Hola Gracias una vez mas. Les envío un nuevo relato.
Quisiera que publicaran mi mail por favor. Ocurre que en los relatos anteriores lo han publicado y me ha escrito una bandada de zánganos poniéndose a mi servicio y ofreciéndose para que los domine.
En realidad no me interesan en absoluto como personas pero sus mail eran un excelente pajeador. Yo me quedaba de pie con las piernas abiertas leyendo los mails mientras le obligaba a mi marido a chuparme el culo y así me pajeaba con los mails de los siervos.
También les dí una dirección de apartados de correos y les autoricé a que me enviaran su semen derramado en un papel absorbente cubierto por un plástico para no humedecer el sobre. Recibí una cantidad muy grande de sobres humedecidos que los fue a recoger mi marido y los trajo y me los ofreció de rodillas. Yo le puse los pies encima y los arrojé a un cesto donde los voy juntando para usarlos en mis pajas. En premio a mi marido por su servilismo de regalé un zapato viejo mío con el olor de mis pies y el olor del esperma de varios hombres que lo han llenado. El se quedó encantado con el regalo. Continua leyendo »
“Soy tuya sí”, me sueles decir. “Tuya, entera por completo. Mi cuerpo y mi mente lo son desde hace mucho; no lo sabía pero ya era tuya sin conocerte. No se puede explicar de otra manera, porque en dos palabras me sentí tuya, tu puta, tu zorra, y quise más, necesite más. Escapé más de una vez, porque no entendía tal grado de emputecimiento, tal placer al sentirme tuya. Y volví, vuelvo siempre con más ansias, con más ganas de que me sientas de tu propiedad.
Úsame, exhíbeme, no importa el verbo, importa tu placer, tu goce, tus deseos, tus caprichos. Me dices que me queda mucho, que esto no es nada. Si esto no es nada el placer que me espera es infinito. Necesito, suplico, deseo ser más zorra, más puta, más cerda, más perra. Necesito tus azotes, tus órdenes, tu voz. Úsame a tu antojo, esa es mi voluntad, el entregarme a ti. Mi vida es ya tuya, y sé que está en las mejores manos. En las manos del hombre que adoro, que amo, que venero, en las manos de mi Amo”. Continua leyendo »
Relato porno del 30 de mayo del 2009.
Quiero follarte, me has dicho. Y me he alegrado, pero me ha quedado la duda de por qué sitio. No sabía si querías follarme el coño, el culo o la boca, como tanto te gusta, estableciendo tú mismo la profundidad y ritmo con el que te sueles follar mi boca, mientras yo permanezco arrodillada frente a ti acariciándote los huevos. No sabía qué querías follarte y me he puesto desnuda frente a ti a cuatro patas y te he ofrecido el coño que me asoma entre los muslos, moviéndolo en círculos, por si querías penetrarme mi coñito de zorra.
Pero no has hecho ningún gesto y entonces me he levantado un poco, me he abierto los glúteos con las dos manos y te he ofrecido mi culo, el agujero de mi culo de putón, por si quieres follártelo. Pero tampoco has hecho señal alguna y he concluido que deseabas follarte mi boca, como casi siempre, porque es lo que más te gusta de mí. “Eres tan puta, que tienes una boca que parece un coño”, me sueles decir.
Y es verdad, porque la abro mucho, todo lo que puedo y dejo que me penetres casi hasta las amígdalas, hasta que me atraganto y me dan arcadas. Pero con la práctica he conseguido controlarlas y ya sabes que te puedes follar mi boca hasta el fondo, como tú quieras, sin que me dé arcada alguna. Continua leyendo »