Relato porno 9 de febrero del 2010, los mejores relatos porno.
Hola, mi nombre es Jazmín, tengo 18 añitos y me considero una bomba peruana, por mi altura 1.69, mis ojos marrones, mi piel bronceadita y mi cabello ondulado de color castaño oscuro. Mis medidas son 92-58-90 y solo puedo decir que todo lo tengo bien puesto, redondito y durito.
Tengo una hermana mayor por dos años, Carolina. Yo la adoro y no me considero más linda que ella, aunque ya varias amigas me lo hayan dicho y cierta personita también.
Hace tres meses ella regresó de una salida. Se había olvidado su llave así que yo salí a abrirle, pero me llevé una sorpresota, estaba parada junto a un chico súper guapo, medía unos 1.76, era de tez blanca, ojos marrones y cabello marrón claro, se notaba que se ejercitaba y tenía unas manos tan grandes, que no paraba imaginar que tan bien podrían agarrar mi cuerpo esas manotas. Al instante sentí mis orejas calentarse y otras partes también. Les sonreí y abrí la puerta.
-Debes dejar de olvidar tu llave- le dije a mi hermana con una sonrisita.
-Si…, sorry- miré por un segundo al papacito y me di cuenta de que me estaba mirando el pecho. Yo había salido en mi pijama, que más parecía ropa para la playa, era un top a tiritas muy escotado y un short pequeño y suelto, es porque estaba haciendo calor esa noche. De cualquier modo mi fije y debajo de su bragueta se notaba cierta elevación -Este… él es Cristopher- dijo Caro, a lo que yo me acerqué y le di un besito en la mejilla.
No la quería hacer larga y no sabía si era solo un amigo de Caro, así que entre a la casa dirigiéndole una sonrisa a Cristopher, cogí una revista y me senté en el sofá desde el cual podría ver todo
Se despidieron con un beso algo extraño (que decepción, era su novio), ella estaba algo tímida, sin embargo él pasaba la mano desde su cintura hacia la mitad de su trasero y la subía por su cadera levantándole un poco su polo hasta que la punta de su dedo tocaba el seno de mi hermana, aunque ella fuera la mayor sus pechos no era tan desarrollados como los míos. Levante mi vista hacia sus caras y vi que el tenía sus ojos abiertos, mirándome. No lo podía creer, ¿acaso este tipo tratada de calentarme con su escenita? Pues no me iba a quedar atrás, levante mis brazos como ‘‘estirándome’’, lo cual hizo que mis tetas se levantaron haciendo notar la forma de mis pechos y la punta de mis pezones, mientras me mordía el labio. Eso lo excitó más y bajo su mano hacia el culo de Caro pegándola muy cerca de él, yo tenía razón, esas manos podían con todo. Ella lo separó suavecito y por fin se despidieron. Mi hermana siempre había sido más tranquila que yo. Leer todo

