dos horas conseguí llegar a casa, solté las herramientas y me dispuse a darme un baño cuando sonó el teléfono, aunque deje que sonara. Varios minutos más tarde volvió a sonar con insistencia.<span id="more-70"></span></p>
<p>•Dígame.<br />
•(Mujer) Hola, buenas noches, ¿es usted el fontanero?<br />
•Si.<br />
•(Mujer) Perdone por llamar tan tarde, resulta que tengo un atasco en el fregadero y ha empezado a salir agua, si podrías venir a verlo.<br />
•Tendría que ser mañana.<br />
•(Mujer) Lo siento pero tendría que ser ahora.<br />
•Ahora mismo estoy ocupado, lo siento pero hasta mañana no puedo.<br />
•(Mujer) No se preocupe, ya me buscare a otro (con un tono grosero).<br />
•Eso es lo que tendrías que hacer (pensé). Buenas noches.<br />
Rápidamente apague el teléfono y tras darme una ducha me metí en la cama a ver la TV.</p>
<p>A la mañana siguiente después de haberme levantado tarde tras una mala noche sin dormir gracias al perro de mi vecino, desayune rápidamente y me fui a trabajar.</p>
<p>Hoy por el contrario tenía poco trabajo, fui a visitar a una señora para instalarle un grifo y al llegar a su casa me abrió su hija de unos 18 años, en pijama, me puse algo tenso ya que llevaba un pijama muy ajustado. Salió la madre y mientras me hablaba yo solo fantaseaba con que cuando llegase al baño la hija estuviera dándose una ducha, y verla tras la mampara.</p>
<p>Creo que estaba tan excitado por la mezcla del café cargado que me había tomado y por la ausencia de sueño.</p>
<p>A las 12 de la mañana sonó el teléfono móvil, era la señora de anoche, seguía con el problema y me necesitaba urgentemente.</p>
<p>Al poco tiempo llegue a su casa, me abrió la puerta una señorita de unos 28 años, morena, muy guapa y muy buen cuerpo y eso era lo que me faltaba a mí. Llevaba una falda muy corta, un top ajustado con un escote pronunciado, iba muy poco abrigada para estas fechas.</p>
<p>Me llevo hasta la cocina, dejé las herramientas en el suelo y al llegar al fregadero me puse detrás de ella, abrí el grifo, el agua salió con mucha presión y al salpicar ella salto hacia atrás, chocando mi muslo contra su culo, ella me miro a los ojos con una sonrisa pícara. No paraba de darle vueltas a la situación, sentí su duro culo en mi pierna.</p>
<p>Intente no darle importancia, y fui a revisar el grifo, mientras ella iba de un lado a otro de la cocina recogiendo cosas, cada vez que pasaba por mi lado yo buscaba el roce, daba un pequeño paso hacia atrás, pero no pasaba lo suficientemente cerca.</p>
<p>Tras varios minutos desmonte el grifo y la llame para decirle que el agua caliente estaba obstruida, y ahora ella es la que se me puso detrás. Le enseñe el grifo y ella se acerco un poco más cuando note que sus pequeños pechos estaban tocando mi espalda, empecé a darle conversación y ella cada vez apretaba un poco más.</p>
<p>Tras terminar con el grifo, me agache y desmonte el desagüe, ella me dijo que si necesitaba ayuda y le dije que si podía abrir el grifo.</p>
<p>No me podía creer lo que estaba viendo, estaba tumbado en el suelo y ella con su falda, se le podía ver un poco las bragas pero no lo suficiente, le pedí que me trajese herramientas, me dio la espalda y antes de agacharse se levanto un poco la falda para que al coger las herramientas lo mostrara todo, ahora sí, me mostro su perfecto culo, llevaba un tanga que dejaba poco a la imaginación.</p>
<p>Más tarde volvió a abrir el grifo pero estaba vez puso un pie a cada lado de mi pecho, no podía disimular la erección, me empecé a tocar un poco disimuladamente, empezó a abrir cada vez más las piernas y a mostrarme cada vez mas. Ya no me pude resistir y puse mi mano en su tobillo, ella no dijo nada y subí suavemente hasta llegar a la rodilla.</p>
<p>•(ANA) ¿Qué haces?<br />
Yo me quede helado, me puse de pie y ella se puso en frente y me empezó a mirar fijamente. Estaba blanco, se me acerco lentamente hasta que sus pechos empezaron a tocar mi pecho.</p>
<p>Estaba muy confuso, pero de repente me beso, baje mis manos por su espalda hasta debajo de su falda buscando ese culo perfecto, redondo y duro. Ella se separo y empezó a quitarse el top lentamente, me dejo ver esos hermosos pechos que empecé a tocar mientras que ella me bajaba los pantalones. Me metió la mano dentro del calzoncillo cuando se abrió la puerta de la cocina, asustada dijo: mi marido.<br />
Fuente: todorelatos.com</p>
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		<title>La sentencia</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Jan 2010 12:12:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Erotismo]]></category>
		<category><![CDATA[porno y sexo]]></category>
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		<description><![CDATA[Relato porno 25 de enero del 2010, los mejores relatos porno. No querías perjudicarme. No querías verme envuelta en tu inestable y oscura vida. Querías que estuviera lo más alejada de ti posible. Dios sabe cuánto te amo…y yo sé cuánto amor sentías por mí. Shh… Sólo escúchame… No volveré a verte más. Y no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Relato porno 25 de enero del 2010, los mejores relatos porno. No querías perjudicarme. No querías verme envuelta en tu inestable y oscura vida. Querías que estuviera lo más alejada de ti posible. Dios sabe cuánto te amo…y yo sé cuánto amor sentías por mí. </p>
<p>Shh…</p>
<p>Sólo escúchame…</p>
<p>No volveré a verte más. Y no lo haré, no por decisión propia, sino porque un jurado decidió que no eras apto para estar aquí. Para respirar. Ya no eras necesario en esta sociedad…Tu corazón debe dejar de latir dentro de unas horas…<span id="more-7"></span></p>
<p>Desde aquí, desde la habitación donde nos veíamos a escondidas de la gente, quiero declararte el amor más grande que pueda existir jamás. Ese que está por encima de todas las cosas. El verdadero, el que no juzga, el que siempre perdona…el que siempre está ahí. No quiero que me des explicaciones…nunca te las pedí y hoy es cuando menos las necesito.</p>
<p>Quiero que ahora cierres los ojos y recuerdes todo lo que hemos vivido juntos. Eso nadie nos lo va a quitar jamás. Todos esos momentos que hemos disfrutado el uno del otro ajenos a los demás. Hoy tiene que ser igual. Aunque decidan tu destino, no decidirán por el de ambos. Dentro de unas horas seremos libres, tú y yo. Una vez me preguntaste si creía en el destino… ¿recuerdas? Pues sí amor, creo en él. Creo en él como creo en ti y sé que si no es en esta vida, en otra estaremos juntos y seremos plenamente felices. Porque eres lo único que me importa. Porque tú eres quien me da vida…</p>
<p>Tu sentencia está decidida por otros y será para dentro de unas horas. La mía la he escrito yo misma. No estoy asustada, es más, me siento preparada para dar este paso. En pocas horas estaremos juntos para nunca jamás separarnos. Nadie podrá hacerlo…</p>
<p>Te doy todas las fuerzas para atravesar las galerías que te llevarán a tu final…te pido por favor que te arrepientas por tus actos si lo hiciste…y si no, no maldigas, simplemente intenta entender y perdonar…limpia tu corazón…límpialo y piensa en mí. En nuestro destino. </p>
<p>Nos vemos muy pronto. Te quiero mi amor.<br />
Fuente: todorelatos.com</p>
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